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23/2/15

El riesgo de arriesgar y de confiar.




Cuentan que un cierto hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed. 
Cuando él llegó a una casita vieja -una cabaña que se desmoronaba- sin ventanas, sin techo, golpeada por el tiempo. 
El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico. 
Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada. 
El se arrastró hasta allí, agarró la manija, y empezó a bombear sin parar. 
Nada ocurrió. Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió, removiendo la suciedad y el polvo, y leyó el siguiente mensaje: 
"Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo" 
PD.: "Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir." 
El hombre arrancó la rosca de la botella y, de hecho, tenía agua. 
¡La botella estaba casi llena de agua! De repente, él se vio en un dilema: 
Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, todo el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona... pero quizá eso no salga bien. 
¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida? 
¿Debería perder todo el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando? 
Con temor, el hombre volcó todo el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear... y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló. 
Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia! La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. Él llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que por allí podría pasar, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: "¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar todo el agua antes de poder obtenerla otra vez!" 
Podemos aprender cosas importantes a partir de esa breve historia: 
1. Ningún esfuerzo que hagas será valido, si lo haces de la manera equivocada. Puedes pasar toda tu vida intentando bombear algo cuando alguien ya reservó la solución para ti. ¡Pon atención a tu alrededor! ¡Dios, Vida en sí,  está siempre listo a suplir tu necesidad!
2. Aprende a arriesgar sobre todo cuando otros lo han hecho y lo han conseguido. Aprender de los que nos han precedido en el éxito y en conseguir lo que nosotros queremos es recorrer más del 50% del camino antes de iniciarlo.
3. ¡Aprende a mirar hacia adelante y comparte! Aquel hombre podría haberse hartado y olvidarse de que otras personas que necesitasen del agua pudiesen pasar por allí. Él no se olvidó de llenar la botella y todavía supo dar una palabra de incentivo. Preocúpate con quien está cercano a ti, recuerda: sólo podrás obtener agua si la das antes. Cultiva tus relaciones, ¡y da siempre lo mejor de ti! Así como nos hemos apoyado en el éxito de otros que otros puedan apoyarse en el nuestro. La vida es compartir.


26/1/15

Confianza, independencia y éxito.



Hoy tocó seminario con Roberto Organero y su mujer. Prometía, después de la charla del otro día, ser interesante y lo fue en verdad.

  • Algo importante es la "INDEPENDENCIA" para poder "INTERDEPENDER" con los demás. La independencia no es fácil sobre todo cuando buscamos tanto para nosotros como para los demás la seguridad y la protección. Lo plasmó así de bien con el ejemplo de un niño que se sube a una silla para intentar alcanzar una caja de galletas. Para una misma acción tres respuestas diferentes:
  • La madre que rápidamente va hacia el niño le impide que se suba y le alcanza la caja.
  • La madre que se da cuenta de lo que el niño hace y sin decirle nada lo vigila y lo protege desde atrás.
  • La madre que permite que su hijo lo haga por sí solo confiando en él.


Protección, desconfianza y confianza en el otro son las pautas en las que hemos sido educados y que condicionan muchas veces nuestras vidas haciendo que demos respuestas adecuadas o no tanto, haciendo que las situaciones y las respuestas que damos a la vida nos ayuden a crecer o nos mantengan aislados en nosotros mismos no desarrollando todo el potencial que llevamos dentro. 

  • El ejemplo de Amway para él es una clara experiencia de lo que es el progreso tanto en la economía como en la ayuda a los demás. Lo expresó con otro bello ejemplo en el que alguien defendía el comunismo en la Universidad. El profesor respetaba la idea y propuso evaluar el comportamiento comunista aplicado a la enseñanza. Todos iban a estudiar y a realizar los exámenes lo mejor que pudieran. La nota sería para todos igual, sería la media de la sacada por todo el mundo. En el primer mes hubo quien sacó notas altas y bajas, pero hacer la media unos ganaron y otros perdieron. El segundo mes lo que tenían más nota la bajaron sensiblemente mientras los que tenían peor nota también la bajaron pero de forma más clara. El tercer mes las notas fueron bajando hasta que el profesor preguntó el porqué del bajo rendimiento. La respuesta era clara: ¿Para qué esforzarse sin al fina te iban a quitar lo que te correspondía? ¿Para qué esforzarse si te iban a dar más nota sin estudiar nada? El sistema de Amway apoya a los que más trabajan, pero también a los que más apoyan a otros. Como él decía coge lo mejor del capitalismo y lo mejor del comunismo: Esfuerzo y Solidaridad.
  • Dentro de los parámetros del éxito dejo claro dos conceptos básicos: REPETIR hasta que las cosas salgan bien y saber APLICAR LOS SISTEMAS que funcionan. Creo que no necesita mucha explicación. Aprendemos a manejar los coches y de tanto repetir vamos manejando el coche de forma automática. La repetición se convierte en clave de un buen aprendizaje siempre y cuando mejoremos los pasos que damos. Los SISTEMAS están ahí y funcionan para muchas personas. Si funcionan es porque hay un mecanismo que los hace funcionar. Conocer el mecanismo, aplicarlo, repetirlo e incluso mejorarlo es la base de éxito.
Mañana seguiré un poco más con lo que fue el seminario de hoy.



5/5/14

Credibilidad y Confianza


Creo que la libertad tiene un recio muy alto. Un día en tu vida decides ser libre, mostrarte como eres o como has sido. De repentes te sientes aceptado o rechazado, en situaciones se siente indiferencia hacia ti, que no deja de ser bueno ni malo. Pero cuando eres libre y te muestras tal y como eres, sobre todo ante aquellos que pregonan sinceridad por parte de los demás, y de repente sientes no la indiferencia sino el rechazo o incluso el insulto, ¿qué sucede?

Unas veces pensamos que adaptarnos y sentirnos aceptados es lo mejor, por lo cual fingimos. Mostramos una cara ante unos y otra ante otros. Lo peor de todo que nos sentimos mal. La incoherencia nos hace sentir mal, con cierto sentimiento de cobardía.

Otras veces nos sentimos bien. La coherencia hace que nuestra vida esté alineada dentro del equilibrio y el equilibrio es "virtud". Nos llena de paz, al mismo tiempo que de dolor, aunque este último se entiende no desde el daño sino desde la coherencia con uno mismo. Lo sublimamos al punto de que pesa más lo que somos que lo que los demás puedan pensar o esperar de nosotros.

Pero muchas veces es seguir aquel dicho que decía "ver, oír y callar". Saber lo que decir, a quien decir, en que momento decir es otra virtud. Hay un hecho en los relatos del evangelio que siempre me ha llamado la atención, y es cuando Jesús le dice "No está bien echar a los perros el pan de los hijos". Ni los niños pueden comprender ciertas realidad, con lo cual no se lo explicamos; ni personas que no dominan ciertos conocimientos serían capaces de comprender aquello que nosotros dominamos. 

Hay personas merecedoras de confianza, otras que no son capaces de comprender las vivencias de cada uno. El problema surge cuando la gente "quiere comprender" lo que muchas veces no es parte de la propia experiencia. Puedes señalarte a ti mismo o a los demás. Pero es la coherencia con uno mismo lo que al final da la propia estabilidad. Damos, pero somos responsables de lo que damos y a quien lo damos. Pero son siempre decisiones que tenemos que tomar y decidir por nosotros mismos. Y en la decisión va la confianza hacia nosotros mismos y la confianza que los demás pueden depositar en nosotros.



18/11/13

12 maneras de construir nuestra credibilidad



Hay actitudes que nos hacen crecer y otras que nos frenan en nuestro crecimientos personal. Hay actitudes que afianzan nuestra credibilidad y otras que las menoscaban. Crecimiento personal y credibilidad ante los demás van de la mano. ¿Cómo alcanzar dicho crecimiento y afianzar la credibilidad?

  1. Respetando el tiempo de los demás. Todos sabemos lo importante que es el tiempo y lo mal que nos sentimos cuando no se nos toma en cuenta y se nos hace esperar. Tenemos la sensación de que no contamos o no somos importantes para la otra persona. El respeto por el propio tiempo que necesitamos para nosotros mismos, así como saber respetar el tiempo de los demás es algo a tener en cuenta en todo momento.
  2. La escucha sincera. ¿Qué sientes cuando alguien te mira y sigue lo que estás diciendo? Que le importas. ¿Y si te hace preguntas interesantes sobre lo que hablas? Que no pasas desapercibido y que lo que expresas tiene valor para ti y para quien lo escucha. Seguir con la mirada, con los gestos y preguntando mostramos interés, y eso cuenta tanto para nosotros como para los interlocutores.
  3. Compromiso con lo decidido. Obras son amores y no buenas razones. A la hora de la verdad es el compromiso, la acción, la perseverancia, la continuidad y el sentir que vamos todos en la misma barca lo que acrecienta nuestra credibilidad. No abandonar el barco a la desidia, al olvido o a las tormentas nos hará ver de forma clara quien está a las duras y a las maduras.
  4. Involucrarnos en los pequeños detalles. Todo tiene importancia, hasta los pequeños detalles de la vida cotidiana, de un trabajo o de un proyecto. Lo pequeño lo lleva alguien, por insignificante que sea, y si se aprecia ese algo nos sentimos halagados y tenidos en cuenta. Sentimos la presencia del otro en nuestra vida así como el otro sentirá la nuestra. Al final son los que están los que se hacen sentir y los que dejarán huella, no por lo que hemos hecho con ellos, sino por como los hemos hecho sentir a nuestro lado.
  5. Llevar a cabo las promesas y los acuerdos. La palabra es la palabra, el simple choque de manos es algo más que un gesto o manera de cerrar un trato. Fidelidad y lealtad a la palabra dada y al compromiso realizado afianza la credibilidad de quien lo asume.
  6. Asumir la responsabilidad sin excusas. La madurez es asumir la parte que nos corresponde. No hay nada mejor que un "me equivoqué" que una excusa sin sentido. La grandeza de las personas las medimos, aunque el coste muchas veces sea inmenso, por la humildad y el reconocimiento de los propios fallos y de las limitaciones que se tengan.
  7. Apoyar a los demás. Estar al lado de otros, reconocer, apoyar, hacerse sentir y permitir que otros sientan que se puede contar con uno aumenta la credibilidad, la confianza y la seguridad de que pase lo que pase uno siempre estará ahí, apoyando las iniciativas que se vayan tomando. 
  8. Reconocer públicamente la importancia de los demás. Y es precisamente a donde lleva el apoyo, a reconocer que el éxito no es simplemente de uno, sino del equipo que se tiene. Si bien es que el apoyo y el ánimo son importantes también es que el trabajo de los demás es una parte importante de aquello que se consigue. Hoy y más que nunca interactuamos e interdependemos unos de otros. Nos necesitamos y por ello el reconocimiento de los demás es imprescindible. En la medida que lo hacemos cobramos valor y confianza, se nos siente no como estrellas sino como parte de un proyecto. 
  9. Asumir los resultados, positivos o negativos, con los demás. Es consecuencia de lo anterior. Ganamos todos y perdemos todos. Unos tendrán mayor o menor protagonismo, pero hay que saber asumir los resultados juntamente con los otros y no querer salvarnos solos en los momentos malos. Los demás posiblemente nos valorarán más por la actitud solidaria en los malos momentos, porque son momentos de soledad y donde más necesitamos la fuerza del otro.
  10. Respetar la relaciones. No abusar de ellas. Dicen que donde hay confianza, muchas veces da asco. Tal vez sea la extralimitación en nuestras relaciones, el abuso de confianza e ir más allá de lo que podemos pedir donde perdemos mucha de nuestra credibilidad y confianza. Saber otorgar a cada persona su lugar y su momento es indispensable y de obligado reconocimiento. 
  11. Perseverancia en los proyectos. Cuando seguimos bregando y luchando, aunque soplen vientos adversos, la gente nos verá ahí....., insistiendo. Es lo que nos da valor y credibilidad, tanto a nosotros como al proyecto, la fe ciega en él. 
  12. Aceptar las críticas. Son durar de aceptar, duras de reconocer y duras de vivir con ellas pero, ¿qué hay detrás de cada ella? Un ejercicio de honestidad en el que estamos abiertos a lo que puede fallar, a aquello en lo que nos hemos podido equivocar. Ante todo es un enorme ejercicio de libertad de estar abiertos a aprender de los errores y a no afianzarnos a una imagen equivocada de nosotros mismos y de la realidad.

23/8/12

8. Aprendiendo a delegar



No se puede estar en todo y aunque en muchos casos se siente como el hombre o mujer orquesta es consciente de que tiene que saber delegar. Jose Diaz

No somos maquinas todoterreno. Pensamos que todo lo podemos hacer por nosotros mismos, pero el trabajo en equipo es más eficaz y los resultados puede que se vean más pronto. Para ello hay una cualidad indispensable, el saber delegar un trabajo, un cometido o una responsabilidad.

Delegar no consiste, simplemente, en ponerle a alguien un paquete en la mano y dejar que se las entienda el solo con el. Eso es una dejación de responsabilidades, desinteresarse de algo y exigirle a otro los resultados que nosotros queremos.

Hay una serie de requisitos que deberíamos tener en cuenta:


  1. ¿En quien delegar? No todo el mundo es apto. Saber escoger es nuestro primer reto. Una persona que suscite confianza en nosotros es indispensable. Sin confianza no hay comunicación, y sin esta difícilmente podremos compartir proyectos a alcanzar.
  2. La persona en quien delegar tiene que tener "actitud" y "aptitud", o al menos predisposición a aprender, junto con una visión de que el trabajo a realizar lo va a beneficiar personalmente, bien sea e onomica, laboral, familiar, social o personalmente. Una persona que no se vea beneficiada de una tarea a realizar difícilmente tendrá la motivación, actitud y responsabilidad para llevarla a cabo. La motivación nos mueve y hace responsables.
  3. Saber dar toda la informacion necesaria es importante. Nadie puede adivinar lo que queremos, cuando y como lo queremos. La información, además de clarificar los objetivos y de ponerlos en común, nos ahorra mucho tiempo en tener que buscar por nosotros mismos. Delegar es responsabilizar a otro pero poniendo todo nuestro conocimiento a su alcance.
  4. Delega el trabajo completo a una persona y dale toda la responsabilidad. Esto elevará el interés del individuo en el proyecto y le dará un sentido más profundo de logro y satisfacción cuando la tarea se haya completado,aunque la responsabilidad última recae en ti. 
  5. Enfócate en los resultados, no en el proceso. Permítele la libertad de ejercitar algo su iniciativa. Enfócate en lo que tú quieres, no en cómo hacerlo. 
  6. No dejes las fechas en las que debe ser completado el trabajo inciertas o sin límite.
  7. No te enfoques en lo que está mal, sino más bien en lo que se puede hacer para lograrlo mejor. 
  8. Dale todo el crédito y reconocimiento a la persona que complete el trabajo. No te quedes tú con el crédito. Somos equipo.






8/8/12

Calma en la tempestad



¿Has sentido miedo alguna vez? Todos lo hemos sentido.Son momentos en los que parece que todo se viene abajo. Es la experiencia de Jesús y Pedro, (Mt. 14,22-36), cuando Jesús está en la barca, Pedro hecha a caminar sobre las aguas y de repente siente que se hunde hasta tener que pedir la ayuda del mismo Jesús. "¿Por qué dudas, hombre de poca fe?", responde Jesús.

Falta de fe, de seguridad en uno mismo o en los demás. La duda es la que hace que toda nuestra vida se desequilibre en un momento determinado. Un sólo momento de duda puede ser fatídico en el coche, en la moto, en el deporte, en una decisión que tenemos que tomar en la vida.

Cuando sentimos la mano amiga, el respaldo honesto y sincero del otro parece que la calma vuelve a cada uno de nosotros. Es como si los demás nos hicieran recobrar la confianza, la autoestima o la seguridad en aquello que queremos alcanzar o conseguir.

En la experiencia que muchos hemos tenido sabemos que el miedo compartido es muchos más llevadero. La confianza que nos podemos dar unos a otros siempre es muy importante, pero sobre todo es importante la confianza que nos ayuda a confiar en nosotros mismos.

Lo curioso de todo es que nuestras tempestades ocurren cuando tenemos que "cambiar" de una situación a otra, en el caso del Evangelio, cuando Jesús se los lleva a la otra orilla. Todo cambio nos hace dudar, nos lleva de la situación de confort a la de inseguridad. Nervios, ansiedad y querer poder amarrarnos a algo es lo que se pasa por nuestra mente.

Jesús nos ofrece esa capacidad de confiar, en Dios, en la vida, en uno mismo o incluso en lo que podemos encontrarnos en medio de la tempestad. Tal vez nos ofrezca uno de los principales valores a tener en cuenta en la vida, que la vida se sostiene en la fe y en la confianza. No es posible caminar sin este elemento tan trascendental.


4/7/12

¿Influenciados por el miedo?



Llevábamos ya unos cuantos minutos sentados en el avión a la espera del despegue. De repente la voz del comandante que nos explica que hay una problema en el sistema de arranque del avión y nos pide que desalojemos el avión durante unos 40 minutos para proceder a la reparación. Todos de forma ordenada y tranquila vamos desalojándolo hasta que alguien, un tanto nervioso, se queja por la posibilidad de meternos nuevamente en el avión sin estar éste reparado del todo.

Al final, en 40 minutos, estábamos de nuevo en el avión, despegando, viajando y aterrizando con toda normalidad. Después de las quejas al viento de uno de los pasajeros quedan unas preguntas al aire:

¿Cuántas veces nos quejamos sin fundamento?
¿Cuántas veces podemos dudar del trabajo bien hecho de los demás?
¿Cuántas veces nos dejamos llevar por el miedo?
¿Cuántas veces hemos vivido miedos, que después de todo, no han hecho realidad sus malos presagios?

El miedo nos atenaza, nos paraliza. Pero hay quien lo vive con mayor confianza y tranquilidad. ¿La diferencia? Unos viven con más angustia que otros ante la misma realidad.


22/11/11

¿Imposición o actitud?



Generar confianza y credibilidad en el mensaje que queremos dar no es fácil. Influir en las personas con las que trabajamos o convivimos tampoco lo es. Muchas veces tendemos a imponer nuestras ideas o actitudes que nos gustaría ver en los demás. Unas veces podemos conseguirlo, debido a la fragilidad de otros, pero lo peor de todo es que cuando nos damos media vuelta los valores ya no se viven. 

Tal vez la mejor manera de influir en los demás es generando la confianza suficiente para que lo que proponemos tenga valor en si mismo y no por la imposición que podemos exigir hacia los demás. ¿Cómo generar esa confianza?

  • Nuestra credibilidad irá en aumento cuando vayamos más allá de la posición que tengamos a nivel laboral, familiar o de amigos. Muchas veces nos quedamos con el sentido del deber dejando a un lado el sentido que tiene lo que hacemos. A veces he llegado un minuto tarde a un comercio y han cerrado a cal y canto la puerta. Recuerdo que a veces tenía necesidad de algo y por un minuto no lo he logrado. Cuando nos encerramos en una mentalidad y no estamos abiertos a ceder un ápice de aquello que hacemos se nos nota que actuamos más por el sentido del deber que por el de la vocación y el interés de los demás. Es difícil generar confianza y liderazgo cuando nos encerramos en la mera obligación.
  • Tendemos rápidamente a aconsejar a los demás. Muchas veces lo hacemos sin ponernos en la situación de cada uno. Hay aspectos que en nuestra mente los podemos tener claro, pero que en la vida de otros no resulta tan claro por las diferentes situaciones y complejidades que pueden existir en su mente, en su economía, en sus relaciones o en sus vivencias. Más que aconsejar hay que tener una actitud en la que se nos invite a hablar, a preguntar, a interesarnos y a ofrecer. La confianza se genera más cuando se nos pide que cuando la imponemos sin permiso de los demás.
  • Por sus frutos los conoceréis. Muchas veces damos consejos sobre algo que nosotros no hemos vivido, o de situaciones en las que jamás podremos estar. ¿Te imaginas dando consejos a alguien sobre su relación con su pareja cuando uno no ha experimentado el vivir en pareja? ¿O aconsejar sobre los hijos cuando uno no los tiene o por los frutos que ha dado no es el más aconsejable para darlos? En cierta ocasión he oído decir a alguien que los que enseñan generalmente enseñan lo que no se ha vivido. También he escuchado a alguien decir que cuando sigas a alguien se consciente de los frutos que esa persona ha tenido hasta ese momento. No hay nada peor que seguir a alguien que no sabe a donde va y que no ha conseguido nada en la vida.
  • Alguien genera confianza en mí cuando veo que busca lo mejor para mí. Generaré confianza cuando los demás vean que busco lo mejor para ellos y no para mí. Ello conlleva un gran sentido del respeto y de la libertad de permitir elegir algo diferente a lo que a mi me gustaría que eligieran. Cuando se potencia al otro, se genera más confianza en uno.

30/9/11

Creatividad y confianza



¿Tienen algo en común la confianza y la creatividad? Para Walt Diney si. ¿Y qué puede ser? Quien no tiene confianza no da pasos en la investigación, en lo que se pretende que sea nuevo, en lo que puede ser original. 

La confianza tiene varias vertientes. Una de ellas, y tal vez la principal, la confianza en uno mismo. Somos sociales y por tanto interdependientes. Las opiniones de los demás pesan bastante sobre las decisiones que tenemos que tomar. Si a ello le añadimos el sentirnos aceptados o no por lo que decidamos el asunto se pone más difícil. Cuando tienes confianza en ti mismo, es decir, una buena autoestima y crees en toda la energía, en la vida y en el amor que hay dentro de ti, esa seguridad te guía, te conduce, te impulsa y te lleva hacia lo que quieres. La duda te hace vacilar, dudar y sopesar más de la cuenta la opinión de los demás por lo que esa dependencia puede acabar con las ilusiones y con los sueños que tienes si los demás no creen en ellos.

Otro aspecto no menos importante es la confianza en lo que haces, en el proceso que realizas en aquello que quieres conseguir. Sentirte bien y a gusto con lo que haces aporta no solamente seguridad y confianza, sino también sentido a la vida. Te sientes plenamente parte de la vida y una parte de ella que no solamente recibe de la vida, sino que también aporta a ella. Cuando no nos sentimos a gusto haciendo algo el sentido de lo que hacemos se deprecia, y al mismo tiempo vamos perdiendo confianza en nosotros mismos por no hacer aquello que realmente nos llena.

Un tercer aspecto es confiar en el objetivo que me he propuesto alcanzar. ¿Es realmente significativo para mi? ¿Que aporta a mi vida y a mi entorno? El tener claro los beneficios de conseguir algo me llevará a luchar con más ahínco, pues creo en algo y en sus beneficios. Me sentiré no solamente inmerso en un proceso que me gusta y que he elegido sino que la consecución de él tiene unas aportaciones para uno mismo y su entorno lo suficientemente grandes como para motivar, creer y luchar por lo que se cree.

Confianza en uno mismo, en el proceso y en lo que se quiere son elementos básicos para caminar y vivir en los momentos de incertidumbre y de dureza de la vida.


22/3/11

Dejen entrar




Cada vez que algo se va, 
deja lugar a lo que sigue.


Jorge Bucay


Hoy me topé con esta frase de Jorge Bucay que, una vez más, me hace pensar en la cantidad de veces en las que estamos más pendientes de lo que dejamos o perdemos que de todo aquello que viene o entra. Le pasaba al pueblo de Israel que cuando libre caminaba por el desierto recordaba las cebollas de Egipto. Nos pasa a cada uno de nosotros que muchas veces tenemos en la boca la frase de: "Aquellos viejos tiempos", cuando los presentes nos ponen en aprietos o nos ofrecen inseguridad.

Antes de entrar, dejen salir, se nos dice cuando vamos a entrar al cine, al fútbol o a cualquier evento público. Dejar salir, volar, marchar lo que ya no está es bien difícil. Nuestro mundo de apegos nos tienes maniatados, presos y paralizados en muchas cosas. Se me antoja que el momento en el que vamos a tener un hijo pensamos más en lo que viene que en las costumbres que vamos a tener que dejar a un lado para darle cabida al pequeño.

Esa es la cuestión. Tenemos en nuestra mente al que viene. Y el que viene produce expectación, alegría ansiedad de la buena. Fíjate que muchas veces hasta vamos preparando su cuna, sus ropitas, sus sonajeros y juguetes. Son mentes que dejan entrar, que están expectantes y positivamente receptivos a lo que viene. ¿Por qué no nos sucede en todos los ámbitos de la vida?

Como ya dije vivimos en un mundo de apegos, apegos que solemos reconocer. Pero lo importante es dejarse preguntar por el significado de cada apego, lo que dice de nosotros mismos, de nuestras inseguridades. Optar por lo que viene, crear la expectativa, visualizarlo, preparar su llegada va alejando los miedos de nosotros y abriéndole la puerta a lo nuevo que viene. No hay nada mejor que la información, el querer conocer y valorar lo que se acerca. Comenzaremos a verlo con buenos ojos.

13/11/09

9. La Confianza en uno mismo y en los demás




Pedí un voluntario
Y ella se levantó de su banco.
Le pregunté si confiaba en mí.
Ella respondió que sí,
Y una vez más
Se lo volví a preguntar.
Ante su nueva afirmación
Le pregunté si su confianza
Era absoluta
A lo que ella respondió que sí.
Entonces, le dije,
Déjame taparte los ojos.
Y una vez tapados
Le pedí que se dejara caer hacia atrás
Sin mover en ningún momento sus piernas.
Y fue incapaz de hacerlo.


La Confianza es un valor indispensable a la hora de conseguir objetivos y de alcanzar nuestras metas. Confianza en uno mismo y confianza en los demás. ¿Por qué es importante y que supone la confianza en uno mismo y en los demás?

Confianza es igual a creer. Creo en mí y creo en el otro. Me siento seguro de mi mismo y me siento seguro de la otra persona en la que confio. Si no tengo esta confianza cada paso que tenga que dar se convertirá en un mar de dudas y tendré que cargar en mis espaldas con el peso de la responsabilidad que quiero asumir y alcanzar, y con el peso de la duda y de la desconfianza que se genera en mi en cuanto a mi propia credibilidad o la del otro junto con lo que esto conlleva: un freno a la hora de tomar decisiones, si es que se llegaqn a tomar, una falta de concentración total en el objetivo o meta alcanzar, pues nuestra mente está en dos sitios, en lo que queremos hacer y en lo que dudamos, y una falta de resultados, pues el bajo rendimiento no hace posible que pongamos en el asador el 100% de nosotros mismos.

Confianza es igual a libertad. El miedo al fracaso, al control, a resultados no esperados nos lleva a recluirnos en nosotros mismos y a no llevar a cabo lo que deseamos. Nuestra propia imagen puede estar en juego, y por no querer jugarnosla hipotecamos nuestros sueños, sabiendo que, en la mayoría de los casos y como en la mayoría de los mortales, las metas y los sueños no se consiguen a la primera, sino después de uno y otro intento. Si no hay un primer intento, jamás habrá un segundo ni un tercero, y lo peor, es que jamás habrá una llegada

Miro atentamente a mí alrededor y veo a la ciencia. ¿Cuántos intentos para que un medicamento sea efectivo? ¿Cuántos intentos y en algunos casos no se ha logrado? Miro al deporte y veo a los hacen salto de altura, de pertiga, lazan peso o martillo, corren o nadan. ¿Cuántos intentos? ¿Cuántos resultados? ¿Se queda uno en la imagen del éxito o en la de haber participado y mejorado los propios resultados? ¿Es la alegría y la libertad patrimonio de los que alcanzan un primer puesto?

Libertad y Confianza son nuestros aliados a la hora de alcanzar metas, y lo digo en plural porque cada objetivo está hecho de pequeñas metas en las que nos vamos superando a nosotros mismos, una superació que nos lleva a la confianza, y una confianza que nos lleva a la libertad.

Te invito a ver éste video de “Atrévete”



Y como canción otra de Mocedades: