9/8/10

Primero lo Primero



Siempre me han fascinado las personas que han tenido las ideas claras, que han sabido decir "no" cuando las propuestas que le realizaban no entraban en ese momento determinado dentro de sus objetivos y emprendían el camino directo hacia lo que pretendían.

¿Qué sentimientos suscitan este tipo de personas? Además de ideas claras suscitan capacidad de control sobre sus propia vidas, sobre sus valores, sobre sus prioridades y una gran libertad de saber elegir lo que aporta algo importante en la consecución de sus propios objetivos.

En un mundo tan variopinto, en el que constantemente podemos encontrarnos cantidad de estímulos que pueden satisfacer las muchas necesidades que podemos tener, y en un mundo en el que el placer de lo instantáneo prevalece sobre todo, es digno de admirar que la vida es como una gran carrera de fondo donde lo importante es llegar y saborear aquello que has buscado y no quedarte a medio camino por querer, simplemente, aprovechar absolutamente todo lo que aparecía al paso.

Vivir el instante es importante, pero sin olvidar que cada instante el un escalón más que nos conduce a lo que realmente queremos. ¿Están nuestros instantes en función de nuestras metas?

Genios



Dicen que los genios tienen tres características en común: Un fin en la mente, capacidad de dejarse sorprender por la misma vida y concentración en lo que hacen.

No todos tienen o tenemos un fin en la mente. Comodidad, miedo al fracaso, falta de responsabilidad ante la misma vida, aletargamiento e incluso miedo a asumir las nuevas responsabilidades, junto con el miedo al rechazo. Pero frente a esto tenemos el valor de todo aquello que aportará algo grande a nuestra vida. ¿Te imaginas la vida sin cada uno de los avances que se han promovido a través de cada uno de los planes que previamente se han fijado en la mente?

Cuando uno se abre a lo nuevo, a lo diferente y a lo distinto con el afán de conocer, de aprender o de disfrutar, cuando uno es flexible y deja los viejos dogmas para adaptarse a la vida, no sólo aprende, sino que se adapta y evoluciona como persona y especie.

Y, cuando uno se siente enriquecido, la concentración es máxima, el tiempo parece no pasar y hasta uno se ve inmerso en un proceso tal, que parece que nada existe a su alrededor.

Podemos ser genios, ¿no?

6/8/10

Un plan por escrito



Para los que solemos poner nuestros pensamientos por escrito el hecho de escribir no es tan sencillo. Podemos dejar que la pluma fluya de una palabra a otra expresado nuestras vivencias, nuestros sentimientos o simplemente nuestras ideas, creencias o valores. Una vez que acabas de escribir y relees todo lo que has plasmado en la hoja de papel llegas a ver como una expansión de lo que crees que eres, de cómo te ves y de cómo te sientes de una manera más distante, de un modo más frío, si cabe, al punto de que lo que has escrito te hace ver de forma más clara y concisa lo que eres y hacia donde vas.

¿Qué pasaría si cada uno de nosotros escribiéramos de forma clara y concisa lo que pretendemos de nosotros mismos y del objetivo que queremos alcanzar?

¿Cómo nos sentiríamos su viéramos plasmada en una hoja de papel la ruta a seguir para alcanzar nuestra meta, nuestro objetivo como si de un mapa de carreteras ó una receta de cocina se tratara?

Escribir, dejar plasmado lo que queremos vivir, ver, escuchar, sentir es comenzar a vivir ese sueño dejando que se mueva dentro de nosotros mismos y haciéndonos ser lo más concretos posible. Además, son palabras que tienen más posibilidades de que no se las lleve el viento.

5/8/10

Proactividad: El ser o no ser.



Hace tiempo llegó por e-mail una bonita presentación que se titulaba "Cada uno da de lo que tiene" y que contaba cómo una persona regalaba una bandeja limpia y llena de flores a un rey que se la había regalado previamente llena de basura. Ante el asombro de la gente el respondía que cada uno daba de lo que tenía.

Esto viene a colación de que muchas veces respondemos a los demás, a la misma vida o a las circunstancias que nos rodean, no tal y como somos, sino como represalia, venganza o castigo por lo que creemos que se merecen. Nos sentimos heridos, desconcertados, desubicados o maltratados por la vida y reaccionamos con impulsos que en nada se identifican con lo que pensamos, creemos, o valoramos de nosotros mismos.

En vez de reaccionar dejándonos llevar por los impulsos, ¿por qué no seguir siendo nosotros mismos? ¿Por qué no aportar nuestros valores y creencias a la misma vida? ¿Por qué no buscar alternativas que aporten valor añadido a lo que buscamos y queremos alcanzar en la vida?

Vivir plenamente es recibir de la vida y de los demás y aportar a la vida y a los demás lo que somos y lo que creemos, creando en cada momento y situación la respuesta que más refleje la esencia de lo que cada uno es y cree de su mismo.

Ante todo, no hay nada como ser uno mismo. Y su no lo soy, ¿qué sentido tiene la propia vida?

4/8/10

Tener que... o Elegir



"Tengo que ir a jugar al Tenis". "Tengo que dejar el tabaco". "Tengo que adelgazar". El "tengo que" se convierte en una auténtica losa que nos acompaña a diario y que hace que nuestras actividades sean una carga en vez de un disfrute, un deber en vez de una elección, una obligación en vez de una oportunidad en la vida de hacer algo que nos hace sentir bien y realizados.

¿Qué ocurriría si en vez del "tengo que" utilizamos el "quiero", el "elijo" o el "prefiero" esto?

Cuándo tomamos la iniciativa y elegimos voluntariamente hacer deporte, mantener los pulmones limpios, hacer algo importante en nuestras vidas o simplemente disfrutar de algo que nos permite desarrollarnos como personas, o caminar con paso firme hacia nuestras metas, lo que hacemos no se convierte en una losa, en una obligación o en un deber, sino en una libre elección que nos aporta libertad, identidad y disfrute de lo que hacemos, así como un sentimiento de que participamos de la vida, no sólo recibiendo, sino también aportando.

Es la gran diferencia entre elegir y dejarse llevar, entre tomar la iniciativa o el hacerlo porque no queda otra. Y la diferencia la notamos y sentimos en nuestras vidas. ¿No es así?

3/8/10

Volver a empezar



¿Cuando o cómo podemos decir que empieza o puede empezar el cambio en nuestra vida?

Hay una parábola en el Evangelio que tal vez sea una ilustración clara de lo que pueda necesitar una persona para elaborar el proceso de cambio en su vida. Me refiero a la Parábola del Hijo Pródigo que después de malgastar la herencia de su padre en un désenfreno total acaba comiendo la comida de los puercos. Es ahí, en una situación de fracaso total en la que uno piensa y se convence que "su modo de vida" no funciona.

Ese es el principio del cambio, reconocer que algo falla, que no funciona, que no es productivo o que no nos hace feliz. Ese es el principio porque a partir de ahí surge otra pregunta: Si este camino no funciona, ¿cuál es, pués, el camino? Es el momento en el que comenzamos a pensar, a imaginar, a proyectar nuevos caminos. Es el momento en el que cambiamos de dirección, no de estrategia, sino de dirección.

Lo que no satisaface, ni funciona, ni da sentido a nuestras vidas tan sólo requiere de una cosa: Cambio, cambio que nace de la "necesidad interior" de cada uno, cambio que nace de la convicción profunda de la propia persona, cambio que lo produce el sinsentido y el sinsabor de lo que uno ha recorrido y del resultado obtenido.

Y es la Imaginación, junto con una escala de valores seria y profunda la que busque dentro de nosotros aquello que llena y da sentido a la propia vida. Ambas, Imaginación y Valores, son las que bucearán en nuestro consciente y subconsciente en búsqueda de caminos mucho más innatos, más creativos, más genuinos y, en una palabra, más de uno mismo.

¿Funciona nuestra vida?
¿Nos sentimos satisfechos con nuestro modo de vida?
¿Son efectivas nuestras reglas personales para vivir?
¿Necesitamos más imaginación y más y mejores valores?

2/8/10

Objetivo en la mente



Cuando oyes o lees a personas que han estado en el umbral de la muerte y que consiguen sobrevivir suelen coincidir todos en que "a partir de ahora" vamos a vivir mucho más plenamente, centrados en lo que es importante, saboreándo la vida a cada paso y no dejando cuentas pendientes de las que podamos arrepentirnos al final de nuestros días de no haberlo hecho y de haber malgastado malamente la vida.

Stephen Covey propone para ello en que nos situémos en el día de nuestro funeral y tomáramos consciencia de qué nos gustaría que dijeran nuestros familiares, nuestro amigos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros vecinos o colaboradores. ¿Por qué? Pues porque en el fondo representa nuestras expectativas encubiertas de cómo nos gustaría que fuera la vida o de lo que nos gustaría alcanzar en ella. ¿Te atreves?

El objetivo no es otro de saber y de tener claro hacia donde vamos y hacia donde queremos ir. La muerte y el saber que nos quedan tan sólo unos días, semanas, meses o años no ayuda a vivir con mejor calidad de vida, sabiendo escoger entre lo esencial, fundamental o importante y lo banal, superficial, accesorio o intrascendente.

Te propongo que escribas en un papel los cuatro epitafios que te gustaría que te dedicaran los miembros de ti familia, tus amigos, tus compañeros y tus conocidos, y después que te preguntaras: ¿Va mi vida en esa dirección? Si va, ¡fantástico! Y su no, ¿por qué no encaminarse hacia esa meta?

30/7/10

Ser una solución y no una carga.



A veces no se si somos conscientes de que podemos ser una solución o una carga para los demás o incluso para nosotros mismos.

¿Te sientes a gusto recibiendo constantemente sobre lo que tienes que hacer? ¿O tal vez te sientes como uno más del montón que tan sólo va a donde lo lleven o le digan? ¿Eres de los que aportan soluciones a situaciones o de los que se funden en un valle de lágrimas y quejas?

La experiencia me dice que cuando tenemos las riendas de nuestra vida bien tomadas, disfrutamos de ella. Para mí, personalmente, el placer de conducir un coche me confiere el placer de creer controlar una situación o vehículo, la satisfacción de ir a la velocidad que más oportuno crea, el capricho de escoger la ruta más adecuada para el momento y sentirme útil de manejar el coche en sí. Es más, me hace sentir la libertad de no depender de nadie para llegar a un sitio y saber que la compañía y las sugerencias siempre son gratas. Y quien habla de un coche habla de su trabajo, de sus aficiones, de sus amistades.

Si en la vida nos gusta llevar las riendas de aquello que conocemos y dominamos, de aquello en lo que nos sentimos seguros, ¿por qué no tomar la iniciativa en aquello en lo que no nos hace sentir bien? ¿por qué no ser solución a nuestros propios problemas e inseguridades?

¿Qiuén quiero ser yo, una solución o una carga para mí y para los demás? ¿Que aportó hoy en día a los momentos grises de la vida, más color o más negro?

29/7/10

Libertad Interior





¿Te sientes libre a la hora de tomar decisiones? ¿Te sientes condicionado por el conjunto de tus emociones? ¿Dependes a la hora de actuar de factores externos como el tiempo, la gente o de cómo te sientes en esos momentos? ¿O eres de aquellos que, a pesar de las circunstancias, haga frío o calor, te sientas apoyado o no, sigues adelante contra viento y marea?

Es curioso, pero aquellos que triunfan y que consiguen lo que buscan, son aquellos que llevan el tiempo y las ilusiones dentro de sí mismos. Sus vidas no son guiadas por meros sentimientos o estados de ánimo, sino por la propia congruencia de los valores que poseen y de las metas que quieren alcanzar.

Entre los estímulos que aparecen en nuestras vidas, unas veces positivos y otras no tanto, las personas proactivas y responsables, las que se ven dueñas y capaces de controlar lo que quieren, hay algo muy importante: el espacio suficiente para observar las circunstáncias, el tiempo necesario para ver las diferentes opciones que tienen delante de ellos mismos, la fortaleza de discernir entre los sentimientos y valores y sobre todo la libertad personal de decidir cómo vivir cada situación y de que hacer ante ella haciendo prevalecer, ante todo, los valores profundos a través de los cuales se guía su propia vida.

Es la libertad interior la que marca la diferencia y la que llena de dirección y sentido a nuestras vidas.

27/7/10

Excusas no, gracias.



Algo que nos impide ser efectivos en la consecución de nuestros objetivos y deseos es el nivel de excusas que nos ponemos constantemente. Si te fijas tendemos poner "peros" a todo, o un "es que...", por no decir la cantidad de "no puedos".

Párate un momento y analizalo en tu propia vida. ¿Qué excusas te has puesto a la hora de cumplir un objetivo que te encantaría alcanzar? ¿Que te ha impedido alcanzarlo?

Ponemos excusas de tipo físico, pero si vemos a personajes como Nick, Tony Meléndez, Adriana o tantos y tantos que han vencido obstáculos totalmente inverosímiles para nuestra mente humana, nos daremos cuenta que no hay lugar para las escusas de este tipo. En los juegos Paralimpicoa, que por desgracia no tienen tanta prensa, tenemos muchas respuestas a nuestras supuestas incapacidades.

Desde el punto de vista emocional nos encontramos más de lo mismo. Vivimos bajo apegos que nos quitan toda nuestra libertad interior, nos impiden romper con sentimientos que se instalan en nuestras vidas y nos impiden crecer, desarrollar cantidad de cualidades y valores intentando proteger ese espacio que no queremos perder y que, a la larga, acabamos perdiendo con muchas más cosas y personas. ¿Que sentimientos nobles o no te han paralizado en ocasiones en tu vida? Echa cuenta de ello y repasa ese mundo emocional y mira en que te ha frenado. Miedos, orgullos, rencores, resentimientos... Y un largo etc. de situaciones.

Otro tipo de excusas recala en las tradiciones familiares, no sólo desde el punto de vista de usos y costumbres, sino también desde experiencias vividas que nos tienen atados y traumatizados. Parece que estamos determinados por nuestro pasado psicológico, familiar o genético al punto de que lo damos como algo que no podemos cambiar. Pero hay experiencias humanas suficientes que no hablan de traumas que se quedan atrás en el olvido superadas por la fuerza de la motivación y del sentido de la vida que uno quiere dar a su propia vida.

Hay un querer alcanzar y conseguir objetivos que camina a la par con un no querer que se aferra a la seguridad de lo malo conocido que lo bueno por conocer o la comodidad de la ley del mínimo esfuerzo.
Sólo y cuando uno se siente dueño y responsable de su propia vida, y cuando ésta tiene un sentido concreto, profundo e irrevocable es cuando dejan de existir las excusas para dar paso a sentirse dueño de la propia vida y responsable del propio destino y de la propia suerte. Es cuando alcanzamos a comprender que la vida, mi propia vida, tan sólo a mi me pertenece dirigirla.

Ser proactivo



Piensa, por un momento en dos o tres ocasiones en que las cosas no te han venido como tú querías. Por ejemplo un repentino cambio de planes cuando tu mente, tu tiempo y todos tus preparativos ya estaban en marcha. ¿Cómo viviste esa situación? ¿Cómo te sentíste? ¿Cuál fue tu forma de actuar?

Generalmente reaccionamos con lamentaciones, increpando nuestra mala suerte o nuestro mal fairo, renegando de la vida, de las circunstancias o de los demás. Nos sentimos víctimas de las circunstancias e incluso podemos sentirnos desubicados y sin capacidad de reacción.

Pero también puede suceder que hayamos tenido otra respuesta diferente. Al no poder hacer lo planeado aprovechamos para hacer algo diferente que se nos ocurrió en ese momento y aprovechar ese contrapié para realizar algo diferente, que nos apetecía y que nos hacía sentir bien.

Nosotros somos los que, ante las circunstancias, tenemos diferentes opciones: lamentarnos o sacar partido de ellas. Somos nosotros los que elegimos. Somos nosotros los que manejamos las riendas de nuestra propia vida. Es nuestra capacidad de pensar y de buscar alternativas la que está en juego frente a la de sentirnos impotentes.

Es interesante el tener en cuenta que siempre debemos tener un plan B, C o D en nuestra mente. No es sólo por previsión, sino como parte de nuestra capacidad de aportar nuevas, diferentes y originales respuestas ante los diferentes acontecimientos de la vida. Es nuestra gran riqueza: libertad, creatividad, flexibilidad y originalidad.

26/7/10

Creando expectativas



Tener grandes expectativas y sin obsesionarse es algo importante. ¿Por qué? El que tiene expectativas es porque ya ha puesto la mente a trabajar y la ha puesto a trabajar en forma positiva. Tener expectativas ya es, de por sí, pensamiento positivo puro y duro. La mente ya está enfocada hacia la consecución de metas y de objetivos en la vida, lo cual quiere decir que no estás dormido y sí en camino hacia algo que quieres y anhelas.

Es éste sueño y anhelo el que comienza a darle un sentido a tu vida. Estás aquí por algo y para algo. Hay un motivo para levantarse cada mañana y quitar4se las legañas de los ojos y las sábanas que se nos pegan. Hay motivos para decir hoy voy a.......... ¿Entiendes? Una ilusión por la que vivir te genera energía y fuerza para caminar. Y cuando la vives el tiempo vuela, pasa, corre porque te sientes parte de la vida y de éste proceso maravilloso. Es el paso de un valle de lágrimas y del tedio a uno en el que gozas y tienes la sonrisa a flor de piel.

¿Te has sentido alguna vez lleno de energía y de vida? ¿Merece la pena vivir de esa manera? Pues es la hora de comenzar a ponerse objetivos reales, asumibles y realizables. Es cuestión de meterlos en la mente. No te preocupes del cómo vas a realizarlos. Lo primero es meterlo en la mente, una y otra vez, y lo segundo es que la mente se vaya abriendo camino en el mundo de la búsqueda de oportunidades, en el mundo de la creatividad, en el mundo de las relaciones humanas que pueden ayudarte a encontrar tus propios medios y los que han utilizado otras personas.

Detente un momento, piensa en tres metas que te gustaría alcanzar en el próximo año, en los próximos meses. Piensa, escríbelas y deja correr la imaginación en un papel en el que vayas escribiendo las diferentes maneras en cómo puedes conseguirlo. No tengas miedo a escribir ni a inventar caminos nuevos. Escribe y comparte con la gente que conoces y que te apoya, con la gente que te quiere y te aprecia. comparte y pídeles que te ayuden a encontrar y a luchar por tu sueño.

23/7/10

Agradecidos



Dicen que de buen nacidos es ser agradecidos, y la verdad es que dentro de la actitud positiva hacia la vida el agradecimiento es importante ya que entre otras cosas nos mantiene alerta de todo aquello que es bueno tanto para uno como para otros.

Tengo una hija que es una hermosura de niña, y cuando amigos, familiares o conocidos nos paran por la calle y le dicen o nos dicen: "mira que niña más guapa", ella simplemente mira hacia el que lo dice y con toda la naturalidad del mundo dice: "gracias". No es fácil el agradecer. Unas veces nos sonrojamos, otras no queremos reconocerlo delante de la gente y muchas veces ni tan siquiera somos capaces de agradecer a las personas los mil y un servicios que nos prestan a diario: en el médico, en el supermercado, en la misma familia.

Dar por supuesto que recibimos de la gente y no agradecer es como ir perdiendo la sensibilidad de aquellas pequeñas cosas que nos van sucediendo cada día, es como si, de una manera u otra, nos acostumbráramos tanto a lo bueno que quedáramos inmunizados ante ello, no lo valoráramos y no pudiéramos aprovechar las inmensas cualidades y energías que la misma vida nos trae en las cosas pequeñas.

Además agradecer es ya una actitud de saber reconocer y valorar los detalle. No solo agradecemos a quien nos aporta algo, sino que nuestra vida está en constante búsqueda de lo que es bueno y de agradecer por ello. Es un cambio de dirección radical. 

Por cierto, ¿cuántas cosas tendríamos que agradecer del día de hoy o del día de ayer?





22/7/10

Admirar lo que nos rodea




Parece que vivimos rodeados de enemigos y de adversidades. Cantidad de veces, si nos observamos bien, vivimos a la defensiva. El sentido de la admiración y del agradecimiento lo vamos perdiendo y lo más seguro es porque vivimos anclados en experiencias del pasado y ansiosos por lo que puede venirnos por parte del futuro.

Rodeados de prisas vivimos en una situación de estrés permanente. ¿Lo peor de ello? No ser capaces de vivir, contemplar y admirar cada cosa que hacemos privándonos así de la riqueza que la vida nos presenta en cada momento.

¿Te has fijado en nuestra manera de comer? A las prisas, a veces de pie y sin llegar a saborear lo que estamos comiendo.

¿Te has parado a escuchar los ruidos del silencio? Y los ruidos que te rodean, ¿te has centrado en ellos, eres capaz de identificar la vida que hay en cada uno de esos ruidos? 

Y los colores, los gestos de las personas, la luz del día y otras tantas sensaciones que la vida nos va presentando segundo a segundo. ¿Somos capaces de pararnos ante ellas y dejarnos llenar por su vida y energía?

Y nuestro cuerpo, ¿somos conscientes de nuestra manera de caminar, de andar erguidos, del rostro que ponemos ante las personas? ¿Somos conscientes de nosotros mismos y de la actitud que tenemos ante la vida, ante los demás y ante nosotros mismos?

Ser positivo empieza por esa actitud de saber contemplar y adquirir, a través de la contemplación de las cosas y personas, la energía y la vida que ésta misma nos presenta.

Pararse en cada momento de la vida, aunque sean cinco minutos y de vez en cuando, sea en casa, en la calle o en el trabajo, o estando con familiares, amigos es una forma de alimentar nuestra actitud positiva hacia nosotros mismos y hacia lo que recibimos de nuestro exterior.

¿Qué más necesitamos?

21/7/10

Tener claro y visualizar lo que queremos



Dos cosas importantes dentro de la actitud positiva: Tener claro hacia donde vamos y Visualizarlo, vivirlo de antemano, hacerlo ya desde ahora nuestro.

El tenerlo claro que es fundamental porque no es lo mismo tener una vaga idea de lo que se quiere, una aproximación de lo que se desea alcanzar que saber con exactitud que es aquello que persigo y deseo alcanzar. Si tuviéramos que hablar con precisión a través de un ejemplo no es lo mismo querer ir al centro de la ciudad que a una calle concreta del centro de esa ciudad, en un número concreto y en un piso o local comercial concreto. Si no sabemos a ciencia cierta a donde vamos corremos el riesgo de perder tiempo en la búsqueda de nuestro objetivos. La calle puede tener muchos números en la misma, dependiendo de los números puede depender la dirección del tráfico o las vueltas que yo tenga que dar para llegar a donde deseo. 

Preguntarse uno a si mismo lo que quiere, porqué lo quiere, cuando lo quiere, como lo quiere y que características debe reunir´lo que quiere es una manera de empezar a tenerlo claro. Hay características o requisitos que tienen que ser fundamentales. Hace poco un amigo me decía requisitos básicos que necesitaba para su nueva casa: Mínimo cuatro dormitorios. Los dormitorios debían estar en la misma planta, y en la misma planta debería haber mínimo dos baños completos. Debería tener jardín, ya que tiene perros, piscina y garaje. A medida que lo iba diciendo descubría que tenía en la mente, y de forma muy clara, lo que quería.

Visualizar es importante también. Es tener el objetivo en la mente una y otra vez, es tenerlo presente, es hacerlo parte integral de la vida y es el permanente recordatorio, sin obsesionarse, de hacia donde uno va. Es, por así decirlo, tener la brújula, en todo momento conectada de tal manera que no nos distraigamos en el camino y vayamos a parar a otros sitios cercanos pero que no cumplen las expectativas y las necesidades que nos hemos marca. 

Visualizar, además, aumenta el deseo de alcanzar la meta ya que la vemos dentro de nosotros, la vemos en colores, la oímos con los sonidos, y la podemos tocar con nuestras manos. Es acariciar y mimar aquello que deseamos alcanzar.

20/7/10

Al mal tiempo, buena cara.



El saludo que generalmente ofrecemos a la gente que nos vamos encontrando a lo largo del día es el puro reflejo de lo que estamos viviendo por dentro.

Palabras y gestos nos condicionan ya que por lo que decimos y mostramos fortalecemos las creencias internas que nos llevan a actuar de esa manera. Por atención a estos tipos de saludos:

Hola, buenos días. ¿Como éstas?

* Tirando. (Como el que lleva una carga encima.)

* Ni fu, ni fa. (Parece que la vida es insustancial, algo sin energía.)

* Más o menos. (Como el que anda a medio gas).

* Más de lo mismo. (Como el que sigue cargando problemas día tras día.)

Generalmente nunca respondemos: "Bien, Fantastico, Increíble, Fabuloso, Muy Bien." ¿Te has fijado en tu forma de saludar, de dar la mano, de abrazar, de besar o de mirar? ¿Qué transmites? ¿Qué tipo de energía ofreces?

Y no es tanto por lo que ofreces, sino más bien por lo que llevó dentro. Tengo que querer encontrarme bien. Y su me digo que estoy bien, y mi cuerpo muestra que quiere estar bien, y mis gestos quieren ofrecer lo bien que estoy, experimentaré algo nuevo, diferente y lleno de vida en mí.

Cuidar el saludo hacia mi mismo y hacia los demás es una manera de afrontar el día, las relaciones y las circunstancias de una manera más positiva. Algo así como.... "al mal tiempo, buena cara."

19/7/10

Cada persona es un mundo



La verdad es que cada persona es un mundo, de hecho reaccionamos a las circunstancias de maneras muy diferentes. Las mismas circunstancias provocan emociones totalmente diferentes en distintas personas, por lo que podemos decir que el mundo de las relaciones humanas es altamente complicado, de ahí que conocerse bien y conocer bien a quien tienes en frente es altamente importante.

Hay personas que afrontan las realidades desde el miedo, mientras que otras lo hacen desde el puro placer. ¿Sería lo mismo, pues, decirle a un niño que le gusta experimentar el placer de lo nuevo que estudie porque si no lo hace será el hazme reír o el último de la clase, o será mejor invitarle a ver el estudio como un proceso en el que aprendes todo un conjunto de cosas nuevas?

Lo mismo puede suceder con las personas que piensan en su beneficio propio o las personas que tienden en pensar en lo que sus decisiones pueden aportar a los demás. ¿Será lo mismo relacionarse con unos o con otros? ¿Podemos acercarnos de la misma manera?

¿Y que pasaría con las personas que consideran que su fuero interno es lo más importante, aunque lo que digan el resto del mundo esté totalmente en contra de lo que esta misma persona experimenta? ¿Es el placer, el reconocimiento personal o la satisfacción personal equiparable al reconocimiento de los demás?

¿Es lo mismo tratar o relacionarse con una persona que hace hincapié en los acuerdos, en las concordancias, en lo que une que con una persona que está al acecho de las diferencias, de las imperfecciones, de lo que divide o de lo que falta?

Es importante tener en cuenta al otro, su forma de pensar y de vivir si queremos ser positivos y sacarle provecho a la vida y la riqueza que hay dentro de las personas, a lo que puedan aportarnos. Conocernos y conocer a los demás...., una manera de participar en el nuego de la vida de una forma mucho más efectiva.

16/7/10

Diálogo interior



¿Sabes quien es la persona con la que más te comunicas a lo largo del día?

Uno mismo.

A pesar de que estemos en el trabajo o en casa compartiendo con la familia nuestro diálogo interno no cesa ni un instante.

¿Qué importancia puede tener éste dato?

Fundamental. Si somos conscientes de todos los mensajes que nos enviamos constantemente nos daremos cuenta que de ellos depende muchas veces nuestra actitud ante la vida y ante las personas.

Mensajes, tales como que torpe soy, que inútil o que tonto, irán creando en nosotros ese sentimiento de torpeza, de inutilidad o de baja autoestima sin que posiblemente nos demos cuenta de ello. Por el contrario, ni el mensaje que nos lanzamos continuamente es de triunfo, de éxito, de optimismo o de ánimo, nuestra vida se verá encaminada por un camino en el que nos sentiremos seguros, tranquilos y con ganas de intentar una y otra vez la consecución de los sueños o de las metas que nos proponemos.

Nuestro lenguaje, el dialogo que mantenemos con nosotros mismos, las imágenes que nos lanzamos van conformando nuestro espíritu y nuestra actitud hacia la vida y hacia lo que buscamos. ¿Por qué no ser optimistas reales y cuidarnos a nosotros mismos? ¿Por qué no mimarnos en nuestra mente y cuidar nuestra salud mental para que una buena autoestima y un buen espíritu nos vayan llevando en volandas hacia donde queremos ir.

15/7/10

Dime con que te relacionas y te diré....



Tenemos que evaluar la calidad, las fuentes y el éxito de donde procede la información. No podemos tragarnos todo lo que nos ponen delante. Los resultados cantan, los consejos pueden no ir con la realidad o no se han experimentado en la persona que lo da. Es la propia vida y los propios resultados de la misma vida las que tienen que hacernos ver de lo que podemos fiarnos o no, de a donde podemos arrimarnos o no. Para ello tengo que prestar atención a mi mente y saber lo que elijo y el porqué lo elijo.

Tu eres el resultado de todo aquello con lo que te asocias. Es una realidad como una catedral de grande en todos los aspectos, tanto en el físico, como en el psíquico, como en el social. Dependiendo del tipo de relación o de asociaciones que hacemos, depende el resultado final de lo que obtendremos en nuestra vida. Es algo parecido al dicho de: "Dime con quien andas y te diré quien eres." Si mi vida gira en torno a gente fracasada, desilusionada o negativa no es de extrañar que acabe siendo una persona de éste tipo. Por el contrario, si me rodeo de gente triunfadora, optimista, ilusionada lo más normal es que mi vida siga por los mismos cauces. Somos el resultado de la situaciones con las que nos asociamos.

Apegarnos a situaciones de personas de éxito es pues una de las prioridades que deberíamos tener en la vida, porque estar cerca de ellas acabará por transferir a nuestras vidas algo de ellas, de su espíritu, de sus cualidades, de sus formas de pensar. De la misma manera que intentamos prevenir los contagios de los diferentes tipos de enfermedades no estando cerca de ellas, deberíamos fomentar el contagio del espíritu positivo acercándonos a gente positiva, a situaciones enriquecedoras y que promueven positivismo, ilusión y valores en nuestra vida. ¿Quienes son esas personas cercanas o lejanas que consideramos importantes, positivas y triunfadoras? ¿Por qué no saber más de ellas? ¿Por qué no penetrar en su espíritu y contagiarnos de él? Evitando lo negativo y destructivo, y tomando el camino de lo positivo y constructivo, acabaremos contagiándonos de todo lo que alimenta positívamente al ser humano.

¿Qué libros leemos? ¿Que tipo de personas son aquellas con las que nos asociamos? ¿De éxito, triunfadoras, constructivas? ¿Que nos aportan?

¿Qué programas de televisión o de radio solemos ver? ¿Qué aportan a nuestras vidas? ¿En que nos enriquecen?

Una ruptura radical con aquello que no nos enriquece ni ayuda es fundamental si queremos cultivar en nosotros un espíritu positivo. Somos el resultado de lo que hacemos y de con quien nos desenvolvemos.

14/7/10

Protegerse



Parece mentira pero podemos estar en medio de una gran tormenta de negatividad que poco a poco va haciendo mella en nosotros sin darnos cuenta hasta el punto de convertirnos en personas negativas.

¿Donde se enfatiza, se valora y se carga de positivismo la vida? ¿En que espacios informativos o publicitarios nos encontramos con noticias o mensajes que invitan a creer, a vivir, a confiar o a comprometerse con una vida cargada de energía, de valores o de positividad?

Incluso en medio de nuestros círculos más allegados y en un afán de empatía con uno, en los momentos difíciles también cargan en nosotros los mensajes negativos que quieren ser, nada más y nada menos, mensajes de solidaridad.

Y después de todo, ¿que queda en nuestra mente? ¿Con que espíritu conseguimos vivir? ¿A que se nos invita?

No queda otra que taparnos los oídos y los ojos a tanto mensaje negativo si queremos sobrevivir con algo de ilusión y de vida. O tal vez a cada mensaje negativo añadirle una pregunta que lo convierta en positivo: ¿Qué oportunidad me brinda ésta situación? ¿Qué aporta de positivo? ¿A qué me anima?

Protegerse de la negatividad construyendo activamente todo un trasfondo positivo en nuestra mente que nos ayude a ver el color de la vida en su plenitud.