19/7/16

Los tres últimos deseos.


El sentido de la vida.

Al envejecer y ser un poco más sabios, lentamente nos damos cuenta de que:*

* Un reloj de $300 dólares marca la misma hora que un reloj de $30
* Una cartera de $300 carga el mismo dinero que una de $30
* La soledad en una casa de 30 metros cuadrados o de 300 es la misma.

Espero que un día te des cuenta de que tu felicidad interna no viene de las cosas materiales en el mundo.

No importa si viajas en primera clase o en la económica, igual bajas si el avión se cae.

Espero que te des cuenta que, cuando tienes amigos y hermanos con quienes hablar, reír, y cantar, eso es verdadera felicidad.

Cinco hechos indiscutibles de la felicidad:


  • No eduques a tus hijos para ser ricos, edúcalos para ser felices, para que vean el valor de las cosas y no su precio.
  • Las palabras mas galardonadas en Londres: Come tu comida como si fuera tu medicina, o tendrás que tomar tu medicina como si fuera comida.
  • La persona que te ama nunca te dejará. Aún si hay 100 motivos para rendirse, encontrarán una razón para quedarse.
  • Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. Muy pocos la entienden.
  • Eres amado cuando naces y serás amado cuando mueras.

Depende de ti el tiempo intermedio.

Los seis mejores doctores en el mundo:

*luz solar, descanso, ejercicio, dieta, confianza en uno mismo y... amigos.*

Mantenlos durante todas las etapas de tu vida y disfruta de una vida sana.
*"¡Que difìcil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere!*

Los tres últimos deseos de *Alejandro "El Grande" 

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

  • Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
  • Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
  • Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. 

Alejandro le explicó:

  • Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.*

  • Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.*

  • Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que venimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo. Al morir nada material te llevas.*

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