22/7/16

El circo



Cuando yo era adolescente, en cierta oportunidad estaba con mi padre haciendo cola para comprar entradas para el circo. Al final, sólo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros. Esta familia me impresionó mucho. Eran ocho chicos, todos probablemente menores de doce años. Sé veía que no tenían mucho dinero. La ropa que llevaban no era cara, pero estaban limpios. Los chicos eran bien educados, todos hacían bien la cola, de a dos detrás de los padres, tomados de la mano. Hablaban con excitación de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche. Se notaba que nunca antes habían ido al circo. Prometía ser un hecho saliente en su vida.

El padre y la madre estaban al frente del grupo, de pie, orgullosos. La madre, de la mano de su marido, lo miraba como diciendo: “Eres mi caballero de brillante armadura”. Él sonreía, henchido de orgullo y mirándola como si respondiera: “Tienes razón”.

La empleada de la ventanilla preguntó al padre cuantas entradas quería. Él respondió con orgullo: “Por favor, deme ocho entradas para menores y dos de adultos, para poder traer a mi familia al circo”. La empleada le indicó el precio.

La mujer soltó la mano de su marido, ladeó su cabeza y el labio del hombre empezó a torcerse. Este se acercó un poco más y preguntó: “¿Cuánto dijo?”.

La empleada volvió a repetirle el precio. ¿Cómo iba a darse vuelta y decirle a sus ocho hijos que no tenia suficiente dinero para llevarlos al circo?.

Viendo lo que pasaba, mi papá puso la mano en el bolsillo, sacó un billete de cien pesos y lo tiró al suelo. (Nosotros no éramos ricos en absoluto). Mi padre se agachó, recogió el billete, palmeó al hombre en el hombro y le dijo:

“Disculpe, señor, se le cayó esto del bolsillo”.

El hombre se dio cuenta de lo que pasaba. No había pedido limosna, pero sin duda apreciaba la ayuda en una situación desesperada, angustiosa e incomoda. Miró a mi padre directamente a los ojos, con sus dos manos le tomó la suya, apretó el billete de veinte dólares y con labios trémulos y una lágrima rodándole por la mejilla, replicó: “Gracias, gracias señor. Esto significa realmente mucho para mi familia y para mí”.

Papá y yo volvimos a nuestro auto y regresamos a casa.

Esa noche no fuimos al circo, pero no nos fuimos sin nada..


21/7/16

Las cuatro velas



Las cuatro velas se quemaban lentamente.

En el ambiente había tal silencio que se podía oír el diálogo que mantenían.

La primera dijo: – ¡YO SOY LA PAZ! Pero las personas no consiguen mantenerme. Creo que me voy a apagar.

Y, disminuyendo su fuego rápidamente, se apagó por completo.

Dijo la segunda: – ¡YO SOY LA FE! Lamentablemente a los hombres les parezco superflua. Las personas no quieren saber de mí. No tiene sentido permanecer encendida.

Cuando terminó de hablar, una brisa pasó suavemente sobre ella y se apagó.

Rápida y triste, la tercera vela se manifestó: – ¡YO SOY EL AMOR! No tengo fuerzas para seguir encendida. Las personas me dejan a un lado y no comprenden mi importancia. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca y les aman. Y, sin esperar más, se apagó.

De repente… entró un joven y vio las tres velas apagadas. -Pero, ¿qué es esto?. Deberíais estar encendidas hasta el final.

Entonces, la cuarta vela habló: – No tengas miedo: mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas. ¡YO SOY LA ESPERANZA!

El joven, con los ojos brillantes, agarró la vela que todavía ardía… y encendió las demás.

¡QUE LA ESPERANZA NUNCA SE APAGUE DENTRO DE NOSOTROS!

¡…y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que los jóvenes necesitan para mantener la Esperanza, la Fe, la Paz y el Amor !!!

Dios hecho hombre en la persona de Jesús, vino al mundo y vivió entre nosotros y él nos anunció.

Yo soy el camino, la verdad, y la vida. (Juan 13,6)

Si ponemos nuestra esperanza en Jesús, el mundo cambiará, porque él nunca nos fallará.

Aunque parece que el mundo está autodestruyéndose y que las cosas van mal, tened en cuenta que
Jesús nos dijo: En el mundo tendreis tribulaciones, pero ánimo, que yo he vencido el mundo. Juan 16, 33.

Esta es nuestra esperanza. Amigos, ¡¡¡mantened siempre esta llama encendida!!!

19/7/16

Los tres últimos deseos.


El sentido de la vida.

Al envejecer y ser un poco más sabios, lentamente nos damos cuenta de que:*

* Un reloj de $300 dólares marca la misma hora que un reloj de $30
* Una cartera de $300 carga el mismo dinero que una de $30
* La soledad en una casa de 30 metros cuadrados o de 300 es la misma.

Espero que un día te des cuenta de que tu felicidad interna no viene de las cosas materiales en el mundo.

No importa si viajas en primera clase o en la económica, igual bajas si el avión se cae.

Espero que te des cuenta que, cuando tienes amigos y hermanos con quienes hablar, reír, y cantar, eso es verdadera felicidad.

Cinco hechos indiscutibles de la felicidad:


  • No eduques a tus hijos para ser ricos, edúcalos para ser felices, para que vean el valor de las cosas y no su precio.
  • Las palabras mas galardonadas en Londres: Come tu comida como si fuera tu medicina, o tendrás que tomar tu medicina como si fuera comida.
  • La persona que te ama nunca te dejará. Aún si hay 100 motivos para rendirse, encontrarán una razón para quedarse.
  • Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. Muy pocos la entienden.
  • Eres amado cuando naces y serás amado cuando mueras.

Depende de ti el tiempo intermedio.

Los seis mejores doctores en el mundo:

*luz solar, descanso, ejercicio, dieta, confianza en uno mismo y... amigos.*

Mantenlos durante todas las etapas de tu vida y disfruta de una vida sana.
*"¡Que difìcil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere!*

Los tres últimos deseos de *Alejandro "El Grande" 

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

  • Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
  • Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
  • Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. 

Alejandro le explicó:

  • Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.*

  • Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.*

  • Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que venimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo. Al morir nada material te llevas.*

_

18/7/16

Dominar el Ego.


¿En que consiste la felicidad? ¿Qué nos aparta de ella? Hay una realidad que se llama PRESENTE que es la que tenemos que vivir. Hay otra que se llama EGO  y que es la causante de no permitirnos vivir tal y como queremos a la hora de alcanzar la felicidad.

El principal problema a la hora de ser felices es que nuestra vida se encuentra anclada muchas veces en el pasado o muy pendiente del futuro. Hoy en día, incluso, somos capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo. Ello es un indicador de que si estamos en el pasado o en el futuro, o de que si hacemos varias cosas al mismo tiempo, difícilmente tenemos tiempo para vivir el presente que es lo que realmente nos hace felices. Los niños son un claro ejemplo de lo que es vivir el momento y gozar y ensimismarse en lo que se hace. Es cuando sentimos que el tiempo pasa sin que nos demos cuenta y que nos sintamos realmente felices en el tiempo que vivimos.

Pero el propio Ego también tiene su parte de culpa. Tenemos que saber manejarlo.

No te sientas ofendido.

Muchas veces nos sentimos ofendidos. Tenemos el sentimiento de que se nos ha faltado al respeto, a la palabra, a nuestra propia dignidad. ¿Que hay detrás de este sentimiento de sentirse ofendido? ¿Escondemos, tal vez, las expectativas que tenemos en los demás en vez de tenerlas en nosotros mismos?

Libérate de la necesidad de ganar.

Creo que muchas veces la necesidad de ganar o de tener éxito es la que nos aparta de gozar todo el proceso de éste. Creemos firmemente que el éxito está en la llegada, cuando en realidad el éxito es todo el proceso que vivimos hasta llegar a la meta. La meta es tan solo un instante, el proceso es toda una experiencia y todo un recorrido realizado. Si gozamos de lo que hacemos ya tenemos más de un 50% de nuestro éxito asegurado, pues nadie podrá quitarnos lo vivido y experimentado. 

Libérate de la necesidad de tener razón.

¿A donde nos lleva el querer tener razón? ¿A la seguridad de que estamos en el proceso correcto? ¿A que somos más importantes que los demás y destacamos sobre ellos? Pienso lo que pienso independientemente de que los demás me den la razón o de que pueda equivocarme. El tener o no tener razón no va a añadir o a quitar nada a mi mi vida o a mi felicidad. Solamente ser coherente conmigo mismo es lo importante, y estar abierto al resto, porque esa apertura me permite ser libre para aprender de la misma vida y no ser esclavo de mis propias creencias.

Libérate de la necesidad de ser superior a los demás.

La vida no consiste en ser más grande o más pequeño que otros sino en ser fiel y coherente con uno mismo. Quien busca ser más grande que los demás tal vez sea porque esconde un gran complejo de inferioridad que hace ver a los demás como enemigos de uno mismo. Yo soy feliz con quien yo soy. Desde el momento en que pongo a otros como referencia de mi vida es porque pierdo mi propia identidad.

Libérate de la necesidad de tener más.

¿Ser o tener? Eh ahí la cuestión. Estoy convencido que cuanto más necesitamos tener, menos nos sentimos como personas. Cuanto más pequeños y pobres nos sentimos más necesitamos rellenar nuestras vidas con cosas que jamás no permitirán ser nosotros mismos, sino basar lo que somos en lo que tenemos. Y como dice la canción "el rico no tiene amigos, el rico tiene herederos". Esa es la gran pobreza del tener frente al ser.

15/7/16

Nuestra actitud ante las circunstancias.




Un día una mujer joven se acercó a su padre y tristemente le dijo:



— Papá ¡estoy tan cansada de todo! tengo muchos problemas en el trabajo, en mi vida personal y ya no tengo fuerzas...¿qué puedo hacer? 



Su padre le respondió:



— Permíteme mostrarte:



Puso en el fogón tres ollas con agua y trajo una zanahoria, un huevo y café. Luego puso un ingrediente en cada uno de los tres recipientes. Al cabo de algunos minutos apagó el fogón y le preguntó a su hija:



— ¿Qué ha pasado con lo que puse en el agua?



— Pues papá, la zanahoria se coció, el huevo también. El café se disolvió, — respondió la chica. 



— Así es, — respondió el padre, — pero si lo vemos más profundamente nos damos cuenta que la zanahoria, que era tan fuerte se hizo blanda y flexible. El huevo que parecía tan frágil y delicado se volvió duro. Su aspecto es el mismo, pero interiormente cambiaron, cada uno a su manera bajo una misma situación: el agua hirviente. Lo mismo ocurre con las personas: los que parecen fuertes pueden resultar siendo los más débiles y aquellos que parecen más indefensos y delicados se vuelven duros y rígidos...



— Vale pero ¿y el café? — preguntó curiosa la hija. 


— Ah, pues el café es lo más interesante. Se disolvió completamente en el ambiente hostil y lo cambió, hizo del agua hirviente una bebida deliciosa y aromática. Hay personas que al entender que no pueden salir de determinada situación, deciden cambiarla y convertirla en algo positivo, poniéndose a disposición su conocimiento y a sí mismas para hacer de eso algo mejor. Es la elección de cada uno en qué convertirse luego de pasar por una situación difícil.

14/7/16

La Señal



El único superviviente de un naufragio llegó a una isla deshabitada. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día divisaba el horizonte en busca de una ayuda que no llegaba. Cansado, optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y guardar sus pocas pertenencias.

Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, cuando regresó a la cabaña la encontró envuelta en llamas, con una gran columna de humo levantándose hacia el cielo. Lo peor había ocurrido: lo había perdido todo y se encontraba en un estado de desesperación y rabia.

--¡Oh Dios!, ¿cómo puedes hacerme esto? --se lamentaba.

Sin embargo, al amanecer del día siguiente se despertó con el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a salvarlo.

--¿Cómo supieron que estaba aquí? --preguntó a sus salvadores.

--Vimos su señal de humo --contestaron ellos.

Es muy fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal. Recuerda que cuando tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda está en camino.


12/7/16

El espantapájaros





Un día dije a un espantapájaros “Debes de estar cansado de permanecer inmóvil en este solitario campo”.

Y él me dijo “La dicha de asustar es profunda y duradera; nunca me cansa”.

Tras un minuto de reflexión, le dije: “Es verdad; pues yo también he conocido esa dicha”.

Y él me dijo: “Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla”.

Entonces, me alejé del espantapájaros, sin saber si me había elogiado o subestimado.

Transcurrió un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo.

Y cuando volví a pasar junto a él, vi que dos cuervos habían anidado bajo su sombrero.


11/7/16

Afilar el hacha




En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al días siguiente.


Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.

El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.

El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

El joven respondió:

-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...

8/7/16

Tu valor no cambia



Un orador inició su seminario mostrando al auditorio un billete de 20 euros. Dirigiéndose a los espectadores, preguntó:

--¿Quién quiere este billete?

Muchas manos se levantaron. Luego dijo:

--Se lo voy a dar a alguno de ustedes, pero primero permítanme hacerle esto... 

Cogiéndolo con ambas manos, lo convirtió en una bola, dejándolo todo arrugado. Entonces volvió a preguntar:

--¿Quién lo quiere todavía? --las manos volvieron a subir--. Bien, ¿y si le hago esto...? --lo dejó caer al suelo y lo pisoteó. Lo recogió y volvió mostrarlo al auditorio--. Y así, todo arrugado y sucio... ¿todavía lo quieren?

Las manos se mantuvieron arriba.

--Amigos, han aprendido una lección muy valiosa: no importa todo lo que le haya hecho al billete, ustedes de cualquier manera lo quieren porque su valor no ha disminuido. Sigue valiendo los mismos 20 euros.

»Muchas veces en nuestras vidas caemos, 
nos arrugamos, o nos revolcamos en la tierra 
por las decisiones que tomamos 
y por las circunstancias que nos rodean. 
Llegamos a sentir que no valemos nada. 
Pero no importa lo que hayamos pasado 
o cuanto pueda ocurrirnos, 
nunca perdemos el valor que tenemos 
ante los ojos de Dios. 
Sucios o limpios, 
abatidos o victoriosos, 
para Él somos igualmente valiosos.


7/7/16

Humildad y respeto,





En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:
- “¿Cuántos riñones tenemos?”
- “¡Cuatro!”, responde el alumno.
- “¿Cuatro?”, replica el profesor,arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.
- “¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, entre tanto, el humorista Aparício Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”.
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
- “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.

6/7/16

Flexibilidad





La importancia de la flexibilidad

La naturaleza nos ofrece muy a menudo ejemplos de la importancia de la flexibilidad en la vida. No siempre es el más duro y robusto el que sobrevive, sino el más flexible y el que sabe adaptarse a las circunstancias.
En la orilla de un río, un robusto roble fue derribado por una tormenta y, llevado por la corriente, una de sus ramas se topó con un junco crecido en un juncal cerca de la ribera. El impacto desconcertó al el roble que no pudo evitar preguntar al junco cómo había conseguido mantenerse sano y salvo, en medio de aquella tempestad que, por su virulencia, incluso había sido capaz de arrancar de raíz a un roble. El porqué, dijo el junco, se basa en que yo logro mi seguridad mediante una habilidad diferente a la tuya: en vez de permanecer inflexible y testarudo, me adapto ante las tempestades y ráfagas del viento y no sucumbo.

La flexibilidad mental


La flexibilidad conlleva mantener una actitud abierta ante opiniones y oportunidades nuevas de aprendizaje, una actitud de evolucionar, aprender, adaptarse y experimentar. Es estar abiertos a pensar, sentir y actuar, con una intención de aprender, adaptándonos a las situaciones, ser libres y olvidándonos de viejos esquemas, modelos o patrones adquiridos en nuestra experiencia de aprendizaje.

La flexibilidad mental está relacionada con la capacidad de adaptación y en última instancia de  apertura al cambio.

Una mente que se abre tiene muchas más posibilidad de ser partícipe de experiencias constructivas en cualquier área de nuestras vidas. Es ser como el junco y su habilidad de ser flexible ante las circunstancias, no cediendo ante éstas sino aceptándolas. Más allá de nuestro punto de vista, existen otros muchas y muy diferentes maneras de ver y de pensar, pero que por distintos que sean no significan que sean falsos o estén confundidos, pudiendo llegar a ser complementarios sobre un misma realidad. ¿Te imaginas cuántos serán posibles en relación a los comportamientos, experiencias y formas de relacionarnos? ¿Qué vemos cuando miramos?

Flexibilidad ante las opiniones o creencias, significatratar de entenderlas y comprenderlas, barajando las diferentes posibilidades. Conocerlas.

No te pongas límites, no seas rígido. Sigue adelante


La rigidez puede llevarnos a que nuestro día a día se convierta en una prueba tormentosa de obstáculos, mientras que la flexibilidad nos ayuda a vivir el día a día y nos hace más libres.

La vida es un conjunto de inseguridades e incertidumbres continuas, presentándonos retos día a día que ni tan siquiera imaginábamos. Por ello, si nos mantenemos una actitud rígida nuestros pasos en el camino se frenarán y nos quedaremos atrapados en un agujero junto a un sin fin de estrategias, opiniones y creencias que aunque pudieron funcionarnos en su momento, puede que ahora tan solo sean un obstáculo. De ahí, la importancia de la flexibilidad mental y el abandono a intentar caminar sobre seguro.


Nos sorprenderíamos si nos diéramos cuenta de la cantidad de veces que seríamos capaces de hacer algo que ni siquiera imaginábamos. Nos maravillaríamos si supiéramos todo lo que se esconde en nuestro potencial.


La mente nos aconseja seguir viviendo tal y como lo estábamos haciendo hasta el momento con todo su repertorio de pensamientos, sentimientos y conductas, manteniendo la rutina, porque así cree que habrá menos posibilidades de errar o de enfrentarse a la incertidumbre. Y se olvida de que ser flexible y mantener una actitud abierta y dispuesta al cambio es importante y necesario. Adaptarse, no es sinónimo de ser rígido sino de ser flexible. Por ello, hay que entrenar la mente, con una actitud de aceptación, libertad y compromiso, sabiendo que aunque albergamos muchas creencias, siempre hay un hueco para atender las nuevas.

“El agua lo vence a todo porque se adapta a todo” Lao Tse

5/7/16

Las dos manzanas: Un ejemplo que da para pensar.

loading...



El poder de la palabra es indiscutible. De la misma manera que podemos hacer crecer y mostrar amor a una persona también sirve para el efecto contrario, para destruirla. Leía hoy una historia, experimente, prueba o como quieran llamarla bastante interesante:

Una maestra británica llamada Rosie Dutton de la escuela Relax Kids de Londres usó un método particular para poder explicarles a sus alumnos cómo las agresiones afectan a los otros. Para ello utilizó dos manzanas por alumno, y les pidió que a una la trataran con respeto y cariño y a otra que la insultaran. Luego de una semana la maestra cortó por la mitad cada manzana, mostrándoles cómo la manzana insultada estaba lastimada, con daños físicos, luciendo prácticamente triste. La manzana tratada con cariño, por supuesto, se mostraba intacta y deliciosa.
La historia parece sorprendente y no voy a dejar de experimentar con ella. Ya hace tiempo contaba experimentos que se hacían experimentos a nivel científico en los que se le decía a una persona sana que tenía mal aspecto, que estaba pálido y con aspecto febril y después de que 8 o 9 personas se lo hubieran repetido por separado la persona acababa con palidez y con fiebre.

El experimento de las manzanas no deja de ser curioso, al ser hecho con manzanas, y ver el impacto que nuestra actitud tiene hacia la naturaleza en sí. Pero lo que si está claro es la influencia que ejerce en nosotros.

No dejaría de ser interesante que un día fuéramos capaces de grabarnos a nosotros mismos y anotar todas las frases que emitimos hacia nosotros mismos y hacia los demás. Tal vez nos sorprenderíamos al vernos inmersos y participes de un mundo al que condenamos. Tenemos la desagradable tendencia de enfatizar lo negativo vs lo positivo, de buscar los fallos vs los aciertos, de condenar a los demás en vez de alabar y agradecer. Y si no, ¿por qué no nos apresuramos a grabarnos o a escribir todas y cada una de las expresiones que verbalizamos cada día? Y dejo de lado las miradas y los gestos, hacia conocidos y desconocidos.

Me recuerda a la botella medio vacía o medio llena. ¿Cómo la vemos? No como nos gustaría verla sino como realmente la vemos. ¿Cómo la vemos?

4/7/16

De la mal llamda libertad.


Libertad.

¿Cuántos de nosotros nos erigimos en defensores de la libertado y la pregonamos a los cuatro vientos? ¿Cuántos de nosotros la exigimos y al mismo tiempo huimos de ella? ¿Cuántos de nosotros realmente llegamos a conocer el profundo sentido de la libertad?

¿Qué es la libertad? ¿Es simplemente expresar lo que sentimos o es algo mucho más profundo? ¿Por qué tenemos miedo a ser auténticamente libres? ¿Por qué cuando somos auténticamente libres el precio que hay que pagar suele ser el desprecio, el rechazo y la soledad?

"Para tener enemigos no hace falta entablar una guerra sino expresar libremente lo que sientes", leía esta tarde por alguna parte. Y creo que no falta a la verdad. Las personas que son libres están en el punto de mira de muchos otros, y la libertad llega a molestar.

Libertad entre lo que se es y lo que se dice.

Hablar podemos hablar y decir muchas cosas pero, ¿somos conscientes de lo que decimos, del por qué lo decimos y del por qué hemos elegido pensar, decir y vivir de esa manera? Nos hemos puesto en tela de juicio, es decir, hemos sido autocríticos con cada uno de nuestros pensamientos y de nuestras opciones en la vida, o más bien las elegimos condicionados por lo que hemos aprendido, lo que hemos vivido en el ambiente o por el contagio social de tantos medios de comunicación?

Todos queremos libertad pero, ¿nos atrevemos a ser libres? La libertad implica elegir lo que quiero aún a expensas de que mis grupos más cercanos, llámense familia, amigos, grupos a los que pertenezco, etc, piensen diferente que yo.

¿Te has preguntado la cantidad de veces que te has atrevido a decir lo que piensas y sientes en medio de un grupo que piensa diferente que tu? Ahí es donde empieza nuestra verdadera libertad, cuando somos lo suficientemente valientes para ser nosotros mismos aún cuando el resto piense diferente,

La verdad os hará libres.

Lo decía Jesús, y es una verdad como una catedral, aún a sabiendas de que hay muchas verdades, tantas como personas, pues cada verdad se vive en un escenario único y personal, a pesar de que podamos tener una visión errónea.

La verdad se erige dentro de nosotros mismos cuando la conciencia personal prevalece sobre lo que digan otros. Ahí está la libertad, que es más una expresión vivida que hablada. Por sus hechos los conoceréis.

Preguntaba alguien a la multitud entusiasmada: ¿Qué queréis? 

Y todos a una gritaban: "¡¡¡¡Libertad!!!! 

¿Y cuántos queréis ser libres?, volvía a preguntar eufóricamente.

Nadie grito no levantó la voz.

¿Por qué será?

Simplemente analicemos lo libres que somos ante aquellos que vivimos a diario en decir lo que realmente creemos, sentimos, deseamos y buscamos sin ningún tipo de reservas. ¿Cuál será el resultado.

La verdad nos hará libres. (Jesucristo)



1/7/16

El buitre, el murciélago y la abeja.

loading...

El buitre, el murciélago y la abeja

Me pasaron esta historia de "El buitre, el murciélago y la abeja", esta mañana y la quiero compartir porque la verdad me gustó y siempre hay dentro de nosotros la posibilidad de una mirada diferente en la vida que llene de luz cualquier situación de nuestra vida.


El Buitre: 

Si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2 mts y que esté completamente abierto por la parte superior, esta ave a pesar de su gran tamaño y su habilidad para volar será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres o cuatro metros. Sin espacio para correr como es su hábito ni si quiera intentará volar sino que se quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo.


El murciélago:

El murciélago ordinario que vuela todos los días por todos lados durante la noche, es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces inmediatamente despega a volar.

La abeja.

La abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye así misma.



Las personas: 


En muchas formas somos como el buitre, el murciélago y la abaja obrera. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones sin nunca darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. Sólo mira hacia arriba!!!




La tristeza mira hacia atrás, la preocupación mira alrededor, la depresión mira hacia abajo, pero tú debes MIRAR HACIA ARRIBA!!!


Estoy seguro te quedaste pensando, sé que no es fácil mirar hacia arriba muchas veces pero estás obligado a hacerlo.

30/6/16

El ingeniero y su tornillo



Un ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.


El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? preguntó.

- Son mil dólares, si me hace el favor.

- ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo?

¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:

Servicios prestados:

Apretar un tornillo............ US $1 dólar

Saber qué tornillo apretar.... US $999 dólares

29/6/16

Aprendiendo de lo malo.

loading...


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. 
Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. 
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. 

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.  

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.  

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...  

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...  
¡¡¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!!!

En la vida siempre nos encontramos con situaciones que parecen venir en contra de nosotros. Nos sentimos enterrados, como el burro, o que nos quieren enterrar. Pero mira que inteligente se ha mostrado el burro que ha sabido apoyarse en todo lo que le caía encima para poder salvarse y salir del pozo en el que le pretendían enterrar.

En la vida podemos ir de víctimas, y esa actitud lo único que producirá en nosotros es el ir enterrándonos poco a poco hasta sucumbir. El sentimiento de víctima lo único que consigue es darle poder a los otros y bajar nuestra propia autoestima, al punto de enterrarnos vivos.

El burro es inteligente. De toda la basura que le cae encima y que le va enterrando el es capaz de "utilizarla" para salir a flote. Y lo consigue.

¿Cómo podemos utilizar todas y cada una de las circunstancias que nos acechan para sobrevivir y no morir en el intento?

La clave está en cada uno de nosotros y de en donde ponemos el foco de nuestra atención. Si lo ponemos en todo lo que nos cae encima y en el dolor que nos produce pues estamos perdidos. Pero si somos capaces de guardar calma y silencio interior tal vez tengamos muchas más posibilidades de descubrir como utilizar todo lo que nos cae encima para poder crecer y superar las circunstancias mucho más fortalecidos, victoriosos y con mayor madurez.

Todo el mundo ve sorprendido como el burro sale a pesar de estar malherido y de todo lo que se le ha caído encima. Pero la fortaleza está precisamente ahí, en saber aprovechar las circunstancias para sacar el mayor provecho de ello. Nuestra mente tiene que estar, por tanto, centrada no en lo malo que no queremos sino en lo que realmente sí queremos.

28/6/16

Frente a nuestros propios cambios


Los cambios son para los valientes.

No se lo que piensas sobre la frase de que los cambios son para los valientes. La palabra cambio está de moda hoy en día y parece que es casi una necesidad que impone la sociedad. ¿Qué pasa si te encuentras bien y a gusto en una situación, en un trabajo, en una relación. ¿Tengo que cambiar? ¿Cambiar por cambiar?

Desde que nacemos cambiamos a cada instante. Nacemos como una tabla rasa y recibimos miles de estímulos que nos irán acompañando a lo largo de la vida y que harán que vayamos cambiando física, emocional y psicológicamente, así como socialmente. El cambio es por ello un compañero de camino que irá de la mano con nosotros hasta el último momento. Como seres humanos que somos el cambio es parte natural de nuestra esencia.

Los dos cambios.

Pero creo que hay dos cambios que se dan en nuestras vidas.
  • El cambio natural del cual casi ni nos damos cuenta de él pues nos acompaña de la mano desde que somos pequeño y que son parte o fruto de nuestro crecimiento natural así como de las compañías que elegimos, las películas o programas de televisión que vemos o de las ideas que decidimos alimentar de forma propia o por la influencia de nuestro entorno. Este tipo de cambio es natural y no duele.
  • El cambio traumático que es el que se da cuando no tenemos elección y dejaos atrás un trabajo, una experiencia de pareja, un estilo de vida por culpa de una situación financiera que nos ha venido mal o de un accidente, entre otras cosas, que nos pueden ocurrir de forma inesperada.

Ante el cambio traumático.

El cambio normal que se produce en nuestra vida no suele ser un problema ya que lo vamos digiriendo día a día con sus pequeñas dificultades. El que es realmente problemático es aquel que nos obliga a tomar decisiones o incluso aquél en el que la vida decide por nosotros y en contra de nuestra propia voluntad.

Son esos cambios que suponen un dolor de cabeza porque tenemos que romper con apegos, tomar decisiones que conllevan riesgo o incluso tener que empezar de cero en un trabajo, a nivel social o a novel personal. Son tomas de decisiones que nos cuestan tomar, pero que no queda otra que tomar parte por una cosa o por otra.

¿Cambiar o no cambiar? ¿Arriesgarse o no? ¿Qué tener en cuenta a la hora de tener que afrontar los cambios si es que realmente los necesitamos.

La vida nos lo pide a gritos cuando vemos que no rendimos en un trabajo y lo hacemos sin ilusión, o cuando una relación de pareja ya no le da sentido a la vida en común o perjudica a alguno de los miembros. O cuando el grupo social en el que me muevo no aporta nada a la propia vida. En todo hay un común denominador: la insatisfacción personal.

Los cambios obedecen cuando no estamos satisfechos con nosotros mismos o con lo que nos rodea, cuando una necesidad propia de de alguien a quien queremos nos impulsa a ello. Y es ahí, cuando hay una necesidad y la vida, el trabajo, el cuerpo, la familia, etc nos lo piden a voces, es ahí cuando se juega esa disyuntiva de valentía o cobardía. 

El cambio tiene sentido cuando es para crecer, desarrollar mucho más nuestra vida, nuestras relaciones, trabajos o vida social. Y ahí si tenemos que ser valiente, porque lo que está en juego es el sentido de muestra vida y con él la propia felicidad y calidad de vida.

27/6/16

El que busca encuentra



"El que busca seguridad, encuentra miedos que debe vencer y superar, y si los enfrenta, encontrará la seguridad"…

El que busca la luz, es quizás porque en su camino hay momentos de oscuridad… sino se rinde y lucha por continuar, tarde que temprano, la luz encontrará… 

El que busca alegría, debe primero saber asumir en paz los momentos de tristeza, angustia y de dificultad; porque así al vencerlos, descubrirá una alegría tan grande, que nada ni nadie se la podrá arrebatar…

El que busca compañía, encuentra en su vida, momentos de gran soledad; si aprende a vivir en paz consigo mismo, aprenderá a vivir en comunidad y algún día encontrará alguien que a su lado quiera caminar…

El que quiere ganar y llegar a la meta; debe primero lanzarse a competir, quizás primero encuentre tropiezos y caídas, que debe aprender a enfrentar, para que los obstáculos del camino no le detengan, sino que lo hagan tan fuerte, que pueda así, ganar y su meta alcanzar…

El que quiere realizar un sueño, encuentra a veces en su interior desierto, el cual se hace necesario para aprender a soñar, y así llegar a creer que no existen los imposibles, no perder nunca la esperanza, de que si se lucha por ellos, se pueden hacer realidad.

El que busca amor, encuentra a veces dolor, porque así es el amor, se sufre por quien se ama, se ríe y se llora por amor… es el misterio que encierra en sí mismo, es la grandeza del amor…

El que busca aprender a vivir, tiene primero que aprender a morir, despojarse de tantas cosas que le atan y le impiden descubrir lo que realmente es la vida…

El que busca encuentra muchas veces aquello que quizás no quería encontrar; por ello renuncia a su búsqueda, se estanca o retrocede, no quiere continuar… lo que no sabe es que debe enfrentar lo que halla en su camino, no dejarse vencer por nada, porque todo ello es lo que le llevará a encontrar lo que tanto buscaba.

¡El que busca encuentra!... eh ahí una gran verdad; nada nos caerá del cielo; si anhelas algo, debes lanzarte a buscarlo, aunque ello signifique tener que enfrentar mil momentos y emociones que no te esperabas hallar… esa es la aventura de la búsqueda, y es lo que más adelante te regalará el gozo tan grande que se experimenta, cuando después de buscar tanto, con tus propios esfuerzos y luchas, logras encontrar lo que buscabas y aún mucho más… 


23/6/16

Volviendo a las raices





Un pastor que vivía en una cabaña cerca de un bosque y a cierta distancia de una montaña tenía un corral con gallinas y un rebaño de cabras. 

Aquel año hubo una gran sequía, con lo cual la mayor parte de la hierba desapareció. Por esa razón el pastor decidió llevar sus cabras a lo alto de la montaña, donde probablemente al haber más humedad, encontraría algo de hierba tierna para sus animales. Así lo hizo y, después de un largo caminar, llegó junto a la cima de la montaña. Allí sus animales pastaron durante unas horas, hasta que fue cayendo la tarde y el pastor decidió volver de nuevo a la cabaña donde vivía. 


Bajaba entre las piedras con su rebaño cuando vio frente a él algo grande, que en seguida reconoció como un nido de águilas. Al acercarse observó que en el interior había dos polluelos, uno de los cuales se había matado al desprenderse el nido de la roca en la que se encontraba. El otro polluelo, aunque algo se movía, parecía estar gravemente herido. 

Al pastor no le gustaban nada las águilas porque las tenía por enemigas. En alguna ocasión habían atacado a sus cabras e, incluso, se habían llevado a alguna de sus gallinas. No obstante, llevado por la lástima, el pastor se agachó, cogió con delicadeza el polluelo herido y lo llevó a su cabaña. Allí lo curó como pudo y empezó a alimentarlo con pequeños trozos de carne, mientras dejaba que la naturaleza hiciera el resto. El animal se recuperó por completo y empezó a crecer y crecer hasta que se convirtió en un magnífico ejemplar adulto de águila. 

A partir del momento en el que el águila se hizo adulta, las cosas empezaron a cambiar. El pastor, que inicialmente se sentía tan orgulloso por lo que había hecho, empezó a sentirse cada vez más inquieto con la presencia de aquel animal. De alguna manera, no lograba evitar que imágenes cargadas de emoción le vinieran a la cabeza y le recordaran lo que animales como aquél habían hecho con sus cabras y sus gallinas. 

Un día, el pastor llegó a una decisión, la de abandonar el animal en el bosque, pensando que sin duda la naturaleza se ocuparía de nuevo en ayudarlo a sobrevivir. Tres veces llevó el pastor el águila al bosque y tres veces el águila le siguió dando pequeños saltitos en el suelo. 


No sabiendo ya qué hacer para deshacerse del animal el pastor pensó y pensó, hasta que se le ocurrió la más absurda de las ideas: metería el águila en el corral con sus gallinas. Cuando las gallinas vieron entrar en el corral a ese animal al que tanto temían, se adentraron despavoridas en la pequeña  caseta en la que se refugiaban. Pronto se dieron cuenta del extraño comportamiento de aquel animal, que permanecía quieto y solo, y se fueron acostumbrando de forma progresiva a su presencia en aquel lugar. 

Los años fueron pasando y aquella águila se acostumbró a vivir como una gallina. Comía lo mismo que comen las gallinas, se movía como las gallinas e incluso aprendió a emitir los mismos sonidos que emiten las gallinas. Estaba la situación así, cuando pasó por aquella región un naturalista que estaba haciendo un estudio sobre las águilas de aquella región y, al pasar junto a la cabaña del pastor, contempló, incrédulo, el espectáculo que se ofrecía: ni más ni menos que un águila conviviendo con gallinas. Corriendo, golpeó con fuerza la puerta de la cabaña del pastor, el cual al oír los ruidos 
abrió sobresaltado. 

-¿Quién es usted, qué es lo que quiere? 

-Le ruego que me perdone, soy un naturalista que me dedico al estudio de las águilas y he visto algo inaudito, un águila viviendo entre gallinas. 

El pastor comprendió perfectamente la causa de la sorpresa de aquel investigador y, después de invitarle a entrar en su cabaña, le explicó la historia de cómo la encontró, la curó y la crió entre las gallinas. 

El naturalista escuchaba absorto la historia, hasta que algo le «sacudió» bruscamente, algo aparentemente inocente, ya que fue sólo un sencillo comentario que hizo el pastor. 

-Verá, amigo mío, el animal ha vivido tanto tiempo entre gallinas que ya no me queda la menor duda de que, aunque su forma siga siendo de águila, en su interior no es ya nada más que una gallina. 

—De verdad que lo siento, pero no puedo estar más en desacuerdo con lo que acaba de decir -contestó el naturalista. 

El pastor se sintió tal vez un poco agraviado, porque quizás considerara que nadie conocía tan bien a aquel animal como él. 

-Si está tan convencido, ¿por qué no me lo demuestra sencillamente haciendo que vuele? 

El naturalista se fue al corral, cogió el águila e hizo lo primero que se le ocurrió, que fue lanzarla por los aires gritando «¡Vuela!». El animal cayó pesadamente y se escondió en el interior del corral. El pastor hizo una mueca irónica, aunque ello no hizo que el naturalista se diera por vencido. Entonces, empezó a mirar a su alrededor como si buscara algo, hasta que se fijó en que a unos metros de allí había una escalera. Se acercó, la cogió y la apoyó en una de las paredes de la cabaña del pastor. 

Entró de nuevo en el corral, agarró el águila y subió con ella por la escalera hasta llegar al tejado. Desde allí, lanzó el águila por los aires diciendo «¡Vuela!». El pobre animal se precipitó como una bola de plumas contra el suelo y se quedó unos instantes aturdido. En cuanto recuperó su compostura, rápidamente se escondió en el interior del corral. 

El pastor le dijo entonces: 

—Si sigues así vas a matar a mi gallina. 

Por alguna razón, y a pesar de todas las evidencias en contra y de todas las críticas de aquel pastor, el naturalista tenía una absoluta certeza en que el espíritu de un águila jamás muere y, por eso, a pesar de todo, no se dio por vencido. 

De repente, algo en el horizonte captó su atención. 

—¿Qué es aquello que se ve al fondo? 

-Es el pico de la montaña donde encontré el águila cuando se desprendió el nido, ¿por qué? 

-Porque la voy a llevar allí, donde ella nació, tal vez pueda así recordar sus orígenes y se dé cuenta de que puede volar. 

-Tú estás loco, eres un insensato incapaz de darte por vencido. ¿Acaso no has tenido suficientes evidencias de lo absurdo de tu teoría, de esa estupidez de que el espíritu de un águila nunca muere? 
El naturalista no se defendió, simplemente actuó. Entró de nuevo en el corral, cogió el águila y empezó a caminar con la vista puesta es el pico de aquella montaña. El pastor, sin entender muy bien por qué y viendo que caía la noche, cogió una lindterna y les siguió. Durante toda la noche estuvieron subiendo por la montaña sin que el naturalista supiera qué hacer para despertar el espíritu dormido del águila.
Cuando llegaron al pico de la montaña, donde el águila había nacido, empezó a amanecer y entonces el naturalista observó algo curioso: el águila apartaba la mirada del sol. Sin saber muy bien por qué, agarró el pescuezo del animal y lo obligó a mirar al sol. En ese momento, el águila hizo unos extraños movimientos, abrió unas espléndidas alas y se puso a volar. Aquel día el águila recordó quién era en realidad y recuperó su verdadera identidad, que no era de gallina, sino de águila.