11/7/11

Empatía



La empatía tiene dos aspectos muy importantes: una es la de comprender la situación de otra persona y otra es la de ayudarla a hacer un camino de superación personal.

Cuando empatizamos nos ponemos en la situación de la otra persona, intentamos sentir sus propios sentimientos, entrar en su propia experiencia. ¿Qué conseguimos? Ponernos en su lugar, comprenderla y, sobretodo, hacer que sienta que cuenta con alguien a su lado. Es este aspecto el que tenemos que potenciar más. Nuestra función no es llorar, simplemente, con el que llora, sino el hacer posible que ese llanto sea una experiencia liberadora.

La empatía nos proporciona la llave que nos abre la puerta de la confianza de la otra persona. Y esa llave nos da la posibilidad de ayudar a hacer una transición desde una experiencia, situación o estado de ánimo a otro. Cuando alguien te siente cerca, te da el poder de que le guíes y de dejarse guiar.

8/7/11

Valores, vida y expectativas



Hay algo que me llama la atención del mundo y de la sociedad en la que vivimos. Cuanto más avanzamos en el desarrollo social, económico y tecnológico encuentro que la gente se siente más insatisfecha con los modelos de vida que lleva adelante. Detrás de las insatisfacciones podemos encontrar todo tipo de conductas o de actitudes que buscan alternativas a las frustraciones que uno tiene. Como meros datos se puede citar el alarmante número de enfermedades metales, el consumo sin equilibrio alguno de alcohol, drogas u otro tipo de dependencias entre las que podemos mencionar el juego, la comida y otras tantas cosas. ¿Qué hace que nos sintamos mal con la vida que llevamos? Podemos echarle la culpa a personas que viven a nuestro lado, a la situación económica o a situaciones personales. En el fondo el problema está dentro de uno mismo.

La felicidad o la satisfacción en la vida es una conjugación de unos elementos muy importantes: Aceptación personal, valores y coherencia.

  1. La aceptación personal es la base de todo. Jamás en la vida podré sentirme satisfecho sino no me encuentro conmigo mismo. Valorarme y aceptarme por lo que soy es la piedra angular. Si esta premisa no se cumple ya puedo tener yo todo el dinero del mundo que cuando me encuentro conmigo mismo seré un pobre desgraciado que tan sólo inspirará lástima.
  2. Los valores que tenemos y que profesamos, basados en toda una serie de creencias que hemos ido aprendiendo a lo largo de la vida, aunque a veces han sido transmitidos aunque no asimilados, son parte de algo que nunca nos dejará en la vida y que camina como auténtica sombra o como ángel de la guarda: la conciencia. Y cuando hablo de conciencia no me refiero a la que puede ser de tipo religioso, que no deja de ser importante, sino a la conciencia que marca la congruencia o la incongruencia que vivimos de acuerdo con lo que creemos, pensamos y profesamos. Cuando nos fallamos a nosotros mismos, nuestra vida anda a la deriva y de ahí comenzamos la búsqueda incesante de aquello que nos falta.
  3. Es la congruencia la que nos permite tener equilibrio emocional en la vida y sentirnos satisfechos de nosotros mismos y de lo que hacemos. Es la congruencia la que nos permite caminar sin ningún tipo de caretas ni de miedos hacia el exterior, porque nos sentimos felices y satisfechos de quienes somos y de lo que creemos y profesamos.
Cuando en la vida tenemos y luchamos por objetivos o metas sin tener en cuenta nuestros propios valores internos es cuando se puede llegar a esa insatisfacción que nos hace andar a la deriva. Es por ello que nunca está de más el preguntarse por los valores que hay detrás de cada decisión que tomamos o dejamos de tomar. Son los valores, y nunca mejor dicho, los que aportan VALOR a la propia vida, y es por ello que no podemos obviarlos o dejarlos de lado a la hora de decidir lo que queremos en la vida.

Piensa en una cosa, tan sólo una, en el día de hoy ¿qué valores has vivido?



7/7/11

4 preguntas para aclarar las metas



Todos tenemos metas, ilusiones, objetivos que nos gustarían cumplir, Unos pueden ser de carácter personal ,otros de tipo familiar, mientras que otros pueden ser económicos o dentro del nivel de nuestros círculos sociales. ¿Que hay detrás de cada objetivo a conseguir o a renunciar? Valores, creencias y niveles de desarrollo personal de los cuales muchas veces somos consciente y otras veces no. Cuatro preguntas nos ayudan a conocernos un poco mejor  en este aspecto:


  1. ¿Que pasaría si consigo lo que me propongo? Y el que pasaría hay que planteárselo en todos los niveles como pueden ser el personal, económico, familiar, social, laborar, y de desarrollo personal. ¿En que cambiaría mi vida si consigo lo que me propongo? ¿Qué repercusiones tendrían para aquellos que viven a mi alrededor? 
  2. ¿Qué no pasaría si consigo lo que me propongo? Ponerse en camino y tratar de conseguir una serie de cosas implica una serie de renuncias, cosas, actitudes y aspectos que tenemos que abandonar parcial o totalmente para intentar conseguir los objetivos. Ello nos hace ver que dejamos a un lado valores que pueden ser importantes, creencias que hemos mantenido hasta el momento o actitudes que nos daban cierta seguridad. Ser conscientes de aquello que dejamos y que puede afectar a terceras personas es algo que no podemos obviar en un momento determinado.
  3. ¿Qué pasaría si no consigo mis objetivos? Es algo que nos lleva a pensar en las necesidades y en los valores no satisfechos y como pueden afectar a nuestra vida o incluso a la vida de los que nos rodean. Hay objetivos que tienen que ver directamente con nosotros y hay objetivos que tienen que ver con otros que nos rodean, pero nunca debemos olvidar que los objetivos son de uno mismo, incluso si uno se adhiere a objetivos de equipomét, bien sea familiar o empresarial. Uno es el único responsable de sus propios objetivos. Mis objetivos no dependen de nadie más sino de mí.
  4. ¿Qué no pasaría si no consigo lo que quiero? Ciertamente no conseguir algo tiene una implicación de que hay cosas que se esperan que pasen y que luego se echarán en falta. ¿Podemos vivir con ello? ¿Somos capaces de asumir esa realidad? ¿Qué dice de nosotros mismos esa no consecución de objetivos y de que no pase lo que nos gustaría que pasase?
Pueden parecer un poco tontas estas preguntas, pero respondiéndolas con toda la sinceridad del mundo podremos conseguir al menos dos cosas importantes: conocernos mucho mejor, saber que hay detrás de lo que queremos y perseguirnos y, tal vez, ¿la más importante?, una fuente de motivación interna que siempre nos ayudará a un esfuerzo mucho más grande.

6/7/11

6 elementos de un resultado bien formado



Si quieres llegar a buen puerto en tus proyectos ten en cuenta seis elementos que son indispensables:


  1. Afirma tu meta positivamente: "Aquello que ocupa más tu mente, intencionada o inintencionadamente, tiende a convertirse en conducta y en realidad.
  2. Sitúa tu meta en un contexto y vívelo anticipadamente: "Lo que ves, oyes y sientes dentro de ti, te da a probar de antemano lo que sucederá en realidad".
  3. Expresa lo que quieres conseguir tal y como crees que lo verás, oirás, sentirás y vivirás. "Todo lo que se ha creado en el mundo que nos rodea empezó siendo un pensamiento en la meta de alguien".
  4. Elige una meta que puedas realizar por ti mismo y no otros por ti. "No hay nada como conseguir las propias metas. controla lo controlable y deja que el resto funcione por si solo.
  5. Ten en cuenta el coste de lo que quieres conseguir y como afectará a tu vida, economía, tiempo y relaciones interpersonales. ¿Merece la pena?
  6. Elige una meta que valga la pena. ¿Por qué lo vale?

5/7/11

Cuatro pasos para el éxito



¿Por qué no aplicar las bases del sistema científico para alcanzar lo que queremos? Es un sencillo proceso de pensar, probar, comprobar y volver a pensar. Y muchas veces en reemplazar procesos que no funcionan por otros que no hemos probado y que pueden llegar a funcionar. Un intento, otro  y otros más son las partes del proceso. Pero déjame que te lo  ponga en cuatro sencillas etapas:

  1. Decide a donde quieres llegar o lo que quieres conseguir. Y defínelo de forma positiva. No digas "yo no quiero esto", sino más bien "quiero esto". Parece ridículo, pero muchas veces estamos más orientados hacia lo que no queremos, por lo que no dejamos de pensar en ello en vez de tener en mente lo que sí queremos, haciendo que ésto ocupe toda nuestra mente y tiempo.
  2. Haz algo por conseguir lo que quieres. Da un primer paso por muy sencillo o simple que sea. Una vez dado ese paso ya estarás un poco más cerca. Tal vez lo veas lejano, pero cada paso que des te acerca cada vez más a la meta, te identificas más con ella y te sientes en el camino que a su vez le da sentido a todo lo que haces.
  3. Observa lo que pasa, como te sientes, que cosas observas en cada momento y lo que se te abre o cierra en el camino. Cada paso abre nuevas posibilidades, amplia tu mente, incrementa tu experiencia y enriquece tu vida, tus pensamientos y tus ideas y valores.
  4. Cambia lo que tengas que cambiar en el proceso, da vueltas, rodea los obstáculos, inspecciona cada rincón de tu experiencia y aprovecha cada rendija que la vida te ponga en el camino. No olvides que cualquier cosa, palabra. idea, imagen o persona pueden ser un auténtico trampolín en medio del desierto o camino que tienes que realizar hasta conseguir lo que quieres.
¡¡¡¡Suerte en el camino!!!!! Lo conseguirás:) Eso sí, no te olvides de escribir tu propio camino.

4/7/11

Ser nosotros mismos



¿Qué importancia le damos a lo que la gente piensa o dice de nosotros? ¿Hasta que punto nos condicionan las personas que viven a nuestro alrededor, bien a nivel familiar, social o laboral? ¿Somos capaces de mostrarnos "tal y como" somos o deseamos?

No es fácil. Vivimos en una sociedad en el que "guardar las formas" es importante. No digamos nada de las "apariencias". Posiblemente lleguemos a casa y nos sintamos libres de verdad, porque ahí solemos mostrarnos tal y como somos.

"¿Qué más da lo que piense la gente? 
La opinión de otras personas 
solo tiene importancia 
si nosotros se la concedemos"

Borja Vilaseca

El gran problema radica dentro de uno mismo. ¿Me gusto y acepto? ¿Me siento satisfecho de mi forma de vivir o de pensar? ¿Creo en mi mismo y en mis valores? La falta de seguridad en lo que soy, creo, pienso y valoro es lo que hace que claudique ante los demás y sus visiones. Para ello es importante que cuestionemos constantemente lo que somos, lo que pensamos, lo que creemos y los valores que tenemos o profesamos. ¿Ponernos en tela de juicio?

No es cuestión de ponerse en tela de juicio, sino en el profundizar en nosotros mismos y en nuestras propias ideas, formas de vida y valores. Profundizar lleva consigo procesos de purificación en los que nos damos cuenta de aquello que tiene bases bien sólidas y de aquello que es meramente superficial o fruto de apegos.

Abrirnos a profundizar en nosotros mismos no solo nos ayudará a cuestionar y purificar lo que hay dentro de nosotros, sino que nos abre a otros matices de la verdad y de la realidad de la vida y sobre todo nos hace mucho "más libres", es decir, no ser esclavo de nuestras propias ideas y creencias o formas de vida.

Hay algo que para mi es esencial, ¿cómo me encuentro cuando estoy solo? Eso es lo que tiene que marcar el verdadero termómetro de nuestra vida. Si me siento bien, ¿por qué no mostrarme tal cuál ante los demás? ¿Tiene más fuerza la opinión de los demás que la mía propia? ¿Tiene más valor lo que otros opinen de mi que mi propia experiencia?

Hay un refrán que no deja de tener sentido en el día de hoy: "Ándese caliente, ríase la gente". ¿Merece la pena vender nuestra propia experiencia e identidad por lo que la gente quiere y espera de nosotros?

1/7/11

Nunca pienso en ser la figura



"Nunca pienso en ser la figura", dice Lionel Messi hoy en un diario deportivo. Por el contrario y en una ocasión en una foto de diversas autoridades europeas la cámaras tuvieron la ocasión de tomar para la posteridad los empujones que un personaje de un gobierno daba para poder colocarse en el sitio oportuno y en el momento oportuno, lo que hizo posible que esa oportunidad fuera aprovechada pero para algo totalmente diferente, dejarlo en evidencia.

Pensamos muchas veces y actuamos de cara a la galería. "La imagen" esta diosa que se ha infiltrado en nuestro mundo y en nuestras vidas ha tomado un papel tan importante que no somos capaces de vivir con una imagen que no somos capaces de asumir y que muchas veces es nuestra propia imagen, la imagen real de quien somos en la vida, una imagen que nos da cierto pavor.

"Nunca pienso en ser la figura", nos da una clave muy importante de lo que es la vida, el trabajo, el deporte, las relaciones y el papel que uno quiere desarrollar en la vida. Disfrutar de lo que uno hace, piensa, es y quiere en la vida sin la expectativa de ser visto, aceptado, valorado y aprobado por otros es la clave de la libertad y, sobre todo, del sentido que tienen las cosas. Es lo que hacemos y el disfrute de lo que hacemos lo que nos da una identidad propia. Ser el centro de la imagen de todos, recibir el caluroso aplauso de los que te ven y rodean, o vivir bajo la constante aprobación de los demás cuando en el fondo de ti mismo te encuentras insatisfecho y no disfrutas de lo que realmente eres debe de ser lo más frustrante de la vida. Lo mejor es ser, simplemente uno mismo, y disfrutar de sí

30/6/11

Con la mente enfocada



El otro día comentaba lo importante que es tener la mente enfocada en lo que uno quiere conseguir. Y hoy vuelvo a repetirlo. Hay situaciones en la vida que pueden desestabilizar a uno: una crisis laboral, una situación familiar, una carga personal, etc. 

Somos humanos y por ello no somos ajenos a las cargas económicas que podamos tener, ni a las afectivas, ya que nos gusta amar y sentirnos amados, y también nos gustaría ser perfectos y estar libre de limitaciones personales que, más que ponernos en evidencia frente a otros, nos muestran simplemente genuinos y diferentes.

Es por ello que las cargas que llevamos nos hacen darles vueltas y vueltas, una y otra vez a cosas que por más vueltas que le demos somos incapaces de resolver. ¿Qué hacer, pues?

Aceptación de la realidad, nos guste o no. Ni no la aceptamos tendremos dos problemas: uno la propia realidad y otro nosotros mismos. Si lo aceptamos tendremos la serenidad de saber vivir las situaciones y de desarrollar el papel más inteligente en cada una de ellas.

Un pequeño ejemplo. ¿Has experimentado alguna vez una noche tonta de insomnio? Te acuestas de un lado, luego del otro, cambias de postura, te das la vuelta y te viras hacia el pie de la cama, te levantas, te vuelves a acostar, enciendes la luz, la apagas y así un sin fin de cosas. ¿Qué has estado haciendo? Luchando contra el insomnio. ¿Te has fijado que cuando te das por vencido y dejas de luchar caes rendido sin darte cuenta? La aceptación ha producido cierta paz en ti, y ella te ha llevado a lo que querías, pero por el camino que no te imaginabas, la aceptación.

La aceptación, no la resignación, nos lleva al equilibrio, y desde ahí podemos encontrar nuevas alternativas.


29/6/11

Insistenica, esfuerzo y centrarse



Alguien me decía en una ocasión que los hombres no eramos capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, que era una cualidad de las mujeres, pero también escuche y leí que nadie puede servir a dos señores a la vez, pues amarás a uno o amará a otro. En el camino del éxito hay tres ingredientes importantes que hacen la consecución de los objetivos algo mucho más fácil y asequible:

  1. Insistencia. Tomás Edison es un claro ejemplo de ello. Una y otra vez, detrás de un fallo, otro intento. De esta manera cosechó mil y un inventos y patentes. Magic Jordan también intentaba una y otra vez el conseguir cien tiros libres uno tras otro y sin fallar. Se quedaba después de los entrenamientos para hacerlo y no importa lo que tardara. ¿El resultado? Uno de los mejores jugadores del mundo, sino el mejor en su época, de baloncesto. Y lo mismo podemos decir de cantidad de personas que pueden estar en la élite del deporte, de la ciencia o de sus respectivos trabajos. No dudo que sea parte de la insistencia que han tenido que desarrollar.
  2. El esfuerzo es importante también. Esfuerzo físico, intelectual, anímico son facetas o actitudes ante las cuales desfallecemos fácilmente. Sudar, esforzarse, vencer los propios límites y progresar constantemente requiere de constantes abandonos, renuncias y desapegos para optar por aquello que uno quiere conseguir. Un ejemplo de ello puede ser el de los estudiantes que renuncian muchas veces a horas y horas de salidas, diversiones por acabar una carrera o titulación que los equipare como auténticos profesionales. No se conforman con ser uno más, quieren ser los mejores.
  3. Centrarse. Las distracciones en los estudios, en el juego, en las responsabilidades que uno tiene pueden tener consecuencias fatales. Unas veces tienes que empezar de nuevo, una y otra vez, desde el principio. En otras encajas un gol o una derrota por no tener la mente donde tiene que estar y en otras puedes conseguir que todo tu esfuerzo y trabajo se vengan abajo de un momento a otro por no haber estado centrado en el proyecto o trabajo que tenías en mente.
  4. Pero la motivación es tal vez la más importante. La motivación es lo que nos mueve. Decía Einstein que no estudies para vivir, sino que vivas para estudiar, para saber. O lo que es lo mismo, no juegues para ganar, sino para disfrutar. Es así como todo se hace más fácil o llevadero y donde todo tiene un sentido mucho más profundo.

28/6/11

Reírnos



Recuerdo tiempos en los que reírnos en el tren cuando bajábamos en grupo al centro de Valencia, o cuando todo el mundo se contagió de la risa viendo una película del Jovencito Frankestein en la que tuvimos que salirnos del cine para que los demás pudieran dejar de reírse y seguir viendo la película. Bueno, podría hablar de cantidad de situaciones donde la risa ha presidido grandes y delicados momentos como pueden ser veladas de amistad o velatorios o funerales.


Grandes momentos presididos por risas que además de ofrecer un momento relajado ofrecían espacios donde la amistad se estrechaba, la cercanía con desconocidos se producía de forma natural y un gran sentido de la vida desbordaba a uno. ¿Recuerdas esos grandes momentos de la vida? ¿Te has parado a pensar en que momentos han sucedido? Generalmente en los años jóvenes. ¿Te fijas en la capacidad de reír quevtirben los niños? Una pregunta: ¿Cuanto tiempo le dedicamos a reirnos al dia? Dicen que reírse alarga la vida, que reírse propicia un buen ambiente laboral o unas buenas relaciones humanas o de equipo. ¿Por qué nos hemos vuelto tan serios? ¿Podríamos programar un buen rato de risa al día, solos y acompañados?


Reírse no deja de ser calidad de vida.

27/6/11

Saber despeidrse



¿Te has preguntado alguna vez el porqué nos cuesta tanto el despedirnos de las personas o cosas que amamos? Tal vez sea una profunda identificación con las personas o cosas que nos dan, por un lado, cierto sentido de pertenencia, por otro un sentido de posesión y por otro una clara relación de amor. Pero, ¿es sano?

Ciertamente el amor, la identificación con personas, el cariño y el roce de los años son importantes. Es parte de nuestra esencia, somos personas que desde lo más profundo de nosotros mismos amamos a las personas y sentimos aprecio por aquello que representa esfuerzo, trabajo, ilusiones y otras cosas que forman parte de nuestra vida, de nuestra experiencia y de nuestros retos personales.

Pero la vida es eso, una dualidad de vida y muerte, de amor y de odio, de risas y de llantos. Solo tenemos que estar abiertos a una pregunta que nos puede hacer sentir incómodos: ¿Y ahora que?

Es una pregunta que nos pone en el centro de nuestra propia existencia y pone a prueba al sentido de crecer y de adaptarse a nuevas realidades que la vida nos trae. El verdadero obstáculo, y que deberíamos tener en cuenta a lo largo de nuestra existencia, es el "apego", la "dependencia" de las personas y de las cosas que podamos tener. Es por ello que el "¿Y ahora qué?" nos pone ante la necesidad de crecer y seguir dándole un sentido a nuestra vida que no se queda simplemente en aquellas personas que viven a nuestro lado, sino en aquello que todavía uno puede hacer y alcanzar en la vida.

24/6/11

La taza




Hay días en que uno puede sentirse vacío, sin ganas de leer o de escribir, sin querer hablar o incluso escuchar. Hay días en los que te levantas y lo único que te apetece hacer es simplemente quedarte quieto, sentir la brisa o el calor, ver la lluvia o el sol y nada más. ¿Vacío? ¿Cansancio? Tal vez un momento más de esos que te depara la vida.
En medio de ese vacío hay una posibilidad de pensar en el porqué uno se siente vacío y cuál es el mejor remedio para no sentirse así. A veces, incluso, he oído decir que hay personas que se sienten solas cuando están totalmente rodeadas de seres queridos. Vacio y soledad.


Si me pongo a recapacitar en cuáles pueden ser las circunstancias que pueden llevar a sentirse así no me queda otra que echar mano de un ejemplo: ¿Cuándo puede estar una taza vacía? Cuando te lo has bebido todo o no las llenado. ¿Qué hacer? Algo tan simple como llenarla de nuevo. ¿Cómo? Vaciando en ella la leche, el café o cualquier tipo de infusión.


¿Cuándo dejamos que nuestra vida se vacíe? Cuando no permitimos que los demás, o la misma vida con sus acontecimientos, nos alimenten. Cuando no escuchamos, cuando no cuestionamos nada nuestro o de los demás, cuando no queremos aprender más de lo que ya sabemos o de lo que todavía ignoramos.


¿Qué hacer pues? Simplemente llenarnos de la vida y de los demás, de sus gestos, actitudes, conocimientos o experiencias. Escuchar, aprender, querer saber, interesarse, profundizar y otras muchas más actitudes que permiten que nuestra taza se llene.


Pero también podemos sentirnos vacíos con la taza llena. Puede ser que nuestros conocimientos, actitudes y experiencias sean como agua estancada que a veces se convierte en sucia y mal oliente. Nada mejor que vaciar la taza para volver a llenarse. Nada mejor como cambiar y desprenderse del estancamiento y vivir, de vez en cuando, en la incertidumbre para llenar nuestras vidas de sentido.


A propósito, alguien decía en cuanto al amor, que éste era la única cosa que cuánto más se repartía más crecía, aumentaba y se multiplicaba en uno mismo y en los demás. Un continuo vaciar y llenarse, ¿no?

Será cuestión de llenar la taza.
¿Cómo está la mía?

¿Cómo suelo llenarla?

¿De qué suelo llenarla que más me satisface?

¿Cuándo siento que está vacía?

¿Llenamos la taza?

Acabo de encontrar la pequeña historia de la taza. Aqui te la dejo.

“Nan-in, maestro japonés que vivió en la era Meijí (1868-1912), recibió a un profesor universitario que había acudido a informarse sobre el Zen. Nan-in sirvió té. Llenó la taza de su visitante y siguió vertiendo. El profesor se quedó mirando el líquido derramarse, hasta que no pudo contenerse:

— Está colmada. ¡Ya no cabe más!

— Como esta taza –dijo Nan-in–, está usted lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo mostrarle el Zen a menos que vacíe su taza antes?

23/6/11

Conocer para llegar



Fue en una ocasión en la que realizaba una visita de ventas de un pequeño bungalow al lado de la playa. Por lo general y lo aconsejable es que el propietario se quede, a ser posible, fuera de la propiedad para no interferir en el proceso de venta y cierre. Muchas veces las necesidad y las emociones hacen que no seamos lo suficientemente objetivos y que no tengamos en cuenta uno de los factores más importantes en las ventas y en las mismas relaciones humanas: las necesidades del comprador o de aquél a quien tiene que llegar el mensaje.

Pues bien, aquel día por toda una serie de circunstancias coincidieron compradores y vendedor en el mismo sitio. Una de las reglas de oro es la de escuchar al que compra, saber lo que quiere y sobre todo tener en cuenta aquellos factores que le identifican con lo que se vende. Por desgracia la persona vendedora no fue capaz de escuchar, ni de recoger ciertos globos sonda que el comprador estaba emitiendo. Es más, hubo momentos en los que tanto hablaba que llegaba a destacar los defectos del entorno en el que se hallaba la propiedad. ¿Resultado? El esperado. La venta no cuajó.

El mundo de las ventas y de las relaciones tienen dos partes, dos personas, dos maneras de percibir y de ver la realidad. Sino escuchamos, no conocemos y si no conocemos no sabemos realmente lo que ofrecer y como llenar la necesidad de nuestro interlocutor o de nuestro cliente. El silencio junto con la escucha activa son fundamentales para satisfacer mutuamente las necesidades de los demás sea al nivel que sea, negocios, relaciones humanas y otras.

Incluso cualquier objeción puede ser un punto muy importante para poder llegar a un buen puerto. Tan sólo saber que detrás de cualquier objeción se pueden encontrar alternativas y soluciones a lo que uno está buscando. Silencio, escucha y búsqueda conjunta de alternativas.

22/6/11

LOS CUATRO PASOS HACIA EL AMOR



Son cuatro los pasos que Osho nos propone para vivir plena y conscientemente el amor en la vida.

El primero es el vivir el aquí y el ahora. El pasado y el futuro pesan y condicionan mucho nuestras vidas. Basamos muchas relaciones y encuentros en experiencias pasadas, sen buenas o malas, y en muchas expectativas de futuro sean halagüeñas o no. Nos olvidamos del presente, de lo que hay, de aceptarlo y de saber sacar lo positivo que hay en ello. Es más, nos damos y damos de nosotros a los demás en la medida en que lo vemos factible, y dejamos de dar o de ser nosotros mismos cuando no lo tenemos claro y dudamos de lo que llevamos dentro.

El segundo paso es la actitud positiva, transformar el veneno en miel. Todos tenemos sentimientos positivos y negativos, sentimientos que nos condicionan y hacen que desarrollemos nuestros instintos básicos de forma nada constructiva y libre. Todos los sentimientos revelan de forma positiva ciertas necesidades, carencias, dependencias y aspectos de nosotros mismos que no logramos apreciar. Conocernos, aceptarnos y sonreirnos a nosotros mismos puede ser el proceso de un cambio y de una experiencia realmente excitante dentro de cada uno de nosotros.

Compartir, el tercer paso, lo positivo es importante. Lo negativo que llevamos dentro también es importante pero lo es para que sólos podamos observarnos y aprender de nosotros mismos y de nuestros sentimientos. Es una manera de ir creciendo personalmente. Pero compartir lo bueno es fundamental. Cuanto más demos y más repartamos, más tendremos dentro de nuestro pozo. Bien dice el dicho que el amor es lo único que al repartir y regalar más crece en uno mismo.

El cuarto paso es el ser uno mismo ante las circunstancias y ante los demás. Somos amor y somos vida y aunque sintamos que no recibimos nada a cambio merece la pensar ir dando y sembrando por doquier siempre uno está en pleno proceso de vivir y dar vida a los demás

21/6/11

Saber y compartir lo que se quiere



La reunión había transcurrido como siempre hasta que alguien dijo que había que cambiar el estilo de las reuniones, que si seguían así no volvería más ya que siempre estaba pendiente del reloj para salir cuanto antes.

Hasta ahí todo puede parecer normal, incluso cuando alguien se manifestó públicamente de como deberían ser las reuniones. Era, al menos, el parecer de esta personas pero. algo faltaba para poder seguir de manera clara hacia la claridad de lo que una persona manifestaba y. tal vez otras, asentían sin manifestarlo de forma clara y precisa delante del grupo.

¿Qué tipo de reuniones necesitaba cada uno de los asistentes? ¿Cuál era el dinamismo que echaban en falta? ¿Cuáles eran las expectativas que cada uno llevaba a la reunión y cuáles eran las que no se sentían satisfechas?

Muchas veces sabemos lo que no queremos, lo que no soportamos o aquello que nos puede hacer daño. Pero no siempre sabemos o tenemos claro lo que sí queremos alcanzar. Saberlo es importante, definirlo mucho más puesto que cuando sabemos en que consiste una reunión dinámica podemos poner la imaginación y las herramientas para poder hacer que esa meta sea posible.

Muchas veces en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, y no sólo en las reuniones de negocios, saber que es lo que queremos nos lleva de una situación de queja y de demanda a otra de construir y de aportar algo a lo que queremos conseguir.

Fue precisamente cuando introduje unas preguntas que obligaban a pensar y a definirse: ¿Cómo sería para ti una reunión más dinámica? ¿Qué habría que hacer en las reuniones para que salieras más enriquecido? ¿Qué haría de nuestras reuniones algo que no nos tuviera pendientes del reloj, del teléfono o de lo que pudiera estar haciendo en ese momento y en otro sitio?

No es lo que no nos gusta el argumento principal que debemos tener en la vida, sino aquello que precisamente nos gusta y que queremos alcanzar pero, ¿tenemos claro lo que realmente queremos? 

20/6/11

El espejo




Si nos miramos al espejo, ¿qué impresión o imagen nos llevamos de nosotros mismos? ¿Es necesario mirarse al espejo¿ Y que hay sobre guardar las apariencias? Vivimos en la era de la imagen y en muchos sentidos vivimos un tanto obsesionados por lo que llevamos encima y por la aceptación de la que podemos tener o no. Más de una persona ha pagado cara la obsesión de tener que ofrecer una imagen distinta de la que realmente lleva dentro. Fuertes problemas de tipo psicológico les ha condicionado y más de uno ha tenido desenlaces fatales.

Ya desde la misma antigüedad hemos tenido el impulso a no querer ser nosotros mismos, a luchar por conseguir ser diferentes a lo que realmente somos. El mítico pasaje de Adán y Eva nos dejan entrever esa lucha por ser alguien diferente, a pesar de que todo lo tenían. Querían dejar esa condición humana para ser como Dios. La realidad fue muy diferente, y de pasear desnudos por el paraíso comenzaron a pasear con taparrabos y a esconderse cuando siempre anduvieron con libertad.

¿Nos miramos al espejo para dedicarnos una hermosa sonrisa o más bien lo hacemos para saber como llamar y captar la atención de aquellos con los que nos vamos a encontrar? Y cuando nos encontramos con la gente, ¿nos mostramos tal y como somos o más bien nos ponemos caretas y taparrabos que den una falsa imagen de quien realmente somos?

Lo que importa y queda es la capacidad de poder sonreír hacia nosotros mismos, porque lo más triste es que los demás te sonrían, cuando tu no puedes sonreírte hacia ti mismo. No sería mal ejercicio el poder mirarnos al espejo, de una manera sincera y amiga, libre de taparrabos, de mascaras y caretas, de maquillajes y de historias que encumbran a quien llevamos dentro de nosotros mismos, porque al fin y al cabo, y al final de todo, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Nada hay como mirarse al espejo, aceptarse, gustarse y echar la sonrisa al viento.


17/6/11

Alineando emociones y objetivos.





Una pequeña situación que he podido observar hoy entre unas personas me ha llevado a la conclusión que su tus objetivos en la vida estan alineados con tus valores y creencias, y estás plenamente seguro de ello y confías plenamente en tu mismo hace que puedas permanecer, no frío, ante una situación sino con capacidad de control sobre ti mismo y sobre lo que la otra persona pueda querer provocar en tu.


Objetivos, valores y creencias tienen que ir de la mano para no perder el control emocional e incluso el control de aquello que queremos alcanzar. Y la cuestión reside ahí, ¿Son nuestros objetivos reales realmente una prioridad? ¿Prevalecen en medio de la tormenta?

16/6/11

Gracias a la vida



Ha sido bonito el día de hoy. Un cumpleaños donde las diferentes felicitaciones recibidas a lo largo y ancho del mundo me han hecho recordar muchos momentos entrañables vividos y que parecían perdidos en el anonimato. 

¿Qué pensar de ésta bonita experiencia? ¡Qué la vida es algo grande! Por eso te invito a compartir esta bella canción de Mercedes Sosa como colofón a un gran día en el que celebro mi propia existencia. Y sobre todo gracias a los que me hacéis sentir que en la vida no camino sólo, sino que camino a vuestro lado. ¡¡¡¡Mil gracias!!!!!







15/6/11

Siempre positivo



Me ha encantado este mensaje que he recibido esta mañana en la que invitan a todos a mantener una actitud positiva. ¿Es fácil cuando algo nos puede emocionalmente buscar el lado positivo o la cara que tal vez podamos utilizar para sacar algo de partido de la situación que uno vive? Es el más que sabido refrán de que "no hay mal que por bien no venga". El mensaje en cuestión decía:

Siempre positivo!, Nunca negativo !


El hijo que muchas veces no limpia su cuarto 
y se la pasa viendo televisión, significa que...
Está en casa!


El desorden que tengo que limpiar 

después de una fiesta,
Significa que...

Estuvimos rodeados de familiares o amigos!


Las ropas que están apretadas,
Significa que...

Tengo más que suficiente para comer!


El trabajo que tengo en limpiar la casa,
Significa que...

Tengo una casa!


Las quejas que escucho acerca del gobierno,
Significa que...

Tengo libertad de expresión!


No encuentro estacionamiento,
Significa que...

Tengo coche!


Los ruidos de la ciudad,
Significa que...

Puedo oír!


El cansancio al final del día,
Significa que...

Puedo trabajar!


El despertador 

que me despierta todas las mañanas,
Significa que...

Estoy vivo!


Finalmente por los mensajes que recibo,
Significa que...

Tengo amigos pensando en mí!

La verdad es que un buen ejercicio sería el poder entresacar de todas las situaciones diarias la multitud de aspectos positivos que hay en la vida. Tal vez nos cambie el semblante, quizás vayamos más relajados por la vida y quien sabe si la sonrisa será nuestra compañera de viaje a lo largo de la vida. 

Una invitación a vivir en plenitud.

14/6/11

Actitud positiva



A veces me pregunto si con el pensamiento positivo es más que suficiente. Creo que no, caeríamos en un mundo un tanto idealista que posiblemente no nos llevaría a gran parte y aunque el pensamiento positivo en radicalmente importante hay algo mucho más importante que es lo que marca la diferencia: La actitud mental positiva.

¿Cuál es la diferencia? El pensamiento positivo son ideas que están ancladas en nuestra mente y nos dan una visión de lo que podemos llegar a hacer. La actitud es algo mucho más comprometedor, te lleva a la acción, implica decisiones, conlleva un comportamiento dirigido a la consecución de un objetivos, de una meta y de unos proyectos que uno tiene en mente.

Dicen que "el hábito no hace al monje, pero que ayuda a hacerlo". Lo mismo la actitud, la ilusión, la motivación con el que uno hace las cosas. Es determinante. Si considero que un trabajo es largo, pesado y tedioso para mí, lo acabará siendo. Precisamente hoy leía en el periódico que alguien afirmaba que si en nuestra mente se instala la tragedia, acabaremos por atraérla. Así pues, la predisposición, la actitud, las menaras de como afrontamos las cosas tienen mucha más importancia que las ideas en sí, pues la actitud es la que le da la forma a todas esas ideas en sí.

Tenemos que convencernos de lo que pensamos y creemos, pero sobre todo tenemos que acompañar nuestra manera de caminar por la vida con la actitud que cree consonancia con esas ideas.