6/4/10
Los pequeños detalles en la comunicación
Puede parecer mentira, pero una palabra, una coma, un pequeño signo puede hacer que todo el sentido de un trabajo, de una tarea o de una vida pueda cambiar y dar al traste con todo lo que uno se ha propuesto.
Dentro de la comunicación muchas veces lo que emitimos y lo que es recibido por nuestro interlocutor no es lo mismo. Uno de los grandes errores que podemos cometer amenudo es acabar nosotros metalmente las frases de los demás.
En una ocasión un gran amigo mio, llamemosle Manu, le había dejado una importante cantidad de dinero a otro. No tenía prisa en la devolución. Existía una gran amistad entre mi amigo y su amigo, lamemosle Javier, y su pareja Inés, por ejemplo. No hubo papeles de por medio. Gratuidad, confianza, solidaridad en un momento de crisis, etc. El amigo y la mujer trabajaban juntos, y dentro del trabajo que realizaba ella tenía bastante contacto con otros empresarios. Ultimamente mi amigo Manus, veía a Inés hablando muy amenudo con un gran amigo suyo: encuentros a solas, cenas de negocio, etc. Siempre ellos dos sólos.
Un día, Inés, se acercó a su amigo y le dijo: Manu, tengo un problema serio que comunicarte. Manu, que intuía por donde iban los problemas, se adelantó y le dijo: "Te ha enamorado de otro". Inés abrió los ojos totalmente sorprendida y respondió con un lacónico: "Si".
El tiempo pasó y mi amigo necesito del dinero. Se dirigió a Inés y ésta le respondió: ¿Te acuerdas de aquella vez que te comenté que tenía un problema y tu me dijiste que si me había enamorada de otro? Mi amigo le respondió que sí.
Pues no estaba enamorada de otro, tenía un problema serio y es que mi marido es adicto al juego, se gastó el dinero que le dejastes y ahora tenemos que cerrar la empresa.
¿Escuchamos?
¿Confiermamos lo que los otros realmente quieren decirnos?
¿Llegamos a entender lo que ocurre y se cuece en el fondo de la otra persona?
Otro pequeño ejemplo lo puedes ver en ésta presentación donde otra de las dificultades es no entender el mensaje, ni confirmarlo y quedarse simplemente en lo que uno entiende.
-
5/4/10
La importancia de las creencias
Si nos diéramos cuenta de la importancia que las creencias tienen en nuestra vida más de uno quedaríamos sorperendidos. Las creencias pueden tener dos aspectos muy importantes: limitarnos o potenciarnos en nuestro caminar por la vida.
No se si te habrá pasado en alguna ocasión que has tenido un objetivo que te gustaría alcanzar justo frente a tí; una ilusión, una meta. Y justo, dentro de ti o a tu alrededor, comienzas a escuchar voces que dicen: esto no es para ti, es imposible que lo consigas, otros lo han intentado y han fracasado y un largo etc. de pensamientos o afirmaciones que te echan atrás. Estas serían creencias que nos limitarían en nuestras vidas ya que nos impiden caminar hacia el logro de lo que queremos. Y lo peor de todo es que cantidad de veces estas creencias parten de un fundamento totalmente irracional, subjetivo y sin fundamento.
Las creencias potenciadoras son, por el contrario, ideas que intentan reafirmarnos como personas, hacer que confiemos en nosotros mismos y que llegan a capacitarnos para el logo o el éxito de lo que queremos y buscamos en la vida. Es la idea que, en el fondo de nosotros, deja nacer y crecer un ¿por qué no? Es la idea que confirma la autoéstima que tengo hacia mi y que, además, me hace sentir confianza, racionalidad, apertura y colaboración conmigo mismo, con los demás y con la vida.
A veces, dentro de lo que podemos llamar prudencia y otras ideas parecidas, se encuentran escondidas cantidades innumerables de creencias que nos frenan y que no permiten que avancemos.
Es hora de que analicemos todas y cada una de las creencias que subyacen en nuestro interior y que nos preguntemos por su base racional o irracional, por su capacidad potenciadora o limitadora.
Cuestión, simplemente, de verdadero y sincero autoconocimiento.
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Orange.
No se si te habrá pasado en alguna ocasión que has tenido un objetivo que te gustaría alcanzar justo frente a tí; una ilusión, una meta. Y justo, dentro de ti o a tu alrededor, comienzas a escuchar voces que dicen: esto no es para ti, es imposible que lo consigas, otros lo han intentado y han fracasado y un largo etc. de pensamientos o afirmaciones que te echan atrás. Estas serían creencias que nos limitarían en nuestras vidas ya que nos impiden caminar hacia el logro de lo que queremos. Y lo peor de todo es que cantidad de veces estas creencias parten de un fundamento totalmente irracional, subjetivo y sin fundamento.
Las creencias potenciadoras son, por el contrario, ideas que intentan reafirmarnos como personas, hacer que confiemos en nosotros mismos y que llegan a capacitarnos para el logo o el éxito de lo que queremos y buscamos en la vida. Es la idea que, en el fondo de nosotros, deja nacer y crecer un ¿por qué no? Es la idea que confirma la autoéstima que tengo hacia mi y que, además, me hace sentir confianza, racionalidad, apertura y colaboración conmigo mismo, con los demás y con la vida.
A veces, dentro de lo que podemos llamar prudencia y otras ideas parecidas, se encuentran escondidas cantidades innumerables de creencias que nos frenan y que no permiten que avancemos.
Es hora de que analicemos todas y cada una de las creencias que subyacen en nuestro interior y que nos preguntemos por su base racional o irracional, por su capacidad potenciadora o limitadora.
Cuestión, simplemente, de verdadero y sincero autoconocimiento.
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Orange.
1/4/10
Todo bajo de control
¡Qué orgulloso te sientes de tu inteligencia!
Le dijo el maestro a uno de sus discípulos.
Eres como el condenado
Que se siente a gusto
de la amplitud de su celda.
Me llama la atención las personas que quieren tener un estricto control sobre los demás e imponen, a veces de forma dictatorial, autoritaria y violenta, sus ideas, sus modos de vida y las formas en como tienen que hacerse las cosas. Me he encontrado en más de una ocasión con gente así y me he parado en frente de ellos a reflexionar el porqué de sus actitudes.
¿Qué escondemos detrás de actitudes de control o de dominación y subyugación? La mejor manera de descubrirlo sería el jugar o desarrollar ese rol. ¿lo has hecho alguna vez? Nos sentimos el centro, es como si el mundo y sus personas giraran a nuestro alrededor. Creemos que todo podemos manejarlo, es decir, sentimientos de poder. Pero hay un sentimiento aún peor que me estremece: nos sentimos alguien.
¡Qué pena que necesitemos el poder, el control y el autoritarismo para sentirnos alguien! ¿Qué pasaría si no lo tuviéramos, dejaríamos de ser alguien? La grandeza del ser humano está en su singularidad y no en su capacidad de dominar a los demás. Lo grande está dentro de uno y nunca fuera. Lo que está dentro de mí siempre camina conmigo, los demás y lo demás hoy están y mañana quien sabe.
Uno mismo es la grandeza de la vida que sin quererlo contagia los demás. Me decía una amiga, que acaba de separarse, el otro día: Fernando, cuando eres tú misma nunca estarás sola, porque cuando actúas de forma natural los que son como tu se acercarán por lo que ven en ti de forma natural y no por las apariencias.
En cierta ocasión había una madre que acostumbraba a sobreproteger a su hijo y, además de ello, ejercía un control, un autoritarismo tan grande sobre él y unas grandes dosis de castigos consistentes en no salir que un familiar cercano al verlo pasar me lo hizo saber añadiendo además: cuando tenga 18 años se va de casa. Y efectivamente, antes de los 18 años estaba fuera de casa. ¿De qué sirve el control en tu propia vida cuando ves que ya no puedes controlar a los demás? Simplemente para poder ver tu propia pobreza y para darte cuenta que en esa pobreza necesitas de los demás para ser alguien.
¿Tiendo a querer controlar a las personas?
¿Qué pasaría si no controlara a nadie en mi vida?
¿Podemos vivir sin controlar a los demás?
31/3/10
¿Ocurren las cosas porque tenían que ocurrir?
¿Ocurren las cosas porque tienen que ocurrir? ¿Existe la casualidad en la vida? ¿Está todo determinado en la vida? Son preguntas que me vienen hoy a la mente después de escuchar a una persona decir esta mañana que debemos dejar que las cosas vayan aconteciendo y sucediendo de forma natural y espontánea. Horas más tarde viendo un programa de televisión alguien decía que su padre le había dicho que siempre hay que tener confianza, porque la vida es como el pocker y las mejores cartas están siempre por venir.
Es cierto que obligar a un calzado a entrar en el pie, cuando éste no es su número, es posible pero, ¿es posible caminar mucho tiempo y muchos días con ese calzado sin que sientas dolor o sin que te estropee el pie? Para plantar y recoger los frutos hay que saber preparar la tierra, saber escoger la semilla, saber regar la cantidad de agua precisa y necesaria, saber limpiar la tierra y muchas cosas más, todas ellas armándose de paciencia.
A la vida no la puedes obligar, incluso a los ríos que, cuando vienen las aguas torrenciales, buscan nuevamente su lugar natural. Tal vez sea eso, lo natural, lo espontáneo lo que es realmente fruto de la misma vida y lo que encaja en éste enorme puzle de la vida.
Ser naturales, no forzar, ser sencillos en medio de la complejidad es la gran tarea y el gran reto que tenemos que asumir día a día en nuestras vidas.
¿Fuerzo las situaciones?
¿Me adapto al devenir diario de la vida?
¿Confío en la misma vida en sí y en lo que día a día me puede deparar?
30/3/10
Llenar la taza
Hay días en que uno puede sentirse vacío, sin ganas de leer o de escribir, sin querer hablar o incluso escuchar. Hay días en los que te levantas y lo único que te apetece hacer es simplemente quedarte quieto, sentir la brisa o el calor, ver la lluvia o el sol y nada más. ¿Vacío? ¿Cansancio? Tal vez un momento más de esos que te depara la vida.
En medio de ese vacío hay una posibilidad de pensar en el porqué uno se siente vacío y cuál es el mejor remedio para no sentirse así. A veces, incluso, he oído decir que hay personas que se sienten solas cuando están totalmente rodeadas de seres queridos. Vacio y soledad.
Si me pongo a recapacitar en cuáles pueden ser las circunstancias que pueden llevar a sentirse así no me queda otra que echar mano de un ejemplo: ¿Cuándo puede estar una taza vacía? Cuando te lo has bebido todo o no las llenado. ¿Qué hacer? Algo tan simple como llenarla de nuevo. ¿Cómo? Vaciando en ella la leche, el café o cualquier tipo de infusión.
¿Cuándo dejamos que nuestra vida se vacíe? Cuando no permitimos que los demás, o la misma vida con sus acontecimientos, nos alimenten. Cuando no escuchamos, cuando no cuestionamos nada nuestro o de los demás, cuando no queremos aprender más de lo que ya sabemos o de lo que todavía ignoramos.
¿Qué hacer pues? Simplemente llenarnos de la vida y de los demás, de sus gestos, actitudes, conocimientos o experiencias. Escuchar, aprender, querer saber, interesarse, profundizar y otras muchas más actitudes que permiten que nuestra taza se llene.
Pero también podemos sentirnos vacíos con la taza llena. Puede ser que nuestros conocimientos, actitudes y experiencias sean como agua estancada que a veces se convierte en sucia y mal oliente. Nada mejor que vaciar la taza para volver a llenarse. Nada mejor como cambiar y desprenderse del estancamiento y vivir, de vez en cuando, en la incertidumbre para llenar nuestras vidas de sentido.
A propósito, alguien decía en cuanto al amor, que éste era la única cosa que cuánto más se repartía más crecía, aumentaba y se multiplicaba en uno mismo y en los demás. Un continuo vaciar y llenarse, ¿no?
Será cuestión de llenar la taza.
¿Cómo está la mía?
¿Cómo suelo llenarla?
¿De qué suelo llenarla que más me satisface?
¿Cuándo siento que está vacía?
¿Llenamos la taza?
Acabo de encontrar la pequeña historia de la taza. Aqui te la dejo.
“Nan-in, maestro japonés que vivió en la era Meijí (1868-1912), recibió a un profesor universitario que había acudido a informarse sobre el Zen. Nan-in sirvió té. Llenó la taza de su visitante y siguió vertiendo. El profesor se quedó mirando el líquido derramarse, hasta que no pudo contenerse:
— Está colmada. ¡Ya no cabe más!
— Como esta taza –dijo Nan-in–, está usted lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo mostrarle el Zen a menos que vacíe su taza antes?
29/3/10
Contro Emocional
Era ya la hora de acostarse. Todos nos habíamos ido a la cama. Tan sólo quedaba a pie mi madre, que era la que solía acostarse cuando ya todos descansabamos. Apagó la luz de la cocina, cerró la puerta y de repente se encontró a oscuras en medio de un pasillo que conocía a la perfección cuando quiso encender la luz y no dio con el interruptor. De repente toda una sensación de pánico le entró por todo el cuerpo. A punto estuvo de dar un gran chillido cuando palpó el inetrruptor de la luz y la encenció.
¿No es curioso? Cuando dominamos situaciones y de repente algo nos descoloca perdemos la noción de lo que estamos haciendo y a punto podemos perder el control del equilibrio interno. Y lo que le sucedió a mi madre nos puede suceder, y de hecho sucede, a cada uno de nosotros cuando no controlamos las situaciones.
¡Qué diferencia sentirse de seguro de si mismo a no controlar las situaciones! Tranquilidad vs. nerviosismo. Capacidad de pensar vs. actuar sin control de lo que se hace o se dice. El control emocional es importante, nos da seguridad, estabilidad, amplitud de miras y capacidad para reaccionar de manera más objetiva.
¿Como andamos de control de emociones?
¿Me siento seguro de mi mismo cuando no domino algo o pierdo los estribos?
26/3/10
¿Ocuparse o preocuparse?
¿Quién no se ha preocupado en alguna ocasión? ¿Es bueno? ¿Qué nos aporta o que nos quita? ¿En qué nos beneficia o perjudica?
Preocuparse, como la misma palabra indica, es una actitud que muchas veces podríamos decir es previa a que acontezcan sucesos o acontecimientos que puedan causarnos algún tipo de dolor o de daño, bien se moral, físico, económico etc.
Pero la preocupación muchas veces la vivimos no solo ante lo que pueda suceder, sino ante lo que ´puede estar sucediendo. Imáginate, por un momento, que tienes un hijo o un familiar enfermo, que lo está pasando mal y que los médicos no dan con la forma de curarse. La preocupación no está por algo que puede suceder sino que ya está sucediendo.
La preocupación puede ser buena cuando ésta te pone en estado de alerta, activa toda tu mente y tu organismo y te pone a la búsqueda de soluciones. Entraríamos pues en el segundo paso, ocuparse de algo que necesita ser encarrilado para que pueda ir por su curso normal.
El problema surge cuando la preocupación, que se transforma en pánico o miedo, nos paraliza y no nos permite ocuparnos de la situación tal y como ésta la requiere. ¿Qué sucede entonces?
En esos momentos podemos perder la perspectiva de lo que queremos o tenemos que conseguir para anclarnos en una actitud pasiva de sentir la impotencia ante lo que estamos viviendo o ante lo que nos pueda tocar vivir.
La preocupación, pues, es un detonante que nos invita a ocuparnos y a ser responsables de aquello que solo a nosotros nos toca realizar en la vida, sin olvidar que la vida tiene su curso, sus procesos y sobre todo desenlaces que no entran a formar parte de lo que nosotros queremos, como puede ser la muerte. Ahí y en circunstancias que no tienen vuelta de hoja no nos queda otra que asumir y adaptarnos a lo que hay.
¿Me ocupo? ¿Me preocupo? ¿ambas?
¿Me dejo llevar por las cirunctancias?
¿Soy proactivo?
25/3/10
Uno de los grandes retos que podemos tener hoy en día, en los que la comunicación es más rápida que nunca, es el querer conseguir las cosas a la misma velocidad con la que transcurre todo. Muchas veces ante la desesperación de no conseguir las cosas en el momento en el que las necesitamos, desistimos del intento con una gran facilidad.
¿Qué nos lleva a éste abandono? Por una parte somos víctimas de las urgencias. Dejamos que las cosas vayan tomando un curso que, en muchas ocasiones, no es el más adecuado. Ésta dejadez hace que las cosas se conviertan en importantes y urgentes cuando antes, y por no atenderlas, eran tan solo importantes. Podríamos señalar la cantidad de cosas que a lo largo del día vamos dejando o postponiendo de un día para otro.
Pero hay también algo característico de nuestros días: querer conseguir las cosas de forma fácil. A gran escala vemos como día tras día aparecen personas que llegan a tribunales por querer utilizar la política y negocios sucios para llenarse los bolsillos de manera fácil y fraudulenta.
Pasar de la incompetencia consciente, en la que nos podemos ver instalados en un momento determinado, a la competencia inconsciente, en la cual dominamos las situaciones casi de forma automática, lleva su tiempo, su labor, su dedicación, su esfuerzo, sus renuncias, sus sufrimientos, sus incomprensiones y su gran dosis de paciencia.
Paciencia para sembrar, para regar, para cuidar, para permitir crecer y sobre todo para ir viendo y saboreando poco a poco los pasos que nos llevan hacia el éxito, hacia el triunfo. Fe en uno mismo y en lo que se quiere conseguir. Hay una frase que suelen enviarme a menudo en un correo electrónico que dice:
Cuando la determinación de triunfar es lo suficientemente fuerte, el fracaso, jamás te alcanzará...
Paciencia y determinación van juntas.
¿Cómo ando de paciencia?
¿En que la tengo y en qué no?
¿Qué aporta la paciencia en mi vida?
¿Qué he logrado a través de ella?
¿Cuáles ha sido los momentos de más paciencia?
24/3/10
No es la primera vez en la que nos atragantamos con una idea, con una persona o con una situación. ¿como reaccionamos?
Quizás la respuesta más normal que tenemos o utilizamos sea la obstinación, la terquedad y el cerrarnos a cualquier otra posibilidad. Perdemos, así, la posibilidad de ver, valorar y aprovechar la riqueza de poder ver más allá de los propios sentimientos que, por muy nobles y sinceros que sean, no son más que eso, sentimientos propios y subjetivos que tan sólo nos muestran una parte de la realidad.
Tenemos posibilidades de estar en lo cierto, como tenemos posibilidades de equivocarnos, pero hay varias cosas en juego que son determinantes para el normal y exitoso transcurso de nuestra vida:
1. Nuestra libertad. No hay nada como ser dueños de nuestras propias decisiones, de nuestros caminos y de nuestros propios sentimientos. Ser esclavos de nuestros propios pensamientos, sentimientos o prejuicios pueden dar al trasto con muchas de las opciones para alcanzar el éxito o desarrollo personal pleno.
2. Nuestro futuro. Condicionar nuestro futuro, nuestras vidas, amistades o nuestros negocios por capricho, por resentimientos o prejuicios no es justo ni para con nosotros ni para con los demás.
Más allá de nuestras ideas, sentimientos o creencias hay todo un bosque lleno de oportunidades, realidades y de alternativas que enriquecen todas nuestras vidas desde lo personal, pasando por el mundo de las relaciones hasta llegar al de los negocios, que no mercen la pena ser dejados de lado.
¿Me dejó llevar por los sentimientos?
¿Estoy abierto a otros puntosa de vista?
¿Están mis objetivos por encima de mis sentimientos?
¿Me llego a conocer a mi mismo lo suficiente para no dejarme arrastrar por los caprichos?
23/3/10
El precio del éxito
La impresión de que la Buena Suerte, el éxito o el logro de los objetivos y de las ilusiones que uno se proponen te las vendan de forma fáicl de conseguir puede ser uno de los engaños más sutiles que podemos encontrarnos en el día de hoy. Como reza el dicho "nadie vende duros a cuatro pesetas." El Éxito depende, única y exclusivamente del esfuerzo que uno realiza.
Siempre me ha llamdado la atención como ha habido grandes profesionales del mundo del deporte que para llegar al éxito en su campo se han quedado más tiempo del previsto lanzando canastas desde el área de triples o desde el área de tiros libros hasta consegir 100 de 100. Esfuerzo, soledad, dedicación, fe, confianza en si mismo has sido los acompañantes solitarios de éste tipo de personas, entre otras virtudes.
Lo mismo se puede decir de personas que han ¿sacrificado? muchas horas de su tiempo libre para poder sacar unas oposiciones a juez, registradores de la propiedad, notarías, etc. Horas y horas delante de unos libros y de unos temarios que tenian que dominar con una competencia casi inconsciente que le harán conseguir la preciada recompensa del trabajo o puesto que desean.
También es cierto que hay personas, las que son una gran minoría, que lo ganan de un forma fácil vendiendo al otro al dolor y a la miseria, o vendiendo su propia vida e intimidades. Pero son personas que tal vez no marcan los ideales que lleguen a satisfacernos.
Conocerse a si mismo, desarrollar las competencias que hay dentro de uno mismo, gozar del desarrollo a pesar de que cueste sangre, sudor y lágrimas, abrir los caminos, creer en ellos, crear circunstancias que hagan posible su propia realización son los procesos que llevan a uno al éxtito.
Hoy podemos admirar grandes jugadores ded futobol, de basket, de Formula I, etc. Podemos admirar a grandes empresarios que han levantado negocios increiblemente productivos o a personas que han dejado una huella imborrable dentro del campo político y social: Vicente Ferrer, Teresa de Calcuta. Gandhi, Martin Luther King, etc. Han dejado una huella, sí, ¿fruto de la casualidad? ¡No! Fruto de la entrega, de la fe en si mismos y en la de los ideales que buscaban.
La suerte no se vende en ningún kiosco, se trabaja, se genera, se lucha, se fragua, se pule. Es el éxito de un trabajo y entrega constante.
¿Cuál es la motivación que tengo?
¿Cuál es la voluntad que pongo en las cosas?
¿Cuál es la entrega que le dedico?
¿Me conformo con ser mediocre?
¿Quiero ser el mejor, no por competir, sino por gozar de lo que hago?
Son grandes ionterrogantes que uno tiene que responderse en el día a día.
22/3/10
A los que sólo creen en el azar,
crear circunstancias les resulta absurdo.
A los que se dedican a crear circunstancias,
el azar no les preocupa.
(Alex Rovira)
Dicen que en tiempos de crisis aumenta de forma considerable el número de personas que juegan al azar: loterías, quinielas, apuestas, etc. ¿Por qué será?
El dinero fácil, cómodo y rápido es el que mas ansiamos, y tal vez sea porque no tenemos ganas de estrujarnos el seso para pensar y sacarle jugo a las diferentes circunstancias que nos presenta la vida. Es curioso como, al menos aquí en España, muchos querrían entrar a formar parte de las fuerzas del "funcionariado", ¿por qué? Más o menos tienen buen sueldo, el estado siempre va a pagar, tienen además una serie de ventajas que no tienen otros trabajadores, y un empleo seguro de por vida.
Tal vez éste sea el prototipo de lo que mucha genta busca: seguridad. Lo más difícil en cambio es crear constantmente circunstancias que ayuden a caminar, a construir, a tener una actitud mucho más proactiva por la vida y por lo que uno quiere alcanzar.
Hemos estado aconstumbrados desde pequeños a que todo nos lo den hecho. Es difícil encontrar gente que le lanze a abrir nuevos caminos, a probar nuevas cosas, a investigar. Es cierto que el peso de las responsabilidades familiares puede frenar muchas veces a uno, pero por lo general optamos por lo cómo y seguro.
Crear circunstancias nos crea un valor importante: el ir en pos de algo que creemos, que queremos, que confiamos ciegamente en ello. Y como dice Alex Rovira en la frase que he colocado al inicio, para el que se dedica a crear circunstancias el azar no le preocupa porque sabe perfectamente que la vida no depende en gran parte del azar, sino de lo que haces y de lo que aportas para que las circunstancias que creas hagan posible tu sueño.
¿Me resulta fácil crear circunstancias?
¿Qué circunstancias tengo que crear para que mis sueños sean una realidad?
¿Qué circuntancias he creado en la vida y ya me han dado resultado?
Bonita presentación del arte de aprender y de pensar. Un caso real
Bonita presentación del arte de aprender y de pensar. Un caso real
19/3/10
La importancia del detalle
Hablaba hace un par de dias con un buen amigo mio sobre diferentes maneras de emprender negocios. Fue enriquecedora aquella comida juntos. Yo concluiría que todo estaba fundamentado sobre los "DETALLES" que hay que tener en cuenta a la hora de saber vivir la vida.
Me comentaba, entre otras cosas, que en la recepción del hotel en el que trabaja estos detalles eran importantes, sobre todo el primer momento, el momento en el que el huesped llega por primera vez, tiene que entregar su documentación, se le indica el número de la habitación, el piso y por donde puede acceder a ella. Visto así y hasta ahí todo me parecía normal. Pero el quería ir más allá y me decía: Si yo hago esto el cliente llega a la habitación y posiblemente se dirá: ¿Y ahora qué?"
Siempre intento ponerme en su lugar: un sitio que no conoce, una habitación que no es la suya, un ambiente que lo pone a pensar sobre lo que será lo siguiente que podrá hacer. ¿Y que hago yo? Me decía él.
Si no tengo muchas entradas intento adivinar su nombre por la reserva que puede faltar por entrar. ¿Te imaginas que alguien pronuncie tu nombre, te llame por tu nombre en un sitio donde no conoces a nadie? Ya no eres un simple cliente, me decía. Comienzas a ser una persona.
¿Y que tal si le preguntas de entrada por qué viene a éste sitio? ¿Será lo mismo si viene de negocios que de turismo? ¿Le podré ofrecer lo mismo o tal vez un silencio absurdo en el que deje de sentirse nuevamente alguien en ese lugar?
Siempre tengo preparado un mapa de la zona para ellos, me decía. Dependiendo de lo que buscan, les sugiero. Y sin que ello me lo hayan pedido. Simplemente con una pregunta te imaginas lo que pueden necesitar de ti, y se lo das y te ofreces para cualquier duda o sugerencia. Eso si, mencionando su nombre siempre. No son números, ni clientes, son personas.
Estos y otros detalles hacen que uno se sienta alguien en esta vida, alguien para uno mismo y alguien para otros. Detalles como tener en cuenta, como adornar, como enriquecer un ambiente, un trabajo, una situación. Detalle, tan solo detalles en los que dejamos la impronta de lo que somos y de como apreciamos el lugar, las personas o las situaciones que nos tocan vivir.
¿Qoy detallista?
¿Qué detalles he utilizado ultimamente?
¿Empatizo con el ambiente, con los demás?
¿Donde soy más detallista? ¿Donde lo soy menos? ^¿Por qué lo soy menos?
18/3/10
El primer paso
¿Recuerdas los primeros pasos que has dado en alguna situación? No pregunto por los primeros pasos que solemos dar cuando somos niños, sino más bien por los primeros pasos que damos cuando emprendemos una nueva ruta, un nuevo camino, una nueva dirección en nuestra vida. ¿Cuáles son los sentimientos que afloran en nosotros? ¿Cuáles son las primeras actitudes inicales que adpotamos? ¿Cuáles son las imágenes que aparecen por nuestras mentes?
Antes de seguir, y como ayuda a mirar por un momento hacia atrás para reflexionar, te invito a ver, si no lo has hecho antes y si lo has hecho también, a ver éste video de forma tranquila:
Todos experimentamos el miedo a dar un primer paso: ¿Qué hay detrás del miedo?
Hay quien dice que inseguridad, miedo al fracaso, a no ser reconocido o a arriesgar lo poco que se pueda tener.
También hay quien se apunta a la teoría del miedo a no saber asumir los éxitos, cosa que a veces parace increible, porque en el fondo los buscamos. Pero sí, el éxito puede ser un miedo que nos apalanque en una situación y más que nada porque trae también inseguridad de saber si somos capaces o no de vivir esa nueva etapa de nuestra vida. Pero, ¿merece la pena analizar los miedos? Creo que no. Si miro a los miedos seguiré teniendo miedo; si miro a la esperanza o a la ilusión mi predisposición será bien distinta.
Es por ello la importancia de visualizar el éxito, el centrarse en LO QUE SE QUIERE y no en LO QUE TE FALTA, el MIRAR POSITIVAMENTE el camino que uno tiene por delangte, lo que éste va a aportarme a mi y a los demás, lo que nos va a hacer crecer o lo que nos va a hacer sentir es lo fundamental.
Siempre recordaré historias biblicas como las de Sodoma y Gomorra en las que los que miraban hacia atrás se convertían en estatuas de sal; o el éxodo por el desierto, cuando añoraban las cebellas de Egipto. Cada vez que miramos hacia lo que nos falta o a lo que no tenemos sufrimos, lo pasamos mal. Cuando miramos a lo que queremos alcanzar la motivación sube, la energía se eleva.
Lo importante es dar el paso. Hace unos dias me llegaba un chiste de un Rey que había prometido regalar sus tierras, palacios o coches a quien fuera capaz de lanzarse al rio y atraversarlo. El rio estaba lleno de cocodrilos. Nadie osaba tirarse hasta que se oyó el ruido de alguien que se introducía en él. El Rey fijó su mirada y vió como alguien nadaba y se enfrentaba ferozmente a los cocodrilos. Después de una gran lucha salió del agua, el Rey se dirigió a él y le preguntó lo que quería, si los palacios, las tierras o los coches. Y el pobre hombre dijo que lo único que quería era encontrar al "DESGRACIADO" que lo había tirado al agua.
Muchas veces tenemos miedo, pero cuando nos vemos en el proceso sacamos fuerzas y energías desde lo más profundo de nosotros. A veces, también, necesitamos tan sólo de un empujón.
¿Qué paso me gustaría dar hoy?
¿Qué pasaría si lo diera?
¿Qué me repostaría?
¿En que beneficiaría mi vida y la de los demás?
¿Cómo me sentiría si lo diera?
17/3/10
Yo gano, tu ganas
Hace mucho tiempo, allá por el año 1979, estudiando yo en Chicago, me encontré con un amigo de Pontevedra, mi ciudad natal, que se sorprendió ante la competencia salvaje que se vivía en el Campus donde él estaba haciendo un Master.
Con gran sentido de sorpresa y de alucinación me comentaba que, en el transcurso de un éxamen, se quedó sin tinta en su boligrafo. Ante la falta de previsión vió que el campañero de al lado teniá cuatro o cinco sobre la mesa por lo que procedió a pedirle uno que le permitiera poder acabar su exámen. Su sorpresa fue que no se lo dejaba, y el argumento fue tan simple que, si se lo dejaba el podía sacar mejor nota que él en exámen.
Puede parecer inverosimil, pero así fue. ¿Que puede haber de trafondo en ello? ¿Por qué llegamos a una actuación tan despota y salvaje en nuestras vidas? ¿Una incopempetencia insconsciente? ¿Una incompetencia consciente? ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Egoísmo? Y esta lucha estudiantil se puede llevar al terreno de los negocios en los que muchas veces podemos basar nuestras victorias en la derrota de los demás. Lo mismo puede ocurrir en nuestras relaciones interpersonales o familiares. ¿Cuántas veces vemos como los intereses personales prevalecen sobre los comunes? No importa si se destruye el empleo, la naturaleza, la familia sin con ello logramos consolidar nuestros intereses personales. económicos, sociales o familiares. Lo importantes es ganar sin saber el precio que otros tienen que pagar por ello.
"Yo gano y tu ganas", es una de las nuevas, o ya antiguas, técnicas de negociación que se levantan en el mundo profesional, y que se resume en el "todos ganamos" porque en la medida que el todos existe y el nadie quede excluido, nos aseguramos que todos podemos participar y todos podemos beneficiarnos de las diferentes medidas y aportaciones que se hagan.
Una de las grandes aportaciones que vivimos en éstos momentos es precisamente "la necesidad de que todos necesitamos de todos", y el que piense lo contrario tal vez se vea abocado al fracaso. Es por ello que en medio de nuestros objetivos personales, familiares, profesionales o empresariales el "yo gano, tu ganas", favorece el reparto equitativo, el reconocimiento del otro, y la participación sincera y humana de todos los miembros.
¿Lo tengo yo en cuenta?
¿Favorezco este sentido de justicia y participación?
¿Buesco el beneficio de todos?
16/3/10
Planificar nuestro viaje en la vida
Siempre he sido de los que a la hora de viajar he hecho la maleta a última hora, y siempre he sido de los que al llegar a destino siempre he echado algo en falta. Pero tembién creo haber sido de los que, a pesar de haber echado algo en falta, he sabido amoldarme a las cisrcunstancias.
Lo que si queda claro es que a la hora de preparar un viaje tenemos dos opciones: prepararlo concienzudamente o exponerse a que falte algo que pueda repercutir en el objetivo final. ¿Donde nos encuadramos? ¿Que ventajas tiene y que desventajas?
Recuerdo haberme perdido una vez por la zona sur de mi tierra, Galicia. Me perdí, pero me perdí a proposito. La experiencia fue enriquecedora. Pasé por sitios que no conocía, vi paisajes que parecían insolitos y respiré aires de eucalipto y mar que no hubiera experimentado si no me hubiera perdido. Navegar por lo desconocido, por lo nuevo y diferente, tiene sus ventajas pero, ¿podemos asumir este riesgo en la vida? ¿Puede ser ésta actitud una constante de nuestro dia a día?
Si queremos ir en una dirección y ese objetivo es importante para nosotros, si queremos que tengan una fecha, una hora y un día de llegada, no hay nada mejor como planificar. En el trayecto tal vez tengamos tiempo a perdernos, a mirar hacia algún que otro lado y a despistarnos por momentos, pero siempre con la mirada puesta en la linea de llegada, en la fecha y en la hora indicadas. si por casualidad llegamos poco antes o después tal vez no tenga mucha importancia, pero lo que si la tiene es en llegar al puerto escogido.
Es por ello que planificar, ser detallista y tener todas las cosas bien atadas pueden facilitar el que podamos llegar a ese buen puerto que hemos escogido. Y me viene a la mente las personas que emprendemos caminos sin planificar, sin ponernos etapas, metas a corto, medio y largo plazo y aquellos que muchas veces hasta abusan de los pequeños detalles.
Es importante emprender el camino, y también lo es el llevar una hoja de ruta. Es importante soñar y visualizar lo que uno va a realizar, pero también el visulaizar las etapas que tiene que ir cerrando dia a dia, semana a semana o mes a mes.
Hay quien planifica la compra del mes, de la semana y lo escribe todo en una hoja de papel. Llegan al supermercado y los ves con la hojita en la mano. Hay quien hace las maletas para un viaje y tiene, también, en una hoja de papel todo lo que tiene que introducir en la maleta. Hay quien se informa de los hoteles, de lo que se puede visitar y hasta de los cuidados que hay que tener.
¿Planificamos nuestras metas y objetivos en la vida?
¿Sómos fieles a la planificación?
¿Sabemos a donde queremos llegar con nuestra vida?
La vida es un viaje en el que de vez en cuando podemos permitirnos el lujo de perdernos, pero que a buen seguro tiene una meta y unos objetivos a los que queremos llegar.
La vida es un viaje en el que de vez en cuando podemos permitirnos el lujo de perdernos, pero que a buen seguro tiene una meta y unos objetivos a los que queremos llegar.
¿Por qué no ponerlo en papel, y planificarlo todo bien?
15/3/10
Cuestión de ir a por ella
¿La suerte viene o la suerte se consigue? ¿Es el resultado del azar o es el resultado de un trabajo que uno ha realizado? ¡Eh ahí la cuestión! De hecho hay personas que creen en la suerte y viven de la esperanza de que en alguna ocasión le tocará a ello. ¿Un ejemplo? La cantidad de gente que compra la lotería. Pero otra cosa es ver a personas con éxito en diferentes campos de la vida cuyo éxito depende rara vez del azar.
Hay algo que es fundamental a la hora de tener éxito en la vida: Ir a por él, moverse en dirección al éxito, promover actitudes que propiciarán tarde o temprano el resultado final que uno espera.
Una pequeña historia que relata Anthony de Mello nos deja claro que en la vida hay que dar pasos y que no todo depende de estar a la espera, una espera pasiva, de conseguir los resultados sin haber movido un solo dedo:
Se hallaba un sacerdote sentado en su escritorio, junto a la ventana, preparando un sermón sobre la Providencia. De pronto oyó algo que le pareció una explosión, y a continuación vio cómo la gente corría enloquecida de un lado para otro, y supo que había reventado una presa, que el río se había desbordado y que la gente estaba siendo evacuada.
El sacerdote comprobó que el agua había alcanzado ya a la calle en la que él vivía, y tuvo cierta dificultad en evitar dejarse dominar por el pánico. Pero consiguió decirse a sí mismo: «Aquí estoy yo, preparando un sermón sobre la Providencia, y se me ofrece la oportunidad de practicar lo que predico.
No debo huir con los demás, sino quedarme aquí y confiar en que la providencia de Dios me ha de salvar».
Cuando el agua llegaba ya a la altura de su ventana, pasó por allí una barca llena de gente. «¡Salte adentro, Padre!», le gritaron. «No, hijos míos», respondió el sacerdote lleno de confianza, «yo confío en que me salve la providencia de Dios».
El sacerdote subió al tejado y, cuando el agua llegó hasta allí, pasó otra barca llena de gente que volvió a animar encarecidamente al sacerdote a que subiera. Pero él volvió a negarse.
Entonces se encaramó a lo alto del campanario. Y cuando el agua le llegaba ya a las rodillas, llegó un agente de policía a rescatarlo con una motora. «Muchas gracias, agente», le dijo el sacerdote sonriendo tranquilamente, «pero ya sabe usted que yo confío en Dios, que nunca habrá de defraudarme».
Cuando el sacerdote se ahogó y fue al cielo, lo primero que hizo fue quejarse ante Dios: «¡Yo confiaba en ti! ¿Por qué no hiciste nada por salvarme?»
«Bueno», le dijo Dios, «la verdad es que envié tres botes, ¿no lo recuerdas?»
Nada, que hay trabajar él éxito. No es cuestión de que otro lo hagan por ti, ni de esperar que llegue como parte del azar. Es cuestión de dar pasos, de ir hacia él, de propiciarlo con las propias actitudes.
Y ninguna historia mejor que la de ¿Quien se ha llevado mi queso? Lo deja bien patente. La vida es cuestión de dar pasos, de movimiento, de buscar soluciones y alternativas en vez de refugiarse en el llanto, la desesperación, la resignación, la queja o la psavidad.
12/3/10
El éxito lo crea uno
En tiempos de crisis hay una buena cantidad de gente que se decide a jugar a los diferentes tipos de loteria que hay intentando que la suerte recaiga sobre uno. La verdad es que muchas veces hacemos depender la suerte de circunstancias externas a nosotros. Es como si la cabeza se nos embotara y no dieramos más de nosotros mísmos y como barca a la deriva y a punto de naufragar intentamos echar fuera de ella los bultos que molestan y quemar así los últimos cartuchos por si suena la flauta.
Es fácil, por otra parte, en tiempos de crisis acudir a regulaciones de empleo, echar el exceso de personal, indemnizarlo y resguardarnos del temporal económico. Otro tanto puede ocurrir a nivel personal o familiar. Quizás nuestros mecanismos de defensa nos llevan a estar en guardia, a defendernos y a huir del peligro. Destruimos empleo, pagamos por ello en vez de utilizar ese dinero en construir nuevas oportunidades.
Pero hay cantidad ingente de personas que en los momentos de crisis han salido al frente, han dado la cara y han buscado alternativas. No se han quedado quietos porque tienen la plena confianza en sus intuiciones, en sus capacidades, en las oportunidades que se ofrecen en los malos tiempos y en las puertas que se abren cuando se cierran otras. Son personas que miran a la vida, no sólo a la crisis o al problema, de forma positiva, no se hunden, sino que aportan valor añadido con su manera de pensar y de actuar.
El éxito no depende de circunstancias externas, sino de lo que yo quiero y deseo hacer en las diferentes circunstancias de la vida. Ante cada situación tenemos la libertad de decidir lo que hacer o como sentirnos: fracasados o llamados al éxito, agachar la cabeza o levantarla y sonreir a la adversidad. Si otros lo han conseguido en esas circunstancias, ¿por qué no yo? ¿Acaso soy diferente? ¿Que má hace igual o diferente a los demás?
Hoy tengo la oportunidad de pararme ante la vida y de poder hablarme a mi mismo y lanzarme un mensaje contundente, positivo, constructivo y esperanzador: "Yo soy el que creo mi éxito, mi destino, mi futuro, mi vida y el que eleige el camino por el que quiero transitar".
Así que toca levantarse y echar a caminar, saborear el camino e ir construyendo paso a paso.
11/3/10
Calma
Hay momentos en los que las situaciones provocan reacciones totalmente irracionales y que, en muchas circunstancias pueden hacer que las situaciones se empeoren o acaben en auténtica tragedia.
¿Cuántas veces hemos sido participantes de noticias en las que ha habido un fuego en un local, en una discoteca y que, por la forma desordenada e histérica de actuar, dió un resultado final calamitoso con decenas o cientos de muertos? Es tan sólo un ejemplo de que puede trasladarse a los diferentes campos de nuestra vida: economía, violencia de género, relaciones familiares, partidos de fútbol, reyertas entre compañeros, etc. ect.
Siempre recordaré la frase de un instructor de la escuela nava militar cuando hacía un curso con él de socorrismo acuático: "Cuando estén salvando a alguien en el agua, mucho cuidado, es preferible ir dejándolo morir lentamente en el agua y que vaya perdiendo fuerzas que irse los dos al fondo del mar. El que se está muriendo tiene mucha fuerza y por salvarse es capaz de matar a quien lo está ayudando. Cuando esté debilitado entonces si pueden salvarlo". ¡Qué verdad más grande!
Calma, tranquilidad, sosiego y control de las situaciones, ¿qué no aporta? Vida, energía, capacidad de pensar y de reaccionar, lo dicho antes.
¿Necesitamos más calma y buscar soluciones en vez de resolver problemas?
¿Qué aspectos de la vida me piden ésta tranquilidad?
¿Puedo dar unos pasos hacia atrás y mirar con serenidad todo el horizonte que se me presenta delante, con toda su inmensa riqueza?
¿Por qué los nervios, la ansiedad, o las situaciones pueden más que yo?
¿Por qué los nervios, la ansiedad, o las situaciones pueden más que yo?
10/3/10
Persevderancia
La tenacidad
es la antesala
de la superación y el éxito
Guillemero Ballenato
Firmeza, obstinación y constancia a la hora de conseguir un objetivo. Esa es una de las claves a la hora de poder alcanzar las metas personales que nos proponemos en la vida. Y no es fácil ser tenaz ya que nos encontramos con obstáculos constantemente en la vida: El no gustar las iniciativas que presentamos, en encontrar impedimentos legales, burocráticos o de equipo, el no poseer en un momento determinado las cualidades necesarias para ello, el no disponer de los recursos necesarios a nuestro alcance y un sin fin de cosas más.
El refrán lo dice: El que la sigue, lo consige. Es precisamente la actitud firme y tenaz, decidida y consecuente la que nos permite conseguir las cosas. Unas veces cerrando los ojos y los sentidos a todos aquellos que intentan desilusionarnos, otras veces tomándonos las dificultades como retos para aprender abrir otras puertas y otras valorando todo aquello que se nos aporta desde fuera.
Pero es uno mismo el que tiene que ser tenaz, consecuente, decidido y valiente. Nadie lo va a hacer por mí, soy yo el que tiene que dar el paso, el que levantarse, el que abrir nuevas posibilidades, el que invente la manera de poder llevar a cabo los sueños. Soy yo, y no otro; solamente yo. Es cierto que alguien me puede ayudar, pero nadie va a andar por mí el camino.
Es, en ésta actitud constante, donde la vida cobra sentido, riqueza, calidad. Alguien dijo que, "cuando se acaba la casa entra la muerte por la ventana". Y es verdad, cuando te rindes, cuando abandonas, cuando desistes, cuando dejas de tener nuevos sueñosvamos, que cuando no eres tenaz y perseverante, llegamos a convertirnos en el camarón que se duerme y se lo lleva la corriente.
Detrás de la tenazidad hay un valor muy importante: la motivación, lo importante que es para mí, lo que representa y lo que aporta lo que quiero conseguir. ¿Sabes quienes nos muestran su tenacidad por naturaleza? Los niños.
¿Lo eres? ¿Lo soy?
¿Cuando lo somos? ¿Cuando no?
¿Cómo me muestro cuando lo soy?
Escucha este lindo poema de Mario Benedetti:
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

















