28/6/16

Frente a nuestros propios cambios


Los cambios son para los valientes.

No se lo que piensas sobre la frase de que los cambios son para los valientes. La palabra cambio está de moda hoy en día y parece que es casi una necesidad que impone la sociedad. ¿Qué pasa si te encuentras bien y a gusto en una situación, en un trabajo, en una relación. ¿Tengo que cambiar? ¿Cambiar por cambiar?

Desde que nacemos cambiamos a cada instante. Nacemos como una tabla rasa y recibimos miles de estímulos que nos irán acompañando a lo largo de la vida y que harán que vayamos cambiando física, emocional y psicológicamente, así como socialmente. El cambio es por ello un compañero de camino que irá de la mano con nosotros hasta el último momento. Como seres humanos que somos el cambio es parte natural de nuestra esencia.

Los dos cambios.

Pero creo que hay dos cambios que se dan en nuestras vidas.
  • El cambio natural del cual casi ni nos damos cuenta de él pues nos acompaña de la mano desde que somos pequeño y que son parte o fruto de nuestro crecimiento natural así como de las compañías que elegimos, las películas o programas de televisión que vemos o de las ideas que decidimos alimentar de forma propia o por la influencia de nuestro entorno. Este tipo de cambio es natural y no duele.
  • El cambio traumático que es el que se da cuando no tenemos elección y dejaos atrás un trabajo, una experiencia de pareja, un estilo de vida por culpa de una situación financiera que nos ha venido mal o de un accidente, entre otras cosas, que nos pueden ocurrir de forma inesperada.

Ante el cambio traumático.

El cambio normal que se produce en nuestra vida no suele ser un problema ya que lo vamos digiriendo día a día con sus pequeñas dificultades. El que es realmente problemático es aquel que nos obliga a tomar decisiones o incluso aquél en el que la vida decide por nosotros y en contra de nuestra propia voluntad.

Son esos cambios que suponen un dolor de cabeza porque tenemos que romper con apegos, tomar decisiones que conllevan riesgo o incluso tener que empezar de cero en un trabajo, a nivel social o a novel personal. Son tomas de decisiones que nos cuestan tomar, pero que no queda otra que tomar parte por una cosa o por otra.

¿Cambiar o no cambiar? ¿Arriesgarse o no? ¿Qué tener en cuenta a la hora de tener que afrontar los cambios si es que realmente los necesitamos.

La vida nos lo pide a gritos cuando vemos que no rendimos en un trabajo y lo hacemos sin ilusión, o cuando una relación de pareja ya no le da sentido a la vida en común o perjudica a alguno de los miembros. O cuando el grupo social en el que me muevo no aporta nada a la propia vida. En todo hay un común denominador: la insatisfacción personal.

Los cambios obedecen cuando no estamos satisfechos con nosotros mismos o con lo que nos rodea, cuando una necesidad propia de de alguien a quien queremos nos impulsa a ello. Y es ahí, cuando hay una necesidad y la vida, el trabajo, el cuerpo, la familia, etc nos lo piden a voces, es ahí cuando se juega esa disyuntiva de valentía o cobardía. 

El cambio tiene sentido cuando es para crecer, desarrollar mucho más nuestra vida, nuestras relaciones, trabajos o vida social. Y ahí si tenemos que ser valiente, porque lo que está en juego es el sentido de muestra vida y con él la propia felicidad y calidad de vida.

27/6/16

El que busca encuentra



"El que busca seguridad, encuentra miedos que debe vencer y superar, y si los enfrenta, encontrará la seguridad"…

El que busca la luz, es quizás porque en su camino hay momentos de oscuridad… sino se rinde y lucha por continuar, tarde que temprano, la luz encontrará… 

El que busca alegría, debe primero saber asumir en paz los momentos de tristeza, angustia y de dificultad; porque así al vencerlos, descubrirá una alegría tan grande, que nada ni nadie se la podrá arrebatar…

El que busca compañía, encuentra en su vida, momentos de gran soledad; si aprende a vivir en paz consigo mismo, aprenderá a vivir en comunidad y algún día encontrará alguien que a su lado quiera caminar…

El que quiere ganar y llegar a la meta; debe primero lanzarse a competir, quizás primero encuentre tropiezos y caídas, que debe aprender a enfrentar, para que los obstáculos del camino no le detengan, sino que lo hagan tan fuerte, que pueda así, ganar y su meta alcanzar…

El que quiere realizar un sueño, encuentra a veces en su interior desierto, el cual se hace necesario para aprender a soñar, y así llegar a creer que no existen los imposibles, no perder nunca la esperanza, de que si se lucha por ellos, se pueden hacer realidad.

El que busca amor, encuentra a veces dolor, porque así es el amor, se sufre por quien se ama, se ríe y se llora por amor… es el misterio que encierra en sí mismo, es la grandeza del amor…

El que busca aprender a vivir, tiene primero que aprender a morir, despojarse de tantas cosas que le atan y le impiden descubrir lo que realmente es la vida…

El que busca encuentra muchas veces aquello que quizás no quería encontrar; por ello renuncia a su búsqueda, se estanca o retrocede, no quiere continuar… lo que no sabe es que debe enfrentar lo que halla en su camino, no dejarse vencer por nada, porque todo ello es lo que le llevará a encontrar lo que tanto buscaba.

¡El que busca encuentra!... eh ahí una gran verdad; nada nos caerá del cielo; si anhelas algo, debes lanzarte a buscarlo, aunque ello signifique tener que enfrentar mil momentos y emociones que no te esperabas hallar… esa es la aventura de la búsqueda, y es lo que más adelante te regalará el gozo tan grande que se experimenta, cuando después de buscar tanto, con tus propios esfuerzos y luchas, logras encontrar lo que buscabas y aún mucho más… 


23/6/16

Volviendo a las raices





Un pastor que vivía en una cabaña cerca de un bosque y a cierta distancia de una montaña tenía un corral con gallinas y un rebaño de cabras. 

Aquel año hubo una gran sequía, con lo cual la mayor parte de la hierba desapareció. Por esa razón el pastor decidió llevar sus cabras a lo alto de la montaña, donde probablemente al haber más humedad, encontraría algo de hierba tierna para sus animales. Así lo hizo y, después de un largo caminar, llegó junto a la cima de la montaña. Allí sus animales pastaron durante unas horas, hasta que fue cayendo la tarde y el pastor decidió volver de nuevo a la cabaña donde vivía. 


Bajaba entre las piedras con su rebaño cuando vio frente a él algo grande, que en seguida reconoció como un nido de águilas. Al acercarse observó que en el interior había dos polluelos, uno de los cuales se había matado al desprenderse el nido de la roca en la que se encontraba. El otro polluelo, aunque algo se movía, parecía estar gravemente herido. 

Al pastor no le gustaban nada las águilas porque las tenía por enemigas. En alguna ocasión habían atacado a sus cabras e, incluso, se habían llevado a alguna de sus gallinas. No obstante, llevado por la lástima, el pastor se agachó, cogió con delicadeza el polluelo herido y lo llevó a su cabaña. Allí lo curó como pudo y empezó a alimentarlo con pequeños trozos de carne, mientras dejaba que la naturaleza hiciera el resto. El animal se recuperó por completo y empezó a crecer y crecer hasta que se convirtió en un magnífico ejemplar adulto de águila. 

A partir del momento en el que el águila se hizo adulta, las cosas empezaron a cambiar. El pastor, que inicialmente se sentía tan orgulloso por lo que había hecho, empezó a sentirse cada vez más inquieto con la presencia de aquel animal. De alguna manera, no lograba evitar que imágenes cargadas de emoción le vinieran a la cabeza y le recordaran lo que animales como aquél habían hecho con sus cabras y sus gallinas. 

Un día, el pastor llegó a una decisión, la de abandonar el animal en el bosque, pensando que sin duda la naturaleza se ocuparía de nuevo en ayudarlo a sobrevivir. Tres veces llevó el pastor el águila al bosque y tres veces el águila le siguió dando pequeños saltitos en el suelo. 


No sabiendo ya qué hacer para deshacerse del animal el pastor pensó y pensó, hasta que se le ocurrió la más absurda de las ideas: metería el águila en el corral con sus gallinas. Cuando las gallinas vieron entrar en el corral a ese animal al que tanto temían, se adentraron despavoridas en la pequeña  caseta en la que se refugiaban. Pronto se dieron cuenta del extraño comportamiento de aquel animal, que permanecía quieto y solo, y se fueron acostumbrando de forma progresiva a su presencia en aquel lugar. 

Los años fueron pasando y aquella águila se acostumbró a vivir como una gallina. Comía lo mismo que comen las gallinas, se movía como las gallinas e incluso aprendió a emitir los mismos sonidos que emiten las gallinas. Estaba la situación así, cuando pasó por aquella región un naturalista que estaba haciendo un estudio sobre las águilas de aquella región y, al pasar junto a la cabaña del pastor, contempló, incrédulo, el espectáculo que se ofrecía: ni más ni menos que un águila conviviendo con gallinas. Corriendo, golpeó con fuerza la puerta de la cabaña del pastor, el cual al oír los ruidos 
abrió sobresaltado. 

-¿Quién es usted, qué es lo que quiere? 

-Le ruego que me perdone, soy un naturalista que me dedico al estudio de las águilas y he visto algo inaudito, un águila viviendo entre gallinas. 

El pastor comprendió perfectamente la causa de la sorpresa de aquel investigador y, después de invitarle a entrar en su cabaña, le explicó la historia de cómo la encontró, la curó y la crió entre las gallinas. 

El naturalista escuchaba absorto la historia, hasta que algo le «sacudió» bruscamente, algo aparentemente inocente, ya que fue sólo un sencillo comentario que hizo el pastor. 

-Verá, amigo mío, el animal ha vivido tanto tiempo entre gallinas que ya no me queda la menor duda de que, aunque su forma siga siendo de águila, en su interior no es ya nada más que una gallina. 

—De verdad que lo siento, pero no puedo estar más en desacuerdo con lo que acaba de decir -contestó el naturalista. 

El pastor se sintió tal vez un poco agraviado, porque quizás considerara que nadie conocía tan bien a aquel animal como él. 

-Si está tan convencido, ¿por qué no me lo demuestra sencillamente haciendo que vuele? 

El naturalista se fue al corral, cogió el águila e hizo lo primero que se le ocurrió, que fue lanzarla por los aires gritando «¡Vuela!». El animal cayó pesadamente y se escondió en el interior del corral. El pastor hizo una mueca irónica, aunque ello no hizo que el naturalista se diera por vencido. Entonces, empezó a mirar a su alrededor como si buscara algo, hasta que se fijó en que a unos metros de allí había una escalera. Se acercó, la cogió y la apoyó en una de las paredes de la cabaña del pastor. 

Entró de nuevo en el corral, agarró el águila y subió con ella por la escalera hasta llegar al tejado. Desde allí, lanzó el águila por los aires diciendo «¡Vuela!». El pobre animal se precipitó como una bola de plumas contra el suelo y se quedó unos instantes aturdido. En cuanto recuperó su compostura, rápidamente se escondió en el interior del corral. 

El pastor le dijo entonces: 

—Si sigues así vas a matar a mi gallina. 

Por alguna razón, y a pesar de todas las evidencias en contra y de todas las críticas de aquel pastor, el naturalista tenía una absoluta certeza en que el espíritu de un águila jamás muere y, por eso, a pesar de todo, no se dio por vencido. 

De repente, algo en el horizonte captó su atención. 

—¿Qué es aquello que se ve al fondo? 

-Es el pico de la montaña donde encontré el águila cuando se desprendió el nido, ¿por qué? 

-Porque la voy a llevar allí, donde ella nació, tal vez pueda así recordar sus orígenes y se dé cuenta de que puede volar. 

-Tú estás loco, eres un insensato incapaz de darte por vencido. ¿Acaso no has tenido suficientes evidencias de lo absurdo de tu teoría, de esa estupidez de que el espíritu de un águila nunca muere? 
El naturalista no se defendió, simplemente actuó. Entró de nuevo en el corral, cogió el águila y empezó a caminar con la vista puesta es el pico de aquella montaña. El pastor, sin entender muy bien por qué y viendo que caía la noche, cogió una lindterna y les siguió. Durante toda la noche estuvieron subiendo por la montaña sin que el naturalista supiera qué hacer para despertar el espíritu dormido del águila.
Cuando llegaron al pico de la montaña, donde el águila había nacido, empezó a amanecer y entonces el naturalista observó algo curioso: el águila apartaba la mirada del sol. Sin saber muy bien por qué, agarró el pescuezo del animal y lo obligó a mirar al sol. En ese momento, el águila hizo unos extraños movimientos, abrió unas espléndidas alas y se puso a volar. Aquel día el águila recordó quién era en realidad y recuperó su verdadera identidad, que no era de gallina, sino de águila. 

22/6/16

La ratonera




Un pequeño ratón mirando por el agujero de la pared, ve al dueño de la hacienda donde el vivía y a su esposa abriendo un paquete. El pensó inmediatamente que seria un tipo de comida. 


Al descubrir que era una ratonera lo que había en el paquete se quedo aterrorizado. 

Corrió rápido al patio de la hacienda para advertir a todos los animales: 


Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!! 

La gallina le respondió: 

- Disculpe Sr. Ratón, yo entiendo que esto sea un gran problema para usted, pero en lo que a mi respecta no me perjudica en nada. 

Entonces el ratón se fue donde el puerco y le dijo: 

- Hay una ratonera en la casa, una ratonera!!! 

- Disculpe Sr. Ratón, respondió el puerco, no existe nada que yo pueda hacer a no ser orar. 
Quédese tranquilo que usted será recordado y mencionado en mis oraciones. 

El ratón entonces se fue donde la vaca y le contó, la vaca le respondió: 

- ¿Que?, ¿Una ratonera? ¿Estoy en peligro? Creo que no. 

Entonces el ratón volvió para su casa abatido y con miedo de la ratonera. 

En aquella noche se escucho un fuerte ruido, como el de una ratonera atrapando a su víctima.

La mujer del hacendado corrió para ver que es lo que había agarrado la trampa.


En lo oscuro de la noche, ella no vio que la ratonera había agarrado la cola de una culebra venenosa, y la culebra picó a la mujer……. 

El dueño de la hacienda la llevo al hospital y la señora volvió con fiebre. 

Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, nada mejor que una sopa o caldo de gallina. El dueño de la hacienda agarró su cuchillo y se fue a matar la gallina para hacer el caldo de sopa. 

Como la enfermedad de la mujer del dueño de la hacienda continuaba, los amigos y vecinos la fueron a visitar.  

Para alimentarlos, el dueño de la hacienda mato al puerco. 


Pero la mujer no mejoro y termino muriéndose. 

Mucha gente vino al funeral. Entonces el dueño de la hacienda tuvo que sacrificar la vaca para poder alimentar a tanta gente.

El problema nunca es de uno, 
el problema es de todos


21/6/16

Ilusiones de bailarina




En la lejana Rusia, había una niña que quería ser bailarina clásica. Cierto día paso por la aldea el famoso ballet Boltshoi y la madre la llevo para que el director del mismo la viera bailar. Una vez concluida la prueba , la mamá pregunto: “¿Usted cree que tiene condiciones?”. El director, mirando fijamente a la nena le dijo: “No, no creo”.

Todo un sueño, toda una ilusión echada a perder. La nena lloro durante un tiempo y aunque no olvidó esa frustración, su vida continuó.Se recibió de maestra y ejerció durante años en su aldea. Veinte años después, volvió el ballet a la ciudad y ella fue a verlo para recordar lo que había podido ser y no fue. Entre lagrimas, noto que el director era el mismo. Tomó coraje y al final de la función lo fue a ver y le dijo: “¿Me recuerda?... hace 20 años quería ser bailarina y Ud. me dijo que no tenia condiciones”. A lo que el director respondió: “Si, lo recuerdo muy bien. Y ahora veo que no me equivoque”. Ella, muy angustiada, le respondió: “Pero como me dice eso otra vez!...Ud. no tiene corazón!

El director mirándola fijamente le dijo: “¿Sabe una cosa?, eso se lo digo a todos, y en el caso suyo, como en el de la mayoría, pongo fuera de Ud. a un gran sueño. Y en este ballet, como en la vida, solo triunfan los mejores, aquellos que tienen la perseverancia y el empuje necesario que solo da... un sueño”

NO DEJES QUE NUNCA: NADA NI NADIE... TE ROBE TUS SUEÑOS.


16/6/16

38 cosas que no hay que lvidar.




1) Nunca prives a nadie de la esperanza; puede ser lo único que una persona posea.
2) No tomes decisiones cuando estés enojado.
3) Cuida tu postura física.
4) Nunca hables de negocios en un ascensor.
5) No pagues un trabajo hasta que esté concluido.
6) Cuídate de quien no tenga nada que perder.
7) Aprende a decir “no” con cortesía y presteza.
8) No esperes que la vida sea justa.
9) No dudes en perder una batalla, si esto te lleva a ganar la guerra.
10) Se atrevido y valiente.
11) No aplaces las cosas, haz lo que sea preciso en el momento preciso.
12) No temas decir "no sé".
13) No temas decir "lo siento".
14) Elogia a tres personas cada día.
15) Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.
16) Mira a los ojos a las personas.
17) Di "gracias" con frecuencia.
18) Di "por favor" con frecuencia.
19) Gasta menos de lo que ganas.
20) Trata como quisieras que te trataran.
21) Haz nuevas amistades y cultiva las viejas.
22) Guarda los secretos.
23) Reconoce tus errores.
24) Se valiente; si no lo eres finge serlo, nadie advertirá la diferencia.
25) Utiliza las tarjetas de crédito sólo por comodidad, nunca por el crédito.
26) No engañes.
27) Aprende a escuchar; a veces las oportunidades tocan muy suavemente a la puerta.
28) Elabora una lista de las cosas que desees experimentar antes de morir; llévala en tu cartera y consúltala con frecuencia.
29) Haz oídos sordos a los malos comentarios.
30) Las ideas buenas, nobles y capaces de cambiar al mundo provienen siempre de una persona que trabaja sola.
31) Cuando entres en algún lado, el que sea, hazlo con determinación y confianza.
32) Cuando tengas un limón, siempre procura hacer con el una limonada.
33) Ten un perro, pero no permitas que moleste a los vecinos.
34) Canta en la ducha.
35) Utiliza el dinero honrado.
36) Nunca permitas que te vean borracho.
37) Presta sólo los libros que no te importe recuperar.
38) ELIGE ¡¡¡¡CON MUCHO CUIDADO!!!!...AL COMPAÑERO DE TU VIDA; DE ESTA ÚNICA DECISIÓN SE DERIVARÁ EL 90% DE TU FELICIDAD...

9/6/16

Prejuicios

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Los prejuicios marcan nuestra vida, y a veces para mal. Ya lo decía Einstein: "Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". La verdad es que no sabes que pensar cuando te encuentras una frase de este calibre en tu vida. ¿En Pablo Iglesias? ¿En Alberto Rivera? Si te soy sincero me he puesto a pensar más en la mente brillante a quien se le ocurrió. Se me vino a la mente la frase que dicen que a veces lo que dices habla más de ti que de quien lo dices.


En la vida podemos tener credos diferentes, orientaciones políticas distintas, creencias radicalmente diferentes pero, ¿por ello las personas van a dejar de gozar de nuestra confianza y a perder toda su dignidad y respeto? Lo que nos matan son los prejuicios.

Conozco a miles de personas que piensan, viven, tienen creencias religiosas y políticas muy diferentes a las mías. Y tendrían toda mi confianza para depositar en ellas aquello que más valoro en la vida. No es lo que uno piensa, cree y defiende lo que importa, sino quien es en la vida y los ideales que tienen.

Las personas somos alguien y algo más que ideas, creencias y banderas. Somos seres humanos que compartimos unos valores que a veces los expresamos de diferentes maneras, y no por ello se merecen el rechazo y el miedo de los demás.

Estoy seguro que cualquiera de los políticos que hoy optan a gobernar nuestro país lo hacen movidos por toda una serie de valores que merecen, "como personas", todo nuestro respeto y admiración, aunque no estemos con ellos de acuerdo en las formas o medios de conseguirlo.

No me daría miedo el confiarle un fin de semana a ellos, aunque estoy seguro que mi hija se lo pasaría bien con las amigas y amigos que tiene.

Lo que si es importante para mi, es saber ver a todos, incluso a los políticos, de una manera libre, honesta y desvinculada de las creencias irracionales y de los prejuicios que si separan muchas veces a las personas y les hacen realmente daño.

Me encantaría vivir en una sociedad donde todos nos veamos como personas, más allá de lo que realmente aparentamos. Estoy seguro que tratándonos de forma cercana y sencilla seríamos capaces de ver y de valorar a las personas a las que muchas veces criticamos.

A veces, y lo repito, las criticas y las visiones que tenemos de los demás hablan más de nosotros mismos que de ellos.

8/6/16

El televisor

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Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción: “Señor esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.”

“Ser tomado en cuenta en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando no funciona.”

“Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo.”

“Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.”
“Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor”

En muchos casos 
prestamos más atención 
y nos preocupamos de las cosas materiales 
que a un ser humano 
en especial a nuestros hijos, 
no dejemos de lado a quienes nos necesitan.

“La culpa es de la vaca”
pag. 47, 48

7/6/16

Saber comunicar para ilusionar.

Reilusionar 

Hoy leía en los periódicos sobre la necesidad de reilusionar a todo un electorado bastante desanimado de un partido político concreto. Que un aspirante a presidente de gobierno de un país reconozca la necesidad de ilusionar nuevamente a todos sus seguidores creo que deja claro las cosas no se han hecho bien. Lo peor de todo es que no podemos ilusionar a la gente hablando de la misma forma, prometiendo las mismas cosas e insistiendo en lo mismo. 

El proceso de reilusionar a otros. Creo que hay un elemento imprescindible a la hora de ilusionarse y es saber visualizar lo que quieres y hacer que tus seguidores lo visualicen. Visualizar algo es darle forma, color, textura y sonido a lo que pretendes conseguir en tu vida. Curiosamente en las campañas políticas que tenemos en este país, España, parece que el objeto del deseo no es lo que pretendes conseguir, sino lo que se pretende evitar, que siga gobernando el mismo, o que no gobiernen los contrarios a uno. 

Desde un punto de vista psicológico cuanto más hablo de lo que no quiero más está en mi mente lo que rechazo. Y como muestra un botón. Todos hablan mal del actual presiente, Rajoy, y se mantiene con más votos que el resto. Si hablan mal de él su nombre permanecerá en la mente de la gente. ¿has intentado quitar de la mente a un chico o chica de la mente del que está profundamente enamorado? ¿Qué ha sucedido? Pues que cuanto más intentas separarlos más se aferran a ese amor idílico prohibido o no aceptado. ¿no pasará lo mismo en la política? 

La gente no comprende como en medio de la corrupción tan generalizada que ha habido la gente sigue votando al mismo. Extraño pero cierto. Lo que se intenta que se rechace muchas veces lo que hace es unir más a los rechazados. Pero reilusionar pasa por algo muy importante, que es darle color y forma, como he dicho antes, a los sueños y a las propuestas que hacemos. Como detalle muy concreto recuerdo las palabras de Pablo Iglesias al acabar un debate a cuatro y que tuvo que resumir en un minuto, un minuto que fue muy importante porque de forma muy plástica, poética, visual y optimista hacía soñar a los diferentes estamentos sociales y sufridores de una sociedad que necesita algo nuevo, diferente, justo. Para que yo pueda recuperar la ilusión necesito visualizar dentro de mi lo que va a pasar y como me va a afectar a mi y a todos. 

Eh aquí ese minuto de oro, que puede ser creíble o no, pero que consiguió cautivar e ilusionar a mucha gente: 

 "Solo quiero pedirles dos cosas: la primera que no olviden, no olviden'tarjetas black', no olviden los desahucios, no olviden 'Púnica', no olviden 'Luis sé fuerte', no olviden los EREs de Andalucía, no olviden la estafa de las preferentes, no olviden las colas en la sanidad, no olviden los recortes en educación, no olviden el 135, no olviden la reforma laboral".

"La segunda cosa que les voy a pedir es que sonrían, que sonrían al15-M, que sonrían a las plazas, que sonrían a los vecinos que paraban desahucios, que sonrían a Ada Colau, que sonrían a los autónomos y a los pequeños empresarios, que sonrían a los que se levantan a las seis de la mañana para trabajar y a los que se levantan a la seis de la mañana y no tienen donde ir a trabajar, que sonrían a los m adres con jornadas de 15 horas, que sonrían a los abuelos que se parten la espalda para estirar su pensión. Sonrían, sonrían que sí se puede". 

 Leerlo hace que uno visualice y se ilusione, pero escucharlo hace que la gente se involucre en el sueño tal y como lo hizo Luther King en su lucha por la libertad del pueblo americano. Escucha este minuto de oro de Pablo Iglesias:

 

Cuando hay que reilusionar a todo un pueblo no hay que centrarse en el oponente, sino en el sueño a perseguir, en despertar la necesidad de querer algo. Necesitamos soñar y hacer soñar a otros. La forma y el contenido son importantes.

El contenido te ayuda a enfocarte, la forma ayuda a creer. Necesitamos lideres políticos, religiosos y sociales que sueñen y que muestren sus sueños, sueños que se identifiquen con las necesidades de todos y cada uno de nosotros. Las necesidades van por delante, pero los sueños de forma visual son los que van luego y dejan con hambre a quienes desean ver esa realidad.

Al final de todo solo lograremos convencer cuando nosotros mismos nos lo creamos y lo compartamos con esa pasión y esa creencia.

6/6/16

Nada, excepto tus pensamientos, miedos y creencias.


Nada nos ata, excepto

  • Nuestros pensamientos. Son los que nos permiten volar o estar enjaulados, amar o rechazar a personas o situaciones. El poder del pensamiento es auténticamente poderoso dentro de nosotros. Ya lo decía Henry Ford que "tanto si lo creemos como si no" estamos en la verdad. Los pensamientos son los que dirigen nuestras vidas. En base a ellos tomamos nuestras decisiones, y a través de ellas vivimos la vida, certera o equivocadamente. Somos los dueños de nuestro pensamientos, pensamientos que pocas veces ponemos en tela de juicio. Una buena capacidad auto crítica sería beneficiosa en nuestra vida.
  • Nuestros miedos. ¿Cuántas veces hemos tenido miedos en la vida? ¿Cuántos de esos miedos nos han frenado a la hora de tomar decisiones? ¿Cuántos de esos miedos nos han impedido ser realmente felices o tener experiencias inolvidables? ¿Cuántos de eses miedos se han hecho realidad? Todos tenemos miedos en la vida. Unos serán reales y otros producto de nuestras inseguridades o generados por nuestra propia mente. ¿Cuántas veces hemos sido víctimas de ellos y nos hemos dejado llevar por ellos?
  • Nuestras creencias. Y nuestras creencias son las que nos hacen suponer que la vida solo puede ser vivida desde una sola forma o punto de vista. Más allá de nuestras creencias ni hay vida, ni libertad ni valores. Solo aquello que concuerda con lo que nosotros creemos y pensamos es lo que tiene sentido.
Y al final creemos que somos libres, libres porque podemos decir y hacer lo que queremos, pero no nos damos cuenta de que somos prisioneros de nosotros mismos, de lo que creemos, de lo que pensamos y de los miedos que nos atan a liberarnos de tanta creencia que nos impide ser nosotros mismos.

3/6/16

Resilencia, un buen hábito para una buena vida.



1. Conciencia de sus limitaciones y posibilidades. No hay nada como conocerse a sí mismo, saber de lo que eres capaz y de lo que no, de tus fortalezas y de tus limitaciones. El conocimiento de ti mismo de hace creer en ti mismo de forma realista y saber lo que puedes afrontar con naturalidad en la vida sin tener que depender de las opiniones de los demás.

2. Creatividad. Ante cualquier dificultad que tenemos en la vida es muy frecuente que la gente se paralice mentalmente. La dificultad suele ser una traba muy grande que suele dejarnos sin ideas. La persona con resilencia es enormemente tranquila y objetiva, con capacidad de análisis de la realidad y con apertura de mente para construir desde donde está. La imaginación es un gran don que tiene para salir adelante en situaciones difíciles.

3. Confianza en si mismos. Cuando uno cuenta con el poder di mismo, de la confianza en sus posibilidades, su manera de pensar y actuar, se desarrolla una fuerza especial que hace a la persona capaz de superar retos importantes. Basta ver a cantidad de personas ciegas o con limitaciones en sus piernas o brazos para ver como superan obstáculos y retos que en condiciones normales no serían capaces de superar. Es la confianza en ellos mismos lo que les hace ir siempre hacia adelante y de forma positiva. 

4. Aprender de cada situación. Es la mirada positiva en medio de la oscuridad, de la frustración y de la dificultad. ¿Qué podemos aprender de cada situación que se nos viene encima y se nos viene grande? Dicen que los grandes marineros no se hicieron en puerto sino en el mar, en el mar con grandes olas y tempestades. Es ahí, en medio de la dificultad, donde podemos aprender mucho más sobre nosotros mismos y sobre la misma vida.

5. Conciencia Plena. Tomar conciencia de cada situación y de cada momento es hacerse parte de esa realidad, y en la medida que me hago parte de ella puedo conocerla y puedo utilizarla para aprender más de la vida, pero también para poder salir de ahí, pero partiendo desde esa misma realidad. Conciencia plena conlleva aceptación de la realidad, y desde esa aceptación se puede superar superar cualquier obstáculo, puesto que tenemos la mente libre y los mayores obstáculos se encuentran en ella.


6. Objetividad, pero siempre a través de una mirada optimista. Las personas resilientes son objetivas, saben cuáles son sus poderes y fortalezas, sus recursos  y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Su consciencia de que nada es completamente positivo ni negativo, les lleva a centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. 

7. Saber rodearse. Rodearse de personas que sueñan, buscan y desean superarse constantemente es un aliciente para las personas resilentes. Sus compañías son apoyo y fortaleza, fuente de motivación y de enstusiasmo.

8. No necesidad de control. No necesitan controlar la realidad, porque saben que lo importante es controlarse ellos ante la realidad. Saben que la realidad cambia de forma constante, y que con los cambios ellos tienen que saber mantener enfocada su vida, sus metas y sus sueños. El contro más efectivo es el que se realiza sobre uno mismo.

9. Flexibilidad en el cambio. De ahí que la flexibilidad sea algo tan importante. Adaptarse te da por una parte la capacidad de amoldarte a lo que hay y al mismo tiempo la capacidad de pensar a donde puedes llegar desde donde estás. El rechazo no forma parte de su trayectoria porque mantiene la mente y la vida cerrada al cambio real y efectivo.

10. Persistencia en sus propósitos. Roma no se conquistó en un día. Persistencia, constancia, perseverancia es lo que hace que puedan conseguir su sueño y el paso que buscan de forma constante en la vida.

11. Afrontar la realidad con optimismo y alegría. Si el camino no se hace de forma optimista y alegre es porque no lo comprendes  y no sabes disfrutar de cada peldaño que toca subir y de cada paso que hay que dar. Se disfruta, aunque a veces cueste, del camino. Se sabe que el sueño no es simplemente la meta sino todo el proceso que conduce a él.

12. Buscar ayuda y apoyo. Humildad y reconocer que los demás pueden aportar algo a la propia vida es lo que hace que el resilente no se encierre en si mismo. Sabe perfectamente que tiene recursos internos, que son limitados, pero que también los tiene externos y de los que puede echar mano. Es por ello que su mirada se centra en si mismo al tiempo que a su alrededor puesto que todo lo que le rodea, cosas o personas, pueden ser un estímulo o una lección para su propia vida.



2/6/16

Granos de oro.



Iba yo pidiendo de puerta en puerta por el camino de la aldea, cuando tu carro de oro apareció a lo lejos como un sueño magnífico. Y, yo me preguntaba maravillado, quién sería aquel Rey de reyes.

Mis esperanzas volaron hasta el cielo, y pensé que mis días malos se habían acabado. Y me quedé aguardando limosnas espontáneas, tesoros derramados por el polvo.

La carroza se paró a mi lado. Me miraste y bajaste sonriendo. Sentí que la felicidad de la vida había llegado al fin. Y de pronto, tú me tendiste tu diestra diciéndome: “¿Puedes darme alguna cosa?”.

¡Qué ocurrencia de tu realeza! ¡Pedirle a un mendigo! Yo estaba confuso y no sabía qué hacer. Luego saqué despacio de mi saco un granito de trigo y te lo di.

Pero, qué sorpresa la mía cuando, al vaciar por la tarde mi saco en el suelo, encontré un granito de oro en la miseria del montón. ¡Qué amargamente lloré por no haber tenido corazón para dártelo todo!

Rabindranath Tagore

1/6/16

Madurar


La madurez es señal de equilibrio.

Siempre me ha gustado observar a las personas mayores como personas que han alcanzado la madurez. Una de las señales de la madurez en señal de equilibrio es la gran tranquilidad con la que viven situaciones en las que en el pasado perdían los nervios, se desesperaban y, por culpa de ello, llegaban a arruinar su propia vida.

Esta situación la viven de manera muy especial personas que han estado al borde de la muerte. Cuando hablas con ellos tienen una visión totalmente diferente de la vida y saben relativizar muchas situaciones que antes eran muy difíciles de ceder.

Tal vez haya más de tres características de la madurez que se dejan ver por si solas:
  • Cuidar lo que se dice. ¿Cuántas barbaridades hemos dicho en la vida? ¿Cuántas han marcado un antes y un después en nuestras relaciones personales, familiares, laborales y sociales? ¿En cuántas de ellas estábamos equivocados y en cuántas no lo estábamos, pero teníamos otra percepción de la realidad? De las muchas torpezas que hemos dicho en la vida y de las que nos hemos dado cuenta de lo mal planteadas que estaban hechas hemos aprendido. Esa lección nos ha llevado a cuidar lo que decimos, a analizarlo antes de decirlo y también a saber callarlo por lo inútil que puede ser en sí el decirlo. Nuestras palabras pueden ser muy relativas. La madurez lo relativiza todo.
  • Respetar lo que se escucha. Lo que se escucha dice mucho de quien lo pronuncia. La manera de escucharlo dice también mucho del receptor. La palabra escuchar es un término que utilizamos mucho, pero que en el fondo no da miedo practicar. Queremos que nos digan lo que queremos escuchar. Y cuando nos dicen lo que nos molesta, ¿cómo reaccionamos? He llegado a la conclusión que somos capaces de escuchar cuando conseguimos profundizar en lo que nos dicen aunque no nos guste, puesto que no tenemos miedo y estamos, por una parte tranquilos ya que nada hay que temer si confiamos en nosotros mismos, y por otra mucha que aprender por adentrarnos en un terreno en el que parece enemigo y del que algo podemos aprender. Respetar lo que escucho no quiere decir que lo acepte. Escucho, me informo, aprendo, contrasto y tomo lo que me pueda servir. El resto, con el mismo respeto que lo escucho puedo dejarlo a un lado con toda la tranquilidad del mundo, lo que revela madurez.
  • Meditar lo que se calla. Entre lo que se dice y lo que se podría llegar a decir quedan muchas cosas en el tintero y en el silencio de nuestra vida. ¿Para que sirven? De la misma manera que una persona se sienta sola frente al mar, piensa, medita y reflexiona, también nosotros lo podemos hacer con todo aquello que llega a nuestros oídos y a nuestros ojos. Callar no es ignorar, puede ser también un símbolo de apreciar, de tener en cuenta, de valorar, de tener presente en la vida, aunque no todo haya que expresarlo puesto que todo tiene su tiempo. Meditar con toda la tranquilidad del mundo es un símbolo de libertad y de madurez, puesto que puedes ver y analizar las cosas sin sentirte condicionado por ellas.
Todo pasa por saber relativizar las cosas y dejar que hablen por si mismas sin miedo a lo que de ellas podamos aprender.

31/5/16

La vasija agrietada.


Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. 
Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador: 
-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo. 
El aguador le contestó: 
-Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino. 
Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio. 
El aguador le dijo entonces: 
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

27/5/16

Ego Cristiano





– Permíteme que te lea algunas frases del Sermón de la Montaña.

– Las escucharé con mucho gusto, – replicó el maestro.

El cristiano leyó unas cuantas frases y se le quedó mirando.

El maestro sonrió y dijo:

– Quienquiera que fuese el que dijo esas palabras, ciertamente fue un hombre iluminado.

Esto agradó al cristiano, que siguió leyendo.

El maestro le interrumpió y le dijo:

– Al hombre que pronunció esas palabras podría realmente llamársele Salvador de la humanidad.

El cristiano estaba entusiasmado y siguió leyendo hasta el final.

Entonces dijo el maestro:

– Ese sermón fue pronunciado por un hombre que irradiaba divinidad.

La alegría del cristiano no tenía límites. Se marchó decidido a regresar otro día y convencer al maestro Zen de que debería hacerse cristiano. Al regresar a su casa, se encontró con Cristo, que estaba sentado junto al camino.

– ¡Señor, – le dijo entusiasmado

– He conseguido que aquel hombre confiese que eres divino!

Jesús se sonrió y dijo:

– ¿Y qué has conseguido sino hacer que se hinche tu ‘ego’ cristiano?


26/5/16

Buscar y Descuidar


Buscar y Descuidar.

¡Qué paradójico suele resultar la vida! Lo que se busca se encuentra y lo que se descuida, se pierde. Me viene a la mente todo el concepto de la Ley de la Atracción puesto que en la vida conseguimos solamente aquello que está, de forma clara y evidente, en nuestra mente. Somos lo que pensamos y se lleva a cabo lo que tenemos como prioridad en nuestra mente. Es la profecía autocumplida.

Bucar y hallaréis.

Ya lo decía Jesús: "Buscad y hallaréis, pedid y se os dará, tocad y se os abrirá". Es una frase que conlleva toda una serie de actitudes relacionadas con la primera de todas, el "buscar".
  • Buscar es una actitud que nos hace tener en la mente un objeto al que buscamos con ahínco. Nuestro foco está en lo que buscamos y deseamos. De una manera u otra lo que buscamos se convierte en algo importante hasta el punto de imaginarlo, desearlo y de soñarlo. Se convierte en toda una vivencia dentro de nosotros.
  • Pedir es algo que conlleva el buscar. Cuando buscamos no sólo nos ponemos en acción sino que estamos pidiéndole a la vida que nos lo de y pedimos a la gente que nos rodea que nos ayude a conseguir lo que buscamos. Pedir es como exteriorizar hacia los demás lo que estamos buscando.
  • Tocar conlleva una actitud de deseo de querer materializar lo que estamos buscando, pidiendo y encontrando. Es la actitud de no quedarse en el conocimiento o en las ganas sino de buscar y de intentar lograrlo de una manera efectiva. En otras palabras podríamos decir que es "intentarlo", hacerlo posible.
Cuando buscamos hay una realidad que viven en nosotros. Lo que se busca es importante y al mismo tiempo "motiva". La motivación es la fuente de la energía que hace que nos movamos y sintamos interés por las cosas o por las personas.

Desinterés

El desinterés tal vez manifiesta de forma clara porque hace que algo llegue a perderse. Cuando mostramos desinterés por algo es porque
  • No tiene importancia para uno.
  • No le motiva.
  • No o valora.
  • No ocupa un lugar en su mente y en su vida.
  • No tiene tiempo para ello.
Cuando todo esto sucede, ¿qué ocurre? Vamos arrinconándolo en nuestra mente y en nuestra vida hasta el punto de echarse a perder o de que se aleje de nosotros, física o emocionalmente.






25/5/16

Observar sin juzgar


Observar sin Juzgar.

Observar sin juzgar a las personas o a las situaciones no es nada fácil. Estamos muy acostumbrados a emitir juicios sobre lo que vemos. Lo peor de todo es que en el momento de emitir los juicios éstos nos separan de las personas, a veces con la posibilidad de no retorno. ¿Es realmente necesario juzgar?
Tal vez con la simple y mera observación aprenderemos mucho más que con el juicio. De la observación tal vez siempre podamos aprender; del juicio no, porque lo emitimos y nada nuevo llegará a nuestra vida, además de condicionarnos ante personas o situaciones.

Observar simplemente.

¿Te has sentado a observar alguna vez, simplemente observar, una persona sin juzgar.Verla desde lo lejos, dejando que la curiosidad te permita seguir observando, aprendiendo, valorando y permitir que esa misma realidad te hable de ti más que de ella? La observación pura y dura te ayuda a conocer, a entrar en el mundo de lo desconocido y sobre todo a valorar lo que observas como una aportación más a tu propia vida.

Observar y enriquecerse.

En la medida en la que observo me doy cuenta de la realidad de las cosas, de la realidad que no es precisamente como ya las suelo ver, desde mi ideología, valores, moral, etc. Si observas un cubo lleno de agua, que se revuelve con toda la suciedad, ¿qué podemos observar en todo el proceso desde que está oscura hasta que la suciedad se va depositando en el fondo? La sensación es muy clara. A medida que observamos las cosas, las vamos entendiendo y comprendiendo mejor, es más dejan de ser enemigas para ser reveladoras, muchas veces de nosotros mismos, y otras tantas de la complementariedad de la vida, sin quitar que hay cosas que no nos gusten, pero siempre aprenderemos de ellas, mientras que el juicio no aportará nada a nuestra vida. Observar no deja de ser un gran aporte a nuestra vida-