5/4/11

Dolor o sufrimiento



Dicen que el dolor se relaciona con el cuerpo, mientras que el sufrimiento se relaciona con el espíritu. Las emociones y los sentimientos son las causantes de nuestros sufrimientos, mientras que nuestras enfermedades lo son de nuestros dolores. 

¿Te has preguntado del por qué de nuestros sufrimientos? Noches en vela ante la tardanza de un ser querido. Ansiedad, nerviosismo e inseguridad ante un futuro que pinta negro oscuro. Mal humor y agresividad cuando las cosas no surgen como uno quiere y desea.

Muchas veces los malos augurios nunca llegan. Hemos sufrido gratuitamente y sin necesidad. Otras veces llegan y los afrontamos con entereza, con lo que el sufrimiento nos ha preparado y fortalecido o, simplemente, hemos adelantado un sufrimiento innecesario a nuestra vida. Otras veces el sufrimiento lo hemos podido palpar con posibles causas justificadas: perdidas, desengaños, injusticias y otras tantas cosas más.

Pero en el fondo, ¿qué se esconde detrás de nuestros sufrimientos? ¿Nos hemos parado a analizarlos profundamente? ¿Qué dicen nuestros sufrimientos de nosotros mismos y no de los demás? ¿Qué miedos e inseguridades nos muestran con respecto a nosotros mismos?

Creencias, valores, ideas y otras tantas cosas nos marcan de tal manera que condicionan nuestra felicidad. El dolor tal vez nos resulte fácil controlarlo con fármacos. El sufrimiento tan sólo podemos controlarlo con nuestra mente y nuestra apertura y libertad hacia la vida.

4/4/11

La felicidad está en uno mismo



Nadie está a cargo de tu felicidad, 
sino tu mismo. 

Paulo Coello.

Esperamos mucho de la vida y de las personas. Las grandes frustraciones vienen de las grandes expectativas que depositamos fuera de nosotros mismos. Pocas veces nos damos cuenta de que en la medida que respondemos ante la vida estamos respondiendo a la felicidad o a la ausencia de ésta en nuestra vida.

Achacamos a lo que haya podido pasar en el vientre de nuestra madre para entender muchas de nuestras actitudes, de nuestros sentimientos o de nuestras vivencias. Miramos al pasado y nos dejamos igualmente influir por él como algo totalmente irremediable. 

¿Somos fruto del pasado? ¿Podemos cambiar nuestro presente? ¿Estamos predestinados y limitados por nuestra suerte?

Alguien, y no recuerdo ahora quien, dijo que no somos nosotros y nuestras circunstancias, como decía Ortega y Gasset, sino que somos lo que decidimos libremente en las circunstancias en las que vivimos. Sea por valores, apegos, sentimientos o lo que fuere, cada uno de nosotros tenemos en nuestras propias manos la posibilidad de decidir en un sentido u otro lo que podemos hacer en un momento determinado de nuestra vida. Otra cosa es que en medio de nuestras decisiones interfieran los miedos, los prejuicios, los valores o los sentimientos y creencias que tengamos en ese momento, pero somo nosotros los que decidimos ser felices o no, coger el camino de la felicidad o no, delegar nuestra vida en nuestras manos o en las de otros.

Somos nosotros, al fin y al cabo, los que decidimos.

1/4/11

IMAGINA, SOÑAR Y REALIZAR



Imaginar es fácil si lo intentas
pero lo difícil
es hacer realidad el sueño.

John Lennon

No se si estaré plenamente de acuerdo con este pensamiento de John Lennon. ¿Es fácil imaginar? A veces creo que vivimos en un mundo que ha dejado de soñar, aunque por otra parte vivimos en uno que es fruto de todo lo que han soñado otros. Hace falta desarrollar más el sentido de la imaginación para desarrollar todas nuestras cualidades y talentos, así como para hacer de la vida algo más pleno y lleno de sentido.

Si bien es cierto que a veces imaginar puede resultar fácil también es cierto que muchos de los sueños se quedan en el baúl de los recuerdos o de las buenas intenciones. ¿Qué nos hace falta para imaginar, soñar y realizar?

1. El primer paso no se si será el contemplar y admirar todo lo que tenemos. Recuerdo un día en el que nos resguardábamos de la lluvia debajo de un tractor en el cual estábamos cargando alfalfa para la vacas. Mi mente mientras veía y oía caer la lluvia contemplaba, se preguntaba y admiraba algo tan ajeno a la lluvia como podía ser el teléfono. No alcanzaba a comprender como la voz, el tono, el timbre y el mensaje podía circular al instante de un lado al otro del mundo. Me di cuenta de que cuando somos capaces de contemplar el trabajo, el esfuerzo y lo que desarrollan los otros nace en uno esa voluntad de querer aportar también tú algo a la vida y a los demás. Contemplando, no solamente usando, te das cuenta y valoras lo que uno puede llegar a hacer.

2. Resolver necesidades. Tal vez es el segundo paso. Podemos tener una actitud en la vida de ser como el agua que se estanca, o como la que recorre un y otro recoveco, un y otro obstáculo hasta encontrar cauce y salida por la que fluir. Es nuestra capacidad proactiva, la de querer resolver enigmas, problemas, obstáculos, la que alimenta nuestra imaginación. ¿Cómo han surgido cosas tan simples como la escoba, la mopa, la fregona, los peines por no decir los grandes inventos del hombre? Necesidad, más voluntad de satisfacerla, es igual a imaginación.

3. Es cierto que la motivación, esa necesidad de querer resolver las cosas, es la que nos lleva a pensar, a imaginar. Como ejemplo de imaginación, simplemente mira a los niños. Son capaces de ver, de crear y de imaginar. No les importa el ridículo, la fantasía, lo absurdo. Tienen imaginación, la plasman jugando con cualquier artilugio que encuentran en la calle, en el campo. Para ellos, todo es factible de ser usado y probado. Y es precisamente aquí donde hago hincapié en el tercer punto: acción. Sí, la acción, probar, cambiar, investigar, darle vueltas y si no funciona de una manera hacerla de otra. La acción es lo que hace realidad el sueño.

Decía Einstein que uno consigue algo porque nadie le ha dicho que no era posible. Hay mucha gente con imaginación , gente que tira del carro. ¿Cómo andamos nosotros de ella?

31/3/11

El más rico



"No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita", reza una anuncio de televisión. La verdad es que tiene mucha razón, y no solo desde el punto de vista económico, sino en todos los aspectos de la vida, el emocional, el afectivo, etc.

Muchas veces nos atiborramos de cosas hasta el punto de que nos creamos una dependencia de ellas. Hace un tiempo experimentaba eso cuando las redes de internet no funcionaban en el trabajo. Creaba un clima de desconcierto, de impotencia y de falta de recursos.

En el plano afectivo, ¿te imaginas decirle a tu pareja, a tus padres o a tus hijos decirles que no les necesitas para ser auténticamente feliz? En más de una situación crearía crisis existenciales, familiares, sociales, etc. En otras crearíamos una situación en la que parece que uno no es necesario en la vida del otro. 

Si, por ejemplo, analizas canciones de amor, que nos han metido hasta los sesos, el mensaje suele ser siempre el mismo: "¿Qué será de mi sin ti, mi vida?". Nuestra vida depende y depende de los demás, de lo que conseguimos, de lo que poseemos, de lo que podemos controlar.

Una cosa es bien cierta. La dependencia, sea de una u otra índole, nos impide crecer. La independencia nos hace valernos por nosotros mismos. La interdependencia nos hace conscientes de que valemos nuestro peso en oro, pero necesitamos de los demás, para compartir lo que somos y recibir sin ningún tipo de apegos lo que los otros puedan ofrecernos.

La independencia, el valerse por si mismo, el ser autónomo es algo que aterroriza a mucha gente. Buscamos seguridad, una seguridad que en muchas situaciones nos estanca y nos impide crecer y desarrollarnos. La independencia es algo, que por otra parte, nos ayuda a valorarnos, a confiar en nosotros mismos, a utilizar y buscar nuestros recursos propios.

No es más rico es que más tiene, es verdad, sino el que menos necesita. ¿Cuántas cosas, situaciones, personas necesitamos para "vivir" plenamente y en libertad? ¿Nos ayudan las personas y las cosas que tenemos a ser más nosotros mismos?

No por ello justifico las grandes diferencias sociales y la mal repartición del mundo. Me preocupa, más que nada, que los que vivimos en sociedades más avanzadas estamos mucho más necesitados de sentir la vida como tal que aquellos que viven realmente necesitados económicamente.

30/3/11

¡Ay, emociones!



La ira es un ácido que puede hacer más daño 
al recipiente en la que se almacena 
que en cualquier cosa sobre la que se vierte. 

Séneca


La ira, el rencor, los resentimientos y todas las emociones negativas juegan un importante valor negativo cuando dejamos que se descontrolen dentro de nuestras vidas. Hay quien piensa que son una emociones legítimas de sentir y de expresar ante situaciones que nos molestan, nos hieren o nos frustran. A veces, incluso, llegamos a pensar que mostrándolas marcamos mejor nuestro territorio y es como si el orgullo hiciera crecer nuestra propia autoestíma.

Hace tiempo solía preguntar a la gente sobre quien era el mayor beneficiado a la hora de perdonar, si el que perdonaba o el perdonado. Curiosamente muchas de las respuestas, sino la mayoría, indicaban que era el perdonado. Cuando se le perdonaba, se le hacía un favor.

Puede que haya circunstancias en las que uno se pueda sentir beneficiado del perdón que otra persona le otorga pero, ¿te has parado a pensar sobre los sentimientos que se guardan en las personas que llevan el rencor, la ira, la envidia, los celos, etc, dentro? 

La vivencia de todas estas emociones negativas son extremadamente perjudiciales para la propia salud mental y física de las personas. Es algo que nos corroe por dentro, algo que nos impide ser y comportarnos libres ante los demás. A cada paso y en cada momento parecemos estar en actitud de defensa, de ataque o de constante venganza. Perdemos nuestra propia paz, nuestro propio equilibrio y nos privamos de poder hacer otras cosas más positivas que llenan nuestras vidas de más sentido, alegría e ilusión.

Mientras no comprendamos que las emociones negativas dañan más a uno mismo que al que se pretende herir no gozaremos de los beneficios de la propia libertad y de la propia vida que nos invita constantemente a ser lo que en esencia somos: amor.

Sólo en el amor, podemos realizarnos.

29/3/11

Afrontar la propia realidad



Dicen que no hay mas ciego que el que no quiere ver y que mientras muchos navegan por las aguas de la abundancia, otros lo hacen por las de la miseria, mientras que los más suspicaces se aprovecharán declas situaciones y oportunidades de unos y otros.

Me llega al respecto una frase o un comentario de Pío Baroja que dice:


“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:

1)  los que no saben;
2)  los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.

Es curioso que esta realidad, se de en España o fuera de ella habla sobre las necesidades de cada uno de nosotros y de como las afrontamos, las ansias de conocer o de viviesen el conformismo absoluto.

Tan solo cabe preguntarse en que área del proceso del saber nos encontramos y por qué, en cuales estamos dispuestos a alimentar nuestras experiencias y en las que no. El conformismo en el que nos encontramos a veces puede llegar a ser preocupante, máxime en unos momentos en los que la información y el conocimiento alcanzan una velocidad enorme.

Para los que queremos vivir y adaptarnos a las circunstancias nunca mejor el refrán que dice que camarón que se duerme, se lo lleva la corriente

28/3/11

Decisiones nada fáciles



El supuesto arete de la guerra
es doblegar al enemigo sin luchar.
Sun Tzu

Una de las cosas más importantes y a la vez más difíciles es el arte de escuchar y de saber comunicarse con los demás. No es nada fácil. De ahí la gran cantidad de personas que echan por tierra amistades que vienen desde la más tierna infancia, matrimonios que se abocan al fracaso, paises que entran en conflictos bélicos o empresan que se vienen al tacho por no saber afrontar las crisis, los obstáculos y las dificultades con un mínimo de apertura.

"Yo gano, tu ganas", es uno de los principios fundamentales dentro de las negociaciones. Nadie va a dar el brazo a torcer si no hay ganancia en lo que tiene que ceder. La decisión de, aparentemente ceder y perder, tienen que ser contrarestada por otros elmentos en los que uno necesariamente gana. Es normal y lógico que todos queramos obtener beneficios. Incluso aquellos que dan su vida por una causa saben que en el sólo hecho de darla hay unos beneficios que les hace sentirse realizados.

¿Cuál es el punto de partida en la negociación? Por lo general el de nuestro interlocutor. Ir contra lo que pretenden es arrinconarlos en un sistema de autodefensa y de cerrazón de lo que consideran que es básico en su vidas.

A partir de ahí viene la negociación. Y el arte de la negociación cosnsiste no en resaltar el valor de las pérdidas, sino todo lo contrario, el valor de lo que uno puede conseguir cambiando de posición y aportando nuevos elementos en la propia vida. No es cuestión de abandonar por abandonar, de ceder por ceder. Es cuestión de conseguir otro tipo de beneficios en los que todos ganamos.

Abandonar la mentalidad de vivir plenamente anclados en un mundo en el que "renunciamos", es vivir con la mente anclado en los aspectos duros y difíciles. Vivir, en cambio, en la perspectiva de lo que se puede ganar individualmente y colectivamente en el campo de nuestras decisiones es vivir desde la perspectiva de sentirse parte integrada en una sociedad en la que la ganancia de uno repercute en la ganancia de todos. En definitiva, que estamos llamados a ganar todos para que haya un mayor entendimiento y beneficio mutuo.

25/3/11

Atracción



No podía remediarlo ya que venía en el asiento de adelante en el avión. Ellos parecían funcionarios de la Consejería de Salud y venían hablando en términos médicos. No puse demasiada atención a lo que decían, entre otras cosas porque el cansancio hacía mella en mí. Había dormido poco y me había levantado temprano. Alcancé a oír algo interesante y que se me hacía familiar: la visión positiva de las cosas. Uno de ellos decía que si mantenemos fija nuestra mente en los pensamientos positivos, lo positivo alcanzará nuestra vida tarde o temprano.

La verdad es que llevaban mucha razón. Cuanto más hables de una cosa, más te identificas con ella. Cuanto más la tengas en la cabeza, más estará presente en tu vida, y cuánto más te llenes de algo, más nadarás en esa realidad. 

Párate por un momento en tu vida. Cuando tu mente es negativa, ¿Qué haces? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo influyen tu mente, en tus decisiones? ¿Cómo son tus relaciones con los demás? ¿Cómo funciona tu cuerpo, cómo caminas, cómo te hallas dentro de él?

Piensa ahora cuando tienes mentalidad positiva, optimista. ¿Cómo funcionan tus relaciones, tu cuerpo, tu rendimiento en el trabajo? ¿Cómo se ve tu cuerpo y tu agilidad?

Simplemente observando una situación y otra ves claramente como la mentalidad positiva activa tu mente, tu cuerpo, tu agilidad, tus relaciones y toda tu vida. Tu mente y tu actitud atraen lo que en tu mente y tu actitud hay.

Hay una relación directa entre lo que pensamos y nuestra manera de actuar, entre lo que pensamos y nuestra actitud hacia la vida. Podemos controlar hacia donde vamos si controlamos lo que pensamos y lo que llevamos dentro de nuestra mente. La decisión es nuestra, somos nosotros los que decidimos pensar de una manera u otra.

24/3/11

El día y la hora



¡Qué difícil es poner en un papel un día, una fecha para llevar a cabo una decisión que se toma! Y cuando empiezas a pedir y a insistir en poner la fecha lo único que te encuentras son las excusas y la inseguridad, el miedo a no hacer las cosas bien. Es un miedo típico de la indecisión y de la dejadez que se experimenta en este tipo de situaciones.

A veces lo más fácil es tirar por la senda que nos da seguridad y que no pone a prueba nuestra valía,  nuestra auténtica capacidad de sacar las cosas adelante. Nos escondemos en mil y una iniciativas que alejan de nosotros el fantasma de nuestra propia incredulidad. ¡Qué fácil nos sería mirarnos al espejo con sinceridad y decirnos al mismo tiempo: tengo miedo, no me siento seguro!

En cierta ocasión lo hablábamos una conocida mía y yo sobre el miedo que sentía ella a involucrarse de lleno en un proyecto. Sentía miedo en ese proyecto, pero no en otros. Cuando analizábamos la diferencia entre la seguridad en una y la inseguridad en otra saltaba a la vista algo importante: la información.

La información, el conocimiento que tengamos de aquello a lo que nos tenemos que enfrentar es crucial para enfrentarnos son cierta tranquilidad a nuestros retos y decisiones. Información y conocimiento que no son otra cosa sino que profundizar en aquello que elegimos. Ese conocimiento e información nos darán confianza y seguridad, pero nos darán algo más importante, la capacidad de valorar y apreciar lo bueno que engendra para nosotros aquello que elegimos.

23/3/11

La desgracia y el talento



Ante una situación de desgracia; ¿cómo has reaccionado? Si echamos la vista atrás y simplemente observamos, no como pensábamos, sino como actuábamos, nos daremos cuenta de que "el dime como actúas y te diré como piensas o sientes", será una de las cosas que más nos fastidiará ver porque nos mostrará muchas veces lo que realmente creemos de nosotros mismos.

Viendo la situación que actualmente se está viviendo en Japón hay algo que me agrada. Es la actitud de echar toda la imaginación a volar para intentar solventar una situación que a cualquiera podría asumir como imposible de asumir y de solventar. Más de uno podría arrojar la toalla invadido por el dolor y por la desgracia propia o ajena.

Pero más allá de la desgracia hay algo que sobresale, el talento natural de aquellos que lo tienen y lo viven como algo real en ellos mismos, que da sentido a sus vidas y a las vidas de los demás. ¿Qué es lo que hace que me levante y desarrolle toda la creatividad y talento cuando podría gozar de la comprensión de los demás de dejar caerme en el desánimo y la frustración?

La vida tiene sentido no por lo que me pasa, sino por lo que yo puedo hacer cuando algo pasa a mi alrededor o en mi propio interior. No importa, en el caso del Japón, si mi vida se expone a una alta radiactividad y con ello pongo en serios problemas no solo mi salud, sino también mi vida. La vida adquiere más sentido no por lo que la vida me da sino más bien por lo que yo puedo aportar a ella.

Es ahí cuando mi talento, mi capacidad de reacción, mi madurez a la hora de afrontar la realidad y los problemas me hace sentir más lo que yo soy como persona. No es la capacidad de recibir de la vida, sino la de aportar yo a la vida y a los demás. Hay un tiempo en la vida para reír y otro para llorar, pero no olvidemos que en medio del llanto con nuestra vida y nuestra respuesta podemos transformar el llanto y la desgracia propia y de los demás, en capacidad de dar vida.

Vivamos, simplemente, nuestros talentos y capacidades.

22/3/11

Dejen entrar




Cada vez que algo se va, 
deja lugar a lo que sigue.


Jorge Bucay


Hoy me topé con esta frase de Jorge Bucay que, una vez más, me hace pensar en la cantidad de veces en las que estamos más pendientes de lo que dejamos o perdemos que de todo aquello que viene o entra. Le pasaba al pueblo de Israel que cuando libre caminaba por el desierto recordaba las cebollas de Egipto. Nos pasa a cada uno de nosotros que muchas veces tenemos en la boca la frase de: "Aquellos viejos tiempos", cuando los presentes nos ponen en aprietos o nos ofrecen inseguridad.

Antes de entrar, dejen salir, se nos dice cuando vamos a entrar al cine, al fútbol o a cualquier evento público. Dejar salir, volar, marchar lo que ya no está es bien difícil. Nuestro mundo de apegos nos tienes maniatados, presos y paralizados en muchas cosas. Se me antoja que el momento en el que vamos a tener un hijo pensamos más en lo que viene que en las costumbres que vamos a tener que dejar a un lado para darle cabida al pequeño.

Esa es la cuestión. Tenemos en nuestra mente al que viene. Y el que viene produce expectación, alegría ansiedad de la buena. Fíjate que muchas veces hasta vamos preparando su cuna, sus ropitas, sus sonajeros y juguetes. Son mentes que dejan entrar, que están expectantes y positivamente receptivos a lo que viene. ¿Por qué no nos sucede en todos los ámbitos de la vida?

Como ya dije vivimos en un mundo de apegos, apegos que solemos reconocer. Pero lo importante es dejarse preguntar por el significado de cada apego, lo que dice de nosotros mismos, de nuestras inseguridades. Optar por lo que viene, crear la expectativa, visualizarlo, preparar su llegada va alejando los miedos de nosotros y abriéndole la puerta a lo nuevo que viene. No hay nada mejor que la información, el querer conocer y valorar lo que se acerca. Comenzaremos a verlo con buenos ojos.

21/3/11

Con más alternativa en la mano



Cuando un recurso, que habitualmente te funciona, no te llega a funcionar en algún momento, te otro en la recámara, decía un comentarista de televisión cuando veía que a Rafa Nadal no le entraban los primeros saques y comenzaba a perder el partido, que al final acabó perdiendo. Me venía a la mente la cantidad de veces en la que nos empecinamos en hacer las cosas de la misma manera una y otra vez sabiendo que no nos están saliendo e insistimos en trabajar nuestra propia derrota.

Lo mismo nos ocurre cuando se trata de otras situaciones, como pueden ser en objetivos que nos ponemos a nivel de salud, económico o de relaciones humanas, Intentamos siempre lo mismo hasta que nos encontramos con que no hemos podido alcanzar el objetivo señalado. Hay otro dicho dentro del deporte, concretamente el fútbol, que dice que a entrenador nuevo victoria segura. Y es que cambiar la mentalidad, las formas de hacer las cosas a veces añade una nueva perspectiva a lo que estamos haciendo y nos ayuda no solo a desbloquearnos sino también a utilizar los recursos que no salían con mayor soltura, libertad y precisión.

Cuando nos hacemos esclavos de nuestros métodos, formas y actitudes podemos encerrarnos tanto en ellas que en un momento determinado pueden ser nuestros propios enemigos. Tener a la mano cantidad de recursos pueden abrirnos las puertas cuando lo que utilizamos normalmente nos las cierran. Libertad, imaginación, creatividad, amplitud de recursos, planes alternativos siempre tienen que estar a la mano, aunque sea en nuestra mente para que cuando estemos bloqueados puedan ser nuestras mejores alternativas.

18/3/11

Emociones, ¿vivirlas o reprimirlas?



Ayer escribía sobre la actitud japonesa ante los desastres que están viviendo y como esa misma actitud han sido ejemplo para muchos de nosotros. Hoy leía un artículo de como esta actitud oriental no parece ser todo lo positiva que creemos y una reflexión de como deberían abrirse a un mundo mucho más emocional en el que se puede tener toda la libertad para expresar las emociones, tal y como lo hacemos nosotros.

Si bien es cierto que expresar nuestras emociones es algo positivo, también lo es el no vivir a merced de ellas. Las emociones están ahí como mecanismos de defensa o como mecanismos que nos ayudan a dar pasos importantes en la vida. Lo importante es que las emociones estén a nuestro servicio y no nosotros al servicio de ellas.

La represión, el no reconocimiento y vivencia de las emociones, pueden ser una auténtica olla a presión dentro de nosotros. De hecho Japón tiene un alto índice de suicidios y de depresiones que el año pasado le ha costado a dicho país la importante cifra de 32.100 millones de euros. Es el volumen de dinero que el estado ha dejado de ingresar por los que han optado por el suicidio y por las bajas laborales.

Es, pues, importante el reconocer y vivir las emociones como tal, pero sabiendo encauzarlas hacia la consecución de nuestros objetivos reales en la vida de tal manera que no nos frenen en nuestro diario caminar. La actitud resignada, paciente y aparentemente tranquila con la que hemos visto vivir a los japoneses su tragedia nos llevan a recordar otras situaciones donde nervios, desesperación e inconformismo han llevado a situaciones de agresividad que han producido daños colaterales bastante fuertes: robos, injusticias, violencia e incluso muertes por no saber vivir las situaciones de una manera más equilibrada. Un ejemplo muy claro los podemos ver en todas las situaciones de violencia de género o de violencia doméstica donde las emociones han conducido muchas veces a la muerte.

Lo que si está claro es que el equilibrio conlleva el reconocimiento de las emociones y el saber encauzarlas de forma que nos ayuden y no que nos despersonalizen.

17/3/11

Japón y el control de emociones



Viendo estos días las imagines de la terrible situación a la que se enfrenta el Japón hay algo que a todos nos ha llamado la atención de forma sobresaliente: el control emocional de las víctimas que han sobrevivido a los percances y el de la población en general.

Hay que decir que la ausencia de imágenes de dolor no quieren decir que no exista dentro de las personas. El mismo embajador de Japón en España dejaba claro que el dolor se llevaba muy dentro de cada uno. Escuchando a una madre japonesa a la entrada del colegio de sus hijos manifestaba de forma clara y contundente que no podía trasmitir emociones negativas a sus hijos. La vida continuaba y tenían que salir adelante. Otra de las frases que más me han impactado es la fortaleza, la fe y la seguridad con la que miran al futuro y afirman de que "Japón saldrá adelante".

Pero lo más elocuente y llamativo es las largas filas, tranquilas y sin luchas para recibir comida o ayuda; la serenidad con la que se dejan analizar por si son portadores de radioactividad, la falta del pillaje que se da en estos casos para aprovecharse de los restos que deja la desgracia ajena.

Las emociones son parte de nuestra vida, pero detrás de cada emoción hay una idea, un pensamiento, una creencia que hace que elijamos actuar o reaccionar de una manera u otra. La desgracia es visible, patente, real. ¿Qué hace, pues, que se viva de una forma tan serena, ejemplar y digna de admiración? Hay victimas por medio, pobreza y ruina, dolor y miseria. ¿Qué hace que lo vivan de una forma tan equilibrada? Algo aprendemos de ello. ¿Se te ocurre alguna idea?

16/3/11

Mirar al frente



Nos sentamos en la primera fila del avión, todo un lujo a la hora de poder mover las piernas. Per más lujo fue el poder hablar profundamente con José Luís sobre su trabajo, su situación personal, sus ambiciones y lo que realmente le motivaba e su vida. Dos horas en las que hablamos de una manera totalmente fluida. Pero había una pregunta en él y en muchos de nosotros que a veces nos cuesta encontrar respuesta: ¿por qué nos encaprichamos en mirar constantemente al pasado incluso para intentar encontrar explicación a lo que tal vez no lo tenga?

Cantidad de veces nos sentimos prisioneros del pasado, de nuestras experiencias, de nuestros sentimientos hasta el punto de que nos impiden ver lo más claro y evidente que hay frente a nosotros y lo peor de todo es que nos frenan a la hora de dar pasos de forma positiva y congruente aportando a la vida algo nuevo y diferente.

Optar por la confianza y por lo positivo frente a la desconfianza y la orientación negativa es un signo de madurez, de libertad, de crecimiento y sobre todo de proactividad que nos permiten generar vida dentro de nosotros mismos y sobre todo caminar ligeros de equipaje o de cargas emocionales que hacen que la vida sea más pesada y árdua.

Cuentan que un maestro iba con su discípulo caminando animadamente hasta que tuvieron que cruzar un río y a esa altura se encontraron a una mujer que también tenía que atravesarlo y que no sabía nadar. El maestro se prestó a ayudarla. Ella se quitó la ropa, el maestro la tomó en sus brazos, la llevó hasta la otra orilla, donde la dejó con toda la tranquilidad del mundo deseándole un feliz viaje mientras que los ojos del discípulo observaban atónitos lo que estaba ocurriendo.

El camino  prosiguió con una actitud callada y reservada del discípulo de la cual es maestro era consciente. Mirando a los ojos a su discípulo le preguntó que le sucedía. En un arranque de sinceridad el discípulo le dijo que no entendía como podía caminar tan tranquilo después de haber llevado a una mujer desnuda en sus brazos.

El maestro le respondió que el había dejado a la mujer hacía una hora, pero que él seguía cargándola en la mente.

¡Qué difícil es desprendernos muchas veces de nuestra taras emocionales!

15/3/11

El arte de escuchar



No esa fácil escuchar, es algo tan difícil como olvidarse de si mismo, de las propias ideas, de las propias experiencias, de las propias creencias que nos acompañan a lo largo de la vida, de lo que forma parte de nosotros mismos para centrarnos en lo que está en frente nuestra.

Es muy fácil estar al lado de una personas e intentar adivinar lo que ellos quieren decir; es muy fácil escuchar a los demás y emitir juicios sobre lo que ellos hablan; es muy fácil escuchar y compadecerse, incluso, del dolor que ellos sienten. Lo más difícil, y al mismo tiempo, lo más hermoso de todo, es guardar silencio, entender, colocarse en el lugar del otro y aprender, conocer, interesarse por el simple y mero hecho de apreciar y valorar la experiencia de otra persona.

Escuchar no es rebatir, querer ganar o tener la razón; tampoco es tener preparada la respuesta a lo que la otra persona está diciendo. Escuchar es saber estar ahí, en el mundo del otro, aprendiendo y dejando que otros aporten a nuestra vida.

14/3/11

Sabe,r para elegir



Quien no acaba de saber claramente 
lo que quiere en y para su vida 
no es posible que elija con acierto. 

Luis Cencillo

Tomar decisiones no es buscar las ventajas que podamos obtener en un momento determinado, es saber dirigirnos hacia lo que realmente queremos en y para nuestra vida. Saber renunciar al éxito momentáneo para mantenerse fiel a lo que se quiere conseguir a largo plazo es una cualidad que no siempre suele tenerse. Vivimos en un momento en que somos tremendamente prácticos y buscamos vivir el momento, renunciando a lo que a la larga puede ser mucho más gratificante y constructivo para nuestra vida. De ahí puede venir el refrán de "pan para hoy y hambre para mañana.

Curiosamente le preguntas a muchas personas como esperan que sea su vida dentro de unos cinco años, lo que quieren alcanzar de aquí a allá y sorprendentemente no hay grandes planes ni objetivos. Nos dejamos llevar por la vida, por las circunstancias, por los acontecimientos en vez de ser nosotros los que marquemos el paso, la pauta y, sobre todo, la dirección y objetivos a los que nos gustaría llegar.

Una buena toma de decisiones es la que tiene siempre presente el objetivo final que se quiere alcanzar. Cuando entramos en un mar de dudas, ¿tenemos siempre presentes el objetivo final o más bien la repercusión inmediata que puede acarrearnos la decisión a tomar? Junto con el objetivo y meta final están los elementos que la componen: aquello que nos motiva, los valores sobre los que construimos nuestra vida y el sentido que le damos a todo.

Cuando tenemos claro a donde vamos, las decisiones son más fáciles de tomar.

11/3/11

Decisiones:¿la razón o la emoción?



Se presenta el dilema, en ocasiones, si las decisiones debemos de tomarlas con la cabeza o con el corazón. Hay quien dice que con la razón, otras que mitad y mitad y hay quien dice que con el corazón. En mi humilde modo de ver la razón tiene un papel preponderante, ya que nos da cierta objetividad y mesura a la hora de decidir. Las emociones pueden estar llenas de inclinaciones que nos pueden cegar en un momento determinado. Pero tanto la razón como la emoción juegan su papel importante en ello.

El primer paso creo que debe ser siempre la razón. La amplitud de miras, la objetividad, la medida de lo que se quiere alcanzar y sobre todo los pros y los contras que nos podemos encontrar en lo que elegimos y en lo que desechamos. Analizar las situaciones con tranquilidad, poner en una balanza lo positivo y lo negativo nos dará una visión bastante buena de lo que podemos escoger o desechar.

El segundo paso es donde entran en juego las emociones y la importancia que éstas pueden tener a la hora de decidir. Una vez que tenemos claro desde el punto de vista racional lo que queremos y lo que desechamos, hacemos una tentativa de ponernos en situación de vivir lo que ya hemos elegido, lo previsualizamos y es entonces cuando dejamos que el cuerpo y los sentimientos nos hablen. Si hay sintonía entre lo que hemos analizado y elegido y los sentimientos que provocan en nuestro cuerpo estamos en un punto de equilibrio en el que elegir se nos pone ciertamente más fácil. 

La conexión mente y sentimientos tiene su sentido y su papel en nuestra toma de decisiones.

10/3/11

Decisión y dialogo



Decidir y dialogar sabiendo ponerse en los zapatos del otro, midiendo el alcance y las repercusiones de aquello en lo que vamos a dar un paso. Dialogar y aprender de los demás sabiendo que nuestro punto de vista no es único. Los demás pueden mostrarnos la otra parte de la verdad, otros aspectos de la realidad.

Decidir en el dialogo es no ofuscarnos en un punto de vista que muchas veces puede ser caprichoso y pernicioso y que atiende más a nuestras expectativas que a nuestras necesidades reales. El dialogo nos aporta libertad y con ella la capacidad de abrirnos a otras realidades que pueden ser tan o más importantes que la nuestra y que pueden llegar a enriquecer nuestro tipo de elecciones. En el dialogo constructivo podemos partir del éxito y de la experiencia de los demás iluminando las oscuridades que pueden darse en nosotros mismos.

¿Alguna vez te has parado a pensar en las veces que has dialogado y lo que el dialogo ha aportado a tu vida? ¿Has llegado a ponerte en la situación de los demás? ¿Te ha enriquecido el ponerte en esa situación? Existe una terapia que consiste en las dos sillas en la que alguien dialoga supuestamente con otra persona. Se sienta enfrente de una silla vacía en la que supuestamente está su interlocutor y habla con él. Cuando tiene que responder se sienta en la silla de enfrente y habla como hablaría el que está sentado en la silla. La experiencia dice que la mente se ensancha, se amplía y comienza a ver y sentir puntos de vista nuevos y diferentes.

El dialogo es abrirse a nuevas posibilidades, a tenerlas en cuenta, a darlas como posible. La decisiones para que puedan ser buenas elecciones tienen que tener en frente las diferentes opciones, con sus riquezas y sus flaquezas, y ver como ellas se pueden integrar dentro del objetivo genreal de nuestra vida.

9/3/11

Decisiones: positividad o negatividad



Hay una tercera actitud que debe hacernos tomar decisiones sabias: la actitud positiva hacia ha vida y hacia lo que hacemos. Nuestras decisiones y elecciones deben actuar en base a la positividad y no a la negatividad que muchas veces se engendra alrededor de nuestras vidas. Lo digo porque es frecuente encontrarnos con personas que le dan una y mil vueltas a las dudas, a los problemas, a las dificultades que nos podemos encontrar en la vida y que, por ello, siempre encuentran en la vida una disculpa para frenar cualquier tipo de acción que puedan tomar ellos o personas que viven a su alrededor.

Es por ello que entre ser mosca, que siempre anda metida en el estiércol, o ser abaja, que saca la rica y productiva miel, la vida nos invita a ser productivos, a ver el lado positivo de las situaciones y a preguntarnos constantemente no el porqué de lo que nos ha sucedido, que debemos tener siempre en cuenta, sino el que podemos aprender de cada situación. Entre ser moscas que se alimentan de la porquería existente y ser abejas que extraen lo productivo de las flores creo que nuestra actitud debe de quedar bien clara. Estamos llamados a alimentarnos y a aprender de las experiencias de la vida y de las personas que nos rodean o de las que nos han dejado huella en la vida a través de diferentes formas.

Las decisiones que debemos afrontar día tras día serán buenas elecciones si alimentan nuestra vida y alimentan la vida de los demás, si aportan y nos lanzan a vivir en vez de frenarnos y paralizarnos ante las diferentes situaciones. Actitud positiva hacia uno mismo y hacia los demás, cosa que implica el estar abierto a aprender de la vida y de los demás.