5/3/14

Aprender menos, contemplar más.



Vivir en medio de caos, ¿es posible? Tal vez si. El caos tiene un orden que muchas veces no somos capaces de ver. De ahí que muchas veces comprendemos las cosas una vez que han pasado. ¿Qué pasaría si dudáramos de todo, de absolutamente todo, alguna vez en la vida? ¿Miedo? ¿Pánico? ¿Inquietud? ¿Seríamos capaces de vivir sin certezas? Ya bien lo decía Descartes: "Para conocer la verdad es preciso dudar de todas las cosas".

Vivimos en un mundo en el que nos anclamos en nuestro valores, nuestras verdades. Hacemos absolutos en nuestras vidas creencias, dinero e incluso la misma fe. Y bien lo decía Jesucristo: "La verdad nos hará libres". Y un ejemplo de esa libertad es la que experimentaba Abraham a quien Dios le pedía que sacrificara a su hijo único, el hijo de la promesa. ¿No es realmente cruel? En sentido estricto tal vez si, pero en el sentido de ser libres de todo condicionamiento creo que no.

Son muchas las situaciones en las que nos vemos frenados por los miedos al cambio. Recuerdo otra frase de Descartes en la que dice que "la persona que viaja mucho es extranjero en su propia tierra". Y ese el coste de la libertad, la de sentir que en un momento solo tienes a tu lado a tu propio silencio. El silencio que nunca nos abandonará. Y la razón por la que tenemos un inmenso pánico a la libertad. La libertad nos hace ser nosotros mismos, y nos lleva a nuestra propia soledad.

En medio del caos, ¿por qué no pararnos a verlo, a contemplarlo, a observarlo sin más, sin prejuicios, sin valoraciones, sin ningún tipo de condicionamiento? La libertad de ideas, creencias, filsofoías y cualquier tipo de apegos nos ayudará a ver, apreciar y valorar las cosas tal y como son y no tal y como nosotros queremos verlas.

¿Es el caos un desorden contra el que luchamos, o algo que hace que luchemos con nosotros mismos por no entender nuestra realidad y la que nos rodea? Solo en el silencio y en la calma podemos comprender lo que muchas veces en la vida nos es imposible comprender, porque en el silencio y en la calma se muestran las cosas tal cual son. En ese momento podremos conocerlas, valorarlas y construir a partir de ahí.


En medio de un café



Casi a primera hora de la mañana, mientras tomaba un café y trabajaba al mismo tiempo, me siento sorprendido por la presencia de una persona amiga que se sienta en la misma mesa que yo. Es una persona a la que admiro pues lleva en si una pequeña o grande situación de tener que lidiar un cáncer, cosa que lleva muy bien. En casi todo este último año que he tenido la ocasión de hablar con ella nunca la he visto decaída por su situación, sino más bien con un espíritu alegre y optimista. ¿Cómo es posible?

Hoy hemos podido hablar un poco en profundidad, no sobre su enfermedad, sino sobre el sentido de la vida que la mueve a ella:
  • La muerte es algo natural. Estamos y después pasamos a seguir viviendo en una dimensión diferente. Además, la muerte no es algo preocupante, sino que lo preocupante es saber vivir cada momento con un espíritu agradable y positivo. 
  • Cada situación de la vida aporta algo, nos guste o no. La vida, a pesar de los momentos oscuros que nosotros vemos en ella, tiene sentido; el sentido solamente lo podemos ver cuando no luchamos contra la vida, sino que la aceptamos y en esa aceptación tenemos nuevas experiencias que nos enseñan algo nuevo que nos permite crecer y desarrollarnos mejor como personas.
  • Hay momentos, ciertamente, en los que podemos sentirnos bajos. En esos momentos hay dos actitudes importantes: Aceptación de la realidad y Conectarse con la Energía Divina, Cuántica, Universal o como queramos llamarle. La vida es energía; hay que abrir las manos y recibir de ella lo que nos ofrece, que no es poco. Pero no es cuestión de recibir; estamos aquí para dar, para ofrecer, y en la medida que demos o ofrezcamos nos sentiremos con más energía.
  • Echa mano del Reiki, deporte, del sol, de la playa y de momentos de meditación. Son situaciones que le ayudan. Y sobre todo no entiende a Dios como alguien que no ayuda a vivir con alegría a las personas, sino como Alguien que es energía para todas las personas.
Un agradable café en el que aprendes de una personas que siente que la muerte merodea a su alrededor, pero que cree profundamente en la vida y en saber saborear cada momento que tiene que vivir. Lo mejor de todo, y lo digo porque la conozco del contacto diario de recogida de niños en el colegio, es que no son sus palabras, es su actitud diaria. Sus palabras solo explican el porqué destella alegría, cariño y vida hacia todos los que la rodean.