11/3/11

Decisiones:¿la razón o la emoción?



Se presenta el dilema, en ocasiones, si las decisiones debemos de tomarlas con la cabeza o con el corazón. Hay quien dice que con la razón, otras que mitad y mitad y hay quien dice que con el corazón. En mi humilde modo de ver la razón tiene un papel preponderante, ya que nos da cierta objetividad y mesura a la hora de decidir. Las emociones pueden estar llenas de inclinaciones que nos pueden cegar en un momento determinado. Pero tanto la razón como la emoción juegan su papel importante en ello.

El primer paso creo que debe ser siempre la razón. La amplitud de miras, la objetividad, la medida de lo que se quiere alcanzar y sobre todo los pros y los contras que nos podemos encontrar en lo que elegimos y en lo que desechamos. Analizar las situaciones con tranquilidad, poner en una balanza lo positivo y lo negativo nos dará una visión bastante buena de lo que podemos escoger o desechar.

El segundo paso es donde entran en juego las emociones y la importancia que éstas pueden tener a la hora de decidir. Una vez que tenemos claro desde el punto de vista racional lo que queremos y lo que desechamos, hacemos una tentativa de ponernos en situación de vivir lo que ya hemos elegido, lo previsualizamos y es entonces cuando dejamos que el cuerpo y los sentimientos nos hablen. Si hay sintonía entre lo que hemos analizado y elegido y los sentimientos que provocan en nuestro cuerpo estamos en un punto de equilibrio en el que elegir se nos pone ciertamente más fácil. 

La conexión mente y sentimientos tiene su sentido y su papel en nuestra toma de decisiones.

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