22/3/12

Afirmaciones Positivas



Es tan solo un segundo el que transcurre entre lo que se produce una emoción y en lo que se produce el sentimiento.Un segundo en el que todo se puede condicionar y un segundo sobre el que podemos tener el control de las situaciones que nos afectan a diario. En ese segundo es donde se producen las ideas, las interpretaciones de las y los fundamentos racionales o irracionales de nuestras conductas.

¿Podemos entrar e influir en esos pensamientos?¿Podemos educar la forma en la que pensamos sobre los acontecimientos? ¿Necesariamente puedo ver negro en todo momento, o tal vez pueda ver la parte positiva de las situaciones?

Nosotros somos los dueños de nuestros pensamientos. Somos los que decidimos lo que dejamos o desechamos en nuestra mente. Somos los únicos responsables de pensar lo que pensamos. ¿Cómo conseguir dominar las emociones, los sentimientos y los pensamientos que los rigen?

Echarnos hacia atrás, alejarnos de la emoción que tenemos en un momento dado, sentirnos observador de lo que se desarrolla en nuestra vida y concretamente en nuestra mente nos hace posible comenzar a ver la realidad sin ese apego personal que las emociones y sentimientos producen en nosotros.

Una vez que conseguimos ser meros observadores de lo que nos pasa la intensidad de los sentimientos disminuye y por ello nuestra capacidad de ser conscientes de las ideas que circulan por nuestra mente es mucho más clara.

Es aquí donde hay un punto importante que es el de preguntarnos si es posible que haya posibilidad de que otras ideas o pensamientos sean posible en esa realidad de tal manera que nos permita ver aspectos diferentes de lo que está pasando y aspectos positivos de lo que puede suceder.

Un claro ejemplo puede ser un despido laboral. En un principio puede ser algo catastrófico pero, ¿puede ser el inicio de un nuevo trabajo en el que me sienta más realizado?¿Una posibilidad de crear mi propio trabajo?

Esto y comenzar a construir frases positivas que me potencien como persona, como trabajador o como miembro de un grupo o de la misma familia son aspectos importantes que reconducen nuestros pensamientos y con ellos nuestras emociones y sentimientos por un lado mucho más constructivo y positivo.


21/3/12

Control de la mente



No dejaban de sorprenderme las noticias de ésta noche en la televisión: había crecido el número de muertes por culpa del sistema nervioso, también lo habían hecho los números de suicidios y el número de ansiolíticos que tenían que tomar las personas para mantener el equilibrio: stress y ansiedad eran las dos enfermedades que subían como la espuma. ¿Qué nos está pasando?

Tal vez sera la falta de equilibrio entre lo que somos y lo que nos gustaría llegar a ser; entre lo que tenemos y lo que nos gustaría obtener; entre la situación en la que estamos y la que nos gustaría estar. ¿Ser o tener? Eh aquí la cuestión. No es un problema nuevo, lo es desde antiguo. Ya las antiguas mitologías mostraban esta cara tan oscura del ser humano, el descontento consigo mismo. ¿Te acuerdas de Adán y Eva? Pues ahí lo tienes, el no conformarse con lo que uno es y aspirar a lo que no se puede llegar a ser, "Dios", va creando ya una ansiedad que entre los primeros síntomas es el huir de si mismo y esconderse y taparse para no ser reconocido. Un miedo a ser uno mismo.

Saber admirar lo que uno es y lo que uno posee, por poco que sea, ya es una gran riqueza, un punto de arranque para vivir feliz, relacionarse con los demás y saber sonreír a la vida. Lo más curioso es que cuanto más te aceptas menos te inhibes, más te abres a los demás y más ofreces de ti mismo. 

Las metas y los objetivos a alcanzar en la vida son importantes y necesarios, pero lo más importante no es el alcanzarlos en sí sino el proceso que nos llevan hasta ellos, porque son procesos en los que mostramos lo que hay de valor en nosotros mismos.


20/3/12

Invertir



Aunque parezca paradójico la inversión es un gasto, pero un gasto que tiene como objetivo una ganancia. En término de ventas utilizar la palabra "gastar" no está bien visto. Parece que "gastar" va en la sintonía del derroche  y de echar a perder lo que uno posee. La palabra inversión parece que lleva consigo algo muy importante a nivel psicológico y es la "ganancia" que uno espera sacar de todo un proceso de trabajo.

La inversión, pues, es un trabajo como el de cosechar la tierra con vista a recoger frutos. Si bien es cierto que pueden tardar unos cuantos meses la paciencia junto con la confianza se erigen como los principales valores a tener en cuenta en todo el proceso así como el de ir trabajando los pequeños detalles que, no por ser pequeños, generan un gasto de energía y económico al mismo tiempo.

Stephen Covey habla de que en nuestro banco de inversión emocional, afectivo y relacional tenemos que ser inversores, es decir, trabajar para tener dentro de nosotros un excedente de recursos para poder dar a los demás de tal manera que nos hagan sentir bien personalmente porque desarrollamos nuestra propia vida y cualidades, bien con los demás porque damos de lo que realmente somos y bien, una vez más con nosotros mismos, porque nos sentimos útiles hacia los demás aportando algo a la vida y a los demás.

¿Qué nos hace sentir bien?¿Qué necesitamos desarrollar más en nuestra vida? ¿Cómo podemos elevar nuestro sentido de pertenencia a nuestro ambiente social? 

De la misma manera que las despensas de las casad se llenan y que las estanterías de los comercios se van llenando de la mercancía que será demandada nuestras vidas tienen que ir llenándose de los elementos necesarios que le dan sentido a lo que somos y de alguna manera representamos para los demás, aunque nuestra mayor exigencia es ser fieles a lo que realmente nos llena y nos hace sentir plenos.

Pero lo cierto es que desde que nacemos somos tabulas rasas que se van llenando de conocimientos y experiencias. Son tabulas que no pueden detenerse y que nos llaman al crecimiento constante.


19/3/12

Erre que erre



Decía Einstein que para conseguir resultados diferentes tenemos que hacer cosas diferentes. Si nos ponemos a analizar nuestra propia vida en los diferentes ámbitos, relaciones, familia, trabajo, crecimiento personal, etc. podremos observar que muchas veces somos obstinados y seguimos martilleando sobre el mismo clavo y de la misma forma una y otra vez si apreciar apenas cambios.

Unas veces somos obstinados porque se nos atraviesa una imagen en la cabeza que hace que condicione absolutamente toda nuestra manera de pensar y de actuar. Imagínate por un momento que esa imagen está distorsionada y no refleja toda la verdad que nosotros creemos y en la que nos apoyamos. ¿No estamos cerrándonos las puertas a lo que puede ser la clave de nuestro éxito?

Otras veces puede ser el orgullo, esa emoción que suele bloquearnos a la hora de saber mirar en diferentes direcciones, a diferentes personas diferentes a nosotros y a caminos a los que siempre hemos atacado. Reconocer el error, el que no estábamos en lo cierto y el que no somos infalibles puede hacer que sostengamos lo insostenible. Preferimos tragarnos el orgullo, cueste lo que cueste, a disfrutar del camino de la vida.

Pero lo que más puede llamar la atención es que después de intentarlo una y otra vez sin conseguir absolutamente nada no somos capaces de cuestionarnos absolutamente nada sobre nosotros mismos o sobre las circunstancias que hacen posible que las puertas no se den abiertas de una vez.

Es la capacidad de cuestionar a los demás, a las circunstancias y, sobre todo, a uno mismo lo que nos conducirá a un nuevo puerto y a nuevas posibilidades en nuestro camino por la vida. ¿Estaré realmente haciéndolo bien? ¿Será éste el camino adecuado?¿Qué pasa si cambio? Son preguntas que tan solo nos abren a la realidad y nos ayudan a pensar en otras posibilidades.


16/3/12

Diálogo y Silencio



Era un programa de televisión, una tertulia concretamente, aunque más que tertulia parecía un dialogo de sordos. Era curioso como antes de acabar de hablar una persona la otra ya le estaba respondiendo. En la vida normal suele ocurrir otro tanto de lo mismo a nivel de relaciones interpersonales donde el dialogo se convierte en un dialogo de sordos.

¿Cuál es el objetivo del dialogo o de la comunicación? ¿Ganar? ¿Tener la razón? ¿Comunicarse simplemente y aprender del otro?

El silencio y la escucha es parte del dialogo. Es el éste espacio donde llegamos a comprender las ideas, las experiencia de los demás, sus propias situaciones. La empatía es, precisamente, eso, el acallar nuestras ideas, nuestros sentimientos, nuestros prejuicios y entrar en el mundo del otro. Más que poner a prueba el discurso del otro lo que más interesa es profundizar, muchas veces con preguntas que muestren el interés por lo que el otro expresa. Tal vez en esa escucha y en ese silencio podamos comprender lo que el otro dice y, al mismo tiempo, preguntando y haciendo que el otro se exprese que se de cuenta, si es que existe alguna, de las posibles contradicciones que pueda haber en él o en uno mismo.

El silencio y la escucha van juntas. Sin ellos es imposible el dialogo. Sin ellos es imposible comprender y enriquecerse de las palabras y experiencias de nuestro interlocutor. Silencio y Escucha es parte de la sabiduría de la comunicación.


15/3/12

Aprendiendo del pasado



Una nueva conversación en la que compartíamos nuestras enseñanzas hacia nuestros hijos nos llevaba en al día de hoy a darnos cuenta de una realidad: los procesos que nosotros mismos hemos tenido en el aprendizaje de las cosas nos ayudan a enseñar a aprender a los demás.

Ella hablaba de la experiencia con su hijo en el aprendizaje de geografía haciéndole recordar lugares en los que habían estado, lugares en los que vivían algunos amigos o familiares y lugares donde sabía que se producían algunas cosas como fiestas, juegos, etc.

Yo, por el contrario, hablaba de una experiencia tenida con mi hija de nueve años, quien tenía que hacer un trabajo sobre el agua. Ella no sabía por donde empezar y yo simplemente le pedía que tomara conciencia de lo que se podía hacer con el agua cada día en casa y fuera de casa: beber, bañarse, limpiar, lavar, nadar, navegar, refrescarse, regar y muchas más cosas fueron las respuestas de ella.

Algo importante había en las dos experiencias: la capacidad de relacionar las cosas que hay que aprender con la vida diaria, las personas que conocemos o los sueños que queremos alcanzar.

Es la capacidad de relacionar los conocimientos lo que permite que vayamos más allá de la memorización y sí nos adentremos en el camino de la profundización y de la relación entre lo que aprendemos, queremos conocer y la misma vida.

Una experiencia de compartir interesante. ¿No?




14/3/12

Buscar el momento



La ocasión hay que crearla, no esperarla, decía Fraces Bacon. El buen jugador de fútbol es el que busca el desmarque, el que propicia que otro se desmarque y tenga ocasión de gol. No creo que el mejor goleador del mundo sea el que se esté quieto en un sitio y de ahí no se mueva.

Queremos éxito, buscamos el triunfo, deseamos ser felices pero, ¿qué hacemos para ello? 

Si a nivel de relaciones, por ejemplo, siempre soy el que quiere tener razón o el que se cree poseedor de la verdad, ¿cuáles serán las circunstancias que harán posible una relación mucho más afable en la que no hay tensiones? 

Si en el ámbito laboral soy de los que se siente un mandado, que está a la espera de recibir constantes ordenes y que carece de iniciativa o creatividad, ¿cuáles serán las circunstancias que harán posible que me sienta feliz y realizado en mis tareas cotidianas?

Si a nivel personal siento que la vida no me ha favorecido, que es una carga o valle de lágrimas en vez del paraíso que yo he soñado, ¿qué actitud tengo yo ante la vida, no para recibir de ella, sino para aportar yo a la misma vida?

Muchas veces tengo la impresión de que "esperamos" de la vida, estamos a las expectativa de lo que la vida nos ofrezca en vez de plantearnos que es lo que hacemos o para que estamos en la vida y que es lo que cada uno de nosotros podemos aportar personalmente a la vida.

La vida no está tanto en recibir de ella, cosa que es importante. La vida está más es saber dar. No es más feliz el que más recibe sino el que más da a los demás. ¿Has visto alguna vez a alguien que dé estar triste? Hay un dicho que dice que el amor, cuanto más se da, más tiene. No es cuanto más da, más se vacía. No. Es lo único que crece a pesar de que se da y se regala.

Crear las circunstancias, las ocasiones y los momentos adecuados es tarea de cada uno, es parte de esa actitud tan importante que es la proactividad.


13/3/12

Control



Hablaba esta tarde con una persona sobre la necesidad de control que tenemos los seres humanos sobre las cosas y sobre las personas.Ya los antiguos tenían esta necesidad y en la medida que iban poniendo nombre a las cosas y a los animales iban sintiendo ese poder que le da uno el saber que controla la situación. Y si ciertamente el saber controlar las emociones es algo realmente bueno, pues no estamos a expensas de ello, vivir con esa sensación de controlar todo y a todos es un sin vivir que acabará alejándonos de todo aquello que qureremos alcanzar.

¿Que habita detrás de esa necesidad de querer controlarlo todo en nuestra vida? ¿Deseo de perfección? ¿Poder? ¿Sentimientos de autoridad? ¿Confianza en nosotros mismos?

Aunque parezca raro en ansia de querer controlarlo todo denota una gran falta de seguridad en uno mismo. Es un problema de autoestima. Lo peor de todo es que más allá de todo ello existe un miedo real a la propia soledad, al encuentro con uno mismo, con la propia realidad y con la posibilidad de encontrarnos auténticamente solos, sin el apoyo de nadie. ¿Qué pasaría si realmente nos sintiéramos sólos ante la vida, ante la sociedad y sin el apoyo de nadie?

Hay quien puede sentir esa terrible sensación, venirse abajo y claudicar en su camino hacia lo que busca buscando el simple apoyo de los demás y de adaptarse a las circunstancias. Hay otros que tienen que enfrentarse a la soledad y lo hacen plenamente convencidos de que están en el camino correcto: Jesús acabo en la soledad del calvario, Galileo rechazado y apartado por sus creencias. Y muchos otros han retado a la misma soledad y al control de todo abandonándose a la riqueza e incertidumbre de la vida.

¿Control o libertad? Lo importante es ser, más que tener a todo el mundo de nuestra parte, porque al final de todo y cuando los demás no nos ven solo nos tenemos a nosotros y de ahí no hay escapatoria. Encontrarse con uno mismo y llegar a ser lo que realmente se es, es el camino del éxito.


12/3/12

Felicidad, ¿elección o casualidad?



¿Podemos elegir ser felices o más bien es fruto de las circunstancias que vivimos en cada momento de la vida? Todo depende de lo que cada uno quiera elegir y vivir en la vida. ¿Ves lo foto en la parte de arriba? ¿Qué es lo que ves? ¿Dos caras? ¿Una copa? Depende de lo que quiera ver y elegir.

La vida cada día nos das muchas vivencias y de ellas nosotros decidimos elegir el aspecto que queremos. Nadie nos obliga. Somos nosotros los que elegimos una cosa u otra. Elegimos ver las noticias negativas o buscar las meramente positivas. Decidimos ser pesimistas o más bien optimistas. Buscamos dar lo bueno que llevamos dentro o lo malo que podemos tener. Decidimos nosotros y no otros, nosotros.

Podríamos decir que tenemos dos actitudes fundamentales:
  • Reactiva: Es decir, reaccionamos ante las situaciones. Actuamos de manera mecánica. Permitimos que los estímulos nos obliguen a actuar de una manera determinada, unas veces a la defensiva, otras de forma agresiva. Simplemente reaccionamos. Nuestra capacidad de pensar es mínima. Nos dejamos llevar por sentimientos o emociones. Somos dependientes de ello.
  • Proactiva. El objetivo no se pierde, permanece y nos mantiene en el camino del equilibrio sin que perdamos el norte. Nos lleva a buscar alternativas, soluciones, nuevos caminos. Antes que reaccionar nos lleva a pensar, a buscar, a innovar, a no sucimbir.
Cuando reaccionamos no somos dueños de lo que queremos. La dependencia no ata las manos. No somos libres. Cuando somos proactivos nosotros somos los que decidimos sobre nuestra vida. Decidimos lo mejor, aún cuando podamos equivocarnos.

La felicidad y éxito se elige, porque entre las muchas alternativas que podemos tener elegimos aquellas que están en el camino. Si quiero ser feliz, elijo el perdón, ya que el rencor no aporta nada positivo a mi vida. Si quiero ser feliz eligiré aquello que me hace feliz y me acerca a ello, en vez de elegir, por mucha razón que tenga para hacerlo, aquello que me aparta de la felicidad o del fracaso.

Conozco gente a lo largo de la vida que es incapaz de ver el lado positivo de las personas, de trabajos que se realizan. Las pegas siempre están al orden del día. El resultado es que no se sienten satisfechas con lo que tienen, con lo que viven y de los que le rodean. En cambio hay otras, por ejemplo los niños, que son capaces de divertirse y de gozar por cualquier cosa por pequeña o inútil que sea. Y son felices, y los ves con la sonrisa en la boca; son felices.

Al final de todo, soy yo el que elijo como vivir, sentir y escoger ante lo que se me presenta. Es mi decisión y mi responsabilidad.


9/3/12

Aprovechando todo



Oía esta mañana por boca de un compañero la historia de una vieja mula que se había caído en un pozo y que los viejos del lugar querían ayudarla a morir intentando enterrarla en arena, piedras y todo tipo de escombros que iban tirando para tal fin. Para gran sorpresa de todos la mula, deseosa de vivir, iba sorteando todas y cada una de las paladas de tierra, piedra y escombros que iban tirando al tiempo que iba pisando todo aquello que iba cayendo por el pozo. Poco a poco, y sin que nadie se diera cuenta, la mula iba subiendo victoriosa hacia la superficie, eso sí, sin dejar de llevar en el cuerpo las señales de todo lo que le iba cayendo encima.

¿Quien de nosotros no ha estado recibiendo en la vida alguna vez todo tipo de cachetadas? ¿Quien no se ha encontrado con esos fuertes golpes de la vida? Unas veces nos hemos venido abajo, pero la sabiduría está en saber utilizar las flaquezas para, apoyándonos en ellas, salir reforzados.

Un pequeño ejemplo puede ser la soledad o el rechazo que hayamos podido haber tenido en alguna ocasión. ¿Nos ha servido de algo? Por mi parte puedo decir que en esas experiencias duras que he tenido me he encontrado conmigo mismo. Otros pueden abandonar el barco e incluso rechazarlo, pero el barco continúa flotando por si mismo. En experiencias como esa no encontramos ineludiblemente con nuestra propia realidad y no nos queda otra que aceptarla y aceptarnos en ella, queriéndonos, creyendo en nosotros mismos y sabiéndonos reconocer como alguien importante en la vida.

Es precisamente en los duros momentos cuando nos ponemos a prueba a nosotros mismos y echamos de los recursos que llevamos dentro, cosa que no haríamos en condiciones normales, pues tendemos a descansar y delegar en otros dejando adormecer muchas de nuestras cualidades.

En los momentos duros, tal y como la mula lo experimentó, podemos conseguir unos hombros duros, tal vez podamos desarrollar el ingenio y llegar a utilizar aquello que nos molesta y nos hace daño para salir por nosotros mismos de las situaciones que nos agobian.

No estaría de más el mirar hacia atrás, hacia esos momentos duros que hemos tenido y observar tranquilamente lo que hemos hecho, lo que aprendimos, lo que nos ha permitido crecer a nivel personal. Nada mejor que la misma escuela de la vida y de nuestra propia historia para seguir creciendo como personas.


8/3/12

Aprendiendo de los juegos



Los juegos son importantes desde el punto de vista del ocio y del esparcimiento. No cabe duda de que tenemos que alejarnos de las presiones de cada día y buscar ese pequeño rincón en el que podamos descargar la adrenalina que llevamos dentro acumulada. Además de descargar la adrenalina el juego también sirve como un medio más en el que podemos compartir y socializar. Pero hay juegos que, además de todo esto, nos invitan a pensar y a utilizar las técnicas que en él se utilizan para sacarle provecho a la misma vida.

Uno de los juegos más populares, que en este sentido me llaman la atención, es el ajedrez, aunque como éste hay otros muchos. En el ajedrez podemos apreciar varias cosas:
  • Cada ficha tiene una función y un movimiento determinado. Saber las funciones que una persona está llamada a desarrollar en la vida es importante. Nos da un sentido de pertenencia, un nivel de responsabilidad y un margen para movernos en diferentes situaciones.
  • Hay estrategias, incluso de salida, que pueden hacerte llegar al jaque mate y concluir victoriosamente la partida. Las estrategias son importantes, nos dan la manera de poder atacar y de abordar felizmente el objetivo. Nos abren posibles caminos y al mismo tiempo nos hacer pensar y prevenir los ataques del adversario. En la vida tenemos que planificar y tener en cuenta aquello que nos puede obstaculizar, ¿para qué? Para formalizar y pensar en otras estrategias.
  • Es muy fácil ver en una partida de ajedrez el ver sacrificar un peón, un alfil, una torre o incluso una reina. Lo importante es la victoria, la meta. Si para ello hay que sacrificar una pieza pues se hace. En la vida hay que saber  utilizar el principio del ganar - ganar. Las perdidas hay que verlas como inversiones que hacemos en relación a la victoria final. Sacrificar piezas no es tanto una opción de derrota, sino la disponibilidad de formar parte de un equipo o de una estrategia con ánimos de victoria clara y final.
  • Pensar es la clave. Si en algo nos diferenciamos de los animales es en nuestra capacidad de razonar las cosas y de darle sentido a lo que hacemos o a lo que decidimos. ¿Por qué nos cuesta tanto pensar y desarrollar estrategias? Tal vez si lo hiciéramos nuestros mayores retos se convertirían en logros y llevaderos porque los hemos vivido como un juego, el juego de la misma vida. Y si el juego tiene algo bonito es que conlleva entusiasmo, risas, alegría, diversión; unos valores que le hemos quitado a muchos de nuestros ideales. ¿Has visto La Vida es Bella? Es un claro ejemplo de como un juego puede hacer de la más dura experiencia algo realmente más llevadero. Y aunque no deja de ser una película, no deja tampoco de ser una realidad. ¡¡¡Juguemos!!!

7/3/12

Perseguir el sueño



Hay sueños que se han hecho realidad en nuestras vidas, sueños que nunca vienen por casualidad sino a través de un gran esfuerzo, de la paciencia para conseguir las estrategias que nos conduzcan hacia los objetivos que nos proponemos y disfrutar durante el proceso de la inmensa riqueza de la vida. Estoy seguro que todos los acontecimientos que llevan un gran triunfo no están exentos de las dificultades, pero éstas están para que podamos superar las vicisitudes y afinar mucho mejor lo que buscamos.

Hay una película, entre otras muchas, en la que el sueño de un padre por conseguir la tutela de sus hijos se estrella continuamente contra aspectos legales, personales, económicos y otros tantos. La película es Evelyn. Cuando todos los recursos parecen fallar y ponerse en contra no hay otra cosa más importante que persistir, buscar, creer y crear o buscar las circunstancias oportunas para que los sueños se hagan realidad.

Cuando uno cambia, todo el mundo cambia. Esperamos muchas veces que todos cambien y la realidad se vuelva a nuestro favor. Como decía Gandhi, cada uno es el camino para la paz. Uno y nada más que uno es el principio del cambio, y a través de uno mismo suceden el resto de las cosas.

Encontrar los apoyos necesarios es útil, desechar los que son obstáculos es necesario. La unión hace la fuerza y alejarnos de las energías negativas hace que nos llenemos de positividad.

Ver los obstáculos como puntos de apoyos para nuevos descubrimientos y nuevas oportunidades es el camino para no caer ni en el desánimo, ni en el victimismo ni en la resignación; es caminar por el sentido de la positividad.

La fe en las propias creencias y la confianza en uno mismo es el camino para levantarse en medio de los sinsabores que nos encontramos por el camino.

Creer es el principio y lo que genera la energía para conseguir los sueños.


6/3/12

El puzzle


¿Has hecho alguna vez algún puzzle? ¿Te gusta? ¿Le encuentras sentido? ¿Te aporta algo el hacerlos? ¿Crees que tiene que ver algo con el éxito en tu vida?

Saber vivir la vida, tener éxito no es otra cosa que ir sabiendo encajar todas las piezas de la vida. Todo tiene una causa. Nada sucede porque sí. El que acierta y consigue sus objetivos lo hace no por el fruto del azar sino más bien porque ha seguido unas pautas. El que no consigue los objetivos quizá sea porque no ha seguido las pautas adecuadas. La ciencia y la cantidad de aciertos que pone cada día en nuestras manos no es sino la consecuencia de seguir un proceso. Cuando se acierta se contrasta para ver si hay algo que lo pueda negar o hacer fallar hasta que no haya nada que lo haga fallar. Todo es saber encajar cada pieza en su lugar.

Curiosamente hay momentos en los que he jugado a los puzzles en los que se me ha antojado poner una pieza en donde realmente no iba. La terquedad me ponía de los nervios. Era como en la misma vida cuando pensamos que las cosas tienen que ser como nosotros queremos y no tal y como ellas son. Cada cosa tiene su lugar en la vida. La cuestión es saber discernir cuál es la función de cada una de ella. ¿Cómo conseguirlo? De la misma manera  en como lo hacemos con los puzzles, con paciencia, detenimiento, contrastando, viendo como todo puede encajar, pensando, estando abierto a nuevas posibilidades, desechando lo que no conseguimos encajar.

Pensar y tener esa paciencia, darle sentido no sólo a una pieza, sino a todo el puzzle es la clave. Nuestra vida tiene un sentido, y cada pieza tiene que estar dentro de ese sentido que le damos a la vida. Puede ocurrir que el sentido que le demos sea el equivocado, tan solo tenemos que buscar el sentido más real, el que nos da la misma vida a través de los múltiples acontecimientos, pero sobre todo con el testimonio, vida o ejemplos de aquellos que han sabido vivir. Tal vez los que han sabido mantener la compostura, la sonrisa y la identidad aún en medio de las más grandes adversidades son aquellos que han sabido encajar en el puzzle de la vida, del trabajo, de la familia, de todos los ámbitos de la vida.


5/3/12

Creer es el principio del poder.



Imagínate por un momento al inventor del coche, del avión, del teléfono, del teléfono móvil, de internet, de la fotografía o de algo tan sencillo como puede ser un paraguas. 

Piensa en un momento en cual ha podido ser el proceso que han seguido hasta llegar a conseguir lo que han llegado a hacer realidad.

Toma conciencia de alguna cosa que hayas llegado a conseguir y que tu mismo creías que jamás lo conseguirías?

¿Cuál crees tu que ha sido el proceso?
  • La necesidad tal vez sea el primer paso. Sentir la necesidad de conseguir algo y sobre todo en cómo repercutirá para uno mismo y para los demás es una fuente de motivación que hace que la inspiración y el esfuerzo se acrecienten a pasos agigantados.
  • Creer en el sueño, en la posibilidad de hacerlo realidad, es otra parte esencia. Si los que lo han conseguido no hubieran creído en ello no hubieran gastado ni un sólo segundo de sus vidas en ello.
  • Investigar, probar, dar pasos hacia la consecución del sueño es parte ya de su realidad. Es probable que lo veamos realizado o que nos muramos antes de alcanzarlo. Pero lo que sí es cierto es que cada paso que se de es un paso que nos ayudará a ir descubriendo otras cosas por el camino, que es otro de los aspectos positivos. Estar en camino hacia algo nos permite conocer cosas nuevas.
  • Los fracasos no son los resultados finales, sino el conocimiento de cómo no hacer las cosas. De cada intento fallido aprendemos cosas que nos permiten avanzar en la misma dirección o en direcciones diferentes.
  • Compartir el camino con otros se añadir sabiduría y conocimientos a lo que ya sabemos. Convertimos la vida en una nueva formula matemática en la que 1 + 1 ya no es igual a 2 sino a 3, es decir, el conocimiento compartido no se suma, se multiplica y de gran manera.
  • Creer en mi mismo. No es suficiente en creer en el sueño, tengo que creer en que dentro de mí hay cualidades y habilidades suficientes y que al compartirlas con otros pueden acrecentarse, así como la posibilidad de adquirir otras nuevas y complementarias. Es el desarrollo de los propios talentos.

2/3/12

Cambiar de actitud o de hábitos



Si ahora no tienes Buena Suerte 
tal vez sea porque las circunstancias 
son las de siempre. 
Para que la Buena Suerte llegue, 
es conveniente 
crear nuevas circunstancias.


Nada ha cambiado; 
solo yo he cambiado, 
por eso 
todo ha cambiado. 

Anónimo

Es curioso pero ha habido momentos en mi vida en las que he sido terco hasta la saciedad. Ello me ha servido en ocasiones para conseguir muchas cosas y sueños que tenía, pero también es cierto que en otras no he conseguido absolutamente nada. 

La terquedad puede ser una virtud, genera paciencia, pero también puede ser un aspecto no tan positivo, cerrarse a cantidad de recursos que pueden estar a nuestro alcance. Saber medir las circunstancias en las que vivimos y nos desenvolvemos, así como tomar las decisiones más acertadas es la mayor responsabilidad que podemos tener, puesto que lo queramos o no, somos fruto de las decisiones que tomamos en cada momento.

Estar abierto a crear nuevas circunstancias nos da la libertad para explorar nuevos caminos. Mantenernos en nuestra postura, cuando creemos firmemente en ella, nos da la virtud de la paciencia. Saber vivir apoyándonos prudentemente en ambas nos da equilibrio y libertad.

Hay un libro, "Quien ha robado mi queso", que nos ilustra de forma muy clara como en muchas ocasiones nuestro inmovilismo, bien sea a nivel de relaciones, trabajo, economía, etc, nos puede llevar a la auténtica ruina. Estar abierto a nuevos caminos nos puede poner en situación de inseguridad, pero al mismo tiempo de búsqueda y de poder enriquecernos en todos los niveles de nuestra vida.

Nuestro mayor peligro en instalarnos en nuestras propias verdades, zonas de seguridad y esquemas de trabajo. Es un problema muy antiguo, problema que siempre existió en la imagen de la rivalidad existente entre pueblos nómadas y sedentarios, entre conservadores y progresistas.

¿Cuales son las circunstancias de mi vida? ¿Puedo cambiarlas? ¿Por qué no? Y si las cambio, ¿qué pasaría? ¿Qué me detiene? ¿El miedo? ¿La inseguridad? ¿Los demás?

La vida depende de las circunstancias que yo creo.


1/3/12

El éxito, ¿llega o se va a por él?



Estar en el momento adecuado y en el sitio adecuado y darle a la tecla adecuada no es fruto de la casualidad, es el fruto de la continua búsqueda de estrategias. No es cuestión de esperar, sino más bien de buscar los caminos. No es cosa de estar a la expectativa, sino de saber que hacer mientras se espera. Hay que estar vigilante, atento y lleno de astucia en cada momento.

¿Recuerdas aquella historieta en la que alguien que tenía plena fe en Dios se encontró un día en medio de una inundación en la que no tuvo más remedio que subirse al tejado de la casa para poder salvarse? En lo que estaba en el tejado llegó una lancha de la Cruz Roja para rescatarlo y el no quiso subirse. Decía que tenía fe en Dios y que nada le pasaría. Al poco rato pasó otra de Protección Civil que le sugerían que subiera pues las aguas iban creciendo cada vez más. Pero tanta era la fe de él que nuevamente desistió aludiendo de que Dios le salvaría. Poco tiempo quedaba y llegó otra lancha con soldados del ejercito. Fiel a su profunda fe en Dios decidió quedarse allí hasta que las aguas se lo llevaron. Una vez en el cielo se quejaba ante el padre celestial: Oh Padre Santo, tuve en fe en ti, esperaba que vinieras a salvarme y me has dejado morir. Dios simplemente respondió: Y así lo hice. Te envié a la Cruz Roja y los desechaste, a Protección Civil y los desechaste, al Ejército y los desechaste.....

La vida y el éxito no es estar simplemente a la expectativa, es saber tomar decisiones, buscar las estrategias, encontrar los caminos, por difíciles que sean, de saber tomar decisiones que te conduzcan a ir cumpliendo objetivos paso a paso.

No es cuestión de lo que la vida me da o pueda darme, sino más bien de lo que yo estoy dispuesto de darle a la vida, a los demás. Y para ello nada mejor que dar lo que hay dentro de uno mismo, al punto que dando no te queda otra que desarrollar cada vez más lo que hay dentro mi.


29/2/12

Responsabilidad, Motivación y Circunstancias



Oigo muchas veces hablar que la suerte consiste estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. También recuerdo que hay un cuento que habla de alguien que mandó arreglar una máquina, vino el mecánico, lo vio, apretó una tuerca y pasó la factura: 1.600.00 €. La persona que había pedido arreglar la máquina quedó sorprendida del arreglo y del coste de éste, por lo que le pidió al técnico que le especificara en la factura el coste total y el desglose de dicho coste, a lo que el técnico no dudo nada y le puso en la factura: Coste del tornillo.... 1.00€. Saber que tornillo apretar 1.599.00€.

Entre la suerte y la buena suerte hay una gran diferencia. La suerte es puro azar y no siempre uno está al alcance de ella. De hecho podemos esperar toda una vida para que nos toque la lotería y tener muchas posibilidades de que no nos toque. Podrían transcurrir otras tantas vidas sin que ello sucediera. La Buena Suerte, por el contrario, no es fruto del azar, sino del trabajo, de la preparación, del esfuerzo y de las habilidades que uno pone para que todo eso confluya en una sola cosa: el éxito.

Son muchos, por ejemplo, los jugadores de fútbol que están en el sitio adecuado, en el momento adecuado y no consiguen meter tantos goles como otros. Es por ello que la Buena Suerte es algo más que saber estar en el sitio y en el momento adecuado. ¿Cuál es el secreto? Pues simplemente saber crear las circunstancias adecuadas para que todo confluya en el mismo lugar y momento, sabiendo aplicar el resto, las habilidades.

Ello nos lleva a saber tener en cuenta todo lo que es necesario para que algo sea fructífero. Así como hay un tiempo para sembrar, hay otro para regar, otro para proteger del sol y de la lluvia, otro para obtener las temperaturas ideales y otro para cosechar, como otro para vender. Todo tiene su tiempo, su espacio, su preparación. El éxito no viene por casualidad sino a través de la preparación, muchas veces al detalle, y del esfuerzo que hay que dedicarle a lo que queremos conseguir, tal vez hay que ponerle, como canta la canción, alma, corazón y vida a lo que queremos conseguir, sin olvidarnos de la cabeza y de la planificación consciente y detallada.


28/2/12

Imaginación, motivación y responsabilidad



Imaginación...., ¡Qué importancia tiene dentro del proceso de motivación! Sin algo de imaginación difícilmente podremos llegar a conseguir lo que queremos en la vida:

La imaginación es el comienzo dd un enamoramiento, por así decirlo, on aquello que queremos alcanzar y conseguir. Imaginamos al amo, amada; imaginamos como demos en el futuro; nos imaginamos desarrollando una actividad que nos gusta. Y a medida que nos imaginamos las cosas nos vamos enamorando de todo aquello que nos imaginamos hasta el punto de correr el riesgo de llevarnos un buen batacazo si lo que nos imaginamos y soñamos no está fuertemente ligado a la realidad. Sueñan y se imaginan los atlétas la carrerá que tienen que correr; sueñan y se imaginan durante breves instantes los jugados de futbol como van a lanzar una falta. La imaginación, como quien que no quiere la cosa, abre el camino de la acción.

La imaginación nos ayuda también a ser detallistas, a saborear y planificar los pormenores de lo qu vamos a hacer, a ensayar en nuestra mente cada uno de los pasos que vamos a dar, a imaginarios como vamos a afronta cada uno de los obstáculos que van a salir a nuestro encuentro. La imaginación es, pues, un elemento que no solo nos ayuda a enamorarnos ddl objetivo a conseguir sino también a cuidar los detalles, nos ayuda a planificar.

Al tiempo que imaginamos y ensoñamos lo que queremos conseguir se va colando, sin permiso y con toda la naturalidad ddl mundo rayos dd creatividad, de cosas que jamás nos hemos imaginado o que no hemos teniido la valentía de llevar a la mente. La novedad se siente invitada y el ingenio se agudiza tratandonos de sorprendernos a nosotros mismos e incluso a los demás. La imaginación da paso a la creatividad sobre todo cuando la alimentamos a través de los sentimientos y de las situaciones que permiten vivir con total libertad aquello que viene a nuestra mente.

Imaginar, enamorarse, buscar el detalle, crear, innovar, dan el propio toque de color y vida a nuestra realidad y a nuestros sueños.


27/2/12

Construyendo la responsabilidad



Quiero conseguir unos objetivos pero siempre me encuentro con los mismos obstáculos, y lo peor de todo es que no vienen de fuera, sino desde mi propio interior. Se trata de la falta de responsabilidad hacia los pasos que tengo que abordar cada día. Llámale falta de constancia o como quieras, pero una y otra vez veo que fallo en lo mismo, en saber ejecutar los pasos precisos para adelgazar, dejar de fumar, tener una buena comunicación o entregar mis tareas a tiempo. Es la falta de responsabilidad. ¿Cómo puedo desarrollarla?

Clarificar lo que realmente queremos. Es posible que detrás de la falta de responsabilidad existe una falta de motivación real del poequé queremos conseguir las cosas. No es lo mismo que queramos alcanzar un objetivo porque es parte de una necesidad propia e interior o porque es una demand que se nos hace desde fuera de nosotros mismos. Es por ello que el tener claro el qué queremos, el porqué lo queremos y lo que va a suponer en nuestra vida a nivel personal y a otros niveles como el profesional, económico, familiar, social, etc.

Entender lo que hacemos. Es seguir un poco la linea de lo anterior. Cuantas veces vivimos valores, asumimos costumbres y nos involucramos en proyectos que no entendemos ni el porqué ni la posible repercusión que va a tener en nuestra vida. Cuanto más entendamos, más valoraremos y cuanto más valoremos más nos involucraremos en el proyecto que asumimos o tenemos en nuestras manos.

Visualizar lo que queremos, y si es de una manera global, mejor que mejor. La visualización nos permite que vayamos saboreando los resultados de antemano y que al mismo tiempo nos sirva de estimulo y motivación. La visualización permite alinear el cuerpo y el espíritu. Nos permite mantener las formas, las actitudes y la ilusión necesaria para que el norte siempre estén resiente en nuestras vidas.

Compartirlo con aquellos que pueden apoyarnos y alejarnos de las fuentes que nos quitan las energías que podemos tener a nuestro alrededor. Hay muchas personas que no creen ni apoyan a nuestros proyectos. Hay que saber tomar distancias prudentes, pues lo negativo o la negatividad de las personas tiende a contagiarse de forma increíble, sobre todo si hay cierta dependencia o afinidad emocional con esas personas. Cuidar los sueños y los proyectos requiere de saber protegerlos de aquellos que no los comprenden o apoyan. No te olvides de aquello que dice, dime con quien andas y te diré quien eres.

Juntarse con gente que vive la responsabilidad, no como obligación, sino como vocación nos ayudará a vivirlo de forma mucho más positiva y eficiente. El efecto contagio funciona y anima. Si los ladrones de sueños nos perjudican, los responsables nos animan y enseñan. Es por ello que muchas veces todo consiste en crear circunstancias que nos ayuden a ser responsables e incluso el saber elegir a las personas que nos acompañen por el camino de la vida.

Reconocer y aplaudir todos y cada uno de los pasos es importante. No necesitamos vanagloriarnos, pero si saber felicitar y felicitarnos por los pasos que sabemos dar y en los que conseguimos algo productivo. Es saber disfrutar y hacer disfrutar a los demás de los procesos, y que estos son en sí más importantes que los resultados en si.


24/2/12

Motivación, responsabilidad y éxito



Si la motivación es el motor que conduce hacia él éxito hay una clara evidencia de que la motivación existe en una persona: la responsabilidad.

La responsabilidad es el compromiso con uno mismo y con los demás para conseguir aquello que hemos elegido. Más que una carga moral, social, legal o económica, la responsabilidad es la señal clara de nuestro compromiso con aquello que queremos alcanzar.

Si yo me propongo alcanzar algo, un objetivo, una meta económica, un valor determinado y voy clarificando cada uno de los pasos que tengo que dar, cuando tengo que darlo, como quiero darlos y con quien deseo darlos, y me voy saltando cada uno de esos pasos haciéndolos cuando me apetezca hacerlos el nivel de responsabilidad decrece y con ello la confianza hacia mi mismo y la confianza que en mi se ha depositado.

La responsabilidad no es más que ordenar las prioridades que tengo en la vida. Prioridad es, precisamente, el darle importancia a unas cosas en detrimento de otras. Soy yo quien elijo, soy el que opto por una serie de valores, actividades y comportamientos. El saber ordenar la propia vida y colocar cada cosa en su sitio y darle el espacio que se merece es el reconocimiento de mi responsabilidad hacia lo que deseo.

Hay momentos en los que podemos vivir bajo presión, donde nuestro valores se ponen en juego, donde podemos tener mayor o menor poder de decisión personal. Pero a mi modo de ver no es en los momentos de presión sino cuando estamos más relajados cuando podemos llegar a dejar las responsabilidades, bien por el exceso de confianza, bien por no tener claro lo que queremos o bien por no ser consecuentes con lo que hemos elegido.

Una agenda, una lista de prioridades, unos plazos para conseguir lo que queremos son parte del proceso. Un compromiso personal basado en lo que elijo y no en lo que esperan de mi o me obligan a hacer es parte de esa realidad que quiero desarrollar en mi,

Están en juego mis valores, mis elecciones personales o profesionales, la confianza en mi mismo y la confianza que otros depositan en mi. Responsabilidad no es otra cosa que asumir y comprometerme con lo que yo mismo he elegido.