Si miramos atentamente a la población mundial nos daremos cuenta de que una gran cantidad de la población vive en la miseria, otra cantidad no menos importante vive en la pobreza y muchas otras viven muy ajustadas para llegar a fin de mes.
Lo que sí es cierto que a medida que vamos subiendo en la escala de la riqueza vemos que a mayor riqueza menor es el número de habitantes de esta tierra que está representado en ese porcentaje. Somos todos seres humanos pero, por gran desgracia la riqueza, o mejor dicho los bienes, están muy mal repartidos.

Ante estas situaciones siempre van surgiendo nuevas experiencias que intentan paliar esas situaciones de injusticia o de carencias. Las monedas sociales aparecen como una respuesta a dichas situaciones. A día de hoy en el mundo entero hay más de 50.000 monedas sociales en circulación y gran parte de la ciudadanía mundial se va integrando a estos movimiento. Unos lo hacen como necesidad ante el difícil acceso que tienen a la moneda legal y vigente en cada país, y que muchas veces está muy mal pagada. Otros la utilizan como cansancio ante los constantes anuncios de corrupción política y económica existente en el mundo.

Yo desde luego me he sumado a este movimiento como una gran alternativa al trabajo tradicional, como un generador de riqueza más justo e equitativo y como un sistema mucho más solidario y cercano entre usuarios. Si algún día estuvieras interesado en participar en este movimiento solo tienes que informarte aquí.