4/11/09

Expectativas reales o falsas

Querida Fátima:

Te preguntas el porque la gente te recibe y apoya con toda la ilusión del mundo en un principio y luego te dejan en la estacada, acabando sóla, sin apoyo y, ¿por que no?, criticada, rechazada e ignorada. La situación es dura; lo sé, pero lo es para ti y para la mayor parte de nosotros. Así somos las personas en ocasiones. Pero no debes de venirte abajo. La vida es así, y es en estos momentos donde, en verdad, se ponen a prueba tus verdaderos sentimientos, tus creencias, tus motivaciones y la manera de elegir como vivir esos momentos. Y el ejemplo, de lo que a ti y a muchos de nosotros nos pasa, lo tienes en Jesucristo. Mira lo que tarda en pasar de la gloria a la condena, del triunfo al fracaso. De ser recibido en olor de multitudes, a quedarse “más solo que la una”. De dar vida a los demás, a que le quiten la suya propia. ¿Te has preguntado el por qué? Las mismas motivaciones que a Él lo han llevado a quedarse solo son, probablemente, las mismas que hacen que dejemos sólos a los demás y de que los demás nos dejen solos a nosotros.

Cogiendo el ejemplo de Jesús te explicare, y desde mi punto de vista, el por qué. Cuando Jesús entra en Jerusalén todo el mundo lo aclama y lo apoya. ¿Por que? “Pensaban que” el seria el nuevo rey, el que iba a cambiar la situación política a injusta que se vivía entonces. “Creían” que él era un liberador político. La gente “se había forjado una idea" de Jesús; se crearon unas expectativas hacia él. Lo habían vista curar, perdonar, resucitar muertos, hablar en contra de las estructuras, dialogar con paganos, dar de comer a la gente... Lo recibieron, pues, con toda la algarabía del mundo. ¡Era lógico! Veían en Él al que iba a resolver sus problemas y sus injusticias, ¡pero a su manera! Lo único que faltaba era condecorarlo y hacerle rey o emperador. Con esos poderes ya tenian en sus manos la clave para el cambio.

Del mismo modo nos reciben en la vida nuestros amigos, nuestras familias, nuestros compañeros. Cuando nos conocemos, nuestra mente comienza rápidamente a crear expectativas de aquellos que nos rodean: "esta persona me va a ayudar a conseguir esto, me va a clarificar lo otro y me va a ayudar hasta tal punto. ¡Es la persona ideal!`, decimos muchas veces. Dime la verdad, se sincera, ¿cuántas veces has hecho planes para tus hijos, amigos o compañeros de trabajo sin contar con ellos? ¿Ves? Planificamos la vida de los demás... Y cuando no se cumplen esas expectativas. ¡Toma..., palo viene y palo va! Decimos que la gente no nos quiere, que no nos entienden, que no son fieles o leales a nosotros. ¿Te des cuenta Fátima? Comenzamos a poner actitudes, cualidades y expectativas en las personas o situaciones, cuando en el único sitio en las que, realmente, existen es en nuestra mente. Y es asi como, poco a poco, una imagen totalmente irreal de las personas, de los amigos, de los hijos o de los padres se va forjando en nuestra mente. Y es asi como esta imagen irreal va condicionando nuestra realidad y nuestras relaciones hasta el punto de que vemos, valoramos y nos relacionamos con la persona desde lo que esperamos de ésta, y no desde lo que ésta pueda darnos en la realidad. En un principio vivimos esa amistad, esa relación, ese parentesco o esa colaboracian laboral con toda la ilusión del mundo, basando todo en unas expectativas que, mentalmente e independientemente, nos hemos fabricado tu y yo. Si, en el fondo son las expectativas que ponemos en nuestras vidas de los demás. Expectativas que tengo pleno derecho a tener, pero que corresponden tan solo a mi vida y no a la vida de los demas.

Y el problema, Fatima, comienza cuando las personas, o las situaciones, comienzan a cambiar. Cuando vemos que ellas no son como, en un principio, nos las habiamos imaginado, pensado o metido en la cabeza. Viene, entonces, lo quo llamamos el fiasco, la frustracion, el desengaño y la desilusión. Y, rapidamente, ponemos el grito en el cielo diciendo que todo se nos ha venido abajo, que las personas nos han dejado solas, que si nos han engañado, que si esto o que si lo otro... Y, en realidad, lo más probable es que nadie nos haya engañado. Lo más seguro es que las personas han actuado coherentemente. Lo único que ha sucedido es que, en esa coherencia que han tenido, han vivido como creían que tenian que hacerlo o con los recursos que tenían en esos momentos, y no como nosotros supondriamos y esperabamos que deberian hacerlo. Donde ha habido un cambio ha sido en nuestras mentes y no en las de ellos. Nosotros esperabamos algo que, probablemente, a ellos nunca se les ha pasado por la mente el hacerlo. Las expectativas estaban en función nuestra y nunca en función de ésas personas.
Hace poco tiempo, y para que me entiendas un poco mejor, alguien decia que se sentia abocado a tener que entrar, y a la fuerza, en el cuerpo de la Guardia Civil porque su padre asi se lo habia dicho y pedido. Menudo trauma para el padre. No entendia, o no queria entender, que su hijo, simple y llanamente, no queria ser lo que el era. "Menuda frustracion. Toda una vida trabajando, exponiendo la vida, para que, ahora, este mocoso decida estudiar derecho, algo que yo no tenia en mente. ¿Sera posible? iQué cruel es la vidal ¡Que frustración!", pensaba él. Y no lo dice solo él; lo decimos tambien nosotros. Nos pasamos más de media vida haciendo planes de como deben de ser los demas. Soñamos, imaginámos, planeámos, nos ilusionámos y, de repente, cuando los amigos, los hijos o los compañeros actúan como creen que deben de hacerlo nos llevamos un chasco, una desilusión o un palo. Y, por encima, decimos que nos han dejado solos. ¿Los habremos dejado nosotros solos a ellos con nuestro monologo mental? ¿Seremos nosotros los que le habremos dado un palo a ellos al no comprender y aceptar los planes que se habian forjado ellos para sus propias vidas? ¿Seremos nosotros los insolidarios cuando no somos capaces de comprender y de respetar los diferentes modos de vivir y diferentes expectativas que otros pueden tener en sus vidas? Cuando Jesus no cumple las expectativas que la gente tenia puestas en Él, es cuando la gente lo abandona, cuando la gente se desilusiona, cuando la gente no cree en Él y lo abandonan a manos de otros. Es ahí cuando se pasa de la gloria al infierno. ¿Soledad porque los dermás no piensan, sienten o viven igual que yo? iQue va, ni mucho menos! Pero no deja de ser una realidad que se identifican con nuestros planes o apaga y vamos...

Creo, Fatima, que las expectativas nos juegan una mala pasada. Las expectativas que ponemos en las personas, en el trabajo, en los estudios, en nuestros conocimientos, en nuestras amistades, o en la misma vida, pueden ser nuestras propias enemigas.

Soñamos, o nos hacen soñar, en un mundo ideal, en la persona perfecta, con las medidas ideales, capaz de conquistar el mundo, con la mejor formación, con los mejores proyectos, etc., etc. Y, en el fondo, lo único que hacemos es crear la imagen de una persona, de unos amigos y de unos hijos que no existe. Y no existe porque ha sido planificado por nosotros, por nuestras mentes. Las personas somos lo que somos, y no lo que piensan o esperan de nosotros. Entre expectativa y expectativa nos olvidamos de vivir la vida real, la de cada día, la que llevamos dentro. Entre expectativa y expectativa nos olvidamos de conocer a la persona real, a la que está a nuestro lado, a la que vive, a la que siente, a la que se comporta, a la que aspira a algo diferente de lo que hacemos nosotros. Y Jesús tira para adelante, no para, no mira a los lados. Sabe lo que quiere. Tiene personalidad propia. No se deja llevar por las exigencias de unos o de otros. Es consciente de la vida que tiene que vivir él, de la que él espera de si mismo.

Y tú me preguntaras: ¿no debo esperar nada en la vida? Si. Vivir el presente, la realidad. En la medida en que vivas y construyas el presente el futuro se ira haciendo por si mismo.

¡Ah y te invito a que veas ésta presentación de Alejandro Magno!:
O a que escuches ésta canción de Napoleón:
Un saludo Fátima

3/11/09

"Cambiar continuamente"

Querido Eduardo:

Sientes intriga y miedo ante los cambios que, poco a poco, vas experimentando en tu vida. Te da miedo el hecho de que tu cuerpo vaya envejeciendo. Te sientes intrigado, y hasta te miras con algo de desprecio, por el hecho de que tus ideas, tus actitudes y tu manera de afrontar la vida vayan cambiando, y poco te vayas pareciendo a la persona que eras antes. Sientes miedo a la hora de cambiar en tu vida, en tus sentimientos, en tus actitudes, en tus compromisos y en tus relaciones con la familia. Sientes la necesidad de cambiar, pero, al mismo tiempo, sientes inseguridad. Tienes miedo de tomar decisiones. No quieres equivocarte. Y en todos estos cambios te preguntas si no te estarás traicionando a ti mismo, a tus creencias, a tus valores, a lo que aspirabas en la vida, a lo que esperabas de ti mismo y a lo que otros esperaban de ti. Sientes que tu vida, como bien dices, esta en una encrucijada. ¿Qué hacer? ¿Por donde tirar? ¿Qué actitud tomar?

Eduardo, ¡qué suerte tienes! Y la tienes porque en la vida estamos llamados, precisamente, a cambiar, a transformarnos constantemente, a destruir la imagen que todos tienen de nosotros e, incluso, a destruir la imagen que nosotros tenemos de nosotros mismos, porque somos personas en constante crecimiento, en evolución, en plena y contínua transformación. Estoy convencido de que, desde que salimos del vientre de nuestra madre, nuestro cuerpo cambia constantemente a lo largo del día, a lo largo de la semana, a lo largo de los meses, a lo largo de los años. Y, juntamente, con nuestro cuerpo van cambiando, también, nuestras experiencias, nuestras cualidades, nuestros sentimientos, nuestras actitudes. Y esas células que día a día van muriendo, y que día a día van dando paso a otras más nuevas, más fuertes y con más capacidades, son células que van permitiendo que crezcamos, que nos desarrollemos y que tengamos mas fuerza. Es una muerte, o mejor dicho, son muertes que se producen en nuestros organismos todos los días, muertes de las que no nos damos cuenta, pero que nos permiten crecer, vivir, desarrollarnos, tener mas fuerza...

Y lo mismo nos sucede con los sentimientos, con los ideales, con las actitudes... ¡Qué pena... cuando nuestras vidas, en este sentido, se quedan anquilosadas, muertas, inertes... ¡Qué pena.,., cuando no sentimos que nuestras vidas han dejado de crecer...! ¡Qué pena..., cuando no queremos afrontar la muerte de cada día, para afrontar la nueva vida que ésta muerte nos trae..! ¡Qué pena! El permanecer estáticos, inmóviles e impasibles nos da como cierto sentido de seguridad, de confianza, de que tenemos una base en la que pisar, un muro donde apoyarnos, un cabo a donde agarrarnos. El cambia nos aterra. No sabemos a donde nos lleva. Nos da miedo el indagar en lo desconocido. Preferimos, como el feto, seguir en el vientre camodo, caliente y bien alimentado de nuestra madre. Ahí estamos seguros.

Eduardo, recuerdo la primera vez en que tuve que salir de España rumbo a misiones. Me iba para México. Íba a trabajar con los Indios Chinantecos. Recuerdo que cuando estaba en la escalerilla del avión, y a punto de entrar en éste, se me ocurrió mirar hacia atrás. Por un instante me di cuenta que dejaba tierra, familia, amigos, seguridades y que me adentraba en el mundo de lo desconocido, de lo inseguro, de lo incomunicado. Reconozco que sentí miedo. Puedo hasta decirte que me dieron ganas de volverme atrás, de bajarme del avión, de quedarme en lo malo conocido que en lo bueno por conocer. Pero lo único que sí sé, es que di el paso, de que entre en el avión y de que, desde éste, veía lentamente como el suelo que me había vista nacer se iba alejando de mi vista.

Poco a poco, comencé a pensar, no en lo que dejaba sino en lo que yo elegía, no en lo que moría sino en lo que nacía, no en lo que me había hecho crecer, sino en lo que me haría crecer. Y, aún más, fué éste espíritu de apertura a lo nuevo lo que me llevó realmente a crecer, a aprender, a vivir de una nueva manera. Y puedo decirte, también, que en aquél mundo inseguro sentí como hacia de mi una persona más segura. Fue allí donde aprendí a comprender que la comodidad, de la quo gozaba en esa tierra que me había vista nacer, era lo quo hacia incomoda mi vida, pues no dejaba que me despegara y me liberara de los mil y un caprichos, ideas, seguridades y prejuicios que se hacían vitales para mi. Fue en ese país lejano y desconocido donde aprendí que la vida era cercana y que todavía me quedaba mucho que aprender, conocer y vivir. Fue muriendo a lo que tenia, a lo que poseía, a lo que dominaba como me di cuenta de que tenia, todavía por delante, mucha vida por vivir. Y, mire por donde, fue en medio de la pobreza de tener que dejar tantas cosas que tenía, donde, realmente, me enriquecí a nivel personal.

Eduardo, no te estoy invitando a ir a México, y menos a misiones. Tu situación y tus compromises familiares no te lo permiten en estos momentos. Pero a lo que si te invito a pensar es a que valores los cambios, las muertes que se van praduciendo, o que deberian producirse, en ti, en tus ideas, en tus sentimientos, en tus actitudes, en tus creencias. La vida transcurre, cambia, evoluciona. Nosotros tambien. Y esta es la belleza de la vida. La viuda, que se aferra a la imagen y a la vida del esposo que ya no esta, no padre sacar los hijos adelante, ni salir adelante ella misma si no es libre para seguir caminando y viviendo. El ciego qua se aferra a la vista que ya no tiene, no podia experimentar los olores o la suavidad del tacto que, si, existe en el y otras tantas vivencias que el día a día le brinda. Eduardo, no podemos ser esclavos de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestras experiencias, de nuestro pasado. Estamos Ilamados a vivir el presente, lo nuevo que día a día se va dando en esta maravillosa creacion y vida que Dios nos ha dado. ¿Por que renunciar a cambiar? ¿Por que temer la novedad? ¿Por que enterrarme en vida? ¿Por qué no ser como niños que escudriñan y se alimentan de lo nuevo?

Te lo dije en innumerables situaciones, y te lo vuelvo a decir ahora. Si aprovechamos las ocasiones que nos da la vida aprenderemos a ver, a oir, a tocar, a sentir, a percibir la cantidad de cosas que la vida nos da. Es por eso que, "si el grano de trigo no muere y cae en la tierra, no da fruto." Eduardo, no te pido que seas masoquista y saborees esa muerte diaria que todos tenemos que afrontar. Te pido que saborees, simplemente, la vida que día a día, esa muerte diaria nos trae. ¡Suerte!
Fernando

Presente, pasado o futuro

Una de las cosas que me llaman más la atención es el gran poder que tiene el pasado sobre cada una de nuestras vidas, hasta el punto de que influyen y paralizan muchos de los pasos que queremos dar, o momentos del presente que queremos gozar.

2/11/09

¿Permisividad o comprension?

Mi querida Dalia:

¡Adivina que! Hace tan solo unos días estuve en tu casa, cuando tuve ocasion de sorprenderme con algo que acontecio allí. Hablaba con tu marido de la manera mas tranquila cuando, de repente, se presentó tu hija. Hubo dos o tres detalles que llamaron mi atención. El primero y el segundo de los detalles fueron que cuando entró se dirigio de la manera mas cariñosa a tu marido, lo saludó, le dio un beso y, luego se dirigio a mí dandome tambien el saludo, con una sonrisa, mencionando mi nombre y, ¡Cómo no!, ofreciendome otro beso. El tercero de los detalles es que cuando tu marido se disponia a it al baño ella se ofreció a acompanarlo de la mano. El cuarto, y ultimo, detalle que pude observar en el breve espacio de tiempo que ella estuvo con nosotros fue la sonrisa que tenia. Te lo digo sinceramente, no dejo de sorprenderme. Nunca ella, y to lo sabes bien, habia tenido esta actitud ni contigo, ni con tu marido, ni conmigo.

Y la sorpresa fue grande, pues una vez que ella desaparecio del lugar donde tu marido y yo estabamos hablando le comente a él este cambio cariñoso, atento, alegre y servicial que habia encontrado en ella. "Fernando'", me dijo, "tengo que comentarte una cosa. Dalia y yo estamos enfadados. Practicamente no nos hablamos desde hace unas semanas. Mi hija "ha tenido" que irse a vivir con la abuela. Su relacion con la madre era insostenible. Es mas, Dalia me dio un ultimatum. 0 me ponia duro con la niña, o me dejaba. Practicamente puso a la niña en la calle. Yo le pedí a mi madre que me la recogiera en su casa, cosa que a ella no le gusto. Pero yo no podia permitir que mi hija se quedara en la calle, a la suerte de lo que le pudiera pasar. Y desde que la niña se fue con la abuela está así de cariñosa conmigo. Me habla. Me sonríee. Me echa una mano. Se preocupa por mi.

Y la verdad es que, Dalia, este cambio que ha dado tu hija me ha sorprendido grandemente. Es cierto que tu, Luis y yo hemos hablado largo y tendido sobre éstas y otras cosas. Tambien lo es que hemos sido todos, lo suficientemente sinceros como para decirnos unos a otros lo que pensábamos. Una y otra vez vienen a mi mente esas palabras que utilizabas pare justificar esa postura que ni Luis ni yo aceptabamos de ti. Una postura de intransigencia. Una postura un tanto desafiante. Una postura, por asi decirlo, demasiado autoritaria, inflexible e irracional, que to llevaba a sentirte mal contigo misma, mal con Luis, mal con Raquel y hasta medio contrariada conmigo. Nos Ilamabas "permisivos". Decias que nuestra manera de actuar daba al traste con nuestra autoridad y con el papel que debiamos de desempeñar. Y todo es posible. Pero quizas no te dabas cuenta de que la intransigencia y la falta de comprension qua tenías producian incomodidad tanto en ti como en los que te rodeaban. La autoridad de la que queries hacer gala, el papel de madre que querías representar hasta la perfección, las ideas tan claras que tenias y que te hacian tan segura de ti misma, apartaban al beso, la sonrisa, la confianza y el espiritu de ayuda que alguien llevaba escondido dentro de si misma.

Dalia, entre la permisividad y la comprensión, entre la inflexibilidad y el respeto hay un largo camino. La permisividad me lleva a permitir que las personas hagan lo que les venga en gana sin cuestionarme, tan siquiera, el porque hacen las cosas. La permisividad da a entender, al menos para mí, que no me importa lo que la persona hace, ni el porque lo hace. La permisividad me mantiene alejado de las personas. Cada uno hace con su vida lo que cree conveniente. Cada uno es dueño de su vida y responsable de sus acciones. Y yo no pinto nada en lo que la persona hace, en lo que la persona piensa, en lo que la persona decide. La permisividad me lleva a abandonar a las personas a su suerte, a no cuestionarlas, a no exponerles lo que yo pienso y a no exponerme yo a lo que realmente piensan, sienten y valoran ellas.

La comprension, por el contrario, me lleva a entender a las personas. Si, me lleva a saber porque sienten asi, porque actúan de tal manera, porque reaccionan de aquella otra. La comprensión me lleva a conocer a las personas tal y como son, tal y como sienten, Me lleva a amarlas y respetarlas en lo que son, en el proceso que han llevado en la vida. Me llevan a saber el porqué actúan de manera desconcertante para mi. Ya te dije en varias ocasiones que, pare mi, uno de los sitios que mas me ha ayudado a comprender personas, situaciones o hechos que, para mi, eran totalmente incomprensibles, ha sido el confesionario. Por ahi ha pasado de todo. Desde gente que ha matado, asesinado, robado, abortado, traficado con drogas, etc., hasta los que han dicho una simple mentira infantil. Y es ahi, en el confesionario, donde yo he tenido que aprender a escuchar, a entender, a escudriñar en los motivos que muchas veces nos llevan a realizar cosas que son incomprensibles pare nosotros y que lo son tambien para los demas, pero no para ellos. Y ha sido, tambien, en ese espiritu de escucha donde me he dado cuenta de que, en medio de todos los males, hay cosas y motivaciones que son humanamente comprensibles aunque yo no esté de acuerdo con ellos, ni pueda aceptarlas. Si, hay situaciones que puedan ser totalmente contraries a mi forma de pensar, de sentir o de creer, pero que puedo comprenderlas porque se han desarrollado en un clima adverso para la persona, porque se han elaborado en una cultura o bajo circunstancias diferentes a las mias, porque han sido influidas por otras ideas, educacion o circunstancias . Y de ello me doy cuenta y soy consciente cuando escucho, cuando estoy abierto a conocer a la persona en su profundidad, cuando estoy dispuesto a conocer y a no juzgar, cuando estoy abierto a salvar a la persona y no a condenarla, cuando estoy en actitud de valorar y no de criticar, es disposición de aprender y no tan sólo de enseñar.
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Dalia, nos es tan facil sefialar con el dedo... Nos es tan fácil el juzgar y condenar a las personas... Nos es tan fácil encasillar a la gente... Todo ésto es fácil. Lo dificil es pararnos, investigar, conocer, valorar, respetar, salvar, aprender de los demás. ¿Por que? Pues porque, y pondria la mano en el fuego por ello, todavia no nos comprendemos, ni valoramos, ni aceptamos, ni conocemos a nosotros mismos. Será posiblemente porque ni tan siquiera nos amamos a nosotros mismos. Probablemente es porque ni tan siquiera hemos sentido el respeto, la aceptacion y la comprension por parte de Dios o incluso de nosotros mismos. Lo que a mi personalmente me ha llevado a tener una actitud de escucha, de comprensian y, quien sabe si de permisividad, ha sido esa frase que continuamente resuena en mi interior: "Dios no envió a su Hijo al mundo a condener, sino a salvar," Y es que estoy convencido de que todos, en lo bueno y en lo malo, actuamos plenamente convencidos y motivados por una búsqueda de lo mejor; búsqueda que a veces va por el camino equivocado, pero que no por ello deja de ser búsqueda, y no por ello deja de ser comprensible, y no por ello deja de tener las mejores intenciones, aunque posiblemente erroneas.

Dalia, quizas con una pequena dosis de interes por conocer realmente a los demas podremos conseguir pequenas dosis de alegria. Lo importante no es condenar. Lo importante es salvar, es dar vida. Y en tus manos y en to actitud esta esa posibilidad.
¿qué tal si escuchas y te deleitas en ésta canción de roberto Carlos?
Un saludo
Fernando

"A latigazo limpio"

Querido Carlos:

El enojo y la frustración han llegado a tu vida al ver tantas contradicciones: los millones de minas que pueblan los suelos en muchas partes del mundo: minas que han dejado muertos y cantidad de gente mutilada a lo largo de todo el globo terrestre; minas que vendemos los paises que nos autoproclamamos "civilizados". Sientes enojo y frustracion, me dices, cuando ves la cantidad de hipocresia que nos rodea, la cantidad de mentiras en las que montamos nuestra vida de cada dia. Tu enojo y frustración aumentan cuando ves cantidad de gente tirada par la calle, unos por causa de la droga, otros per causa de alcohol y otros por causa de la pobreza y miseria en las que viven.
Enojo y frustracion, continuas diciendo, cuando ves que lo que deberia ser un mundo "creyente", o la "Iglesia seguidora de Jesus". Seguimos viviendo una fe incapaz de parar tantas armas, una fe incapaz de erradicar la hipocresia, una fe incapaz de suprimir la pobreza y que se nos queda en rezos y en simbolos en vez de ser esa Iglesia portadora de vida nueva, de aires nuevos, y no a nivel de mensajes, sino a nivel de vida, de estilo de vivir.

Y juntamente con esos dos sentimientos de enojo y frustracion me dices que te rodea una duda sabre el papel que tu juegas en todo esto. Dudas si coger las armas y acabar con todo este mundo un tanto deshumanizado. Dudas si, ante la impotencia que sientes, tirar la toalla y olvidarte de todo este asunto. Dudas de votar en elecciones que no acaban de resolver estas situaciones. Dudas si la vida tiene sentido cuando todo gira en estos terminos. Dudas de lo que te rodea, dudas de ti mismo, dudas de... Y al final de todo me preguntas: ¿que hago? ¿Hacerme violento para contribuir a instaurar la paz? ¿Pasar de todo? ¿Pegarme un tiro?"

Cuando miro, observo, pienso y medito sabre los diferentes sentimientos que me has confiado me pongo a pensar en alguien que paso por tu misma experiencia cuando un dia llegó a Jerusalen y via el templo, la casa de su Padre, convertido en un mercado, en un centro de negocios, por donde todos tenian que pasar para comprar la ofrenda requerida. Y recuerdo que ese alguien, Jesus, tomó nada mas ni nada menos que un latigo en sus manos, y tiro por tierra todas las mesas de los cambistas, todas sus mercancias, todo aquello en lo que se apoyaban para enriquecerse a costa de Otro y de otros.

Pero, si te soy sincero, Carlos, dudo que el látigo fuera de los que utilizamos nosotros para las peleas, para las guerras, para matarnos unos a otros. Dudo que el latigo fuera el que utilizamos para "imponer" en casa, en el trabajo, con los amigos, o con los desconocidos, nuestras verdades. Cada dia estoy mas convencido de que el latigo, al que se refiere ei Evangelio, era el de su vida, el de su actitud ante la vida, ante las personas, ante las situaciones, ante los problemas, ante las tragedias humanas. Fue la actitud de Jesus la que resultó ser un autentico latigazo para muchos. El latigo o el arma que Jesus utilizó fue el contrario del que utilizaba la gente. Fue el de su vida, el del amor; pero no un amor romantico, espiritual o de "limosna", el que da lo que le sobra. No, fue un amor sincero y profundo hacia la persona, un amor capaz de romper todo tipo de esquemas, pensamientos y espiritualidades. Un amor capaz de liberar.

Y to lo digo porque siento que cada vez que Jesiis se acercaba a un enfermo, a un leproso, a una mujer, a una adultera, a un niño, a un endemoniado, a un pecador o a un... iquien sea!, ese acercarse era como un buen latigazo a más de uno de los que no creian en el amor, en la igualdad, en la solidaridad, en la persona. Era la manera como el mostraba y reflejaba el amor de Dios hacia todo tipo de persona. Jesús, su manera de vivir, su manera de amar rompia esquemas... Y, donde quiero llegar con todo esto? Carlos, quiero serte sincero. No creo en la violencia. No creo, tampoco, en el desánimo. Tampoco creo en el abandono o en el arrojar la toalla. Creo, tan sólo, en la actitud de Jesus. Y estoy plenamente convencido que la actitud de Jesus comienza cuando dejo a un lado la violencia en mi propia vida. La actitud de Jesús empieza cuando dejo a un lado las mil y una contradicciones que yo, en persona, tengo en mi propia vida. La actitud de Jesus empieza cuando me dejo de capillismos y de rezos, y adopto una actitud congruente conmigo mismo y me pongo a amar de verdad.

Es curioso Carlos. Por experiencia puedo decirte que puedo hablar, decir, lanzar al viento mil y un discursos sabre el amor, sobre la justicia, sobre la solidaridad, etc. La mayor parte de ellos poco o nada pueden decir a la gente. Y es mas, la mayor parte de ellos poco me pueden decir a mi. Lo que, en cambio, ha trastocado los esquemas de mas de uno son las actitudes que he tornado en la vida. Si, es la manera de actuar o de vivir, es la manera de relacionarme con la gente o de trabajar, es la manera de afrontar la realidad o la de vivir sin los condicionamientos que la sociedad me impone, la que realmente llega a romper los esquemas de mas de uno. Y con ello no quiero decirte que vivarnos para romper esquemas. Seria absurdo y masoquista. Pero lo que si es una realidad es que en la medida en que vivimos congruentemente rompemos los esquemas de los dernas. ¿Por que? Pues porque no aceptamos un orden, unas normas, unas modas, unas actitudes injustas, y vivimos de manera natural el amor que Dios nos propone cada dia.

Este es el nuevo templo que busca Jesús. Un templo que no es de piedra, sino de actitudes. Un templo que no es trio, sino calido. Un templo que no es de muerte, sino de vida. Un templo que nos quita del sufrimiento que vivimos en la vida. Ese templo que pueden derribarlo, aniquilarlo, matarlo, pero que el puede restaurar, reconstruir, resucitar en tres días. Este es el nuevo estilo de vida que me propone Jesus, el de vivir, no comerciando con la gente, con las ideas, con los sentimientos, sino liberando y construyendo un mundo mucho mas justo. Este es, en definitiva la nueva manera de concebir la vida, la relacion con los demas y la relacion con Dios.

Carlos, coge el latigo de tu vida. No te rindas. No te canses. No te frustres. No te decepciones. La vida tiene sentido en la medida en que la vives coherentemente. Eso si, cuando lo hagas de esa manera, sentiras que tu vida es un latigo para otros. Pero al menos percibiras que tu vida es una buena noticia para ti y para los que te rodean. Tu noticia es la del Amor.

"Construyendo chozas"


Querida Bea:

Me dices que no sabes si lo tuyo es "frustración, vacio, pasividad, dejadez o.... ¡quien sabe que! A medida que iba leyendo todo lo que me dices en tu carta, venian a mi mente las continuas imagenes de aquella alegria que me mostrabas cada vez que conseguias algo que te proponias y que, por cierto, siempre te dije que me resultaba un poco sospechosa. Si. Recuerdo, por ejemplo, la alegria con la que viniste y me comunicaste que, "al final te daban el "contrato fijo". Lo mismo ocurrió cuando, despues de mucho esfuerzo, conseguiste hacerte y adaptarte a tus amigas. Cada vez que lo conseguias, compartias conmigo la alegria tan grande que te suponia el ser tú la que movia a todo el grupo de amigas, la que llegaba a organizar las fiestas, la que compraba todos los regalos en los días de cumpleaños. Lo que mas me preocupaba, y si mal no recuerdas te lo dije en mas de una ocasión, era el que te sentias orgullosa de haberlo conseguido y el tener en el fondo de tu mente el que poco a poco ellas harian lo mismo contigo. Te gustaba ser el punto de mira de ellas. Aspirabas a que ellas te buscaran, se preocuparan por ti, tal y coma tu lo hacias con ellas.
Tambien recuerdo el dia en que comenzaste a salir con el que hoy es tu esposo. Aquella frase, ¿recuerdas?, de que "iya era hora de que cayera en mis brazos ; ahora ya puedo descansar tranquila. ¡Ya es mio...!". Y hoy, con un buen trabajo, con unas buenas amigas, con un buen marido y unos buenos hijos me dices que pasas por un momento de ¿vacio?, ¿frustracion?.... ¿Te has preguntado el porque ?

Siempre supiste que me han dado miedo los "puestos fijos" de trabajo. Me ha preocupado el continuo "exito" con amigos, o con quien fuera. Me ha dada temor el "conquistar" un puesto, una persona, una objetivo. ¿Por que? Pues porque me parece que todas estas cosas las tomamos como metas en la vida, cuando en realidad son solo medios. Fijate, y se sincera. ¿Eras la misma antes de tener un contrato fijo que temporal? ¿Rendias lo mismo? ¿Tenias la misma creatividad? ¿Ponias el mismo entusiasmo a la hora de atender a la gente? Estabas siempre inquieta proponiendo cambios para un mejor funcionamiento del trabajo que tenias ¿Recuerdas en la pasividad en la que, poco a poco, te fuiste metiendo una vez que "aseguraste" todo tu futuro laboral? En mas de una ocasición hemos hablado como añoras, no el contrato temporal de trabajo, pero si el espiritu con el que trabajabas antes.

Y si te das cuenta algo parecido pudo haber ocurrido con lo de las amigas. Te costó el ganarlas y el que te aceptaran en el grupo. Tuviste que trabajar duro. De la necesidad sacabas ingenio, imaginacion, fuerza de voluntad y, ipor qué no!, cara. Te moviste como una cosaca para ganarte la confianza de ellas y la simpatia. Una vez conseguida la amistad y la aceptacion, ¿te has dada cuenta del cambio que, poco a poco, ha pegado tu vida? Ya no las buscaste tanto. Eran ellas las que te buscaban a ti. Ya no tenias que pensar tanto para ellas. Ahora ya pensaban ellas por ti. Antes ibas tú a buscarlas. Ahora te vienen ellas a buscar. ¿Que sucedió? ¿Comodidad? ¿Te instalaste? Como dice el refran: "Coge fama y échate a dormir". Y en el fondo ves que, en el sueño, has perdido el ingenio, la fantasia, la movilidad y todo aquello que, por la inseguridad y sentimiento falta de aceptacion, la vida te obligaba a tener y a desarrollar,
Y lo mismo con tu marido. Hasta que lo conseguiste, no paraste. Recuerdo todo el ingenio que le echabas para hablar con el, para que te hiciera caso, para que se fijara en ti, para que te tuviera en cuenta, para que le gustaras. Hoy, "coma ya lo tienes", has dejado de buscar nuevos caminos, nuevos detalles, nuevos maneras de sorprenderlo, de conquistarlo, de agradarle, de ser tu misma.

¿Recuerdas aquella vez que te hable de la experiencia mia en Mexico cuando tenia que caminar y subir montañas? ¿Recuerdas que te decia que siempre iba mirando hacia la cumbre, que tenia los ojos puestos en la cima de la montaña y de que tenia ansias de llegar? ¿Recuerdas la frustracion que cogias cada vez que llegaba a la ansiada cumbre y, una vez alli, veía otra y otra y otra cumbre mas arriba? Tenia ganas de llegar para estar tranquilo, para descansar, para tirarme al suelo, para no seguir caminando. Pero la vida es bien diferente. En la vida nunca llegas. La vida es siempre un eterno caminar. No puedes parar. No puedes instalarte. Te pasa a ti, me pasa a mi, nos pasa a todos. Tenemos la terrible tentación de instalarnos, de acomodarnos, de conformarnos con lo bueno que hemos conseguido, con la gente que hemos conquistado, con las metas que hemos alcanzado. Y nos olvidamos de seguir caminando, creando, luchando, pensando, transformando la vida, las cosas... Cuando lo hacemos dejamos de vivir. Llegamos a sentirnos como to te sientes ahora.

¿Sabes, Bea, a quien estuvo a punto de pasarle lo mismo que a ti, que a mi y que a muchos de nosotros? A los discipulos de Jesús. ¿Recuerdas aquella vez en que subieron al Tabor con Jesús? ¿Recuerdas la tentacion de construir unas chozas porque se encontraban a gusto? Jesus se lo impidio. ¿Por qué? Porque el que se instala deja de vivir, deja de soñar, deja de crear, deja de sentir. Jesus quiere bajar a Jerusalen, a pesar de que se la juega, de que le espera el conflicto, la persecución, la muerte, pero decide caminar, seguir viviendo. Tu trabajo y mi trabajo no son metas, son medios que nos ayudan a vivir. Tu matrimonlo y mi vida no son metas, son también medios que nos ayudan a expresar lo que nuestras vidas son y sienten. Tus amigos y los mios tampoco son objetivos que tenemos que conquistar, son medios con los que podemos contar para que nuestras vidas crezcan. Posiblemente tu, yo y mucha gente nos pongamos demasiadas metas y objetivos que nos invitan a descansar, a echarnos a dormir, a dejar de crecer, a no estar abiertos a la vida.

La experiencia de Jesús en el Tabor fue Bonita. Pero Jesús no se quiso quedar en ella. La luz que en ella encontro era una luz para seguir caminando. Lo bien que alli se sintió no era para quedarse alli, era para sentirse Bien en el resto del camino.

Bea, yo tampoco se si lo que sientes es frustración o vacio, apatia o cansancío. En lo que si creo posible es en la posibilidad de que te hayas instalado, de que te hayas acomodado, de que te hayas conformado con lo conseguido hasta ahora. En lo que si creo es en la posibilidad de que hayas renunciado a seguir abriendote a la vida, a lo que el trabajo te pide de nuevo cada dia, a lo que a los amigos o amigas puedas aportar, a lo que a tu esposo o hijos puedas dar. ¿Te habras construido alguna cómoda choza en tu vida, en tu mente? La inseguridad nos lanza a la vida. Si, a la riqueza de la vida, a la riqueza que hay dentro de nosotros mismos.
Un saludo
Fernando

Bendito Desierto (Mc. 1,12-15)

Querido Alvaro:

Me comentas que sientes miedo del desierto que encuentras, muchas veces, en tu propia vida y que, al mismo tiempo, vas poniendo medios para salir de el. Me hablas, concretamente, de ese miedo a estar solo, de ese miedo a sentir que no hay nadie a tu alrededor, a tu lado; de ese miedo a no sentirte apoyado y respaldado por los que tu crees que te quieren. Y sobre todo me dices que tienes miedo de encontrarte solo porque tienes panico a encontrarte con tu propia pobreza, con tus propios complejos, con tu propia realidad.

Y, como medida terapeutica, me comentas que has decidido engancharte a la radio: Llevarla encendida cuando vas en el coche, Llevarla a tu lado cuando caminas por la calle o vas a correr por las afueras o dejarla encendida mientras no eres capaz de conciliar el sueño. Me dices que, de esa manera, te sientes un poco mas acompañado, distraido, entretenido...

Comentas, al mismo tiempo, que has intentado llenar todas tus horas libres de alguna manera: que has aumentado las hores de trabajo, que has multiplicado el tiempo delante del televisor y que buscas afanosamente el estar con amigos para no estar solo.

Y todo ello me resulta por una parte bueno, y por otra chocante. Mientras unos huimos del desierto de la vida, otros acudimos a él. Mientras unos lo vemos como enemigo, otros lo vemos como un autentico aliado. Mientras unos lo vemos coma tabla de salvacion, otros lo vemos como alga que nos mata, que nos carcome poco a poco, que nos hunde en nuestra miseria.
Alvaro, tengo que decirte una cosa. Y to lo digo lo mas sinceramente que puedo. Utilizas la radio, la música, el trabajo, los amigos para escaparte de ti mismo, de lo que tu llamas "tu desierto", de lo que llamas "soledad". Y no eres el único; otros también escapamos intentando imprimir mas velocidad al coche, haciendo continua "zapping" en la tele, estudiando con la tele encendida, durmiendo con la luz encendida, poniendo esa ropa de "marca" que nos haga sentirnos aceptados por el circulo en el que vivimos, quemando las calorias suficientes que hagan sentir que nuestra esbelta figura corporal es digna de ser aceptada por aquellos que viven a nuestro alrededor, 0 que me interesan, o reuniendo algo mas de dinero que dé cierta relevancia a mi empobrecida personalidad, etc. En una palabra, que no estas solo en esa huida de que la persona vale por si misma, en su pobreza, en su miseria, en sus cojeras, en sus cegueras, en sus violas...
¡¡¡Ay desierto, desierto y soledad, soledad, del que muchos huimos y nada queremos saber!!! ¡¡¡Ay dulce, y amargo, encuentro que me ayudas a encontrarme, a valorarme, a tomar conciencia de mi, de las muletas que dia a dia busco, de los apegos de los que dia a dia hago depender todo mi ser!!! Gracias desierto por ayudarme a descubrir lo que valgo, lo que realmente soy.
Alvaro, Rosi, Jose Manuel o quien quiera que seas. No temas nunca ni al desierto ni a la soledad, porque en ellos encontraras la gran noticia en la que te cuesta creer, la de que tú eres Buena Noticia, porque en media de tú pobreza destaca algo grande, el ser imagen y semejanza de Aquel que nos creo, el ser imagen, nada mas ni nada menos, del Amor.