13/5/10

Miedos encubiertos


Siempre me ha llamado la atención una lectura de la Biblia y que después se ha llevado al mundo de la música a través de varios autores, uno de ellos Jose Luis Perales: El amor.

Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los angeles, si no tengo amor no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.



Ya podría tener el dón de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener una fé como para mover montañas, si no tengo amor no soy nada.


Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo, si no tengo amor de nada me sirve......
Hay cantidad de actitudes que son respuesta a los diferentes tipos de miedos que podemos tener en la vida y no es lo mismo vivir el amor, la entrega y la vida misma por amor, de forma natural y desinteresada que vivirla como una respuesta a los miedos que uno puede tener, por lo que uno puede estar viviendo exactamente igual a otro una serie de actitudes y los sentimientos con la que los vive pueden ser diametralmente diferentes.

Imaginate por un momento que soy una persona que tengo miedo al rechazo. Como respuesta al no querer sentirme rechazado lo que hago es mantener una actitud de servicio y de ayuda, de ésta manera me granjeo el favor y el reconocimiento de los demás, ¿verdad? Y puede que ese reconocimiento llegue a producirse y me haga sentir bien relativamente pero, ¿cuál es mi preocupación real? ¿hacia donde apunto? ¿qué es lo que persigo? Reconocimiento, aceptación y sentirme integrado dentro de una relación de personas.

Por otro lado si ese miedo no existiera y tuviera una actitud de servicio totalmente desinteresada, ¿hacia donde apuntaría? Fíjate que sería un amor natural, desinteresado y libre que me permitiría vivirlo de una manera mucho más plena y sobre todo dejarme enriquecer no sólo de lo que hago, sino también de las personas a las que estoy sirviendo. Es un amar y dejarse amar desde la auténticidad y no desde lo que lo otros quieren ver y oír de uno. Es dar de lo que realmente uno es y de lo qe uno lleva dentro de si. Es auténticidad.

Felicidad y Mente

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana
es una disposición de la mente
y no una condición de las circunstancias.

John Locke

12/5/10

Venciendo los miedos



El otro dia me preguntaba mi hija si tenía miedos. Cuando le dije que "sí, como todo el mundo", se quedó sorprendida. Y le dije que el miedo es algo natural que vive en nosotros y que nos permite protegernos de posibles peligros. Ella me miraba sorpendida porque no se creía que su padre tuviera miedos. Al ver su cara de asombro le dije que todos tenemos miedos: a la muerte, al sufrimiento, al fracaso, a la soledad, al abandono, etc. Estos miedos son normales, le dije, pero no nos impiden seguir viviendo con alegría, ni por ello dejamos de hacer las cosas, le dije.

Cuando uno tiene miedo, como por ejemplo muchos niños, que le tienen miedo a la oscuridad, a los fantasmas o a ruidos que hay dentro de la casa, esos miedos les impiden dormir con tranquilidad, subir a la parte de arriba de la casa o estar sólos en un sitio. Son miedos a cosas que no existen, son miedos a cosas que existen sólo en nuestras mentes, le comenté, y qué podemos vencerlos fácilmente porque subimos arriba y podemos comprobar que no hay nadie, andamos a oscuras y también podemos comprobar que hasta puede ser un juego muy bonito. Los miedos que existen en nosotros, en nuestra mente, muchas veces nos los inventamos y vivimos atemorizados ante lo que no existe y posiblemente no exista nunca.

En cambio hay otros miedos que sí pueden estar ahí y que se pueden dar y que pueden hacer daño. Esos miedos son buenos tenerlos porque te ayudan a protegerte. Por ejemplo: ¿Tienes miedo a que te atropelle un coche?, le pregunté.

"Sí", me respondió.

¿Y que haces entonces?, volví a preguntar.

"Pues mirar a los lados", me dijo ella.

¿Ves para que sirven los miedos?, le comenté, para protegernos de todo aquello que nos puede hacer daño. Lo importante, le dije, es que los miedos no nos impidan hacer las cosas que tenemos que hacer. ¿te imaginas que por miedo no cruzemos la calle, no cojamos el coche o no salgamos de casa?

Es verdad, papá. Es como yo cuando tengo miedo y no quiero estar sóla o subir arriba, añadió ella.

Los miedos son importantes, nos ayudan a conocer mejor lo que pasa, a prepararnos y a ser más fuertes. Lo importante es saber a que le tiene miedo uno y como puede superarlo. 

Aceptación de la realidad

En la aceptación de la realidad
está el cambio.

Rojas Marcos

Buenas acciones

Una de las ventajas de las buenas acciones
es la de elevar el alma
y disponerla a hacer otras mejores.

Jean-Jackes Rousseau

Rencor y Venganza

Nunca nos sentiremos bien
por haber practicado el mal.
Nuca el rencor y la venganza
proporcionan contento.

Jerónimo Luis Cabrera

Análisis y Felicidad

Si quieres se feliz, como me dices,
no analices, mucho,
no analices.

Joaquín María Bartrina

Día a día

Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día,
es que no ha habido día.

John Archibald Wheeler

Familia Feliz

Una familia feliz no es sino
un paraíso anticipado.

John Browning

11/5/10

¿Somos lo que pensamos?

Participaba ayer en una reunión de trabajo en uno de los sectores más castigados por la crisis, el sector inmobiliario. Una de las cuestiones que ahí se planteaban era que uno, en estos momentos, SI podía vender. "Todo es cuestión de la predisposición mental que uno tenga", decía una de las participantes.

Parece curioso, pero la realidad está ahí y la mente tiene un poder excepcional a la hora de enfrentar las diferentes situaciones que se nos ponen delante. No es lo mismo dar un partido por perdido que ver posibilidades de ganarlo sin cuando el resultado es total y claramente adverso. Hemos visto como en cuestión de minutos un gol puede meter a uno nuevamente en el partido, motivarle nuevamente o ver alternativas diferentes.

Todo es cuestión de predisposición mental. De ahí viene una apertura de la mente que nos lleva a explorar nuevos caminos, reinventar los que se han quedado obsoletos o intentar lo que no se ha intentado.

Mente positiva, apertura a lo ya existente, a lo nuevo o a lo dejado de lado en un momento de la vida. Todo es posible siempre y cuando yo quiera creermelo, siendo lógicamente realista.

Como dice el dicho, "querer es poder" pero ¿queremos o tan sólo deseamos? Una gran diferencia que en otro momento hablaré de ello.

10/5/10

Proyecto de Vida

Puede parecer algo serio, pero seria es la vida. Puede que cueste trabajo ponerse a pensar, a concretar, a escribir y, sobre todo, a fijar tiempos y plazos, pero la vida es eso, dar pasos concretos, pensados, reflexionados, marcándose tiempos para que no todo quede en el cajón de los olvidos.

Por lo general hacemos proyectos para iniciar e invertir en negocios, aunque siempre hay quien va por libre y a lo loco sin medir sus posibilidades. Un término muy utilizado es el de viabilidad del proyecto, dónde uno analiza las posibilidades realidades de éxito o fracaso. Proyecto y Viabilidad son importantes en si, pero requieren su elaboración minuciosa para que dicho proyecto se haga realidad.

Para el éxito en la vida también es necesario elaborar un proyecto, una ruta, una línea a seguir. El éxito no sólo se da en el ámbito de los negocios, sino en el personal, en el crecimiento de uno mismo, en el desarrollo social y familiar, en el crecimiento físico, personal, espiritual, y el de todos los ámbitos de nuestra vida.

Hay una cosa, una duda que se queda flotando en mí mente. ¿por qué nos cuesta tanto elaborar un proyecto? ¿tal vez no queremos sentirnos presos de el? ¿quizás sea que preferimos no pensar y concretar? ¿será que conocer los pormenores, los riesgos y los beneficios nos hacen dudar de más?

7/5/10

La escucha y sus prejuicios o creencias



Erase una vez una población que había sufrido una gran inundación. Uno de sus habitantes estaba en el techo esperando salvarse de la crecida del agua. Como el agua subía no tuvo más remedio que subir hasta la parte alta de su casa: la terraza. Pasaron por allí miembros de la Cruz Roja que le invitaron a subirse a una lancha de rescate, pero el hombre con una fe increíble en Dios desistió porque tenía la seguridad de que Dios le salvaría.

El tiempo no paraba y las guas seguían creciendo cuando pasó Protección Civil con otra lancha que le invitó nuevamente a subirse, pero una vez más la fe profunda y arraigada que éste hombre tenía en Dios hizo que desistiera ante tan amable invitación.

Ya por último pasaron fuerzas del ejército que ante la inminente catástrofe que se le venía al hombre encima le urgió una y otra vez que subiera a su lancha, a lo que el hombre una vez más hizo alarde de fe, de confianza y de optimismo. Desistió una vez más y poco después las aguas se lo tragaron. Una vez en el cielo le echó en cara a Dios el no haberle ayudado a lo que Dios son una mirada llena de cariño le dijo: “pero si te envié tres lanchas y las tres las rechazaste”.




Nuestra vida puede estar llena de anécdotas en las que se pone en entredicho nuestra capacidad de escucha. Nuestras creencias, miedos, seguridades o inseguridades, nuestros valores, nuestros sentimientos más nobles o incluso los más vulnerables, aquellos en los que nos sentimos fuertes o aquellos en los que nos sentimos heridos…. Situaciones personales y de la vida que pueden servir de obstáculo, de paño, de pared o de velo para escuchar los diferentes mensajes de las personas, de la vida, de la naturaleza, de las circunstancias.



No hay nada como la libertad para poder sentir lo que uno es y para pode apreciar la vida y los demás tal y como son, indiferentemente de todo tipo de creencias , sentimientos o valores que se puedan mover dentro de uno mismo. Todo es cuestión de saber escuchar y apreciar todo lo que la vida trae dentro de nosotros o de la vida en sí.

6/5/10

El agua y la vida del hombre


Siempre me ha llamado la atención el agua y la profunda relación que puede tener con la vida del ser humano en cuanto a la actitud frente a la vida y a la toma de decisiones.

Recuerdo que cuando vivia en Mexico habían cambiado el curso del rio y que cuando llegaron las lluvias de nada sirvió la mano del hombre porque el agua buscó su curso natural. El volumen y la fuerza del agua hicieron añicos las construcciones de la mano del hombre. Años después y año tras otro ves como ocurre lo mismo en cualquier parte del mundo.

El agua busca salida a toda la energía que tiene. Podemos detenerlas en presas, pero cuando llueve y llueve hay que soltar agua en cantidades considerables, los cauces se hacen pequeños. Hay momentos en los que los rios se desbordan, hacen nuevos cauces, destruyen unas zonas y curiosamente dan vida a otras.

¿Por qué lo relaciono con nuestra vida? Porque muchas veces tenemos mucho caudal dentro de nosotros, positivo o negativo, pero caudal que a veces retenemos y que se resiste a estar dentro de nosotros como si de una laguna o pantano se tratara. Hay momentos en los que toda la vida que hay dentro de nosotros quiere tomar una forma diferente y se desborda a través de las diferentes emociones. Tal vez nuestra misión sea la de intentar dejar salir las emociones de forma equilibrada como si de un embalsae se tratara, pero a veces la vida nos desborda y nos invita a abrir nuevos cauces, a bordear nuevas rutas, a volver a los orígenes o explorar, como he dicho, nuevos cauces.

El agua estancada tal vez sea buena y bonita para ciertos momentos de la vida, pero para otras no. La vida es movimiento y búsqueda.

5/5/10

Algo diferente



Somos animales de costumbres. Desde pequeños nos acostumbran a ello, a un horario, a unas normas, a unos hábitos, etc. el día que nos salimos de ahí podemos encontrarnos perdidos y sin saber lo que hacer, me lo comentaba el otro día Sonia, que cuando acababa su jornada laboral y, sobre todo en fines de semana, se encontraba sola, perdida y sin saber en qué utilizar el tiempo. Pero también suele ocurrirnos a todos nosotros que acostumbrados a hacer siempre lo mismo intentamos abordar los problemas de todos los días desde las mismas perspectivas de siempre.



¿Qué pasaría si cada día intentáramos incorporar algo nuevo, diferente y distinto en nuestro quehacer diario? ¿Qué ocurriría si en nuestras relaciones o contactos cada día pusiéramos un granito de arena nuevo y diferente? ¿Qué acontecería si tuviéramos una o dos originalidades nuevas cada día en nuestra forma de tratarnos a nosotros mismos y a los demás? En definitiva, se trata de saber que ocurriría en nuestras vidas si cada día inventáramos una manera nueva, original y sencilla de afrontar nuestras propia vida, nuestro propio trabajo y el de los demás.



No hay que complicarse la vida, simplemente es intentar vivir las cosas de una manera diferente para poder sacar algo diferente de las situaciones, para enriquecerse de éstas, para aprender algo nuevo de la vida, de las personas, para poder crecer día a día en algo tan sencillo como es el vivir. Y fíjate que hablo de cosas tan sencillas como puede ser la manera de saludar, la forma de levantarse en la mañana, la forma de pedir el pan, de pagar en la caja, de cambiar una ruta determinada, etc. Son pequeñas cosillas que son como pequeñas gotas de agua en un océano, como diría Teresa de Calcuta, pero que sin ellas no habría océano. Son pequeños segundos, que hacen minutos y que sumados hacen horas. Son pequeños gestos que sumados hacen actitudes con la cual podremos llegar a afrontar la realidad por inesperada que ésta pueda ser y nos encuentra con la capacidad de poder responder de forma creativa, original, positiva y abierta.


 
Además de dejar la monotonía a un lado hay algo mucho más positivo, nuestra vida se vuelve rica, creativa, diferente hasta el punto que abordamos a las personas, al trabajo y a cada cosa que tengamos que hacer de una manera diferente. Es parte de nuestra individualidad, de nuestra originalidad, de nuestro ser únicos.

4/5/10

Confianza en uno mismo: ¿Proceso o resultado?



Ayer escuchaba a Rosa hablar de su clamoroso éxito en una representación que había hecho. Todo eran elogios para ella y una de las cosas que dijo me llamó la atención: “Éste éxito me das más confianza en mí misma, hay que llegar a él para poder experimentar ésta confianza”. La verdad es que me quedé pensando y creo que tiene algo de razón, aunque hay algo que no llego a compartir del todo.

¿Llega la confianza en uno mismo porque has obtenido éxito o el éxito llega porque es fruto de una confianza que has depositado en un proyecto y en ti mismo?

Es cierto que él éxito ayuda a fortalecer la confianza en uno mismo pero, ¿podríamos llegar a éste sin la confianza? A mí se me antoja que no. Puede darse que la confianza esté disfrazada o que pueda estar rodeada de dudas, pero la confianza está ahí. Desde el momento en el que das el paso, desde el momento en que caminas hacia un objetivo hay algo que dejas atrás y algo en lo que te adentras, y todo ello requiere dosis pequeñas o grandes de confianza en uno mismo y en lo que quiere conseguir.

 
Un ejemplo de ello puede ser una conversación de ayer en la tarde en la que alguien en sus cuarenta años largos decía que no sabía nadar y que difícilmente aprendería. Si tienes un mínimo de confianza en ti mismo y un mínimo de voluntad, lo intentas. Sabes que podrás conseguirlo hoy o dentro de un año, que podrás nadar solo o con ayuda de un flotador, de unos manguitos o de una burbuja. Inicias un proceso, un proceso que te llevará a un primer paso, meterte en el agua. Esto ya es un éxito ya que de no meterte en el agua sería un fracaso porque no confiarías ni en ti mismo, ni en lo que saber nadar reportaría a tu vida, ni en las minimas remotas posiblidades: cerrazón y falta de confianza total.

El segundo paso sería centrarse en algo tan bonito, tan agradable y tan relajante como es el nadar o el flotar en el agua. “Dejas” por un lado el miedo y la ansiedad que dan lugar a un sentimiento de peligro, para hacerte amigo que una sensación de relax, bienestar y, ¿por qué no?, amistad de con el agua, para jugar con ella, chapotear con ella, descansar en ella y comenzar a flotar en ella.
La confianza se da cuando comienzas a conocerte a ti mismo, cuando comienzas a aceptarte, cuando comienzas a conocer a lo que te enfrentas, cuando comienzas a tocar lo que temes, cuando comienzas a controlar la situación y cuando finalmente la dominas. Serían los niveles que Bateson diría para alcanzar la competencia inconsciente que genera una confianza absoluta en nosotros mismos:



Incompetencia Inconsciente: No sabemos que no sabemos nadar.

Incompetencia consciente: Sabemos que no sabemos nadar.

Competencia consciente: Sabemos que estamos aprendiendo a nadar y que damos pasos.

Competencia inconsciente: Ni nos damos cuenta de cómo nadamos. Lo hacemos de forma inconsciente.



El éxito no sólo refuerza nuestra confianza en nosotros mismos, sino que es fruto de esa confianza en nosotros mismos.

3/5/10

Información es poder



Me encontré con Lucy. Hacía tiempo que no la veía y la verdad es que después de tanto tiempo siento que la vidas de las personas son enriquecedoras. Le pregunté que tal le iba y me contestó que estaba muy contenta sobre todo desde que aceptó un gran reto en us trabajo. Le pregunté, soy curioso por naturaleza, sobre el gran reto en el que se había metido y me comentó:

Tu sabes, Fernando, el miedo que yo tenía a viajar sola, a enfrentarme al ingles, y a asumir grandes retos en mi vida.

Recuerdo que era una muchacha bastante temerosa,, tímida e insegura. Sus palabra me tenían en la duda sobre el tipo de reto que podía haber asumido. No tardé en preguntarle: Pues dime, ¿de que reto se ha tratado?

Un día, comentó ella, me llamaron al depacho del jefe y me propusieron el formar parte de un equipo a nivel internacional. La misión sería viajar, hacer exposiciones de los proyectos en inglés en los diferentes equipos internacionales y lo de viajar....., sería sola.

Ummmm, le dije. Suena interesante. Y por lo que veo aceptastes la propuesta.

Pues sí, dijo ella. A medida de que me iban comentando el proyecto me entraba el miedo y la inseguridad. Pero en medio del miedo había algo más: No puedo dejar pasar esta oportunidad. No se como lo haré, no se como me enfrentaré al Inglés, a los viajes sola y sobre tgodo tener que hacer exposiciones ante directores generales de otros paises. Pero era incapaz de decir que no. Por una parte estaba el decir que no a una empresa que confiaba en mi, el decir que no a un proyecto y pensé que podría repercutir negativamente en mí. Pero por otra parte era una oportunidad. Simplemente dije que sí y ya vería como saldría todo.

¿Y qué pasó luego?, le pregunté.

Bueno, pues en cuanto a las presentaciones no hubo problema. Me preparé concienzudamente. Hable con compañeros que me echaron una mano. Mi novio tambiém. La primera presentación fue en mi misma oficina y ante mi director general. Me temblaban las piernas. Lo hice. Les gustó. Me felicitaron y eso hizo crecer mi la autoconfianza, mi seguridad y mi visión de que podía hacerlo. El primer y exitoso ensayo me dio alas.

¿Y lo de los viajes?, le pregunté. Tu jamás has viajado sola y además, según recuerdo, te daba pánico hacerlo.

Pues fijate que sí, pero me preparé. Econtré una manera de hacerlo que me ayudó de verdad. Comencé a informarme de mi primer viaje, del hotel en el que iba a estar, de la situación dentro de la ciudad, de las comidas, de los cuidados, de lo que podía conocer, de lo que podía comprar y de lo que podía visitar. Conocer a donde iba me ayudo a visualizarlo, valorarlo y ver mis posibilidades dentro de ese contexto. Recuerdo que fui sola y que pedí un dia más para quedarme y conocer el lugar. Me dijeron que si. Fue increible. Fue tan positivo que para cada viaje hago lo mismo. Es enriquecedor. Me di cuenta de algo importante: Conocer es poder. Cuando conoces a las personas, cuando conoces las situaciones tienes un poder increible. Te enriqueces de ellas, sabes lo que pueden aportar a tus vidas y como puedes incluso controlar las situaciones. La información es poder, me dije.

A partir de ahí lo he aplicado al trabajo, a las personas, a las situaciones y me va genial. Ahora tengo otros proyectos a nivel personal en los que quiero mejorar y utilizo esta misma técnica, me comentó.

Y ahí la dejé, con su sonrisa de lado a lado y sus ojos llenos de vida, de entusiasmo y de energía. Nos dimos un beso, pero yo me fui rumiando la idea fundamental: la información es poder, cuantos más conoces más te enriqueces y cuanto más conoces más puedes controlar y controlarte.

30/4/10

Saber escuchar: Los frenos



Cada vez que escuchamos nos enfrentamos a una serie de fuerzas internas y externas que frenan, impiden, bloquean o no ayudan a meternos de lleno en ese importante proceso de escucha. Creo que existen tres tipos de frenos.

1. Frenos de tipo fisico. Por lo general son los más fáciles de localizar y nos impiden que fisicamente no estemos al 100% de lo que podemos en nuestro proceso de escucha. Todo tiene que ver con nuestra realidad física o con la que nos rodea. ¿quien de nosostros, por ejemplo, no ha experimentado cansancio, incomodidad, hambre, sueño, etc. cuando estabamos hablando con otra persona? Pero al mismo tiempo hay otros aspectos de tipo físico que pueden distraernos y que no tienen que ver con nuestra actitud corporal sino con el medio en el que nos encontramos y que nos impiden una concentración real: ruidos, obras, televisiones, niños y un sin fin de cosas que pululan a nuestro alrededor y que pueden distraernos o no pemitirnos centrarnos en capatar los mensajes tanto físicos como emocionales de la persona que está frente a nosotros. Ser conscientes de ello y procurar alejar o minimizar esos ruídos no sólo nos ayudarán a centarnos mejor sino que permitirán a nuestro interlocutor saber que estamos interesados en lo que se nos está comunicando.

2. Nuestros propias emociones y sentimientos. La persona que nos habla está compartiendo ideas, creencias, valores, sentimientos que en un momento dado pueden caminar alienadas con las nuestras o puede que vayan radicalmente en contra de lo que somos o sentimos. Aquí corremos el riesgo de identificarnos o no con lo que se dice o comparte, podemos caer en la tentación de tomar cierta postura en contra o a favor, de simpatizar o sentir rechazo. Nuestros sentimientos pueden involucrarse de tal manera que nos impedirán ver con objetividad lo que tenemos en frente nuestra. Imparcialidad, interés y profundización por lo que se está diciendo y compartiendo es lo que tiene que marcar la escucha. Lo que yo crea, sienta o viva es importante, pero no puede servir como freno u obstáculo para poder captar, desarrollar y profundizar en lo que la otra persona está diciendo. Ahí es donde viene el enriquecimiento: alejarme por un momento de lo que yo soy para adentrarme y ayudar a adentrar al otro en su propio mundo.

3. Nuestras propia creencias prejuicios, ocupaciones de la mente, valores y crencias. La escucha no es un espacio para luchar o para contraponer ideas, valores y creencias. Lo importante es aprender del otro. ¿Cuántas veces tenemos las respuestas preparadas antes de que el otro acabe de hablar, simplemente para defender nuestras posiciones, y no acabamos ni tan siquiera de comprender y profundizar en las del otro? ¿Cuántas veces la única posición que parece valer la pena subrayar y valorar es la nuestra? ¿Cúántas veces descalificamos de antemano las ideas posiciones o situaciones de los demás sin tener en cuenta de donde parten, lo que significan y lo que buscan?

El arte de escuchar es una atrea en la que el otro alcanza una importancia tal en la que el que escucha parece quedar relegado a un segundo plano. Pero es que es solo respetando y valorando a los demás como podemos no solo enriquecer nuestras vidas sino también hacer que nuestra riqueza pueda ser, en un momento determinado, tenida en cuenta.

29/4/10

El camino de la escucha



Si bien sabemos que escuchar es importante y que todos necesitamos sentirnos escuchados cabe preguntarnos ahora cual es el camino o el proceso de la escucha. En la escuela nos han enseñado casi de todo un poco pero, ¿nos han enseñado a escuchar?

Estoy frente a una persona que me está hablando y lo primero que tal vez tendría que tener en cuenta es: ¿en que me va a enriquecer el poder escucharla? ¿Por qué me pide que la escuche? Muchas veces tenemos la intención de querer ayudar, en querer aportar algo a la vida de los demás. Es una actitud en la que nos sentimos útiles y en la que nos vemos a nosotros mismos "haciendo el bien" porque aconsejamos, mostramos pautas, iluminamos la experiencia del otro, etc. Esta actitud nos lleva a tener la cabeza ocupada con posibles soluciones a lo que se nos está pidiendo y ello puede apartarnos del silencio que posiblemente se nos esté pidiendo para simplemente escuchar, que puede ser el objetivo único que se pretende por parte de la persona que viene a nosotros. Es por eso que la pregunta sobre lo que esperamos a la hora de escuchar es importante. Si lo primero que esperamos es ayudar al otro posiblemente nos estemos adelantando a algo que no se nos pide. En cambio si cuando escuchamos lo que pretendemos es enriquecernos del otro, de sus sentimientos, de sus valores, de sus impulsos y de su vida, ahí posiblemente sí ya estamos escuchando pues estamos atentos, prestamos atención a lo que se nos dice, a lo que alguien quiere expresar sin mezclarlo con nuestras propias pretensiones.

Escuchamos palabras, sonidos, sentimientos, experiencias pero también escuchamos la forma en como se expresan a través de las actitudes corporales, de las miradas, de los gestos y de los sentimientos que podemos ver con nuestros propios ojos. Es ahí donde la palabra y el cuerpo, lo sentido y lo vivenciado entran en una comunión profunda y entramos de pleno en la vivencia de la otra persona. Es ahí cuando nos ponemos en los zapatos del otro, es ahí donde la comunión, el silencio, la mirada, la mano, el gesto e incluso la pregunta sencilla intenta mostrar al otro que estamos ahí, que le entendemos, que comprendemos lo que hay dentro de su mente y de su corazón.

Es a partir de las escucha donde identificamos lo que la otra persona quiere de nosotros: ¿tan sólo que la escuchemos? ¿que posiblemente la entendamos? ¿qué le demos una mano? ¿que le aceptemos tal cual es, sin valorarla, aconsejarla, guiarla o hablarle de nuestra experiencia?

El silencio que escucha, percibe y conoce tan solo deberíamos romperlo para confirmar si lo que estamos escuchando es lo que realmente entendemos y para clarificar lo que no tengamos claro. Después de escuchar nos sentiremos enriquecidos y en la medida que plasmemos ese enriquecimiento retroalimentaremos al que nos está hablando.

Te invito a ver esta presentación sobre la escucha que es muy esclarecedora.



28/4/10




Una de las dificultades que más podemos encontrarnos a la hora de discernir la realidad en la que nos encontramos es la de saber ver y la de saber escuchar. Dentro de los ruidos mentales o psicológicos que pueden interferir en nuestra intención de controlar las situaciones es la de engañarnos a nosotros mismos queriendo ver y queriendo escuchar en el otro lo que deseamos. Inconscientemente podemos obligar al otro a darnos la respuesta que queremos o, sin que el otro nos de la respuesta que queramos, podemos entender que nos la ha dado del modo en que nosotros pretendemos.



El tener una idea o un objetivo en la mente y el tener una obsesión al respecto nos obliga a pensar y a ver la realidad muchas veces en esos términos, con toda la subjetividad del mundo, de forma totalmente parcial y sin posibilidades de poder apreciar otros aspectos de la verdad, de la realidad o del mundo de otra la persona o de la situación con la que nos confrontamos.



Silencio y una actitud de apertura y recepción a lo nuevo y a lo distinto puedes ser las llaves para abrirse a nuevos mundos, nuevas ideas, nuevas actitudes que puedan iluminar nuestras propias vidas, darles un poco más de luz, más sabor y más amplias perspectivas. El silencio, más allá de empobrecer una escucha o una relación, es una actitud de respeto, de apertura, de apreciación y de enriquecimiento ante otras personas, realidades, culturas, objetivos o estilos de vida. Es una manera de abrirse a otros y al mismo tiempo de contrastar nuestras experiencias, ideas, creencias, valores y posturas de tal manera que salgan mucho más fortalecidas.



A modo de ejemplo una bonita historia de Tony de Mello en su Libro la Oración la Rana 2:



Una joven y activa mujer manifestaba unos inequívocos síntomas de «stress» y de excesiva tensión.

El médico le recetó unos tranquilizantes y le dijo que volviera al cabo de dos semanas.

Cuando volvió, el médico le preguntó si había experimentado algún cambio. y ella respondió: «No,

ninguno. Pero sí he observado que los demás parecen bastante más relajados.»

27/4/10



¿Cuántas veces nos vemos en una encrucijada en la que tenemos que decidir un camino u otro? ¿Cüántas veces se nos nubla la vista cuando entre uno y otro se juntan sentimientos, valores, situaciones personales o familiares que condicionan una decisión correcta?

Tres aspectos importantes son los que tendrían que estar claros dentro de nosotros mismos: El racional, el emocional y, por así decirlo, el espíritual.

El aspecto racional tal vez sea el  primero a tener en cuenta, ya que no sólo de emociones vive el hombre, ni tampoco de su propia conciencia. Analizar con realismo los pros y los contras de los diferentes caminos a seguir es importante. Y lo es más cuando lo anotamos en un papel, cuando somos capaces de reunirlos en una hoja y poder verlos ahí, de forma visual, tangible, concreta. Escribir, ya es un paso, leerlo ya es otro. Son dos pasos iniciales importantes que desde la psicología nos dicen que tienen mucho efecto a la hora de ver claro.

No es lo mismo que tenga las cosas claras en la mente que verlas escritas en una hoja de papel. Sobre el papel las cosas pueden parecer mucho más claras. Así pues...., puedo tener dos o tres o cuatro caminos que tomar. ¿Qué tal si ante cada camino ponemos dos columnas con los pros y los contras? ¿Qué tal si una vez escrito valoramos con tranquilidad todos sus aspectos positivos y negativos con una nota? ¿Qué pesa más? ¿Por qué pesa más? ¿Que voy a ganar y que voy a perder?

El aspecto psicológico es también importante, ya que es donde tengo que analizarme en cómo me voy a sentir tomando yo una u otra decisión. Es el análisis de lo que suponen esos retos para mí, para mi entorno y para la gente más importante en mi vida. Cada decisión tiene un beneficio y un coste emocional. Si soy capaz de analizar los costes y los beneficios, y si soy capaz de visualizarme a mi mismo y a los míos en cómo nos sentiremos, ¿seré capaz de asumir el reto de una u otra decisión? ¿Cómo vivo esa decisión en mi mismo, en mi cuerpo, en mis sentimientos a la hora de visualizarla de forma real y sin querer engañarme?

El aspecto espiritual tiene ciertta trascendencia. Es el aspecto de la conciencia que tarde o temprano suele aflorar dentro de cada uno de nosotros. Emprender un camino que no se alinee con nuestros valores y nuestras creencias, o que no busque la propia felicidad o la del entorno es elegir un camino que suele pasar factura. Podemos navegar contra corriente por espacio de un tiempo pero, ¿durante toda la vida? ¿podemos obligar a los demás a andar por caminos que van en contra de sus sentimientos, creencias o valores.

Alguien señalaba en alguna ocasión que una buena toma de decisiones podría tomarse si tomaramos conciencia de que estamos ante el ultimo suspiro de nuestra vida, en el lecho de muerte. Si lo estuvieramos en realidad, ¿qué decidiriamos? ¿Por qué? Quizás en uno de estos momentos es cuando vemos con más nitidez lo que queremos o lo que habríamos querido para nuestra vida. Tal vez en el momento de nuestra partida queramos viajar ligeros de equipaje, con las mejores decisiones y sin querer haber fallado.

Todo en la vida es equilibrio,