Hoy es día de Nochebuena, día cargado de ilusiones y de buenas intenciones, dias en donde los que guardan las formas convencionales dejan de lado los odios, las guerras, las emistdad aunque por desgracia sea durante unas cuantas horas. Todo ello debido a que una parte importante de la Navidad queda colapsada por todo el aspecto comercial y cultural que ha adquirido. Pero la Navidad tiene un mensaje muy importante para los que queremos avanzar en la vida.
En torno al nacimiento de Jesús me llama la atención el que nazca en la noche, en medio de la oscuridad, que nazca en medio del frío, que nazca en medio del rechazo, en medio de la pobreza y en medio de la persecución. Todas las circunstancias eran hostiles. Todo ello tiene un significado. La penuria humana, la hostilidad pueden ser medios donde la vida puede surgir cuando se deja nacer en ese medio las circunstancias para ello.
Hace unos días podíamos ver un partido de final del mundialito en Adubai, donde los árabes han convertido el desierto en un auténtico páramo. Y la verdad es que las circunstancias en las que surge la Navidad son una alegoría para que tengamos en cuenta que en medio de nuestras circunstancias podemos transformar la vida. Sólo necesitamos una cosa: confianza y apertura. Confianza para emprender el camino de crear las circunstancias para la transformación de nuestra realidad en la del sueño que queremos crear; y apertura a lo nuevo, a lo diferente y a todo aquello hacia donde nos dirijan las fuerzas y recursos que tengamos dentro de nosotros.
La Navidad es despertar hacia un mundo nuevo en el que no vamos a dejar de tener dificultades, pero en los que sí vamos a tener las fuerzas y los recursos para enfrentarnos, incluso, a las dificultades. Y lo más curioso es que partimos de lo que hay, de nuestros propios recursos, y desde dond estamos, oscuridad, rechazo, frío, etc.
A veces veo a mi hija que coge una cosa y quiere montarla ella sola; por momentos intento ayudarla y la mayor parte de las veces se resiste, llega a incluso a enfadarse cuando le digo que es complicado para ella. Pero llega el momento en que acabas por entender su proceso de autonomía, y cuando ve que no es capaz pide la ayuda que necesita. Y cuando aprende y consigue hacerlo la destreza se vuelve realidad.
Es interesante el proceso para saber hacer las cosas, bien sean de tipo material, bien sean de relaciones humanas. Yo creo que muchas veces deberíamos partir de la pura realidad: NO SE NADA. Y de ahí han partido grandes genios de la filosofía, de la ciencia y del arte de vivir. Decía el gran filosofo griego Sócrates que “yo sólo se que no se nada”. También argumentaba algunos astrofísicos que cuanto más conocen, más saben la ignorancia que tienen. Hay un proverbio oriental que dice que para llenar la taza primero hay que vaciarla. Y es que muchas veces intentamos saber y hacer desde lo que creemos, y nos damos cuenta de que lo que creemos a veces no es suficiente. Darse cuenta de que uno no sabe todo lo que cree es el principio, como diría Tony de Mello, de nuestro DESPERTAR.
Hay un segundo paso importante que sigue al no saber que no se, que es el saber que no se. Es aquí cuando un gran sentido de la realidad y de uno mismo nos lleva a ESTAR ABIERTOS a lo nuevo, a lo diferente, a lo que no sabemos, a lo que necesitamos. Al sabernos IGNORANTES no queda otra que seguir siéndolo o abrir las puertas al nuevo conocimiento y añadir un poco de sal y de luz en todo aquello que desconocemos para sentirnos un poco más informados, conocedores y seguros de todo aquello que queremos hacer en la vida. Es interesante este punto porque es aquí donde vemos la necesidad de abrirnos no solo a nosotros mismos sino también a los demás y a la vida misma, que tiene muchas y diferentes respuestas que darnos. Lo importante es estar abierto y no quedarnos en aquellas que QUEREMOS ESCUCHAR, sino en todas, porque a veces el absurdo tiene más relevancia que lo natural.
Dicen que el hábito hace al monje. Y aquí viene la tercera parte. Cuando tenemos los conocimientos, cuando los hemos asumido, cuando los hemos interiorizado viene la puesta en práctica. Entramos en una etapa de SER CONSCIENTES DE LO QUE HACEMOS. Las primeras fases en todo tipo de trabajo, en un nuevo ejercicio físico o incluso en la elaboración de una receta de cocina, en nuestra manera de interactuar con los demás pasamos a practicar y vivir todo aquello que hemos aprendido. Incluso somos fieles al guión, no queremos saltarnos ni un solo renglón de lo que tenemos que hacer. El hábito, la repetición, la constancia y el conocimiento se aúnan para pasar a una cuarta y definitiva etapa: LA COMPETENCIA INCONSCIENTE.
En esta cuarta etapa cuando hacemos las cosas ya de forma inconsciente. ¿Te has fijado cuando en los bancos, supermercados u oficinas cuando teclean números sin mirar al teclado o en las personas que dominan las tijeras en una peluquería, o en los jugadores de futbol que dominan el balón con una soltura espectacular? Son personas que después de mucho y mucho entrenamientos llegan a la COMPETENCIA INCOSCIENTE y realizan las cosas de forma tan natural que sabes que son especialistas en ello.
Pero la vida nos hace competentes en unas circunstancias e incompetentes en otras, porque la vida es constante evolución, y es por ello que la mejor actitud es la de estar abierto en la vida, y eso solo lo podemos hacer cuando sabemos que no todo lo dominamos; e incluso cuando lo dominamos tenemos que estar abiertos a lo diferentes, porque a lo mejor lo diferente arroja más luz y complementa y perfecciona lo que ya conocemos enriqueciendo nuestra vida.
Es por ello que continuamente tenemos que estar vaciando la taza de nuestra vida, para dejar cabida a nuevos estilos de café, de sabidurías y de conocimientos que nos ayuden a ser más NOSOTROS MISMOS, porque la vida no radica en otra cosa si no en eso, SER NOSOTROS MISMOS que pasan una y otra vez de la Incompetencia Inconsciente a la Incompetencia Consciente y de ahí a la Competencia Consciente para ser unos Competentes Inconscientes para regresar una vez más al círculo que nos mantiene viviendo y disfrutando de la vida.
Ahora sí, el SABER HACER, está íntimamente relacionado con un saber ser y un saber estar en la vida, de lo contrario no nos encontraríamos dentro de un laberinto que no se identifica con nosotros y no forma parte de nuestra entidad. La congruencia sigue formando parte del juego de la vida.
En cierta ocasión un acaudalado hombre de negocios veía como un pescador acababa su faena diaria a media mañana con una cesta llena de pescado.
Sorprendido por su temprana recogida se acercó a él y le preguntó
Discúlpeme Señor, veo que recoge ya y se va para casa. ¿Por qué no se queda y pesca un poco más? Podría pescar un poco más y así comprar un pequeño bote, ir mar adentro y así pescar un poco más, venderlo, comprar, ahorrar y comprar un barco más grande para poder así pescar más, vender, comprar un gran barco y poder pescar mucho más, vender mucho más y así cuando sea mayor podré gozar de la vida.
El pescador se dirigió al acaudalado hombre de negocios diciéndole: A eso iba yo ahora, a gozar de la vida un poco.
A veces me pregunto que es lo más importante de la vida, si trabajar para vivir o vivir para trabajar, si vivir para tener o tener para vivir. Estamos en la vida pero, ¿cómo estamos en ella? ¿Cómo nos sentimos ante la vida, ante lo que hacemos, ante el trabajo que realizamos cada día, ante las tares que diariamente nos rodean en la casa, en la calle o en el trabajo? Y a fin de cuentas, ¿para que hacemos todas y cada una de esas cosas? ¿Las hacemos para gozar de ellas o para sentirnos esclavos de ellas?
Saber estar en la vida es saber vivir y apreciar todas y cada una de las situaciones que nos toca vivir. No es fácil encontrarse con gente que sabe gozar de las cosas que hace: en el trabajo, en la cocina, en el trabajo o en sus quehaceres diarios. Sentirse realizados y acompañar de una sonrisa o de un canto todo lo que hacemos es una bendición; sentir que el tiempo pasa sin darnos cuenta mientras hacemos las cosas es una de las cosas que mejor nos sientan.
Pero, ¿qué necesitamos para sentirnos así, para SABER ESTAR? Yo creo que los más importante es estar abierto a éstas situaciones, verlas como aliadas y no como enemigas, vivirlas como experiencias que nos ayudan a crecer en vez de verlas como algo que reducen nuestras vidas a escombros y desdichas. Apertura, ganas de aprender de ellas y ganas de aportar a ellas todos nuestros conocimientos, fortalezas y virtudes para dejar en ellas toda la impronta de nuestra personalidad.
SABER ESTAR implica no sólo saber estar abierto, aprender y aportar las propias cualidades y talentos a las mismas. SABER ESTAR implica además la capacidad de poder darle nuestra propia impronta a la vida haciendo posible que nos involucremos en el cambio, en la transformación y cambio de la misma vida de tal manera que aprendamos de la vida y de que la vida tenga la función de aportar y satisfacer nuestras necesidades.
SABER ESTAR es, en definitiva, vivir a tope, pero todas y cada una de las facetas de la vida y no ser esclavos de todas o de cada una de ellas.
La verdad es que esta pequeña historieta nos deja mucho que pensar y refexionar sobre una de las principales bases en lo que se debe sustentar la vida de cada uno. Yo creo que hay tres cosas muy importanteso pilares en la vida: Saber Ser, Saber Estar y Saber Hacer. Y la historia que he dejado arriba nos habla de la importancia de Saber Ser.
Ante circunstancias adversas en las que nos podemos encontrar, y tal vez no tan duras como la de la historia, ¿cómo reaccionariamos cada uno de nosotros? Indpendiente de cómo lo hagamos hay algo que si está en juego: nuestra manera de ser. Es cierto que podemos responder con la misma moneda, o que podemos ser de lo más frio para no responder a lo que nos provoca. Podemos montar en cólera y sacar toda la artillería que llevamos dentro para atacar y dejar constancia de quien somos, o simplemente podemos actuar de una manera libre y espontánea en la que tan sólo damos continuidad a lo que ya somos como persona y que nos caracterizas como algo genuino y especial.
No ponernos a la altura de nuestro adversario, de aquel que nos hiere,, ni en lo bueno ni en lo malo, sino ser tan solo, mantener la libertad de seguir siendo nosotros mismos es la mejor opción que podemos tomar. Primero porque somos nosotros los que decidimos lo que hacer con nuestra vida y sentimientos. Segundo porque seguimos siendo nosotros los que elegimos como reaccionar ante las circunstancias que nos rodean. Pero lo más importantes es que no dejamos de SER NOSOTROS MISMOS. Somos congruentes con lo que pensamos, con lo que creemos y, sobre todo, que llevamos dentro. Y tal vez no nos dejará ni un buen ni un mal sabor de boca, simplemente porque vivimos con toda la naturalidad de mundo lo que somos, sea la circunstancia que sea. Y vivir lo que somo es lo que nos da equilibrio y estgabilidad emocional.
Nada mejor que ofrecer lo que uno es, no lo que tengo o lo que hago, sino lo que yo soy. Es una buena señal de autoestím y de congruencia. Se siente la tranquilidad de vivir de forma natural y de ofrecerle a los demás lo que uno es. Por encima del rencor, del odio, de la ira, de la alegría y del amor está la grandeza de querer ser uno mismo y de poder ofrecerle a los demás el inmenso tesoro de lo que uno es. Es por ell que lo primodrdial en la vida es SABER SER, de ahí sabremos estar y sabremos hacer lo que nos corresponda en cada momento.
Cuando me ofrezco, ofrezco mi seguridad, mi grandeza, mis valores, mis creencias, todo aquello que da sentido a mi vida. Y creo que el mayor de sentido de la vida es uno mismo, saber valorar, creer y apreciar lo que uno mismo es. Y aunqiue vengan tormentas y tempestades que intenten herirnos, aunque todo se derrumbe a nuestro alrededor y a pesar de que todos nuestros resortes se puedan tambalear queda en pie, firme y erecto lo nás valioso: uno mismo. A partir de ahí la vida cobra sentido y aportas ese sentido a los demás.
¿Quién soy yo realmente?
¿Me valoro lo suficiente como para encontrar mi propio sentido de la vida?
¿Considero que tengo mucho que aportar a la vida, a los que viven a mi alrededor?
¿Qués es lo que más destaco de mi vida?
Toca respirar, inhalar profundamente todo aquello que me hace sentir persona plena, dar gracias a la vida y los demás por apreciar quien yo soy y a seguír mostrándome tal cual, de forma naturales y espontánea. Como decía Bertrand Russell:: "Toda gran idea empieza como una blasfemia", y quizás la mejor blasfemia de cada uno, que tal vez el resto del mundo no entienda es actuar como uno es. Una vez se apreciará, otras se rechazará y en ocasiones pasará desapercibida. Pero lo importantes que quedará plasmada como la enseña personal de cada uno.
¿Una canción?: El regalo más grande. Amaya Montero
Ayer me encontré a Ricardo por la calle; un viejo amigo al que hacía tiempo que no veía. Un saludo efusivo de dos personas que se aprecian un montón y que no se ven desde hace tiempo. Le pregunté como le iba la vida, pués como dije no sabía mucho de él. Me respondió como un “vamos tirando” nada convincente. El lenguaje no verbal le delataba. Su mirada me esquivó por unos segundos, aunque rápidamente volvió a mirarme. Una pequeña mueca insconsciente con sus ojos delataba cierta incongruencia con lo que había dicho. Otro pequeño detalle con su boca en el que parecía morderse levemente los labios también dejaba entrever algo raro. Y el tono de voz le daba un poco más de duda a sus palabras.
“Vamos tirando”, le dije. Parece que la vida, a veces, es cuestión “de tirar”.
“Pues sí”, respondió él. “A veces como que tienes que tirar del carro y como que tienes que soportar grandes cargas para seguir avanzando y disfrutar de la vida”, añadió él.
“Ya veo”, le dije asientiendo con la cabeza y mirándole tranquilamente a los ojos. “Parece que la vida se convierte en una carga, ¿no?”
“Ni que lo digas”, comentó. “¿Sabes lo que es que, día tras día, en el trabajo y en la casa te estén achuchando con cantidad de cosas que no salen como ellos quieren? Llega el momento en el que te sientes inútil, torpe y con la impresión de que no aportas nada. Te centras en las cosas, lo haces lo mejor que puedes, y cuánto mejor quieres hacerlo da la impresión, al menos por las respuestas que recibo, que peor te salen las cosas”.
“Fijate que hay días”, seguía diciéndome él, “que te levantas o que llegas a la oficina y lo primero que te dicen no es “buenos dias”, sino que te señalan cualquier tontería o estupidez, que a veces ni siquiera viene al caso, y con eso ya te bajan la moral. Además, comentaba él, lo hacen de tal manera que da la impresión que van a la caza y captura tuya. No van y te dicen que las cosas no le gustan. Van y te dicen que – tú – eres un inútil. Y eso quieras o no te va tocandoy minando”.
“Pero, ¿te sientes o crees que eres inutil?”, le pregunté.
“No para nada”, respondió él. “Creo ser una persona competente que hace las cosas lo mejor que puede. Es cierto que hay cosas que me pueden salir mejor o peor. Y tu sabes muy bien, que intento mojarme tanto en aquello que domino como en lo que no. Lo que pasa es que en lo que no domino es en lo que me frien vivo. Creo que no se dan cuenta del esfuerzo que hago.”
“Y lo peor es que quieres hacer mejor lo que no dominas y ….”
“Y…, - me cortó él -, que, como no lo domino y quiero que haya un buen ambiente pues ni me convenzo ni acabo de convencer.
¿Qué pasaría si te centraras, no en resolver problemas, sino más bien en alcanzar objetivos en los cuales te sientes fuerte y con capacidad para ello?, le pregunté.
No entiendo, me respondió él. ¿No es lo mismo?
No. En estos momentos estás ejerciendo de bombero. Estás intentando apagar fuegos que tú no has iniciado. Otros tienen expectativas hacia ti, pero sin congar con tus talentos, puntos fuertes o cualidades. Sientes el calor del fuego y te sientes molesto. ¿Las cosas que no te salen bien y en las que crees fallar son objetivos que tú quieres alcanzar para poder ser feliz? ¿Por qué te centras en problemas a resolver y no en objetivos tuyos, personales, asumibles, en los que te sientes preparado, en los que te sentirás seguro y competente, en los que te dará cierta o bastante seguridad en ti mismo? ¿Por qué no trabajas más lo que tienes de forma natural dentro de ti mismo? ¿Qué pasaría si a un jugador de futbol le piden que rinda de la misma manera haciendo largos en una piscina?
Cada uno de nosotros tenemos unas cualidades, le dije, y son esas cualidades las que tenemos que desarrollar. ¿No será mejor centrarnos en ellas que en aquellas que no tenemos? Si hay algo que tenemos que hacer, lo hacemos, ¿no? Si tenemos la cualidad lo haremos bien y ya está; si no estamos tan capacitados lo hacemos y punto. Nos saldrá mejor o peor, pero lo hemos hecho de la mejor manera.
Si, ¿y los demás?, argullo él.
¿Los demás? Respondí yo. ¿Los demás? Deja que cada uno trabaje y se desarrolle en lo que sabe y domina. Tu centrate, pero no en sus críticas, sino en tus objetivos y en tus puntos fuertres. Recibe de las criticas lo que puedan aportar algo positivo a tu vida. Lo que no aporte nada dejalo de lado. Cada uno que gobierne su propia vida. ¿Te imaginas a todos gobernando tu vida? No; gobierna la tuya. Elige tus objetivos, trabaja tus fortalezas, desarrolla tus valores y centrate en lo que tú quieres…. Dile a los demás para lo que estás cualificado y para lo que no. Dile cuales son tus objetivos y metas. Tal vez si ellos te ayuden a conseguirlas tú, en un momento determinado, puedas alcanzar otros objetivos, los que ellos quieren, sin tu darte cuenta. No te preocupes, lo demás vendrá por añadidura.
¿Qué hace posible un “primer paso” en la consecución de un objetivo? ¿Qué nos permite darlo y vencer las barreras que nos frenan? ¿Qué ha impulsado a la mayor parte de inventores, creadores o reformistas a desafiar lo conocido por lo que había que conocer?
La capacidad de imaginarse el futuro, el poder vivirlo de forma anticipada, el creérnoslo nosotros mismos, el permitir que forme parte constante de nuestra vida, acompañándonos a donde quiera que vayamos, el hacer que nuestra mirada de forma inconsciente e involuntaria se dirija hacia lo deseado. Podría decir que la “obsesión”, y en el sentido positivo sin caer en lo patológico, sería lo que posibilitaría “un primer paso” hacia lo que realmente queremos alcanzar.
En éstos momentos tengo a mi hija, de seis años, contando los días que faltan para ver a su abuela, mi madre, a quien no ve desde Septiembre. Cada día me dice los días que faltan y me dice la fecha exacta del día en que estamos, y del día en que tomaremos el avión. Su abuela, con la que habla regularmente largo y tendido todas las semanas, es algo y alguien a quien tiene en su mente; es su sueño, es su placer y es su ilusión en éstos momentos. Es, en un muy buen sentido de la palabra, un capricho muy importante.
¿De qué nos encaprichamos? ¿Por qué nos encaprichamos? ¿Qué mecanismo mental utilizamos cuando nos encaprichamos? ¿Cómo fijamos en la mente el capricho? De la misma manera que nosotros fijamos interiormente puestos caprichos, podemos fijar de la misma intensidad aquellas metas e ilusiones que tanto deseamos y que nos parecen imposibles alcanzar.
Dar un paso implica prepararse mentalmente para ello. Te dejo unas cuantas frases que pueden ayudar a implicarnos en nuestros sueños tomando la iniciativa de ser nosotros mismos los que damos el paso:
Cuanto más positiva y esperanzadora es una imagen del futuro, más positiva es la acción del presente.
Nos movemos en la dirección en la que proyectamos nuestras imágenes de futuro.
La imaginación inspira acción.
Si nos imaginamos el conjunto y la meta iremos hacia ella.
Necesitamos crear el sueño de lo que queremos llegar a ser.
Construimos mediante conversaciones cuando compartimos nuestros logros y generamos proposiciones provocativas para crear el mundo, la familia o empresa ideal.
Nada está dirigido desde el principio. Todas las ideas son bienvenidas. Brainstorming (lluvia de ideas).
Conectar la memoria, la imaginación y la anticipación, la esperanza espera que una realidad que está aún embrionaria.
El miedo a dejarse llevar, desear lo que todavía no existe, la seguridad de lo conocido y probar lo que puede ser y adentrarse en lo desconocido.
Una canción: Alex Ubago. Tu estás siempre en mi mente.
Ejercita el lado derecho de tu cerebro. ¿Cuántas figuras eres capaz de encontrar en esta foto? Haz CLICK sobre ella para verla, si quieres, un poco más grande.
Estamos en unas fiestas con una gran carga emotiva: las navidades. Aquí en España la fiesta de los Reyes Magos, en otros lados la de Papa Noel, levanta pasiones, movimiento en los comercios, gente a toda prisa en las calles y centros comerciales. Y todo gira alrededor de todo un mensaje poético donde las felicitaciones van de un lado a otro, ¿Y de fondo? Un árbol lleno de colores, unas comidas familiares, unos regalos sorpresa y cantidad de jolgorio, alegría, sonrisas y abrazos que a veces duran lo que un suspiro, otras son la continuidad de una vida radiante y, en otras, un cambio radical y sincero, además del sentido religioso, cultural y familiar.
Es curioso, pero toda esta parafernalia forma parte de nuestra vida que cada día se ve de forma más clara y evidente cuando vemos que volvemos a la poesía, a las películas de niños con gran transfondo social, los anuncios con cargas emotivas que intentan vendernos todo lo habido y por haber. El mensaje, y la gran competencia que hay en ellos, hacen que las formas sean importantes par impactar de mejor manera y de forma más impactante en cada uno de nosotros.
Estamos rodeados totalmente por el “mundo de las formas”, un mundo que es muy cuidado para que el mensaje pueda llegar a su destino con toda la intensidad que el objetivo requiere. Es por ello que para nosotros debería ser importante también importante la manera en como compartimos no sólo nuestro mensaje a los demás sino también a nosotros mismos.
Si vamos pregonando por ahí adelante que “esta vida es un valle de lágrima”, “que no merece la pena el esfuerzo”, que “mi meta es imposible”, haremos que el mundo de las ilusiones se nos venga abajo y los sueños y metas se nos vengan abajo también. Nosotros necesitamos “creernos” que podemos alcanzar los sueños y metas. Debemos vivirlos, soñarlos e imaginarlos como la magia de Disney, de lo contrario no seremos capaz de dar ni tan siquiera el primer paso para la consecución de éstos. Tenemos que cambiar nuestro mensaje negativo y pesimista por el positivo y optimista.
Soñar, desear y empapelar estos sueños y deseos con fabulas, música, canciones, poesías, cuentos, proverbios, refranes e historias que potencian la ilusión, el realismo que hay dentro de nosotros viene a ser como la gasolina que llena los tanques de nuestro espíritu. Tenemos que ser como niños que viven la ilusión con gran realidad, pero sabiendo y siendo conscientes de que la ilusión en muchas ocasiones es alcanzable, como así nos lo han mostrado muchas personas que han dejado la patente de sus sueños entre nosotros y de los cuales nos estamos sirviendo.
Vistámonos de todo éste tipo de envoltorios de la misma manera que nos vestimos para una fiesta. Llenemos nuestra taza, nuestra vida de mensajes positivos. Transformemos nuestras vidas enfocando todo de forma positiva. Cambiemos los mensajes negativos en positivos, creámonoslos, vivámoslos, deseémoslos y abramos la esencia de nuestras habilidades, fortalezas, talentos, virtudes, creencias y valores con la misma ilusión con la que la abren los niños en sus regalos porque nuestra vida se transformará. Está claro que la forma en como decimos y nos decimos las cosas es fundamental.
Dime lo que te preguntas y te diré hacia donde vas.
Tanto va el cantaro a la fuente, que acaba por romperse. Así reza uno de los refranes más populares que tenemos. Lo malo del refrán es que solemos utilizarlo para hacer hincapié en situaciones negativas que hemos vivido y que mal han acabado. ¿Te imaginas qué ésta premisa podría ser el punto de partida para la consecución de objetivos o metas que nos propongamos.
Es cierto que cuántas más veces vaya el cántaro a la fuente, más posibilidades tiene de romperse. Y cuántas más veces indagemos, busquemos, soñemos y caminemos por las sendas de los objetivos que nos propongamos más posibilidades tenemos de que cumplan los objetivos y las metas que nos prpongamos.
No tenemos que mirar muy lejos para ver cumplirse éste razonamiento porque en la medida en la que nos proponemos de indagar algo en una dirección los hechos demuestras que se cumplen los deseos. Ejemplo de ello los tenemos a montones en la ciencia. El hombre quería volar, ¿no? La respuesta a la indagación está en la avioneta, luego en el avió, más tarde en el paracaidas, despúes vino el helicoptero, el parapente, el aldelta y un sin fin de artilugios que hacen que el capricho del hombre se vuelva realidad.
¿Qué es lo que hace posible el deseo? Lo primero la necesidad o el capricho de querer llegar o conseguir algo. El segundo paso, importante, pero que muy importante, es la indagación, el hacerse preguntas sobre lo que uno quiere realizar, el plantearse los obstáculos que tiene que salvar, y los caminos y el coste o precio que tiene que pagar. Pero el pensar, hacerse preguntas, el indagar y averiguar son los elementos que marcan la pauta. El pensamiento dirigido es el primer paso en la acción que damos, porque allí donde ponemos la mente, ponemos la voluntad y luego ponemos los pies. La mente es la que puede marcar el camino a seguir.
Hoy tenemos innumerables ejemplos de personas que has abierto las ventana a la mente, la han dejado en libertad para que investigue, indague y búsque los caminos más aporpiados para encontrar la solución a tantas necesidades de todo tipo. Y la mente no tiene limites, porque si algunos eran considerados locos porque soñaban en volar, o en la luz, o en el telefono o en medicamentos, etc, la vida, hoy en día les da la razón.
Somos personas con capacidad para pensar, imaginar y soñar en un mundo mejor pero,
¿Utlizamos nuestra mente para ello?
¿Le damos rienda suelta a nuestros pensamientos?
¿En qué utilizamos realmente nuestra mente?
¿Sabías que lo que piensas, bueno o malo, lo produces y transformas en actitudes?
Si pudieras realizar tus sueños cuales tres te gustaría alcanzar?
¿Indagas sobre ellos?
¿Te informas de cómo alcanzarlos?
¿Los compartes?
¿Qué psasaría si lo hicieras?
Te dejo con unas personas que han soñado y han alcanzado los sueños. Unos directamente, otros dejando la brecha abierta:
Mi vida como sacerdote se veía bastante realizada. No podía quejarme del trabajo que llevaba. De una misa en el fin de semana llegamos a una tercera. El templo se llenaba de gente, de niño, de jóvenes, de adultos y de ancianos. Equipos de guitarras, baloncesto, balonmano y fubíto nacieron al calor de la comunidad con gente que se ofrecía de forma altruista. Grupos sociales, culturales y deportivos. En la gente había un sentido de pertenencia a un grupo, a una comunidad.
Yo, debido al trabajo, pedí ayuda al Obispado, para que mandaran un sacerdote que ejerciera de párroco. Yo quería estar en un segundo plano. El que mandaron, nada más pisar la iglesia, dijo delante de un buen número de catequistas que “había que barrer con todo”. Al final…., lo consiguió. Y casi todo lo construido se vino abajo.
Es una pena, pero en realidad suele suceder. Queremos construir, y para ello derribamos con todo aquello que nos gusta. No importa la historia de la gente, sus sentimientos, su experiencia. Y lo malo es que muchas veces no solo derribamos sino que no somos capaces de construir nada en su lugar.
En la vida nos tenemos que enfrentar a dos actitudes bien diferentes, la positiva y la negativa, la constructora y la destructora, la que aporta y la que no lo hace. Construir un futuro, llegar a las metas, conseguir los ideales exige una actitud positiva, constructiva y sobre todo atenta a lo que hay para ir construyendo desde lo que existe. No podemos ignorar los aspectos positivos que hay en nuestra vida o nuestro alrededor. No es cuestión simplemente de respeto, lo es también de estrategia. Necesitamos de los recursos positivos, propios y ajenos, para construir una sociedad, una familia y una empresa en la que nos sintamos a gusto.
Cuanto más a gusto nos sintamos, más felicidad, energía y productividad tendremos en la vida, en el negocio, en la familia o dentro de uno mismo. Y para ello tenemos que desarrollarnos y permitir que los demás se desarrollen. La vida no es cuestión de uno solo. Es fácil, muy fácil, fijarnos en lo negativo y trabajar para extirparlo. Es difícil, más difícil, el fijarnos en lo positivo, centrarnos en ello, potenciarlo y crecer a partir de ello.
A veces es interesante el ver como trabajando desde ambientes hostiles, negativos o simplemente que no coinciden con nuestra manera de pensar o de vivir podemos llegar a conseguir resultados interesantes partiendo de lo que une y no de lo que separa, de las fortalezas y no de las debilidades, de los recursos y no de las carencias.
¿Qué ocurriría si hoy me dedico a ver los recursos positivos que tengo yo, los miembros de mi familia o el entorno laboral en el que me encuentro?
¿Qué pasaría si en la familia tuviéramos una perspectiva más positiva y potenciáramos los recursos naturales de cada uno de los miembros?
¿Qué sucedería en nuestro entorno laboral si tuviéramos la misma actitud?
¿Cómo podemos aprovechar estos recursos? ¿Cómo podemos potenciarlos?
¿Qué metas u objetivos podríamos alcanzar si uniéramos todos los recursos que poseemos?
La verdad es que las metas, cuando se unen todos los recursos, son imaginables. Hay un amplio horizonte que se abre frente a nosotros. Pero la decisión última es de cada uno. ¿Qué pasaría si me decido a construir, a aportar, a colaborar, a potenciar en vez de poner peros, frenar, derribar, dudar o destruir?
Construir es algo que nos hace sentirnos protagonistas de nuestra propia vida. Y que cosa más bonita el ver plasmados los sueños, y cuantos más participen, más realizados nos sentiremos, más felices seremos y más productivos seremos.
No estaría demás el apreciar y agradecer lo positivo de los demás. Reconocerlo y agradecerlo puede abrir nuevos caminos.
Hay una bonita canción religiosa que nos invita a tener una actitud constructiva: El Himno de San Francisco.
Y hay una pequeña historia de una maestra que nos deja ver la importancia de tener una actitud constructiva en la vida. Te invito a escucharla.
Cada día podemos ver un mayor número de personas y grupos humanos que desarrollan un valor que es el de la cooperación y la solidaridad. ONG´s a lo largo del mundo desarrollan actividades altruistas tanto en paises en desarrollo como aquellos que ya lo están pero que tienen grupos sociales desfavorecidos.
Pero al hilo de la gente que está ayudando desde el punto de vista social a la gente desfavorecida hoy vemos un nuevo movimiento de cooperación que está creciendo a ritmos agigantados: Internet, la Webb 2.0, las redes sociales y otros medios también han llegado a comprender la importancia de la ayuda y del compartir experiencias, conocimientos y formas de ver o pensar. Se comparte lo que se tiene y lo que se siente. Podemos poner dudas en una página y en no menos de 24 horas tienes a quien te responde y te ayuda a superarlas y, a veces, con más de una respuesta o sugerencia diferente.
Al mismo tiempo en los colegios se busca cada vez más los trabajos en equipo. El hecho de que dos o más mentes trabajen juntas erriquece y motiva más a las personas. Y no sólo en los colegios. Hoy, y a través de las redes, hasta en el campo científico se llevan a cabo programas y estudios realmente importantes.
En definitiva, cooperar, compartir, apoyarse mutuamente es un camino que está llevando a la sociedad a un mundo más humano y solidario aunque haya situaciones que intenten aprovecharse de ésta situación. Esta nueva actitud de cooperación comporta muchos valores:
Se construyen sentimientos de solidaridad y confianza entre las personas.
Permite encontrar más soluciones a los diferentes problemas que se plantean.
Se abre la puerta a una mayor creatividad.
Las personas se erigen en sujetos de su propia historia.
Hay un mayor crecimiento personal: no solo se recibe, sino también que se aporta.
Se crece en la capacidad de escucha hacia el otro.
Se animan unos a otros, por lo que se potencia al otro.
Hay una mayor capacidad de pedir ayuda. Los sentimientos negativos pueden quedar relegados en un segundo plano.
Se critican las ideas y no las personas.
Hay un mayor sentimiento de pertenencia a un grupo y a una sociedad.
En definitiva, ayudamos y se nos ayuda, aportamos y recibimos, somos más conscientes de la importancia de nosotros mismos y de los demás. Y sin darnos cuenta vamos construyendo un mundo mejor.
Tomemos consciencia de los momentos en que hemos cooperado:
Era una simple alcantarilla a la que, por circunstancias que desconozco, le faltaba la tapadera. Era un día soleado, por lo que no creo que fuera por cuestión de la lluvia. Pero en fín, allí estaba la alcantarilla sin su tapadera. Es más, la subsodicha estaba tan solo a unos cincuenta centimetros de distancia.
Durante un rato pude observar a la gente, pues me encontraba tomando un café muy cerca del sitio en cuestión. Había unos que saltaban por encima del ahujero como si de un juego se tratara, otros giraban hacia la izquierda o hacia la derecha para esquivarla y dejarla a un lado sin ningún tipo de peligro. Había quien pasaba de largo como si nada, y los había que se paraban para ver que sucedía dentro de aquél espacio.
De todos los que por allí pasaron, que no fueron pocos, tan sólo uno se paró, miró hacia el interior de la alcantarilla, vio que no había ningún tipo de señalización y se dirigió hacia la tapadera colocandola donde le correspondía y se fue con toda la tranquilidad del mundo.
Poco después me puse a pensar en la alcantarilla y la vida. La alcantarilla me invitó a pensar que muchas veces ante los obstáculos de la vida intentamos saltarlos, esquivarlos, pasar de largo, mirar hacia ellos y seguir como si nada. Pero también me ayudó a pensar que son pocos los que se deciden a reparar, a arreglar o a poner las cosas en su sitio.
Vivo con la creencia de que son otros los que tienen que arreglarme las cosas, colocarlas donde creo que van y, en definitiva, son los otros los que tienen que hacer o solucionarne los problemas. Mientras tanto sigo esquivando, saltando, pasando de largo y sin coger al toro por los cuernos.
La alcantarilla me enseña que no vivo solo para mí. Vivo también para los demás y es mi responsabilidad dar el paso cuando yo veo la necesidad. Y en la medida en que cada obstáculo me ayude a tapar ahujeros, mi vida no sólo se desarrollará sino que también dejaré una pequeña impronta de mi vida para los demás, aunque no pase a la historia; aunque lo que haga sea parte de mi historia y de la misma historia de la vida.
Una pequeña historieta que me llegó ayer por e-mail:
Un presumido estudiante que se encontraba en un autobús lleno hasta los topes... se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado enfrente, porqué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo," - dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor - los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando en la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte.
Tenemos naves con energía nuclear y coches eléctricos y de hidrógeno. Ordenadores con procesos a la velocidad de la luz y más..."
Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
"Tienes razón, hijo mío.Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes... así que las inventamos. Ahora, ¡arrogante niñato!, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?"
Para conseguir algo nuevo,
debes hacer algo diferente.
(Albert Einstein)
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En los momentos de crisis,
sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento.
En algún momento de nuestra vida hemos preparado minuciosamente algún acontecimiento: una comida, una fiesta, unas oposiciones, una entrevista de trabajo, etc. Y las preparaciones, por lo general, solemos hacerlas a conciencia, sobre todo si lo vamos a acometer es importante para nosotros.
Los detalles tienen, o al menos nosotros se la damos, mucha importancia. A veces el carácter perfeccionista y la meticulosidad pueden llegar a ser realmente obsesionantes, pero forman parte de un proceso en el que queremos ver todo plasmado tal y como lo hemos vivido en la mente. Si no salen las cosas tal y como nos las hemos trazado en la mente puede que tengamos acceso a una fuerte frustración, sobre todo si el resultado final no llega a cuajar.
Los detalles son importantes, a veces mucho más importantes de lo que nosotros podemos creer. En los detalles vertimos muchas emociones que nos impulsan y que dejan una impronta de cada uno de nosotros. Pero en los detalles también podemos encontrar una puerta que se abre a quien toca a ella, y es que los detalles tienen en cuenta no sólo las emociones de quien los muestra sino también los sentimientos de quien los recibe.
En la vida real y en la consecución de los múltiples objetivos que podemos tener nos encontramos que los detalles son importantes a la hora de planificar un camino a realizar o un objetivo a conseguir. Trazarlo en la mente, pasarlo a un papel, tener en cuenta los obstáculos que nos podemos encontrar, al mismo tiempo que vemos alternativas que podemos tener ante las dificultades, es una manera de tener en cuenta los múltiples detalles de los que no podemos olvidarnos.
Si bien es cierto que la vida no es algo fijo, que todo es movimiento y todo es relativo, también es cierto que la naturaleza nos ofrece sistemas a través de los que todo se rige. Y todos estos sistemas están llenos de detalles. ¿Te imaginas la cantidad de detalles que hacen posible que todas las células de nuestro cuerpo estén unidas y llevando a cabo satisfactoriamente una función?
La guerra, la economía, la política, las empresas…., todo tiene una estrategia; todo tiene un proceso con cantidad de detalles a tener en cuenta. Y la vida de cada día también, al punto de tener que apuntarlo en una agenda y no querer que pasen desapercibidas. Hasta la más mínima mancha en una prenda de vestir forma parte del detalle.
Es por ello que a la hora de diseñar nuestra vida, nuestros objetivos, nuestras metas es imprescindible no sólo el tenerlas en mente. Es importante plasmarlas en papel, para ir diseñando los detalles a tener en cuenta en el proceso. Con ello tendremos más perspectivas y seremos más conscientes de los detalles a tener en cuenta.
Con ello ganaremos capacidad de observación, mayor realismo, una gran capacidad de creatividad, recursos ante las dificultades, valorar aspectos que antes no lo eran o de los que ti tan siquiera éramos conscientes. A la larga nos ayudará incluso a tener una mayor empatía con el entorno al punto de podremos enriquecernos de él, le sacaremos más provecho y podremos contar con él. Y también, ¿por qué no?, confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad de recursos.
Un buen ejercicio será el planear concienzudamente un objetivo, el darle más de tres o cuatro salidas a las dificultades que creamos podamos encontrar. Otra puede ser observar tranquilamente la cantidad de detalles que hay a nuestro alrededor, tanto a nivel personal, como de personas o como de la naturaleza.
Un libro: el arte de la estrategia de Maquiavelo
Una canción bonita sobre la importancia de los detalles:
Siempre me ha llamado la atención los atletas cuando van a acometer una prueba: hablan solos, hacen gestos, ensayan mentalmente cada paso que van a dar. Parecen fuera de sí, como que el ambiente y todo lo que les rodea no existiera. Si uno no supiera lo que van a hacer dirían que estaban locos.
En la vida tendemos a preparar nuestros encuentros y compromisos. Todo aquello que es importante ocupa un lugar en la mente. Y cuanto más importante es, más sitio le dejamos en la mente. Repasamos una y otra vez todo lo que nos gustaría que sucediera. Y cuando así lo hacemos parece que coronamos con éxito el trabajo realizado consiguiendo los elogios de aquellos que se han servido de él.
Pero hay refranes que también están ahí para mantenernos alerta de lo que puede ser el sentido de la acomodación a la realidad. “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, es uno de ellos. Y es que cuando en la vida nos dormimos, dejamos de soñar, y cuando dejamos de soñar, ya no tenemos nuevas expectativas, y si no hay expectativas, difícilmente estamos en movimiento.
Soñar e imaginarnos algo nuevo y enriquecedor partiendo de las cualidades y fortalezas que llevamos dentro es el principio del éxito. Y lo es no por idealismo en sí, sino porque al haber descubierto en nosotros las cualidades y fortalezas que hemos usado para triunfar en otras ocasiones, lo que estamos haciendo es asociar a nuestra vida algo que ya hay en nosotros y que forma parte del éxito que ya hemos alcanzado en otros momentos de nuestra vida, en los que nosotros y no otros, hemos sido los artífices y protagonistas de haber coronado felizmente lo que buscábamos. Y si hemos tenido apoyo de fuera, de otras personas, es porque hemos sabido buscarlo o aceptarlo como estrategia, siendo nosotros lo que elegimos aceptar esos apoyos o no.
¿Recuerdo mis capacidades de imaginar y de soñar?
¿Recuerdo los momentos y sitios donde era capaz de ser más creativo o imaginativo?
¿Recuerdo todos lo beneficios que han aportado la imaginación a conseguir mis objetivos?
Tengo que darle tiempo a la imaginación, es un recurso que tengo dentro de mí. Es aquello que aportará a mi vida más ilusión y más esperanza, así como más ganas de conseguir mis objetivos.
Imaginar, imaginar y más imaginar, sin olvidar, claro está, de “dar el paso”.
Despierta la imaginación, deja que ésta canción de Perales te ayude: Que canten los niños"
Era la primera vez que tenía que pasar por una hamaca o puente colgante para poder llegar al otro lado del río en mi camino haciua un pueblo. En un principio creí que no había problema alguno, pero al poner los pies sobre la hamaca ésta comenzó a tambalearse. Y si a esto le añadí el hecho de ser una hamaca hecha de bejucos y medio destartalada, con un rio debajo que dejaba escuchar el ruído de sus aguas turbulentas, con la impresión de que había una corriente de agua, de ruído y de aire que te llevaban con ella, la cosa cambiaba.
Puse el pie, sentí como se tambaleaba y la duda, el miedo y la indecisión se instalaron en mi. Miré hacia atrás, hacia mis acompañantes, les hize un gesto que ellos comprendieron al momento, pero al que uno de ellos respondió de forma inmediata:
Los pies….., en las cuerdas, entrecruzánose para que permitan el equilibrio, me dijo é de forma muy amable; la mirada al frente, directa al objetivo, al final del puente. No mires para abajo. Siente los bejucos bajo tus pies, y la mirada al frente. No le hagas caso al ruído de la corriente. Y no mires hacia abajo.
Fe y duda, miedo y desafío, quedarse o llegar; toda una serie de sentimientos que se entremezclaban en mi interior. Pero no quedaba otra, tenía que cruzar si quería llegar a mi destino.
Silencio interior, saber que otros eran capazes de hacerlo, confiar en mí, seguir unas pautas, diseñarlas en mi mente, creer en ellas, mirar al frente, no dejarse llevar por los ruidos ni por aquello que podía distraerme: centrarme en lo que hacía, en cada movimiento. Era lo que tenía que hacer
¿Lo más difícil? ¡El primer paso! Pero lo primero era lo primero, lo anteriormente citado. Y llegó el momento. Simplemente cerré los ojos, me visualizé haciéndolo todo. Me centré en el proceso, conté hasta tres y allá fui. Lentamente y sin prisas di el paso.
La hamaca se balanzeaba unos 45 grados hacia los lados. ¿La tentación? Mirar a los lados, hacia abajo, aferrarme y no querer caminar. Pero di otro paso más, mirando al frente, al objetivo, sintiendo cada unión de bejucos bajo mis pies y analizando de reojo y sin perder de vista el objetivo y cada lugar donde tenía que apoyar los pies.
El primer paso es esencial, en el traduces tus pensamientos en acción. En él te liberas del stress que te produce el tener que cambiar de lo conocido a lo por conocer. En él comienzas a confiar más, en ti mismo y en tus recursos, que en aquellas cosas o situaciones en las que te encontrabas cómodo.
El primer paso, el paso que se convierte en motivador y liberador. Todo es cuestión de confianza en uno mismo. Y el pequeño paso, por diminuto que sea, comienza a abrir el círculo y hacer de él una espiral, una espiral que acabará abriendo las opciones, las posibilidades y los mismos recursos de uno mismo. tán sólo un primer paso.
No podía estar mucho más tiempo allí visualizando el miedo y la inseguridad. Miré hacía atrás, y con mi mirada compartí mis miedos, y alguien son sus palabras y experiencia compartió su seguridad, seguridad que yo hize mia y que a lo largo del tiempo me permitió pasar por diferentes hamacas de diferentes hechuras, a una velocidad más rápida e incluso mirando hacia los lados y hacia abajo.
Pon fecha y hora para tu paso. De verdad, márquate un día, una hora, un momento concreto y no dejes que tu paso se vaya pòstergando.No dejes que el tiempo te robe la seguridad y la ilusión. Deja que el primer paso te robe la mente, visualizalo, viviendolo. Pero sobre todo vive la cercanía del objetivo a cada paso que des. Siente el placer de pisar firme, de saber que ahí donde pisas es terrero, bejuco, ilusión firme y con sentido que te conduce al otro lado, a la otra orilla.
que en sus días de estudiante
habían saboreado
el puro gozo de pintar
eran los que se habían convertido
en auténticos pintores?
¿Sabías que aquellos
que habían sido motivados
por ensueños de fama y riqueza
abandonaron el arte
poco después de graduarse?
(Csikszentmihalyi)
Hace unos días el cantante Raphael, con ocasión de su 50 aniversario como cantante, y ante una pregunta de en qué consistía su éxito, éste contestaba: “Hacer lo que me gusta”. Más de uno puede pensar que es un privilegio, pero no, porque en el día a día tenemos ocasiones de hacer lo que nos gusta y esas son las ocasiones que tenemos que aprovechar para disfrutarlas, exprimirlas y sacerles todo el jugo.
Ante ello nos queda el preguntarnos de forma sincera dos cosas:
1. ¿Disfruto de lo que hago? ¿Disfruto de mi familia? ¿Disfruto de mis amigos? ¿Disfruto de mi trabajo? Y la más importante, a mi modo de ver, ¿disfruto de mi mismo? Si respondo con un sí, que ojalá sea así, es cuestión de ver como me gusta disfrutar y los beneficios que aporta a mi vida. Ser conscientes de cómo disfruto nunca viene mal. Es una herramienta que siempre podemos tgener a mano por si no la necesitamos.
2. Y si la respuesta es no, pues nos queda otra pregunta más por hacer: ¿Cómo puedo disfrutar? Porque lo importante no es lo que la vida me aporte, o los demás me aporten; lo importante es lo que yo quiero aportar a la vida.
¿Te acuerdas de las diferencias que hay entre una zanahoria cocida, un huevo duro y un café? Que las tres ante una misma realidad reaccionaron de forma diferente. La zanahoria que era dura, a la hora de cocerse se volvió blanda. El huevo que era frágil se volvió duro y el café cambió el color y el sabor del agua.
Yo tengo que elegir como reaccionar o vivir las circiunstancias que me tocan vivir. Puedo hacerme el duro, puedo volverme blando o puedo tranformar lo que me rodea. Yo puedo vivir lo que me toca vivir de forma fría, de forma débil o dándole un tinte de sabor y de color.
Y al igual que los estudiantes de arte, deportistas o cualquier ser humano el resultado lo tendremos ahí a la vuelta de la esquina: quien goza de lo que hace y de lo que tiene, asegura una larga vida de emociones y sentimientos positivo. Quien carga con la familia, el trabajo o incluso con su misma persona, asegura una vida llena de grandes y graves cargas que tal vez no merezcan la pena ser vividas.
Creo que toca gozar. ¿Verdad? Pues vamos a ello.
Te invito a escuchar la relajante canción de Mocedades: ERES TU.