12/3/14

El autoconocimiento



Ayer tuve ocasión de ir a una charla introductoria de la filosofía o espiritualidad tibetana. Fue interesante. Creo que todas las espiritualidades llevan al mismo sitio: a encontrarse con uno mismo y con Dios. De hecho el eje central de la charla era el "Auto conocimiento". Me recordó aquella pequeña historia de que los dioses habían querido esconder el tesoro de la vida donde nadie pudiera encontrarlo. Decidieron esconderlo dentro del corazón humano pues ahí jamás intentarían buscarlo.

La verdad es que buscamos fuera de nosotros mismos lo que ya tenemos dentro de nosotros. Es una historia tan antigua como la de Adán y Eva que buscaban ser como dioses cuando en realidad ya lo poseían todo. Cuando somos enemigos de nosotros mismos, nada nos dejará satisfechos. Y, por el contrario, cuando nos encontramos con nosotros mismos nos sentimos bien, aunque a veces al no aceptarnos como somos no damos un poco de miedo. Al aceptarnos, nos sentimos bien; el sentirnos bien transmitimos vida y energía; entonces somos libres para ser lo que realmente somos y para llevar a cabo la misión que tenemos en la vida.

Además del auto conocimiento, como fuente de libertad interior, se tocó otro tema no menos importante y relacionado con éste: El deseo y el apego. El deseo dentro del budismo es el origen del mal. Yo no diría que lo sea, pero el apego sí. El apego, como decía antes, es lo que hace que pongamos nuestras expectativas en cosas o personas, es decir en lo exterior. Desde el momento que dependemos de ello dejamos de ser libres. Apego y libertad, dos realidades que nos llevan una a la autenticidad y otra a la negación de nosotros mismos para creer más en lo que está fuera de nosotros.

Hay otros temas que se fueron tocando como el de la reencarnación. No se lo que hay antes de nacer ni después de morir. Se que hay vida, porque la hay antes de nacer y aún después de que uno muera. Desde mi punto de vista personal y de católico creo en la vida después de la muerte. Y la verdad es que no me preocupa tanto el cómo, porque haya lo que haya, será vida en otro plano totalmente diferente al que vivimos en estos momentos. Ultimamente oigo mucho hablar de reencarnaciones y de que en unas vidas pagamos lo que hemos hecho en otras. Sinceramente hay algo que me preocupa más del antes y del después de la propia vida, es la manera en cómo vivo la que me ha tocado vivir y de la que soy consciente. Cuando llegue la otra, la vida eterna, en cualquiera de sus formas, bienvenida sea y a disfrutar de ella, que para ello está.

Pero lo que sí está claro es que la aceptación de uno mismo, la libertad interior, que te permite ver y experimentar sin sentirte condicionado y el amor es algo que sostiene los pilares de todas y cada una de nuestras vida, en la filosofía o espiritualidad oriental como en la del cristianismo. No olvidemos que para amar al prójimo hay que hacerlo como a uno mismo, de lo contrario, ¿qué podemos ofrecer?


11/3/14

¿Obtener o contribuir?


Creo que a nivel de experiencia humana todos tenemos un común denominador: nos satisface más el amor que podemos dar, lo que podemos contribuir a la vida y lo que podemos compartir que cantidad de cosas que podemos obtener de la misma vida o de los demás.

Las cosas son efímeras, lo que damos deja huella en cada uno de nosotros. Si rebobinamos un poco en nuestra vida y recordamos todo lo que hemos contribuido hacia la vida, la familia, compañeros o amigos e incluso hacia desconocidos nos damos cuenta de que lo que damos, lo que sale desde nosotros, siempre que lo hagamos con corazón y sinceridad, es algo que deja huella en nosotros y de manera consciente o inconsciente en las personas.

La sensación de "ser parte de algo", de "contribuir con nuestro esfuerzo, ideas o aportaciones" a una causa nos hace sentir bien. Es parte de esa autoestima que nos hace reconocer que "somos alguien" y de que "nuestra vida sirve para algo", es decir, que la vida "tiene sentido". Y cuando lo tiene es mucho más fácil llevar las cargas, si es que muchas veces se consideran tal.

No hay mayor satisfacción que la que podemos sentir hacia nosotros mismos, y no hay mayor frustración que llegar a los momentos finales de nuestras vidas sintiendo que después de muchos años podíamos haber desarrollado mucho más pero que, por la excusas que sean, no lo hemos hecho. Parece que nos sentimos como si no hubiéramos hecho los deberes.

¿Ves la cara de los niños cuando sienten que pueden contribuir a algo? ¿Ves la cara de satisfacción que tenemos cuando compartimos vida, cualidades, esfuerzos y proyectos? Creo que es mucho más grande que aquello que podemos obtener. Merece la pena. Es lo que da sentido a nuestras vidas.


10/3/14

Paso a paso



“Proyecta lo difícil 
partiendo de donde aún es fácil. 
Realiza lo grande 
partiendo de donde aún es pequeño. 
Todo lo difícil comienza siempre fácil. 
Todo lo grande comienza siempre pequeño”

Lao Tse

Siempre digo que la pregunta mágica de la vida el el "¿Cómo?". Lao Tse, y otros muchos, nos lo ponen fácil: la mejor manera es ·descomponer lo "difícil en fácil".

Recuerdo que cuando empecé a nadar se me hacía una eternidad el poder hacer más de dos o tres largos seguidos. Y lo que hice fue eso, sencillamente eso, el fijarme una meta de hacer una hora continuada de largos, cuando apenas era capaz de estar cinco minutos seguidos nadando. Lo más sencillo fue el descomponer el gran compromiso en pequeños: "hoy hago cinco minutos, mañana diez: hoy hago cuatro largos, mañana seis u ocho". Al cabo de unas semanas me vi nadando una hora y cuarto seguida o haciendo más de cincuenta largos.

Los grandes retos y las grandes metas se nos hacen cuesta arriba cuando son eso, grandes metas. Pero cuando las grandes metas son consecuencia de "pequeños pasos" estos "pequeños pasos" pueden ser imperceptibles si los comparamos con lo que queremos alcanzar, pero tremendamente importantes cuando los damos casi sin darnos cuenta y de repente nos vemos cerca de la meta o simplemente llegando a ella.

Mirar hacia un gran reto tiene importancia, porque nos ayuda a visualizar hacia donde queremos ir, pero puede ser frustrante si fijamos la mirada en él pues puede darnos la impresión de que nunca avanzamos. Si el gran reto lo dividimos en pequeños y más asumibles nos daremos cuenta de que, aunque requieren de nuestro esfuerzo y de nuestro compromiso, somos capaces de alcanzarlo. Eso nos anima, hace que crezca nuestra autoestima y, sobre todo, que nos pongamos en camino.

Imagínate algo tan complicado como aprender un idioma nuevo. Tal vez sea fácil o difícil, pero si conseguimos aprender hoy sólo dos o tres palabras, y mañana dos o tres más hará posible que en dos días hayamos aprendido cuatro o seis palabras, en una semana doce o veintiuna y en un mes sesenta o noventa. Al cabo de un año unas trescientas cincuenta o cuatrocientas, que son las que, generalmente, usamos en nuestra vida normal y cotidiana. 

Pequeños pasos firmes y constantes, responsables y comprometidos con aquello que deseamos obtener o alcanzar. Y para ello nada mejor que tenerlos presentes al empezar el día:
  • ¿Qué paso voy a dar hoy?
Pregunta corta pero incisiva y concreta. Cada día un paso y ¡¡¡¡ a conseguirlo !!!!


7/3/14

Trabajando en equipo



Hoy me he reunido con mi amigo y socio Robín. La verdad es que me resulta interesante el trabajar en equipo con él. Está a punto de ser padre por primera vez, tiene muy claras sus ideas sobre lo que quiere llegar a ser y a tener en la vida y busca mi colaboración, como yo busco la de él y lo importante que es el conseguirlo trabajando en equipo.

Es un emprendedor nato. No se conforma con esperar a que la fortuna toque a su puerta sino que quiere sembrar y fecundar la tierra para crear las circunstancias para que la diosa fortuna no toque a su puerta sino él tocar la puerta de la fortuna. Me recuerda su actitud a la de los que creen que el éxito no llega por causalidad sino que es fruto de la planificación y de salir en busca de él. Y si ello se hace trabajando en equipo, mejor que mejor.

Si a nivel económico nos une un mismo proyecto creo que a nivel de emprendimiento nos unen muchos más. Por ideas e ilusiones que no sea. Tiene en mente muy buenos proyectos sobre todo aquellos que conllevan crear posibilidades para que todo el mundo pueda triunfar en su campo. Y sabe perfectamente que trabajarlo en equipo hace que el triunfo sea más rápido

He aprendido de él y agradezco que el haya compartido conmigo sus pequeños secretos, sus pequeñas estrategias, sus pequeñas ilusiones y te das cuenta que cuando varias cosas pequeñas se juntan y se suman dan lugar a grandes cosas. Es parte del trabajo en equipo.

Quiero agradecerle dos cosas: su humildad al reconocer sus limitaciones o carencias, una gran virtud y el reconocimiento de mis fortalezas o cualidad. Se da cuenta de que la complementariedad en la vida es importante. 

Hoy me vino a la mente la frase: "si quieres triunfar, únete a los mejores". El lo tiene claro, al mismo tiempo de que no descarta a los que no pueden desarrollar su trabajo al mismo nivel que él. Pero como el dice, todo llega a su tiempo, y a todos llegaremos a su tiempo.

Trabajo de equipo, de confianza, de comunicación, de complementariedad, de compartir ilusiones y mismos objetivos. Gracias Robin y a por ello vamos.



6/3/14

Adaptarse o morir


Decía Darwin que las especies o se adaptan o desaparecen. Y la realidad es que la fisonomía de cada especie se va configurando dependiendo de las necesidades que tiene. Así si necesitan unas extremidades largas, éstas irán creciendo hasta que se han adaptado al medio. Hay un ejemplo que tal vez lo ilustra muy bien y es el de la semilla bajo tierra. ¿Hacia donde crece? Hacia la luz. No van hacia abajo, van hacia donde está la luz, cuando bajo tierra la luz tal vez ni se percibe. 

Nuestro crecimiento como personas, la madurez hacia la que vamos tiene que ir precisamente hacia el crecimiento integral de todos y cada uno de nosotros. "No podemos conformarnos con sobrevivir, tenemos que vivir."

Nuestra felicidad y nuestro saber estar a bien con uno mismo es crecer, adaptarse a lo que hay. ¿Qué sucede cuando nos adaptaos? Adquirimos nuevas visiones, nuevos talentos, nuevas capacidades. Vemos que crecemos y que nos valemos más por nosotros mismos. Nuestra autoestima se ve crecida y sobre todo hay algo que nos hace felices: somos capaces de aportar algo más a la vida.

Así como la semilla busca la luz, ¿cuál es nuestra luz, objetivo, meta, ilusión hacia la que tenemos que crecer? Pregunta clave. No sirve cualquier respuesta, así como no sirve que la semilla coja cualquier dirección. Hoy, mientras esperaba la salida de Gabriela del colegio, escuchaba a un padre la historia de un niño que sacaba matrícula, la nota más alta, en todas las asignaturas. Cuando acabó sus estudios le dijo a sus padres que quería estudiar Historia de la Música. Los padres creían que su hijo tenía que estudiar algo con mucha más trayectoria y le obligaron a estudiar medicina, sacando las mejores calificaciones, más tarde hizo de forma obligada la especialidad de anestesista, con la mejor calificación, y cuando acabó los estudios y tuvo la posibilidad de ser libre camino, como la semilla, a lo que realmente le hacía feliz, Historia de la Música. Hoy en día vive de la música. Es la realidad de la vida. Sólo lo que nos hace felices será lo que nos haga aportar algo diferente, único y genuino a la vida.


5/3/14

Aprender menos, contemplar más.



Vivir en medio de caos, ¿es posible? Tal vez si. El caos tiene un orden que muchas veces no somos capaces de ver. De ahí que muchas veces comprendemos las cosas una vez que han pasado. ¿Qué pasaría si dudáramos de todo, de absolutamente todo, alguna vez en la vida? ¿Miedo? ¿Pánico? ¿Inquietud? ¿Seríamos capaces de vivir sin certezas? Ya bien lo decía Descartes: "Para conocer la verdad es preciso dudar de todas las cosas".

Vivimos en un mundo en el que nos anclamos en nuestro valores, nuestras verdades. Hacemos absolutos en nuestras vidas creencias, dinero e incluso la misma fe. Y bien lo decía Jesucristo: "La verdad nos hará libres". Y un ejemplo de esa libertad es la que experimentaba Abraham a quien Dios le pedía que sacrificara a su hijo único, el hijo de la promesa. ¿No es realmente cruel? En sentido estricto tal vez si, pero en el sentido de ser libres de todo condicionamiento creo que no.

Son muchas las situaciones en las que nos vemos frenados por los miedos al cambio. Recuerdo otra frase de Descartes en la que dice que "la persona que viaja mucho es extranjero en su propia tierra". Y ese el coste de la libertad, la de sentir que en un momento solo tienes a tu lado a tu propio silencio. El silencio que nunca nos abandonará. Y la razón por la que tenemos un inmenso pánico a la libertad. La libertad nos hace ser nosotros mismos, y nos lleva a nuestra propia soledad.

En medio del caos, ¿por qué no pararnos a verlo, a contemplarlo, a observarlo sin más, sin prejuicios, sin valoraciones, sin ningún tipo de condicionamiento? La libertad de ideas, creencias, filsofoías y cualquier tipo de apegos nos ayudará a ver, apreciar y valorar las cosas tal y como son y no tal y como nosotros queremos verlas.

¿Es el caos un desorden contra el que luchamos, o algo que hace que luchemos con nosotros mismos por no entender nuestra realidad y la que nos rodea? Solo en el silencio y en la calma podemos comprender lo que muchas veces en la vida nos es imposible comprender, porque en el silencio y en la calma se muestran las cosas tal cual son. En ese momento podremos conocerlas, valorarlas y construir a partir de ahí.


En medio de un café



Casi a primera hora de la mañana, mientras tomaba un café y trabajaba al mismo tiempo, me siento sorprendido por la presencia de una persona amiga que se sienta en la misma mesa que yo. Es una persona a la que admiro pues lleva en si una pequeña o grande situación de tener que lidiar un cáncer, cosa que lleva muy bien. En casi todo este último año que he tenido la ocasión de hablar con ella nunca la he visto decaída por su situación, sino más bien con un espíritu alegre y optimista. ¿Cómo es posible?

Hoy hemos podido hablar un poco en profundidad, no sobre su enfermedad, sino sobre el sentido de la vida que la mueve a ella:
  • La muerte es algo natural. Estamos y después pasamos a seguir viviendo en una dimensión diferente. Además, la muerte no es algo preocupante, sino que lo preocupante es saber vivir cada momento con un espíritu agradable y positivo. 
  • Cada situación de la vida aporta algo, nos guste o no. La vida, a pesar de los momentos oscuros que nosotros vemos en ella, tiene sentido; el sentido solamente lo podemos ver cuando no luchamos contra la vida, sino que la aceptamos y en esa aceptación tenemos nuevas experiencias que nos enseñan algo nuevo que nos permite crecer y desarrollarnos mejor como personas.
  • Hay momentos, ciertamente, en los que podemos sentirnos bajos. En esos momentos hay dos actitudes importantes: Aceptación de la realidad y Conectarse con la Energía Divina, Cuántica, Universal o como queramos llamarle. La vida es energía; hay que abrir las manos y recibir de ella lo que nos ofrece, que no es poco. Pero no es cuestión de recibir; estamos aquí para dar, para ofrecer, y en la medida que demos o ofrezcamos nos sentiremos con más energía.
  • Echa mano del Reiki, deporte, del sol, de la playa y de momentos de meditación. Son situaciones que le ayudan. Y sobre todo no entiende a Dios como alguien que no ayuda a vivir con alegría a las personas, sino como Alguien que es energía para todas las personas.
Un agradable café en el que aprendes de una personas que siente que la muerte merodea a su alrededor, pero que cree profundamente en la vida y en saber saborear cada momento que tiene que vivir. Lo mejor de todo, y lo digo porque la conozco del contacto diario de recogida de niños en el colegio, es que no son sus palabras, es su actitud diaria. Sus palabras solo explican el porqué destella alegría, cariño y vida hacia todos los que la rodean.


4/3/14

Mente preparada


¿Qué piensas del oportunismo? ¿Pura suerte? La suerte, como tal, no es fruto de la casualidad, ni del azar. Es fruto de labrar las circunstancias que la hacen posible. El azar que no depende de mi puede ser jugar a la lotería y ser uno de los muy poco que tienen el boleto premiado.

La suerte, por el contrario, o la Buena Suerte como diría Alex Rovira es el fruto de crear las circunstancias que hacen posible que algo suceda. Saber estar en el momento oportuno, en el sitio oportuno y en la circunstancia o con la persona oportuna es fruto, de lo que Pasteur diría, del la mente que se prepara para aprovechar la circunstancia de la mejor manera posible.

Durante el día tenemos millones y millones de informaciones que entran al cerebro. Pero somos conscientes de muy pocas. Solamente la mente preparada es aquella que es capaz de percibir lo que otros no somos capaces de ver.

¿Cómo preparamos la mente? Con el puro interés. La experiencia que cada uno de nosotros tenemos de los momentos en que hemos sentido un gran interés por algo nos dice que, por una parte, buscábamos información de forma consciente preguntándole a otras personas, buscando en libros o simplemente indagando de una y mil maneras.

Pero es curioso que la otra manera surge de forma natural y espontánea. Podríamos decir que incluso como no buscada intencionalmente. Cuando el interés o la ilusión por algo se instala dentro de nosotros, nuestro hemisferio derecho fija toda su atención en lo que nos interesa y nos lo hace ver de forma más consciente.

Basta que vivas un embarazo deseado dentro de la familia, para que empieces a ver embarazadas por todas las esquinas. Basta que te compres un coche de un modelo determinado y de un color concreto para que los empieces a ver por las calles. Diríamos que es un poco la Ley de la Atracción. La mente que quiere estar preparada se abre y atrae todo aquello que puede ayudar a conseguir el objetivo deseado.

Es por ello que hay dos actitudes importantes para tener la mente preparada capaz de conseguir lo que se desea: "La actitud de búsqueda" y "La actitud abierta y acogedora", que es capaz de aprovechar cualquier circunstancia para obtener lo que se desea. Por ello, la suerte no es fruto del azar sino más bien de la actitud que tenemos hacia lo que queremos conseguir y obtener de la vida.



3/3/14

Inicio de otro proyecto



El sábado por la tarde tuve la ocasión de inaugurar un nuevo proyecto que iniciamos entre varias personas y a diferentes niveles: Coaching, Reiki, Yoga, Mindfulness, Biodesckdificación, y otras tantas más. He participado en pequeños talleres que dirigían varios colegas y ha resultado francamente positivo.

Hay muchas áreas en la vida que están íntimamente relacionadas con las emociones. Y cuantas veces las emociones buenas y también las malsanos juegan malas pasadas. Alguien decía que somos cuerpo, mente y espíritu. Guardar un equilibrio entra ambas no es fácil. Así lo reconocía hoy también en su artículo sobre la ira Patricia Ramírez El País Semanal: "La ira no es la respuesta". Tenemos qué aprende a canalizar y a elegir las emociones que nos ayuden a ser nosotros mismos y no a destruirnos.

Todo este proyecto que iniciamos va precisamente en ese sentido, ayudar a canalizar e ir construyendo unas vidas más positivas. He aprendido como muchas veces tenemos emociones estancadas, emociones inconsciente, emociones que nos atrapan en la vida y nos impiden vivir normalmente. Pero también soy consciente que entre todos desarrollamos unas técnicas que intentan infundir esa energía cósmica, de la que todos tenemos y a veces no somos conscientes, y de que aún no siendo reconocidas oficialmente, alegran o salvan vidas como enfermedades de cáncer con metástasis. Un claro ejemplo de ello es el Dr. Alberto Martí Bosch que nos deja un claro ejemplo de como es posible curar el cáncer en este video.

Caminar al lado de este grupo me hace sentir bien. Cada uno con su especialidad aporta al grupo y a las personas herramientas muy positivas para el crecimiento personal, para la sanación emocional e incluso física. 

Gracias a mis compañeros por ser todos parte de un camino que promete ser fecundo.


28/2/14

Tener un buen día, una buena vida


Todo en la vida tiene su sentido, lo que sucede es que no aceptamos la realidad tal y cual es. Cuando no lo hacemos nuestra vida se para en ese instante, se fija en ese acontecimiento, se encarcela en esa realidad mientras todo fluye y continua. Como dice esta frase del Rincón del Tibet, elegimos cargar con lo que no queremos. ¿Qué curioso, no? Elegimos lo que no queremos.

Somos prisioneros de metas, de sueños, de ilusiones, de ideas, de creencias, de personas, de esquemas mentales. Lo somos y no nos damos cuenta. Solamente cuando aparece el mal día y tenemos la capacidad de verlo de forma libre nos damos cuenta de que hay una realidad en nosotros que rechaza la realidad de la misma vida: es nuestra lucha contra lo que no aceptamos o contra lo que no tenemos o no hemos conseguido. Somos esclavos de ello.

Es curioso que muchas veces cuando esto nos pasa nos damos cuenta que buscamos fuera de nosotros mismos lo que tal vez está dentro. Cada realidad nos muestra, por una parte, lo que la vida es y, por la otra, lo que nosotros somos ante la vida. Preferimos criticar o quejarnos de la vida en vez de aprender a crecer a través de lo que la vida nos presenta.

Es ahí donde la vida se convierte en un bonito y auténtico puzzle, un puzzle en el que tenemos que ir encajando todas y cada una de las piezas de las que se forma la vida, la misma realidad. Ello requiere algo tan sumamente importante cómo es la tranquilidad. Esta virtud es la que nos permite ver, observar, pensar, buscar salidas, alternativas, soluciones hasta que, al hacerlo, vemos que en la vida todo encaja y todo tiene su sentido.

Es nuestra capacidad de no pararnos ante el dolor, sino la de seguir mirando hacia adelante intentando el armar el bonito puzzle de la vida que nos ayuda a ser auténticamente felices hasta el punto de ser parte de la misma vida que es capaz de generar vida en las circunstancias adversas que nos podemos encontrar en cualquier momento.

Vivir el dolor, vivir la alegría, vivir el momento es importante. Ser libres ante ello, también. Ser libres para tomar y para dejar. Ser libres para seguir viviendo y buscando en medio de los desiertos el agua que hará florecer en medio de la arena árida cualquier tipo de vergel. Libres, sí. Libres para vivir. No es libre el que hace lo que quiere, sino el quiere y vive lo que hace.


27/2/14

Ricos, pobres, indiferentes....


Hace unos meses realicé un proceso de Coaching con el el equipo de Robert Kiyosaky. Fue enriquecedor porque te ayuda a ser realista cuando te planteas algo que generalmente nunca nos planteamos: la libertad financiera, esa libertad que nos permite vivir sin tener que trabajar directamente y que se basa en tener una serie de bienes o estrategias que trabajen para ti sin tener que estar tu presente en el trabajo.

Parece un tanto utópico, pero no lo es. Es tan real como la misma vida. El problema radica en que hemos sido educados para trabajar, cobrar el dinero y ahorrar o gastarlo. Pocas, muy pocas veces, se nos ha educado a tener en cuenta otro factor clave ya no en la riqueza, sino en la tranquilidad y en la libertad financiera: invertir.

Podemos invertir en la compra de viviendas, rentarlas y vivir de esas rentas. Podemos "inventar" algo y vivir de los derechos de lo que inventamos. Podemos escribir libros sobre aquello que nos gusta y editarlos. Podemos construir una red de trabajo y vivir de lo que otros que están por debajo de nosotros trabaja y cobra. Hay muchas manera de de salir adelante en la vida y que son desconocidas para nosotros.

Kiyosaky ve que hay cuatro formas de llevar la economía:

  • Empleados. La realidad más usual. Trabajamos para otra persona, para una empresa. Cumplimos nuestras horas de trabajo una y otra vez y siempre estaremos cobrando lo mismo. Tal vez nos suban el sueldo de vez en cuando o subamos en el escalafón, pero la realidad es que tendremos un techo por arriba y dependeremos constantemente de ese trabajo.
  • Autónomos. Yo soy un autónomo. Trabajo para mi mismo. Hasta hace poco era autónomo y trabajaba para una multinacional. Cobraba el 40% de lo que yo producía. Poco después opté por independizarme y cobrar el 100%. Fue un adelanto en mi independenccia pero con el inconveniente de tener que luchar solo contra viento y marea, teniendo que hacer frente a las adversidades. Tengo que reconocer que la vida me ha sonreído y que he conseguido frutos para dar un tercer paso.
  • Empresario. Estoy en el camino. He iniciado un proceso, pero no con una tipo de empresa institucional en la que tengo que arriesgar. He optado por trabajar en redes de personas, un tipo de trabajo en el que consigo en estos momentos una buena cantidad fija semanal por mi trabajo y a parte cantidades residuales por el trabajo que obtengo de personas que quieren iniciar un negocio como en el que yo mismo me he involucrado. Es lo que llamamos cobros residuales. Produzca o no, yo sigo cobrando. Pero como es un trabajo que me gustas opto por las dos cosas al mismo tiempo, por lo que estoy más cerca de esa libertad financiera que deseo.
  • Inversor. También lo soy. He invertido en una franquicia en la que he tenido que arriesgar una cantidad y que afortunadamente la veo prosperar semana a semana. Si las expectativas se cumplen y sin tener en cuenta los residuales que me pueden llegar, espero revalorizar la inversión en un "800%" en un año, sí, un ochocientos por ciento.
Puedo asegurarte una cosa: el dinero en el banco, por muchos intereses que te den se devalúa y se echa a perder. El dinero que inviertes ya sea en una franquicia como la mía, como en propiedades inmobiliarias, como en libros, es dinero que trabaja para ti y no tu para el dinero. Es por ello que me siento satisfecho con la inversión realizada a primeros de año que, por cierto, si quieres saber de que va no tienen más que informarte aquí. Te pedirá unos datos. No te preocupes, es una página mía.

El ahorro tan solo favorece a unos cuantos, a los que guardan e invierten nuestro dinero. Invertir, emprender y crear flujo de dinero nos favorece a todos. La riqueza a la que podemos llegar todos nos la han ocultado desde hace mucho tiempo, no nos han enseñado a invertir, a arriesgar de forma inteligente y a ser libres financieramente. Mejor seguir subyugados ante el poder de los demás. Yo doy gracias a Dios, y toco madera, por la decisión que he tomado que me hace ver el futuro de forma mucho más agradable.


26/2/14

Éxito



Hoy ha sido un día de esos en los que te sientes satisfecho. Primero por empezar el día con una buena caminata. Hacía tiempo que no realizaba ejercicio. La operación me ha retenido un poco en casa. Necesitaba caminar y lo hice a un buen ritmo.

Aproveché la hora de caminar para ir escuchando a Camilo Cruz sobre las reglas del éxito. El éxito, reafirmaba, no llega por casualidad sino que es fruto de la determinación y de marcarse unos objetivos hacia los que ir. Como el decía, los objetivos no son lo único, sino que el "por qué", la "motivación" es otra parte importante del éxito. Si la motivación está ahí tenemos combustible para arrancar y proseguir en los momentos más duros.

Me gustó también la importancia que le daba al juntarse con personas que aspiran y respiran los mismos ideales que uno. Me resultó simpático los ejemplos que ponía: "Si quieres ser un buen borracho, busca siempre estar con el mejor borracho que conozcas. Si quieres estar enfermar de la gripe, visita a gente que tenga esa enfermedad y está un buen rato con ella. Si quieres tener éxito, rodéate de gente que lo ha tenido y de gente que lo busque. Somos nosotros los responsables de prepararnos para el éxito y de buscar las herramientas y las personas que nos puedan ayudar a conseguirlo.

"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", "no busques excusas", "no trates de ser perfecto para empezar, porque sino jamás empezarás o lo harás muy tarde". Es éxito comienza desde la misma pobreza o desde las propias limitaciones, desde el momento que la asumes y desde el momento que empiezas a construir desde ellas. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar...., paso a paso".

Actitud de servicio y de querer significar algo en la vida de los demás. Impactar en la vida de los demás le da sentido a tu vida, sentido de que eres útil, sentido de que la vida es construir para ti y para los demás. Me impactó mucho cuando recordó la definición que alguien tenía sobre el infierno: "El infierno es el llegar al día de tu muerte y ver un espejo lo que has sido y lo que no has querido llegar a ser".

Más tarde tuve una reunión de esas con las que te quedas con ganas, reuniones en las que aprendes de lo que otras personas saben y hacen en la vida. Me sentí realmente enriquecido y me siento ilusionado de estar trabajando con un grupo de gente que quiere comerse el mundo, en el sentido de las ganas y de la ilusión que tienen de triunfar. Quedé tan contento que creí oportuno convocar una reunión cuanto antes. No podemos dejar pasar de largo tanta riqueza en ilusión, en ganas y en talento.


25/2/14

Lo que uno es.


Me encanta esta pequeña fábula que refleja lo que es nuestra realidad diaria en todos los sentidos. Lo que vemos, generalmente, es el fruto de lo que deseamos y queremos ver, es decir, un reflejo de nuestra realidad interior.

No hartamos hasta la saciedad de criticar a los demás. Jung diría que es una proyección de nuestra realidad interior. Me lleva a pensar en aquel episodio en el que llevan a María Magdalena ante Jesús por haber sido sorprendida en adulterio y por lo cual, según la ley, tendría que ser lapidada hasta la muerte. Jesús se limita a escribir en el suelo, ¿el qué?, nadie lo sabe pero suponemos que la realidad de cada uno de los que levaban una piedra en la mano. La realidad que desde "el más mayor hasta el más joven" fue incapaz de lanzar una sola piedra. ¿Por qué? Quizás porque se vieron reflejados en el espejo de la propia vida. Y vete tu a saber si alguno de ellos fue participe del adulterio. 

También me me hace recordar al fariseo y al publicano. Uno pidiendo perdón y otro dando gracias a Dios porque no era como el publicano. Paradójico, ¿no? A veces lo que más nos molesta de los demás no es otra cosa sino de lo que no aceptamos o incluso detestamos de nosotros mismos. Ya lo decía Jesús cuando hacía referencia a la impureza de los alimentos: No son los alimentos los que nos hacen impuras a las personas, sino lo que sale de nuestro propio interior.

¿Cuántas veces somos víctimas de nuestros propios prejuicios, de nuestras imaginarias percepciones de la realidad o de las personas que nos rodean o de las intenciones de los demás? Llevamos mucha carga en la cabeza, una carga que nos impide ver la realidad y ver a los demás tal y cual son y no tal y como nosotros imaginamos.

Nunca estaría demás el preguntarnos cuando vemos algo si es fruto de la realidad o de lo que queremos ver o escuchar. La respuesta siempre está dentro de nosotros mismos. Juicios y prejuicios nos alejan de la realidad simplemente para intentar cuadrar la nuestra.


24/2/14

Deshojando la margarita


Son muchas las veces las que nos vemos en la encrucijada de la vida de tomar decisiones. Siempre tenemos argumentos para tomarlas en un sentido u otro. Son muchas las veces en que tomamos decisiones en contra de lo que queremos llevados por las dudas y las desconfianzas hacia la vida y hacia las intenciones de los demás. Mientras tanto la vida sigue, el tren no se para y, ¿quien sabe?, si el tren volverá a pasar y nuestros sueños los podremos retomar.

Lo curioso de todo es que preferimos seguir viendo más de lo mismo a pesar de no sentirnos satisfechos con lo que tenemos. El miedo a lo que podamos encontrarnos en aquello que se rodea de incertidumbre puede sobre nosotros y hace que no demos el paso por mejorar nuestra propia situación. Comprendo lo que es vivir en la duda, en la incertidumbre y, sobre todo, en el riesgo de tener que jugarnos lo mucho que nos ha tocado ahorrar en la vida.

Mientras seguimos por el mismo sendero de la vida, seguiremos dependiendo de las mismas circunstancias y de las mismas personas. ¿Qué pasaría si hoy diera el paso que el miedo me impide dar? Pues simplemente que no me quedaría más remedio que nadar, que remar o que aceptar haber dado el paso. Cuando lo acepto y lo vivo todo cambia. Comienzan a aparecer señales que antes no aparecían por culpa del miedo que ocupaba toda la mente. 

Una mente abierta comienza a captar y a desarrollarse hacia la luz, tal y como lo hacen las plantas que desde la oscuridad del seno de la tierra buscan la luz. Inmersos en aquello que queremos solo tenemos un camino delante, el que hemos elegido y al que nos hemos lanzado. Vivirlo es amarlo; amarlo es aprender de él y aprender de él es aprovechar lo que nos aporta aún siendo extraño para nosotros. 

¿Qué sueño paraliza el miedo hoy en tu vida?
Si no tuvieras miedo, ¿qué paso darías hoy?
¿Qué dice el miedo de mi mismo? ¿Y que dice el miedo que me frena del objetivo que yo tengo en mente?
¿Qué paso, aunque sea pequeño, puedo dar para romper el miedo?


21/2/14

Éxito y miedo al reisgo



“No huyas del riesgo
 por miedo al fracaso, 
o jamás probarás 
las mieles del éxito”

Mónica Esgueva

¿Has tenido miedo alguna vez al fracaso? ¿Has dejado de hacer algo que te ilusionaba por miedo a ese fracaso? ¿Cómo vencer el miedo al fracaso?

Todos tenemos experiencias en las que el miedo nos ha frenado a la hora de conseguir algunos objetivos, metas, deseos o ilusiones. ¿Cómo nos hemos quedado en esos momentos? Frustrados, con un sentimiento de cobardía, con cierta rabia de vernos paralizados y con una baja autoestima de no ser capaces de superar nuestras propias creencias irracionales.

El riesgo es un factor que viene con la misma vida. Desde que nacemos rompemos con el cordón umbilical que nos da calor, cariño y seguridad. El riesgo de salir del vientre materno inicia su andadura con el primer llanto que rompe la seguridad en la que habitábamos. La vida es riesgo, pero el riesgo asumido es el principio de cualquier tipo de aprendizaje.

Nos arriesgamos a caminar cayendo una y otra vez, pero siempre levantándonos hasta conseguirlo. Nos arriesgamos a indagar en lo nuevo hasta conseguir que alguien nos regañe por haber traspasado los límites. Nos arriesgamos a vivir con esa valentía que tenemos de niños hasta que los adultos nos frenan con toda clases de precauciones, prudencias y seguridades de la vida. Predicamos que no queremos que nuestros hijos pasen por lo que nosotros hemos pasado cuando nosotros somos el fruto de nuestra propia experiencia y de nuestros propios errores.

Huir del riesgo nos aparta de la posible miel del éxito. Pero lo mejor es vernos frentes al miedo y frente al éxito. Conocer de cerca lo que el éxito supone en nuestra propia vida personal y lo que el miedo tiene de imaginario o de real, de nocivo o de realista. Dicen que el conocimiento ahuyenta al miedo, ¿por qué? Porque con el conocimiento sabemos la realidad de aquello que afrontamos y la verdad de nosotros mismos.

Nuestra propia aceptación, la de nuestros miedos y la de nuestra realidad nos lleva a vivirlo con calma y con conocimiento y de ahí con libertad para poder traspasar los limites del miedo.


20/2/14

Libertad Financiera



Ayer y hoy ha habido un tema que ha rondado la mente de personas con las que me he reunido. Se percata en la vida de las personas lo ajustado del presupuesto familiar o personal de cada uno de ellos. Recuerdo que Marco hacía referencia a una frase que he escuchado en más de una ocasión: "En el colegio, la escuela, no se nos educa a manejar inteligentemente el dinero. De hecho pasa por mi mente un pequeño ejemplo o propuesta:

Si tuvieras en estos momentos en tu poder un billete de 100 dólares o de 100 euros, ¿qué harías con él?

Si tu mismo te respondes tal vez observes que hay dos palabras que vienen a la mente rápidamente: una es "ahorrar" y la otra "gastar o comprar lo que necesite". Pocas veces viene a nuestra mente la palabra "invertir", entendiendo por "invertir" la capacidad de hacer posible que ese dinero tenga más valor al cabo de un tiempo.

¿Conocemos mucha gente que invierte a nuestro alrededor? Tal vez no. Estamos en el grupo de los que ahorra y gasta. Yo soy uno de ellos que ha metido el dinero en el banco y he visto como poco a poco ha ido bajando hasta que un día opté por invertir.

Invertir, en términos de Robert Kiyosaky, es hacer que el dinero trabaje por ti y no tu por el dinero. ¿Cuál es la diferencia? Que si yo trabajo día tras día genero ganancias, pero el día que deje de trabajar dejo de generarlas. El dinero no me ha servido para nada sino para sobrevivir y ahora que no trabajo veo como va decreciendo.

Cuando invierto el día que deje de trabajar no pasa nada, porque el dinero que he invertido sigue trabajando sin necesidad de "mi trabajo". ¿Cómo?
  • Imagínate que compro un piso y lo pongo a rentar. El dinero de la renta viene a mí, trabaje o no.
  • Imagínate que tengo dinero en acciones en la bolsa: generan dividendos y van creciendo o bajando de valor sin mi presencia.
  • Imagínate que trabajo en un sistema de multinivel; Genero el dinero de mi propio trabajo y el dinero de aquellos que trabajan gracias a mí.
  • Imagínate que escribo un libro o una canción: Lo escribo una vez, pero cada vez que se canta o se lee, voy cobrando mis derechos.
  • Imagínate muchas situaciones más en la que además de trabajar cobras una y otra vez por lo ya trabajado hace una semana, un mes, uno o varios años. 
Hay ingresos activos que requieren de mi presencia y de mi constante trabajo. Es un sistema en el que estamos la inmensa mayoría. Hay ingresos pasivos, en los que no nos han educado, y que son los ingresos que nos darían la posibilidad de seguir viviendo sin tner que trabajar pero sí de lo ya trabajado.

Hay tres ejes importantes para vivir con cierta tranquilidad y libertad financiera: Ahorrar, trabajar e invertir. En la medida en la que trabajamos los tres aspectos estamos construyendo libertad financiera y seguridad a todos los niveles.


19/2/14

Estar abiertos



Me gusta esta frase de Eric Hoffer. En tiempos de cambio hay que estar abiertos a cualquier pequeño signo que nos indique el camino a seguir.

Hace tiempo leí el libro "¿Quién se ha llevado mi queso?" Refleja las dos actitudes típicas de la vida ante los momentos de cambio o de adversidad: la del que se queda llorando por lo que no hay y la del que sale en búsqueda de lo que quiere que suceda. En otras palabras, la de los que no hacen nada ante las situaciones de la vida y la de los que hacen algo, para que lo que quieren que suceda llegue a ocurrir.

En este sentido me ha gustado la reunión que he mantenido esta tarde con un grupo de compañeros que estamos comenzando a construir un proyecto de libertad financiera utilizando las herramientas que la misma vida nos pone delante.

Para ello nos damos cuenta de que hacen falta varias cosas:
  • Visión de futuro. No es posible llegar a donde antes no te lo has imaginado en la mente. Tener la visión de lo que quieres te abre la mente a otra realidad no menos importante: el cómo lo vas a conseguir. Curiosamente en la reunión se dejaba a un lado a un grupo de personas que, en principio, no reunían las cualidades o los elementos necesarios para poder alcanzar esta libertad financiera. Sugerí una actitud diferente: ¿Y si les ayudamos a poder conseguir esas cualidades o elementos? 
  • Los problemas no son tal; son retos. Retos a buscar caminos para conseguir solventar los obstáculos. Cuando nos lo tomamos como retos siempre sigue surgiendo la pregunta mágica: ¿Cómo? Mágica y poderosa, pues es una pregunta que te abre y no te encierra; una pregunta que te da esperanzas y no te las quita.
  • El equipo. Algo fundamental. 5 cabezas piensan más que una. !0 manos pueden más que dos. Un equipo de personas aporta mucha más riqueza y sabiduría. Un equipo apoya e ilumina en los momentos de oscuridad. Pero requisito fundamental es que haya una "visión compartida", es decir, "remar en la misma dirección.
El Jueves una segunda reunión para ir perfilando detalles, estrategias, contenido. Pero como decía al principio en momentos de cambio hay que estar dispuestos a aprender, a ver alrededor, a saber utilizar nuevas herramientas. Cerrarse en lo aprendido nunca es garantía de vivir con mayor calidad de vida. Somos parte de la naturaleza y la naturaleza nace, crece, cambia, se transforma. Es contínuo cambio y movimiento.

¿A qué barco de la vida podemos subirnos hoy? ¿A qué nos invita la vida a cambiar y a experimentar?


18/2/14

Sacarle partido a todo



Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:
 -Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.
El aguador le contestó:
 -Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.
 El aguador le dijo entonces:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.


Me encantó esta pequeña fábula cuando la leí hace unos años. Ésta y otras tantas con la del "billete de arrugado", "puede que si, puede que no", etc. Algún día hablaré de ellas. Hoy quiero ceñirme a ésta porque tiene algo que me gusta y que me llama poderosamente la atención.

Todos estamos muchas veces ofuscados en resaltar los detalles negativos de nuestra vida y la verdad es que si nos ponemos a buscar defectos o limitaciones en nosotros mismos o en los demás las listas serían larguísimas. Dice el refrán que "no hay mal que por bien no venga". En esta historia, la verdad, es que nos da una lección impresionante en el sentido de que lo que nosotros consideramos defectos a veces pueden ser virtudes o lo que es lo mismo a situaciones que nos vienen en contra podemos sacarle partido.

El partido se lo sacamos cuando no nos dejamos invadir por la frustración o por las expectativas que tenemos. Partir de lo que hay y ver lo que se puede hacer, precisamente, a partir de ahí es una actitud totalmente diferente y positiva.

Imagínate en el más sencillo de los casos que tienes sobras del día anterior. ¿Cuántas veces no hemos confeccionado buenos platos partiendo de las sobras? Hoy hecho un vistazo a mi vida y a la de mucha gente y veo como a partir de los palos de la vida hemos construido lazos importantes , actitudes positivas y experiencias más enriquecedoras. Miro a cantidad de gente que ante una ceguera, una minusvalía o situaciones traumáticas han rehecho su vida, han competido en deportes, negocios o aspectos sociales y han llenado su vida de un gran aliciente.

¿Cómo puedo utilizar mis limitaciones o lo que otros consideran fallos? ¿Qué aportan a mi vida de positivo? ¿Cómo echo una mano a los demás o a la misma vida con un cántaro medio agrietado? Si de las grietas pueden surgir flores, de las que tienen nuestras vidas pueden surgir vida y en abundancia. Solo hace falta sacarle la utilidad y el lado positivo.


17/2/14

Ser y dejar ser


Este bonito cuento lo vi ayer en Facebook. Me gustó y lo compartí. Hoy hago una pequeña reflexión sobre él.

¿Cuántas son la veces en las que las muchas realidades externas nos afectan? Sean personas o circunstancias, nos afectan al punto de cambiar de humor o de actitud ante esas mismas personas o circunstancias. En el fondo, dependemos de ellas.

Darnos cuenta de esa dependencia es un primer paso para reconciliarnos con nosotros mismos, pues en el fondo los elementos externos no tienen la culpa, sino nosotros que nos dejamos influenciar por ellos.

Ser libre es permitir que el otro o que la misma vida sea la que es sin intentar modificarla y nosotros seguir siendo los mismos frente a las circunstancias o personas que no son como a nosotros nos gustaría que fuera,

Ser consciente de lo que yo soy y de los que los demás son y de lo que la vida es, es la mejor manera de cargar cada uno con su propia realidad sin que nos llegue a afectar negativamente.


14/2/14

La decisión más difícil.



Hay decisiones que pueden tener trascendencia en nuestra vida, hay otras que no tanto. Hoy han aprobado una ley en Bélgica en la que aprobaban la eutanasia infantil sin limite de edad. Dentro de esa decisión entrar como partes primordiales el niño que decide morir y los padres del niño que aceptan y apoyan la decisión del hijo. Nada fácil. Decisiones, y nunca mejor dicho, de vida o muerte. Y dentro de esas situaciones se barajan ámbitos de sentido común y decisiones o visiones un tanto morales: nadie puede decidir sobre la vida y la muerte sino Dios, rezan nuestras tradiciones religiosas.

¿Es fácil para una persona decidir querer morir y querer acabar con su vida? Tal vez la parte más afectada lo tiene más claro: hay vidas que para uno no tienen sentido. De hecho y sin llegar a la eutanasia, ¿cuántas personas hay que deciden quitarse la vida? Podemos decir que en medio de la tormenta no son capaces de ver el sol que puede venir. Pero hay situaciones inminentes de muerte donde la vida depende tan sólo del tiempo y de las máquinas. ¿Tiene sentido el prolongarlas?

Somos muy humanos a la hora de sacrificar animales que están ya en situaciones que no somos capaces de ver. Son muchas personas las que llevan a su animal o mascota al veterinario para que con una inyección les ayude a morir y salvar todo un proceso de sufrimiento. Lo hacemos por ellos, por los animales. ¿Y por las personas?

No es fácil tomar decisiones de este tipo, máxime cuando está en juego la vida de alguien a quien quieres pero, ¿se puede en nombre del amor evitar el sufrimiento inútil y sin sentido? Tal vez sea una señal de amor y de amor profundo, un amor que opta por la persona más allá de las leyes y de las morales de turno. Quizá sea un amor profundo el optar por la muerte y al mismo tiempo por la vida, porque desde la misma fe sabemos que la muerte no es un final del camino sino un cambio de vida. Si optamos por la muerte es caso de situaciones extremas e irreversibles, ¿no estamos optando por un cambio de vida, un cambio dentro de una nueva dimensión?

Así y a todo, la decisión no es fácil. El amor, el afecto, el sentido de pertenencia, el sentido de la vida, las propias creencias racionales o no, no lo hacen fácil. Pero hay algo que nos ayudará a tomar la decisión correcta en un sentido u otro: el sentido que le damos a nuestra vida. Ser congruentes con lo que pensamos, queremos y deseamos en la vida es lo que nos ayudará a tomar decisiones con equilibrio aunque no dejen de ser difíciles de tomar y de asumir.