21/4/14

El mejor amigo


Al principio de los tiempos, los dioses se reunieron para crear al hombre y a la mujer. Lo hicieron a su imagen y semejanza, pero uno de ellos dijo:

-Un momento, si vamos a crearlos a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro y una fuerza e inteligencia igual a la nuestra. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de lo contrario estaremos creando nuevos dioses.

Después de mucho pensar, uno de ellos dijo:

- Ya sé, vamos a quitarles la felicidad.

- Pero donde vamos a esconderla. - Respondió otro.

- Vamos a esconderla en la cima de la montaña más alta del mundo.

- No creo que sea una buena idea, con su fuerza acabarán por encontrarla.

- Entonces... podemos esconderla en el fondo del océano.

- No, recuerda que les daremos inteligencia, con la cual, tarde o temprano construirán una maquina que pueda descender a las profundidades del océano.

- ¿Por qué no la escondemos en otro planeta que no sea la tierra?

- Tampoco creo que sea buena idea, porque llegará un día que desarrollarán una tecnología que les permita viajar a otros planetas. Entonces conseguirán la felicidad y serán iguales a nosotros.

Uno de los dioses, que había permanecido en silencio todo el tiempo y había escuchado con interés las ideas propuestas por los demás dijo:

- Creo saber el lugar perfecto para esconder la felicidad, donde nunca la encuentren.

Todos le miraron asombrados y le preguntaron:
- ¿Dónde?

- La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin darse cuenta que la lleva consigo.

Es una realidad que buscamos fuera de nosotros aquello que nos haga sentir algo o alguien en la vida:

  • Esperamos que el dinero nos llene de felicidad.
  • Queremos que la pareja nos de aquello que necesitamos.
  • Deseamos que el mundo fuera como nosotros queremos que sea.
  • Aspiramos a tener la casa perfecta y el trabajo perfecto.
Son realidades que día a día nos topamos en la vida. De hecho nos venimos muchas veces abajo cuando las cosas no funcionan así. La realidad es que el mejor amigo del hombre no es ni el hombre mismo, ni la empresa, ni la pareja, ni incluso su perro o su gato. El mejor amigo del hombre es, o tendría que ser, uno mismo.

Tenemos muchas dependencias, de todo tipo: económicas, sociales, afectivas, lúdicas, etc. Es como si no pudiéramos ser sin ellas. Decía Erich Fromm que el sádico necesita someter para sentirse alguien, y que los masoquistas necesitan sentirse víctimas para sentirse tenidos en cuenta. El reto, comentaba Erich Fromm, es la libertad que no es otra cosa que la no dependencia de situaciones, tiempos, personas, recursos u otras cosas.

El reto de la persona humana es amarse a sí mismo y sentirse bien consigo mismo. En estos días lo he palpado: gente mayor que estaba sola y tranquila. En ocasiones nos vemos rodeados de gente y, por el contrario, nos sentimos solos. ¿Por qué será?

El mayor miedo que tenemos no es el de enfrentarnos a otras personas o situaciones. sino el de vernos a nosotros mismos tal y como somos. Es el miedo a la soledad. Paradójicamente a medida que avanza la vida la soledad no es tan grande aunque se esté solo. Quizás porque uno ha encontrado la esencia, esa esencia que encontramos en nosotros mismos.

Toda una invitación a bucear en nosotros mismos, a aceptarnos, a amarnos, a querernos y a disfrutar de quien realmente somos, aunque la compañía, lógicamente, nunca está demás.



18/4/14

La victoria de la vida



Viernes Santo. Día importante para los creyentes. Tal vez nos quedemos mirando hacia Alguien que arrastra una cruz, que está embadurnado de sangre, con una corona de espinas, mal juzgado, y abandonado.

Por otro lado me quedo con alguien que:

  • Cree hasta el final.
  • No arrastra con complejo de víctima.
  • Se siente sólo, pero seguro.
  • Sigue creyendo por aquello que se le condena, el perdón, el amor.
  • Ante la condena, la mofa y la burla, mantiene una mirada, la del amor.
  • Y a pesar de la soledad, incluso la del propio Padre, sigue encomendando y poniendo en Sus manos su misión, sus valores, su sentido de la vida y su actitud ante todos.

Creo que detrás de cada misión hay una fuerte carga que nos exige ser nosotros mismos. La soledad puede convertirse en nuestra compañera de viaje, por sentir el rechazo, incomprensión o falta de apoyo de los demás.

Es por ello que creó que detrás del rechazo, de la condena y muerte de Jesús encontramos la victoria de la vida, de la congruencia, de la fidelidad y de vivir los valores hasta el final. ¿No es ello algo grande?

17/4/14

Aprendiendo de los mejores

Este es tl título de un libro que nod habla de personas que han triunfado en ls vida en sus respectivos campos. Hoy,  Jueves Santo,  me viene a la mente el ejemplo de alguien que nos ha dejado un estilo de vida para disfrutar de nuestra propia vida desarrollándola desde un eje principal: el amor y el servicio.

Jesucristo nos desvela eso,  que nuestra vida alcanza sentido y satisfacción en la medida en que nos entregamos a la vida yva los demás.

Y lo corrobora la vida de una persona con la que compato estos días algo de tiempo. Privada en su niñez de estudios por tener que echar una mano en casa,  cuidar de hermanos y sobrinos,  etc.  se encuentra hoy con que du vida ha carecido de muchas cosas, pero que la vida le ha dado algo mucho más importante: felicidad de entrega y de ayudar a crecer.

El amor tiene y da sentido a nuestras vidas.

16/4/14

Tomar distancia



Es importante tomar distancia. Somos hijos de la mente y de la emoción de la lógica y del corazón, del análisis y de las pasiones. Por algo somos seres racionales con capacidad para amar. ¿Quién lleva la razón? ¿Quién tiene prioridad?

En una conversación hace unos días hablábamos de cómo hay médicos que prefieren que sus colegas atiendan a sus familiares a la hora de enfrentarse a una enfermedad, sobre todo sí es sería. Pero también conocemos de situaciones donde la pasión, la motivación,  el coraje ha pasado los límites humanos y conseguido metas in alcanzables  Como diría Einstein "lo hizo porque nadie le dijo que no podría lograrlo"

Es ahí donde la distancia nos deja pensar libremente y el corazón extrae de nosotros el máximo potencial. Es el equilibrio lo que hace que ambas cosas estén a nuestro servicio y no que acabemos siendo esclavos de dogmas o de pasiones. 

Guardar distancia nos permite vivir con más libertad para ser nosotros mismos.

15/4/14

Adaptación y ser uno mismo


El valor de ser tú,
único y diferente
sabiendo quien eres;
aceptándote y queriéndote así,
tal y cual eres.

Creer en uno mismo,
en lo que quiere,
en lo que busca y persigue.
Buscar el equilibrio
entre lo que se piensa,
lo que se dice,
lo que se hace,
Y lo que se quiere.

Ser,
o
aparentar ser.


14/4/14

Aprendiendo a vivir

Hay momentos en la vida en los que las cosas no nos vienen como nosotros queremos. ¿Cómo actuamos o reaccionamos?

La resignación es una actitud en la que caemos muchas veces. Nos damos por vencidos. Nos conformamos y lamentamos lo que nos toca vivir. Una mezcla de victimismo y de lamentación comienzan a ser parte de nuestra vida.

La protesta y la búsqueda de soluciones puede ser otra vía. Quejarse es inconformismo. Sí nos lleva a una actitud de constante búsqueda tranquila pero sí "activa" siempre nos dejará la puerta abierta mientras que la pura y mera lamentación nos cierra todas las puertas.

Pero creo que hay otra actitud importante: ¿Qué puedo o podemos aprender de las situaciones que vivimos? Siempre aprendemos algo, sobre las situaciones y sobre todo sobre nosotros mismos. Alguien decía que nunca hay que levantarse de una caída sin traer nada del suelo

Aprendizaje puro y duro. La vida nos enseña sobre ella misma, pero sobre todo sobre nosotros mismos y nuestra actitud ante la vida.

11/4/14

¿Equivocarse?


Aprendí en México que "sólo rompe los platos quien lo friega". Einstein dice que nunca se equivoca el que nunca prueba algo nuevo, y aún y así a todo, el no intentarlo puede ser una equivocación.

Vivimos atemorizados por los errores que podemos cometer en la vida. El error es sinónimo de fracaso, para unos, pero para los que triunfan en la vida, sea en el campo que sea, los errores han sido momentos en los que han aprendido sobre si mismos y sobre lo que estaban haciendo.

¿Aprender o quedarse en lo viejo conocido?

¡¡¡La gran pregunta!!! Quedarse en lo viejo conocido tal vez entraña seguridad. Lo nuevo, por el contrario, trae inseguridad, pero crecimiento y satisfacción. Nos sentimos más llenos y más contentos con nosotros mismos porque vamos más allá de nuestros límites. Las seguridades nos apalancan y no hacen que explotemos más todas nuestras cualidades.

¿Sentir vergüenza por equivocarse una y otra vez? Tal vez lo sintamos si nuestra mirada está fija en los demás. No la sentiremos si nuestra mirada está anclada en lo que queremos conseguir y hacemos del fallo una parte del aprendizaje.

Así que no dejemos la curiosidad de los niños que aprenden y prueban cosas nuevas. El mundo y nosotros dentro de él evolucionamos. Nos sentiremos bien si aquello en lo que caminamos nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos y útiles con los demás. Y si así es, ¡bienvenidos sean los fallos!



10/4/14

Nuestra misión



El Espíritu del Señor está sobre mí. 
Porque El me ha ungido. 
Me ha enviado 
para dar la Buena Noticia a los pobres, 
para anunciar a los cautivos la libertad, 
y a los ciegos la vista. 
Para dar libertad a los oprimidos, 
para anunciar el año de gracia del Señor’.  
‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír’


Todos tenemos unos objetivos en la vida. Jesús ha cambiado el curso de la historia. Y el cambio comienza con algo en concreto y que nos invita a tenerlo en cuenta dentro de nuestros objetivos personales:

  • Una Misión. Se siente enviado y así lo comunica. Se siente enviado y con una misión, la de llegar a una serie de personas a satisfacer una serie de necesidades.
  • Ello nos lleva a algo muy importante y es el plantearnos la misión que cada uno tiene en la vida.Y es una misión que tiene dos caras: una la de sentirnos realizados y otras la de ayudar a otros, bien sean conocidos o no, cercarnos y lejanos. La vida adquiere sentido en la medida en la que nos sentimos útiles. Es por ello que, si no nos vemos dentro de una misión en el mundo, y esa misión no tiene repercusión positiva en otras personas, la misión puede de carecer de sentido.
  • ¿Cuál es mi objetivo al cual quiero llegar? Sea el nivel que sea, familiar, personal, laboral, económico?
  • ¿De qué soy portador? ¿Qué aporto a mi mismo y a los demás? 

  •  
  • Un plan.
  • Unos objetivos muy concretos.
  • Una comunicación.
  • Un paso que da.

9/4/14

El aquí y ahora



No es la primera vez que estamos hablando con una persona y nuestra mente está en otro sitio, o en una reunión en la que estamos deseando que acabe para acudir a otra cita. También puede suceder que vamos a toda velocidad en el coche para llegar antes a un sitio. Y que comemos a toda velocidad para que nos cunda más el tiempo. pero bien dice el refrán que "por mucho madrugar no amanece más temprano".

Vivimos en muchas ocasiones en las situaciones que la mente nos pone: en el pasado, en el lejano futuro o en el futuro inmediato y en medio de todo ello nos olvidamos de saborear el presente: nos perdemos el paisaje que podemos ver desde el coche; la conversación en la que estamos involucrados; el gusto de un plato exquisito; los detalles de una reunión, de un proyecto... Nos perdemos cantidad de cosas que estan aquí y ahora por llevar la carga de todo un pasado o por vivir antes de tiempo lo que todavía aún no ha llegado. Nos olvidamos de vivir la vida y lo que ella nos ofrece.

¿Será vivir el presente un evadirnos de la realidad? ¿O lo será el anclarnos en el pasado o en la expectativas del futuro? Los niños, ensimismados en el aquí y ahora, nos lo recuerdan cuando se les pasa el tiempo jugando en la arena, con un balón o una simple muñeca o, cuando ensimismados por el fluir de una hoja, la van persiguiendo por dondequiera que fluya.

Lo curioso de todo, y es que incluso en la adversidad, cuando nos centramos en lo que hay, en lo que existe y en lo que vivimos surge una chispa especial de la vida que nos hace vivirla con mucha más alegría y serenidad. Es la carga del pasado o la ansiedad por el futuro que no conocemos la que hace que no vivamos el presente.


8/4/14

El gusto por saber



Si echamos la vista atrás sobre los momentos en los que hemos tenido que aprender creo que habrá momentos que recordemos por lo que hemos aprendido y momentos en los que "aprender" si es que llegamos a aprender algo se convertían en un tormento, en momentos de tedio, aburrimiento y de desesperación.

¿Cuál es la diferencia entre unos momentos y otros? Quizás sea que en unos lo que aprendemos tiene sentido, y en los otros no se lo encontramos. El arte de enseñar tal vez esté en hacer ver y apreciar la belleza de lo que se enseña a otros. En ver lo útil que puede ser en cada una de nuestras vidas.

La mayor frustración es intentar aprender aquello que no tiene sentido o utilidad, o incluso aquello que se nos enseña sin pasión o sin convicción. Cuando vemos a un niño ensimismado jugando es porque lo está viviendo. El aprendizaje tal vez sea algo más que ver y que oír, quizás sea experimentar. 

La experiencia nunca se olvida, sea para bien o para mal. Yo recuerdo explicándole a mis padres sobre un mantel como estaban ordenados los estrechos y los cabos del mundo. Me encantaba la geografía. Utilizaba vasos, platos y cubiertos para expresar lo que me gustaba.

Penetrar en lo bello y maravilloso del mundo del saber, como dice Einstein, es importante. Aprender por obligación nos aparta de esta belleza. Aprender para descubrir la belleza y la utilidad de las cosas es darle un sentido especial a lo que aprendemos y lo que aporta a nuestras vidas.

Y la mejor manera de aprender es comunicándolo con pasión o dejando que investiguen y experimenten con esa ilusión que hace que lo bello aflore en lo que aprendemos o en lo que surge dentro de nosotros.


7/4/14

Paso a paso, pero siempre un paso


Cualquier obra grande ha comenzado por algo muy pequeño, tal vez un pensamiento, quizás una necesitad o quien sabe si un deseo. Pero detrás de cada pensamiento, necesidad o deseo siempre ha tenido que haber algo tan importante como "un paso". Son pequeños e insignificantes pasos que pueden carecer de importancia o de vistosidad, pero que son el fundamento de grandes obras.

He visto el inicio de edificios que al comienzo parecía algo ridículo, el comienzo de autopistas que solo eran grandes metros de tierra de un lado al otro y sin asfaltar que parecían no tener sentido. He vivido grandes amistades que han empezado con un simple apretón de manos cuando nos presentaron o negocios que se han iniciado con conversaciones ajenas a ello. Todo tiene un comienzo que muchas veces no parece tener relación con lo que buscamos, pero al final....., lo tiene.

Son los pequeños pasos que damos cada día los que nos acercan o alejan de las metas y de los sueños. Son nuestros pequeños compromisos llevados casi de manera rutinaria los que hacen posible un sueño. Son las pequeñas acciones las que conforman nuestro gran éxito.

Todas ellas se plasman en una ruta de camino, en una agenda con la que nos comprometemos, con un hueco diario que se le hace a aquello que es importante. Son, nada más y nada menos, que los pasos que cada día a día tenemos que dar en nuestra vida para conseguir lo que queremos.

4/4/14

El valor del esfuerzo


Un día un hombre encontró un capullo de mariposa y observó que en el había un pequeño orificio. Se sentó y se entretuvo en observar mientras la mariposa luchaba durante varias horas para forzar su cuerpo tratando de pasar a través de agujero. Pasó un largo rato observando los esfuerzos de la mariposa por salir al exterior, pero parecía que no hacía ningún progreso, como si hubiera llegado a un punto donde no podía continuar. Apiadado, el hombre decidió ayudar a la mariposa, tomó las tijeras y cortó el resto del capullo. La mariposa salió fácilmente, pero tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas y arrugadas. El hombre continuó mirando porque esperada que en cualquier momento las alas se extenderían para poder soportar el cuerpo que, a su vez, debería deshincharse. Pero nada de esto ocurrió. Por el contrario, la mariposa pasó el resto de su vida con el cuerpo hinchado y una alas encogidas... ¡nunca pudo volar! Lo que aquel hombre, con su amabilidad y apuro, no llegó a comprender es que el capullo restrictivo y la lucha necesaria para que la mariposa pudiera salir por el diminuto agujero, era la manera que utilizaba la Naturaleza para enviar fluido del cuerpo de la mariposa hacia sus alas de modo que estuviera lista para volar tan pronto obtuviera la libertad del capullo. A veces el esfuerzo es exactamente lo que necesitamos en nuestras vidas. Si DIOS nos permitiera pasar nuestra vida sin ningún obstáculo, nos paralizaríamos, no seríamos ta fuertes como podríamos ser y no podríamos volar!
Este cuento me encanta. Son muchas las veces en las que intentamos echar una mano y estropeamos todo. Tenemos buenas intenciones, pero muchas veces no logramos ayudar a que las personas salgan pos si mismas. Ya lo decía, creo que Helder Cámara, cuando proponía de no darle a los pobres de comer sino de darles una caña para pescar.

Es la virtud del esfuerzo y la del sacrificio la que hace que valoremos lo que perseguimos y la que vayamos en pos de algo si es que ese algo nos interesa. ¿Cómo sabemos si algo le interesa a una persona? Por el interés y el esfuerzo que pone en lo que desarrolla.

Un claro ejemplo de ello lo tenemos cuando oímos ciertas expresiones como las de que "no quiero que mis hijos pasen por donde yo he pasado". Cierto que muchas veces en la vida hay situaciones que no se las deseamos a nadie, pero también es cierto que cada uno tiene que conseguir las cosas por sí mismo; es donde reside el valor.

Es una de las cosas que aprendemos en la vida cuando se nos deja solos, que podemos por nosotros mismos. Es una manera de crecer en autoestíma, en seguridad personal, en recursos propios y sobre todo en capacidad de poner nuestra cabeza a pensar en busca de convertir las dificultades en retos y oportunidades.

Eh aquí una oración que encontré en una ocasión que puede valernos en medio de la dificultad:

YO PEDÍ FUERZA...
Y ENCONTRÉ  DIFICULTADES PARA HACERME FUERTE.

YO PEDÍ SABIDURÍA...
Y TUVE PROBLEMAS PARA SOLUCIONAR.

YO PEDÍ PROSPERIDAD...
PERO SOLO TUVE CEREBRO Y FUERZA PARA TRABAJAR.

YO PEDÍ CORAJE...
Y ENCONTRÉ  PELIGRO PARA VENCER.

YO PEDÍ AMOR...
Y VI GENTE QUEBRANTADA A QUIEN AYUDAR.

YO PEDÍ FAVORES...
Y ENCONTRÉ OPORTUNIDADES.

NO RECIBÍ NADA DE LO QUE QUERÍA...
¡RECIBÍ TODO LO QUE NECESITABA!

3/4/14

Entre la displicencia y la proactividad



Estuvo bien hoy la formación que Bernardo Perles ha dado sobre el trabajo que tenemos que afrontar en la vida, sobre todo si queremos ser dueños de nuestro propio trabajo, crecer desde el punto de vista personal y alcanzar la libertad financiera que tanto ansiamos en la vida.

Frente a las situaciones de la vida nos podemos encontrar dos actitudes bastante generalizas: Una es la actitud de queja constante y otra es la búsqueda de soluciones. Eh ahí la diferencia entre la displicencia y la proactividad.
  • La displicencia es esa actitud quejica, que en todo ve problemas, obstáculos y aspectos negativos. Es la actitud del que no quiere avanzar en la vida y en la que el crecimiento personal no es posible. Hay un miedo a salir de la seguridad que uno se ha construido, aunque esta seguridad no llegue a llenar plenamente la vida de la persona. Es la actitud que muchas veces decimos "más vale malo conocido que bueno por conocer". Una actitud que nos reconforta en muchas ocasiones porque damos esa visión de victimismo, de pena y de sufrimiento que aunque se llena de quejas y de lamentaciones hace que muchos se fijen y compadezcan de uno, aunque a la larga acabes cansando a los demás y te quedes más solo que la una.
  • La proactividad es la actitud valiente, positiva y emprendedora que ante una situación inesperada o en contra de lo que uno se esperaba se abre al mundo de las soluciones, de las alternativas, de las posibilidades. En vez de ver un freno, ve un reto; una puerta cerrada se convierte en el juego de encontrar otra abierta. Es la actitud emprendedora que busca salidas y beneficios en medio de situaciones que parecen no tenerlas.
Es interesante observar estas dos actitudes, sobre todo después de leer a Raimón Samsó hablar sobre el ciclo económico que se cierra en estos momentos con un tipo de trabajo que hemos desarrollado y como se abre otro con unas características totalmente diferentes. Sólo los que se abren a nuevas alternativas y se dejan de llorar por lo que ya ha pasado o no ha sucedido como lo pensaban son los que se enfocarán hacia el éxito en la vida y así lo dice él en un correo que me ha enviado y al que estoy suscrito:

Es hora de asumir ciertas verdades incómodas:
  • nadie nos debe un puesto de trabajo.
  • los gobiernos no conseguirán que todo el mundo tenga un empleo convencional.
  • las empresas tienen otros objetivos diferentes al de contratar empleados.
  • las empresas ya han aprendido a hacer y ganar más con menos personas.
  • los empleos interesantes se irán extinguiendo poco a poco.
  • la globalización hace que las listas de candidatos a un empleo se disparen.
  • los sueldos bajarán en las próximas décadas.
  • la situación laboral actual no es fruto de una crisis, sino parte de un "reset" (reinicio total) de la economía.
  • los "resets económicos" duran unos 30 años y después abren una nueva era.
  • la tecnología afectará a todos los empleos, trabajos y empresas del planeta para transformarlos de arriba a bajo.
Es por ello que en la vida, y ante sus diferentes aspectos como pueden ser el trabajo, la familia, las amistades, el deporte, etc. siempre hay que estar abiertos a lo nuevo y a buscar caminos en los que uno pueda sentirse enriquecido como persona y, ¿por qué no?, a nivel económico.


2/4/14

El sentido de la ayuda



Hoy he tenido una pequeña pero bonita experiencia, la de poder ayudar a miles de kilómetros de distancia a una persona que se había afiliado a mi linea de trabajo. Cuando las cosas no salen como uno quiere hay muchos puntos de vista que entran en juego:
  • La visión del que está siendo ayudado que tiene la sensación de ser torpe y de estar haciéndole perder el tiempo a otra persona.
  • La percepción del que ayuda que quiere hacerse entender y que la otra persona entienda, a veces con la impaciencia con la que queremos las cosas.
  • La visión de equipo donde estamos para echar una mano y sentirse ayudados, ahora por uno y luego por otro. El trabajo colaborativo.
  • La mirada del que ayuda y que se ve reflejado porque ha vivido la experiencia antes de tener que ser ayudado. 
  • La humildad del que parece que no lo capta y que con su "querer" lo intenta una y otra vez.
Todos estamos en camino y todos tenemos algo que aportar. En la medida en que aportas te sientes bien. ¿A qué si?


1/4/14

Saber Elegir


Leía hoy esta frase de Juan Carlos Cubeiro y me acordaba de la reflexion que hacía hace unos días sobre la educación. Educar es enseñar a saber elegir por uno mismo y sobre todo teniendo en cuenta los valores de la vida, de aquello que nos hace dignos.

Recalco que elegir de forma inteligente nos lleva a:
  • La libertad ante nuestras emociones y ante la de los demás. Somos seres con emociones y con sentimientos, pero no víctimas, esclavos o al servicio de ellos. La inteligencia nos ayuda a caminar hacia la libertad, no la de hacer lo que queremos, sino la de ser nosotros mismos.
  • La confianza en nosotros mismos es esencial. La duda nos hunde en el abismo. La confianza nos mantiene firmes, pero flexibles. Arboles robustos han caído, mientras que plantas frágiles han sobrevivido gracias a la flexibilidad. No dependemos ni de las personas ni de las circunstancias sino de quien queremos ser ante las personas y las circunstancias. Somos nosotros los que elegimos.
  • Autocontrol, es la llave de la sabiduría. Saber manejar el carro, la bicicleta, la misma vida. Hay que tener frialdad suficiente para manejar nuestros sentimientos y emociones, como la pasión para vivirlas sin arrodillarnos ante ellas. La vida es esa mezcla de pasión controlada para que no muramos en la indigestión de todo lo que fluye positiva o negativamente dentro de nosotros. Es la habilidad del autocontrol lo que hace que permanezcamos firmes en nuestros valores, metas e ilusiones.
  • Querer superarse. Una vocación que sentimos desde niños, todo lo queremos hacer, todo lo queremos intentar impidiendo una y otra vez que alguien nos eche una mano. Crecer, sentir que somos útiles a los demás, dejando una huella no física, que el viento se la lleva, sino en lo que los demás pueden sentir con nuestra presencia en la vida.
  • Empatía. Es la fuente de nuestra inspiración. Crecemos cuando nos sentimos útiles, nos sentimos útiles cuando ayudamos, y ayudamos cuando reconocemos lo que el otro necesita. No hay mayor alegría en nosotros que la que tenemos cuando sentimos que la hemos producido en los demás.
Ahí destaca la inteligencia, en saber elegir lo que queremos ser y lo que queremos vivir en la vida.
 
resiliencia,
espíritu de superación, 
empatía....

(Juan Carlos Cubeiro)

31/3/14

Educar: ¿Dirigir, encauzar o promocionar?




No es raro encontrarse ante el sentimiento de si lo que estamos haciendo por nuestros hijos, alumnos o compañeros de trabajo es acertado o no. Vivimos muchas veces bajo un cuestionamiento que nos llega a preocupar y a sentir una especie de inseguridad sobre si lo estamos haciendo bien o mal. Surgen ciertas dudas sobre nuestro rol y tras ellas hay una cuestión de fondo: ¿Qué entiendo yo por educar?

Hay situaciones en las que creemos profundamente que educar es pasar todos nuestros conocimientos y valores a otras personas. Hasta cierto punto creo que lo que aquí hacemos es más que educar transmitir. Muchas veces lo hacemos de forma obligada y autoritaria. Tal vez creamos en lo que transmitimos, otras veces quizás no, pero la cultura y las formas sociales nos llevan a ello. No creo que la mera transmisión sea una educación. Me temo que en ella hacemos que los que son objeto de nuestra educación sean en cierto modo dependientes de nosotros. Lo que nosotros transmitimos parte como la verdad, una verdad que los demás tienen que hacer continuar.

El termino encauzar tampoco llega a convencerme del todo. Encauzar un río es obligarlo a ir por un cauce que no es normal y es hacer que se adapte a nuestras necesidades. Me temo que cuando intentamos encauzar a alguien es hacerlo pasar por el aro de nuestras creencias y de nuestros conocimientos. Creo que no tenemos demasiado en cuenta la autonomía de la propia persona como tal.

Escuché en cierta ocasión que educar no es la tarea de llenar una mente de conceptos, sino hacer que la bombilla que está dentro de nosotros se encienda y de luz propia. Es una tarea difícil y respetuosa, porque la luz que puede salir de ahí tal vez no sea la que esperamos. Creer en el potencia que tenemos cada uno de nosotros y hacer que se desarrolle lo más posible y encauzándolo, eso sí, hacia su propio desarrollo es tal vez la tarea más noble y más difícil. Es pasar de la creencia en uno mismo a la del otro que está fuera de mí. Es creer firmemente en el potencial que existe dentro de cada persona, nos guste o no, y enfocarlo al desarrollo de cada uno y al servicio de los demás.

En cierto modo creo que la mejor manera de educar es la de enseñar a decidir por si mismo, de tal manera que lo que uno decide le ayude a sentirse bien consigo mismo. Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos hacemos sentir bien a los demás. Por el contrario, la frustración nos viene cuando hemos obligado a asumir, a creer y a vivir ciertos estilos de vida que cuando uno ya tiene libertad de elección los deja a un lado. La mejor elección es la que hace uno mismo que, aunque se equivoque, le ayudará a madurar y a seguir buscando y aprendiendo de cada situación. Educando en la toma de decisiones corremos el riesgo de que decidan de forma diferente a nosotros, pero de una forma consciente y libre que ayuda a ser, a estar y a vivir de forma plena por uno mismo.


28/3/14

Lo que vemos y que no vemos.



La realidad es muchas veces lo que nosotros queremos que sea. Hoy ha surgido una noticia en la que se decía que un avión se había estrellado en el mar muy cerca de donde vivo. Un montón de gente se juntó muy cerca del lugar del accidente y veían al avión, ahí, en el agua. Gente con prismáticos, policía, ambulancia, helicópteros, Cruz Roja del Mar, Salvamento Marítimo. Todos veían al avión en el agua. Algunos se atrevieron a decir el nombre de la Aerolínea, el número de vuelo y otros detalles. 

La realidad era muy diferente, no era un accidente, no era un avión. Era un simple barco remolcando a otro. ¿Curioso, no? Es la realidad de cómo los sentidos nos engañan y llegamos a afirmar cosas que no son, a asegurar realidades que son muy diferentes. Nos pasa en situaciones como esta y nos pasa en situaciones de otra índole: relaciones, trabajo, comunicación, etc.

Es fácil dejarnos llevar por las situaciones sin entenderlas del todo. No es difícil que nos dejemos llevar por las emociones, por el entusiasmo, por la desilusión o por sentimientos de fracaso. Es relativamente fácil proyectar lo que llevamos dentro de nosotros mismos y conformar la realidad a lo que nosotros pensamos o queremos ver.

¿Qué hacer? La frialdad, la objetividad, no someternos a las emociones o a los sentimientos, ser autocríticos, regalarnos la duda y la posibilidad de que lo que vemos, escuchamos, oímos o experimentamos no es la realidad tal y como nosotros la vemos. 

Pasados los hechos, las circunstancias, los años, los dolores o los sinsabores de la vida nos damos cuenta de que hay otras posibles lecturas de la realidad. Es por eso que lo mejor es distanciarnos de aquello de lo que podemos depender económica, laboral, emotiva o sentimentalmente. Ver, observar y sentir la realidad tal y como puede ser y no tal y como nos toca a nosotros. Seguramente tomaremos decisiones más acertadas y viviremos menos preocupados por aquello que sucede y que "aparentemente" nos hace daño, aunque lo que nos hace daño es la forma de entender nosotros los acontecimientos de la vida.

27/3/14

Entre la objetividad y los sentimientos.



Lo hablaba hoy con Cornelia después de una sesión de regresión, un campo que he querido experimentar y que me parece interesante. Ella observaba una actitud en mí de "observador". Los "sentimientos" ayudan a hacer de puente entre unas situaciones y otras, me decía ella. La "observación" parecía impedir la apertura a lo nuevo. Pero se lograron ciertas cosas interesantes.

Creo que en la vida, le decía yo a ella, la observación puede tener ese doble filo: el de "observar" sin ningún tipo de "prejuicios" y el de actuar en cierto modo a la "defensiva". Por el contrario, le seguía diciendo yo a ella, los sentimientos van cargados de "pensamientos" que convierten nuestras emociones y sentimientos en positivos o negativos. ¿Hasta que punto soy libre cuando pienso y actúo desde los sentimientos?

El equilibrio es el que nos lleva a esa capacidad de observar de cierta manera fría, pero capaz de ver lo que hay y no de verlo desde la propia perspectiva. Observar lo que vemos y ser conscientes de por qué lo vemos desde esa perspectiva es lo que nos hace ir en busca del equilibrio. De hecho y para ser objetivos no hace falta otra cosa sino que intentar verlo desde:
  • el propio punto de vista.
  • el punto de vista de otra persona ajena a uno.
  • las perspectivas de diferentes culturas.
  • La forma de verlo de personas próximas a uno mismo.
Es la capacidad de cuestionar con tranquilidad los propios pensamientos y sentimientos, no por el hecho de ser neuróticos, sino por ver con claridad las cosas.

26/3/14

Respetarnos



Una de las cosas que más nos condicionan en la vida, aunque no lo admitimos generalmente, es lo que los demás puedan pensar de nosotros. De hecho, y por la forma de estar en la vida, la forma de presentarnos a una entrevista de trabajo, de comenzar una relación o de mantener una amistad intentamos agradar siempre a quien tiene la última palabra. ¿Qué está en juego?

La aceptación, la amistad, un puesto de trabajo, etc. Lo que buscamos y aquello de lo que pueden desposeernos es algo que nos atemoriza. Creo que la realidad última es que tenemos miedo de quedarnos solos con nosotros mismos.

Incluso cuando tenemos miedo a hacer el ridículo el miedo se hace presente. Vivimos en una sociedad donde las formas tienen su importancia. Y lo digo con conocimiento de causa. Ha habido momentos en vi vida en las que ejerciendo como sacerdotes no cuajaba el que fuera de sandalias, de pantalones cortos, que tocara la guitarra en plena misa u otras tantas cosas.

Cuando dejamos de ser nosotros mismos para que nos acepten vamos directos hacia una camino de autodestrucción. Nuestra autoestima baja a toda velocidad y vemos que nuestra vida depende, en gran parte, de los demás. ¿Resultado final? Insatisfacción personal.

La autenticidad, por el contrario, tiene una gran cualidad, la de la auto aceptación y la de ser feliz con uno mismo a pesar de que no concuerdes con la gente que te rodea. Es cierto que esta libertad tiene un gran precio muchas veces, el precio del rechazo y de otra soledad, pero una soledad en la que te encuentras contigo mismo y gozas de ti mismo. Esto tiene otro precio: la congruencia, la auto aceptación y el estar bien con uno mismo que no es otra cosa que la propia felicidad.

24/3/14

¿Los objetivos o el proceso?



Cada día oímos más la importancia que tienen los objetivos en nuestras vidas, y ciertamente los tienen. La ilusiones, las metas, los objetivos representan aspectos importantes que le dan importancia a nuestra vida, pero siempre hay algo que está por encima de los objetivos: nuestra libertad ante ellos. Si somos esclavos de nuestros propios valores u objetivos viviremos situaciones de ansiedad, de contradicción y de falta de libertad interior, por lo que dejarán de ser algo que nos llenen plenamente para convertirnos en esclavos de ellos mismos y por ello dejaremos mucha insatisfacción por el camino.

Se nos recalca muchas veces que el objetivo alcanzado dura un instante, y que el recorrido es una experiencia que jamás olvidaremos. Es cierto, es muchas ocasiones estamos mucho más pendientes de los resultados, los objetivos, que de lo que realmente nos lleva a ello. Y la vida se convierte en un calvario, en algo costoso y en muchas situaciones en algo que no llegamos ni a comprender ni a aceptar.

Te encuentras a muchas personas que dicen "amar" y se quejan cada vez que "aman"; personas que "trabajan a destajo" y no gozan de lo que hacen. Los niños nos enseñan a gozar del momento y del sinsentido que muchas cosas tienen para nosotros. Gozan de lo que hacen independientemente del resultado que obtienen.

Es bueno mirar hacia adelante para no perder el norte, pero es mucho más importante ver, gozar y valorar lo que hay a nuestro alrededor y lo que vivimos en cada momento. Dicen que el ayer ya no existe, y que el mañana tampoco. Uno ya ha pasado y el otro puede que llegue como lo deseamos, llegue de otra manera o tal vez nunca llegue. El ahora es lo que tenemos que vivir, la única realidad existente.

Gocemos de la vida tal y cual es. No somos lo que tenemos, ni lo que podemos llegar a tener; somos lo que vivimos en cada instante.