20/3/15

El poder del miedo



La Peste se dirigía a Damasco y pasó velozmente junto a
la tienda del jefe de una caravana en el desierto.

-“¿Adónde vas con tanta prisa?” Le pregunto el jefe.

-“A Damasco. Pienso cobrarme un millar de vidas.”

De regreso de Damasco, 

la Peste pasó de nuevo junto a la caravana. 

Entonces le dijo el jefe: 

-“¡Ya sé que te has cobrado 50.000 vidas, 

no el millar que habías dicho!.”

-“No,” le respondió la Peste. 

-“Yo sólo me he cobrado mil vidas. 

El resto se las ha llevado el Miedo.”

Tony de Mello

¡¡¡¡Si realmente fuéramos conscientes de que la mayor parte de los miedos que tenemos en nuestra vida nunca llegan a materializarse.....!!!!

¡¡¡¡Si nos diéramos cuenta de que la mayor parte de los miedos que tenemos en nuestra mente han sido creados por nosotros mismos y están basados en creencias irracionales.....!!!!

Es la realidad de la vida. El miedo es esa emoción primaria que tenemos en nuestras vidas que ejerce dos funciones tan contradictorias como protegernos en la vida y al mismo tiempo separarnos de aquello que queremos alcanzar.

Los grandes autores de la vida nos lo hacen saber:

  • Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar. Paulo Coelho
  • El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma. Aldous Huxley
  • De lo que tengo miedo es de tu miedo. William Shakespeare
  • El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Tito Livio
  • El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar. Francisco de Quevedo
El miedo es nuestro mayor enemigo. Miedo a sufrir, a fracasar, a no ser reconocidos, a vernos sin nada, a la inseguridad....., aunque todos estos miedos se funden en uno solo, el miedo a nuestra propia soledad. Lo peor de todo es que cuando el miedo nos vence es porque siempre llevamos por delante la idea de fracaso o la negatividad de lo que puede ocurrir.

Cada vez que damos el paso en medio del miedo constatamos algo muy importante: mayor seguridad en nosotros mismos y con ello una mayor tranquilidad, alegría y actitud positiva.


19/3/15

Dime como me ves y te diré como te veo.



-“Perdone, señor”,
dijo el tímido estudiante,
“pero no he sido capaz de descifrar
lo que me escribió usted al margen
en mi último examen....”

-“Le decía que escriba usted de un modo más legible”,   
le replicó el profesor.

La mayoría de las veces, 
los defectos que vemos en los demás
son nuestros propios defectos.


Tony de Mello


¿Te has preguntado alguna vez por qué te irrita tanto lo que pueden hacer otras personas? Calos Jung diría que todo lo que nos irrita de los demás puede ayudarnos a comprendernos mucho mejor a nosotros mismos. Y ciertamente lo hace porque nos ayuda a entender las muchas dependencias que tenemos, las muchas ideas a las que nos aferramos o incluso pueden ser un espejo de aquello que no aceptamos dentro de nosotros mismos.

Y es fácil ver este último punto en la vida diaria. Cantidad de veces criticamos fuertemente a otros con fallos que tenemos nosotros mismos. Es por ello que estar atentos a nuestras reacciones nos ayudará a comprendernos mejor y al mismo tiempo a comprender mejor a los demás. Es más, no es posible comprender a los demás si primero no nos entendemos, comprendemos y aceptamos a nosotros mismos. Más o menos es lo que viene a decir Buda: Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo.”

“Si no tuviéramos defectos, encontraríamos menos placer en señalar los del prójimo.” FRANÇOIS de la ROCHEFOUCAULD. La experiencia me dice que cuanto más me acepto a mi mismo menos me preocupan los fallos de los demás. Es más estoy tan centrado en lo que me acepto que no necesito estar buscando fallos que me hagan sentir mejor. Y aunque parezca paradójico hay gente que descansa fijándose en las fallos de los demás. Es como si los fallos de otros disculpara los suyos. Es parte de la pobreza que tenemos.

Muy a menudo, lo que encontramos difícil en los demás es precisamente aquello que no hemos resuelto dentro de nosotros mismos. Si lo hubiéramos resuelto inicialmente, nunca se hubiese convertido en un problema crónico.” ROBERT DILTS.

    18/3/15

    Libres de nuestras propias emociones.



    Un ex-convicto de un campo de concentración nazi 

    fue a visitar a un amigo que había compartido con él 

    tan penosa experiencia.

    ”¿Has olvidado ya a los nazis?” 

    le pregunto a su amigo.

    “Si”, dijo este.


    ”Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma.”

    Su amigo le dijo apaciblemente::



    ”Entonces, 

    aún siguen teniéndote prisionero.”

    Tony de Mello


    La encrucijada de nuestros sentimientos hace que seamos esclavos de muchas de muestras situaciones vividas. ¿Quien es más esclavo el que perdona o el que odia, el que vive con resentimientos o el que es capaz dejar a un lado los resentimientos?

    Siempre he creído que el que más se beneficia del perdón es el que perdona. Cargar con los resentimientos en la vida impide vivir la vida a tope y libremente.

    No conozco a nadie que sea feliz siendo incapaz de perdonar a otros. ¿A quién le damos el poder sobre nuestra vida, a quien nos ha ofendido o a nosotros mismos?

    Cuando permitimos que los demás manejen nuestros sentimientos, sobre todo los negativos, le estamos dando el poder y el control de nuestras vidas aún a pesar de que creamos que les estamos castigando cuando en realidad nos estamos castigando a nosotros mismos y estamos optando por una vida de resentimiento que nos impide ser feliz.

    ¿Qué es la libertad? No es otra cosa que ser fieles a nosotros mismos y a nuestra vocación de ser fieles a nuestros objetivos  en la vida sin dejarnos condicionar por las circunstancias.


    17/3/15

    Nuestras cargas mentales



    El monje furioso- Cuento popular chino
    Dos monjes zen iban cruzando un río. Habian salido de viaje con las sabias advertencias de su maestro. “La mujer es simbolo de pecado no debeis tener trato con ellas y mucho menos dejaros engañar por sus encantos” 
    De pronto e encontraron con una mujer muy joven y hermosa a la cual habian asaltado unos ladrones dejandola desnunda y malherida en la orilla del rio. 
    Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta su casa donde sus familiares lloraron y agradecieron su ayuda.. 
    El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. 
    Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. 
    Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 
    -Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido. 
    -¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 
    -¿Te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer desnuda sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 
    El otro monje se rió y luego dijo: 
    -Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando…

    ¿Te gusta esta historia? Uno aprende bastante de ella.


    • Por una parte podemos ver como lo que unas personas consideran un problema para otras no lo es en absoluto. 
    • Mientras que unos ven una cosa en la realidad que viven otros deciden ver algo diferente. Es como vemos la realidad y como la interpretamos lo que nos enriquece o lo que nos hace daño.
    • Hay quien vive el momento y se libera de él poco después, mientras que otros van arrastrándolo sin poder liberarse de él.
    • Muchas veces vivimos el presente mientras que otras el pasado lo inunda y el futuro lo absorbe. ¡Qué difícil es vivir el aquí y el ahora!
    Recuerdo que en una ocasión le pedí a una señora que sostuviera unos siete o diez libros en sus brazos. No le dije el tiempo que tenía que mantenerlos, pero que sí tuviera libertad de hacer lo que creyera oportuno. 

    Después de unos instantes comencé a observar un cierto cansancio y nerviosismo. No dije nada. Simplemente observaba sin decir nada. Hubo un momento en el que se desesperó y dejó caer los libros sobre la mesa con cierta delicadeza. La miré y le pregunté:

    ¿Por qué lo hiciste?

    Ya no podía más, mes respondió ella. 

    ¿Por qué no lo hiciste antes? volví a preguntar.

    Se quedó callada sin poder responder....

    Así es la vida, aguantamos hasta que nos cansamos y ya no podemos más. Llevamos en la mente cantidad de cosas que nos impiden vivir y saborear el camino de la vida. ¿Por qué no liberarse de tantas ataduras?

    Es nuestra responsabilidad y nuestra decisión caminar con tantas cosas absurdas o caminar ligeros de equipaje. Sólo hay que ser libres y soltar lastre.


    16/3/15

    Dejar ser



    Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara. Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado. 
    Pero un día me dijo: «No cambies. Sigue siendo TAL COMO ERES. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte». 
    Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: «No cambies. No cambies. No cambies… Te quiero…». Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡Oh, maravilla!, CAMBIÉ. 
    Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de que cambiara o dejara de cambiar.
    ¿Es así como Tú me quieres, Dios mío? 
    AUTOR: Anthony de Mello.
    Bonita, cruel y real realidad la del cuento en cuanto a esa lucha interna que muchas veces tenemos contra nosotros mismos. 
    A veces es la presión de los que viven a nuestro alrededor que quieren que cambiemos. Unas veces conformes con lo que ellos piensan y otras no nos sentimos presionados para agradar y sentirnos que somos seres sociales aceptados por los demás.
    Otras veces el problema no es la presión de los demás sino la falta de aceptación hacia nosotros mismos, que en el fondo subyace siempre, tanto en unas como en otras situaciones. Pero cuando no estamos felices con nosotros mismos se entabla una batalla interior que acaba de dividirnos interiormente.
    La realidad es que nos encontramos luchando contra nosotros mismos sin encontrar grandes resultados. Siempre me vendrá a la mente esa lucha que mantenemos contra nosotros mismos en noches de insomnio. Le damos la vuelta a la almohada una y mil veces. Cambiamos nuestra posición corporal otras tantas. Hacemos mil y un experimentos hasta que nos damos cuenta de que cuánto más luchamos, menos conseguimos dormir. Cuando "ya nos damos por vencidos y aceptamos la situación", nos dormimos y sin darnos cuenta.
    La aceptación propia es la base para cualquier tipo de cambio. Partimos siempre de lo que somos y de lo que tenemos. Eso nos permitirá no tener que luchar contra nosotros mismos y tener que estar mirando en dos direcciones opuestas: lo que queremos y nos gusta de nosotros, y lo que no queremos ni nos gusta de nosotros.
    La aceptación conlleva la tranquilidad que nos permite enfocarnos en lo positivo, en las fortalezas que tenemos y en aquello que si nos gusta de nosotros mismos y de la realidad. Es enfocarse en lo positivo.
    Ningún reino dividido va adelante, y menos el de uno mismo. Toca vivir lo que somos y centrarnos en lo que sí nos gusta de nosotros mismos para seguir construyendo una realidad positiva dentro de nosotros mismos.

    13/3/15

    ¿Cambiar la situación o cambiar nosotros?



    Pedimos a Dios y pedimos a la vida. Creo que a veces pedimos a Dios que deje de ser Dios para convertirse en lo que nosotros queremos. Es cierto que la mayor parte de nuestras súplicas a Dios son para que satisfaga nuestras necesidades. Curiosamente, ¿nos preguntamos que es lo que quiere Dios o la misma vida en las circunstancias en las que estamos? Tal vez nos de miedo a pararnos a preguntar o pensar al respecto. Miedo porque podemos encontrarnos respuestas que nos hagan salir de la zona de confort en la que estamos para tener que hacer algo diferente.

    En este contexto y uno de los peores momentos en la vida de Jesús fue el encuentro con el dolor y la soledad e incluso el sentimiento de abandono por parte del mismo Padre. En momentos como ese se ve la honestidad de quien está al servicio de un sueño, de una misión y reconoce su situación diciendo: "Si es posible aparta de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya".

    La vida no es que todo nos caiga cómodamente en nuestros brazos. La vida, desde que salimos del vientre de nuestra madre, es un continuo esfuerzo de crecimiento y de autodesarrollo. No hay nada cómodo. La vida es un continuo cambio,  un devenir que nos invita a seguir el mismo proceso de la vida: el propio cambio de cada uno de nosotros en cuanto a tener que adaptarnos a las situaciones y mejorarlas.

    Si por nosotros fuera no cambiaríamos nada de nosotros mismos. Nos conformaríamos con lo que somos. Despertar de nuestro sueño o letargo implica sacudirnos las legañas, los viejos hábitos y costumbres y comenzar a preguntarnos de forma constante: ¿Qué puedo aprender yo de esta situación?

    12/3/15

    ¿Buena suerte o mala suerte?


    Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él y lamentar su mala suerte, el labrador les replicó:
    “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? … ¿Quién sabe?”.Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manda de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Éste les respondió:
    “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¿Quién sabe?”.Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayo y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir:
    “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? … ¿Quién sabe?”.Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado, y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? … ¿Quién sabe?.Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañoso. Así pues, será postura sabia que dejemos al tiempo decidir lo que es buena suerte y mala suerte, agradeciendo lo bueno que nos traiga.
    AUTOR: Anthony de Mello.

    Después de esta pequeña historia a uno le queda algo muy importante que plantearse: ¿Cómo reacciono yo ante las circunstancias?

    El ambiente exterior de la historia invita a ser un tanto pesimista. Muchas veces el que nos rodea hace otro tanto de lo mismo. De hecho hay un refrán que lo perpetúa en el tiempo: "Piensa mal y acertarás"

    Podemos tener la actitud expectante del padre. Cada situación nos invita a estar abiertos a lo que podemos hacer dentro de la misma. Una actitud en la que no somos víctimas de las circunstancias sino agentes activos capaces de aprender y aportar ante cada situación.

    Lo importante es saber como actuamos ante las circunstancias y por qué lo hacemos de esa forma, así como nos beneficia o perjudica a nivel personal, laboral o social.

    La vida nos permite aprender de lo que ella misma nos presenta.


    11/3/15

    Entre la necesidad y la esclavitud.


    Como buen filósofo que era, Sócrates creía que la persona sabia viviría instintivamente de manera frugal. Él mismo ni siquiera llevaba zapatos; sin embargo, una y otra vez cedía al hechizo de la plaza del mercado y solía acudir allí a ver las mercancías que se exhibían.Cuando un amigo le preguntó la razón, Sócrates le dijo: “Me encanta ir allí y descubrir sin cuántas cosas soy perfectamente feliz.” (Tony de Mello)
    En el mundo en el que vivimos, donde todo se actualiza y cada día aparecen más y más artilugios podemos correr el riesgo de depender de todo aquello que existe e ignorar lo más importante de la vida: la misma vida, su esencia y el saber vivir el aquí y el ahora" a pesar de que no tengamos todo lo que creemos no necesitar.

    Siempre lo he dicho, hay más insatisfacción en el mundo industrializado que en el mundo por desarrollar. He visto o veo más caras de tristeza en ambientes de riqueza y bienestar que en lugares donde hay escasez. 

    La enfermedad del siglo XX o XXI dicen que son las de origen mental y curiosamente se desarrollan mas en los países industrializados que en los más empobrecidos.

    El otro día me encontraba con un niño de unos seis años del que la madre se sentía feliz porque decía que disfrutaba con pequeños palos, percheros rotos y otras pequeñas cosas que cualquier persona pasaría de largo si se la encuentra en su camino.

    Hacer lo que comenta Sócrates sería un ejercicio de liberación personal y de saber vivir la vida plenamente a tope: ¿Sin cuántas cosas soy feliz? ¿De cuántas me siento dependiente? ¿Cuántas puedo dejar durante tiempo sin que me perturbe la ausencia?


    10/3/15

    Ir a la esencia no perder el foco.





    Cuando el maestro se hizo viejo y enfermó, los discípulos no dejaban de suplicarle que no muriera.

    El maestro les dijo:
    – Si yo no me voy, ¿cómo podréis llegar a ver?
    – ¿Y qué es lo que no vemos mientras tú estás con nosotros? – preguntaron ellos.
    Pero el maestro no dijo ni una palabra.
    Cuando se acercaba el momento de su muerte, los discípulos le preguntaron:
    – ¿Qué es lo que vamos a ver cuando tú te hayas ido?
    Y el maestro, con una pícara mirada en los ojos, respondió:
    – Todo lo que he hecho ha sido sentarme a la orilla del río y daros agua.
    – Cuando yo me haya ido, confío en que sepáis ver el río.
    Es normal que nos quedemos con lo superficial y dejemos de lado lo esencial, aquello desde donde brota la sabiduría. Cuando leía esta pequeña historias de Anthony de Mello me venia precisamente a la mente en cómo nos quedamos a los umbrales de la sabiduría por crear una dependencia de las formas, de los mensajeros o de la relaciones que nos sostienen.

    Admiramos a alguien que juega al fútbol, que pinta, o que escribe e incluso lidera a los demás. Rara vez nos ponemos a su lado para saber como, cuando, donde y porqué desarrolla toda esa sabiduría o entusiasmo que nos encandila. Viene a ser algo así como el espíritu de la persona.

    Detrás de cada acto, de cada palabra, de cada actitud siempre hay una idea, un valor que lo sustenta. Es ahí donde bebe la persona. El 

    Dicen que somos el reflejo de las cinco personas con las que más estamos a lo largo del día. Tal vez será porque nos embutimos de su espíritu y de su visión. Aprendemos a mirar hacia donde ellos miran.

    Siempre recordaré a Jack Linnan, mi profesor de Cristologia, que nos alentó a que nos fijáramos en algo y que jamás perdiéramos el foco: Jesus anunció los valores del Reino, amor, justicia, paz.... Una vez muerto y resucitado se anuncia su Resurrección. Más tarde se anuncian los credos y cantidad de pequeños o grandes mandamientos. Al final se acaba poniendo el foco en la Iglesia y los Sacramentos.

    Pongo este ejemplo porque es muy visual. La preocupación o la visión de Jesús pasó de los valores del Reino a cosas mucho menos importantes. ¿por qué? Porque nos quedamos no en el foco donde Jesus tenía puesta la mirada y desde donde el se alimentaba.

    En la vida real de cada día nuestro foco tiene que estar puesto en lo que da sentido a nuestra vida y a nuestro trabajo. Desde que perdamos el foco comenzaremos a ir de rama en rama picoteando de todo pero no alcanzando lo que realmente buscamos.

    Saber dirigir la mirada al foco, a lo esencial, se hace crucial.


    9/3/15

    Apostando por lo nuevo y por lo diferente.



    Con gran alegría y sorpresa leo que los Jesuitas de Cataluña apuestan por un nuevo modelo de educación de tal manera eliminan los exámenes, los horarios y las asignaturas para encaminarse desde la más tierna infancia a que los niños aprendan desde la experiencia aprendiendo a leborar proyectos.. 

    Me gusta, sobre todo, porque se da en un país, España, que durante muchas décadas tiene unas tasas de fracaso escolar y que ocupa los últimos puestos a nivel europeo en temas de enseñanza. También me alegro porque se sale generalmente de la escuela sin saber hacer proyectos que te ayuden a afrontar la vida laboral con experiencia, con cierta autonomía y sobre todo con interés.

    Lo que más me gusta es que ante situaciones que no funcionan hay que arrancar de raíz los viejos esquemas para ofrecer nuevas pautas que ilusionen, animen, ayuden y sean útiles a todos aquellos que necesitan o quieren aprender. 

    Un aplauso para esta iniciativa que sin duda alguna marcará un antes y un después en la enseñanza española. Un aplauso por la osadía de buscar algo que realmente sea útil dentro de la educación y no sean un simple llenado del cerebro que a la larga no sirve para nada. Un aplauso por saber y atreverse a romper esquemas dando una visión nueva, o mejor dicho, mucho más educativa de la propia enseñanza en sí que no se conforma con adoctrinar, ni que la educación se convierta en meros conceptos sino en toda una experiencia de vida.


    5/3/15

    ¿Manzana o cebolla?



    Leyendo y escuchando el libro o audiolibro "El árbol rojo" me llamó la atención el ejemplo de la diferencia entre la lechuga y la manzana, o el árbol de manzanas. Sobre todo cuando esa imagen se analiza desde la perspectiva de la lucha por la vida económica en la que estamos inmersos. Me recordó en cierta medida a la "carrera de la rata" de Robert Kiyosaki.

    De la lechuga vas sacando una y otra hoja hasta que se acaba. Y cada hoja puede representar cada uno de los gastos que tenemos en la vida, que muchas veces son más grandes que la propia lechuga y que necesitan de otras lechugas, préstamos, tarjetas, para poder sobrevivir.

    La manzana, su árbol, da frutos y vuelve a darlos puesto que la semilla genera algo más que una manzana. Desde la perspectiva económica hemos sido educados para vivir en la carrera de la rata para satisfacer las necesidades urgentes de la vida. Y siempre vemos que los ingresos van acrecentándose y que no siempre es fácil llegar a fina de mes.

    Las compañías multinivel generan una nueva visión de la forma de trabajar en la que se premia la confianza, el consumo del producto, la venta del producto y sobre todo la capacidad de construir un equipo y una red de trabajo.

    Escuchaba a una niña explicar a su madre el negocio en el que estaba su madre y refleja de una manera clara la realidad de la vida diaria en la que estamos inmersos.
    • ¿Dónde compras te pagan el recibo de la luz? La madre decía que no, a lo que la hija le respondía que en su compañía, Amway, sí.
    • ¿Donde compras te pagan el coche que compras? La madre una vez más decía que no, a lo que la hija respondía que en Amway sí.
    • ¿Donde compras te regalan un viaje? Una vez más la madre decía que no a lo que la hija respondía que sí.
    La filosofía es que pagamos por lo que consumimos, pero nadie nos premia por ello para estar siempre corriendo detrás del dinero y vivir de forma muy ajustada.

    La filosofía de Amway, la primera empresa que comenzó a trabajar en multinivel, la primera empresa en crear millonarios en más de 100 países y la primera empresa en premiar el autoconsumo nos dice que es posible pasar de un estilo de vida donde deshojar la lechuga para ir pagando facturas y ver como se va vaciando el bolsillo puede dar paso a un sistema diferente y que hoy, gracias a la iniciativa de Amway hace más de 50 años, se erige en una de las respuestas de futuro en el mundo: el marketing multinivel que cada día va acrecentando sus éxitos, aunque haya muchos que se aprovechen de ello, y que los expertos lo ven como oportunidades de futuro.

    Lo mejor de todo es que te premian por el uso y por la construcción del propio negocio, así como la red de trabajo. Es algo más que un cheque semanal, quincenal o mensual. Es el cobro de bonificaciones, premios y residuales del equipo que eres capaz de crear. En un empleo normal y corriente tienes un tope. Sí; tus sueños tienen un tope. A poco más puedes aspirar. En el trabajo en redes el tope lo pones tu, tu involucración, tu esfuerzo, tu confianza en tí mismo y en lo que buscas.

    Y además el poder de hacer redes de "personas" que fomenta un carácter más humano y sociable.


    4/3/15

    Por lo menos intentarlo.


    Cuando he visto la frase de Michael Jordan me ha gustado. Me llama mucho la atención porque en el mundo medio convulsivo que vivimos te tocan ver y escuchar críticas que dan cierta pena o tristeza porque vienen de personas que tal vez nunca lo han intentado en la vida y por ello piensan que lo que otros hacen lo han logrado a través del engaño o de la injusticia hacia los demás.

    En las últimas semanas me he encontrado a personas que no tienen trabajo y que ven como en medio de su economía mermada no se vislumbra un horizonte muy claro. Esperan "que alguien les emplee, les de trabajo o les pague por sus horas de trabajo". "Esperan", pero es una esperanza un tanto pasiva, como la de uno de los personajes de "Quien se ha llevado mi queso", esperando que todo vuelva a la normalidad. Es el viejo pensamiento que como lo que hemos vivido hace tiempo no hay nada, y por ello tiene que volver a nosotros.

    Me recuerda un poco a esa parábola del Evangelio del paralítico que estaba al borde de la piscina de Siloé esperando que alguien lo empujara al agua "justo" en el momento que las aguas se agitaran para poder quedar curado. Jesús fue por allí y sin necesidad del empujón lo curó. Curiosamente esperamos el empujón cuando éste se encuentra dentro de nosotros mismos.

    En medio de todo aparecen oportunidades y no las aprovechamos en base a toda una serie de excusas como "esto no es para mí, yo no sirvo para esto, etc." Es la realidad. Vivimos en una zona de confort, aunque no nos guste, y lanzarnos por nosotros mismos a la piscina, buscar de forma diferente el queso que se ha agotado o, simplemente, intentarlo de formas diferentes es algo que nos cuesta y nos mueve de la comodidad de lo conocido a lo que tenemos que conocer, de lo dominado a lo que tenemos que aprender a dominar.

    Hemos sido educados para "depender" de los demás; sí, depender de los demás. Nos cuesta iniciar un negocio por cuenta propia, ampliar nuestro círculo de amigos o clientes en la vida. No hemos sido educados, en muchos casos, para ser creativos, para emprender nuevas formas de vida, diferentes formas de hacer negocios, etc.

    Lo peor de todo es que, como veía en un reportaje de TV ayer, pueden darse las condiciones más miserables de vida que esperamos que "otros" las resuelvan. ¿Y por qué nosotros no? ¿Por qué no ser nosotros la alternativa política, económica, laboral, empresarial, comunicativa a todo aquello que no queremos, aceptamos o criticamos del mundo de hoy y de muchas personas.

    Yo, personalmente, doy gracias a Dios porque creo que busco de forma constante, toco puertas que nunca había tocado e intento ser el sujeto de mi propia vida no dependiendo de los demás, aún a sabiendas que necesito de los demás. Pero mi propia autonomía o independencia es la clave para poder interdepender positivamente con los demás, aportando lo que soy y tengo y recibiendo lo que son y tienen los demás.

    Todo es cuestión de mirar hacia dentro y ser conscientes de que dentro de uno mismo está la respuesta a mucho de lo que nos quejamos.




    3/3/15

    Recomendar



    Me llama mucho la atención como en el marketing actual se está utilizando mucho la palabra recomendar. "Te recomiendo esto, te recomiendo lo otro". Es una forma no agresiva de de vender algo, aunque más que a venta me llama la atención que la recomendación está basada en la experiencia que uno tiene en el producto o en aquello que ofrece.

    Lo bueno de la recomendación es que te obliga, de una manera u otra, a conocer bien lo que ofreces y el servicio que está dando a quien lo utiliza, sobre todo en relación a lo que la competencia puede ofrecer.

    Hay algo más que me llama la atención y es que la recomendación no se basa en el producto en sí sino en lo que el producto ofrece, sobre todo en lo que a la resolución de necesidades de la persona se refiere.

    Todos recomendamos: una película, una comida, un restaurante, un libro, una canción y cantidad de cosas más. Y cuando lo hacemos estamos, por una parte, dándonos a conocer nosotros mismos con las necesidades que tenemos y como las resolvemos, y por otra de las bondades de lo que se recomienda.

    Somos humanos, compartimos nuestras experiencias, unas veces buena y otras no tanto, pero la comunicación de lo que hacemos y sentimos es nuestra esencia. Podemos caer pesados cuando ofrecemos o recomendamos, pero nos olvidamos que, desde el punto de vista psicológico, dejar cierta libertad que no lleve a forzar a otros deja en la duda, y la duda, por lo menos, te lleva a pensar y a analizar las situaciones o los productos. Desde el punto de vista ético y de las relaciones no obligas, ofreces. Te desligas del resultado para vivir el proceso, el momento presente y saber cuando es el momento para realizar cada cosa, sin depender nunca ni de lo que vendemos ni de los resultados que esperamos, porque lo importante es saber vivir cada momento de la vida.


    2/3/15

    El por qué de la vida.



    ¿Es importante tener un por qué en la vida, un motivo o una razón para hacer las cosas o para poder saborear cada momentos?

    Puede resultar curioso pero las personas que vivimos con un por qué, dicen, que afrontamos las situaciones con una mejor actitud, que enfocamos el trabajo con una mejor postura, que tenemos una mayor tolerancia a ls frustraciones y que, en definitiva, nos suelen ir mejor las cosas.

    ¿Qué aporta un por qué a la vida, un sentido a la existencia?

    1. Una de las cosas más importantes puede ser que en los momentos difíciles hacen que nos enfoquemos no en la dificultad sino precisamente en lo que da razón o sentido a nuestra vida, a lo que queremos conseguir, al sueño que buscamos o a aquello en lo que queremos convertirnos.

    2. Otro aspecto importante es que, cuando hay un por qué y un sentido de las cosas que se hacen, se llegan a comprender mejor los procesos que hay que realizar para poder alcanzar los objetivos. De una manera u otra cada cosa que se hace está impregnada del sabor de lo que se está construyendo. Todo tiene un sabor especial.

    3. También creo que la creatividad tiene una cancha mucho más abierta. Tenemos la posibilidad de ir forjando el camino, darle la forma que queremos, poner nuestro sello personal y hacerla mucho más auténtica de nosotros. Sería como una prolongación de nuestra existencia que vamos dejando en aquello que vamos realizando.

    4. Por último, no podemos dejar de ser seres racionales y emocionales y, por ello, el sentido que le damos a las cosas llenan nuestras emociones y no dejan para el absurdo lo que podamos estar haciendo. La lógica da sentido y hace que nos sintamos a gusto con lo que hacemos y con lo que vivimos y sobre todo hacia donde nos dirigímos.



    27/2/15

    Querer es poder, lo contario... ¿excusas?



    Hay una bonita canción de Juan Pardo que, sin mal no recuerdo, está dedicada a personas con limitaciones físico y sensoriales: Amigo mío. Es una bella canción donde hay unas premisas que son imprescindibles a la hora de ver lo que queremos conseguir en la vida.


    • Si tu quieres, puedes. Querer es poder. El principio de los éxitos está en el querer y en el desear las cosas. Lo  hablaba esta mañana con una persona que tiene a su padre bastante impedido por culpa de un ictus cerebral que dejó media parte de su cuerpo un tanto paralizado. Pero concordábamos algo muy importante, la peor parálisis no es la de las manos o la de los pies, sino la de la mente que se niega a si misma a creer que es posible recuperar la vida cuando no das ya nada por ella. Es curioso porque esta mañana recibía una foto de alguien, entre una gran cantidad de muchos, que impedido se enfrentaba a hacer tiro al arco con los pies al no tener manos. El verdadero poder está en la mente, al igual que la excusa cuando realmente no lo queremos hacer.

    • Si puedes, debes hacer. Si podemos entonces debemos intentarlo. Como dice Luís Galindo, "de pequeños pasos están los triunfos llenos". No es cuestión de ser el mejor sino de disfrutar de lo que haces y sobre todo de lo que supone cada paso que das en la vida. Supone creer y valorarte a ti mismo, supone afrontar las dificultades como retos, supone no pensar tanto en la llegada o en el triunfo sino en el camino que realizas. Quien tiene la mirada puesta única y exclusivamente en la meta puede acabar frustrado o lo que es peor llegar sin hacer disfrutado del proceso del camino.

    • Siempre hay un motivo. Pero la clave está siempre en el motivo, el motivo que nos lanza, que nos mueve, que nos empuja. Porque el motivo siempre nos acompañará a lo largo del proceso y es el que nos proveerá de la energía suficiente para conseguir lo que buscamos y deseamos. La motivación se erige, pues, en algo fundamental. Tener claro el porqué de lo que hacemos y hacia donde vamos se convierte en la clave de nuestras energías.





    Cuando tenemos claro los porqués también sabremos decidir con claridad ante las excusas que a diario nos ponemos.




    26/2/15

    El secreto del éxito.


    Un hombre joven pidió a Sócrates el secreto del éxito. Sócrates dijo a hombre joven encontrarlo cerca del río la mañana siguiente. Se encontraron. Sócrates pidió que el hombre joven caminara con él en el río. Cuando el agua se levantó a su cuello, Sócrates tomó a hombre joven por sorpresa y hunió rápidamente lo en el agua. 
    El muchacho luchó para salir pero Sócrates era fuerte y mantenidole allí hasta que el muchacho comenzara a ponerse azul. 
    Sócrates sacó la cabeza del muchacho del agua y la primera cosa que hizo el hombre joven era jadear y tomar una respiración profunda del aire. 
    Sócrates le preguntó, “Qué deseaba mayormente cuando estaba bajo el agua?” 
    El muchacho contestó, “aire”. 
    ¡Sócrates dijo, “que es el secreto del éxito! Cuando usted quiere éxito tan gravemente como usted quiso el aire, después usted lo conseguirá!” No hay otro secreto.

    El secreto del éxito en algo que buscas es, ante todo, "quererlo", "desearlo", "buscarlo con pasión". De la misma manera que buscamos el aire con pasión para seguir viviendo, también es necesario apostar por el sueño con ganas, ilusión y pasión.

    Hace unos días escuchaba en boca de Juanita, venida desde Miami para un seminario de Amway, una frase de Helder Cámara: "Si le das a un pobre un pescado habrás solucionado su hambre para hoy; si le das una caña de pescar y le enseñas a pescar le habrás solucionado el hambre de por vida".

    Hay momentos en los que miro hacia mi propia vida y hacia la vida de otras personas que me rodean y descubro que la verdadera necesidad no la hemos encontrado puesto que lo que hacemos, vivimos o dejamos de hacer o vivir ocurre sin pasión, motivación o ganas. Vemos que al poco tiempo las cosas se desvanecen por falta de ello.

    Cuando te encuentras a personas que han tenido un infarto, un accidente o han estado en situaciones críticas de la vida te dicen que viven de forma diferente, tan diferente como valorando el tiempo y las cosas que antes no valoraban.

    Hay una experiencia a nivel religioso, la Parábola del Hijo Pródigo, que deja bien claro que la necesidad, la pérdida de algo que tenías o las necesidades de reflotar en la vida te hacen reconocer errores, apostar por el sueño, desaprender en la vida y luchar contra el orgullo o el sin sentido de la propia vida. 

    Es la necesidad la que mueve el mundo y las vidas, la necesidad de ser útil ante los problemas, la necesidad de sentir que aportas algo a la vida, la necesidad de ser "alguien" en la vida.

    La necesidad y los sueños personales van juntos. Nacen desde dentro y se nutren desde dentro de nosotros y desde las necesidades de los demás. Pero hay que "sentir la necesidad" como la sentimos a la hora de quedarnos sin aire y tener que respirar. Cuando nos estamos ahogando, y ante la necesidad de respirar, desplegamos más fuerza que nunca aún con la posibilidad de poder ahogar a aquellos que intentan rescatarnos. 

    Emprendemos el camino hacia nuestros sueños pero, ¿somos conscientes del por qué los buscamos? ¿Qué nos mueve? ¿Qué suponen para nosotros? 

    En la medida que sueños y necesidades van unidos de la mano mayor es la posibilidad de poder alcanzarlos.



    25/2/15

    El camino de la sabiduría.



    Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.  
    - Durante un año, paga una moneda a quien te agreda – le dijo el abad. 
    Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad, para saber cual era el próximo paso. 

    - Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.

    En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximo, comenzó a insultarlo. 
    ¡Qué bien! dijo al falso mendigo ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada! 
    Al oír esto, el abad se dio a conocer. 
    - Quien es capaz de no darle importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás listo para el próximo paso.


    La libertad interior es lo más grande que hay. Y necesitamos de ella en cada momento de la vida. Nuestras emociones, respuestas a la vida, relaciones con los demás están supeditadas muchas veces, por no decir en todas, a libertad de ser nosotros mismos a pesar de las circuntancias.

    Cuando estamos a merced de lo que otros puedan decir o pensar de nosotros, cuando nuestra motivación depende de la aprobación de los demás, cuando los resortes que tenemos para vivir, trabajar y perseguir nuestros sueños dependen del apoyo de los demás, hemos perdido nuestra libertad y con ella la verdadera ilusión y motivación que hacen posible que superemos las las adversidades y dificultades.

    La decisión siempre está en nosotros mismos.

    24/2/15

    El saco de plumas.


    Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado. 
    Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: 
    "Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
    a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas". 

    El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.  

    Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil. 

    Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas".  

    El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. 

    Al volver, el hombre sabio le dijo: 

    "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste". 

    "Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón y perdonar". 
    El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: 
    "Esa es la parte más fácil. 
    Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas".  
    El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. 
    Al volver, el hombre sabio le dijo: 
    "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste". 
    "Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón y perdonar".
    La vida es así de simple y sencilla. Lanzamos palabras al aire, emitimos juicios contundentes, interpretamos la vida o los hechos de las personas, hacemos cosas o decidimos no hacer otras. Todo lo que hacemos tiene una repercusión tanto para nosotros como para la sociedad en la que vivimos. Unas veces ejercemos una influencia positiva, otras veces no tanta. 

    Son pequeñas o grandes decisiones que tomamos cada día, muchas veces sin ser conscientes de la trascendencia de ellas. 

    Hay una línea importante que unen las decisiones correctas de las menos correctas, y es la de los valores en lo que creemos y por los que nos decantamos en la vida. Si las decisiones que tomamos van unidas a los valores que profesamos tal vez no tengamos que dedicar mucho tiempo a tener que reunificar lo que el viento de la vida ha dispersado.



    23/2/15

    El riesgo de arriesgar y de confiar.




    Cuentan que un cierto hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed. 
    Cuando él llegó a una casita vieja -una cabaña que se desmoronaba- sin ventanas, sin techo, golpeada por el tiempo. 
    El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico. 
    Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada. 
    El se arrastró hasta allí, agarró la manija, y empezó a bombear sin parar. 
    Nada ocurrió. Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió, removiendo la suciedad y el polvo, y leyó el siguiente mensaje: 
    "Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo" 
    PD.: "Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir." 
    El hombre arrancó la rosca de la botella y, de hecho, tenía agua. 
    ¡La botella estaba casi llena de agua! De repente, él se vio en un dilema: 
    Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, todo el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona... pero quizá eso no salga bien. 
    ¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida? 
    ¿Debería perder todo el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando? 
    Con temor, el hombre volcó todo el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear... y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló. 
    Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia! La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. Él llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que por allí podría pasar, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: "¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar todo el agua antes de poder obtenerla otra vez!" 
    Podemos aprender cosas importantes a partir de esa breve historia: 
    1. Ningún esfuerzo que hagas será valido, si lo haces de la manera equivocada. Puedes pasar toda tu vida intentando bombear algo cuando alguien ya reservó la solución para ti. ¡Pon atención a tu alrededor! ¡Dios, Vida en sí,  está siempre listo a suplir tu necesidad!
    2. Aprende a arriesgar sobre todo cuando otros lo han hecho y lo han conseguido. Aprender de los que nos han precedido en el éxito y en conseguir lo que nosotros queremos es recorrer más del 50% del camino antes de iniciarlo.
    3. ¡Aprende a mirar hacia adelante y comparte! Aquel hombre podría haberse hartado y olvidarse de que otras personas que necesitasen del agua pudiesen pasar por allí. Él no se olvidó de llenar la botella y todavía supo dar una palabra de incentivo. Preocúpate con quien está cercano a ti, recuerda: sólo podrás obtener agua si la das antes. Cultiva tus relaciones, ¡y da siempre lo mejor de ti! Así como nos hemos apoyado en el éxito de otros que otros puedan apoyarse en el nuestro. La vida es compartir.


    20/2/15

    LA SOPA DE PIEDRA.


    Un monje estaba haciendo la colecta por una región en la que las gentes tenían fama de ser muy tacañas. Llegó a casa de unos campesinos, pero allí no le quisieron dar nada. Así que como era la hora de comer y el monje estaba bastante hambriento dijo:
    -Pues me voy a hacer una sopa de piedra riquísima.
    Ni corto ni perezoso cogió una piedra del suelo, la limpió y la miró muy bien para comprobar que era la adecuada, la piedra idónea para hacer una sopa. Los campesinos comenzaron a reírse del monje. Decían que estaba loco, que vaya chaladura más gorda. Sin embargo, el monje les dijo:
    -¡Cómo! ¿No me digan que no han comido nunca una sopa de piedra? ¡Pero si es un plato exquisito!
    -¡Eso habría que verlo, viejo loco! –dijeron los campesinos.
    Precisamente esto último es lo que esperaba oír el astuto monje. Enseguida lavó la piedra con mucho cuidado en la fuente que había delante de la casa y dijo:
    -¿Me pueden prestar un caldero? Así podré demostrarles que la sopa de piedra es una comida exquisita.
    Los campesinos se reían del fraile, pero le dieron el puchero para ver hasta dónde llegaba su chaladura. El monje llenó el caldero de agua y les preguntó:
    -¿Les importaría dejarme entrar en su casa para poner la olla al fuego?
    Los campesinos lo invitaron a entrar y le enseñaron dónde estaba la cocina.
    -¡Ay, qué lástima! –dijo el fraile-. Si tuviera un poco de carne de vaca la sopa estaría todavía más rica.
    La madre de la familia le dio un trozo de carne ante la rechifla de toda su familia. El viejo la echó en la olla y removió el agua con la carne y la piedra. Al cabo de un ratito probó el caldo:
    -Está un poco sosa. Le hace falta sal.
    Los campesinos le dieron sal. La añadió al agua, probó otra vez la sopa y comentó:
    -Desde luego, si tuviéramos un poco de berza los ángeles se chuparían los dedos con esta sopa.
    El padre, burlándose del monje, le dijo que esperase un momento, que enseguidita le traía un repollo de la huerta y que para que los ángeles no protestaran por una sopa de piedra tan sosa le traería también una patata y un poco de apio.
    -Desde luego que eso mejoraría mi sopa muchísimo -le contestó el monje.
    Después de que el campesino le trajera las verduras, el viejo las lavó, troceó y echó dentro del caldero en el que el agua hervía ya a borbotones.
    -Un poquito de chorizo y tendré una sopa de piedra digna de un rey.
    -Pues toma ya el chorizo, mendigo loco.
    Lo echó dentro de la olla y dejó hervir durante un ratito, al cabo del cual sacó de su zurrón un pedacillo de pan que le quedaba del desayuno, se sentó en la mesa de la cocina y se puso a comer la sopa. La familia de campesinos lo miraba, y el fraile comía la carne y las verduras, rebañaba, mojaba su pan en el caldo y al final se lo bebía. No dejó en la olla ni gota de sopa. Bueno. Dejó la piedra. O eso creían los campesinos, porque cuando terminó de comer cogió el pedrusco, lo limpió con agua, secó con un paño de la cocina y se lo guardó en la bolsa.
    -Hermano, -le dijo la campesina- ¿para que te guardas la piedra?
    -Pues por si tengo que volver a usarla otro día. ¡Dios los guarde, familia

    El arte de vender nuestros sueños, de hacer posible lo que deseamos. ¿No crees? Ingenio, astucia, creatividad, saber comunicar...... Un poquito de todo.

    Unas veces somos víctimas de la astucia de los demás, otras veces somos nosotros los astutos.

    En el fondo todos somos vendedores. Vendedores de sueños, de valores, de creencias, de gustos, de necesidades, etc.

    Lo importante es ser consciente de lo que uno quiere conseguir, de cómo puede conseguirlo y como el mago saber ilusionar en aquello que realmente creemos.

    Y todo se va consiguiendo si vamos involucrando a los demás en nuestro sueño, ilusionando y no forzando, dando libertad y no obligando.