14/2/13

Cuida el presente


No deja de ser realista y simpática esta frase de Facundo Cabral. Cada día es el presente, cada día hay que vivírlo, cada día es el que da sentido a la existencia.

Alguien me decía cuando le preguntaba como se sentía: "Me gustaría coger un par de almohadas y acostarme en el sofá toda la tarde". Indicaba con ello que no estaba muy bien de moral o de ánimos.

¿Vivir el desánimo, la apatía, el mal día, la bajona? ¿Por qué no? Son parte de nuestro presente. Viviendo cada momento, sea bueno o malo, descubriremos el sentido que le estamos dando a la vida en ese preciso instante y es por ello que vivir es algo más que sentir, es descubrirnos en cada momento de nuestra vida, ya que los buenos y malos momentos hablan de nosotros.


13/2/13

La escucha apreciativa



¿Nunca te has sentido a gusto escuchando algo y de has dado cuenta de que el foco de atención no era lo que escuchabas sino aquello a donde lo que escuchabas te trasladaba?

A mi me ha pasado en ocasiones que he estado escuchando a alguien que me inspiraba o que me contaba alguna situación personal. Me sentía a gusto en una u otra situación y de repente me sentía transportado a lo que estaban hablando y sin darme cuenta ya no estaba presente en la conversación en sí sino inmerso en lo que se describía. Apreciaba, de una manera u otra, lo que se decía pero perdía la conexión con el que lo estaba diciendo y, posiblemente, lo que me estaba comunicando.

Escuchar es algo más que apreciar un mensaje que se da. Es captar lo que se quiere decir a través de él. Recuerdo el ejemplo de alguien que quería pararse en una gasolinera a tomar un café, y cada vez que estaban a punto de pasar por una le decía a su marido, que era el que conducía: "¿No quieres echarle gasolina al coche?" El marido siempre contestaba que no. Ya en una de ella necesitaba gasolina y decidió parar. Entonces la mujer dijo: "¡Al fin podré tomar un café!"

Cuantas veces nos ha ocurrido que apreciamos lo que nos dicen pero no interpretamos o no nos aseguramos del mensaje que nos quieren dar. Es importante verificar lo que entendemos y si lo que entendemos es lo que se nos quiere comunicar. ¿Cómo? Preguntando. La pregunta se hace no para cuestionar sino para verificar y así dar a entender que estamos escuchamos y queremos entender bien lo que se comparte con nosotros.


12/2/13

Hablar y escuchar: Necesidad y arte



Hablar es una necesidad;
escuchar es un arte.

Goether

Todos tenemos la necesidad de hablar. Tal es la necesidad que muchas veces lo hacemos sin medir las palabras y las consecuencias que pueden tener para nosotros o incluso para otros. Es tal la necesidad que tenemos que muchas veces y sin darnos cuenta expresamos y damos a conocer nuestra personalidad en lo que decimos. Es más, a veces empezamos a hablar y no hay quien nos pare, al punto que podemos llegar a monopolizar una conversación sin tener en cuenta a aquellos que nos están escuchando.

Escuchar es un arte, un arte que va mucho más allá del mero oír. Escuchar es el arte de querer llegar a conocer a nuestro interlocutor. ¿Te has preguntado lo que se esconcde detrás del mundo de nuestro interlocutor. La experiencia de escuchar nos lleva a la curiosidad no morbosa de querer conocer al otro por el hecho de que el otro representa y aporta algo positivo a nuestra vida.

¿Te das cuenta de que muchas veces cuando escuchamos estamos a la espera de hacer valer nuestras opiniones, nuestras creencias o de querer tener la razón? ¿Es el dialogo un combate en el que uno gana y el otro pierde? ¿Consiste el escuchar en aconsejar, por ejemplo? A veces escuchar es tan solo eso, escuchar, sin valorar, sin juzgar, sin querer ayudar, aunque la mera escucha activa sea una ayuda en si.

No todos valemos para escuchar o, mejor dicho, no todos tenemos el arte de escuchar y de ponernos en la situación del otro. En una ocasión participaba en una dinámica en la que uno tenía que sentarse frente a una silla vacía y dirigirse a ella contándole lo que le pasaba. Después tenía que pasar a la silla vacía y tenía que dialogar con el que estaba anteriormente hablando en la otra silla. Todo un dialogo o monologo que lo único que pretendía era intentar entrar en la vivencia del otro y aprender de ella sin ningún tipo de ánimo de ser el salvador o el juez, sino de aprender lo que se movía y cocía en la vida de otra persona.

¿Cuántas veces no nos hemos sentido escuchados? ¿Cuántas se nos han dado consejos cuando no los hemos pedido? ¿Cuántas se han juzgado nuestras palabras sin haberlo pedido? ¿Cuántas veces nos hemos sentido solos en nuestro dialogo? ¿Cuántas? ¿Cuántas veces habremos escuchado nosotros de la misma manera no convincente a quien nos hablaba?

Escuchbar es un arte, un arte que se aprende escuchándonos, primero a nosotros mismos y después a los demás. En la medida en que aprendamos a escucharnos, cosa que no es fácil, aprenderemos a escuchar y respetar a los demás.


11/2/13

Aquello que nos ata




Tres son las cosas que nos atan en la consecución de lo que queremos y buscamos en la vida:

  • Nuestros pensamientos. Detrás de cada emoción y sentimiento siempre hay una idea. Es la que nos hace ver el vaso medio lleno o medio vacío, un futuro halagüeño o desgraciado, un obstáculo o una oportunidad. En nuestra manera de pensar nos decantamos por darle una informacion positiva o negativa al cerebro y en base a eso escogemos la manera en como actuamos en la vida y de ahi si somos felices o no.
  • Nuestros miedos. Son los principales frenos. Buscamos por lo general lo seguro, lo cómodo. Si vemos riesgo la prudencia y el miedo al fracaso, cualquier tipo de fracaso, nos frena y hace que tardemos mucho mas en tomar las decisiones y muchas veces la de no dar el paso por dicho miedo, cuando un 85 o 90 % de las situaciones los miedos son irracionales y aquello a lo que tememos no llega a suceder.
  • Nuestras creencias. El conjunto de pensamientos, valores, tradiciones, hábitos sociales adquiridos sobre los que se asientan nuestro hábitos de vivir no son cuestionados. Son como una especie de dogma, tabú o principios incuestionables. No nos damos cuenta de que todo ello está a nuestro servicio y no nosotros al servicio de ellos.
Es la libertad interna, no el libertinaje, la que nos hará libres para escoger sabiamente aquello que nos hará felices y dar más vida a la misma vida y a los demás, más que nada por escoger el camino de vivir y no el de sobrevivir siendo esclavo de pensamiento, miedos o creencias que no nos aportan vida.

8/2/13

Escuchar abiertamente



Tenemos una tendencia a buscar, escuchar y apoyar aquello que va en nuestra linea mientra que tendemos a cerrar los ojos, los oídos y la mente a todo lo que puede poner en cuestión aquello que defendemos a capa y a espada. Hay un sentimiento que recorre nuestra mente en el que nos sentimos como si alguien quisiera robarnos algo de nuestra vida.

Alguien decía que la mayor distancia entre dos personas es el volumen de voz que utilizan para comunicarse. La misma distancia puede haber en nuestra cerrazón a la hora de escuchar al otro por miedo a que destruya nuestros argumentos y quedemos prácticamente al desnudo con nuestros propios argumentos e ideas sin poder justificarlas y defenderlas.

Hoy, a nivel científico, si se quiere probar hay algo hay que testarlo, hay que buscar argumentos que destruyan el proyecto que alguien tiene en mente, y no con la idea de destruirlo en sí sino más bien con la idea de fortalezer la creencia, consolidar el proyecto y lleva a cabo lo que uno quiere. Poner algo a prueba requiere pues el saber mirar a todos lados incluso a los lados que no nos gusta. Aquello que no es agradable a la hora de escuchar y de compartir puede resultar agradable para fortalecer un punto de vista u objetivo.

Escuchar aquello que nos molesta puede ser un incentivo para clarificar mucho mejor las posiciones en las que nos mantenemos, o incluso para mejorarlas y clarificarlas, o cambiarlas. La escucha activa y sincera nos lleva eso. Encerrarnos en nuestras propias ideas y no valorar otras nos perjudica incluso a la hora de vivir lo que queremos y de defender lo que creemos.

A veces no es suficiente con estar abierto a lo diferente, a veces tenemos que buscar lo contrario. Es buscar la manera de perfeccionar aquello que deseamos. Encontraremos visiones diferentes, maneras de afrontar la vida y las situaciones de forma distinta.

A veces son nuestros propios prejuicios los que nos juegan una mala pasada y nos hacen ver la realidad un tanto distorsionada. No hay nada como ver la realidad tal cual es, te pone entre la espada y la pared, pero te ayuda a ser, a vivir, a crecer.


7/2/13

Aprendiendo a vivir



Platicaba yo esta tarde sobre la enseñanza y sobre la necesidad de estar preparados para afrontar la vida. Surgía esta reflexión al ver personas jóvenes que ya entrando en edades un poco avanzadas ni trabajan porque no encuentran empleo, ni se preparan para poder vender sus servicios a quien los pudiera necesitar. Al mismo tiempo hablábamos sobre las desafortunadas palabras, al menos para mí, del ministro de educación en las que afirmaba que no hay que formarse para lo que a uno le gusta, sino para lo que se demanda hoy en día.

Yo no estoy de acuerdo. Si quieres ver a alguien infeliz ponlo a trabajar en algo que no le gusta. Y si quieres que deje de crecer, ponle a trabajar en algo que no le guste. Y si por encima quieres que las cosas sigan como están, ponlos a hacer algo que no les guste.

La vida, y el trabajo es parte importante de ella, es para disfrutarla. Y el trabajo hay que saber disfrutarlo y vivírlo. A parte de disfrutarlo y de ser felices con ello, cuando gozamos de lo que hacemos vienen varios regalos con ello. Uno de ellos es la creatividad. Cuando nos vemos inmersos en algo que nos gusta lo vemos desde un angulo y desde otro, desde una perspectiva u otra. El ingenio, la imaginación, la creatividad van acompañados de la mano con el gusto que sentimos por las cosas o por las personas.

Si miramos hacia nosotros mismos nos daremos cuenta de ello. Cuando gozamos de una situación o de un grupo de personas, ¿qué nos sucede? Todos nuestros sentidos se despiertan, se desarrollan y crecen.

Prepararnos para vivir es, esencialmente, prepararnos para disfrutar de lo que nos gusta y poder ofrecer eso mismo a la misma vida y a los demás. Es cuando mejor nos salen las cosas. Es cuando rayamos la perfección, la curiosidad y cuando nos sentimos realizados porque aportamos vida a la misma vida y a los demás.

No es cuestión de, simplemente, aprender para saber o memorizar. Es cuestión de aprender para disfrutar, sentirse realizado, saber que tu vida tiene un sentido y que aportas a la vida algo más de vida y también a los demás. Como diría Bob Marley: "No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta". Cuando uno sobrevive se va arrastrando, mientras que cuando vive sus ojos brillan, su sonrisa pueblan la cara y el cuerpo baila a medida que va viviendo y sintiendo lo que hace.


6/2/13

Jordan y el éxito


¿Quién tiene éxito en la vida? ¿Qué es el éxito? ¿Es más exitoso el que lo consigue a la primera o el que ha conseguido a lo largo de muchas pruebas conseguir lo que se proponía?

Conseguirlo a la primera tal vez sea casualidad, intuición, buena suerte. Tal vez disfrutes de ello, pero nunca como si te ha costado el conseguirlo.

Si lo has conseguido después de mucho esfuerzo has conocido el dolor de la frustración, el desaliento, el sudor, la paciencia. Después de todos los pasos te sientes que el reto lo has convertido en experiencia, en juego, en diversión, en conocimiento.

A lo largo de las pruebas has dominado la técnica, conocido todos los entresijos, has saboreado todo el proceso. Has disfrutado no solo al conseguirlo, sino durante todo el camino.

Las dificultades nos ponen a prueba y hablan de nosotros mismos, de nuestros valores y de quienes somos en la realidad. Nos forjamos, como el hierro o como el barro, a fuerza de calor, dolor y de dejarnos moldear por las lecciones que la vida nos da.

No se los exitos que habrás cosechado en tu vida o las cosas de las que te sientes satisfecho. Puedo asegurarte que los mayores momentos de alegría vienen de aquellos en que hemos logrado algo que nos ha costado. Y es más, si te das cuenta el camino lo has hecho con más pasión y alegría.


5/2/13

La mochila



¿Qué llevarías en una mochila para tu viaje por la vida? Elsa Punset, a quien escuchaba hoy en una grabación, decía que sólo son necesarias dos cosas: ""amor y curiosidad".  Curiosamente me topaba con una frase de Erich From en la que afirmaba que "dar produce más felicidad que recibir".Es curioso que me haya topado con las dos por la cercanía que tiene el contenido de ambas.

¿Te imaginas ir cargando por la vida con una mochila llena de sentimientos negativos? ¿O cargada de sentimientos de avaricia? ¿O de ansiedad? Debe de ser duro. Lo he dicho en más de una ocasión, es difícil ver a alguien que ama y que se da a los demás insatisfecho de la vida o de lo que el o ella es y representa en la vida. El amor es algo que te llena y como alguien afirma es lo único que "cuánto más das, más tienes y se multiplica".

Siempre me ha parecido que el amor es el eje y lo que da sentido a nuestras vidas, lo que nos hace ser sanamente curiosos para saber como poder amar y ayudar mejor a los demás y que, curiosamente, nos hace crecer mucho más como personas. El amor es aquello que te hace centrar más en las necesidades de los otros que en las tuyas mismas. Y como diría Eintein lo que te hace madurar en el sentido de que cuando maduras estás más atento a las necesidades de los demás que a las propias. Me hace recordar a mi madre que en sus últimos años de vida estaba más pendiente de lo que necesitaban otros que de su propia salud y de sus propias necesidades.

¿Pesa el amor? No conozco a nadie que se haya derrumbado por su peso, es más, conozco a mucha gente que gracias al amor ha cargado con mucho más de lo que humanamente podía cargar para sorpresa y asombro de muchos. El amor siempre desata sonrisas y bienestar, aunque reconozco que el amor a veces puede llegar a molestar y a herir, porque tiene un ingrediente de sinceridad y de verdad, aunque el respeto, la comprensión y la aceptación sin limites son parte de él.


4/2/13

Saber escuchar



Decía un periodista anoche en un programa de televisión que el arte de escuchar y dialogar es algo que no está de moda hoy en día. Es más fácil caer en la discusión, en la argumentación rápida y en la defensa de las propias creencias.

El arte de escuchar lleva una gran capacidad de silencio, el silencio en el que observas, estudias, valorar, aprecias, aprendes incluso cuando te encuentras con posiciones totalmente contrarias a las tuyas.

Todos llevamos una verdad dentro, una verdad que hay que valorar, que apreciar y que respetar porque representan el mundo y la experiencia de otra persona. Todo lo que es experiencia es enriquecedor, porque si son vivencias de otras personas, y son vivencias sinceras, siempre nos muestran una realidad de la vida que puede ser útil y maravillosa para todos nosotros.

Generalmente cuando alguien nos habla lo compramos a lo que llevamos dentro. Si se acerca lo acogemos, si se desvía lo rechazamos. La capacidad de guardar silencio interno nos permite observar y valorar, apreciar y reconocer algo diferente a nuestra experiencia.

Es una invitación a observar y a valorar, una invitación a guardar silencio antes de juzgar, rechazar o de dejar pasar por alto algo que puede tener un infinito valor para nosotros.


1/2/13

Dos oídos y una boca




A veces, 
de lo que más nos quejamos de nuestra pareja, 
es precisamente aquello que nos enamoró...

Dr. Vázquez

Me la encontré hoy por Facebook y la ponía Sergio Fernández que preguntaba qué nos parecía esta afirmación. Y la verdad es que la frase no está nada mal. No se que opinais vosotros, me gustaría saberlo. Yo dejo por aquí mi pequeña reflexión.

¿Permitir que uno sea lo que es, es una amenaza para mi persona? ¿Tras el roce diario nos molesta que el otro siga creciendo cuando aparentemente yo no lo hago? ¿Aquello que me encandilo a mí es algo que puede dejarme en un segundo plano?

Cada pareja es un mundo, un mundo en el que hay formas de ser y al mismo tiempo hay necesidades. No somos perfectos, tenemos carencias. Al ser conscientes de nuestras carencias las fortalezas de la otra persona, ¿representan una amenaza para mí?

Lo más normal es que si admiro algo de una persona, ese algo me ayude a admirarlo, valorarlo y me invite a crecer. Si no lo hace creo que el problema está en mí e incluso se convierte en un arma arrojadiza contra mí. No es tanto lo que me disgusta de otro sino más bien lo que me disgusta de mí.

No recuerdo quien dijo que aquello que no soportamos en los demás es un reflejo de aquello que no aceptamos en nosotros mismos. En la relación diaria, bien sea a nivel de pareja, de amigos o de trabajo, nos encontramos con nuestras limitaciones, y ello es algo que no nos gusta. Esto lo podemos proyectar en otras personas y a partir de ahí hay una ceguera total a nivel de relaciones que creo se hace difícil llevar si no hay una gran sinceridad hacia uno mismo.

Por otra parte no se si se pudieran generar cierto tipo de celos, carencias afectivas, complejos de inferioridad, baja autoestima al ver que la otra persona vale más que yo. No lo se. Ésta es mi pequeña reflexión, que piensas tu?




31/1/13

Aceptarse para aceptar



Conversaba hoy por la tarde con una persona el porqué son tan difíciles las relaciones interpersonales, relaciones que también lo son entre pueblos, entre diferentes capas sociales, etc.

Yo le dejaba ver que las relaciones son complicadas desde el principio de la historia. Te acuerdas de la historia de Caín y Abel? Caín representaba una mentalidad, la agrícola, la sedentaria, la que generalmente tenía siempre las mismas ideas. Abel, por el contrario, era pastor, nómada y por ello viajaba, lo que conlleva conocimiento de otras culturas, gentes y experiencias. Se enfrentan las ideas, las creencias, las maneras de ver la vida. Aparte de los celos que manifestaba Caín que son el prototipo de la inseguridad personal que muchas veces tenemos y mostramos de esta manera.

¿Qué sucede si alguien piensa diferente que yo o no comparte mis ideas, mis puntos de vista o mis creencias? Si analizamos por dentro nuestros sentimientos nos sentimos mal. Nos da la impresión de que si no se comparte lo mismo que creemos o pensamos no valemos como personas. ¿Es necesario tener razón ante los demás o gozar de su beneplácito? No. Lo importante es sentirse bien por lo que uno cree, piensa y siente en la vida. Gozar con la coherencia con uno mismo y disfrutarla. Otros gozarán de la suya.

El haber recorrido mundo, a mi personalmente, me ha abierto la mente y me ha ayudado a relativizar cantidad de cosas que podemos y puedo considerar importantes. He conocido gente muy diferentes y sobre todo lo que más valoro no es tanto lo que saben sino la capacidad de amar y la manera de hacerlo que muchas veces es la misma que yo tengo y que otras es diferente, y que por ello te enseñan a amar.

Es la insatisfacción personal la que nos lleva a querer estar por encima de los demás, a comer del fruto prohibido que no es precisamente comer una manzana, sino probar a ser diferentes a lo que realmente somos. Cuando somos capaces de aceptarnos a nosotros mismos no necesitamos ni escondernos de los demás, al igual que Adán y Eva, ni avasallar a otro para sentirnos con el poder y el control de la vida.

No somos más importantes o felices por controlar a los demás. Si lo somos cuando vemos que somos capaces de aceptarnos a nosotros mismos, de querernos y de mostrarnos tal y como somos ante los demás. Es la auténtica libertad de querer ser lo que realmente somos. Y cuando nos apreciemos a nosotros mismos, seremos capaces de apreciar a los demás, aún siendo diferentes a nosotros.


30/1/13

Cuando nada esperas.



"Cuando nada esperas, todo llega", una frase que tenía la oportunidad de leer hoy en el Facebook, una frase que en más de una ocasión se ha paseado por mi mente y una frase que esconde en su interior un arma de doble filo.

No concibo la vida sin sueños, sin ilusiones, sin expectativas. Desde que hemos nacido tenemos una voluntad de crecer y de mejorar. Ya desde niños volvíamos locos a nuestros padres con tantas preguntas que, en algunas ocasiones, ni sabían responder. 

No somos conformistas por naturaleza. Queremos avanzar y progresar. Además hay otra cuestión que nos provoca, el Ego. Ese sentimiento que muchas veces nos quiere hacer destacar por encima del que vive a nuestro lado.

Sin expectativas ni ilusiones no tendríamos lo que tenemos actualmente y la mitad de la población ni tan siquiera existiría. La expectativa de vida, gracias al desarrollo de la ciencia, se ha duplicado.

Pero el arma del doble filo está en esa ansiedad que nos hace tener la mente y la vista clavada en el futuro, en lo que deseamos y queremos que llegue. ¿Cuántas veces nos hemos desvelado por un viaje que tenemos que hacer al día siguiente y bien temprano? ¿Cuántas veces la ilusión por algo nos ha impedido conciliar el sueño? ¿Cuántos miedo imaginarios de lo que podría ocurrir y no ha llegado a suceder nos han atrapado en nuestra toma de decisiones y en poder saborear el sueño, la convivencia con el de al lado o simplemente el trabajo que desarrollamos?

El campesino sueña con la cosecha. Un día y otro, después de haber sembrado, ve que el proceso va lento y, a veces, es imperceptible. Otras veces es cuestión de esperar, tener paciencia y aprender de lo que hay a nuestro alrededor, y que cegados por nuestra ansiedad de futuro, ni somos capaces de ver, ni de saborear ni tan siquiera servirnos de ello.

La otra actitud, la del "no esperar nada", consiste en ser libre para poder ver. Muchas veces esperamos ver lo que queremos y pendientes estamos de lo que esperamos. Para que me entiendas un pequeño cuento de Anthony de Mello en el que relataba que un discípulo fue enviado a la orilla del lago toda la noche a escuchar el ruido de unas campanas. Sus oídos y su mente estaban atentos al sonido que podía salir del lago y nada, no conseguía escuchar nada. Hubo un momento en el que el desánimo hizo mella en él, perdió la esperanza, se dio media vuelta y, sin expectativa alguna, se dirigió al convento. Al instante, cuando su mente se liberó, oyó el sonido de las campanas.

¿Quieres una experiencia real que hemos vivido tu y yo? ¿Cuántas veces nos hemos desvelado de noche, hemos querido dormir y no lo hemos conseguido? ¿Hemos cambiado de posición? ¿Hemos girado la almohada varias veces? También. ¿Qué ha ocurrido? Que cuando hemos aceptado que no podíamos dormir y que era mejor aceptarlo así, nos hemos dormido. Liberamos nuestra mente de la necesidad de dormir, y una vez libre tuvo la libertad de dormirse.

No podemos dejarnos atrapar por la expectativas, son fuentes de ansiedad. No merecemos ser esclavos de ellas. La vida es demasiado hermosa para vivir cosas que todavía no han llegado. Pero tampoco somos seres que pueden vivir sin soñar y sin desear. Nuestros sueños y deseos son parte de nuestra autorealización. Somos parte de ellos en cada paso que damos, pero nunca podremos ser esclavos de ellos. Solo siendo libres, seremos nosotros mimos y podremos decir que estamos vivos.


29/1/13

El amor y la alegría



Siempre me sorprendió aquellas frases de San Pablo: "Aunque repartiera todo mi dinero a los pobres en limosnas o entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada soy." ¿Por qué lo digo? Porque a lo largo de la vida me he encontrado a personas que se han entregado a los demás y en vez de sonrisas, alegría, descanso y paz encontrabas en ellas desazón, enfado, desilusión y rabia por lo que tenían que hacer. Yo tal vez era uno de esos que no era capaz de comprender como uno podía sonreír en medio de la desgracia y de la actitud de servicio que mostraban algunas personas que no dejaban de sonreír en medio de la dificultad.

Una de esas personas, allá por el año 1981, me dejó sorprendido cuando le pregunté como era capaz de sonreír ante la situación de su marido que llegaba, un día sí y otro también, totalmente borracho a su casa. A veces, y todos lo sabíamos, llegaba a golpearle. Nunca olvidaré su respuesta: "Porque lo amo". Así de simple y llana fue su respuesta.

A lo largo de la vida he podido comprobar que cuando amas de verdad hay algo que te impide ver y sentir la inclemencia del tiempo, lo inoportuno de una hora, el esfuerzo que tienes que realizar por alguien. ¿Quien de nosotros, por ejemplo, no ha tenido un hijo enfermo y ha estado toda la noche en vela? ¿Alguna vez hemos maldecido la suerte que nos ha tocado vivir y las noches en vela que hemos tenido que pasar?

La experiencia me dice que estamos más centrados en la satisfacción del otro que en lo que nos cuesta aliviarle el dolor o el sufrimiento. Es más, éstos últimos pasan a segunda fila y casi son olvidados. recuerdo experiencias a nivel familiar u otras vividas como sacerdote en la que todo el esfuerzo fue inútil y había vidas de recién nacidos o de jóvenes que después de un largo bregar en la noche veías que se diluían entre tus manos. Veías que todo esfuerzo era vano e inútil y como sus vidas se apagaban. Aún y así quedaban fuerzas para abrazar y escuchar a sus familias y valorar lo poco o lo mucho que habías realizado en esos momentos.

La vida es servicio, y cuando así lo vivimos nos sentimos bien aún cuando no nos sintamos reconocidos o valorados por ellos. El valor de una vida, de una sonrisa, de un "gracias", de un suspiro sientes que añade valor a tu vida y la satisfacción es más grande que cualquier dureza, obstáculo o situación que en el transcurso te pueda desagradar.

Es el amor el que nos hace sentirnos parte de la vida y útiles a la misma vida y a los demás. Es el amor el que goza cuando ves a los otros gozar. Y es algo que no puedes explicar, Lo vives, lo sientes, lo experimentas dentro de ti mientras que otros, como yo en el caso de aquella mujer, no lo pudiera entender. Es como el amor del enamorado, se ve, se nota y se siente, aunque muchos no vean motivos para enamorarse de "esa" persona. El o ella si han encontrado el sentido, como el del bombero que arriesga su vida, o el del padre o la madre que lo dan todo por sus hijos, o de quien ama sin ver a quien. Todo por una simple razón, el amor hace sonreír a los demás, pero sobre todo te hace sonreír a ti.

Cuando veo esa contradicción del que ama y al mismo tiempo se queja me pregunto: ¿Hay realmente amor? El amor es una experiencia totalmente incomprensible para otros, solo el que lo vive, lo entiende.


28/1/13

La ilusión



¿Qué es más importante la ilusión o la fuerza de voluntad? Yo creo que la ilusión es la que hace que tengamos fuerza de voluntad. Sin ilusión no vamos a ninguna parte. ¿Qué aporta la ilusión a nuestra vida?

Basta que echemos un vistazo a nuestra propia vida y nos demos cuenta de ello. Si volvemos la vista atrás, o al momento actual si vivimos con ilusión, nos daremos cuenta de varias cosas:

  • El cansancio no lo notamos. Trabajamos duro y el tiempo rinde. Nos sentimos a gusto e incluso podemos dar más tiempo del habitual al trabajo o a la persona y vemos que el cansancio no aparece por ninguna parte. Fíjate, por ejemplo, en los niños, corren de aquí para allá, pueden estar jugando hasta altas horas sin que se den cuenta, y cuando los retiras se quedan dormidos en menos de dos minutos. O en los enamorados, todo el tiempo del mundo les parece poco.
  • Las dificultades se convierten en retos y son una tentación. Buscamos las maneras de estar con las personas, de resolver los problemas que nos aparecen y de buscar otras alternativas.
  • La creatividad fluye por todas partes. La imaginación se alinea con la ilusión y juntas hacen maravillas. Se inspiran y nace versos, canciones, proyectos, caminos y todo tipo de novedades que sorprenden a conocidos y extraños.
  • La libertad es es algo que gozamos con intensidad. No importa lo que digan o lo que piensen los demás. Nuestra mente está en el objetivo, en aquello que nos ilusiona.
  • ¿La alegría? No falta, aunque no veamos los resultados de forma instantánea la sonrisa está ahí, porque vivimos el camino, el proceso, cada paso que damos.
  • Apertura a los demás. Comunicamos lo que sentimos, nos abrimos a los demás por si los demás aportan algo. Somos más sociables y extrovertidos.
  • Aumenta la confianza en nosotros mismos, Creemos más en nuestros recursos y aumenta nuestra motivación y nuestra fuerza de voluntad.
  • Y lo más importante es que cuando hay ilusión siempre hay un motivo, algo que hace que merezca la pena. Unas veces nos sentimos realizados como personas y otras hacemos que otros se sientan realizados y amados, Saber que llegamos a la vida de los demás nos hace sentir que tenemos y aportamos vida dentro de nosotros mismos.

25/1/13

Perdón, indiferencia u odio



Uno de los grandes males que podemos hacerle a una persona es la indiferencia. Hay quien piensa que la indiferencia está a medio camino entre el amor y el odio, pero yo creo que está mucho más allá del odio. Cuando amas y odias a una persona la tienes en la mente y en el corazón, para bien o para mal. Cuando sientes indiferencia, simplemente, no está, ha desaparecido. Si el amor y el odio hablan de un sentimiento de agradecimiento y de admiración o de dolor y frustración hacia una persona, la indiferencia habla de la muerte de alguien en la propia vida de una persona.

Recuerdo que hay momentos en los que la libertad que damos a las personas hace que respetemos sus decisiones y tengamos que esperar pacientemente a que nos tomen en cuenta. Es la experiencia del Padre del Hijo Pródigo. Reparte, permite que se vaya, ve como malgasta todo lo que le ha dado y aguanta pacientemente a que se de cuenta de que a su lado tiene un lugar.

Por el contrario, hay otra experiencia, que es la de la Oveja perdida, en la que va en busca de ella. Es otra parte del amor y del perdón. El sentimiento de amor que profesamos hacia quienes queremos hace que muchas veces dejemos el orgullo y la soberbia a un lado, que aparquemos la indiferencia para salir, comunicarnos, dialogar, aclarar y volver al equilibrio de la vida.

Como dice la canción, algo se muere en el alma cuando un amigo se va. El hueco que deja en cada uno de nosotros la vanidad, el orgullo y la falta de comprensión es bastante caro. Somos seres sociales. Necesitamos de los demás.No podemos ir solos por el camino o cambiando de equipo a cada momento. Cuando sentimos que alguien que forma parte de nuestra vida nos falta, sufrimos. Así me lo expresaba una persona hace unos días que sentía la ausencia de su hija que pasaba un momento difícil de su vida.

El perdón implica no solo la actitud de perdonar cuando alguien viene y te lo pide, sino también la actitud de ir en búsqueda del otro. Es una manera de decir que está abierto a la otra persona y que la necesitas porque forma parte de tu vida, de tu grupo, de la sociedad en la que vives. No es que dependamos de los demás, es que los otros significan algo en nuestra vida.

La indiferencia muestra lo que alguien ha significado en nuestra vida, nada. Habla más de nosotros mismos que de la ofensa que el otro haya podido hacernos. Estar abiertos, a la espera o salir al encuentro son actitudes que hablan mucho más de amor que de odio o de indiferencia, actitudes que hablan más de nosotros mismos que las acciones que otros hay podido realizar llegando a herirnos.


24/1/13

Perdonar es aceptar



Cuando oyes a las personas que "perdonan, pero no olvidan" te sientes cuestionado. Si no olvidar es "tener en cuenta" lo que se ha hecho, y que ello condicione mi actitud ante una circunstancia o persona no si para mí sería realmente perdonar. Tal vez lo digo porque me siento marcado por mi experiencia como sacerdote.

Hay un detalle que siempre me ha llamado la atención y se refiere al regreso del Hijo Pródigo a casa del Padre. El Hijo iba con todo un discurso en la mente. El Padre, cuando lo vio venir, ni le dejó hablar. El abrazo de aceptación y la fiesta por el regreso copaban el eje central de la experiencia de perdón. Acostumbrado a una historia en la que cuando hacías algo mal lo importante era averiguar el numero de veces, en compañía de quien y todo tipo de detalles que había que mostrar, el encontrarte de repente con una actitud, como la de Jesús, en lo que lo importante es el encuentro, la reconciliación, la aceptación y el vivir el presente, es algo que te marca. Y te marca profundamente porque luego tienes que vivir el perdón para poder sentir y entender el profundo significado que tiene.

Como sacerdote me he encontrado infinidad de veces con personas que me confiaban sus limitaciones, por no decir sus pecados. Mi cercanía al pueblo me hacía toparme con ellos constantemente. Cada vez que me topaba con ellos a mi mente jamás venía su historia personal, sino la persona que era en sí. Ha habido situaciones donde las experiencias eran muy graves, y jamás lo negativo, el dolor o la frustración prevalecía sobre lo que la persona era en sí.

Las personas somos algo más que hechos, acontecimientos o fallos cometidos. La experiencia de sentirte perdonado en la vida te hace comprender eso, que te aceptan tal cual eres. Y eso tiene un valor incalculable. Eso le sube la autoestima a cualquiera. ¿Sabes lo que significa el sentirte querido, amado y aceptado por alguien cuando eres consciente de tus limitaciones y alguien es capaz de abrazarte o de sonreír contigo a pesar de ellas? Es una experiencia algo increíble, una experiencia en la que sobra la inquisición, la curiosidad, la desconfianza, el juicio, la condena e incluso la prudencia. ¿Por qué?

Porque perdonar significa, ante todo, que yo soy quien tiene que ser en la vida, a pesar de lo que haya podido recibir de los demás. ¿Conoces la historia de aquel pobre hombre que recibió una bandeja llena de desperdicios de un hombre rico? ¿Recuerdas que la limpió, la llenó de flores y se la envió de nuevo a su propietario? ¿Recuerdas la respuesta que dio cuando alguien le preguntó como era capaz de enviársela llena de flores cuando se la habían enviado llena de desperdicios?

La respuesta fue única: "Cada uno da de lo que tiene". Cuando perdonas, te reconcilias con la vida y con los demás y te muestras tal y cual eres, con toda tu libertad y toda tu capacidad de amar. Es el espacio de gozo y del sentir que, perdonando, también yo vuelvo a la vida.


23/1/13

Bienvenidos



Bienvenido a mi Blogg en el que quiero compartir contigo aquellas experiencias, sentimientos, creencias y valores que he ido experimentando por la vida y también que he ido recopilando en Internet.

La vida tiene un sentido y en el fondo de él subyace el valor más grande que nos hace personas y semejantes a los demás: El Amor. A pesar que muchas veces vivimos ciertas contradicciones con nosotros mismos creo que el Amor es el que hace que recobremos el sentido de la vida, el equilibrio y la más pura esencia de lo que somos.

En Reflexiones comparto, principalmente, mi forma de ver las cosas y de pensar. Me mueve un profundo sentido cristiano. Jesús ha dado y da un gran sentido a mi vida. También, gracias a Él, me he abierto a muchas formas de ver la vida y de pensar. Reconozco que la espiritualidad oriental forma parte de la riqueza que he querido aportar a mi propia vida. Todas las reflexiones van orientadas, desde el proceso del Coaching, a que consigamos las metas que nos propongamos.

En Cuentos quiero compartir la inmesa cantidad de historia, unas reales y otras no, que forman parte del patrimonio cultural que tenemos. A través de pequeñas historias nos cuestionamos, reflexionamos y aprendemos a mirarnos al espejo de la vida con sinceridad y espíritu crítico.

Las Frases que día a día voy colgando son frases que han inspirado a otros y que también me inspiran a mi. Así como los cuentos son pequeñas frases que te ayudan a pensar y cuestionar, pero sobre todo a llevarlas cada día como vitaminas para el camino que todos hemos emprendido.

En el Rincón Creativo lo que pretendo es que ejercitemos un poco la mente. El pensamiento lateral nos ayuda a ver que la vida es mucho más simple de lo que creemos. Las respuestas a veces son absurdas, tan absurdas y sencillas como las que tenemos que dar en la misma vida. A veces los niños, mi hija en concreto, las resuelven con más facilidad que nosotros. Tal vez sea la mirada simple e ingenua de los niños que no están condicionadas por las respuestas que nosotros queremos que la vida nos de.

En Vídeos podremos compartir experiencias muy interesantes de la vida real. Tan solo como ver y admirar sentiremos que hay situaciones en la vida que no son tan duras como lo creemos. Si otros han conseguido salir adelante, ¿por qué nosotros no?


¿Sentimiento de culpa?



¿Te acuerdas de aquel episodio del Evangelio en el que llevan ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio con intención de apedrearla de acuerdo con la ley? Le preguntan a Jesús que hacer. Y Jesús calla, tan solo escribe en el suelo. Curiosamente los que acusaban a la muer dejaron las piedras y se retiraron comenzando por los más ancianos. ¿Qué escribía Jesús en el suelo? Probablemente la historia de cada uno de ellos, puesto que dijo que el que estuviera libre de pecado que tirara la primera piedra.

Tenemos una costumbre de fiscalizar las actitudes propias y ajenas. Detrás de una actitud que no nos va llegamos a ver maldad. Alguien me comentaba ayer que a él le sucede con alguien cercano, que hay una persona que se siente acusada, señalada y juzgada por él, cuando en realidad eso no sucede ni tan siquiera en su mente.

También ocurre que buscamos con bastante facilidad culpables a lo que generalmente no nos cuadra. Entras en un sitio, ves algo tirado y lo primero que se te pasa por la mente es una pregunta: ¿Quién fue? Hay que buscar tal vez un culpable, un responsable. Es como si hallando culpables nuestra mente se quedara tranquila sabiendo que "alguien" es el responsable y peor que nosotros o que la falta de control sobre las cosas no es culpa nuestra.

Las cosas suceden, unas veces queriendo y otras no. Incluso cuando se hacen queriendo el mundo de cada persona es muy diferente al nuestro. Suceden tantas cosas en el mundo de los demás que si lo supiéramos podríamos entender cantidad de decisiones que se toman y que llegan a dañarnos cuando en realidad son manifestaciones de una experiencia muy profunda que otros viven.

Nuestra mente es la que se encarga de enjuiciar y de encasillar un sin fin de comportamientos. Haciéndolo encasillamos a las personas y muchas veces las marginamos o rechazamos. ¿Qué pasaría si no emitiéramos juicios hacia las cosas o personas y las aceptáramos sin más? Posiblemente un gran bálsamo de paz y tranquilidad recorrería nuestro cuerpo, sobre todo nuestra mente. Quizás no nos veríamos envueltos en tantos problemas de celos, envidias y roles de poder que llegan a destruir a los demás. Lo que si está claro es que seríamos mucho más libres y no caminaríamos por la vida con tanto sentimiento de culpabilidad hacia nosotros mismos y hacia los demás.


22/1/13

Perdonándose y Perdonando



Estos días he estado escuchando a Jorge Lomar hablar sobre el perdón. El enfoque que le da al perdón va mucho más allá del ámbito religioso. Toca mucho es aspecto de la libertad, de la psicología, de las dependencias emocionales. Hay una frase bien bonita de él que dice: "Perdonar es atravesar un puente desde mi mente en conflicto hasta mi mente en paz".

Siempre me he inclinado a pensar que el mayor beneficiario del perdón es siempre el que perdona. Lo digo porque cargar por la vida a delante con resentimientos es algo muy duro y que no permites gozar del aquí y del ahora. El resentimiento nos ata de pies y de manos borrando la sonrisa de nuestra boca para siempre haciendo que nuestra mente gire una y otra vez en torno a lo que nos ha hecho daño.

Mientras lo escuchaba contaron una pequeña historia de dos monjes que tenían que atravesar un río. Se encontraron a una mujer que también lo quería cruzar y como no sabía nadar uno de ellos la cogió en brazos, cosa prohibida para los monjes, la portó en brazos hasta la otra orilla y una vez allí la puso en el suelo y prosiguió su camino.

Al cabo de unas tres o cuatro horas llegaron al convento y antes de entrar el otro monje abrió la boca que la llevaba cerrada desde que habían atravesado el río y le dijo a su compañero: "Hermano, ahora al entrar tendré que decirle al maestro lo que has hecho. Has transgredido la ley cogiendo en brazos a una mujer".

Hermano...., respondió el otro monje, yo dejé a la mujer hace cuatro horas y tu todavía caminas con ella en la mente.

El que no perdona vive esclavo de los sentimientos de culpa propios o de los que ve en los demás. Pierde la conexión consigo mismo y con la vida. Pierde la libertad y la naturalidad al punto de que no es capaz ni de vivir ni de expresarse tal y como es.

Perdonar es volver a reconciliarse, ante todo, con uno mismo ya que ha perdido la libertad que le permite ser el mismo ante el ofensor. Perdonar es la decisión de seguir caminando por la vida aceptando lo que nos sucede como algo que ha tocado vivir y que no nos puede cortar de cuajo nuestra vida, nuestra forma de ser. Perdonar es ante todo reconciliarme conmigo mismo para gozar del camino de la vida y de los que caminan conmigo.

Hay quien dice: "Perdono, pero no olvido", "Perdono, pero ya no seré el mismo". ¿Te das cuenta? Nuestra vida cambia. El perdón nos devuelve la vida, la libertad, nuestra esencia que nos permite simplemente ser lo que somos en sí: Amor.


21/1/13

LOS CUATRO ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA



  • No Supongas - No des nada por supuesto. Si tienes duda, aclárala. Si sospechas, pregunta. Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento
  • Honra tus Palabras - Lo que sale de tu boca: ERES TU. Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Esto te hace auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
  • Has siempre lo mejor que puedas - Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.
  • No tomes nada personal - Ni la peor ofensa. Ni el peor desaire. Ni la más grave herida.