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5/10/17
17/9/17
16/3/17
19/5/16
Amar a las personas como son.
El amor independiente.
La verdad es que a veces te encuentras con personas que navegan en la profundidad del amor y te hacen reflexionar bastante sobre el sentido del amor real. Recuerdo que el Himno al amor de San Pablo en su carta a los Corintios 13,1-3 me hizo reflexionar en su momento y también hace unos días cuando "aparentemente" amamos y no nos sentimos a gusto a la hora de hacerlo. San Pablo decía que ya podíamos entregar nuestro cuerpo a las llamas, o entregar nuestro dinero a los pobres que si no tenemos amor de nada nos sirve. Y es cierto, porque podemos hacer muchas cosas sin amor que encontraremos el sinsentido que nos dejará fríos como la nieve o vacíos en nuestro interior.
El amor empieza por uno mismo.
Cuando nuestro amor depende de otras personas, ¿qué es lo que está pasando dentro de nosotros mismos? ¿Por qué necesitamos que nos amen para sentirnos bien con nosotros mismos? Cuando soy feliz sólo podré compartir lo que llevo dentro sin necesidad de que me acepten o no. Cuando el amor depende de la aceptación de los demás, ummmm, malo. O creemos en nosotros mismos o no creemos. O creemos porque estamos convencidos de lo que valemos o porque nos aceptan. ¿Y cuando dejan de aceptarnos o de fijarse en nosotros? Nos caemos.
El amor que regala lo que es.
Siempre me ha gustado la parábola del Evangelio de la semilla de mostaza que es la más pequeña de todas y se convierte en el árbol más frondoso que estando ahí solitario y tranquilo permite que los pájaros vengan a anidar a él y a dar cobijo y sombra a quien lo necesite. ¿No es realmente fascinante la parábola? El amor, independientemente de quien venga está ahí. El árbol es feliz consigo mismo. Su seguridad y frondosidad permite libremente acoger a quien libremente viene, por sombra por cobijo o por lo que sea. Su esencia es esa. La nuestra es el amor hacia lo que somos. Cuando nos amamos no necesitamos invitar a nadie, vienen por sí solos porque ven la energía que fluyen en nuestras vidas.
El amor libre.
Si, es el amor por amar, por ser libre con uno mismo. El amor que no necesita tanto de los demás sino de amarse y desarrollarse a si mismo. Libre de ataduras y de compromisos. El amor en su pura esencia que no necesita de la aceptación de los demás sino del amor de uno mismo.
29/3/16
¿Y si se escapan?
Una maestra de párvulos, observó que una niña de su clase se hallaba extrañamente triste y pensativa.
- ¿Qué es lo que te preocupa? – la preguntó.
Ella respondió:
- ¡Mis padres!
- Papá se pasa el día trabajando para que yo pueda vestirme, alimentarme y venir a la mejor escuela de la ciudad. Además hace horas extras para poderme enviar algún día a la universidad. Y mi mamá pasa el día cocinando, limpiando, planchando y haciendo compras para que yo no tenga de qué preocuparme.
- Entonces, ¿cuál es el problema? – dijo la profesora.
- Tengo miedo de que traten de escaparse – dijo la niña.
Fuente: un cuento adaptado de Anthony de Mello del libro “Aplícate el Cuento” de Jaume Soler y M. Mercè Conangla
28/1/16
Nuestras extrañas luchas.
¿Qué piensas de esta frase? La verdad es que no deja de ser interesante. Es la eterna lucha que se da en cada uno de nosotros entre el Ser y el Tener.
Parece que, equivocadamente para mi, somos en cuanto tenemos:
- Categoría social.
- Estudios.
- Dinero.
- Propiedades.
- Número amplio de amistades (sobre todo ahora en las redes sociales).
- Control sobre las situaciones.
- Y una larga lista de situaciones.
Pero lo cierto es que cuanto más tenemos, más dependemos de las cosas y menos libres somos. Cuanto más tenemos menos nos valoramos y más depositamos nuestra confianza en las cosas o personas que están fuera de nosotros mismos.
Tal vez pueda entender desde ahí la frase de Jesús de lo difícil que le es un rico entrar en el Reino de los Cielos. No porque lo tenga difícil a nivel de "juicio moral", sino porque en medio de tantas dependencias perdemos el control de nuestras propias vidas.
17/12/15
Saber vivir.
- El presente.
Saber vivir el presente es una de las claves. El presente define lo que somos, lo que hay y nuestra actitud ante ello. Es vivir con los pies en la tierra, saber lo que uno es y tiene y hacia donde se puede ir. El presente es saber vivir sin las cargas del pasado ni tan siquiera con las preocupaciones del futuro. Es saber vivir, como el niño, el día a día
- Perfección.
¿Hay alguien perfecto en la vida? No. Pues si nadie hay perfecto no puedo exigirme a mi la perfección ni puedo exigírsela a nadie. Somos limitados. Aceptar nuestras propias limitaciones es sentirse a gusto con uno mismo. Sintiéndome a gusto podré hacer sentir a gusto a los demás. Pero lo más curioso es que sintiéndome así saboreo cada instante de la vida.
- Cambio.
La vida es cambio. Es un eterno devenir. Desde que nacemos estamos cambiando. En el cambio aprendemos y crecemos. El cambio nos hacer sentir que somos gente que está viviendo y no aletargada en la vida. Es la vida con sus situaciones, buenas o malas, la que nos hace cambiar. En las buenas gozamos y nos sentimos realizados. En las malas nos desprendemos de muchas dependencia que tenemos para acceder a algo nuevo. Es cierto que el cambio nos da miedo, pero detrás de él siempre se esconde algo por descubrir que, bien aprovechado, nos ayudará a crecer más.
- Autonomía.
Buscamos el apoyo de los demás. Cada día somos más interdependientes. Pero dentro de esa situación tenemos que sentirnos seguros de nosotros mismos y capaces de lograr vivir cada momento. Es mi responsabilidad asumir cada paso sin esperar que los demás lo hagan por nosotros. Vivimos lo que creemos. Encontramos lo que buscamos. Conseguimos aquello por lo que luchamos.
La vida es un bonito viaje en el que el menú es variado, pero en el que cada cual tiene su propio protagonismo y su propia responsabilidad; una vida que a cada uno nos toca escribir con sus propios cambios.
2/12/15
Vivir el ahora
Cuando vas de excursión, y sobre todo a la montaña, recuerdo que me decían de no llevar mucha carga. Como diría Anthony de Mello, "ligeros de equipaje". Recuerdo hace muchos años leyendo a Carlo Carreto, "cartas al desierto", que cuando se introdujo en el desierto lo primero que le pidieron que dejara a un lado era su lista de contactos, que los destruyera todos. Y también recuerdo uno de los episodios más crueles del Antiguo Testamento en el que Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo único. ¿Qué relación hay en todas estas situaciones?
La vida es un momento único que nos toca vivir. Y quien vive este momento único lo goza de lleno y lleva la sonrisa en la boca.
Por desgracia vemos a muchas personas vivir el pasado cada día o estar ansiosos por el futuro que no ha llegado todavía y que no tenemos certeza de que venga. Mientras tanto el "aquí y ahora" del que tanto se habla deja de existir para centrarnos en eso, "lo que fue y ya no se, o lo que será pero que tampoco es".
Y mientras tanto los consultorios médicos están llenos de gente frustrada por su vida pasada o de gente que precisa de ansiolíticos por el estrés en alcanzar aquello que no tienen.
¿Qué es lo importante de nuestra vida? El aquí y el ahora. Saber vivir el momento. Ello no quiere decir que nos olvidemos del pasado. Es parte de nuestra historia que nos permitirá construir el futuro. Y que tampoco nos olvidemos de soñar, puesto que los sueños nos indican el camino a recorrer. La cuestión es no depender del pasado ni del futuro para vivir y gozar de cada instante, de cada paso, de cada experiencia y aprender de ella.
¿Te imaginas viajar y hacerlo dormido todo el tiempo? Nos perdemos el paisaje del camino. ¿Viajar pendiente de los niños que dejaste en casa? Nos perdemos el paisaje del camino. ¿Viajar pensando en cómo nos recibirán? Nos seguimos perdiendo el paisaje del camino.
Ser consciente de cada momento y vivirlo. Es la esencia de la vida.
29/9/15
Tira la vaca.
Hace muchos años, un estudiante norteamericano con muchos deseos de aprender decidió ir a un monasterio en el Tibet en el que le iban a enseñar los secretos para vivir una vida próspera y feliz.
Un día, su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante muy ilusionado se preparó para ello. Estuvieron andando unos cuantos días y finalmente, tras una curva del camino en aquellas montañas, llegaron a un lugar triste y desolador dónde vivía una familia muy humilde en un pequeño caserío, en medio de un terreno baldío. Les pidieron alojamiento y comida y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían. El estudiante les preguntó que cómo podían subsistir en aquellas circunstancias y el cabeza de familia le dijo:
-“Pues..tenemos una vaca con la que vamos tirando”.
El aspirante le miró con interrogación y el hombre continúo
- ” La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”.
Aquella noche, el estudiante le comentó al maestro las ganas que sentía de poder ayudar de alguna manera a aquella familia. Y le preguntó cómo podría hacerlo.
-“Por supuesto”, dijo el estudiante
-“Entonces, ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco”
El aspirante asombrado contestó
-” Pero …¿cómo voy a hacer eso? ¿Qué lección es esa que dejará a esta familia en la ruina total? La vaca es lo único que tienen para subsistir! “.
El monje no dijo nada, dio la vuelta y se fue.
El estudiante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la espantó una y otra vez hasta conseguir que se cayera por el barranco.
Sintió tanta culpabilidad que se fue y ya no volvió al monasterio. Regreso a Estados Unidos y muchos días pensó en aquella pobre familia a la que había dejado sin su sustento. Así que siguió pensando y decidió ahorrar para algún día regresar al Tibet y comprarles una vaca. Se sentía muy culpable.
Al cabo de dos años, después de trabajar duramente y reunir el dinero para comprar la vaca, el aspirante volvió a aquel lugar perdido en las montañas. Llegó al lugar y le costó reconocer la granja. Al girar en la curva del camino, donde estaba aquél edificio oscuro y lleno de desperfectos rodeado de tierras abandonadas, había ahora una hermosa mansión bien cuidada, con terrenos sembrados, rodeada de un cercado, con muchas personas trabajando en una plantación de algodón, también había un gran huerto, un lago y patos nadando en el.
Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada de la finca. Temiendo lo peor, se le hizo un nudo en la garganta, pero tomo impulso y preguntó
-” Perdone, yo buscaba información de los antiguos dueños de este terreno, una familia muy humilde ¿sabría usted que fue de ellos?
El hombre le miró y dijo,
-” Sí, sí, aquí siguen”.
- “No, no. Yo me refiero a unas campesinos que solo tenían una vaca para vender su leche y vivir de eso”.
- “Le digo que aquí siguen”.
El hombre le acompañó hasta la puerta de la granja, donde se encontró a aquel hombre que le había brindado su hospitalidad años atrás. Parecía incluso más joven. El hombre lo reconoció enseguida.
-“Hombre, qué alegría verle de nuevo por aquí”.
El estudiante lo miró y dijo
-“pero.. Hace dos años, en mi visita por aquí, fui testigo de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante estos años para que todo esto cambiara?
”
El señor le dijo
-” Pues mire, poco después de su visita, la vaca de la que vivíamos desapareció. Al principio nos preocupamos mucho, ¿de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. La angustia y la desesperación ante el invierno que se acercaba nos llevó a buscar otra forma de ganarse la vida. Cambiamos con los vecinos parte de la leche y el queso que nos quedaba por harina, verduras y algunas semillas de algodón.
Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar algodón, así que limpiamos y aramos el terreno y comenzamos una pequeña plantación, que floreció enseguida. Con el algodón comenzamos a crear hilaturas y telas y empezamos a hacer intercambio por alimentos, y el resto lo vendíamos en los mercados. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, con ese dinero pudimos ampliar la casa y también plantamos verduras y comenzamos esta huerta y.. ya ve! Nos ha ido muy bien. Vamos. ¡Que fue una suerte que desapareciera la vaca!”
El discípulo estaba estupefacto y no dejaba de admirar a su Maestro aunque ya estuviera muerto. Se dio cuenta y pudo entender, aprender y sobre todo perdonar.
Camilo Cruz
1/7/15
Siempre me siento feliz.
Buena lección de lo que es la felicidad, lo que los orientales dirían del saber vivir el "aquí y ahora". ¿Tenemos por ello que prescindir en nuestra vida de las expectativas cuando hoy se tanto de metas y de expectativas? Para nada. Lo que sí hay que hacer es no depender de ellas y tener nuestra vida, minuto a minuto, con la mente puesta en ella sin vivir el presente. Hoy por hoy tendemos a no saber vivir el presente y sí estar siempre excitados y preocupados por el mañana o futuro que todavía no ha llegado. Mientras tanto la vida transcurre y se nos escapa de las manos y nos sentimos molestos por todo lo que no ha llegado y se deja esperar con ansiedad.
No recuerdo exactamente quien lo decía pero no tiene nada de desperdicio: "Quien no es feliz con lo que tiene tampoco lo será con lo que pueda llegar a tener". El presente es la realidad que hay que vivir y que nos permite ser felices al instante.
26/6/15
Le seguridad de nuestras pensiones.
Estos días se habla y debate mucho sobre si alcanzaremos a cobrar las pensiones cuando seamos mayores y si éstas serán lo suficientemente altas para poder vivir con un mínimo de dignidad. Es un problema serio puesto que la población española va envejeciendo y llegará un momento en que la población activa no podrá aportar lo suficiente para los que ya están jubilados. Y a partir de ahí se van generando dudas y nuevas soluciones, como pueden ser los planes de pensiones privados que promueven algunos bancos y algunas compañías.
Hace unos días leía que en México se educaba para la pobreza. ¿No será que a nivel general se nos educa para depender del Estado, de patronos de empresas y no depender de nosotros mismos? Un amigo mío, médico y residente en Miami, decía que las pensiones no les darían para vivir en el día de mañana. Es por eso, que a parte de su trabajo de médico desarrolla otro de multinivel en una de las mejores compañías del mundo, Amway.
El negocio multinivel, ¿puede ser una de las soluciones a los problemas del mañana? Dicen que sí. Robert Kiyosaki insiste que tenemos educarnos a trabajar de una manera inteligente con el dinero para acabar no trabajando por dinero sino para que el dinero trabaje para nosotros. Tal vez sea ahí donde tendremos que desarrollar y planificar nuestra economía: negocios multinivel, activos bancarios, inmuebles que generen rentas para cada uno de nosotros sin tener que dedicarle mucho tiempo a ello, etc.
Se nos ha educado para ganar dinero, también para gastarlo, pero pocas veces se nos ha enseñado a pensar en cómo invertirlo y generar más riqueza a través del mismo dinero. La libertad financiera viene cuando somos capaces de crear estos activos que nos permiten seguir viviendo a pesar de que la situación económica se venga abajo algún día. Y quien sabe si sistemas económicos paralelos, como las monedas sociales, pueden ser alternativas serias.
Lo que sí está claro es que tenemos que aprender a ser libres y no depender de otros, cosa que es fácil y cómoda, y salir de los esquemas tradicionales para ser auténticamente independientes.
11/3/15
Entre la necesidad y la esclavitud.
Como buen filósofo que era, Sócrates creía que la persona sabia viviría instintivamente de manera frugal. Él mismo ni siquiera llevaba zapatos; sin embargo, una y otra vez cedía al hechizo de la plaza del mercado y solía acudir allí a ver las mercancías que se exhibían.Cuando un amigo le preguntó la razón, Sócrates le dijo: “Me encanta ir allí y descubrir sin cuántas cosas soy perfectamente feliz.” (Tony de Mello)
En el mundo en el que vivimos, donde todo se actualiza y cada día aparecen más y más artilugios podemos correr el riesgo de depender de todo aquello que existe e ignorar lo más importante de la vida: la misma vida, su esencia y el saber vivir el aquí y el ahora" a pesar de que no tengamos todo lo que creemos no necesitar.
Siempre lo he dicho, hay más insatisfacción en el mundo industrializado que en el mundo por desarrollar. He visto o veo más caras de tristeza en ambientes de riqueza y bienestar que en lugares donde hay escasez.
La enfermedad del siglo XX o XXI dicen que son las de origen mental y curiosamente se desarrollan mas en los países industrializados que en los más empobrecidos.
El otro día me encontraba con un niño de unos seis años del que la madre se sentía feliz porque decía que disfrutaba con pequeños palos, percheros rotos y otras pequeñas cosas que cualquier persona pasaría de largo si se la encuentra en su camino.
Hacer lo que comenta Sócrates sería un ejercicio de liberación personal y de saber vivir la vida plenamente a tope: ¿Sin cuántas cosas soy feliz? ¿De cuántas me siento dependiente? ¿Cuántas puedo dejar durante tiempo sin que me perturbe la ausencia?
10/3/15
Ir a la esencia no perder el foco.
Cuando el maestro se hizo viejo y enfermó, los discípulos no dejaban de suplicarle que no muriera.
El maestro les dijo:– Si yo no me voy, ¿cómo podréis llegar a ver?– ¿Y qué es lo que no vemos mientras tú estás con nosotros? – preguntaron ellos.Pero el maestro no dijo ni una palabra.Cuando se acercaba el momento de su muerte, los discípulos le preguntaron:– ¿Qué es lo que vamos a ver cuando tú te hayas ido?Y el maestro, con una pícara mirada en los ojos, respondió:– Todo lo que he hecho ha sido sentarme a la orilla del río y daros agua.– Cuando yo me haya ido, confío en que sepáis ver el río.
Es normal que nos quedemos con lo superficial y dejemos de lado lo esencial, aquello desde donde brota la sabiduría. Cuando leía esta pequeña historias de Anthony de Mello me venia precisamente a la mente en cómo nos quedamos a los umbrales de la sabiduría por crear una dependencia de las formas, de los mensajeros o de la relaciones que nos sostienen.
Admiramos a alguien que juega al fútbol, que pinta, o que escribe e incluso lidera a los demás. Rara vez nos ponemos a su lado para saber como, cuando, donde y porqué desarrolla toda esa sabiduría o entusiasmo que nos encandila. Viene a ser algo así como el espíritu de la persona.
Detrás de cada acto, de cada palabra, de cada actitud siempre hay una idea, un valor que lo sustenta. Es ahí donde bebe la persona. El
Dicen que somos el reflejo de las cinco personas con las que más estamos a lo largo del día. Tal vez será porque nos embutimos de su espíritu y de su visión. Aprendemos a mirar hacia donde ellos miran.
Siempre recordaré a Jack Linnan, mi profesor de Cristologia, que nos alentó a que nos fijáramos en algo y que jamás perdiéramos el foco: Jesus anunció los valores del Reino, amor, justicia, paz.... Una vez muerto y resucitado se anuncia su Resurrección. Más tarde se anuncian los credos y cantidad de pequeños o grandes mandamientos. Al final se acaba poniendo el foco en la Iglesia y los Sacramentos.
Pongo este ejemplo porque es muy visual. La preocupación o la visión de Jesús pasó de los valores del Reino a cosas mucho menos importantes. ¿por qué? Porque nos quedamos no en el foco donde Jesus tenía puesta la mirada y desde donde el se alimentaba.
En la vida real de cada día nuestro foco tiene que estar puesto en lo que da sentido a nuestra vida y a nuestro trabajo. Desde que perdamos el foco comenzaremos a ir de rama en rama picoteando de todo pero no alcanzando lo que realmente buscamos.
Saber dirigir la mirada al foco, a lo esencial, se hace crucial.
2/9/14
¿Buscamos complementariedad o huimos de nosotros mismos?
Dicen que en las relaciones, especialmente las de pareja, nos complementamos. Buscamos en el otro aquello que nos falta. Y cuando lo encontramos soñamos en que la vida va a ser ideal porque alguien va a tapar el agujero que hay en nuestra vida.
De repente nos damos cuenta de que la otra persona comienza a ser diferente. En el fondo, comienza a ser ella misma. Tal vez deja de llenar el hueco que había en nosotros. La desilusión aparece en nuestras vidas y nos sentimos en algún aspecto engañados, frustrados o desilusionados.
Los problemas no surgen cuando los otros son diferentes a nosotros o no cumplen nuestras expectativas. Los problemas surgen cuando nosotros no nos sentimos satisfechos con nosotros mismos y buscamos que "otros" resuelvan el vacío que llevamos dentro.
La vida no está tanto en recibir, sino más bien en dar. Si esperamos recibir de los demás pueden esperar años y años, y posiblemente no aparezca nada.
La falta de autoestima, la inseguridad que tenemos, el sentimiento de pobreza nos lleva a "refugiarnos" en otros y esperamos que sean los "otros" los que nos saquen las castañas del fuego y se que sean los otros los que llenen lo que nosotros "no queremos llenar": nuestra propia identidad.
El amor se da cuando me doy totalmente. Darme implica "dar, ofrecer, regalar" lo que es mío, lo que sale desde dentro de mí. Ya en las premisas del Evangelio Jesús lo dejó bien claro cuando dijo que el principal mandamiento de la Ley era "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a "ti mismo".
Amo cuando soy capaz de amarme, aceptarme, sentirme feliz con lo que soy. Y cuando así lo hago lo ofrezco tal y como se da en mí. No necesito respuestas, aunque éstas nunca serán mal recibidas.
19/6/14
Dejen salir, antes de entrar.
Hay un dicho, una costumbre y una norma de seguridad que dice: "Antes de entrar, dejen salir". Y la verdad es que la capacidad que puede albergar un sitio es limitada. Lo mismo nos pasa con la mente humana, estamos llenos de ideas, conceptos, costumbres, pensamientos, creencias y experiencias que nos mantienen atados al pasado y a momentos que ya no son parte de nuestra realidad. Lo peor de todo es que nos encadenamos a todas esas situaciones y esa dependencia y falta de libertad nos impiden dar pasos mucho más certeros en la vida que nos ayuden a vivirla y no simplemente a sobrevivirla.
¿Te has fijado en lo que nos cuesta desaprender? ¿En dejar a un lado opiniones y puntos de vista? ¿A dejar de pensar de la forma en la que lo hacemos?
No es cuestión de abandonar esquemas que tenemos por abandonarlos, no. Es cuestión de que esos esquemas no nos permitan ver más allá de lo que realmente hay. Es como si algo o alguien se nos atragantara en la vida y no fuéramos capaces de ver otros aspectos más allá de los que nos producen estorbo, dolor o negatividad.
Creemos siempre que lo que debe cambiar es la realidad, o las personas que forman parte de ella. Eso me hace pensar en aquella frase de Jesús que dice que lo que hace impuro al hombre no es lo que come, sino lo que está dentro del mismo hombre. Es decir, no son las cosas en sí las que son malas, sino la forma de ver las cosas que tiene uno lo que hace que sean malas.
Es por ello que nunca está de más hacer limpieza en los cajones mentales que tenemos. Sobran muchas cosas, conceptos, creencias y maneras de pensar que no nos hacen libres ni nos permiten vivir en esa libertad que si depende de nosotros. Abrirnos a la vida es dejar un hueco dentro de nosotros para que entre la luz y aporte algo nuevo pero, ¿y si está nuestra mente saturada? Hay que hacer espacio. Y mientras nos aferremos a nuestros viejos dogmas poco espacio dejamos para que entre la vida o la posibilidad de generar vida desde nosotros mismos.
Creo que toca hacer limpieza.
19/5/14
Coherencia y Alternativas.
Hay un par de cosas en el día de hoy que me han llamado la atención:
La primera es una visita realizada hoy a una terapia alternativa para mi hija que después de seis años sigue con una pequeña pero molesta lesión de un accidente escolar ocurrido como digo hace seis años. Después de semanas y meses de rehabilitación, de radiografías, analíticas, resonancias, scanners, etc. hoy hemos dado con una persona titulada en Farmacia, pero que no lo ejerce, y que sí ejerce la osteopatía. Lo que más me llamó la atención ha sido que para lo que muchos eran incógnitas y dolores sin aparente sentido para ella resultaban lógicos y fáciles de encontrar y de explicar.
Quedé gratamente sorprendido de como iba encontrando a lo largo del cuerpo de la niña focos de dolor y de los cuáles ni la niña ni nosotros éramos consciente. De entrada nos dijo algo sorprendente: que con tres sesiones la niña estaría como nueva.
Más allá de todo lo positivo que nos resulta como padres hay algo que llama mi atención: la palabra "Alternativa". Una medicina no oficial, aquí en España. Lo importante de ello es que ante diferentes males o situaciones surgen diferentes alternativas, la de aquellos que no se resignan ante su dolor o sufrimiento y buscan alternativas. Valga esta experimentada hoy como otras muchas que tenemos la posibilidad de probar cuando las cosas no funcionan.
La segunda ha sido una entrevista realizada a José Mujica, presidente de Uruguay, en la que lo que más me ha llamado la atención es su estilo de vida: vive en su propia casa, conduce su pequeño coche, viste de forma muy natural y habla con mucha naturalidad. Más allá de su ideología política creo que la coherencia de ser persona y vivir como tal antes de vivir "como presidente" da que pensar. Lo que hace pensar es que la vida es la misma independientemente de lo que uno haga en la vida. Hay un anuncio que hace un par de años estaba en los medios que decía: "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".
La vida es algo tan sencillo de vivir y de disfrutar que muchas veces la destruimos pensando que la vida consiste en tener, momento en el que nos hacemos esclavos de ella.
9/5/14
La avaricia rompe el saco
Ya lo decía Jesús: "Es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos". Creo que una de las cosas que impiden que seamos felices es esa: la avaricia, el deseo de poseer las cosas o incluso las personas.
Quien quiere acaparar es porque tiene esperanza que aquello que puede llegar a poseer pueda hacerle feliz, cuando la felicidad no está fuera sino dentro de nosotros. Y no nos hace feliz lo que tenemos, sino lo que hacemos con lo que tenemos.
Yo disfrutaba ver a los niños en México jugando con el neumático ya gastado de un camión. A veces se metían dentro de el y comenzaban a rodar dentro del neumático. Se lo pasaban en grande. Cuando observas a los niños ves que se ensimisman con cualquier tontería. Cuando vamos creciendo nos gusta poseer las cosas y las personas. Una diferencia brutal.
El vacío existente dentro de nosotros es claro y manifiesto cuando buscamos que otros llenen nuestras vidas y expectativas. O cuando la queremos llenar de cosas. Y máxime cuando hacemos que nuestra felicidad dependan de ellas.
Nuestra mochila de la vida va cargada, sino repleta, de cosas, personas, expectativas. ¿De cuántas podríamos desprendernos? ¿De cuántas tenemos dependencias? ¿Cuántas de ellas nos hacen infelices por no tenerlas y poseerlas?
La avaricia rompe el saco. Por la vida hay que ir ligeros de viaje, incluso a nivel mental y emocional. Libres para dar y libres para recibir.
12/3/14
El autoconocimiento
Ayer tuve ocasión de ir a una charla introductoria de la filosofía o espiritualidad tibetana. Fue interesante. Creo que todas las espiritualidades llevan al mismo sitio: a encontrarse con uno mismo y con Dios. De hecho el eje central de la charla era el "Auto conocimiento". Me recordó aquella pequeña historia de que los dioses habían querido esconder el tesoro de la vida donde nadie pudiera encontrarlo. Decidieron esconderlo dentro del corazón humano pues ahí jamás intentarían buscarlo.
La verdad es que buscamos fuera de nosotros mismos lo que ya tenemos dentro de nosotros. Es una historia tan antigua como la de Adán y Eva que buscaban ser como dioses cuando en realidad ya lo poseían todo. Cuando somos enemigos de nosotros mismos, nada nos dejará satisfechos. Y, por el contrario, cuando nos encontramos con nosotros mismos nos sentimos bien, aunque a veces al no aceptarnos como somos no damos un poco de miedo. Al aceptarnos, nos sentimos bien; el sentirnos bien transmitimos vida y energía; entonces somos libres para ser lo que realmente somos y para llevar a cabo la misión que tenemos en la vida.
Además del auto conocimiento, como fuente de libertad interior, se tocó otro tema no menos importante y relacionado con éste: El deseo y el apego. El deseo dentro del budismo es el origen del mal. Yo no diría que lo sea, pero el apego sí. El apego, como decía antes, es lo que hace que pongamos nuestras expectativas en cosas o personas, es decir en lo exterior. Desde el momento que dependemos de ello dejamos de ser libres. Apego y libertad, dos realidades que nos llevan una a la autenticidad y otra a la negación de nosotros mismos para creer más en lo que está fuera de nosotros.
Hay otros temas que se fueron tocando como el de la reencarnación. No se lo que hay antes de nacer ni después de morir. Se que hay vida, porque la hay antes de nacer y aún después de que uno muera. Desde mi punto de vista personal y de católico creo en la vida después de la muerte. Y la verdad es que no me preocupa tanto el cómo, porque haya lo que haya, será vida en otro plano totalmente diferente al que vivimos en estos momentos. Ultimamente oigo mucho hablar de reencarnaciones y de que en unas vidas pagamos lo que hemos hecho en otras. Sinceramente hay algo que me preocupa más del antes y del después de la propia vida, es la manera en cómo vivo la que me ha tocado vivir y de la que soy consciente. Cuando llegue la otra, la vida eterna, en cualquiera de sus formas, bienvenida sea y a disfrutar de ella, que para ello está.
Pero lo que sí está claro es que la aceptación de uno mismo, la libertad interior, que te permite ver y experimentar sin sentirte condicionado y el amor es algo que sostiene los pilares de todas y cada una de nuestras vida, en la filosofía o espiritualidad oriental como en la del cristianismo. No olvidemos que para amar al prójimo hay que hacerlo como a uno mismo, de lo contrario, ¿qué podemos ofrecer?
3/2/14
Rompiendo nuestras seguridades.
Solemos vivir en la comodidad sin darnos cuenta que más allá de la comodidad y de la seguridad que tenemos hay vida y, muchas veces, en abundancia. Desde el punto de vista económico y desde otros puntos de vista. De hecho decimos que detrás de una puerta que se cierra hay muchas que se abren. Paradójicamente en la situación de crisis que hemos afrontado y ante tanto despido laboral hay gente que busca trabajo, pero hay muchos que al no encontrarlo han tenido que crear su propia empresa y les va de maravilla. Hay un cuento, el de la vaca, que ilustra como muchas veces necesitamos que nos quiten las seguridades para desarrollar nuestra propia destreza. Hay otros cuentos que ilustran lo mismo, como "Quien se ha llevado mi queso", que en definitiva no invitan a otra cosa que a salir de nuestra zona de seguridad y desarrollar nuestras propia capacidades. El cuento es corto y aquí lo transcribo:
“Había una vez un viejo maestro que decidió visitar junto a su discípulo la casa más pobre de la comarca, donde malvivía una familia con una sola posesión: una famélica vaca cuya escasa leche les proveía de insuficiente alimento, pero alimento al fin y al cabo. El padre, hospitalario, les invitó a pasar con ellos la noche. Al día siguiente, muy temprano, el maestro le dijo a su discípulo: “Ha llegado la hora de la lección”. Y el maestro sacó una daga y degolló a la pobre vaca.
–¿Qué clase de lección deja a una familia sin nada? –se quejó el discípulo.
–Fin de la lección –fue la única respuesta.
Un año más tarde volvieron al pueblo y donde estaba la casucha destartalada encontraron una casa grande, limpia y bastante lujosa.
Vieron salir al padre de familia, que no sospechaba que el maestro y el discípulo habían sido los responsables de la muerte de su vaca, y les contó cómo el mismo día de su partida algún envidioso había degollado salvajemente al pobre animal…
–… esa vaca era nuestro sustento. Pero cuando vimos a la vaca muerta, supimos que estábamos en verdaderos apuros y que teníamos que reaccionar. Y lo hicimos. Decidimos limpiar el patio que hay detrás de la casa, conseguimos algunas semillas y sembramos patatas y algunas legumbres para alimentarnos. Muy pronto vimos que nuestra granja casera producía más de lo que necesitábamos, y así empezamos a vender. Con las ganancias compramos más semillas, y así hasta hoy mismo que he comprado la casa de enfrente para plantar más patatas y hortalizas y algo de…
Mientras el padre de familia seguía hablando, el discípulo se dio cuenta de que aquella vaca había sido la cadena que mantenía a toda la familia atada a una vida de conformismo y mediocridad.
Es por ello que es importante:
- Tomar conciencia de las seguridades a las que nos aferramos y no queremos abandonar.
- ¿Qué gano y/o pierdo en no dejar esas seguridades?
- Si no fuera por no perder esas seguridades, ¿a qué me gustaría lanzarme?
Un poema de Bertrold Bretch así lo describe también:
Durante siete años no pude dar un paso.Cuando fui al médico me preguntó:
¿Por qué llevas muletas?
Porque estoy tullido, respondí.
No es extraño, me dijo.
Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar.
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!
Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió sobre mi espalda sin dejar de reir,
y las arrojó al fuego.
Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.
(Bertolt Brecht / De "Poemas y Canciones")
Un bonito video que expresa nuestros miedos, nuestra zona de confort y nuestro aprendizaje:
17/12/13
Y una piedra en el camino......

¿Te has tropezado alguna vez con una piedra en el camino, con un obstáculo, con algo que te impide caminar de manera cómoda y tranquila por la vida? En un ejemplo de Alex Rovira en el que nos invita a pensar en lo que haríamos en el caso de que se nos colara una piedra en el zapato, ¿qué haríamos? Pocas opciones tenemos, una es la de caminar y amoldarnos a la situación con el consiguiente daño que podemos sufrir en el pie y otra, mucha más sencilla, es la de pararse un momento, quitarse el zapato y desalojar la piedra del zapato. Tal vez es lo que más solemos hacer en la vida pero una piedra la identificamos bien cuando está alojada en el zapato, ¿y cuando está alojada en la vida?
A veces podemos creer que cortar por lo sano es lo más fácil pero ¿donde está realmente alojada la piedra que nos molesta?
Hay piedras que pueden ser creencias, formas de pensar que nos mantienen en una forma de actuar totalmente equivocada. Pensar que la piedra está fuera de nosotros es relativamente fácil. Siempre es más fácil echarle la culpa a la vida y a las circunstancias que a nuestra manera de pensar sobre la misma vida y las mismas circunstancias. Lo que yo pienso y creo, ¿me ayuda realmente a tener una actitud más positiva y libre ante la vida y las circunstancias-
Otras veces dependemos de cosas materiales, llámale dinero, casa, muebles, joyas, utensilios, recuerdos, etc. que supuestamente nos dan cierta tranquilidad pero que nos hacen depender de ellos, cuando nosotros somos mucho más que ellos. Intentamos llenar nuestra vida de muchas cosas por una simple razón, nos sentimos vacíos por dentro. Lo exterior que intenta suplir a la carencia interior que tenemos.
Los hábitos adquiridos pueden ser también piedras que entorpecen nuestro caminar. ¡Cuántas veces nos cuesta cambiar en la vida los hábitos! ¿Miedo a lo nuevo?
¿Desentumecer nuestro cuerpo para estar aprendiendo y adaptándonos a nuevas situaciones o hábitos? Hay hábitos que nos acercan a nuestras metas, otros nos frenan o nos alejan.
Tal vez la piedra en el zapato o en el camino no es una piedra que esté fuera de nosotros mismos sino dentro de cada uno de nosotros. Bien escuchaba yo en una ocasión que muchas veces podemos cambiar de lugar, de trabajo, de familia o de circunstancias que si es problema está dentro de nosotros mismos lo único que haremos es llevarlo con nosotros a otros ambientes.
La piedra, ¿cuál es? Pregunta a responder de forma clara y sincera por cada uno. ¿Mirar hacia fuera? Tal vez. ¿Mirar hacia uno mismo? Imprescindible antes de mirar hacia otros.
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