14/10/13

Vivir con pasión



“No hay pasión sin esfuerzo” 
(Conchita Martínez)
Tenista española

Escuchaba hace unos días en la radio cuando hablaban sobre la situación de la educación en España que una de las cosas que más se echaban en falta era el valor del esfuerzo, de la disciplina, de la perseverancia. La cultura de lo fácil se instala en nuestras vidas y queremos el todo fácil. Todo aquello que suponga esfuerzo se comienza a ver con malos ojos; esfuerzo en el trabajo, en las relaciones humanas, en los estudios, en la consecución de una situación económica estable, en el deporte. De todos es bien sabido que para estar en la cumbre hay que realizar un gran esfuerzo. ¿Donde nace esta capacidad de esfuerzo? En la pasión.

La pasión es aquello que sentimos por algo que valoramos, que aporta sentido a nuestra vida, que hace sentirnos útiles a los demás y que el tiempo pase totalmente desapercibido. Pasión es la que ponen los niños a la hora de jugar, por ejemplo. Ya alguien decía que si hiciéramos de nuestra pasión nuestro medio de vida jamás tendríamos que trabajar ya que el trabajo sería algo que aportaría alegría a nuestra vida y dejaría de ser ese trabajo en el que estamos constantemente deseando que llegue el fin de semana para descansar o el término de la jornada laboral para irnos a casa.

Cuando hay pasión, además de sumergirnos de pleno en aquello que estamos viviendo, la creatividad siempre se asoma por alguna parte, ¿por qué? pues porque no nos sentimos obligados de hacer algo por hacer, sino que lo hacemos porque nos gusta, y cuando nos gusta investigamos más sobre ello al punto de ver nuevas perspectivas, nuevas formas y nuevas posibilidades.

Hay unas preguntas que nunca estaría de más el hacerlas:
  • ¿Vivo con pasión todo lo que hago?
  • ¿Qué haría con pasión aún sabiendo que no me van a pagar por ello?
  • ¿Cómo podría convertir aquello que me apasiona en mi medio de vida?