4/9/13

Dime de lo que presumes y ........



Aunque preferiríamos negarlo, lo que realmente impulsa nuestros actos son las reacciones viscerales y no los razonamientos intelectuales. Ya sabes que el chocolate perjudica pero ¿has dejado de comerlo por ello? ¿Por qué no? Porque lo que te motiva no son tanto tus conocimientos cuanto las asociaciones que tu sistema nervioso ha establecido con respecto a lo que es placentero y desagradable. Son las neuroasociaciones -las asociaciones establecidas en el sistema nervioso- las que determinan nuestro comportamiento.
Anthony Robbins

¿De qué presumimos? De ser una especie racional, pero mira por donde las emociones pueden con nosotros. Lo hacen no solo en cuanto a la tentación del chocolate, de la comida. Hay muchos otros aspectos donde las emociones nos hacen saltar a la primera o hacen que vayamos tras ellas sin cuestionar ni en un solo momento si podemos perder nuestra dignidad o incluso, aunque parezca duro, nuestra condición de humanos.

La relaciones humanas están ahí muchas veces, en esa brecha que divide lo que es razón y lo que es emoción o sentimiento. En el deporte también lo podemos observar cuando de la afición o identificación con un equipo pasamos a la dependencia emocional e incluso a creer que nuestro sentido de pertenencia a ese club, círculo social o grupo político está por encima de nuestros valores y creencias un tanto racionales.

Y si me apuras un poco hasta las creencias son relativas. La razón es la que nos lleva a apreciar la vida, las relaciones, los sentidos de pertenencia, las creencias que tenemos, las religiones que profesamos o el tiempo concreto que vivimos cada día de una manera en la que no claudiquemos de lo que es esencial en nuestra vida: el sentimiento o la actitud de libertad ante ideas, situaciones o afrentas ante las que podamos vivir.

¿Podemos hacer que lo placentero tenga una base racional aunque no sea tan placentero? ¿Podemos convertir lo que no es tan placentero en algo plenamente importante y que de sentido a lo que vivimos y hacemos en cada momento? ¿Es posible que las recompensas inmediatas de las emociones se puedan postergar a lo que realmente nos conviene? ¿Podemos hacer de los que nos conviene algo placentero?

Es una sociedad donde se trabaja el mundo de los sentidos, de los sentimientos y de las emociones es muy fácil relegar a un segundo o tercer plano aquello que nos conviene. Y se me ocurre algo importante: ¿Vemos muchas veces a los que incitan directamente o indirectamente sucumbir ante el mundo de las emociones?

La vida tiene un precio, un precio que podemos bien pagarlo haciendo uso de aquello que nos diferencia de otras especies, la razón, pero para que la razón nos haga tener una calidad de vida emocional, económica, social, laboral, o sea, integral. Pero hay que reconocer que muchas veces nos cuesta pensar o razonar, ¿por qué será?


3/9/13

Elegir la actitud



Estamos ante una situación que nos gusta, con la que nos sentimos identificados, que nos dice algo a nuestras vidas. ¿Cómo definirías tu actitud? Posiblemente positiva, alegre, optimista, llena de energía, creativa y otras tantas que nos inspiran y nos llevan a vivir con satisfacción esa experiencia concreta. Imagínate, ahora, todo lo contrario. Te encuentras en una situación con la que no te identificas, no te sientes a gusto, te sientes pequeño o impotente. ¿Cómo sería tu actitud? Totalmente diferente, posiblemente decaído, triste, apagado, desganado y hasta depresivo. Y lo más curioso de todo es que otras personas, ante las misma situaciones, responderían de forma diferente. Ayer lo comentaba alguien al decir que a veces compras un libro, comienzas a leerlo y..., como que no entra en ese momento. Lo coges un par de meses o años más tarde y de lo devoras. ¿Donde está la clave? La actitud. 

La actitud, lo queramos o no, determina todo, nuestra manera de enfocar una relación, un trabajo, un estudio, una nueva vida o incluso un trauma. La actitud es la clave del saber vivir en la vida. Una actitud positiva y constructiva le saca provecho a cualquier cosa. Una actitud negativa ve defectos por todas partes, hasta en las cosas más bellas. Y resulta que muchas veces y dependiendo de como nos coja el momento aceptamos situaciones, las favorecemos y las potenciamos así como poco después las podemos enjuiciar, condenar y apartar de nuestra vida. La gran cuestión es, ¿somos conscientes de nuestras actitudes? No siempre. A veces somos tan emocionales que cedemos ante éstas de forma implacable y sin ser conscientes de ello. ¿Qué hacer?

ELEGIR la actitud. Actuar de forma inconsciente no nos permites ser libres, no nos permite elegir. Ya por el mero hecho de tener que elegir tenemos que pensar entre lo que elegimos y lo mejor, el porqué lo elegimos.

TOMAR CONCIENCIA DE LA ACTITUD. A veces tenemos la actitud pero, ¿por qué la tenemos? ¿hemos dormido mal? ¿un mal recuerdo? ¿una mala experiencia? ¿Cuál es la actitud que quiere tener ante la vida? Si, la actitud ante la vida y no ante una determinada circunstancia. ¿Por qué? Porque las circunstancias pueden ser pasajeras, la vida es eterna. ¿Dejarnos llevar por algo pasajero? Tal vez no. Lo mejor es cambiar la actitud mental y corporal. Simplemente cambiar las ideas que nos llevan a tener una actitud, simplemente cambiando la actitud corporal, simplemente cambiando el mensaje verbal que nos enviamos a nosotros mismos, todo puede cambiar.

Nosotros somos los que tenemos que elegir.



2/9/13

3 claves para madurar ante los errores



¿Te acuerdas de aquella canción de Julio Iglesias que decía: "Tropecé de nuevo y en la misma piedra, en cuestión de amores nunca he de aprender....." Pues es una de las asignaturas pendientes que tenemos en la vida, porque los errores son parte de la vida, parte de los procesos de éxito y parte de nuestro proceso de madurez en la vida. Esta frase que me encontré en el día de hoy nos da los pasos para saber aprovecharnos de los errores que podemos cometer.

  • Humildad. Jamás aprenderemos de los errores si no somos conscientes de ellos y si no los admitimos. Aceptar la realidad y darnos cuenta de que muchas veces los fallos hacen que no logremos lo que deseamos es fundamental. El punto de partida es siempre la realidad en la que nos encontramos. Intentar caminar a ciegas o mirando hacia otro lado o depositando las responsabilidades en otros no nos ayudará para nada. 
  • ¿Cuáles son los errores que he cometido en la vida?
  • ¿Cuáles son aquellos que me cuesta reconocer?
  • ¿Cuáles me niego a aceptar?
  • ¿Qué repercusión tiene en mi vida el no reconocerlos y aceptarlos?

  •  Inteligencia para aprender de ellos. Generalmente los errores traen consigo una lección. La más positiva y humilde es la que nos hace ver Tomás Edison que después de innumerables intentos para llevar a cabo sus inventos decía que un error es la manera inteligente de saber como "no hacer una cosa". Eh ahí la inteligencia. Más allá de culpabilizarnos inutilmente ante un error, tenemos un gran tendencia a emitir juicios contra nosotros y contra los demás, lo interesante es aprender de los errores, de las situaciones que no han salido como nosotros esperábamos.
  • ¿Cuáles han sido los principales errores que he cometido en la vida?
  • ¿Qué lecciones he aprendido de cada error en en concreto?


  •  Madurez para corregirlos. Lo peor de todo, ante un error, es ser consciente de él, saber en que nos perjudica y no hacer o no querer hacer nada al respecto. Si los errores están para conocer un poco más sobre nosotros mismos o sobre las cosas que realizamos, la madurez está en asumirlos, aprender de ellos y corregirlos.

    • ¿Qué errores he corregido?
    • ¿Cómo he llegado a corregirlos? 
    • ¿Cuáles no he llegado a corregir? 
    • ¿Qué me ha impedido corregirlos? No echemos la culpa a otros.
    • ¿Cómo puedo llegar a corregirlos?



    30/8/13

    La curiosidad que no mata al gato


    Aprendemos, generalmente, por tres circunstancias diferentes:


    • Porque nos han obligado a ello. No nos ha quedado más remedio que ir al colegio y aprender lo que se nos imponía, de lo contrario venían las malas notas y con ellas las regañinas, los castigos y los pleitos consiguientes en casa o en el mismo colegio.
    • Porque hemos tenido que hacerlo para superar una prueba laboral, una situación concreta que se nos presentaba en la vida y teníamos que salir del paso de una u otra manera si no queríamos salir perjudicados de una manera u otra.
    • El placer mismo de saber, de curiosear, de investigar, de ser conscientes de lo que nos rodea y del porqué sucede todo. Es decir, por curiosidad. Es la curiosidad la que nos hace percibir muchas cosas que generalmente pasan desapercibidas por nuestra vida; la que hace que prestemos atención a cosas que; de repente, se presentan útiles en nuestra vida; la que hace que algo que, en principio, no tiene valor alguno lo transformemos en algo realmente valioso; lo que hace que en una dificultad veamos el posible reto a conseguir.
    Y si es verdad que la curiosidad mató al gato, también lo es que se convierte en algo esencial para conocer y descubrir el mundo en el que vivimos y a las personas que en el habitamos. Todo depende de como usemos la curiosidad, pero ¿somos realmente curiosos o deberíamos serlo más?


    29/8/13

    La 7 claves para el éxito de Anthony Robbins


    En su libro "Pasión sin limites", Anthony Robbins nos muestra la claves para poder emprender el camino del éxito de aquello que día a día queremos conseguir en nuestra vida.
    La Pasión. Es lo que contagia a los demás pero sobre todo lo que nos contagia a nosotros mismos y nos hace vivir no solo lo que deseamos sino el proceso en el que nos metemos, el paso a paso, los detalles. La pasión en lo que nos ensimisma y nos hace ser parte del sueño y que el sueño sea parte de nuestra vida.
    La Fe. Quien no tiene fe en lo que persigue se caerá y abandonará a las primeras de cambio. Creer en aquello que perseguimos y saber las consecuencias positivas que aportará a nuestra vida es esencial. La fe es la que mueve montañas, convierte los obstáculos en retos y la que nos hace vivir con anterioridad los resultados que queremos tener.

    La Estratregia. Planificar y diseñar los recursos que tenemos para la consecución de nuestros fines. El éxito no viene por casualidad, viene trabajado. Dentro de la estrategia es importante el formular el "¿cómo?" en todo momento. Esta pregunta abre puertas cerradas y convierte los obstáculos en retos y pruebas a superar. La estrategia es planificar paso a paso el éxito.


    La Claridad de los Valores. Tanto si creemos que podremos lograrlo como si no tenemos razón. Son nuestros valores y creencias las que determinan en gran manera lo que conseguiremos o no en la vida.

    Energía. Es importante la energía, dice mucho de nuestra convicción de lo que buscamos. Nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos y a otros, nuestra forma de estar ante los demás, el lenguaje no verbal que tenemos expresa hacia los demás y hacia nosotros mismos la fuerza de aquello en lo que creemos y perseguimos.

    El Poder de relacionarnos. Interdependemos unos de otros, nos necesitamos. Todos podemos aportar una gran riqueza a los demás. Somos seres sociales. A mayor relación con otros, mayor capacidad para conseguir los objetivos.

    La Maestría en la Comunicación. El modo en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos, determinan en última instancia la calidad de nuestra vida. Lo que nos decimos a nosotros mismos y lo que comunicamos a los demás tiene una importancia vital en la manera de actuar.

    Definición de Metas: Definir exactamente y con precisión los resultados que se quieren obtener.
    Pasar a la acción: Es la diferencia entre soñar y tener metas. Quien sueña lo tiene en la cabeza, quien tiene metas da pasos, pasa a la acción.
    Desarrollar la agudeza sensorial: Poner los sentidos en lo que se hace y analizar si nos estamos acercando o alejando de lo que queremos conseguir. Es una especie de evaluación continua, diaria, de los pasos que damos o hemos dejado de dar en pos de lo que perseguimos.
    Flexibilidad: Hacer los cambios y ajustes necesarios para afinar cada vez más la puntería hacia lo que buscamos. No encerrarnos en dogmas, creencias o ideas que nos pueden frenar o apartar de los objetivos que buscamos.

    28/8/13

    Preparación mental




    El secreto de la realización de tus objetivos 
    está en la preparación mental. 
    Repásalos mentalmente 
    al menos dos veces al día. 

    Anthony Robbins


    Lo hablaba con una persona en el día de hoy, la facilidad con la que a veces se nos van las cosas de la cabeza y dejamos lo importante para hacer cosas que carecen de esa importancia. La persona en cuestión me hablaba, concretamente, de un número de contactos que tiene que realizar diariamente a nivel laboral. Aludía como el teléfono, email, amistades u otras cuestiones le separaban de realizar esa tarea para poder lograr los objetivos que tiene.

    Si es verdad que no podemos caer en una actitud neurótica y desesperante de estar con el fin u el objetivo de manera constante en la mente, cosa que en muchas ocasiones puede llevarnos a trastornos de ansiedad, sí es bueno tenerlo claro a lo largo del día. Yo hablaba con mi esta persona y le decía que por la mañana sería un buen momento, es una manera de visualizar en la mente el camino que quieres recorrer durante el día, y por la noche, que es otra manera de visualizar lo que has sembrado y donde has acertado y donde debes de mejorar.

    La preparación mental, como dice Anthony Robbins, es importante puesto que de una manera u otra nos predispone y nos mentaliza hacia lo que tenemos que realizar. Y si la visualización la acompañamos de una postura corporal que nos ayude a tener una actitud adecuada, mucho mejor. Mente y cuerpo deben de mantener una sincronicidad, una comunión que haga posible la realización de la tarea de una forma positiva.

    El fin, pues, siempre en la mente aunque tengamos que ayudarnos de agendas, post-its, o cualquier otra cosa que nos ayude a estar en camino y a no desviarnos del camino.


    27/8/13

    Trabajar la suerte



    Buscamos la suerte como el que busca agua en el desierto. Todos vamos tras ella. Pero, ¿es lo mismo la suerte que el azar? La suerte depende de nosotros mismos, el azar es fruto de la casualidad. La suerte se trabaja, el azar viene por casualidad y sin que nosotros hagamos mucho al respecto. ¿De qué depende pues nuestra suerte? 


    • Autoconfianza. Tal vez es la actitud fundamental. Nadie va a por algo si no tiene confianza en lograrlo. Cuando tenemos confianza en nosotros mismos no hay nada que nos detenga, nada que se interponga entre uno y aquello que persigue. Lo vemos de forma muy clara, por ejemplo, en el fútbol, cuando van a sacar una falta o un penalti; el jugador que tiene confianza toma el balón y se abre camino entre los compañeros, incluso los aporta. Confianza es fe en uno mismo, en que sí lo puede lograr.
    • Competencia. Si la confianza es fundamental se basa y se logra en la competencia, en el saber hacer, en el logro de pequeños o grandes logros, ensayados una y otra vez. La competencia no es el mero conformismo que saber hacerlo en una u otra manera. Es saber que eres capaz de hacerlo igual o mejor que otros. Y ello requiere de la práctica, de la constancia y del querer hacerlo mejor y más rápido e incluso de forma más eficaz que otros. Y todo viene del continuo ensayo, de las constantes pruebas y de las ansias de auto superación en los retos que uno se impone o que los impone la misma vida.
    • Buena red de contactos. Los héroes individuales no se dan tanto hoy en día. Vivimos en una sociedad de la información, de la comunicación y de la competencia. Tenemos que aprender unos de otros y dependemos unos de otros. A mayor número de contactos mayor posibilidades de que aporten su colaboración, su experiencia, su conocimiento y su colaboración. En todo, a mayor número de contactos más posibilidades de conseguir los objetivos que nos proponemos.
    • Circunstancias inesperadas. Estar abiertos a la vida, a lo diferente, a lo inesperado nos ayuda a abrir perspectivas en la vida y a saber aprovechar las circunstancias que nos rodean. Saber sacar petróleo de un pequeño agujero, o sacar algo de donde nadie sacaba nada es parte de la suerte. Es la curiosidad la que nos lleva a la creatividad y a buscar soluciones diferentes o aplicaciones distintas a la propia realidad. En vez de sentirnos frustrados o desamparados ante lo inesperado, ¿por qué no sacar provecho de ello? 
    • Ser extrovertidos. No podemos vivir en el ostracismo, encerrarnos en nosotros mismos y creer que ya lo sabemos todo. Humildad es lo que necesitamos, Humildad entendida en el sentido de que no somos únicos en el mundo, que los demás pueden aportarnos algo y que tenemos que estar abiertos a aprender de los demás. Ser conscientes de que nos somos poseedores dde la verdad y que otros pueden tener luces que nos incican el camino nos ayuda a encontrar el camino de la suerte.
    • Un resultado. El que la sigue, la persigue. La suerte, para quien se la trabaja, porque las profecías se autocumplen (las personas “con buena suerte” encuentran una moneda en la calle; las de “mala suerte”, ni se fijan). La suerte es un proceso y el resultado de una búsqueda. La suerte no es resultado de la casualidad sino del esfuerzo continuado.

    26/8/13

    Nuestras propias influencias



    Curiosamente me he topado en el día de hoy con dos artículos que hablaban de lo mismo: el efecto pigmalión. El efecto pigmalión es uno de los sucesos que describe cómo la creencia que una persona tiene sobre otra puede influir en el rendimiento de esta otra persona. De hecho se han hecho experimentos sobre alumnos de bajo rendimiento escolar en los que se les ha tratado y se les ha hecho saber que tenían altas cualidades, y al mismo tiempo se ha experimentado con niños de alto rendimiento a los que se les ha tratado y se les ha hecho tomar conciencia de que eran exactamente lo contrario, estudiantes de pocos recursos. Curiosamente los de bajo rendimiento rendían muy bien y los de alto rendimiento lo hacía muy por debajo de sus posibilidades. ¿Qué nos quiere decir todo esto? Que somos susceptibles ante lo que los otros dicen de nosotros o de las expectativas que que tienen hacia nosotros.

    Queramos o no somos personas sociales y nos interrelacionamos. Nuestro sentido de pertenencia y nuestra necesidad de agradar y de ser aceptados nos lleva a fijarnos más en lo que se espera y opina de nosotros que en lo que nosotros mismo pensamos y esperamos de cada uno de nosotros. ¿Qué pasaría si en vez de estar tan atentos a lo que los otros esperan de nosotros nos preocupamos más de lo que somos capaces de dar por nosotros mismos? La otra vertiente y en la que tenemos mucho que decir es, ¿cómo tratamos a los demás? ¿De acuerdo a nuestras expectativas? ¿Según lo que nosotros creemos que pueden dar de sí? ¿Teniendo en cuenta lo que, de acuerdo con nuestra visión, les sale bien o les sale mal?

    Escuché una vez a alguien decir: "Trata a los demás como quieres que se comporten". Cuando lo escuché hacía referencia a que si quieres que se convierta en un inútil, trátalo como un inútil y si quieres que sea una persona responsable, dale responsabilidades que lleve a cabo. A veces somos persona autómatas que tratamos a los demás de forma constructiva o de forma destructiva, los reafirmamos o los destrozamos como personas. Unas veces lo hacemos porque nos creemos poseedores de la verdad y otras veces porque creemos firmemente en las cualidades del otro.

    Simplemente, y después de leerlo en las dos ocasiones, me invita a pensar en cómo es mi manera de afrontar a las personas con las que trabajo y convivo, con las que me encuentro cada día. No hay nada mejor que sentir que otros confían en nosotros y en nuestras cualidades, así como que otros ven en nosotros personas que confían en sus cualidades aunque sean diferentes de las nuestras. Una simple invitación a pasar por la vida creyendo en los demás y potenciándolos.


    23/8/13

    Equilibrio en las búsqueda de metas



    Es curioso que para quien no tiene metas cualquier puerto es bueno; para quien las tiene puede caer en la ansiedad de querer conseguirlas no goza del proceso, y muchas otras veces de tanto fijarnos en los objetivos y metas nos olvidamos de apreciar lo que hay en el camino. ¿Cómo le hacemos?

    A veces el no tener metas, objetivos te puede hacer vivir una situación de pasotismo, de inactividad y de dejadez que acaba deprimiéndote y de sentir que la vida es un auténtico vacío sin sentido alguno. Pero sucede, o puede suceder, que al no tener expectativas también estés abierto a todo lo que pasa por delante de tu vida y sepas echarle el guante en un momento determinado y aprovechar lo que la vida te da. Para ello no creo que tengamos que tener esa actitud tan pasiva, pues ante semejante actitud no creo que nada nos mueva. Pero tiene sus ventajas, la mente está abierta a todo.

    Tener metas y objetivos te da un porqué luchar, vivir, trabajar o hacer las cosas. Tal vez tienes algo en mente y te pone en camino para conseguirlo. Te motiva a hacer algo. Tal vez sea importante. Ello ha hecho posible muchos logros en la vida, ha ayudado no solamente a conseguir sueños y retos sino a paliar muchas necesidades que las personas podíamos tener. Pero sí es cierto que el tener metas le da cierto aliciente a tu vida, sobre todo cuando te lo tomas como un reto personal, como una ayuda a otros, o como algo con lo que quieres contribuir a la vida.

    Pero también es cierto que entre donde estamos y donde queremos estar hay un trecho, y ese trecho se puede convertir en enfermedad, en todo un proceso de ansiedad por querer conseguir ese objetivo o meta. La pregunta es, ¿es importante el objetivo por si mismo? ¿Y el proceso? ¿Y lo que aprendemos por el camino? ¿Y los detalles del trayecto a realizar? ¿Y los pequeños pasos a dar? Anclar nuestra mirada en lo que queremos es importante siempre y cuando no dejemos de apreciar cada uno de los pasos que tenemos que dar y de apreciar todo lo que se encuentra a lo largo del camino. Es precisamente en esta actitud cuando apreciamos y vivimos el aquí y ahora y estamos atentos a los múltiples detalles que la vida nos ofrece y de los que podemos aprovecharnos.

    Dicen que en el equilibrio está la sabiduría, la sabiduría de no ser esclavos ni de las metas, ni de los resultados no de pasar por la vida sin vivir y sí tan solo sobreviviendo. ¿Cuándo somos más felices? Cuando aportamos significado a lo que hacemos. Y cada día podemos aportarlo sin ser esclavos de nada, simplemente para caminar por la vida en busca de algo, lo que queramos, y disfrutar al máximo del camino.



    22/8/13

    ¿Competir o colaborar?



    Me gustó mucho el ejemplo con el que se ilustraba la diferencia exixtente entre lo que es competir y lo que es colaborar que exponen en su libro, Descubrir la Neurodidáctica,  Anna Forés Miravalles, Marta Ligioiz Vázquez.

    Muchos de nosotros hemos jugado al juego de la silla en el que al ritmo de una canción teníamos que intentar no quedar descalificados por no encontrar una silla libre cuando la música se paraba. Además de ir quedando eliminados y no poder seguir jugando y quedarnos en meros espectadores nos encontrábamos con experiencias que, a pesar de ser un juego, nos inducían a un mundo de "espectadores",  "perdedores", "desilusiones", "rivalidades", etc a pesar de pasar un buen rato jugando.

    Si bien es cierto que los oídos se abrían de par en par para poder adivinar cuando la música iba a cesar, los ojos se abrían para ver como llegar a la silla antes que nadie, los cuerpos servían para obstaculizar a otros para poder llegar nosotros en primer lugar a la silla y dejar a otros en fuera de juego, también lo es que fomentaba la rivalidad, falta de cooperación y la apertura de mente para poder buscar soluciones diferentes.

    Las autoras del libro proponen una dinámica diferente: Ahora la cuestión es colaborar. Hay que quitar una silla y nadie queda eliminado. Hay que buscar la manera de ir sentándose todos, cada vez con una silla menos e ir sentándose todos en la sillas disponibles y sin apoyar los pies en el suelo. ¿Resultado? Todos colaboran en conseguir resultados. Todos forman parte de un grupo. Todos tienen un resultado por delante a conseguir. Todos tienen que colaborar en un objetivo. Todos son necesarios. ¿Y la mente?

    Al no quedar excluido nadie todos tienen que buscar soluciones. Todos tienen que hablar entre sí. Todos tienen que colaborar y todos forman parte del mismo éxito. Y se comprueba en ello que la competitividad puede ser buena para algunos mientras que otros quedan excluidos. La colaboración hace que todos se sientan parte de un equipo, de un grupo y que busquen un objetivo del que todos forman parte. Y al formar todos parte de un objetivos común todos están en la dinámica de colaborar por sentirse parte de ese mismo objetivo.

    Colaborar tiene muchas más ventajas tanto a nivel individual como de equipo o grupo en nuestras vidas además de mejorar nuestra capacidad de comunicación. La verdad es me ha gustado este ejemplo, este juego y por ello o comparto.


    20/8/13

    Las Claves de La Felicidad



    Dice Dan Sigel que las claves de la felicidad están en:


    • Ponte en Lugar de los demás. No es fácil ponerse en el lugar de los demás, pero es algo que ayuda a empatizar con los otros, a tenerlos en cuenta, a ver perspectivas diferentes y a ampliar nuestro horizonte y nuestro conjunto de verdades. Mirar única y exlusivamente hacia nuestro interior nos empobrece.
    • Manten la calma. Es curioso, ¿por qué perdemos la calma? Cuando nos ponemos nerviosos o coléricos, inquietos o llenos de ansiedad, ¿a qué le tenemos miedo? ¿Cuál es nuestra experiencia en momentos en que no hemos sabido dominar estos sentimientos? ¿Cuál es nuestra experiencia en momentos de calma? La calma nos ayuda a ser más objetivos, a tener una misión más amplia, a relativizar lo que realmente no es esencial, a tener en cuenta nuestras posibilidades, a tener presente otras alternativas, a ser más libre por no estar condicionado por esos momentos que nos impiden controlar quienes somos y lo que buscamos o queremos.
    • Aprende a dar. Yo creo que cuánto más damos más obtenemos. Nuestra alegría es mayor cuanto más damos y al dar vemos que enriquecemos a otros y con ello nuestra vida se siente más útil y con más sentido. ¿Recuerdas los momentos en los que has dado y en los que has recibido? ¿Cuáles te han llenado más? Creo que no hay duda al respecto. Nuestra vida, al menos la mía, tiene más sentido y se siente mejor cuando doy porque cuando doy me manifiesto tal y cual soy y en ello soy libre.
    • Da lo mejor de ti mismo. La mediocridad nos deja insatisfechos. Nos hace ver que no hemos desarrollado todo lo que podíamos dar de nosotros mismos y. uniéndolo al punto anterior, cuanto más y mejor das, más satisfecho te sientes. Cuando no damos lo mejor de nosotros mismos es porque no disfrutamos de lo que hacemos o desarrollamos en nuestra vida. Cuando hemos encontrado el motivo que mueve nuestra vida entonces intentarémos desarrollarlo al máximo y lo mejor posible, no tanto por los resultados, que son importantes, sino porque nos estamos expresando nosotros mismos como personas.
    • Hazte mejor persona. ¿Y como puedo ser mejor persona? ¿En qué consiste serlo? Simplemente en volcar hacia los demás toda la riqueza que llevamos dentro. ¿Cuál es nuestra riqueza? Como diría Paulo Coelho, es aquello que no cambiaríamos por nada en el mundo. A fin de cuentas creo que ser mejor persona consiste en ayudar a los demás a ser lo mejor de sí mismo. Robert Kiyosaky diría que un hombre realmente inteligente contrataría a personas mucho más inteligentes que él. Nos hacemos mejores cuando ayudamos a otros a ser  mejores que nosotros mismos sin miedo a quedar detrás de ellos, aunque ¿quién está delante o detrás? Todos estamos en el propio camino.
    • Pon pasión cada día. Ser feliz es perderse y gozar de lo que uno hace. Cuando las cosas tienen sentido, nos llevan a algo  que valoramos personalmente y nos hace sentirnos utiles hacia nosotros mismos y a los demás somos capaces de poner la pasión. Valorar, si valorar lo que hacemos, incluso cuando otros no lo valores, hará que vivamos con pasión la vida y nuestras propias cualidades.
    • Respeta. No todos pensamos igual. No todos tenemos las mismas experiencias. No todos sentimos lo mismo ante las misma circunstancias. No todos vemos la vida de la misma forma. En algunas situaciones entenderemos lo diferente, en otras nos costará y en otras, simplemente, no coincidiremos pero siempre hay un lugar para respetar e intentar aprender de lo diferente e incluso contradictorio. El respeto es lo que garantizará siempre la armonía y la convivencia entre lo diferente y será una imagen de la libertad que no impone ni exige. Si queremos ser felices no lo podremos ser sin el respeto, porque seremos esclavos de nuestros propios valores y creencias.
    Toca ser felices.

    19/8/13

    La virtud de la paciencia



    Leí hoy un artículo de Francesc Miralles que me gustó sobre la importancia de ir haciendo las cosas en su justa medida y no querer llegar lo más rápido posible a los objetivos que uno desea. Hay cantidad de frases y refranes que nos invitan a ello. Todo en la vida tiene su tiempo: tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de hablar y tiempo de callar, tiempo para la guerra y tiempo para la paz como se nos invita en el libro del Eclesiastés. Y ciertamente todo tiene su tiempo:
    • Para nacer necesitamos nueve meses.
    • Para ser mayores de edad necesitamos 18 años de vida.
    • Para aprender un idioma necesitamos tiempo.
    • Para desarrollar una amistad también necesitamos un proceso-
    • Para conseguir un buen vino, necesitamos tiempo.
    • Para que una comida quede exquisita, necesitamos tiempo.
    Todo requiere su tiempo en la vida. Hasta el bambú requiere siete años para que se vea de forma visible su crecimiento.  Te invito a releer conmigo ese artículo que deja mucho contenido para aprender:




    ¡Buenos días!

    En todo el revuelo creado por la compra de THE WASHINGTON POST por parte de Jeff Bezos, me ha llamado la atención una cosa: los analistas económicos coinciden en calificar al fundador de Amazon como un “empresario de alto riesgo”. Luego veremos qué significa eso, porque es el meollo de lo que quiero contar. 
    Como buen emprendedor americano, este hombre inició su proyecto en el garaje de su casa. Hoy posee la tienda electrónica más grande del mundo y una fortuna superior a los 25.000 millones de dólares. No contento con ello, además de adquirir la cabecera norteamericana, hace años que invierte su dinero en un proyecto espacial prácticamente secreto. Hasta hace muy poco. 
    Hace un mes se supo que su empresa Blue Origin, donde trabajan científicos espaciales desde el año 2000, recuperó del fondo del Atlántico un propulsor de la misión Apollo XI, la que llevo a los primeros humanos a la Luna. También ha sido recientemente que Bezos ha permitido que veamos su cohete, bautizado como Goddard, que ha vivido un primer lanzamiento con éxito. 
    Esta nave de aspecto “retro” (ver foto) es un desarrollo de la DC-X, una cápsula de despegue y aterrizaje vertical que diseñó McDonell Douglas para la NASA hasta que en los noventa les cortaron la financiación. Ahora estos mismos ingenieros trabajan para Bezos, que nadie sabe dónde tiene su horizonte. No se trata ya de llevar a turistas millonarios al espacio, como Richard Branson, sino de algo inimaginable. 
    Pero volviendo a lo que hablábamos al principio: ¿por qué se considera a Jeff Bezos un empresario de alto riesgo? Porque apuesta su tiempo y su dinero en proyectos que solo serán rentables a la larga. Hablando en plata: porque tiene PACIENCIA. Amazon estuvo en pérdidas durante más de una década hasta arrojar los primeros beneficios, porque la filosofía de la empresa ha sido siempre reinvertir para crecer. Y no le ha ido nada mal. 
    Levantar THE WASHINGTON POST, con sangrantes pérdidas desde hace años, va a costar lo suyo, y no digamos ya financiar una misión espacial tripulada sin ayuda estatal alguna. Pero si algo tiene este hombre es PACIENCIA, un valor que fue despreciado por la cultura del pelotazo que nos ha llevado donde estamos ahora. El mismo valor que ha sustentado a los que han sobrevivido al huracán. 
    Warren Buffet dice que no puedes invertir en bolsa a menos que seas capaz de ver caer tus acciones sin asustarte. Si tu apuesta ha sido sólida, lo que bajó volverá a subir. En un tiempo en el que la paciencia se asocia al alto riesgo, merece la pena extraer lecciones de todo esto para nuestra vida cotidiana.
    Desde mi modestísima parcela, nunca olvidaré la noche que organicé mi primera presentación literaria en un lugar donde nadie me conocía: un espacioso auditorio en la biblioteca de Sabadell con capacidad para 200 personas que tenía un flamante piano. Los que me conocen saben ya lo que sucedió.
    Emocionado con el “bolo”, pagué 80 euros que no tenía a un joven y talentoso actor para que leyera partes de mi libro mientras yo le ponía banda sonora al piano. Al arrancar el acto, nos quedamos helados. 
    No vino nadie. 
    Un cuarto de hora después, las dos organizadoras obligaron a un viejo que pasaba por allí a quedarse y ellas mismas se sentaron a hacer bulto en la sala desierta. Realizamos el show de 45 minutos que habíamos ensayado para tres personas que se encontraban allí a la fuerza. Al terminar, el actor y yo regresamos a Barcelona en coche con un silencio sepulcral. Yo tenía el alma en los pies cuando me entró el SMS de un amigo enfermero que estaba trabajando. 
    “¿CÓMO HA IDO?”, preguntó. Yo le expliqué sin tapujos que había sido un fracaso vergonzoso. Fue entonces cuando este amigo me hizo una observación que jamás he olvidado. Desde el quirófano donde hacia guardia me dijo: “TEN EN CUENTA, FRANCESC, QUE HAY COSAS EN LA VIDA QUE NO SALEN A LA PRIMERA”. 
    En lugar de arrojar la toalla (de aquel primer libro, una rara avis, se vendieron en total 136 ejemplares) decidí apostar por un proyecto a largo plazo, asumir el riesgo de tener paciencia. A día de hoy, sin haber entrado muchas veces en listas ni estar entre los potentados del Forbes, como Jeff, puedo decir que mereció la pena no dejarse vencer por un auditorio vacío. 
    Aquí termina este larguísimo post (más o menos el doble de lo habitual) por el que pido disculpas al lector. Gracias por leer hasta el final. Tómalo como un ejercicio de la paciencia que necesitarás para llevar a buen término tus sueños. Como reza el lema de la compañía Blue Origin, Gradatim ferociter (paso a paso, implacablemente). 
    Quien sabe, quizás algún día tu paciencia te lleve al espacio exterior o incluso más lejos. 
    Con cariño de largo recorrido, 
    Francesc


    16/8/13

    Emprender el vuelo nuevamente


    Me la encontré por internet y la coloco aquí en el día de hoy. Creo que merece la pena el proceso para volar en la vida.
    • Reconócete. Hay que ser valientes para mirarse al espejo y verse con toda la honestidad del mundo. El primer ejemplo de miedo que podemos ver en la historia de la humanidad es el de Adán y Eva que, en cuanto se vieron con la limitación del error cometido, se escondieron y se pusieron un taparrabos. ¿Por qué tener miedo de nosotros mismos? Somos lo que somos y dentro de lo que somos, les guste a o no a otros, tenemos muchos valores y mucha riqueza.
    • Ámate. ¡Sí!. Amarnos tal y como somos. Estoy seguro de amándonos con nuestras propias limitaciones podemos dar mucho de sí. Si no me amo, rehuyo de mi mismo, y si huyo de mi mismo no podré utilizar la riqueza que hay en mí. Quien mira a su propia pobreza se olvida de ver la gran riqueza que tiene dentro.
    • Confía en ti. Si no nos reconocemos y valoramos la confianza en nosotros mismos, que es la que nos impulsa a llevar a cabo aquello que deseamos realizar y conseguir, es nula y ella es fundamental. No hay un primer paso si no hay confianza, no se inicia un proyecto si no confiamos en él y en nosotros mismos que somos los que lo vamos a llevar a cabo.
    • Emprende el vuelo. Da el primer paso, luego el otro y así sucesivamente. El paso lo daremos con la fuerza de reconocernos, con la autoestima de valorarnos y querernos, y esa confianza en nosotros mismos. Emprender el vuelo no nos exime de fracasos y por ello no podemos olvidarnos de que los éxitos están hechos de cadenas de errores y fracasos, pero es eso: vernos, reconocernos, amarnos y confiar en nosotros mismos lo que nos impulsará a volar.

    15/8/13

    ¿Anclados en el pasado?




    ¿Te acuerdas de aquella experiencia de la mujer de Lot cuando dejaron Sodoma y Gomorra? Miró para atrás y quedó convertida en estatua de sal. Aunque no deja de ser parte de la catequesis bíblica y de los mitos que muchas veces nos acompañan en la vida no deja de tener todo su sentido. Somos más de uno los que miramos al pasado y por culpa de él nos quedamos petrificados, fosilizados, inmóviles y paralíticos a la hora de vivir.
    • Añoramos tiempos mejores, el pasado siempre fue mejor, afirmamos muchas veces.
    • El pasado pesa como una losa en nuestras vidas. Hasta los problemas del presente tienen que ser explicados por experiencias traumáticas del pasado, incluso las vividas en el propio vientre de nuestra madre.
    • El pasado nos sirve para generalizar experiencias de errores cometidos.
    • El pasado sirve para asumir un papel de víctima y de lamentación que nos mantiene entretenidos en vez de buscar situaciones que nos hagan la vida mucho más confortable.
    La mayoría de las personas 
    tienen miedo a la muerte 
    porque no han hecho nada de su vida.

    Peter Alexander Ustinov

    Esa es la realidad. Vivimos más en el pasado que en el presente. Y también nos preocupa más el futuro que el propio presente. Al final la vida se nos va en un abrir y cerrar de ojos y no hemos disfrutado de ella. Dicen que al final de la vida la angustia más grande que tienen los que se están muriendo es aquella de darse cuenta de lo que pudieron hacer y no lo han hecho y la mayor parte de las veces por miedo a meter la pata.

    Tal vez nos ayude unas pequeñas preguntas para cambiar esa sensación que tenemos de culpar a todo lo que nos ha pasado en la vida, puesto que son cosas que han pasado y ya no las puedo cambiar:
    • ¿Qué es lo que realmente quiero?
    • ¿Qué o quien me impide conseguir lo que quiero?
    • ¿CÓMO podría llegar a conseguirlo?
    • ¿Qué pasos, aunque sean pequeños, puedo dar para ello?
    Enfocarnos en el presente, intentando construir el futuro, la vida que SI queremos, es estar enfocados en la vida y no en la muerte, en aquello que ya no está. Y si tenemos que mirar hacia el pasado que sólo sea para coger carrerilla o impulso para seguir caminando hacia el futuro.


    14/8/13

    ¿Empleo o trabajo?



    Me gustó un artículo de Ana Novo sobre "salir de la crisis". Transcribo parte de él porque creo que con esta parte podemos entender el resto:
    Desempleo es no tener empleo. La situación en la que se encuentra quien quiere y puede trabajar y está sin empleo. 
    Empleo es la plaza o puesto de trabajo que ocupa un trabajador “por cuenta ajena”, esto es, al servicio de un empresario o empresa, pública o privada. Si el desempleo es tu problema, la única solución es que exista una empresa con un puesto de trabajo vacante, que coincida con tu perfil, te interesen sus condiciones laborales y que seas elegido entre varios candidatos. 
    ¿Estás seguro de que ésta es la única solución? ¿Y los profesionales mecánicos, fontaneros, informáticos, dentistas, abogados…? ¿Y los millonarios? Todos están en desempleo pero no tienen los mismos problemas que tú: trabajan y obtienen un medio de vida, o viven de las rentas. 
    Tu verdadero problema es estar convencido de que si no tienes un empleo no tendrás ninguna posibilidad de conseguir ingresos con los que mantenerte y sostener a tu familia y además realizarte y sentirte valioso y digno. 
    La ventaja de tomar conciencia de este error es que te abres a nuevas posibilidades. Grábate a fuego: Trabajar es necesario, un empleo no....
    Me preocupa porque, en realidad, dependemos de los que deciden. Buscamos empleo que nos mantenga un tanto seguros. Trabajamos, regalamos nuestras horas a cambio de un salario y poco más. Difícilmente podremos salir de situaciones que nos mantengan libres desde un punto de vista financiero. Siempre dependeremos de que "nos quieran y nos contraten", sobre todo en este mundo tan competitivo.

    A veces me viene la imagen del paralítico en la piscina de Siloé que esperaba que alguien le tirara a la piscina en el momento en que se movieran las aguas para que se obrara el milagro y volviera a caminar. Esperamos que alguien nos de empleo, que alguien nos ayude, que alguien nos de la oportunidad. Y en realidad, ¿qué pensamos de nosotros mismos en estas situaciones?

    Los que somos autónomos sabemos que cada día tenemos que salir a la calle en busca de clientes. No estamos contratados. Dependemos de los clientes que buscamos y necesiten y aprecien los servicios que ofrecemos. No podemos echar la culpa a la crisis económica, porque lamentarnos de ello no nos ayudará. Simplemente tenemos que abrirnos un lugar, refinar los servicios y hacer que nuestro trabajo valga por si mismo. Si no lo conseguimos tenemos que cerrar nuestro trabajo. ¿nos lo podemos permitir? No. simplemente no. No tenemos empleo, pero si trabajo. Depende de como yo me valore a mi mismo y al servicio que ofrezco el resultado que yo pueda obtener. Lo que sí está claro es que la seguridad nos lleva a no pensar, y el no pensar a ofrecer siempre lo mismo y de la misma manera.

    O crecemos, nos adaptamos, cambiamos y mejoramos lo que ofrecemos o nos vamos al tacho. Eso es lo bueno que tiene trabajar en contra de ser empleado, que te lo tienes que currar cada día, porque si no no hay dinero a fin de mes. ¿Qué hacer? Prepararse cada día para ofrecer las mejores cualidades de uno mismo a las necesidades que tiene que satisfacer las personas que necesitan de lo que sabemos o hacemos. 

    Tal vez la crisis despierte el gigante interior que llevamos dentro, del que no somos conscientes o del que dudamos. ¿Será la hora de despertarlo?

    Yo se que buscamos la seguridad en nuestras vidas, seguridad que muchas veces paraliza y frena la mayor parte de los talentos y de la libertad que podemos tener.


    13/8/13

    Cerebro, principio y procesos



    Es curioso que la mayor parte de las grandes ideas nacen cuando estás desconectado del mundo donde tienes que desarrollarlas. Es cuando desconectas el mejor momento para que te vengan a la cabeza. Es por ello que muchos llevan en sus bolsillos o bolsos pequeñas libretas donde poder anotarlas. Unas veces pueden surgir en el coche, de vuelta a casa, otras en la ducha. Hay momentos en los que te vienen a media noche, mientras intentas dormirte o cuando, de repente, te despiertas en la madrugada. Son los estados de libertad de la mente que trabaja por su cuenta y recoge cantidad de datos que están almacenados en ella. Es curioso como Margaret Heffernan  hace alusión a que debería haber en las empresas, y por qué no en la vida diaria, esos momentos de libertad para que la mente se explaye en lo que quiera y tenga libertad para pensar por si misma. Es una experiencia que todos tenemos: algo no nos sale, no lo recordamos y cuando nos olvidamos de ello y desconectamos de lo que perseguimos, de repente, nos viene la solución. ¿Es la ansiedad por conseguir algo la que nos aleja de ello?

    También me ha llamado la atención la mención que hace de los tres principio del éxito de Warren Buffett:
    • Energía: Si no vivimos con energía y entusiasmo aquello que perseguimos, difícilmente lo conseguiremos. Y la energía se nos nota en la manera de comunicar, de caminar, de trabajar y de vivir aquello que nos pone en camino. Si contagiamos a los demás con nuestra actitud, es nuestra actitud la que nos debe mantener entusiasmados.
    • Inteligencia: Que no es tanto "el saber por saber", sino más bien la capacidad de adaptarnos a las circunstancias y sacar provecho de ellas a pesar de las dificultades, lo que en otros términos llamaríamos pro actividad, creatividad, iniciativa y adaptación. Saber ver oportunidades donde generalmente nadie las ve: ¿espíritu optimista?
    • Integridad: Saber decir no cuando hay que elegir entre mantenerse en el camino de aquello que perseguimos y lo que nos puede separar de ello.
    Interesante también tener a tu lado a alguien que te pregunte y que te pida que seas realista y concreto, que sepas marcar objetivos, tiempos y metas que puedan ser reales. A veces podemos tener la tentación de escaparnos de ellas, de evadirnos, de postponerlas, pero cuando hay alguien a tu lado que te las pide sabes que el camino no está simplemente en la mente, tienes que trazarlo en un papel, concretarlo en el tiempo y saber marcarte plazos. Interesante el proceso de coaching que yo mismo esto realizando hacia objetivos que me propongo. Tony, mi Coach, está ahí acompañándome y pidiéndome claridad en el camino a realizar. Gracias Tony por ello.


    12/8/13

    Ampliando perspectivas


    ¿Sabes que es lo que sale en la imagen? ¿El cerebro? ¿Una hoja? ¿Qué dirías que es? Es una pregunta que hacían en una película que estaban haciendo esta tarde: Soul Surfer, basada en una historia real. Pero bueno, la imagen que ves puede decir muchas cosas, pero una vez que se ve la imagen real la profesora explica que para poder captar la realidad no la podemos ver desde cerca, hay que verla desde perspectivas diferentes. Curiosamente coincidía un poco con lo que leía esta tarde en el libro de "Descubrir la neurodidáctica" de Anna Forés Miravalles y Marta Ligioiz Vázquez en el que muchas veces creemos que el mapa que tenemos en la mente refleja el territorio de la misma vida.

    Buscamos seguridades, dicen en el libro, y nos sentamos en el mismo sitio, recorremos las mismas rutas, comemos los mismos platos, vemos el mismo tipo de películas y tendemos, entre otras cosas, a refugiarnos en el mismo tipo de amigos. Buscamos, al igual que los animales, marcar el territorio de tal manera que podamos sentirnos seguros, no excluidos y sin sentirnos amenazados por personas, grupos, valores que nos cuestionen de una u otra manera.

    ¿Qué pasaría si nos sentamos cada día en un sitio diferente a la hora de comer, hacemos una ruta diferente al salir de casa en dirección al trabajo, cambiamos de autor del libro que leemos o, simplemente, conocemos gente nueva? Posiblemente e damos al cerebro, dicen ellas y concuerdo yo, a que se expanda y vea cosas nuevas que generalmente no vemos por la situación de confort en la que nos sentimos y nos gusta estar. También comenzaríamos a ver "nuevas perspectivas" que amplían nuestra visión e iríamos más allá de ciertos instintos que nos mueven y nos hacen reaccionar de forma un tanto primaria e irracional.

    Las palabras, explican ellas, pueden ser dichas en un contexto, entendidas en otro e interpretadas en otro totalmente diferente de tal manera que no ayudan a construir relaciones estables a niveles personales o de trabajo. Los hechos que a veces producen, a simple vista, una negativa a ser aceptados desde nuestra parte, pueden ser vistos también desde nuevas perspectivas si el cerebro está siempre en movimiento y buscando nuevas perspectivas en aquellos sitios que son comunes tanto en la casa, como en el trabajo como en los caminos que recorremos todos los días por nuestra vida.

    Lo que simplemente puede ser una parte del cerebro, una hoja puede ser entendido en su contexto si nos alejamos de la perspectiva que tenemos y la analizamos desde un poco más lejos intentando buscar toda la información que podamos conseguir. ¿Nos interesa ser más objetivos o preferimos la seguridad de nuestras ideas, experiencias, creencias o valores al precio de valorar la vida y a los demás desde lo que realmente pueden aportarnos? La foto del inicio simplemente era esta, nos sucede lo mismo en la vida?:




    10/8/13

    Las 6 reglas del Éxito de Arnold Schwarzenneger

    Te dejo un video de Arnold Schwarzenegger 6 pasos clave para el éxito. Interesante video en el que Arnold Schwarzenegger explica los 6 pasos para el éxito.

    9/8/13

    ¿Me estoy estresando?



    ¿Sabías que el estrés afecta al 40% de los trabajadores norteamericanos y representa más de la mitad de los días de absentismo laboral?

    ¿Sabías que el estrés nos afecta en el rendimiento laboral, en nuestro clima afectivo y en nuestro desarrollo personal?

    ¿Sabías que el estrés no nos ayuda a tomar decisiones racionales?

    Todos tenemos en mayor o menor medida experiencias de estrés. Es la lucha entre la realidad que vivimos y aquella a la que queremos llegar. Y al final, ni gozamos del camino ni posiblemente lleguemos a gozar del destino pues el estrés se mete en el medio sin darnos pie a vivir de una forma más racional.

    ¿Qué hacer, pues?
    1. Vivir el momento. No por mucho madrugar, amanece más temprano. La felicidad está más en gozar de lo que tenemos, aunque sea poco, que vivir angustiados y preocupados por lo que nos gustaría alcanzar. La realidad es lo que es y hay que disfrutarla.
    2. ¿Por qué preocuparme de lo que no puedo resolver o cambiar? Tal vez la aceptación es la llave, que no quiere decir resignación. Aceptar te da la posibilidad de ver las cosas como son y no como te gustaría que fueran al punto que una vez aceptada tienes la posibilidad de verla, de estudiarla y de cambiarla con más tranquilidad y objetividad.
    3. Actuar. "Preocuparnos" es anticipar algo que no se ha dado, y que posiblemente no se de. Ocuparnos de lo que tenemos que ocuparnos, de la realidad y centrarnos en ella no da el poder de vivir y de actuar, si es que podemos, sobre la misma realidad. No vivimos de suposiciones sino de la mera realidad presente en nuestras vidas y que podemos modificar con nuestras tomas de decisiones.
    4. Conectar con los demás, compartir aquello que nos preocupa o aquello que es parte de nuestra riqueza nos ayudará a liberarnos de la carga, no a olvidarnos, a liberarnos ya que entre varios la carga se hace más pequeña y a veces se llega a ver de otra manera. Si cambiamos nuestra manera de pensar, el mundo y los problemas también cambian. Muchas veces el estrés forma parte de nuestra manera de pensar y de ver las cosas.
    5. Desconectar. Nos comemos la bola muchas veces rumiando las cosas una y otra vez. ¿Qué tal un chiste? ¿Hacer ejercicio? ¿Cambiar de actividad? ¿Un poco de relajación? Somos dueños de nuestro destino, no sus víctimas. Por eso, hay que ser libres, incluso de aquello que buscamos y anhelamos. No podemos dejarnos aprehender por nuestras ilusiones al punto de perder la misma vida.
    ¿Lo mejor? Vivir sin estrés. Gozaremos más de la vida.

    8/8/13

    ¿Amando la imperfección?


    Me topé con ésta frase en el día de hoy en el Facebook. Me llamó la atención por varias cosas:

    • ¿Qué es la perfección en sí, especialmente en una persona? ¿Algo que cumple mis expectativas? ¿Algo que satisface mis necesidades? ¿Algo que no tiene fallos? La verdad es que la idea de la perfección, sobre todo en lo que se refiere a una persona, puede tener tantos puntos de vista. En la vida nos encontramos con gente que nos cae excelentemente y que, por el contrario, a otros se les atraganta. Y gente que a nosotros se nos atraganta y a otros le viene como anillo al dedo. Mirándolo desde fuera, ¿por qué sucede? ¿Es la perfección una proyección nuestra que daña a veces la realidad de lo que vemos o utilizamos?
    • ¿Ser perfecto para otra persona? Mal asunto. Si no soy perfectamente yo todo aquello que pueda dar a los demás me dejará insatisfecho e infeliz conmigo mismo. Pensamos demasiado en los demás sin olvidarnos de algo primordial: "amar al otro como a uno mismo". Si no me amo, mimo, cuido y desarrollo, ¿qué puedo darle a los demás? Lo mejor es dar la mejor versión de uno mismo teniendo por seguro que nunca agradaré a todo el mundo y que lo mejor es estar contento conmigo mismo. Al hacerlo así la propia alegría se contagia.
    • ¿Amar mis imperfecciones? Bueno, no se si imperfecciones, limitaciones, defectos o realidad personal. Toca amarse y aceptarse tal y como uno es. En línea con lo anteriormente dicho si yo no me amo y acepto, difícilmente podré amar y aceptar. ¿Y qué es una imperfección en mí? ¿Una limitación?¿Algo que yo no he desarrollado tanto o en el mismo sentido que otros? Tal vez otros no hayan desarrollado algo tanto como yo o en el mismo sentido. ¿Te imaginas una vida de todos iguales? Tal vez sería aburrido y antinatural, además de ser una vida en la que no nos aportaríamos nada nuevo ni pudiéramos complementarnos. Somos diferentes y hay que reconocerlo y aceptarlo, así como valorar lo que es diferente. ¿Qué aporta lo diferente a mi vida?
    • ¿Hay alguien perfecto? Yo creo que no, además de lo dicho del concepto de la perfección. ¿Te imaginas que siendo todos imperfectos nos viéramos como tal. ¡Qué difícil sería! Y a propósito, ¿por qué me molesta tanto la imperfección si en el fondo es el común denominador del ser humano? ¿Podré ser feliz con mi imperfección? Creo que la felicidad está es saborear lo que tienes en tu propia vida. Poco a poco lo puedes ir puliendo pero sin olvidarte jamás que la felicidad es posible en medio de lo imperfecto y que aunque perfeccionemos algunas cosas otras quedarán ahí, cojeando de alguna pata.