1/2/11

Violencia de género



Acaba el mes de Enero con siete víctimas mortales de violencia de género. La mayoría de ellas no habían presentado denuncia alguna de malos tratos. Algunas sí estaban en procesos de separación. Pero la realidad es que sus vidas han sido sesgadas de repente y de forma violenta. ¿Qué hay detrás de tantas muertes violentas? ¿Cómo es posible que acabemos destrozando vidas humanas? 

Hace años, creo que era Hobbes, decía que el hombre era un lobo para el hombre. De hecho somos la única especie que se prepara para aniquilar a su misma especie. Lo hacemos de formas muy sutiles, una de ellas es la que abría mi reflexión, pero hoy podemos ver las situaciones de Tunez, Egipto, o las muertes anónimas de millones de seres victimas no de la violencia de género, pero sí de la desigualdad económica, política, social o como queramos llamarla o definirla. 

A pequeña escala, la violencia de género, y a gran escala, las guerras o las situaciones de injusticia tienen que hacernos reflexionar sobre quienes somos, que papel desarrollamos en la vida y que hay y se esconde detrás de cualquier síntoma de violencia que podamos mostrar en la vida. La violencia, el mal trato, la agresividad y las formas injustas de tratarnos tan sólo intentan justificar aquello que mediante la vida y la razón no somos capaces de hacer. Nos hacemos más fuertes, nos imponemos, tratamos de forma déspota, pero después de todo, ¿qué es lo que queda de cada uno? ¿nos sentimos satisfechos con nosotros mismos? Tal vez la agresividad y la violencia solo nos dejen entrever algo mucho más duro: nuestra propia pobreza, nuestra baja autoestima y la nuestra carencia de recursos personales que en definitiva nos lleva a ver nuestra propia falta de credibilidad.