15/10/15

El coste de la experiencia.


Un padre comentaba a la salida del colegio en el corro que solemos hacer que a los niños hay que saber dejarlos caer para que aprendan a levantarse. Ciertamente es una verdad como un templo. Muchas veces confundimos el amor con el proteccionismo sin saber que al proteger tanto a las personas, no solamente a los niños, lo que hacemos es crear inseguridad en ellas y sobre todo que el día que tengan que levantarse de las caídas de la vida les sea mucho más duro pues no se nos ha educado en ello.

Hemos oído cantidad de veces a personas mayores decir que no quieren que sus hijos pasen por lo que ellos han pasado. La verdad es que la historia, la madurez, el crecimiento personal de cada persona es fruto de la experiencia y del dolor que muchas veces conlleva ésta.

La experiencia enriquece, pero al mismo tiempo te va quemando porque va exigiendo de ti nuevas respuestas, nuevas actitudes, nuevas adaptaciones y un sin fin de lecciones que día a día la vida nos da.

No hay crecimiento sin dolor. Hasta los humanos nacemos sufriendo, sufriendo la madre que empuja y sufriendo el bebé que intenta salir. Y la primera experiencia es el llanto, señal de vida. 

Es por eso que cuando nos sentimos quemados porque la vida nos exige no debemos de olvidar que la vida nos está enriqueciendo. 



14/10/15

Ante la incertidumbre.



¿No te ha ocurrido alguna vez en el que parece que todo confluye en contra de todos tus intereses? Son momentos de incertidumbre difíciles de entender porque lo que esperas, aquello por lo que trabajas y luchas parece ir en tu contra. ¿Qué te ofrece la vida en esos momentos? ¿Cómo vivimos esas incertidumbres?

La mayor parte de las veces reaccionamos a la desesperada y mostramos, incluso, algún signo de agresividad. Podemos verlo en algunos partidos de fútbol cuando la impotencia ante el resultado adverso y el buen juego de los otros acaba con nuestros nervios y los sentimientos de impotencia y de falta de aceptación hace que reaccionemos de forma violenta.

Otras veces lo vivimos con mayor naturalidad. Se pierde, se cae el trabajo realizado y con toda tranquilidad nos decimos "vuelta a empezar". Hay un principio de aceptación que no te hace perder el foco de lo que realmente quieres. Aceptas y, simplemente, intentas nuevamente realizar aquello que quieres pero intentando no cometer los errores que han hecho que los pasos previos se cayeran.

Se me ocurre pensar que también hay otras opciones, la infinidad de opciones que la vida te depara sin tu saberlo. El famoso refrán de que "no hay mal que por bien no venga" puede hacer patente esa realidad. ¿Cuántas situaciones positivas hemos vivido que no hubieran sido posible si la vida no nos hubiera "supuestamente" maltratado o quitado esas ocasiones que tanto buscábamos y que tantas veces se han venido abajo?

A veces es la aceptación el principio del éxito ante un aparente fracaso que tenemos. Aceptación y mirar con tranquilidad alrededor nos ofrece la capacidad de ver lo que muchas veces no podíamos ver porque estábamos centrados en una sola cosa. Era como si lleváramos las orejeras del burro que sólo le permitía ver lo que tenía delante y no a los lados.

La vida no se acaba en la caídas ni en los fracasos temporales. De ellos aprendemos y de ellos, incluso, podemos ver nuevas oportunidades y en otros ámbitos que nos da la vida.


13/10/15

Abrirse al amor.


La experiencia de amar es algo enriquecedor. Te hace crecer, te hace sentir bien contigo mismo y, sobre todo, disfrutas de la sonrisa o felicidad que provocas en los demás. 

Todo lo contrario sucede con la falta de amor y generosidad. Hace que te encierres en ti mismo. Dejas de sonreír y te vuelves un tanto anti social.

Cuando amas, creces. Lo haces porque intentas dar lo que hay dentro de ti. Si no lo ves, lo buscas. Y cuando lo encuentras lo desarrollas, creces y te multiplicas.

Cuando dejas de amar, los problemas que hay frente a ti no te seducen, no te llaman la atención. Permaneces estático en tu posición y, por lo tanto, no creces no te desarrollas en lo nuevo que podría surgir cuando intentas calmar y satisfacer la desgracia o necesidad ajena.

Dicen que el amor, cuanto más se divide y más se comparte, más se multiplica. La falta de amor te lleva al empobrecimiento de ti mismo. Es como estar muerto en vida ya que no la desarrollas con todo el potencial que tienes dentro de ti.

El amor es algo más que el aspecto sentimental. Es la capacidad de fijarse en el mundo, en la vida y en las personas que la viven. Y ante la observación de todo ello surge una pregunta: ¿Qué más vida puedo aportar yo a la misma vida y a los demás?

Entonces vivo, y lo hago porque cada día algo florece en mi.



12/10/15

Coherencia




El santón sufí Shams-e Tabñzi cuenta acerca de sí mismo la siguiente historia: 
Desde que era niño se me ha considerado un inadaptado. Nadie parecía entenderme. Mi propio padre me dijo en cierta ocasión: «No estás lo suficientemente loco como para encerrarte en un manicomio ni eres lo bastante introvertido como para meterte en un monasterio. No sé qué hacer contigo.» 
Yo le respondí: «Una vez pusieron un huevo de pata a que lo incubara una gallina. Cuando rompió el cascarón, el patito se puso a caminar junto a la gallina madre, hasta que llegaron a un estanque. El patito se fue derecho al agua, mientras que la gallina se quedaba en la orilla cloqueando angustiadamente. 
Pues bien, querido padre, yo me he metido en el océano y he encontrado en él mi hogar. Pero tú no puedes echarme la culpa de haberte quedado en la orilla.

La autenticidad es un valor muy importante. Nos hace sentir nosotros mismos y da sentido a nuestra vida. Tal vez haya gente que no nos comprenda, quizás haya otros que se enconen contra nosotros. Puede que seamos objeto de críticas y rechazos, pero lo importante es que al sentirse bien con uno mismo lo que otros digan o piensen pasa a un segundo o tercer plano.

Es importante ser consciente de quienes somos y de lo que buscamos en a vida. Desarrollar todo lo que encontramos de nosotros de forma innata es parte de la coherencia hacia nosotros mismos y de la coherencia que tenemos que mostrar hacia los demás.

La infelicidad y la incoherencia se adueñan de nosotros desde el momento en que queremos agradar a todos y actuamos cara a la galería y no hacia nosotros mismos. Hay sueños reprimidos por miedo, inseguridad personal u otros motivos que nos mantienen insatisfechos con nosotros mismos. Al final nos iremos escondiendo en la vida de los demás por no ser fieles a lo que realmente somos.


9/10/15

Enfrentarnos a la verdad.


¿Cuánto nos cuesta escuchar, ya no sólo una verdad, sino lo que otros piensan de diferente sobre nuestras verdades o creencias? Hay gente que reacciona de forma fanática, comienza a hablar sin dejar que el otro se exprese, alza el tono de voz como si al hacerlo fuera a tener mucha más razón o, simplemente, rehuyen cualquier tipo de dialogo.

Hacemos un poco lo que hacen los niños cuando intentan esconderse de los padres o de otros amigos y lo único que hacen es no mostrar la cabeza. No querer enfrentarnos a la crítica de nuestro propio estilo de vida, de nuestras ideas o creencias deja entrever que hay un miedo a no querer enfrentarnos a la realidad y a las diferentes verdades de la vida.

Podemos vivir en una isla mental, social, familiar. Al final la realidad se impone y lo que es verdad seguirá siéndolo y lo que es erróneo se dejará ver como tal. La ciencia avanza y sí lo hace es gracias al contraste de lo que se experimenta. La ciencia está abierta al error para poder mejorar la realidad. Si el método científico se basa en uno de los pilares del "contraste" para poder crecer y evolucionar, ¿por qué no abrirnos nosotros también al análisis y contraste de nuestras ideas, creencias, valores y estilos de vida. ¿Miedo a toparnos con la realidad?

La realidad somos nosotros y la misma vida. De nada nos sirve ponernos caretas o de cerrar los ojos. Saborear la vida y lo que somos es conocernos tal y cual somos sin tapujos.



8/10/15

Alimentarse de la misma vida.


Me gustó esta frase de Ingmar Bergman. Creo que deja ver de forma muy clara las diferentes perspectivas que podemos tener en la vida y en los diferentes procesos que decidimos realizar.

Hay una etapa que es de entusiasmo, la inicial. Tal vez porque emprendemos con alegría el camino hacia lo que queremos. Todo son proyectos ganas, ilusiones y deseos. 

Hay un segundo momento en el que comienzan a aparecer dificultades, trabas, faltas de apoyo y un sin fin de problemas que hacen que cuestionemos lo que queremos y que tengamos que dedicarle muchas fuerzas y energías. "¿Merecerá la pena?, nos preguntamos a veces. El costo de lo que queremos a veces es alto y eso hace que nos cuestionemos y que las fuerzas puedan flaquear, máxime si no tenemos apoyo de quien lo esperábamos.

Pero hay momentos muy importantes que son aquellos en los que somos capaces de valorar el recorrido hecho, lo que la vida nos ha hecho crecer, lo que hemos podido aprender. Hay muchas cosas que tienen un significado muy especial para nosotros y que le da sentido a nuestras vidas.

Cada momento vivido en la vida, con todo lo que nos ha enseñado, y aunque hayan sido experiencias dolorosas han sido una fuente de crecimiento importante. Creo que en los momentos duros es importante pararse un poco, mirar hacia abajo, ver el camino recorrido, valorar todo lo aprendido y, entonces, seguir caminando.

Los paisaje de la vida nunca dejan de ser espectaculares, aunque se mezclen o tercien, las nubes, con el sol y las tormentas.

7/10/15

El valor de un sueño.




Un día un sueño se decidió germinar y salir a la luz del sol. Con tan solo dar el primer bostezo se encontró con un impedimento; la tierra. Esta no estaba muy húmeda y le costó abrirse paso hacia la superficie, cosa que logró luego de todo un día de lucha. Una vez que consiguió escaparse de las profundidades se encontró con que no había sol, todo estaba muy oscuro. Sólo una débil luna y unas cuantas estrellas iluminaban el cielo. Pero para su sorpresa un suave rocío lo empezó a refrescar dándole descanso y frescura.

Luego de unas horas empezó a divisar los primeros rayos del sol naciente. Pero para su sorpresa no era el único que crecía por allí, había muchas plantas muy grandes a su alrededor que también se despertaban y al erguirse le quitaban luz. Pero como el sol es bondadoso se posicionó bien en lo alto para darle luz a todos. Y así día a día el sueño iba creciendo, luchando contra otras plantas, insectos dañinos y animales angurrientos que se lo querían comer. Pero no pasó mucho tiempo sin que tomase un tamaño considerable, ya tenía sus raíces fuertes y profundas en la tierra. Pero surgió un problema, empezó a sentir una sensación extraña, le faltaban fuerzas. Prontamente se dio cuenta de que necesitaba de la lluvia para poder seguir adelante. Quiso el destino o quien sabe quién que caiga un suave y refrescante aguacero de verano.



Y así los días transcurrieron, se hizo grande, dio flores y luego los mejores frutos de la zona. Los chicos de la zona venían hacia el para comer de su deliciosa fruta. Y así permaneció para siempre y mientras el sol, la lluvia y la tierra permanezcan y lo más importante, mientras haya alguien que quiera comer de su delicioso fruto resultado de su enorme esfuerzo existirá.

6/10/15

10 Pasos para superar el miedo.



Pilar Jericó ofrece 10 pasos para superar el miedo. Todos tenemos miedo en alguna ocasión. Unas veces el miedo nos protege y otras nos frena a la hora de realizar lo que queremos. El primero es sano pues busca la protección y la seguridad. El segundo, en la mayoría de las ocasiones, es infundado y tiene que ver más con nuestras inseguridades y dificultades de adaptación a la realidad que a otra cosa. ¿Cómo superarlo? Ella nos ofrece diez pasos sencillos e importantes.
  • Mirar siempre hacia adelante. Tener un objetivo en la vida, una meta, una ilusión por la que luchar y que se quiera alcanzar. Los miedos miran hacia atrás, hacia lo que dejamos. Si miramos hacia adelante, hacia lo que queremos, la fuerza del deseo siempre superará a los miedos.
  • Pasión e ilusión. Son dos aspectos importantes. Quizás el ejemplo más claro es el del enamoramiento o el del mismo amor hacia un hijo o padre. Cuando sentimos la fuerza del amor dentro de nosotros, ¿hay algún miedo u obstáculo que se interponga en nuestro camino? Vivir con pasión lo que se hace para llegar a donde se quiere espanta los miedos de nosotros.
  • Sentido del humor. Neutraliza el miedo. Incluso a veces lo utilizamos como una medida relajante en situaciones de tensión. Saber reírse incluso de las adversidades es un buen antídoto contra el miedo.
  • Información. Cuanto más conoces aquello que te produce miedo más conoces sus puntos vulnerables. La información es poder. Cuanto más conocemos a nuestro enemigo más podemos desarmarlo. Aprender, crear hábitos, primero pequeños y luego más grandes nos lleva a vencer esos temores que nos atenazan.
  • Fijarse en quien ha conseguido vencer los miedos. ¿Quién ha vencido el miedo que nosotros tenemos? ¿Cómo lo han hecho? ¿Qué pasos han dado? ¿Qué ideas le han permitido caminar hacia adelante? Conocer y dejarnos empapar por personas que han superado lo que nosotros queremos superar es un paso muy importante.
  • Apoyarse en otros. Si no puedes solo, busca quien te ayude. Somos animales sociales por naturaleza y necesitamos los unos de los otros. Y la gente está dispuesta siempre a ayudar, no a hacerlo por ti, pero sí ayudarte a que tu lo consigas.
  • Actitud de servicio y de amor. Lo dije al principio, el amor es capaz de mover montañas. Y cuando amamos olvidamos nuestras limitaciones y nuestros miedos. Cuanto más ayudemos a otros más miedos venceremos.
  • Utilizar nuestros propios recursos. Nos sentimos más cómodos utilizando lo que es propio y natural en nosotros que tener que empezar desde terrenos que no dominamos. ¿Cuáles son los recursos propios que tenemos y que nos pueden ayudar? 
  • Confiar en uno mismo. Tal vez este sea el más importante de todos. El miedo nos pone en tela de juicio, nos hace dudar de nuestras capacidades y de nuestros recursos. Quererse a si mismo y confiar plenamente en uno mismo es la llave que cierra la puerta a los miedos que tenemos.

5/10/15

Capacidad de reacción.



Me sorprende ver en los deportes la capacidad de reacción que tienen muchos deportistas que van perdiendo y de repente le dan la vuelta a los marcadores como si nada. El otro día lo veía de una forma muy clara en el tenis cuando un tenista iba perdiendo 5 a 1 y con pelota de partido en su contra que consiguió salvar y a partir de ahí remontar hasta ganar el partido por 7 a 5. Lo podemos ver en el tenis, en el fútbol y en cantidad de deportes. ¿Qué es lo que hace que alguien que lo tiene todo perdido sea capaz de salvar la situación?

Dicen que al no tener nada que perder juegas de una forma más relajada. Tal vez pueda ser alguno de los argumentos. Recuerdo equipos de fútbol que, una vez descendidos de categoría, comenzaban a ganar partidos sin problema. El sentirte liberado de emociones, ansiedades y de otros aspectos hace que te sientas más libre para poder desarrollar todo tu potencia.

Pero también los hay que tienen la mente puesta en el objetivo final y no la dejan de lado ni por un momento. Les sirve de motivación y de acicate. Quieras o no el estímulo final es tan importante que hace que se utilicen todos los recursos habidos y por haber dentro de uno mismo. Deseo de conseguir lo que se busca y confianza en uno mismo es otro de los argumentos que se pueden esgrimir al respecto.

Y también los hay que creen que el triunfo final es la suma de triunfos pequeños. No importa cuan lejos estás de la meta si ésta sabes dividirla en pequeños tramos y sabes saborearla en cada instante y en cada paso que das hacia ella.

Yo creo que todos los aspectos son importantes pero hago hincapié en este último porque tiene como esencia el valorar la meta final y valorar al mismo tiempo cada pequeño paso que se da hacia ella. Y la vida es otro tanto de lo mismo, saber valorar cada instante, cada paso, cada circunstancia que se da en el momento que se vive. El gozo final es mayor porque por una parte has gozado el proceso y también el broche de la victoria, y si no has ganado, has saboreado el proceso que no deja de ser importante y del que también se aprende mucho.


2/10/15

Control emocional.





Era un aspirante espiritual con mucha motivación, pero tenía una mente muy dispersa. Tuvo noticias de un sobresaliente mentor y no dudó en desplazarse hasta donde vivía y decirle: 

--Respetado maestro, perdona que te moleste, pero mi gratitud sería enorme si pudieras proporcionarme un tema de meditación, puesto que tengo decidido retirarme al bosque durante unas semanas para meditar sin descanso. 

--Me complace tu decisión. Ve al bosque y estáte contigo mismo. Puedes meditar en todo aquello que quieras, excepto en monos. Trae lo que quieras a tu mente, pero no pienses en monos. 

El discípulo se sintió muy contento, diciendo: “!Qué fácil es el tema que me ha proporcionado el maestro!; sí, realmente sencillo”. Se retiró a un frondoso bosque y dispuso una cabaña para la meditación. Transcurrieron las semanas y el aspirante puso término al retiro. Regresó junto al mentor, y éste, nada más verlo, preguntó: 

--¿Qué tal te ha ido? 

Apesadumbrado, el aspirante repuso: 

--Ha sido agotador. Traté incansablemente de pensar en algo que no fuesen monos, pero los monos iban y venían por mi mente sin poderlo evitar. En realidad, llegó un momento en que sólo pensaba en monos. 



La mente es amiga y enemiga; 
es una mala dueña, 
pero una buena aliada. 
Por eso es necesario 
aprender a contener el pensamiento 
y poner la mente 
bajo el yugo de la voluntad. 




1/10/15

Lo esencial e importante.


“Un hombre rico, empresario, bien vestido, ropas caras y talante derrochador, iba paseando por el puerto, cuando se encuentra con un modesto pescador. El pescador trabajaba en sus redes y en su pequeña barca, y tenía un cubo lleno de un montón de peces recién pescados. El rico empresario le preguntó: 
- Óigame, ¡usted tiene mucha maña! ¡Parece un pescador muy bueno! Usted sólo y con esta pequeña barca ha pescado muchos peces. ¿Cuánto tiempo dedica a la pesca? 
El pescador respondió: 
- Pues mire usted, yo la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, acompaño a mi familia al colegio y al trabajo, luego voy tranquilamente leyendo el periódico hasta el puerto, donde cojo mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Luego, voy a preparar la comida a casa, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y mi mujer y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando. Algunas tardes las paso con mis amigos tocando la guitarra. 
- ¿Entonces me dice que en sólo una hora ha pescado todos estos peces? ¡Entonces usted es un pescador extraordinario! ¿Ha pensado en dedicar más horas al día a la pesca? 
- ¿Para qué? 
- Pues porque si invierte más tiempo en pescar, 8 horas, por ejemplo, usted tendría 8 veces más capturas, y ¡así más dinero! 
- ¿Para qué? 
- Pues con más dinero usted podría reinvertir en una barca más grande, o incluso contratar a pescadores para que salgan a faenar con usted, y así tener más capturas. 
- ¿Para qué? 
- Pues con este incremento de facturación, ¡su beneficio neto sería seguro envidiable! Su cash flow sería el propicio para llegar a tener una pequeña flota de barcos, y así, hacer crecer una empresa de pesqueros que le harían a usted muy muy rico. 
- ¿Para qué? 
- ¿Pero no lo entiende? Con este pequeño imperio de pesca, usted sólo se tendría que preocupar de gestionarlo todo. Usted tendría todo el tiempo del mundo, para hacer lo que le venga en gana. No tendría que madrugar nunca más, podría desayunar cada día con su familia, podría acompañar a los niños al colegio, jugar con ellos por la tarde, tocar la guitarra con sus amigos…"
Puede ser paradójico, pero  así es la vida. Buscamos y buscamos cosas, le dedicamos mucho más tiempo del que podemos darle, ocupan mucho espacio en nuestras mentes y, cuando nos damos cuenta vemos que lo tenemos al alcance de la mano y sin tanto esfuerzo.

Es el eterno enfrentamiento que existe dentro de nosotros entre el ser y el tener. Creemos que lo que podemos tener puede reemplazar a nuestro ser más profundo. De la misma manera pensamos que las formas de las cosas pueden sustituir la esencia de lo que somos como personas.

El ejemplo de hoy es muy gráfico. La vida se disfruta no por la cantidad de las cosas que se poseen sino más bien por saber utilizar las que ya se tienen, y todo lo que venga, bienvenido será. El problema es cuando dejamos de gozar la vida en su instante para centrarnos en lo que puede ser, en lo que puede llegar. Disfrutaremos de ello si es que llega, pero y mientras tanto, ¿qué hacemos con la vida de cada día?

Si no disfrutamos de lo que sí ya tenemos, difícilmente podremos disfrutar de aquello que venga. Lo peor de todo es que lo que ya tenemos es lo que sí existe.


 



29/9/15

Tolerancia: Equilibrio en uno mismo y equilibrio con los demás.


Creo en la tolerancia como una gran virtud que beneficia grandemente al que tolera y al tolerado. Y digo al que tolera porque el intolerante lleva encima una gran carga emocional, que aunque hace daño al que no es tolerado, es una carga que hace de su persona misma alguien infeliz y un auténtico manojo de emociones negativas que en nada creo que le hagan feliz. ¿Cómo llegar a ser tolerantes? La frase de Gandhi creo que es bien clara de por sí para emprender el camino hacia la tolerancia. "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra", decía Jesús.

Ese es el primer paso. La humildad de reconocer las propias limitaciones, fallos y defectos hace que seamos capaces de comprender los defectos, fallos y limitaciones de los demás. Todos llevamos algo dentro que nos hace imperfectos y frágiles. Es cuestión humana. Hay una parábola que lo deja bien claro:
A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano". Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Os digo que este descendió a su casa justificado[i] antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido. 
Lucas 18, 9-14
Hay otra cosa que me llama la atención sobre la intolerancia y es que el intolerante tiene una dependencia de los demás. Lo digo en el sentido de que se fija constantemente en la parte negativa de los demás y no en la positiva. ¿Será por no tener la humildad suficiente de reconocerse en sus fallos? ¿Será que muchas veces los fallos y defectos de los demás nos ayudan a tener una autoestima más alta ya que intentamos tapar nuestras limitaciones amparándonos en la de los demás?

La tolerancia en fuente de equilibrio interno. Nos hace vivir bien con nosotros mismos y respetar lo diferente. ¿Algo se puede cambiar en uno o en los demás? Pues se cambia. ¿Qué no se puede? Paciencia, respeto y a vivir en armonía con uno mismo.


Tira la vaca.



Hace muchos años, un estudiante norteamericano con muchos deseos de aprender decidió ir a un monasterio en el Tibet en el que le iban a enseñar los secretos para vivir una vida próspera y feliz.
Un día, su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante muy ilusionado se preparó para ello. Estuvieron andando unos cuantos días  y finalmente, tras una curva del camino en aquellas montañas,  llegaron a un lugar triste y desolador dónde vivía una familia muy humilde en un pequeño caserío, en medio de un terreno baldío. Les pidieron alojamiento y comida y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían. El estudiante les preguntó que cómo podían subsistir en aquellas circunstancias y el cabeza de familia le dijo:
-“Pues..tenemos una vaca con la que vamos tirando”. 
El aspirante le miró con interrogación y el hombre continúo
- ” La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”.
Aquella noche, el estudiante le comentó al maestro las ganas que sentía de poder ayudar de alguna manera a aquella familia. Y le preguntó cómo podría hacerlo.
El maestro le preguntó si realmente estaba dispuesto a ayudarles.
-“Por supuesto”, dijo el estudiante
-“Entonces, ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco”
El aspirante asombrado contestó
-” Pero …¿cómo voy a hacer eso? ¿Qué lección es esa que dejará a esta familia en la ruina total? La vaca es lo único que tienen para subsistir! “.
El monje no dijo nada, dio la vuelta y se fue.
El estudiante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la espantó una y otra vez hasta conseguir que se cayera por el barranco.
Sintió tanta culpabilidad que se fue y ya no volvió al monasterio. Regreso a Estados Unidos y muchos días pensó en aquella pobre familia a la que había dejado sin su sustento. Así que siguió pensando y decidió ahorrar para algún día regresar al Tibet y comprarles una vaca. Se sentía muy culpable.
Al cabo de dos años,  después de trabajar duramente y reunir el dinero para comprar la vaca, el aspirante volvió a aquel lugar perdido en las montañas. Llegó al lugar y le costó reconocer la granja. Al girar en la curva del camino, donde estaba aquél edificio oscuro y lleno de desperfectos rodeado de tierras abandonadas, había ahora una hermosa mansión bien cuidada, con terrenos sembrados, rodeada de un cercado, con muchas personas trabajando en una plantación de algodón, también había un  gran huerto, un lago y patos nadando en el.
Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada de la finca. Temiendo lo peor, se le hizo un nudo en la garganta, pero tomo impulso y preguntó
-” Perdone,  yo buscaba información de los antiguos dueños de este terreno, una familia muy humilde ¿sabría usted que fue de ellos?
El hombre le miró y dijo,
-” Sí, sí,  aquí siguen”.
- “No, no. Yo me refiero a unas campesinos que solo tenían una vaca para vender su leche y vivir de eso”.
- “Le digo que aquí siguen”.
El hombre le acompañó hasta la puerta de la granja, donde se encontró  a aquel hombre que le había brindado su hospitalidad años atrás. Parecía incluso más joven. El hombre lo reconoció enseguida.
-“Hombre, qué alegría verle de nuevo por aquí”.
El estudiante lo miró y dijo
-“pero.. Hace dos años, en mi visita por aquí, fui testigo de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante estos años para que todo esto cambiara?

El señor le dijo
-” Pues mire, poco después de su visita, la vaca de la que vivíamos desapareció. Al principio nos preocupamos mucho, ¿de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. La angustia y la desesperación ante el invierno que se acercaba nos llevó a buscar otra forma de ganarse la vida. Cambiamos con los vecinos parte de la leche y el queso que nos quedaba por harina, verduras y algunas semillas de algodón.
Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar algodón, así que limpiamos y aramos el terreno y comenzamos una pequeña plantación, que floreció enseguida. Con el algodón comenzamos a crear hilaturas y telas y empezamos a hacer intercambio por alimentos, y el resto lo vendíamos en los mercados. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, con ese dinero pudimos ampliar la casa  y también plantamos verduras y comenzamos esta huerta y.. ya ve! Nos ha ido muy bien. Vamos. ¡Que fue una suerte que desapareciera la vaca!”
El discípulo estaba estupefacto y no dejaba de admirar a su Maestro aunque ya estuviera muerto. Se dio cuenta y pudo entender, aprender y sobre todo perdonar.
Camilo Cruz

28/9/15

Aprender de uno mismo y de los demás.


Abel y Caí­n llegaron a un gran lago y se acercaron a la orilla para contemplar sus aguas. 
–Aquí dentro hay alguien –comentó Abel a su hermano, sin darse cuenta de que estaba viendo su propio reflejo. 
Puesto en alerta por si se trataba de alguna criatura amenazadora, Caín levantó su bastón y se asomó a las aguas. Al ver que la imagen hacía lo mismo, permaneció muy quieto esperando el golpe. 
A su lado, Abel miraba su propia imagen en el lago, que le regaló una sonrisa. Eso le provocó una carcajada, y el ser del lago hizo lo mismo. 
Al alejarse de allí, cada uno de los hermanos se fue con una experiencia opuesta. Caín se decía: “¡Qué violentos son los seres que viven en el lago!” 
Por su parte, Abel pensaba: “¡Qué lugar tan agradable! En el lago viven seres amables y risueños”.
Paulo Coelho

La verdad es que nada es verdad no nada es mentira. Todo depende del cristal desde el que se mira. La realidad es única para todos y cada uno de nosotros. Lo diferente es la manera de mirarla, el modo de afrontarla y las decisiones que tomamos ante ella. La fábula de Caín y Abel bien podría decirse de situaciones que nos afectan positiva o negativamente. ¿Por qué reaccionamos de esa manera? ¿Qué hace que nos inclinemos más hacia el lado optimista o pesimista, positivo o negativo de la realidad?

Yo creo que es la imagen que tenemos de nosotros mismos. La proyectamos hacia afuera haciendo creer que las circunstancias nos atacan de forma constante.

Hay algo tan sencillo que podríamos hacer cuando la realidad parece superarnos, tocar nuestras fibras y hacer que respondamos de una manera un tanto desequilibrada: ¿Por qué no mirar a como reaccionan los que están a nuestro lado o frente a nosotros? ¿Por qué valores nos regimos nosotros y por cuáles se rigen ellos? ¿Qué tiene de positivo nuestra forma de mirar la realidad y en que nos impide estar confortables y a gusto?

Todo depende de nuestra forma de mirar las cosas. Y si cambiamos la forma de mirar las cosas, curiosamente, las cosas parecen cambiar; el mundo parece cambiar. Y la realidad sigue siendo la misma, pero lo que ha cambiado es la forma de verla.

Nunca está demás en profundizar en la manera en la que otras personas miran la realidad. Siempre tendremos algo que aprender.


25/9/15

Mirar a los ojos.






El comandante en jefe de las fuerzas de ocupación le dijo al alcalde de la aldea:  
«Tenemos la absoluta seguridad de que ocultan ustedes a un traidor en la aldea. De modo que, si no nos lo entregan, vamos a hacerles la vida imposible, a usted y a toda su gente, por todos los medios a nuestro alcance».  
En realidad, la aldea ocultaba a un hombre que parecía ser bueno e inocente y a quien todos querían, Pero ¿qué podía hacer el alcalde, ahora que se veía amenazado el bienestar de toda la aldea? Días enteros de discusiones en el Consejo de la aldea no llevaron a ninguna solución. De modo que, en última instancia, el alcalde planteó el asunto al cura del pueblo.  
El cura y el alcalde se pasaron toda una noche buscando en las Escrituras y, al fin, apareció la solución. Había un texto en las Escrituras que decía: «Es mejor que muera uno solo por el pueblo y no que perezca toda la nación».  
De forma que el alcalde decidió entregar al inocente a las fuerzas de ocupación, si bien antes le pidió que le perdonara. El hombre le dijo que no había nada que perdonar, que él no deseaba poner a la aldea en peligro. Fue cruelmente torturado hasta el punto de que sus gritos pudieron ser oídos por todos los habitantes de la aldea. Por fin fue ejecutado. 

Veinte años después pasó un profeta por la - aldea, fue directamente al alcalde y le dijo: «¿Qué hiciste? Aquel hombre estaba destinado por Dios a ser el salvador de este país. Y tú le entregaste para ser torturado y muerto».  
«¿Y qué podía hacer yo?», alegó el alcalde. «El cura y yo estuvimos mirando las Escrituras y actuamos en consecuencia» 
«Ese fue vuestro error», dijo el profeta. «Mirasteis las Escrituras, pero deberíais haber mirado a sus ojos».
Es curioso como a veces somos esclavos de la letra, de las ideas, de las creencias. Nos olvidamos que detrás de todo están las personas. Creo que esta historia revela una gran realidad de nuestra vida, algo que ya Jesucristo dejó ver con su estilo de vida cuando con su palabra decía que la ley era relativa y que más importante que la ley era la persona: "El hombre no fue hecho para la ley, sino la ley para el hombre." Esta era la frase de Jesús y la realidad era que curaba en sábado, que estaba prohibido, perdonaba, tocaba leprosos y un sin fin de cosas que contradecían a la ley.

En nuestra vida normal y diaria son muchas las situaciones en las que no somos capaces de mirar a los ojos de las personas que nos encontramos a diario, y cuando me refiero mirar a los ojos no me refiero simplemente al contacto visual que también es muy importante, pero a un contacto mucho más profundo que revela la realidad de otra persona que es y vive una realidad bien diferente a la nuestras.

La empatía es el mejor regalo que nos puede hacer y que podemos, al mismo tiempo, regalar a los demás. No hay nada como conocer la realidad desde nuestro punto de vista y desde el punto de vista de los demás. Es mucho más enriquecedor y humano para todos.




24/9/15

¿Quién es el más feliz?



Hablaba con una persona hace un par de días sobre una frase que a ella le llamaba la atención: "No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita". Y cuando dialogábamos sobre ello me venía a la mente que el mayor estado de infelicidad existente en el planeta tierra es precisamente entre los países que más tienen. Yo le mencionaba a él que en mi etapa en México pocas, muy pocas veces me encontré en medio de tanta necesidad a gente que no fuera feliz. Es más, incluso en medio de la necesidad abrían la mano a gente más necesitada.

Una experiencia, entre muchas, fue cuando el gran terremoto que hubo en la ciudad de México donde grandes edificios quedaron seriamente dañados y se vinieron prácticamente abajo. Recuerdo que de forma muy rápida se consiguió un camión lleno de enseres y víveres para ser repartido entre los más necesitados. Fue, para mí, un gran ejemplo de solidaridad.

La sonrisa siempre estaba en la boca de la gente. Hoy, y en medio de la sociedad consumista en la que vivimos, nos encontramos a mucha gente que "tiene de todo" pero le falta lo esencial: "ser dueño de uno mismo, de la propia vida y de la propia felicidad".

Siempre recordaré una frase que me viene muchas veces a la cabeza cuando veo gente que se queja de una forma crónica: "Si no eres feliz con lo que tienes nunca lo serás con lo que tendrás". No es cuestión de que nos resignemos a vivir la realidad que nos ha tocado vivir, sino que la sepamos vivir y disfrutar de ella para mejorarla en la medida de lo posible. Nuestros grandes maestros en esto son los niños que saben vivir el momento y dejar atrás lo que ya no tienen o lo que les gustaría tener. Viven el presente, desde lo que son y desde lo que tienen.




23/9/15

Desde el corazón.



Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir a el rey con su corona y capa. "Le voy a pedir, de seguro me dará bastante" pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo : "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.

El rey le miró y le dijo :" ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?"


El mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo : "Pero su majestad...yo no tengo nada!". 

El rey respondió : "Algo debes de tener...busca!".

Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz". Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dió al rey. 

Complacido el rey dijo: "Ves como si tenías!" Y le dió 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. 

El mendigo dijo entonces: "Su majestad...creo que acá tengo otras cosas", pero el rey no hizo caso y dijo : 

"Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar".

22/9/15

A la paz por el entendimiento.


Ve a mi alrededor situaciones de personas que no logro entender y que me dan pena. Somos animales sociales por naturaleza y el ser sociales no lo llevamos tan bien. Si miramos la tragedia de centenares de miles de personas que huyen de sus países por culpa del hambre y de la violencia nos damos cuenta que en el fondo subsiste un gran problema social, de dominio y de utilización del ser humano como tal. Somos sociales pero nos utilizamos y nos destruimos.

Hoy daban la noticia de otra mujer más víctima de la violencia de genero. Fue rociada con alcohol por su pareja y quemada. Está hospitalizada. Pero el poder que queremos ejercer sobre los demás denota ese complejo de inferioridad que sentimos ante nosotros mismos y que solamente salimos de él cuando sentimos que podemos dominar verbal o físicamente a otros.

¿Entenderse? Ese sería el camino pero la comunicación y el entendimiento esconde una baza que nos molesta mucho y es que a medida que escuchamos ocurren dos cosas: que nos conocemos más a nosotros mismos y a nuestros interlocutores y que nuestras idean y creencias pueden llegar a ser cuestionadas. ¿Nos da miedo a no tener razón o a que no compartan nuestra idea?

La fuerza del ser humano está en el amor que pasa por el respeto a lo diferente y al mismo tiempo al sentirse uno diferente y singular ante el mundo y ante los demás. La fuerza que ejercemos hacia los demás es un autoengaño hacia nosotros mismos.



21/9/15

Cuestión de insistencia.


Lograr algo en la vida es a veces cuestión de azar, pero son muy pocos los que logran lo que quieren apelando a la suerte. La mejor manera de conseguir lo que uno quiere es apelando a la insistencia, a la perseverancia, a la constancia y saber estar preparado para el momento adecuado.

Son muchos los logros que se han hecho en la historia, y la inmensa parte de ellos se han logrado a través de la constancia y de la perseverancia. La idea puede surgir en un momento, pero a partir de la idea vienen horas y días de trabajo constante y perseverante.

El ejemplo más claro lo podemos tener en los constantes avances científicos en la medicina que son fruto de horas, días y años de trabajo, y de un trabajo en equipo. Otro es el que podemos ver en el atletismo en los que cada año se baten records y plusmarcas mundiales. ¿Fruto de la competición de un solo día? Lo dudo. Es fruto del contante entrenamiento y puesta a punto que se realiza día a día en los entrenamientos.

Y si podemos decir que "el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura", podríamos decir también que "tanto va el cántaro a la fuente, que acaba por romperse". Es la insistencia constante lo que hace que logremos lo que queremos o la insistencia en cometer los mismos errores lo que hace que obtengamos los mismos resultados que no queremos.



18/9/15

Bien con uno mismo.




Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. 
Uno de ellos dijo: “Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?” 
Después de mucho pensar uno dijo: “¡Ya sé!, vamos a quitarles la FELICIDAD, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar. 
Propuso el primero: “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo”. 
A lo que inmediatamente repuso otro: “No recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.” 
Luego propuso otro: “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”. Y otro contestó: “No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará”. 
Uno más dijo: “Escondámosla en un planeta lejano a la tierra”. 
Y le dijeron: “No recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad”. 
El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: “Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”. 
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: “¿Dónde?”. 
El duende respondió: “La esconderemos dentro de ellos mismos, así estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”. 
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
(Graciela Moreschi) 

 Vivimos en medio de un mundo donde las relaciones humanas se han exaltado bastante hasta el punto de que tener muchas relaciones sociales, sin tener en cuenta la calidad de éstas, se torna como algo prioritario. Hay redes sociales donde se pueden contabilizar la cantidad de amigos, seguidores o fans que tiene uno. Parece que cuantos más tengamos mejor. Curiosamente vemos que, al mismo tiempo, el problema de la soledad va en aumento y, precisamente, en un mundo donde las relaciones están al alcance de la mano. Podemos ver, curiosamente, que en grupos de amigos se atiende más a los teléfonos móviles y sus constantes mensajes que las relaciones entre amigos en sí mismas.

¿Por qué esta ansiedad de buscar y buscar muchas relaciones o amistades? ¿No estaremos "huyendo" del vacío interior o de la soledad que sentimos hacia y con nosotros mismos? ¿Estamos buscando fuera lo que no somos capaces de encontrar dentro de nosotros mismos? ¿Tenemos miedo que lo que encontramos dentro de nosotros mismos no agrade al mundo exterior?

Las relaciones sociales son importantes, enriquecen a los demás. Pero la relación con uno mismo es imprescindible, porque de lo bueno que hay en ti es desde donde comienzas a ser tu mismo y comienzas a dar a los demás. Recuerdo que el Papa Jan XXIII, que introdujo la revolución dentro de la Iglesia con el Concilio Vaticano II, se negaba a que le escribieran los discursos. El mismo decía que quería que fueran harina del propio costal. Es ahí donde comenzamos a apreciar la riqueza que hay dentro de nosotros mismos, a sentirnos a gusto con nosotros mismos y no a buscar enloquecidamente a personas que nos acepten. Cuando vean nuestra riqueza serán ellos los que se acerquen en busca de lo bueno que hay dentro de nosotros.

La peor soledad que podemos encontrar en la vida no es la que nos pueden ofrecer otras personas, que no deja de ser dura, sino la soledad que sentimos con nosotros mismos, que hace que no veamos nuestra riqueza ni que los demás la puedan descubrir en nosotros. Y como dice Phill Bosman "jamás estarás solo si tiene a los demás en tu corazón".