23/12/11

Gestionar los pensamientos



¿Te has imaginado el valor de una idea o, mejor dicho, de un pensamiento? Si por el momento entras en una sala atestada de gente y justo en el momento en el que entras todo el mundo se echa a reír y la mayor parte de las miradas se dirigen hacia ti, ¿qué pensarías? ¿cómo actuarías en consecuencia?

La verdad es que hay para todos los gustos, y lo hay porque nuestra mente construye cantidad de pensamientos reales o no que nos condicionan a la hora de actuar o de reaccionar ante los estímulos que se nos presentan delante.
  • La persona demasiado sensible podría pensar que se están riendo de ella. Lo más probable es que se sonroja, se sienta objeto de las miradas de los demás, de sus risas y un sentimiento de vergüenza puede atravesar por su mente que puede hacer que se sienta tan mal que la sonrisa que trae en vez de compartirla con el resto se transforme en tristeza. Y quien sabe si se da media vuelta y se va. ¿Te has sentido alguna vez en una situación de estas en la que sin motivo alguno crees que eres objeto de conversación, miradas, críticas o risas? Puede que no por parte de una multitud, pero sí por parte de otra persona, compañero, familiar, etc.
  • La persona extrovertida quizás entre en la misma situación y se una a la fiesta. Por su mente tal vez pase la idea de que la gente tiene una buena marcha, se lo está pasando genial y quiere formar parte del jolgorio. 
En uno y otro caso las personas se encuentran en la misma situación, pero la predisposición tal vez sea diferente y los pensamientos que se producen en semejantes circunstancias también lo sean por lo que a pensamientos diferentes, respuestas distintas, unas más positivas que otras.

El pensamiento es el que transforma la emoción en sentimiento y es el que hace que actuemos de una manera u otra. Si nos paramos a pensar por un momento en las ideas que tenemos a diario, ¿cuántas de ellas las hemos cotejado con la realidad? ¿Cuántas de ellas nos hacen tomar decisiones equivocadas basadas en meras percepciones y no basadas en la realidad?

Un viaje al interior de nuestra mente será muchas veces un viaje liberador y lleno de sorpresas que nos permitirán actuar con menos prejuicios y más realismo. ¿No crees?


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