18/8/10

Punto de partida



¿Donde estoy? ¿Cómo me siento? ¿Cuál es mi realidad? ¿Qué deseo cambiar de ella? Éstas preguntas y otras tantas más como éstas tratan y tienen que intentar aclarar la situación en la que estoy y que deseo cambiar o transformar. Saber dónde se está es el primer paso para saber a donde se quiere ir y llegar.

Pero hay un segundo punto no menos importante, ¿qué me ha hecho llegar hasta aquí? ¿Qué factores han hecho que en mí vida hubiera un freno que no me deja avanzar hacia lo que deseo alcanzar. En ocasiones podemos dedicar tiempo, ilusión, ganas, empeño y muchas cosas más, pero hay un algo que frena el todo. ¿Soy capaz de pararme, identificarlo y reconocerlo? Es más, ¿sería capaz de cortar con ello? ¿sería posible dejar esa tara a un lado para que pueda avanzar feliz y contento?

La meta la tenemos presente, pero hay un punto de partida: la propia realidad, el aquí y el ahora y todo lo que lo ha propiciado. Es hora de coger lo bueno y seguir utilizándolo. Es hora de tomar lo que nos frena y, simplemente, ¿por qué no quitar los frenos y andar mucho más ligeros?

16/8/10

Lo mejor de ti mismo



¿Has pensado alguna vez en cosas que haces bien, en las que el tiempo se te pasa volando y en las que te sientes plenamente realizado?

Estoy seguro que si en algún momento tuvieras que desmenuzar todo lo que haces te costaría un poco. Y me refiero a los movimientos, a las ideas, a las motivaciones, a los sentimientos, a las sensaciones y a los valores, a las capacidades y a las aptitudes, a los trucos y a la creatividad que en el proceso te hace sentir tan bien y tan realizado. Es algo tuyo, personal, innato, espontáneo y al mismo tiempo producto de un interés que sientes.

¿Que pasaría si cada uno de esos elementos naturales los trasladaramos a todo aquello que no marcha bien en nuestra vida y lo pusiéramos al servicio de lo que queremos alcanzar y que tanta ilusión nos hace?

Nunca partimos de cero. Partimos de lo que llevamos dentro y que forma parte de nuestra calidad de origen. Es nuestro gran tesoro, nuestro principal aliado y nuestra gran baza para conseguir nuestros objetivos.

Cuenta hasta 10



Me lo presentaron un día y al conocerme me dijo: "A tí tenía ganas de conocerte yo".

Yo me quedé un poco sorprendido al tiempo que le preguntaba: "¿Conocerme? ¿A mi? ¿Y eso?

El otro día iba a darle una bofetada a mi hijo y de repente me dijo: "¡Alto, papá!, como dice Fernando, antes de pegarme cuenta hasta diez, y luego pégame, si quieres.

Fuí incapaz de pegarle. Esos diez segundos se me hicieron eternos y me hicieron pensar como nunca en la vida. Pasados los diez segundos entablé una tranquila y profunda conversación con mi hijo.

Diez segundos que me ayudaron a controlar mis emociones y mis impulsos y que me ayudaron a verme de una manera más rica y profunda.

Diez segundos que aportaron a mi vida más recursos que tenía dentro de mí.

Diez segundos que sirven para controlar las emociones.

Simplemente le sonreí.

12/8/10

El 20%



No deja de sorprenderme la teoría de Pareto de que el 20% de nuestro rendimiento o de nuestras capacidades representa el 80% de nuestra productividad. Es como si aquellas palabras que decían que lo breve su es bueno, dos veces bueno.

Lo peor de todo es que a veces no somos conscientes de ese 20% nuestro que nos hace ser efectivos, resolutivos y al mismo tiempo disfrutar de lo que hacemos.

¿Te imaginas poner al servicio del trabajo ese 20%? ¿Y su lo pusiéramos al servicio de la propia familia? ¿Y qué tal si lo hiciéramos por la propia salud física y emocional? Y nos queda el campo social, el de los amigos o el de aquellos que necesitan de uno. Creo que sería sorprendente lo que podríamos aportar a la vida y a los demás.

¿Te has parado a pensar donde se encuentra el 20% de tus capacidades y como puedes utilizarlas un poco más?

Congruencia



¿Quién no ha entrado en discusión en alguna ocasión? ¿Quién no se ha visto metido en un litigio donde una parte eran miembros de la familia o amigos cercanos a quien hemos tenido que defender, no siempre con mucha razón?

Cuando nos vemos involucrados en toma de decisiones en las que optamos por callarnos la verdad o dejar que siga adelante la injusticia, ¿cómo nos vemos? ¿qué oímos en nuestro interior? ¿cómo nos sentimos? El nivel de congruencia o de incongruencia marca nuestra felicidad o nuestra insatisfacción con nosotros mismos.

Estamos hechos para creer en nosotros mismos, en Jos valores que creemos y profesamos, en las creencias que conforman profundamente nuestra personalidad. Cualquier contradicción con nuestra esencia y nuestra forma de vernos y valorarnos, deja huella. Traicionarnos a nosotros mismos marca cada paso de nuestra propia vida, primero porque perdemos nuestra propia credibilidad y segundo porque nos veremos cómo auténticos cobardes ante nuestra propia, sincera y profunda mirada. ¿Podríamos caminar así por mucho tiempo?

11/8/10

¿Cómo hacerlo?



Me ha llamado mucho la atención una frase de Brian Tracy: Las personas carentes de éxito siempre se preguntan si una meta concreta es posible o no. Los que desarrollan su máximo potencial, sólo preguntan: "¿Cómo?"

Me ha dejado pensando porque los dos tipos de reacción o de preguntas conducen por derroteros muy diferentes. Mientras que unos dan por hecha la posibilidad de que alcanzar un sueño es posible y lo único que hay que buscar es el "como", otros se debaten entre sí es posible o no.

¿La diferencia? Es sustancial. Mientras uno entran en acción buscando caminos y estrategias, otros están esperando una luz del cielo que les indique o responda si profunda pregunta. Estos últimos no muestran capacidad de querer aportar algo nuevo a la vida. Se sobrecogen ante el misterio de la vida, se creen pequeños y pobres a la hora de aportar nuevas ideas, caminos y soluciones.

A veces es cuestión, simplemente, de dar el paso a frente. Una vez dado es cuestión de seguir preguntándose "como" y seguir dando pasos, unas veces conocidos, otras nuevos e innovadores.

9/8/10

Primero lo Primero



Siempre me han fascinado las personas que han tenido las ideas claras, que han sabido decir "no" cuando las propuestas que le realizaban no entraban en ese momento determinado dentro de sus objetivos y emprendían el camino directo hacia lo que pretendían.

¿Qué sentimientos suscitan este tipo de personas? Además de ideas claras suscitan capacidad de control sobre sus propia vidas, sobre sus valores, sobre sus prioridades y una gran libertad de saber elegir lo que aporta algo importante en la consecución de sus propios objetivos.

En un mundo tan variopinto, en el que constantemente podemos encontrarnos cantidad de estímulos que pueden satisfacer las muchas necesidades que podemos tener, y en un mundo en el que el placer de lo instantáneo prevalece sobre todo, es digno de admirar que la vida es como una gran carrera de fondo donde lo importante es llegar y saborear aquello que has buscado y no quedarte a medio camino por querer, simplemente, aprovechar absolutamente todo lo que aparecía al paso.

Vivir el instante es importante, pero sin olvidar que cada instante el un escalón más que nos conduce a lo que realmente queremos. ¿Están nuestros instantes en función de nuestras metas?

Genios



Dicen que los genios tienen tres características en común: Un fin en la mente, capacidad de dejarse sorprender por la misma vida y concentración en lo que hacen.

No todos tienen o tenemos un fin en la mente. Comodidad, miedo al fracaso, falta de responsabilidad ante la misma vida, aletargamiento e incluso miedo a asumir las nuevas responsabilidades, junto con el miedo al rechazo. Pero frente a esto tenemos el valor de todo aquello que aportará algo grande a nuestra vida. ¿Te imaginas la vida sin cada uno de los avances que se han promovido a través de cada uno de los planes que previamente se han fijado en la mente?

Cuando uno se abre a lo nuevo, a lo diferente y a lo distinto con el afán de conocer, de aprender o de disfrutar, cuando uno es flexible y deja los viejos dogmas para adaptarse a la vida, no sólo aprende, sino que se adapta y evoluciona como persona y especie.

Y, cuando uno se siente enriquecido, la concentración es máxima, el tiempo parece no pasar y hasta uno se ve inmerso en un proceso tal, que parece que nada existe a su alrededor.

Podemos ser genios, ¿no?

6/8/10

Un plan por escrito



Para los que solemos poner nuestros pensamientos por escrito el hecho de escribir no es tan sencillo. Podemos dejar que la pluma fluya de una palabra a otra expresado nuestras vivencias, nuestros sentimientos o simplemente nuestras ideas, creencias o valores. Una vez que acabas de escribir y relees todo lo que has plasmado en la hoja de papel llegas a ver como una expansión de lo que crees que eres, de cómo te ves y de cómo te sientes de una manera más distante, de un modo más frío, si cabe, al punto de que lo que has escrito te hace ver de forma más clara y concisa lo que eres y hacia donde vas.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros escribiéramos de forma clara y concisa lo que pretendemos de nosotros mismos y del objetivo que queremos alcanzar?

¿Cómo nos sentiríamos su viéramos plasmada en una hoja de papel la ruta a seguir para alcanzar nuestra meta, nuestro objetivo como si de un mapa de carreteras ó una receta de cocina se tratara?

Escribir, dejar plasmado lo que queremos vivir, ver, escuchar, sentir es comenzar a vivir ese sueño dejando que se mueva dentro de nosotros mismos y haciéndonos ser lo más concretos posible. Además, son palabras que tienen más posibilidades de que no se las lleve el viento.

5/8/10

Proactividad: El ser o no ser.



Hace tiempo llegó por e-mail una bonita presentación que se titulaba "Cada uno da de lo que tiene" y que contaba cómo una persona regalaba una bandeja limpia y llena de flores a un rey que se la había regalado previamente llena de basura. Ante el asombro de la gente el respondía que cada uno daba de lo que tenía.

Esto viene a colación de que muchas veces respondemos a los demás, a la misma vida o a las circunstancias que nos rodean, no tal y como somos, sino como represalia, venganza o castigo por lo que creemos que se merecen. Nos sentimos heridos, desconcertados, desubicados o maltratados por la vida y reaccionamos con impulsos que en nada se identifican con lo que pensamos, creemos, o valoramos de nosotros mismos.

En vez de reaccionar dejándonos llevar por los impulsos, ¿por qué no seguir siendo nosotros mismos? ¿Por qué no aportar nuestros valores y creencias a la misma vida? ¿Por qué no buscar alternativas que aporten valor añadido a lo que buscamos y queremos alcanzar en la vida?

Vivir plenamente es recibir de la vida y de los demás y aportar a la vida y a los demás lo que somos y lo que creemos, creando en cada momento y situación la respuesta que más refleje la esencia de lo que cada uno es y cree de su mismo.

Ante todo, no hay nada como ser uno mismo. Y su no lo soy, ¿qué sentido tiene la propia vida?

4/8/10

Tener que... o Elegir



"Tengo que ir a jugar al Tenis". "Tengo que dejar el tabaco". "Tengo que adelgazar". El "tengo que" se convierte en una auténtica losa que nos acompaña a diario y que hace que nuestras actividades sean una carga en vez de un disfrute, un deber en vez de una elección, una obligación en vez de una oportunidad en la vida de hacer algo que nos hace sentir bien y realizados.

¿Qué ocurriría si en vez del "tengo que" utilizamos el "quiero", el "elijo" o el "prefiero" esto?

Cuándo tomamos la iniciativa y elegimos voluntariamente hacer deporte, mantener los pulmones limpios, hacer algo importante en nuestras vidas o simplemente disfrutar de algo que nos permite desarrollarnos como personas, o caminar con paso firme hacia nuestras metas, lo que hacemos no se convierte en una losa, en una obligación o en un deber, sino en una libre elección que nos aporta libertad, identidad y disfrute de lo que hacemos, así como un sentimiento de que participamos de la vida, no sólo recibiendo, sino también aportando.

Es la gran diferencia entre elegir y dejarse llevar, entre tomar la iniciativa o el hacerlo porque no queda otra. Y la diferencia la notamos y sentimos en nuestras vidas. ¿No es así?

3/8/10

Volver a empezar



¿Cuando o cómo podemos decir que empieza o puede empezar el cambio en nuestra vida?

Hay una parábola en el Evangelio que tal vez sea una ilustración clara de lo que pueda necesitar una persona para elaborar el proceso de cambio en su vida. Me refiero a la Parábola del Hijo Pródigo que después de malgastar la herencia de su padre en un désenfreno total acaba comiendo la comida de los puercos. Es ahí, en una situación de fracaso total en la que uno piensa y se convence que "su modo de vida" no funciona.

Ese es el principio del cambio, reconocer que algo falla, que no funciona, que no es productivo o que no nos hace feliz. Ese es el principio porque a partir de ahí surge otra pregunta: Si este camino no funciona, ¿cuál es, pués, el camino? Es el momento en el que comenzamos a pensar, a imaginar, a proyectar nuevos caminos. Es el momento en el que cambiamos de dirección, no de estrategia, sino de dirección.

Lo que no satisaface, ni funciona, ni da sentido a nuestras vidas tan sólo requiere de una cosa: Cambio, cambio que nace de la "necesidad interior" de cada uno, cambio que nace de la convicción profunda de la propia persona, cambio que lo produce el sinsentido y el sinsabor de lo que uno ha recorrido y del resultado obtenido.

Y es la Imaginación, junto con una escala de valores seria y profunda la que busque dentro de nosotros aquello que llena y da sentido a la propia vida. Ambas, Imaginación y Valores, son las que bucearán en nuestro consciente y subconsciente en búsqueda de caminos mucho más innatos, más creativos, más genuinos y, en una palabra, más de uno mismo.

¿Funciona nuestra vida?
¿Nos sentimos satisfechos con nuestro modo de vida?
¿Son efectivas nuestras reglas personales para vivir?
¿Necesitamos más imaginación y más y mejores valores?

2/8/10

Objetivo en la mente



Cuando oyes o lees a personas que han estado en el umbral de la muerte y que consiguen sobrevivir suelen coincidir todos en que "a partir de ahora" vamos a vivir mucho más plenamente, centrados en lo que es importante, saboreándo la vida a cada paso y no dejando cuentas pendientes de las que podamos arrepentirnos al final de nuestros días de no haberlo hecho y de haber malgastado malamente la vida.

Stephen Covey propone para ello en que nos situémos en el día de nuestro funeral y tomáramos consciencia de qué nos gustaría que dijeran nuestros familiares, nuestro amigos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros vecinos o colaboradores. ¿Por qué? Pues porque en el fondo representa nuestras expectativas encubiertas de cómo nos gustaría que fuera la vida o de lo que nos gustaría alcanzar en ella. ¿Te atreves?

El objetivo no es otro de saber y de tener claro hacia donde vamos y hacia donde queremos ir. La muerte y el saber que nos quedan tan sólo unos días, semanas, meses o años no ayuda a vivir con mejor calidad de vida, sabiendo escoger entre lo esencial, fundamental o importante y lo banal, superficial, accesorio o intrascendente.

Te propongo que escribas en un papel los cuatro epitafios que te gustaría que te dedicaran los miembros de ti familia, tus amigos, tus compañeros y tus conocidos, y después que te preguntaras: ¿Va mi vida en esa dirección? Si va, ¡fantástico! Y su no, ¿por qué no encaminarse hacia esa meta?

30/7/10

Ser una solución y no una carga.



A veces no se si somos conscientes de que podemos ser una solución o una carga para los demás o incluso para nosotros mismos.

¿Te sientes a gusto recibiendo constantemente sobre lo que tienes que hacer? ¿O tal vez te sientes como uno más del montón que tan sólo va a donde lo lleven o le digan? ¿Eres de los que aportan soluciones a situaciones o de los que se funden en un valle de lágrimas y quejas?

La experiencia me dice que cuando tenemos las riendas de nuestra vida bien tomadas, disfrutamos de ella. Para mí, personalmente, el placer de conducir un coche me confiere el placer de creer controlar una situación o vehículo, la satisfacción de ir a la velocidad que más oportuno crea, el capricho de escoger la ruta más adecuada para el momento y sentirme útil de manejar el coche en sí. Es más, me hace sentir la libertad de no depender de nadie para llegar a un sitio y saber que la compañía y las sugerencias siempre son gratas. Y quien habla de un coche habla de su trabajo, de sus aficiones, de sus amistades.

Si en la vida nos gusta llevar las riendas de aquello que conocemos y dominamos, de aquello en lo que nos sentimos seguros, ¿por qué no tomar la iniciativa en aquello en lo que no nos hace sentir bien? ¿por qué no ser solución a nuestros propios problemas e inseguridades?

¿Qiuén quiero ser yo, una solución o una carga para mí y para los demás? ¿Que aportó hoy en día a los momentos grises de la vida, más color o más negro?

29/7/10

Libertad Interior





¿Te sientes libre a la hora de tomar decisiones? ¿Te sientes condicionado por el conjunto de tus emociones? ¿Dependes a la hora de actuar de factores externos como el tiempo, la gente o de cómo te sientes en esos momentos? ¿O eres de aquellos que, a pesar de las circunstancias, haga frío o calor, te sientas apoyado o no, sigues adelante contra viento y marea?

Es curioso, pero aquellos que triunfan y que consiguen lo que buscan, son aquellos que llevan el tiempo y las ilusiones dentro de sí mismos. Sus vidas no son guiadas por meros sentimientos o estados de ánimo, sino por la propia congruencia de los valores que poseen y de las metas que quieren alcanzar.

Entre los estímulos que aparecen en nuestras vidas, unas veces positivos y otras no tanto, las personas proactivas y responsables, las que se ven dueñas y capaces de controlar lo que quieren, hay algo muy importante: el espacio suficiente para observar las circunstáncias, el tiempo necesario para ver las diferentes opciones que tienen delante de ellos mismos, la fortaleza de discernir entre los sentimientos y valores y sobre todo la libertad personal de decidir cómo vivir cada situación y de que hacer ante ella haciendo prevalecer, ante todo, los valores profundos a través de los cuales se guía su propia vida.

Es la libertad interior la que marca la diferencia y la que llena de dirección y sentido a nuestras vidas.

27/7/10

Excusas no, gracias.



Algo que nos impide ser efectivos en la consecución de nuestros objetivos y deseos es el nivel de excusas que nos ponemos constantemente. Si te fijas tendemos poner "peros" a todo, o un "es que...", por no decir la cantidad de "no puedos".

Párate un momento y analizalo en tu propia vida. ¿Qué excusas te has puesto a la hora de cumplir un objetivo que te encantaría alcanzar? ¿Que te ha impedido alcanzarlo?

Ponemos excusas de tipo físico, pero si vemos a personajes como Nick, Tony Meléndez, Adriana o tantos y tantos que han vencido obstáculos totalmente inverosímiles para nuestra mente humana, nos daremos cuenta que no hay lugar para las escusas de este tipo. En los juegos Paralimpicoa, que por desgracia no tienen tanta prensa, tenemos muchas respuestas a nuestras supuestas incapacidades.

Desde el punto de vista emocional nos encontramos más de lo mismo. Vivimos bajo apegos que nos quitan toda nuestra libertad interior, nos impiden romper con sentimientos que se instalan en nuestras vidas y nos impiden crecer, desarrollar cantidad de cualidades y valores intentando proteger ese espacio que no queremos perder y que, a la larga, acabamos perdiendo con muchas más cosas y personas. ¿Que sentimientos nobles o no te han paralizado en ocasiones en tu vida? Echa cuenta de ello y repasa ese mundo emocional y mira en que te ha frenado. Miedos, orgullos, rencores, resentimientos... Y un largo etc. de situaciones.

Otro tipo de excusas recala en las tradiciones familiares, no sólo desde el punto de vista de usos y costumbres, sino también desde experiencias vividas que nos tienen atados y traumatizados. Parece que estamos determinados por nuestro pasado psicológico, familiar o genético al punto de que lo damos como algo que no podemos cambiar. Pero hay experiencias humanas suficientes que no hablan de traumas que se quedan atrás en el olvido superadas por la fuerza de la motivación y del sentido de la vida que uno quiere dar a su propia vida.

Hay un querer alcanzar y conseguir objetivos que camina a la par con un no querer que se aferra a la seguridad de lo malo conocido que lo bueno por conocer o la comodidad de la ley del mínimo esfuerzo.
Sólo y cuando uno se siente dueño y responsable de su propia vida, y cuando ésta tiene un sentido concreto, profundo e irrevocable es cuando dejan de existir las excusas para dar paso a sentirse dueño de la propia vida y responsable del propio destino y de la propia suerte. Es cuando alcanzamos a comprender que la vida, mi propia vida, tan sólo a mi me pertenece dirigirla.

Ser proactivo



Piensa, por un momento en dos o tres ocasiones en que las cosas no te han venido como tú querías. Por ejemplo un repentino cambio de planes cuando tu mente, tu tiempo y todos tus preparativos ya estaban en marcha. ¿Cómo viviste esa situación? ¿Cómo te sentíste? ¿Cuál fue tu forma de actuar?

Generalmente reaccionamos con lamentaciones, increpando nuestra mala suerte o nuestro mal fairo, renegando de la vida, de las circunstancias o de los demás. Nos sentimos víctimas de las circunstancias e incluso podemos sentirnos desubicados y sin capacidad de reacción.

Pero también puede suceder que hayamos tenido otra respuesta diferente. Al no poder hacer lo planeado aprovechamos para hacer algo diferente que se nos ocurrió en ese momento y aprovechar ese contrapié para realizar algo diferente, que nos apetecía y que nos hacía sentir bien.

Nosotros somos los que, ante las circunstancias, tenemos diferentes opciones: lamentarnos o sacar partido de ellas. Somos nosotros los que elegimos. Somos nosotros los que manejamos las riendas de nuestra propia vida. Es nuestra capacidad de pensar y de buscar alternativas la que está en juego frente a la de sentirnos impotentes.

Es interesante el tener en cuenta que siempre debemos tener un plan B, C o D en nuestra mente. No es sólo por previsión, sino como parte de nuestra capacidad de aportar nuevas, diferentes y originales respuestas ante los diferentes acontecimientos de la vida. Es nuestra gran riqueza: libertad, creatividad, flexibilidad y originalidad.

26/7/10

Creando expectativas



Tener grandes expectativas y sin obsesionarse es algo importante. ¿Por qué? El que tiene expectativas es porque ya ha puesto la mente a trabajar y la ha puesto a trabajar en forma positiva. Tener expectativas ya es, de por sí, pensamiento positivo puro y duro. La mente ya está enfocada hacia la consecución de metas y de objetivos en la vida, lo cual quiere decir que no estás dormido y sí en camino hacia algo que quieres y anhelas.

Es éste sueño y anhelo el que comienza a darle un sentido a tu vida. Estás aquí por algo y para algo. Hay un motivo para levantarse cada mañana y quitar4se las legañas de los ojos y las sábanas que se nos pegan. Hay motivos para decir hoy voy a.......... ¿Entiendes? Una ilusión por la que vivir te genera energía y fuerza para caminar. Y cuando la vives el tiempo vuela, pasa, corre porque te sientes parte de la vida y de éste proceso maravilloso. Es el paso de un valle de lágrimas y del tedio a uno en el que gozas y tienes la sonrisa a flor de piel.

¿Te has sentido alguna vez lleno de energía y de vida? ¿Merece la pena vivir de esa manera? Pues es la hora de comenzar a ponerse objetivos reales, asumibles y realizables. Es cuestión de meterlos en la mente. No te preocupes del cómo vas a realizarlos. Lo primero es meterlo en la mente, una y otra vez, y lo segundo es que la mente se vaya abriendo camino en el mundo de la búsqueda de oportunidades, en el mundo de la creatividad, en el mundo de las relaciones humanas que pueden ayudarte a encontrar tus propios medios y los que han utilizado otras personas.

Detente un momento, piensa en tres metas que te gustaría alcanzar en el próximo año, en los próximos meses. Piensa, escríbelas y deja correr la imaginación en un papel en el que vayas escribiendo las diferentes maneras en cómo puedes conseguirlo. No tengas miedo a escribir ni a inventar caminos nuevos. Escribe y comparte con la gente que conoces y que te apoya, con la gente que te quiere y te aprecia. comparte y pídeles que te ayuden a encontrar y a luchar por tu sueño.

23/7/10

Agradecidos



Dicen que de buen nacidos es ser agradecidos, y la verdad es que dentro de la actitud positiva hacia la vida el agradecimiento es importante ya que entre otras cosas nos mantiene alerta de todo aquello que es bueno tanto para uno como para otros.

Tengo una hija que es una hermosura de niña, y cuando amigos, familiares o conocidos nos paran por la calle y le dicen o nos dicen: "mira que niña más guapa", ella simplemente mira hacia el que lo dice y con toda la naturalidad del mundo dice: "gracias". No es fácil el agradecer. Unas veces nos sonrojamos, otras no queremos reconocerlo delante de la gente y muchas veces ni tan siquiera somos capaces de agradecer a las personas los mil y un servicios que nos prestan a diario: en el médico, en el supermercado, en la misma familia.

Dar por supuesto que recibimos de la gente y no agradecer es como ir perdiendo la sensibilidad de aquellas pequeñas cosas que nos van sucediendo cada día, es como si, de una manera u otra, nos acostumbráramos tanto a lo bueno que quedáramos inmunizados ante ello, no lo valoráramos y no pudiéramos aprovechar las inmensas cualidades y energías que la misma vida nos trae en las cosas pequeñas.

Además agradecer es ya una actitud de saber reconocer y valorar los detalle. No solo agradecemos a quien nos aporta algo, sino que nuestra vida está en constante búsqueda de lo que es bueno y de agradecer por ello. Es un cambio de dirección radical. 

Por cierto, ¿cuántas cosas tendríamos que agradecer del día de hoy o del día de ayer?





22/7/10

Admirar lo que nos rodea




Parece que vivimos rodeados de enemigos y de adversidades. Cantidad de veces, si nos observamos bien, vivimos a la defensiva. El sentido de la admiración y del agradecimiento lo vamos perdiendo y lo más seguro es porque vivimos anclados en experiencias del pasado y ansiosos por lo que puede venirnos por parte del futuro.

Rodeados de prisas vivimos en una situación de estrés permanente. ¿Lo peor de ello? No ser capaces de vivir, contemplar y admirar cada cosa que hacemos privándonos así de la riqueza que la vida nos presenta en cada momento.

¿Te has fijado en nuestra manera de comer? A las prisas, a veces de pie y sin llegar a saborear lo que estamos comiendo.

¿Te has parado a escuchar los ruidos del silencio? Y los ruidos que te rodean, ¿te has centrado en ellos, eres capaz de identificar la vida que hay en cada uno de esos ruidos? 

Y los colores, los gestos de las personas, la luz del día y otras tantas sensaciones que la vida nos va presentando segundo a segundo. ¿Somos capaces de pararnos ante ellas y dejarnos llenar por su vida y energía?

Y nuestro cuerpo, ¿somos conscientes de nuestra manera de caminar, de andar erguidos, del rostro que ponemos ante las personas? ¿Somos conscientes de nosotros mismos y de la actitud que tenemos ante la vida, ante los demás y ante nosotros mismos?

Ser positivo empieza por esa actitud de saber contemplar y adquirir, a través de la contemplación de las cosas y personas, la energía y la vida que ésta misma nos presenta.

Pararse en cada momento de la vida, aunque sean cinco minutos y de vez en cuando, sea en casa, en la calle o en el trabajo, o estando con familiares, amigos es una forma de alimentar nuestra actitud positiva hacia nosotros mismos y hacia lo que recibimos de nuestro exterior.

¿Qué más necesitamos?