19/5/14

Coherencia y Alternativas.



Hay un par de cosas en el día de hoy que me han llamado la atención:

La primera es una visita realizada hoy a una terapia alternativa para mi hija que después de seis años sigue con una pequeña pero molesta lesión de un accidente escolar ocurrido como digo hace seis años. Después de semanas y meses de rehabilitación, de radiografías, analíticas, resonancias, scanners, etc. hoy hemos dado con una persona titulada en Farmacia, pero que no lo ejerce, y que sí ejerce la osteopatía. Lo que más me llamó la atención ha sido que para lo que muchos eran incógnitas y dolores sin aparente sentido para ella resultaban lógicos y fáciles de encontrar y de explicar.

Quedé gratamente sorprendido de como iba encontrando a lo largo del cuerpo de la niña focos de dolor y de los cuáles ni la niña ni nosotros éramos consciente. De entrada nos dijo algo sorprendente: que con tres sesiones la niña estaría como nueva.

Más allá de todo lo positivo que nos resulta como padres hay algo que llama mi atención: la palabra "Alternativa". Una medicina no oficial, aquí en España. Lo importante de ello es que ante diferentes males o situaciones surgen diferentes alternativas, la de aquellos que no se resignan ante su dolor o sufrimiento y buscan alternativas. Valga esta experimentada hoy como otras muchas que tenemos la posibilidad de probar cuando las cosas no funcionan.

La segunda ha sido una entrevista realizada a José Mujica, presidente de Uruguay, en la que lo que más me ha llamado la atención es su estilo de vida: vive en su propia casa, conduce su pequeño coche, viste de forma muy natural y habla con mucha naturalidad. Más allá de su ideología política creo que la coherencia de ser persona y vivir como tal antes de vivir "como presidente" da que pensar. Lo que hace pensar es que la vida es la misma independientemente de lo que uno haga en la vida. Hay un anuncio que hace un par de años estaba en los medios que decía: "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita". 

La vida es algo tan sencillo de vivir y de disfrutar que muchas veces la destruimos pensando que la vida consiste en tener, momento en el que nos hacemos esclavos de ella.

16/5/14

Comunicación y confianza



La confianza es la base de que algo pueda llegar a funcionar en el ámbito familiar o en el empresarial. Hace unos días vivíamos en el colegio de mi hija un desafortunado suceso por culpa de una mala manipulación de los alimentos. Más de 200 personas se vieron seriamente afectadas por una salmonelosis que llevó a un bien número de niños y profesores a ser hospitalizados.

Hasta ahí todo puede ser normal, dentro de lo grave que puede ser la situación. Pero la falta de comunicación generó una desconfianza y de ahí a un malestar mucho más grande en un amplio sector de padres de alumnos.

Quizás la situación se dio en un momento que nadie esperaba, un fin de semana largo, donde el colegio estaba cerrado y los comunicados o las incidencias se daban ya fuera del contesto escolar. Esto y la sorpresa de las intoxicaciones hizo posible que no se gestionara bien la situación y creara un malestar grande en el entorno de padres.

Hoy le sucedía lo mismo a un amigo en el entorno laboral con un problema de comunicación sobre unos pagos a realizar. 

¿Qué sucede cuando falla la comunicación? Que las cosas no se ven claras. ¿Y cuando no se ve claro? Se generan dudas. ¿A dónde lleva la duda? A la perdida de confianza. ¿Y la perdida de confianza? Al deterioro de una relación, de una empresa o de una economía. De hecho a nivel de economía existen los llamados indices de confianza que hacen que un inversor se decida a poner el dinero o a esperar a momentos de mayor confianza.

Confianza, comunicación, claridad, valor en expresar lo que realmente pasa es lo que hace posible que todo crezca en armonía. Hay que desarrollar una mayor cultura comunicativa en esta sociedad de la comunicación, un mayor diálogo para que se pueda dar una mayor confianza en la que invertir nuestro crecimiento como personas, como familias, como amigos, como empresas y como economía a nivel global.

15/5/14

No espero



No espero de ti que me animes, 
yo puedo generar mi propia ilusión; 
pero si que no destruyas la que llevó dentro.

No te pido que no seas crítico ante lo que no funciona; 
pero que sí valores y realces 
lo que está bien 
para que ello pueda construir algo mejor.

No espero tu apoyo incondicional, 
pero sí el que no pongas constantes trabas 
al camino que me puede hacer crecer, 
a mi, a mis sueños
y a los tuyos.

No te pido que interpretes mis palabras, 
sino que las escuches, 
las entiendas y que, aunque no las compartas, 
sí las respetes y valores
lo que hay detrás de ellas.


14/5/14

Lo que el ojo no ve



Hay muchas realidades que están cerca y lejos de nuestro alcancé. Decimos muchas veces que cuando alguien se va salen a relucir las bondades y cualidades de esa persona. 

¿Será la no presencia de esa persona la que nos hace ver que no tenemos ya con quién luchar y en esa paz mental tenemos una mira mucho más amplia, libre y objetiva?

¿Será que cuando alguien falta deja un hueco y en ese hueco vemos lo que antes no reconocíamos?

El silencio, y se me ocurre pensar en esa negativa de Jesús a responder ante Pilatos, es una actitud no defensiva, en la que te enzarzas a querer tener razón y a que ciertos puntos de vista "triunfen o ganen" sobre otros.

El silencio quizás deje al otro pensando, tal vez en que ha ganado la partida o posiblemente lo deja dudando sobre lo que hay detrás de ese silencio, algo que tal vez podamos ver del otro y quién sabe sí de uno mismo.

Lo que sí es cierto es que detrás de cada persona hay un mundo: ideas, miedos, experiencias, procesos, desengaños, complejos y otras muchas cosas que tal vez no veamos. Y ahí el silencio cobra algo o mucho de importante: ponerse en el lugar del otro.

Y lo que el ojo no ve, tal vez el silencio sí lo vea y con ello nos haga comprender otros mundos que desde nuestro ruido interior no somos capaces de ver.

13/5/14

Super control




Hay extrañas manías de las que acabamos siendo víctimas: unas veces porque no podemos controlar todo y nos sentimos mal ante ello, y otras porque caemos siendo víctimas de nuestros propios deseos.

¿Qué entraña el querer controlarlo todo? No saber delegar, no confiar en los demás, querer que todo salga absolutamente tal y como uno lo quiere. Y no nos damos cuenta que nosotros somos parte de ese mundo imperfecto en el que, si somos sinceros, tampoco conseguimos que las cosas salgan tal y como nosotros queremos. Me lo confesaba un amigo hace muy poco que es exigente con los demás, y no tanto consigo mismo: "Siempre me salen las cosas mal", decía. No nos damos cuenta de que lo que vemos muchas veces en los demás es el puro reflejo de nuestra realidad. Nos falta humildad para pararnos a ver lo que los demás son, en lo bueno y en lo malo, y lo que nosotros somos en realidad, que en en fondo no somos ni más ni menos que los otros.

Por otra parte muchas veces somos víctimas de nuestros deseos y de ilusiones. Queremos alcanzar las metas a todo costa y en el momento en el que lo deseamos. ¿Y si no sucede tal y como queremos? Nos desesperamos. ¿Y si alguien no comparte nuestro sueño? Nos venimos abajo. Creemos que el apoyo es obligatorio. "O estás conmigo o estás contra mi", se diría en evangelio. La vida no es así. Si uno cree en algo no importa que los demás no crean. Basta con que creas tu. Es duro caminar sólo por la vida, pero basta que creas en ti mismo y en tu sueño para que los demás vengan detrás de ti y lo compartan contigo sin que tu obligues a ello.

La verdadera motivación es la que ofrece libertad, no imposición; es la que contagia y no la que se sirve como imprescindible; es la que se vive con pasión y llama la atención de los demás; es la que invita; es la que hace participe a los demás e incluso invita a tomar parte del proyecto como parte de la vida propia y de la de los demás.




12/5/14

¿Renunciar? ¿Tirar la toalla?



Dicen que es la última llave la que puede abrir la puerta. Y dicen también que la falta de constancia, de paciencia y de perseverancia pueden alejarnos de nuestros logros personales o profesionales. ¿Cuántas veces hemos arrojado la toalla o desistido en nuestra vida? 

Nuestra vida está repleta de pequeñas renuncias y abandonos. Nuestra incapacidad para gestionar el esfuerzo y el dolor hace que muchas veces a la primera de cambio abandonemos el camino. Otras veces las duras pruebas y dificultades de la vida hacen que nos cansemos.

Viene a mi mente la parábola del sembrador: terreno pedregoso, tierra llena de espinos y zarzas, etc. El cuestión de plantearse dos cosas importantes: La tierra en la que sembramos, es decir, la motivación, el interés, la ilusión y la importancia que le damos en nuestras vidas a lo que queremos y deseamos.

Por otra parte están las circunstancias que tenemos que crear. Para ello tenemos a los judíos que nos dan un buen ejemplo en cuanto a la conversión del desierto en un vergel. La tierra más inhóspita puede llegar a producir si realmente se prepara, se siembra se abona, se riega, se cuida y se hace posible la vida en ella.

Es creando las circunstancias adecuada a cada situación personal y profesional como podemos hacer que las cosas florezcan y funciones. No es fácil. En unos campos se lucha y se consigue. En otros es una auténtica batalla de por vida, como puede ser en la investigación de las enfermedades.

Es la importancia que le damos y que tiene en nuestra vida la que hace que nos enfrentemos a los obstáculos, no como obstáculos en si sino como oportunidades para abrir nuevos caminos, técnicas y habilidades que necesitamos desarrollar en la vida.

¿Arrojar la toalla? ¡Nunca! ¿Crear circunstancias? ¡Siempre!


9/5/14

La avaricia rompe el saco


Ya lo decía Jesús: "Es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos". Creo que una de las cosas que impiden que seamos felices es esa: la avaricia, el deseo de poseer las cosas o incluso las personas.

Quien quiere acaparar es porque tiene esperanza que aquello que puede llegar a poseer pueda hacerle feliz, cuando la felicidad no está fuera sino dentro de nosotros. Y no nos hace feliz lo que tenemos, sino lo que hacemos con lo que tenemos.

Yo disfrutaba ver a los niños en México jugando con el neumático ya gastado de un camión. A veces se metían dentro de el y comenzaban a rodar dentro del neumático. Se lo pasaban en grande. Cuando observas a los niños ves que se ensimisman con cualquier tontería. Cuando vamos creciendo nos gusta poseer las cosas y las personas. Una diferencia brutal.

El vacío existente dentro de nosotros es claro y manifiesto cuando buscamos que otros llenen nuestras vidas y expectativas. O cuando la queremos llenar de cosas. Y máxime cuando hacemos que nuestra felicidad dependan de ellas.

Nuestra mochila de la vida va cargada, sino repleta, de cosas, personas, expectativas. ¿De cuántas podríamos desprendernos? ¿De cuántas tenemos dependencias? ¿Cuántas de ellas nos hacen infelices por no tenerlas y poseerlas?

La avaricia rompe el saco. Por la vida hay que ir ligeros de viaje, incluso a nivel mental y emocional. Libres para dar y libres para recibir.

8/5/14

Saber rodearse


Ineludiblemente vivimos rodeados de gente. Hay quien es pesimista, ve todo el futuro negro. Existen los optimistas, que mantienen una gran ilusión y deseos de conseguir algo diferente en la vida. Los hay realistas que observan una y otra cosa y buscan sacar provecho para saber vivir día a día caminando en una dirección, aunque sea adaptándose y moldeando todo tal y como la realidad les permite.

Curiosamente nos juntamos con gente que influye en cada uno de nosotros: nos dejamos llevar por su ilusión o por su frustración, por sus quejas y lamentaciones o por sus ganas de tener éxito en la vida. La especie humana va mucho más con aquellos que reconocen la realidad y construyen a partir de ella. Son las personas que donde encuentran un obstáculo también encuentran una oportunidad o de las que ante la dificultad se crecen.

Darwin lo decía: "Las especies se adaptan o se mueren". A las personas, mal que nos cueste, nos pasa lo mismo. O nos adaptamos a la realidad o nos morimos en el no intento. Lo peor de todo ello es fichar por un club en el que podamos contagiarnos de la negatividad, del pesimismo, de la falta de ilusión. Queramos o no acabaremos contagiándonos y pareciéndonos a ellos.

Saber elegir las metas, crear las circunstancias, rodearnos de gente que está en la misma dirección y de personas que piensan de forma optimista y positiva es parte de la elección a realizar. Hoy por hoy si miramos a nuestro alrededor: ¿de quién nos hemos rodeado?









7/5/14

Sueños: Personales e intransferibles.



Todos tenemos sueños.  Son nuestros sueños los que nos hacen felices. Son ellos los que nos hacen sentir que somos alguien, con identidad propia, con personalidad.

Pero siempre tenemos una rara costumbre de domesticar a las personas, amaestrarlas, querer que compartan con nosotros lo que deseamos. Y nuestra auto realización pasa por ver como logramos que otros cambien a nuestro gusto o bailen a nuestro son.

Lo peor de todo es que no tenemos en cuenta lo que son, lo que quieren, lo que desean, lo que hay dentro de ellos y que hay que dejar crecer y pulir. Muchas veces tenemos la sensación de que si no hacen lo que nosotros queremos y llegan a donde nosotros deseamos nuestra auto realización se ve frustrada.

Tal vez esa respuesta sea una frustración personal que nosotros tenemos y que superamos cuando vemos que otros lo consiguen. Pero la felicidad del otro no es la nuestra. Cada uno tiene su propio camino, sus propias metas, sus propias necesidades y su propia forma de crecer en la vida.

Es por ello que nuestro sueño es valido y no tendríamos que dejar que nos lo roben. Vivir nuestro sueño es vivir nuestra propia realidad. Y nadie la va a vivir por nosotros. Somos nosotros los responsables de seguir a ese sueño y de desarrollarlo. Es por ello que son personales e intransferibles.


6/5/14

Sin máscaras



Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara,
algún día no habrá nada debajo de ella. 
Porque, cuando pasas mucho tiempo 
concentrándote en la percepción que los demás tienen de ti 
o que todo el mundo quiere que seas, 
en algún momento olvidarás quién eres en realidad. 
Así que no temas a los juicios de los demás, 
tú sabes en tu corazón quién eres 
y lo que es verdad para ti. 
No tienes que ser perfecto 
para impresionar e inspirar a la gente. 
Impresiónalos e inspíralos 
por tu forma de lidiar con tus imperfecciones.

Josefa del Real

Mientras Adán y Eva 
andaban desnudos por el paraíso, todo iba bien;
cuando quisieron ser como Dios
dejaron de quererse
y de aceptarse como eran.
Fue el momento en que se pusieron 
máscaras y taparrabos.
Es ahí donde empezaron a tener miedo
y a esconderse de Dios.
Y no porque tenían miedo de Él,
sino porque tenían miedo
de si mismos.

(Fernando de Cabo)

Nuestra felicidad depende no de la imagen que le damos a los demás sino más bien de la imagen que nos damos a nosotros mismos. No depende de si gustamos o no a otros, sino de si estamos a bien con nosotros mismos. 

Cuando somos capaces de desnudarnos ante los demás, o más bien de mostrarnos tal y como somos es porque no tememos de lo que somos, de lo que pensamos, de lo que creemos, de lo que sentimos y de lo que vivimos.

Es esa la libertad la que nos ayudará a caminar libres, desnudos y sin máscaras, por la vida. Es esa aceptación y amor hacia lo que somos la que nos permitirá caminar libres por la vida sin la búsqueda de la mirada aceptadora que muchas veces esperamos de los demás.

Es cuando vivimos plenamente observando lo que hay sin tener el condicionamiento de que lo que hay nos mire, nos juzgue o nos acepte o no. Es cuando, simplemente, vivimos lo que somos y no simplemente sobrevivimos.


5/5/14

Credibilidad y Confianza


Creo que la libertad tiene un recio muy alto. Un día en tu vida decides ser libre, mostrarte como eres o como has sido. De repentes te sientes aceptado o rechazado, en situaciones se siente indiferencia hacia ti, que no deja de ser bueno ni malo. Pero cuando eres libre y te muestras tal y como eres, sobre todo ante aquellos que pregonan sinceridad por parte de los demás, y de repente sientes no la indiferencia sino el rechazo o incluso el insulto, ¿qué sucede?

Unas veces pensamos que adaptarnos y sentirnos aceptados es lo mejor, por lo cual fingimos. Mostramos una cara ante unos y otra ante otros. Lo peor de todo que nos sentimos mal. La incoherencia nos hace sentir mal, con cierto sentimiento de cobardía.

Otras veces nos sentimos bien. La coherencia hace que nuestra vida esté alineada dentro del equilibrio y el equilibrio es "virtud". Nos llena de paz, al mismo tiempo que de dolor, aunque este último se entiende no desde el daño sino desde la coherencia con uno mismo. Lo sublimamos al punto de que pesa más lo que somos que lo que los demás puedan pensar o esperar de nosotros.

Pero muchas veces es seguir aquel dicho que decía "ver, oír y callar". Saber lo que decir, a quien decir, en que momento decir es otra virtud. Hay un hecho en los relatos del evangelio que siempre me ha llamado la atención, y es cuando Jesús le dice "No está bien echar a los perros el pan de los hijos". Ni los niños pueden comprender ciertas realidad, con lo cual no se lo explicamos; ni personas que no dominan ciertos conocimientos serían capaces de comprender aquello que nosotros dominamos. 

Hay personas merecedoras de confianza, otras que no son capaces de comprender las vivencias de cada uno. El problema surge cuando la gente "quiere comprender" lo que muchas veces no es parte de la propia experiencia. Puedes señalarte a ti mismo o a los demás. Pero es la coherencia con uno mismo lo que al final da la propia estabilidad. Damos, pero somos responsables de lo que damos y a quien lo damos. Pero son siempre decisiones que tenemos que tomar y decidir por nosotros mismos. Y en la decisión va la confianza hacia nosotros mismos y la confianza que los demás pueden depositar en nosotros.



2/5/14

Motivar



Acabo de ver un programa en televisión: infiltrados. Un programa en el que un jefe se infiltra de incognito en uno de los establecimientos que tiene con la misión de ver como tratan a los que van a trabajar por primera vez en esa cadena comercial. La verdad es que se encontró muy buenas actitudes a excepción de un jefe que quería sacar el 100% de ella, pero no de la forma más adecuada. Hubo una frase que me llamó la atención y a la que me adhiero: "El líder, el que enseña, lo hace para motivar y no para desmotivar".

Aunque parezca mentira a la hora de mostrar el camino a otros muchas veces lo hacemos con "formas" que en vez de motivar lo que consiguen es exactamente todo lo contrario. No es fácil motivar a los demás sobre todo cuando nos sentimos por encima de ellos y cuando queremos que aprendan cosas que no son parte de sus vidas y cosas en las que se inician. El gran dilema de la formación o del liderazgo es saber enseñar, que no es simplemente exponer unos conocimientos, sino tener en cuenta en quien se depositan y como ésta persona puede integrarlos en sus vidas y en sus procesos de aprendizaje.

Lo peor es muchas veces las expectativas, pensar que los demás llegaran a donde uno ha llegado y con la rapidez y la perfección que nosotros esperamos de ellos. Todo es un proceso de adaptación, de asimilación y al mismo tiempo de aceptación del proceso, que en unos casos puede ser más rápido y en otros más lento. 

Justamente hoy en una reunión que he tenido esta tarde con unos socios de quien yo soy esponsor salía a relucir algo muy importante: transmitir seguridad en uno mismo y ayudar a que uno se sienta seguro de si mismo "en los posibles fallos que hay en el camino". 

Es curioso que muchas veces motivamos por un lado, pero por el otro desmotivamos con nuestra intransigencia, perfeccionismo, exigencias y comparaciones con uno mismo o con el resultado a obtener. Tanto a nivel personal, escolar o profesional motivar es hacer que uno haga las cosas no como imposición o enfocado simplemente a objetivos, sino por el gusto de lo que se hace y la importancia que ello puede tener en la vida personal o profesional.


1/5/14

Minuciosos



La vida es un tanto contradictoria. Muchas veces coincidía yo con ella en el supermercado. Siempre era lenta a la hora de comprar. Leía minuciosamente toda la información de aquello que iba a comprar. Quería saber si sus ingredientes podían ser perjudiciales para la salud. Se lo pregunté un día que me encontré con ella, uno de esos en los que tropiezan en el supermercado, se cruzan una sonrisa de disculpa y de repente se intercambian unas palabras.

Aquel día no hubo tropezón, pero si un cruce de miradas y un simple saludo. Yo, con mi aire curioso le dije: "Me llama la atención que mires minuciosamente toda la información de casi todos los productos". Ella sin más me dijo que había que protegerse en salud, que no podía echar en el cuerpo todo lo que se vendía. Hay muchos productos que pueden ser cancerígenos, me dijo ella.

Le sonreí y seguí sin más. Y tomé conciencia de sus palabras que me hicieron pensar sobre otras que me comentaban sus compañeros de trabajo que la tenían como una persona "exigente", "perfeccionista", de "carácter fuerte", que "saltaba siempre a la primera" y que tenía fama de "mal humor".

Es curioso como muchas veces alimentamos el cuerpo, bien sea desde la alimentación, desde la puesta en forma física, desde las formar y apariencias hacia el exterior y en cambio nos cuesta ser minuciosos a la hora de escoger nuestras ideas, nuestras actitudes, nuestras creencias y nuestros comportamientos cotidianos.

A veces la búsqueda de las formas externas son una mera responsabilidad hacia la misma vida, otras en cambio una manera de esconder las carencias que tenemos. Y como bien decimos "no solo de pan vive el hombre", sino que el espíritu que llevamos dentro y empieza muchas veces en nuestra cabeza, es el que nos hace sentir felices en la vida.

Minuciosos para unas cosas, y minuciosos para otras. Cuerpo y alma; mente y espíritu; vida y actitudes.



En una noche estrellada, un abuelo cherokee estaba enseñando a sus nietos sobre cómo debían orientar su vida, sobre cómo cada uno de nosotros construye, poco a poco, qué tipo de persona es. Les decía:
"Toda persona tiene siempre una dura pelea en su interior. Una lucha que hay también dentro de mí. Un combate terrible entre dos lobos.
Uno es malvado, iracundo, gritón, arrogante, falso, vanidoso, resentido, ladrón, con ese victimismo que nos hace sentir lástima de nosotros mismos y nos hace dejar de luchar. Ese lobo tiene miedo porque es inseguro, y encubre ese miedo con agresividad, mintiendo y atacando a traición.
El otro es bueno, pacífico, amoroso, sereno, humilde, generoso, compasivo, fiel, bondadoso, honesto, y tiene que luchar constantemente para sobrevivir y esforzarse en cada momento para crear espacios de paz, de libertad, de afecto, de comprensión.
Y esos dos lobos también están peleando dentro de vosotros ¿no los notáis?", concluyó el abuelo, mirándoles con atención. Los nietos se quedaron pensativos. Empezaron luego a hacer preguntas. Eran pequeñas cuestiones que confirmaban esa lucha interior que se produce ya desde la más tierna infancia en cualquier persona, y que conviene ayudar a reconocer y valorar cuanto antes. Al final, surgió la pregunta clave, la que, lógicamente, más inquietaba a los pequeños:
“Abuelo, es verdad que están los dos dentro de nosotros, pero, al final… ¿qué lobo ganará?”.


El anciano Cherokee simplemente les respondió: "El que yo alimente".

30/4/14

Cosas claras.



Durante el día de hoy he asistido a una formación por parte de la empresa que me pareció ciertamente muy interesante:

  • La Ética aparecía como el punto un tanto central de la formación. La suerte o la desgracia de una empresa, por no decir de una carrera o de una vida, está en la ética. La falta de ésta puede hacer que los que vienen hacia nosotros dejen de venir por no ver una actitud honrada, sincera y en la que todo el mundo gana.
  • La Ética es lo que hace que el grupo funcione. Los intereses ocultos, el individualismo y querer sobresalir a costa de lo que haga falta puede llegar a desintegrar el mejor equipo del mundo. Un equipo tiene que estar bien engranado. Cuando una parte del equipo se resiente todo el cuerpo se resiente con él y la efectividad no es la misma.
Es curioso como partiendo de esta situación se clarificaban dos cosas importantes:
  • La finalidad de la empresa no es la gran rentabilidad que ofrece la franquicia en sí se venda o no se venda el producto.
  • La finalidad de la empresa es la venta de un servicio, en este caso de herramientas informáticas, que ofrecen a todo tipo de empresas una gran eficacia en torno al negocio y si posicionamiento en el mundo.
  • Pero aún así, teniendo un producto y una franquicia que generan negocio en sí, la esencia y aquello que ofrece una libertad financiera es la capacidad de tejer una red, un equipo, una estructura humana capaz de solidificar el negocio.
Hay nuevos productos que se han presentado, pero que aún no estan en el mercado y que pronto lo estarán que hace que la empresa siga ofreciendo más servicios, soluciones, lineas de negocio y posibilidades a todos aquellos que creen en esta nueva estructura "multinivel" que te da muchas más posibilidades que la estructura tradicional en la que trabajas como quien dice de sol a sol con muy pocas posibilidades de alcanzar la libertad financiera y la calidad de vida en todos los ámbitos.


29/4/14

Vivir el ahora


Yo tenía tan solo 8 años de edad cuando murió Juan XXIII. Me caía bien. Sentí su muerte aún sin saber el mensaje que llevaba. Recuerdo que en el periódico vino un poster con su imagen y que yo le pedí a mis padres que me enmarcaran a foto. Lo hicieron y la puse en la sala donde jugábamos al ping pong. Su imagen, y no se porqué, se quedó grabada en aquel entonces en mi vida y siempre fue un punto de referencia en mi vida como el "Papa Bueno". ¿Reflejaba su rostro esa paz y benevolencia? Tal vez.

El Domingo fue canonizado y fue algo que me agradó por una sencilla razón, abrió las ventanas de la Iglesia al mundo en busca de la paz, de la sencillez y del amor. Tal vez una película que vi en varias ocasiones, "Las sandalias del Pescador", reflejan esa imagen de él y de la cercanía que Dios quiere de la Iglesia con el pueblo llano y sencillo.

Yo en mi vida no le doy mucha importancia a esto de las beatificaciones o canonizaciones. Un santo y un beato son un punto de referencia en la fe. Mis padres, por ejemplo, lo han sido así como lo son muchas personas llanas y sencillas que viven el amor de una forma libre y sin condicionamientos.

Pero esta frase de hace casi 50 años está hoy en la boca de muchos: saber vivir el día a día. Y no es de él. El mismo Jesucristo nos invitaba a vivir el aquí y el ahora sabiendo que Dios, la Vida, nos pondría en cada momento lo que necesitamos para vivir.

Un santo muy actual que hace 50 años sabía del sufrimiento y del dolor de la gente, que abrió las puertas de la Iglesia porque como Moisés se sentía enviado al "saber, oír y escuchar el clamor muchas veces silencioso de la gente. Y desde ahí pedía el saber vivir cada día con su propio afán no como resignación sino como camino que llevaba a la resurrección en vida de los que se sentían o sienten muertos por el dolor que muchas veces la vida nos infringe.

Hoy desde aquí reconocer mi admiración por él y sobre todo por la libertad que tenía a la hora de hablar. Como el decía, no le gustaban los discursos hechos, quería hablar desde el corazón, desde la harina de su propio costal y porque la fe y la espiritualidad es eso: experiencia de Dios en la propia vida.


28/4/14

Abrirse a la vida

Hace tiempo leí esta historia que ha venido a mi mente esta mañana cuando leía un artículo sobre la importancia del agradecimiento en la vida. A mayor agradecimiento, mayor estado de felicidad. Pero la cruel realidad es que hacemos depender nuestra felicidad de los acontecimientos y de la interpretación que a ellos le damos:
Había una vez un campesino sabio y su hijo que tenían un caballo. Un buen día el animal se les escapó y los vecinos del pueblo les fueron a consolar por su mala suerte, pero el campesino les dijo:
- El único hecho cierto, hoy aquí, es que se ha escapado un caballo. Si eso es buena o mala suerte, el tiempo dirá.

Unos días después el caballo retornó con una yegua, y los vecinos del pueblo felicitaron al campesino y a su hijo por su buena suerte. Como la vez anterior el campesino les dijo:
- El único hecho cierto, hoy aquí, es que el caballo ha vuelto con una yegua. Si eso es buena o mala suerte, el tiempo dirá.

Al cabo de un tiempo, el hijo del campesino, intentando domar a la yegua salvaje, se cayó y se rompió una pierna. El médico dictaminó que se quedaría cojo para toda la vida. Los vecinos fueron a casa del campesino y de su hijo para consolar a este último, consternado por su mala suerte. Una vez más el campesino dijo:
- El único hecho cierto, hoy aquí, es que mi hijo se ha roto una pierna. Si eso es buena o mala suerte, el tiempo dirá.

Entonces comenzó una cruenta guerra en el país y un grupo de guerreros vinieron a reclutar de manera obligatoria a todos los jóvenes del pueblo. Cuando se disponían a alistar al hijo del campesino se fijaron en que este cojeaba de una pierna: 
- ¿Qué te pasa en la pierna? - preguntó el jefe de los guerreros. 
- Me caí de una yegua mientras intentaba domarla. Nunca más podré caminar derecho o correr- contestó el hijo del campesino. 
- Así no nos sirves. Necesitamos hombres fuertes para combatir, harás mejor en quedarte con tu padre y tu mujer - dictaminó el jefe.

El campesino dijo: 
- ¿Lo entiendes ahora, hijo mío? Los hechos no son ni buenos ni malos en sí mismos, lo que nos hace sufrir son las opiniones que tenemos de ellos. Hay que esperar a como afectan a nuestro devenir. Un día maldijiste tu pierna y ahora es ella la que te ha salvado de una muerte cierta.
Cuando nos encerramos en nuestros propios esquemas y en nuestras expectativas hacemos que nuestra felicidad dependa de ella. Cuando estamos abiertos a lo que nos sucede y a lo que podemos aprender de ello, estamos abiertos a la vida. Esta apertura a la vida trae algo consigo: el saber apreciar todo lo que ocurre, por muy banal que sea. Cuando apreciamos comenzamos a gozar de aquello que es, que está ahí y que puede aportar algo a nuestra vida y que puede ser la llave para desarrollar aspectos de nuestra vida que jamás hubiéramos hecho si las circunstancias no nos hubieran puesto esa tesitura.

Antes de incomodarnos con una situación o persona siempre es bueno preguntarse hacia donde nos lleva o podría llevarnos esa persona o esa situación. El enfado nos ofusca y cierras las posibilidades a la vida.


25/4/14

Nuestros miedos


¿Has sentido miedo alguna vez? ¡Quién no!

¿Que reacciones has tenido ante el miedo? Una veces nos paraliza, otras hace que actuemos precipitadamente y en otras ocasiones llegamos a controlar la situación. Pero lo importante es que el miedo es una emoción natural dentro de nosotros que actúa como instinto de supervivencia. El miedo está ahí para protegernos.

Lo peor radica cuando nos hacemos víctimas del miedo, cuando el miedo es el eje de nuestras decisiones y el reflejo de las decisiones que tomamos en nuestras vidas. Ahí es cuando nuestra vida se tambalea y cuando la parálisis nos impide actuar de forma libre y consciente. Son momentos en los que actuamos sin libertad y vivimos a merced de nuestras emociones.

Otras veces actuamos precipitadamente. San Ignacio de Loyola decía que no había que tomar decisiones en tiempos de tempestad. Recuerdo situaciones aparecidas en prensa como la de una persona que creyendo que había entrado un ladrón a su casa le disparó creyendo que iba a hacerle daño. Al final no era un ladrón, era un hijo que llegaba de improviso. El resultado: muerte. Es triste, pero es la realidad de la vida cuando vivimos a merced de nuestras emociones.

Recuerdo hace muchos años a un compañero que llegaba en moto a casa, al seminario. Dejó la moto en el garaje y de repente le sorprendió un ladrón con un hacha en la mano. Le miró fijamente a los ojos y le dijo: "dame el hacha".

El ladrón con un ademán amenazador levantó el hacha y le dijo: "Si te mueves te mato".

Mi compañero siguió mirándole a los ojos y le dijo: "Dame el hacha". 

El ladrón comenzó a ponerse nervioso y mi compañero siguió mirándole firme y friamente. Levantó aún más el hacha y dio un paso hacia mi compañero, que ni corto ni perezoso le tendió la mano y le dijo: "Anda, dame la mano. No te voy a hacer nada".

El ladrón entregó el hacha y se fue.

Se que no es fácil. Los miedos nos invaden y cuando le damos a ellos más fuerza que a la propia seguridad acabamos por hundirnos tal y como le pasó a Pedro cuando salió al encuentro de Jesús caminando sobre las aguas, es decir caminando en medio de las dificultades.

Miedo igual a inseguridad. Dependiendo de nuestra propia confianza enfrentaremos el miedo o no. Lo peor de todo es que estadísticamente más del 80% de los miedos que tenemos no llegan nunca a suceder. Sufrimos anticipadamente por cosas que nunca sucederán y lo curioso es que mientras el miedo actúa en nosotros nuestras capacidades y habilidades se paralizan impidiéndonos vivir feliz y libremente.

Cuestión de vencer los miedos simplemente confiando más en nosotros mismos y en la vida.


24/4/14

No funciona



Esperaba esta tarde en una sala de espera con mi hija. A un lado había una máquina expendedora de café con un cartel de no funciona. La verdad es que me apetecía un café, pero ni modo....., no podía ser. Me quedé con las ganas.

Delante mía una señora que exclama: ¡Hay que no puedo tomar mi café!

No le di ninguna importancia, pero al cabo de unos minutos mi hija y yo nos miramos perplejos. La mujer estaba intentando sacar algo del hueco de la máquina donde se deposita el vaso del café. Extrañados coincidimos en las miradas y en el significado: Pero, ¿qué hace esta mujer?

De repente coge algo con su mano, se vira hacia nosotros como adivinando nuestra extrañeza y nos dice: "El vaso, no funciona porque no sale el vaso". Puso el vaso en su sitio, metió la moneda y salió el café. Poco después me dijo: "Quieres café"

Mi respuesta fue afirmativa. Consiguió otro vaso, mi hija deposito las monedas y el café salió. Me lo bebí muy placidamente.

Conclusión: En la vida.....
  • Te resignas......, y no consigues nada.
  • Te molestas......, e incomodas a los demás, aunque primero a ti mismo.
  • Buscas soluciones....., y disfrutas de la vida.
Lo que si está claro es:
  • Quien se informa de porqué no funciona algo, más posibilidades tiene de que pueda llegar a funcionar.
  • La creatividad no tiene límites.
  • La curiosidad siempre te abre puertas.
  • No hay que quedarse de brazos cruzados en la vida.
  • Siempre hay una llave que abre la puerta.

23/4/14

Lo diferente


Me gusta esta frase de García Márquez. ¡Cuántas veces hemos oído a padres, hijos, esposos o amigos decir que el la otra persona no lo ama o quiere? Muchas, infinidad de veces y ocasiones. La realidad puede  parecer así y a lo mejor es totalmente diferente. Y la realidad está ahí, en plena adolescencia, cuando creemos que nuestros hijos pasan de nosotros.

Confundimos el amor que esperamos, con el amor que se nos da. ¿Cuál es la diferencia? La forma, y ésta es la manera de ser y de expresarse cada uno en la vida. Expresamos lo que somos y sentimos de formas diferentes. Solo el ego nos hace ver que nuestra manera de amar y de recibir amor es la única valida y sincera.

Vivir encerrados en lo que queremos y en lo que esperamos, sobre todo en las formas, hace que no sintamos todo lo que la vida y los demás nos ofrecen. Muchas veces el amor que esperamos o que damos depende no tanto de lo que se da o se recibe, sino de las carencias desde las que vemos lo que se nos da y ofrece.

La vida nos invita a mirar y a ir más allá de la formas.

22/4/14

El fluir de la vida



¿Has sentido alguna vez lo que es la frustración? ¡Quién no! Son momentos duros en los que parece que no entendemos lo que nos ha sucedido. Esperamos que las cosas sean de una manera y ocurren de otra. Nos quedamos apesadumbrados. No entendemos lo que sucede y tampoco a nosotros mismos dentro de lo que ocurre. ¿Nos habremos equivocado? ¿Es injusta la vida con uno? ¿Por qué nos sucede?
  • La vida no la podemos atrapar. Es como el río que fluyen y que no vuelve a pasar por el mismo lugar. No podemos controlar la vida. Ella es más grande que uno mismo y nos abraza en toda su inmensidad. El cambio y el movimiento, el ser y el dejar de ser forman parte de la novedad a la que cada día nos enfrentamos y de la que podemos aprender. ¿Qué sería de la vida si todo fuera controlable?
  • Por más que nos empeñemos las cosas no siempre suceden como las planeamos. Hasta los más preparados en la vida profesional o deportista se encuentran en más de una ocasión con algo que, de repente, sale mal. Un negocio, una relación, un gol en contra. Todo es susceptible de ocurrir de una manera diferentes, impredecible y sorprendente. No nos queda otra que observar, aceptar, aprender y, desde ahí, construir. Es nuestra capacidad creativa, parte de nuestra esencia, la que está llamada a vivir, a adaptarse y a evolucionar.
  • La vida no siempre es justa para uno, aunque puede serlo para otro. Y ello nos deja más perplejos. Nos creemos no merecedores de nuestra suerte, aunque otros si puedan sentirse bien en nuestras mismas circunstancias. Al fin y al cabo, ¿qué es lo justo en una vida abierta a cualquier posibilidad? ¿No será esa posible injusticia un espacio para nuestro propio beneficio y progreso personal o profesional?
  • Cambio es mucha veces sinónimo de mejora y, curiosamente, dolor. Hay quien cambia para bien y echa de menos lo que estaba viviendo. Hay quien está en la élite del deporte y tiene que pasar por el dolor de la renuncia a cierto tipo de hábitos. Hay quien camina hacia adelante sabiendo que deja atrás muchas cosas. El "dolor" es parte del camino a recorrer en muchas ocasiones. Pero éste adquiere sentido cuando sabemos hacia donde vamos y lo que significa en nuestra vida aquello que queremos.
  • La soledad es muchas veces parte del camino. Sólo uno entiende su propio camino y su propio esfuerzo. Sólo uno sabe el significado de lo que persigue. Es ahí, cuando muchos no lo entienden o no apoyan, cuando mostramos que creemos en nosotros mismos y en lo que queremos, buscamos o deseamos sin que ello nos haga perder nuestra propia libertad.
Tal es vez cuando dejemos pasar por delante de nosotros la misma vida, sin querer poseerla, cuando realmente la vivimos, estamos abierta a ella, nos dejamos enriquecer por ella y la seguimos enriqueciendo con nuestras propias respuestas.