31/8/11

Momentos de eleccion



Me llamó porque quería vender su piso. Necesitaba venderlo y por ello decidí ir a visitarla. Dentro de mí había algo que me decía que me iba a encontrar con un gran handicap, el precio de venta. Así fue, cuando me dijo el precio en el que quería vender, no tuve más remedio que decirle la verdad. Llevaba más de dos años intentando venderlo al mismo precio. Dos años sin éxito y en todo este tiempo los precios habían seguido bajando, por lo que no era posible vender en ese precio.

Le pregunté los motivos de la venta. La respuesta era la más normal en estos días: me siento ahogada, vivo para pagar las deudas, no tengo tiempo para descansar no para viajar. Necesito vivir, ahorrar dinero, pensar en mi futuro....

¿Por qué no vendes mucho más bajo?, le pregunté.

No puedo, necesito dinero para comprarme algo más barato. No quiero pagar préstamos toda mi vida, me comentó.

Pero si vendes al precio que pretendes, no lo venderás y cada años estarás dejando de ahorrar unos 6.000.00€, le dije.

Pero esta casa cuesta mucho más, replicó ella.

Costaba mucho más en su tiempo. Ahora en tiempo de crisis, cuesta menos, asentí. Y, ¿qué es mejor? Vivir ahogada defendiendo unos ladrillos o vender más barato, vivir un tiempo de alquiler, desahogada y a la espera de una oportunidad, ¡que las habrá!, y comprar algo más adecuado a tu situación, le comenté.

Su mirada parecía examinar la propuesta. Entendía que tenía que elegir entre vivir para pagar préstamos o vivir para aprovechar la vida al máximo y disfrutarla.

Se quedó pensativa y me pidió un par de días para consultar con su hijo. La saludé y quedé en hablar nuevamente con ella en un par de días.

Y la pregunta se quedaba en el aire: ¿Trabajar para vivir? ¿Vivir para trabajar? ¿Para qué vivimos realmente? ¿Qué buscamos en la vida?