18/5/10

Entre el deseo y la voluntad



En la toma de decisiones hay una gran distancia entre el deseo y la voluntad de querer hacer algo. Es algo que podemos ver en cada uno de nosotros cuando queremos dejar una situación que no nos hace sentir a gusto y la realidad de dar un primer paso al respecto: dejar de fumar, hacer el deporte necesario para mantener una calidad de vida, asumir las responsabilidades diarias que nos permitan ser más eficientes en nuestro trabajo, en nuestras relaciones interpersonales o incluso en nuestras relaciones con nosotros mismos.

Muchos de nosotros deseamos vivir la vida y no tener que ganarnos la vida cada dia. La diferencia estriba de forma radical cuando vemos la vida como un proceso en el que tenemos que vivir de forma stresante todo aquello que queremos alcanzar y en la que la vida aparece como una carga que tenemos que llevar dia a día. A veces hemos vivido con la idea, el sentimiento y la creencia de que tenemos que cargar con la cruz de cada día, pasearnos por un valle de lágrimas o vivir de forma resignada aquello que nos toca vivir.

Mirar al frente, a lo que queremos, desearlo profundamente y verlo como algo inalcanzable o como algo que podremos conseguir dentro de muchos años tal vez sea una forma de masoquismo con la que nos tratamos frecuentemente. El deseo tiene que ir acompañado, necesariamente, de un paso, de otro y de muchos otros más. Si no hay pasos, por pequeños que sean, todo se transforma en un quimera, en una ilusión, en algo que no merece la pena.

El peso de las emociones frente a lo racional puede ser tan grande que éstas pueden ser un freno o un acicate, pueden ser una puerta abierta o cerrada para un cambio, un proceso. Es por ello que "querer" es fundamental, porque cuando se quiere se ponen los medios y se dejan a un lado las emociones que impiden dar el paso.

Las emociones son importantes, pero los objetivos, el proyecto de vida, las resoluciones que uno quiere y tiene que tomar, lo son más. Es por ello que la emociones deben encuadrarse dentro de lo que uno quiere en la vida, para que ellas sean aliadas y no frenos que obtaculizan el proceso, pero ¡¡¡que dificil es separar una cosa de otra!!! ¿Cómo hacerlo? Utilizando honestamente las dos herramientas más importantes que tenemos: Razón y emociones y concediéndole a cada una de ellas la responsabilidad que tienen en nuestra vida: autocontrol.

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