23/12/10

Navidad, generador de vida



Cuando las circunstancias de la vida parecen rodearnos, agobiarnos y presionarnos de manera angustiante, ¿qué es aquello que te mantiene a flote? Cuando parece que todas las fuerzas de la vida se alían contra ti, ¿cómo vivir con ellas a a tu lado? No es nada fácil mantener el tipo, las creencias o los valores en dichas circunstancias.

Hay un momento en la vida de Jesus en la que estas circunstancias se dieron, el momento en la cruz. La indefensión por un lado, el desprecio por el otro; la soledad por parte del que lo había enviado y la soledad por parte de aquellos que habían creído en Él, pero que huyeron corriendo, lo seguían de lejos o vivían escondidos por el temor a los judíos.

Esta situación, que fue una constante en la vida de Jesús, recordemos que en el nacimiento también se da rechazo, frialdad, abandono y persecución, no lleva a pensar que en la vida de Él había una constante interna que le llevaba a no claudicar, a no bajarse de la cruz y ceder ante los chantajes de afuera y sobre todo el poder decir: En tus manos, Señor, encomiendo mi Espíritu, o, Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen. ¿Cuál era esa constante?

Creen en uno mismo, creer en una misión a desarrollar o en el propio sentido de la vida, creer en unos valores que dan sentido a todo ello y, sobre todo, ser fieles a ello.

Navidad, tiempo en el que estamos, es nacer en medio de la oscuridad, del frío de la vida, del rechazo y de la persecución, o de las circunstancias adversas para sentirse partes de la vida y generadores de ésta. Es saber nacer y desarrollarse en medio teclas circunstancias adversas de la vida sintiéndose como parte activa de ésta, como dueño del propio destino y como generador de propia vida y generador de vida para los demás.

Feliz Navidad, feliz renacer y feliz revivir.

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