27/11/14

Saber seguir un sistema



Creo que en nuestra vida admiramos a muchas personas, envidiamos sanamente a otros tantos que han cosechado éxito o que han logrado metas que a nosotros nos gustaría alcanzar. La vida es un sistema que sigue patrones que muchas veces desconocemos pero que están ahí. Poco a poco se van descubriendo. Hay otros patrones que están mucho más al alcance de la vista pues son actitudes y formas de hacer las cosas fáciles de ver o de averiguar pues se repiten en las personas de una manera natural.

El problema es que muchas veces no nos detenemos a observar el sistema que utiliza la gente, y las veces que nos paramos no queremos asumir los patrones a seguir, las responsabilidades a tomar y los riesgos a asumir. Pero los patrones están ahí y solo tenemos que fijarnos en ellos.

De una manera muy simple podríamos decir que los pasos suelen ser siempre los mismos:
  • Definir de forma clara lo que se quiere y los propósitos que lleva a uno a querer algo. Aunque parezca absurdo no son muchas las personas que lo tienen claro. De hecho cuando empiezas a profundizar y a realizar preguntas al respecto son muchas personas que se encuentran perdidas y las que a base de preguntas acaban concretando metas u objetivos que en un principio desconocía pero que estaban en la base de sus deseos.
  • Los objetivos no es lo mismo que el propósito. Es por ello que una vez conocido lo que me mueve a conseguir algo es importante concretar que es lo que me ayudará a conseguirlo, lo concreto, "lo que se quiere tener o conseguir2.
  • Concretar el qué, el cómo y el cuando. A eso le llamaríamos planificación con lápiz y papel con todos los detalles de los pasos a dar y con fecha, que tal vez pueda ser flexible, pero que te exige ser mucho más concreto y pasar a la acción.
  • Etapas y procesos. Los imposibles se hacen realidad cuando los dividimos en procesos mucho más fáciles de conseguir y cuando el conseguir dar un paso de forma efectiva nos anima a dar el segundo. Cada paso que demos nos permitirá ver que estamos siempre más cerca de la meta que si no damos ninguno.
  • Visualizar el objetivo. Cuando lo imaginamos, sentimos, visualizamos ponemos nuestro cuerpo y nuestra mente en sintonía con lo que deseamos. Nuestra mente comienza a atraer todo aquello que deseamos e integramos en ella.
  • Optimismo. Es la gasolina que nos alimenta a lo largo del camino y lo que nos permite ver los obstáculos como retos y oportunidades para alcanzar lo deseado. La mente positiva recibe muchos más estímulos que la que se cierra en el pesimismo.
  • Constancia. Es la piedra angular. Quien no es constante difícilmente se deja llevar por las distracciones y por las dificultades. La constancia nos deja ver el grado de motivación e importancia que tiene para nosotros lo que perseguimos.
  • Competir con uno mismo. Yo soy el peor obstáculo que me puedo encontrar. Es mi actitud, mi manera de pensar, el enfoque que le doy a las cosas lo que hace que siga adelante. No es lo externo a mi o mis propios competidores, sino yo quien tiene que crecer y luchar por mi mismo.
  • Sentirte cerca y en camino. ¿Botella medio vacía o medio llena? Sentir que estás en camino, que todo es parte del proceso, que has dado pasos, que estás más cerca de la meta te anima y te fortalece.
  • Ábrete a nuevas metas. Subir a la cima de la montaña te permite ver otras cimas a las que llegar. La vida es un continuo camino de crecimiento. Formación contínua y nunca estancarse en la vida porque "camarón que se duerme, se lo lleva la corriente".

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