12/8/14

La fuerza de la motivación.



Conseguir objetivos, y sobre todo objetivos en los que hemos fallado varias veces tiene un ingrediente básico para no arrojar la toalla: La Motivación. Y ésta tiene un ingrediente esencial, "el motivo por el que yo lo quiero hacer".

Por desgracia muchas veces los motivos que tenemos no son nuestros, son de otros. ¿Lo hacemos por sentirnos aceptados? ¿Lo buscamos por querer agradar? ¿Tal vez porque nos sentimos obligados?

El motivo, para que funcione, tiene que ser personal e intransferible. Nadie va a realizar algo por nosotros. Tal vez nos ayuden una, dos o tres veces. Poco después nos daremos cuenta de que "o lo hacemos por nosotros o estaremos más solos que la una".

El motivo tiene que ser importante para uno mismo:
  • Tiene que tener una repercusión personal a nivel personal que me haga sentir bien conmigo mismo. Si hago algo que no me satisface a mi mismo acabaré dependiendo de otras personas, y a la larga me acabaré cansando de algo que para mi no tiene sentido.
  • Ha de tener un valor añadido al ser capaz de mejorar el entorno interpersonal y social. No en el sentido de que me acepten o de que me busquen, sino en el sentido de que soy capaz de aportar desde mi mismo, desde lo que soy y desde lo que llevo dentro.
  • La motivación va ligada con lo que es natural en mí como persona. Es por ello que aunque haya momentos en los que puede ser duro el dar pasos por la vida, al ser capaz de integrarlo dentro lo que soy, busco y deseo desde dentro, se me hace mucho más feliz el hacerlo.
  • Lo que si creo que es esencial es que cuando hay motivación el foco está en el objetivo y no en las renuncias que se hacen, está en lo que se persigue y no en las dificultades, aún a pesar de que es costoso el encontráserlas.

11/8/14

Etiquetarse: ¿El primer obstáculo hacia el éxito?


Ante el éxito tenemos que afrontar obstáculos. Unos son obstáculos que nos ponemos a nosotros mismos y otros son los obstáculos que nos ponen los demás. Entre ellos estan las etiquetas con las que generalizamos experiencias tenidas en la vida. ¿Quién no ha intentado dejar de fumar, de comer de forma poco saludable o de hacer ejercicio? ¿Quién no ha querido obtener mejores empleos, rendimientos o resultados? Muchos de nosotros lo hemos experimentado. ¿Qué ha sucedido entonces? Que las imágenes de los intentos fallidos vienen a nuestra mente y tienen más fuerza que lo que queremos conseguir.

"Nos etiquetamos". Es la realidad. El "no puedo", "es inútil", "no lo conseguiré", "ya lo he intentado varias veces sin conseguirlo", etc. hace que claudiquemos y arrojemos la toalla una y otra vez aparcando nuestros sueños a un lado.

Puede ocurrir que las etiquetas nos las pongan otros, incluso gente que nos quiere y que no ven claro lo que queremos alcanzar. Nos tachan de idealistas, de no tener cualidades o actitudes para poder conseguirlo.

¿Cuál es el antídoto para intentar conseguirlo una y otra vez más?
  • Armarse de ilusión. Es el primer paso. Sin ilusión no vamos a ninguna parte. La ilusióm, al igual que la fe mueve montañas.
  • Enamorarse de lo que queremos conseguir. Pero la ilusión es cuando te enamoras de algo, lo imaginas, lo visualizas en tu vida y ves todo lo que puede aportar en tu vida. De la misma manera que nos enamoramos de nuestras parejas también lo hacemos de nuestras metas. No me enamoro de lo que no quiero, sino de lo que sí quiero.
  • Ser positivo y optimista ante lo que quiero. Es tener en mente que el objetivo sí lo podemos alcanzar, que está al alcance de nuestras manos siempre y cuando pongamos de nuestra parte. Ser positivo es tomarse las dificultades como retos. Somos más accesibles ante los retos que ante las dificultades.
  • Aceptar que los errores son parte del camino. Los errores son parte del camino. No son un obstáculo, son un punto de aprendizaje y de saber como no hacer las cosas para intentar saber como sí hacerlas y que funciones. Reto y aprendizaje van de la mano.
  • Dejar de justificarse y dar pasos. Tal vez el reconocimiento de uno mismo, de la actitud que se tiene y no buscar disculpas es lo importante. Quien quiere conseguir algo busca soluciones, quien no busca disculpas. Soluciones es tener en mente pasos que se pueden dar, poco a poco, pero que se pueden y tienen que dar.
Es por ello que la mejor etiqueta que nos podemos poner en la mente es la de que sí podemos lograr aquello que realmente deseamos, siempre y cuando nos enamoremos de ello, creamos en ello y queramos ir aprendiendo a mejorar las respuestas en cada momento del camino.






8/8/14

Expresar los sentimientos



Los sentimientos son parte importante de nuestras vidas al punto de condicionarlas para bien o para mal. De nuestros sentimientos dependen en gran medida nuestra manera de estar presente en la vida, en nuestro trabajo, en nuestras relaciones. De nuestros sentimientos dependen que nos sintamos bien o mal y de que hagamos sentir bien o mal a otros.

El dilema siempre está en si los expresamos o no, o bien en la forma de expresarlo.

¿Los expresamos? ¿Por qué no? Son nuestros sentimientos y es la forma que tenemos de ver la vida y las relaciones de los demás. 

Expresarlos nos dará, muy posiblemente, la posibilidad de recibir la reacción de los demás. Unas veces nos harán ver que nuestros sentimientos son normales y otras que nuestros sentimientos son meramente fruto de nuestra manera de pensar y de ver la vida, que muchas veces no concuerda con la realidad. Son impresiones muy subjetivas que tenemos, pero que nos condicionan a nivel interno y externo.

Interno porque nos hacen sentirnos como personas bien o mal con nosotros mismos. Externamente porque condiciona nuestra relación con los demás.

Pero el verdadero caballo de batalla es "la forma" en cómo expresamos nuestros sentimientos. Muchas veces los expresamos bien, como algo que sucede en nosotros evitando inmiscuir o culpabilizar a otros en la culpa de los sentimientos que tenemos.

Pero cabe la posibilidad de dejar ver a los demás nuestros sentimientos centrándonos en nosotros mismos. Somos nosotros los que los tenemos y no otras personas los que los han generado en nosotros. Es aquí donde abrimos la puerta a mostrarlos sin enjuiciar a nadie y de contrastar lo que pensamos con lo que realmente nos ha sucedido.

No expresar los sentimientos conlleva un desgaste total de nuestra vida. Sería como permitir que crecieran dentro de nosotros como si de una olla exprés se tratara. Hay que sacarlos afuera, de lo contrario estallaríamos como la olla que no tiene su válvula de salida.

Pero la salida tiene que ser como la de la olla a presión, tiene que tener una válvula que no haga daño a nadie, que respete los sentimientos de los demás.

El aprendizaje pasa por conectar más con el corazón para guardar un equilibrio entre lo que se piensa y lo que se siente.


7/8/14

Amar para conocernos



Dicen, y creo a pies puntillas en ello, de que el amor es algo que cuanto más das multiplica, es decir, más tienes. ¿Por qué?
  • El amor es una experiencia basada, por una parte, en dar y regalar aquello que tenemos sin esperar nada a cambio. La verdad es que cuanto más lo hacemos es porque sentimos que ayudamos a otras personas a sentirse bien y a satisfacer toda una serie de situaciones personas, sociales o económica.
  • El amor hace que se dispare la creatividad, el ingenio. Cuando estamos en una situación de tener que ayudar y las ganas de hacerlo son grandes, buscamos salidas y no nos frenamos ante las dificultades. Ello hace que la creatividad acreciente nuestras herramientas personales y haga que se perfeccionen otras que ya tenemos y que sí estábamos utilizando.
  • El amor no sabe de miedos. Es una fuerza mucho más grande. Y cuando el miedo no existe se abren muchas puertas a lo nuevo y lo desconocido. En estos campos el aprendizaje y el desarrollo es mucho mayor. ¿Por qué? Porque tenemos que actuar en situaciones desconocidas para nosotros y tenemos que desarrollar nuevos patrones de conducta.
  • El amor nos lleva a intentar siempre dar lo mejor. Ello nos lleva a pulir, mejorar, incrementar aquello que ya tenemos. Una especie de perfeccionismo sano que lo hacemos, no tanto por nosotros, sino por ayudar y la mejor retribución es aprender y crecer como personas.
El amor nos ayuda a conocer las necesidades del otro, a resolverlas, pero desarrollando nuestra personalidad mucho más.

El amor hace crecer a todo el mundo.

6/8/14

¿Quién soy?


Vivimos en una inmensa lucha entre el ser y el aparentar, entre lo que somos y lo que nos gustaría llegar a ser, entre nuestra propia identidad y lo que conseguimos obtener en la vida. Luchamos entre el Ser y el Tener, entre el Ser y nuestros Logros.

¿Somos lo que conseguimos? ¿Lo que logramos?
¿Somos lo que la gente aprecia en nosotros?
¿Somos, tal vez, lo que desprecia de nosotros?
¿Somos lo que hacemos?
¿Somos lo que decimos?
¿Somos lo que aparentamos?

En realidad somos, y quizá no todas las veces, lo que nos mostramos a nosotros mismos cuando no hay nadie a nuestro alrededor.

Somos lo que brota desde nosotros de forma libre y espontánea.

Somos aquello que nos hace disfrutar cuando nadie nos ve.

Somos aquello en lo que nos sentimos bien con nosotros mismos, sin que nuestra imagen, nuestras expectativas y nuestros logos nos condicionen en absoluto.

La realidad es que deseamos llegar a casa muchas veces para quitarnos ropas, caretas, apariencias y sentirnos libres con nosotros mismos.

No somos aquello que se espera de nosotros, ni incluso lo que yo espero de mi mismo, sino lo que realmente soy.



5/8/14

Amarse a si mismo.



Hay quien ama esperando algo a cambio, o quien hace cosas esperando recompensa de los demás. Y en el proceso estamos más atentos a lo que esperamos que a lo que estamos haciendo.

Hay quien, y son muchos en estas circunstancias, no saborea lo que hace, pues su vista no está en el presente sino en lo que espera de los demás. Una veces aparece, otras no. Mientras tanto nos perdemos la esencia de todo aquello que hacemos.

Cuando la recompensa exterior no llega llegamos incluso a renegar del amor entregado o del trabajo realizado, cuando aquello que haces por amor o aquello en lo que trabajas son independientes a la respuesta de la gente.

No creemos en al amor o en el trabajo gratuito, en el amor o el trabajo que nos hace sentir que somos nosotros mismos independientemente de que se nos acepte o no. El refrán de que "ándese caliente, ríase la gente", solo lo llegan a comprender los que encuentran sentido en aquello que hacen independientemente de si se sienten correspondidos o no.

Lo más curioso de todo es que el que dar, porque tiene sentido dar, da de lo que es y de lo que tiene. Mientras que el que espera algo a cambio da, no porque quiere dar, sino porque quiere recibir. Al final la pobreza señala más al que da porque ni tiene que al que da porque su naturaleza es darse a si mismo.

Y lo esencial, lo que más llena, es el sentirse bien con uno mismo. Y no lo consigo cuando se me reconozca, quiera o ame, sino cuando me reconozco, quiero y amo con lo que soy y lo que doy. La sonrisa y satisfacción del que da es mucho más grande cuando da que cuando recibe.


4/8/14

Perfeccionismo.


El que quiere ser perfecto. 
Su trauma es que se siente imperfecto. 
Para compensar esta sensación de insuficiencia, 
crea inconscientemente un ideal de cómo debería ser. 
En el proceso se vuelve muy autoexigente y crítico consigo mismo. 
Y dado que nunca alcanza la perfección deseada, 
tiende a enfadarse y frustrarse con facilidad. 
Entre otros defectos, 
suele estar convencido 
de que su forma de ver las cosas 
es la única verdadera. 
Debido a su prepotencia y rigidez, 
cree que siempre tiene la razón 
y trata de imponer su punto de vista 
sobre quienes piensan o actúan de forma diferente. 
Su aprendizaje pasa 
por transformar la ira en serenidad, 
aceptándose tal como es.

Borja Villaseca.

¿Es malo ser perfeccionista? No lo creo, si uno es consciente de los pros y de los contras que ello lleva; de los sentimientos que produce dentro de si mismo y hacia los demás.

Ser perfeccionista puede ayudar a mejorar los talentos y fortalezas que tiene uno, así como vivir esclavo de lo que uno no es y quiere llegar a ser, no aceptándose a si mismo como tal.

Si el perfeccionismo que me lleva a infravalorar a otros, dejo la senda del perfeccionismo, olvidándome de que en unos u otros aspectos soy semejante al resto de los humanos.

Aceptarme a mi mismo como soy me ayuda a ser libre; sí, libre conmigo mismo. Y cuando soy libre lo soy para crecer y mejorar lo que hay en mí, pero no como rechazo de lo que soy, sino como aceptación propia y libertad para poder desarrollarme como tal.

El perfeccionismo siempre es bueno en la medida en que me permite respetarme a mi mismo como persona, y a los demás como ellos son. Así como me permite vivir tranquilamente lo que soy y lo que me gustaría intentar llegar a alcanzar como persona.

El perfeccionismo es una aceptación de lo que soy y puedo llegar a ser y no lo que puedo llegar a ser porque no me acepto como soy. 


1/8/14

Vivir el momento.


"No por mucho madrugar, amanece más temprano". A veces pretendemos apresurar los tiempos de la vida, y todo tiene su lugar y su momento:

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa 
bajo el sol:

un tiempo para nacer y un tiempo para morir, 
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado; 
un tiempo para matar y un tiempo para curar, 
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; 
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, 
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; 
un tiempo para arrojar piedras 
y un tiempo para recogerlas, 
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse; 
un tiempo para buscar
y un tiempo para perder, 
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; 
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, 
un tiempo para callar y un tiempo para hablar; 
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, 
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz. 


(Eclesiatés 3)

Lo más difícil que tenemos en la vida es saber vivir los tiempos.

Los tiempos malos se hacen eternos, los buenos parecen pasar con más rapidez.

Esta foto lo explica desde el punto de vista de las enfermedades psíquicas:


Vivir cada momento nos ayuda a saborearlo y a disfrutarlo. Vivir anclado en el pasado o preocupados por el futuro nos mata de los nervios y también las ilusiones.

Vivir el momento presente, aún cuando no lo entendamos, agudiza no solo la mente que lo quiere entender, sino también la mente que lo quiere transformar.

Vivir el instante nos abre a la nuevo y a la creatividad. Nos abre a experimentar lo que tal vez en la vida jamas hubiéramos probado ni posiblemente nos hubiera hecho crecer.

Nueve mamás no hace un bebé en un mes, así como preocuparse no cambia las circunstancias que vivimos, hemos vivido o podemos llegar a vivir. Ocuparse, en cambio, sí tiene una fuerza transformadora y enriquecedora.

¿Qué aprendemos del momento? ¿Qué nos dice de nuevo lo inesperado? ¿Qué dice de cada uno la situación que nos somos capaces de vivir y de afrontar?

El momento habla de la vida en sí. La vida en sí habla de cada uno de nosotros. Y nosotros somos los que podemos hacer que la vida hable de otra manera.



31/7/14

Sueños que se realizan.


Todos tenemos sueños e ilusiones. La distancia entre el sueño y la realidad es es paso que des para alcanzarlo. 

La ilusiones las transformamos en realidad en la medida en que creemos en ella y hacemos algo por acercarnos a ellas.

Un paso cada día, una actitud totalmente proactiva, una serie de hábitos que nos ayuden día a día a ponernos en camino.

Sueño y realidad es igual a actitud para poder conseguirlo y valor para empezar por un pequeño paso que sean los que motiven los siguientes.

Soñar no es estar dormidos, es despertar al sueño que queremos alcanzar y hacer algo para que sea una realidad en nuestra vida.

30/7/14

Alma, corazón y vida.



¿Donde está el secreto de los muchos triunfos de la vida? Yo creo que el secreto de todo éxito está en la pasión que se ponga a la hora de realizar algo en la vida. La pasión es la vida, la ilusión, la entrega y sobre todo la vivencia de lo que estás haciendo, no tanto de lo que vas a conseguir, sino de lo que haces en cada momento. Lo vemos de una manera muy clara en las luchas que tenemos que hacer a diario padres y madres para sacar adelante a nuestros hijos. Lo observamos en la ilusión que ponen los equipos pequeños a la hora de enfrentarse a uno mucho más grande y mejor.

Por encima de las herramientas habituales que tenemos podemos encontrar las del tesón y las del entusiasmo. Tal vez las comparación mas grande y simple es la que ponen los niños a la hora de jugar, se ponen a jugar, se ensimisman en lo que hacen, no miden los esfuerzos, ni tan siquiera el tiempo. Rien, saltan, se relacionan, observan y se arriesgan.

Es el amor puesto en escena en lo que se hace. Es el ingrediente básico de las recetas de cocina que suele decirse. Los Panchos lo cantaban: "Alma, corazón y vida". Jesucristo lo enseñaba al decir: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser".

Es la esencia de la vida, vivirla con pasión y saberla vivir cada instante, no expectante de lo que vas a recibir, sino de lo que ya estás recibiendo. El resto viene por añadidura.


29/7/14

Saber hablar y saber escuchar.


Ciertamente el valor de la persona se mide no por lo que habla, sino por lo que tiene, puede y debe callarse, sobre todo cuando hay que sentarse y escuchar.

El gran defecto que muchas veces tenemos es que hablamos más de la cuenta. No escuchamos. Creemos estar en la posesión de la verdad. 

La riqueza de las personas está en el intercambio, en el aprendizaje mutuo, en saber sumar en vez de restar o de dividir.

Tenemos dos orejas y una sola boca, para escuchar más de lo que hablamos.

Cuando escuchamos nos damos cuenta de que en la otra parte también hay sabiduría.

El valor es saber escuchar a su tiempo, y saber hablar al suyo. Es un intercambio recíproco donde hay enriquecimiento mutuo.


28/7/14

Antes de una decisión



Todos los días tomamos decisiones. Unas puede ser importantes y otras no tanto. En una intuimos, en otras tentamos la suerte mientras hay otras en las que nos informamos de una manera muy importante. Es por ello que hay aspectos que antes de decidir deberíamos tener en cuenta:
  • La información es uno de ellos. Aunque la intuición es importante la información nos dará datos que muchas veces la intuición no tiene. Además la información nos ayuda a contrastar una opiniones con otras. Hoy por hoy ha crecido mucho el número de personas que antes de comprar un producto se informan en internet e incluso buscan opiniones de quien ya lo ha comprado y usado.
  • El contraste es algo que aporta la información que adquirimos. De hecho uno de los elementos del método científico es el contrastar la información y los resultados que obtenemos. De una manera es poner el sentido crítico en lo que ponemos. No nos tragamos o creemos todo lo que nos dicen por eso ejercemos un crítica constructiva.
  • Una vez somos conscientes de aquello por lo que optamos es importante tener en cuenta las debilidades que tenemos a la hora de afrontar aquello por lo que tenemos que decidir. Y sobre todo afrontarlo en el tiempo que tenemos que enfrentarnos a esa realidad hasta conseguir el objetivo. No es ser pesimistas, sino realistas. Es saber aquello que dentro de nosotros se comportará como un freno o una dificultad.
  • Pero también hay fortalezas, cualidades, que en su momento pueden ser más grandes que las debilidades. Ser conscientes de una y de otras nos ayudará a ser mucho más realistas. ¿Qué pesa más en la decisión que vamos a tomar? ¿Qué tendrá más fuerza? Las fortalezas y cualidades o las debilidades.
  • A los recursos internos y a las debilidades internas hay que añadir las amenazas externas que pueden surgirnos y que no dependen de nosotros. ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo afrontar los obstáculos? ¿Algún Plan B que pueda ayudar? La improvisación es un arte lleno de creatividad, pero tener las cosas en cuenta nos ayudará a tener planes para cuando vayan surgiendo. Prepararse ante las amenazas externas ya nos ayuda a ser imaginativos, creativos y proactivos.
  • Pero también están las oportunidades externas. Dicen que a río revuelto ganancia de pescadores. Actualmente se dice que hay quien aprovecha las crisis para desarrollar lo que el confort se lo impedía. Pero oportunidades externas hay muchas, tanto en unos tiempos como en otros. Oportunidades externas son las que nos proporcionan los miembros de la familia, del equipo del trabajo o los simplemente amigos o conocidos.
Tener todos estos aspectos es importante. Nos preparan para una decisión mucho más sabia, profunda y coherente con nosotros mismos y lo que queremos.


25/7/14

Nuestras tomas de decisiones



¿Estás a gusto donde estás?
¿Sí?
Sigue adelante. 
¿No? 
Cambia de dirección. 

Parece relativamente fácil, pero muchas vidas cuando miramos a lo que no funciona nos enfocamos muchas veces en los resultados y pocas veces en las causas que nos han llevado a esos frutos o situaciones indeseadas. Lo peor de todo es que una vez y otra vamos tomando decisiones que nos acercan siempre a la misma realidad. ¿Por qué?

Harv Eker tiene una formula bastante interesante que nos ayudará a entender que las decisiones que tomamos a diario están basadas en algo más complejo que lo que la decisión es en sí:

PROGRAMACIÓN + PENSAMIENTO + SENTIMIENTO + ACCIÓN = RESULTADO.

Los resultados son la suma de todos estos acontecimientos.

  • PROGRAMACION, porque desde pequeños estamos programados en nuestra forma de pensar y de decidir. Unas veces porque así nos lo han inculcado y otras porque lo hemos hecho por imitación. La realidad es que desde que nacemos vemos, oímos, escuchamos y sentimos cantidad de cosas que nos van condicionando en nuestra vida diaria. Las asumimos con toda normalidad como si fueran tradición y costumbre asumidas y que nunca solemos pararnos a cuestionar.
  • El PENSAMIENTO es algo que le da cierta lógica a todo lo que hacemos en la vida. Muchas veces nuestras maneras de pensar son irracionales: generalizamos, personalizamos, nos culpabilizamos, nos exigimos de forma absurda y condicionada. Son pensamientos que están ahí y que nos condiciona. Es difícil extirparlos y cuando se mezclan con el orgullo dinamitan nuestra vida pues nos impiden ver y aceptar realidades diferentes a las que vemos.
  • Lo peor de todo es que nos vamos cargando de SENTIMIENTOS que nos suben el autoestima o la ilusión o que nos la ponen por los suelos; sentimientos que nos hacen sentir optimistas o pesimistas; sentimientos que hacen que optemos muchas veces más por lo irracional y afectivo que por lo lógico y lo natural.
  • Es ahí donde todo comienza a convertirse en lo que dará con los resultados que obtenemos, los ACTOS. Son las decisiones que tomadas bajo unos esquemas aparentemente normales o naturales hacen que los resultados no lo sean.
¿Como revertir los resultados que no deseamos a otros que si queremos alcanzar?


Lo lógico y lo natural es ir tomando conciencia de nosotros mismos, de las ideas, conceptos, programas, sentimientos que tenemos anclados en nuestras vidas desde hace tiempo. 

Lo segundo es ser critico y realistas. Saber cuestionar nuestras propias ideas y creencias. Lo peor que podemos hacer es echar balones fuera y responsabilizar siempre de nuestros fracasos a las circunstancias o a la mala suerte, cuando somos nosotros los que tenemos que ir creando las circunstancias idóneas para que se de en nosotros lo que queremos alcanzar.

Lo tercero es saber tomar decisiones diferentes, decisiones que nos acerquen y no que nos alejen de lo que buscamos. Si lo que hemos decidido hasta el momento no nos ha ayudado, ¿por qué no hacer algo diferente? Un pequeño o gran cambio puede tener resultados totalmente diferentes. 



24/7/14

La piedra en el camino


Ya en tiempos de Jesús uno se planteaba si las cosas eran puras o impuras, buenas o malas. En la vida se nos atraviesan situaciones, personas, momentos que unas veces nos sacan de quicio y en otras son como una auténtica bendición de Dios. Depende, todo depende de lo que nuestra manera de pensar refleje, como de las actitudes que tomamos ante las situaciones.

Nosotros decidimos lo que queremos ver: si un problema o un reto, si un obstáculo o una oportunidad, si un momento de decepción o un momento de gran creatividad. El mal, como bien diría Jesucristo en torno a lo puro o impuro de las cosas, no radica en la naturaleza de las cosas en sí o de las personas, sino del uso que nosotros hacemos de ella o de las dependencias o expectativas que nos trazamos.

Vivimos presos de nuestras ideas, y muchas de ellas pesimistas y negativas. Nuestra manera de pensar determina nuestra actitud y ésta nuestra manera de afrontar las cosas y por ello nuestra manera de vivir y de sentirnos en la misma vida.

Es cuestión de hacer un poco de análisis de las piedras, zancadillas, sin sabores y problemas que nos encontramos en la vida.
¿Los hemos utilizado para nuestro crecimiento personal o más bien nos hemos dejado avasallar por ellos?
¿Nos han hecho aprender nuevas maneras de vivir y de ver la vida o más bien nos han dejado apalancado en ella?
¿Nos han permitido adquirir nuevas cualidades en nuestra vida personal o nos han hecho aferrarnos al miedo y a la parálisis anímica?
Tal vez la vida nos da la gran oportunidad de vivir el presente. ¿El presente? Si, el presente, el regalo de la vida. Una vida que, como Miguel Angel, tenemos que tallar y esculpir o que como cualquier otro la ha sabido utilizar sacándole el mejor y más constructivo uso. 

Una mezcla de creatividad y proactividad ante las circunstancias. 


 

23/7/14

Entre lo que puede ir bien y lo que puede ir mal.


El eterno dilema es el miedo que nos invade y el sentido pesimista que tenemos de las cosas. La famosa Ley de la Atracción nos dice que ocurre lo que pensamos, es decir que atraemos a nuestra vida aquello que atraemos con nuestros pensamientos pues al fin y al cabo son los pensamientos que tenemos los que dan forma a nuestra vida y a nuestros proyectos.

El miedo y lo que puede ir mal nos frena y nos impide ir hacia lo que queremos conseguir en la vida, aunque si somos sinceros si lo que quisiéramos realmente fuera algo que deseáramos obtener tendría mucha más fuerza en nuestra mente y en nuestra vida que aquello a lo que tememos.

Una de las cosas que ha estado presente en la vida de todos aquellos que han logrado sus metas es que pensaban, precisamente, en lo que sí querían conseguir y no en los miedos que les rodeaban. La fuerza del suelo está por encima de la fuerza del miedo.

¿Qué pasaría si en medio de nuestros miedos comenzáramos a pensar en lo que sí puede ir bien y en lo que puede repercutir en nuestras vidas? ¿Cómo podemos visualizar aquello que si deseamos en la vida? ¿Cómo lograr que ocupe más espacio en nuestra mente aquello que queremos que aquello que tememos?

En nosotros está la fuerza y la decisión de elegir los pensamientos que queremos tener en nuestras vidas y como pueden ayudarnos a conseguir lo que sí queremos.



22/7/14

Madurez


Hay actitudes en las que ante las adversidades nos venimos abajo. Comenzamos a mirar todo desde la incertidumbre, desde la negatividad y desde el pesimismo. Volcamos toda la responsabilidad a todo lo que nos rodea y nos olvidamos de algo muy importante: la madurez y la responsabilidad apuntan hacia uno mismo. La vida no depende de lo que otros hagan, sino de lo que nosotros optamos por hacer.

Y la madurez está precisamente en hacer lo que uno puede, con lo que uno tiene y en la situación en la que se encuentre. Es la actitud y la creatividad la que determina lo que uno va a hacer y lo que uno tiene que construir en su propia vida y en su propio entorno.

Lo importante es ser consciente de lo que uno es, de la situación en la que está y de lo que puede hacer desde esa realidad. Ver las dificultades no como obstáculos sino como retos y las propias cualidades y la imaginación como herramientas con las que uno cuenta son las principales talentos con los que uno cuenta de forma natural para vivir y afrontar la realidad.

¿Donde estoy? ¿Con qué cuento? ¿Qué quiero? ¿Cómo puedo conseguirlo?

Preguntas que me abren a lo que busco y no lamentaciones que me encierran en lo que sí puedo cambiar y que por lamentarme no lo hago.





21/7/14

Ser un equipo.




Me encantó este video que pude ver en el muro de mi Facebook. La verdad que cuando estás trabajando en equipo hay muchos aspectos que hacen que te sientas más tranquilo, valorado y que aumentes el rendimiento personal así como los resultados de grupo. Dice un proverbio africano: "Si quieres llegar rápido camina solo. si quieres llegar lejos camina en grupo". ¿Cuáles son las ventajas que aporta trabajar en grupo?

  1. Conduce a mejores ideas y decisiones
  2. Produce resultados de mayor calidad
  3. Hay una mayor involucración de todos en el proceso
  4. Aumenta el empoderamiento y el compromiso de los miembros.
  5. Alta probabilidad de implementación de nuevas ideas
  6. Se ensancha el círculo de la comunicación
  7. La información compartida significa mayor aprendizaje
  8. Aumenta el entendimiento de las perspectivas de los otros
  9. Aumenta la posibilidad de mostrar las fortalezas individuales
  10. Habilidad de compensar las debilidades individuales
  11. Provee un sentido de seguridad.
  12. Desarrolla relaciones interpersonales
Te dejo otro video muy interesante y más real sobre lo que es el trabajo en equipo en animales y que de alguna manera se ha aprovechado en deportes como el ciclismo.

18/7/14

Vivir con pasión


Me preguntaba el otro día como emerge la pasión, en términos generales, cuando nos dedicamos a algo. Todos hemos tenido momentos de pasión: enamoramiento, un trabajo a realizar, algún partido deportivo en el que hemos sudado con ilusión la camiseta, una casa que nos gustaba, etc. ¿Cómo ha nacido esa pasión, esa fuerza que nos ha ayudado a ir en pos de ese sueño?

  • Creo que el primer paso y fundamental es "tener un sueño", "imaginarnos algo", "querer satisfacer una necesidad". Nos imaginamos a la chica ideal, nos metemos en la mente escena de lo que vamos a hablar y a realizar con ella cuando la conozcamos, planificamos la casa de los sueños, dejamos que se pasee por nuestra mente. Sabemos como vamos a vivir en ella. Nos vemos en ella con familiares y amigos. La mente juega un papel primordial. Es por eso que visualizar lo que queremos, como lo queremos y lo que va a suponer en nuestras vidas juega un papel importante.
  • El segundo paso, y también muy importante, es trazarse una ruta para llegar a ellos, una ruta en la que haya pasos que dar, actitudes que tener, herramientas personales que adquirir, personas que han conseguido lo que nosotros queremos y que pueden ser un estímulo para nosotros por su manera de emprender, de afrontar y de ir dando cantidad de pasos que nos pueden ayudar. Pero eso sí, siempre con un punto de mira, un punto que no nos agobie y esclavice, pero que sí nos mantenga en el camino. Dar pasos concretos hacia ese sueño, por pequeños que sean, pero pasos que nos acercan poco a poco.
  • Saber vivir lo inesperado. Es un pequeño o gran símbolo de libertad que nos abre las puertas a cosas, actitudes, y formas de vivir que pueden ser interesantes a la hora de conseguir el sueño deseado. No estar abiertos a ello nos cierra puertas en vez de abrirnos oportunidades.

Pero creo que el principio es la "idea". Las ideas, las formas de pensar nos mueven de un lado para otro. Es por lo que las ilusiones, los proyectos y los sueños las construimos nosotros. La pasión creo cuando somos capaces de disfrutar de lo que hacemos cuando queremos conseguir algo en la vida, pero algo que hemos construido nosotros mismos, algo que nace de dentro.




17/7/14

Estar abiertos a aprender.



Ya decía Sócrates que "sólo se que no se nada". Lo curioso es que cada vez que aprendes algo te das cuenta de la ignorancia en la que estabas y de lo que mucho que queda por aprender. Tal vez sea el motivo por el que el sabio calla y escucha más de lo que habla.

Las personas aprendemos mucho más viendo, observando, indagando, preguntando, cuestionando y teniendo una actitud critica que hablando. A muchos se nos ha ido la sabiduría por la boca por hablar antes de tiempo. 

La impaciencia y el creer que todo lo sabemos y todo lo dominamos nos lleva a dar las cosas por sabidas, por supuestas y por sentadas. Y la vida no es así, la vida nos enseña hasta de los niños más pequeños. Sí, aprendemos de los pequeños, de los ancianos, de todas las personas ya que tengan unas actitudes que nos gusten o no, una ideas que compartamos o no, siempre nos enseñarán algo más.

Newton estuvo atento y aprendió de un simple objeto como la manzana lo que es la ley de la gravedad. Pero es el espíritu de niño que todo lo busca, todo lo quiere saber, todo lo prueba y todo lo indaga, lo que le lleva o nos lleva a aprender de los demás y de la misma vida.

El problema es cuando nos encontramos con un "NO" que nos detiene, que nos cohibe y que nos impide conocer aquello que es diferente a nosotros. Es ahí donde la falta de humildad nos impide aprender.


16/7/14

Un primer paso: Admitir la realidad.


No hay nada como planificar un viaje desde el punto de partida. Y éste es, nada más y nada menos, que la situación en la que nos encontramos.

Negamos muchas veces nuestra realidad, no la queremos ver. Pero, lo queramos o no, es el principio del viaje, de lo contrario comenzaremos a ir en una dirección que nos arrojará cantidad de dificultades en el camino sino el transitar por caminos que no conducen a donde queremos.

¿Cuál es nuestra realidad? ¿No queremos? ¿No podemos? ¿No nos sentimos motivados? 

De la misma manera que planificamos un viaje desde nuestro punto de partida, también lo tenemos que planificar en nuestra vida y en nuestros objetivos. Nos cuesta no solamente reconocer donde estamos, también nos resulta poner el itinerario de los pequeños o grandes pasos que tenemos que dar a lo largo de nuestro trayecto.

  • ¿Dónde estoy?
  • ¿Dónde quiero llegar o qué quiero conseguir?
  • ¿Qué pasos tengo que dar?
  • ¿Con qué medios propios cuento?
  • ¿Con qué elementos externos puedo contar?
  • ¿Con qué dificultades me voy a encontrar?
  • ¿Cómo las voy a enfrentar?
  • ¿Cuál es mi estado anímico frente a lo que quiero alcanzar y el camino a realizar?
  • ¿Cuáles son los retos personales que tendré que asumir?


Es una pequeña maleta mental que tenemos que preparar a la hora de enfrentar el camino a realizar.


15/7/14

Orgullo y Humildad


¿Has experimentado alguna vez en tu vida lo que es el orgullo? Ciertamente es como ese albañil que construye muros entre uno mismo y el mundo o las personas que no valora. Pero lo cierto que la vida es una vida de interelaciones entre seres humanos y vemos que a medida que nuestro orgullo crece también lo hace el muro interior que se defiende de cualquier ataque externo. ¿Curioso, verdad? ¡Tan real como la vida!

"Perro que ladra no muerde", dice la expresión popular. ¿Tal vez querrá defenderse? ¡Vete tu a saber! Pero lo que si es cierto es que detrás del orgullo se esconden infinidad de sentimientos íntimos y personales a los que tenemos miedo mirar, enfrentarnos y convivir con ellos y mucho más vivir de forma natural a expensas de que la gente los descubra.

¿Es el orgullo una batalla contra otros o más bien una guerra contra uno mismo? ¿Es una actitud de prepotencia o más bien de miedo y cobardía hacia si mismo? Si la prepotencia y el orgullo nos hace fuertes un día, la humildad nos hace fuertes para siempre y más que nada porque la humildad te hace ver hacia dentro y no hacia lo que viene de fuera. La humildad hace que te aceptes y te reconozcas tal y como eres y no que huyas de ti mismo amparándote en lo que no te gusta, no aceptas y desprecias de los demás.

La humildad es lo que permite que vivas a bien contigo mismo y que vivas a bien con los demás, porque te aceptas como eres y no dependes ni de lo que los otros digan y piensen de ti, ni si te aceptan o no como persona, porque en el silencio te encuentras contigo mismo y eres capaz de aceptar el presente de lo que tu eres; sí, el regalo que lo que tú como persona eres.

14/7/14

La mentira más común.


"Tanto si crees que tienes razón, como si no, estás en lo cierto", decía Henry Ford. La verdad es que nosotros mismos de forma libre o condicionados por las circunstancias nos creamos nuestra propia realidad y vivimos de acuerdo a como pensamos. El resultado ya te lo puedes imaginar: Unos triunfarán mientras que otros se sentirán desdichados.

Si nos diéramos cuenta de la cantidad de pensamientos que se nos cruzan por la mente cada día quedarías sorprendido. Dicen que científicamente son más de 90.000. Y de los 90.000 el 80% son repetitivos. Y de los repetitivos si tuviéramos ocasión de grabarlos. ¿cuántos serían positivos o negativos? ¿En cuántos nos engañamos y en cuántos nos decimos la verdad?

La historia o parábola del Fariseo y el Publicano nos deja ver esa realidad de una manera muy y más que palpable. Mantenemos actitudes contradictorias con nosotros mismos. Criticamos de otros lo que hacemos una y otra vez sin darnos cuenta o incluso siendo conscientes de ello.

No ser capaces de cuestionarnos, o incluso de aceptar que aún estando en lo cierto, hay otras personas que pensando diferente a nosotros también pueden estar en lo cierto es lo que hace que seamos infelices en la vida.

Hay una pregunta que puede ayudarnos a replantearnos un poco o bastante esa realidad. ¿Soy realmente feliz con mis creencias o son los demás los que me hacen a mí infeliz? A lo mejor ellos, con su creencias lo son. Y yo con la mías no. ¿No es curioso constatar que critico a quien es feliz en vez de cambiar lo que a mi me hace infeliz?

Vivir en la propia mentira, no ser capaz de cuestionarme a mi personalmente o a mis maneras de ver la realidad puede ser la clave. A lo mejor soy de los que veo la botella medio vacía o medio llena, un buen día o uno malo. ¿Quién soy y cuál es mi manera de pensar?

¿Has observado que muchas veces un 5% de cosas no llevadas a cabo hacen que volquemos nuestra ira hacia otras personas que sí han hecho el 95% de lo que pedíamos o esperábamos? Un pequeño borrón hace que no valoremos el resto del cuadro, aún cuando ese borrón tal vez tenga su sentido en medio del cuadro de la vida. Luces y sombras. Luces que son resaltadas por las sombras. Es la complementariedad de la vida, y parte de la verdad que se complementa con la de cada uno.


11/7/14

Felicidad y Pena: Parejas inseparables.


Vivimos de la complementariedad. No hay día sin noche, ni año sin estaciones. No hay risas sin pasar por las lágrimas. A todos nos cuesta pasar por momentos de la vida que a veces son duros, pero que ciertamente dejan algo positivo en nosotros.

Si echamos la vista atrás y nos ponemos a analizar los momentos duros de la vida, ¿hemos aprendido algo de ellos? Con total seguridad que sí.

Los buenos momentos nos hacen disfrutar, pero nos mantienen en cierta zona de confort. Los malos, en cambio, nos obligan a rendirnos o a salir de las situaciones que nos causan dolor. Sea cual sea la situación, sea en el plano personal, familiar, social o laborar, los momentos de dolor nos llevan a desarrollar herramientas que adormecen dentro de nosotros y que no las utilizamos a no ser que realmente las utilicemos. Y de no utilizarlas, ¿desarrollaríamos nuestra vida como tal?

El mismo nacimiento humano es un tira y un empuja lleno de dolor, a no ser que anestesien a uno. Salir del viente cuesta, como le cuesta a la mariposa convertirse en tal. El bebe lo primero que hace al llegar al mundo y al experimentar su cierta libertad es "llorar". Crecer, ser uno mismo cuesta. Entraña esfuerzo, dolor, sacrificios, pérdidas, desengaños, frustraciones, etc. ¿Qué ganamos a costa de ello?

Después de las experiencia de dolor y de frustración aprendemos a ser más libres y a valorar aquello que tenemos. Desarrollamos más nuestros valores y aquello que nos hace sentir vivos. 

Felicidad y pena van unidas de la mano. Una nos ayuda a sentir la vida como algo grande; la otra nos ayuda a desenvolvernos por nosotros mismos para sentir la vida como algo grande también. Pero lo cierto es que la vida es como una montaña rusa: sube y baja, sube y baja. Son los momentos en que gozamos y nos preparamos para gozar más y mejor.


 

10/7/14

Saliendo de la zona de confort.


Cuando leí esta frase lo primero que me vino a la mente es la actitud que tenemos de que queremos todo regalado en la vida. Y recuerdo que cuando yo era pequeño tenía escrito en un libro una pequeña oración que decía: "Virgen Santa, Virgen pura, haz que apruebe esta asignatura". Un día sin más, volviendo del recreo abrí el libro y me sorprendió que la oración tenía un añadido que yo jamás había puesto y que decía: "Y la Virgen te responde, si quieres aprobar, ESTUDIA". Sorprendente, ¿No?

Pero es tan real como la vida misma. Los éxitos no vienen por casualidad sino por el esfuerzo que le ponemos a la hora de conseguirlos. "A Dios rogando y con el mazo dando", dice el dicho. 

Ultimamente, y cuando hemos entrado en crisis, muchos se han despertado de su sueño o letargo y han decidido poner a trabajar sus cualidades y talentos. Muchos han conseguido levantar el vuelo y vivir de ello. Otros posiblemente no lo han conseguido. Razones habrá muchas, pero el interés, la motivación, el trabajo, la insistencia y el salir de la zona de confort son requisitos indispensables para ello.

Lo peor de todo es que la inmovilidad trae dos cosas: pobreza e infelicidad porque ves que no aportas nada, ni a tu vida ni a la de los demás.



9/7/14

Lo que nos une.



Todos tenemos a lo largo de nuestro caminar por la vida momentos que nos unen y momentos que nos separa; nos unen o separan de aquellos a quienes queremos, de aquellos con los que trabajamos o incluso de los que nos relacionamos por un u otro motivo.

¿Qué nos separa de unos y de otros? La diferencias. Sí, nuestras diferentes maneras de pensar o de plantearnos la vida. ¿Qué nos une? Paradójicamente lo mismo. ¿Donde está la cuestión?

Yo creo que entre otras cosas que dentro de los objetivos o proyectos que nos separan es que pensamos en nosotros mismos: en ganar a toda costa. ¿Y en lo que nos une? Pues algo tan sencillo que "todos ganamos", como diría el famoso Estephen Covey, "ganar, ganar. Yo gano y tu ganas".

El poder nos tiene sometidos al fracaso, pues todos quieren ganar. El miedo a perder nos tiene ofuscados en esa victoria inicial que poco a poco ve como se nos va dejando de lado pues solo nos contemplamos a nosotros mismos.

"Ganar, ganar". Es la clave. Todo el mundo gana, todos se benefician, todos están contentos aunque sí es difícil contentar a todos, pero precisamente por eso, porque nuestro ego nos separa de los demás.

Nuestro proyecto de vida es un proyecto a compartir y a vivir dentro de una sociedad. No somos seres aislados, sino sociales, como decía Aristóteles. Necesitamos y nos necesitan. Eh ahí la clave, "interdependemos" unos de otros. Es ahí donde reside el triunfo y la felicidad: en que todos nos tenemos en cuenta y nos apoyamos mutuamente.

Son los proyectos que tienen en cuenta a los demás los que dan sentido a nuestra vida.


8/7/14

Resoluciones nuevas y valientes.



Bien lo dice el dicho de no meter más leña en el fuego. A veces lo mejor es callarse. Otras veces retirarse y otra buscar nuevas alternativas a lo que uno está viviendo. Aplicar las mismas soluciones a antiguos problemas lo único que se consigue es que prevalezca el problema. 

En cierta ocasión leía a un psicólogo decir que la mejor manera de salir de una situación es desandar todo lo que se ha caminado. Dar marcha atrás puede ser una de las alternativas, aunque muchas veces no es posible. La salida en muchas ocasiones es la novedad, la proactividad, el buscar nuevos caminos y sobre todo aquellos que permitan apagar el fuego que se da en nuestras vidas o calmar las situaciones en las que nos ahogamos.

"A vino nuevo, odres nuevos", decía Jesús al realizar la transformación del agua en vino en las bodas de Caná. Y es que tenemos que reinvertarnos. No podemos ser animales de costumbres, sino personas que aportamos a la vida nueva vida, nuevas iniciativas más que ahondar en las desgracias.

La heridas se curan al solo y dejándolas muchas veces secar tranquilamente. En la medida en que hurgamos en ellas acaban infectándose.

Todo es cuestión de buscar nuevas alternativas que apaguen nuestra sed y que fortalezcan el sentido que le damos a la vida, al trabajo, a las relaciones, a todo.


7/7/14

Incertidumbre y fe en uno mismo


Hay momentos de incertidumbre en todos los aspectos de la vida: familiar, social, político, personal, etc. son momentos en los que te cerca la duda y, ¿por qué no?, la desconfianza por lo que estás haciendo o por la gente que te rodea, con la que trabajas o con la que te relacionas. Unas veces la incertidumbre se debe a no ver las cosas claras. En otras ocasiones por la falta de confianza en las personas, en el proyecto o en las circunstancias que te rodean. Son momentos en los que parece que tu vida se detiene en seco y dejas de ser todo lo activo que eras hasta el momento.

La incertidumbre puede cuestionar el trabajo, la relaciones personales, los proyectos en los que nos involucramos, etc.  Generalmente la duda se cierne hacia nuestro alrededor, que es lo mismo que decir hacia fuera de nosotros mismos. Y ante la duda, ¿qué hacemos además de frenar la marcha que llevábamos? Comenzar  a compartir la duda y la incertidumbre con otras personas. Unos sabrán y nos orientarán o iluminarán desde su perspectiva optimista. Otros, en cambio, lo harán desde la pesimista. ¿Quién ganará la contienda? Tal vez no sean ni los pesimistas ni los optimistas. La contienda la tiene que ganar unos mismo apostando por si mismo, por lo que cree, por lo que sueña, por lo que es posible.

Tanto si creemos, como si no, diría Henrry Frod, tendremos razón. Tendremos razón para seguir las sendas de éxito o del fracaso. Y aquello que elijamos será una realidad en nuestra vida, aunque después veamos que unos triunfan y otros fracasan por ir a través de la misma senda. Porque somos nosotros los que vamos dibujando la linea de nuestra vida, unas veces acertado y otras aprendiendo de lo que no hemos hecho bien. Pero al final la duda, y el poder que nosotros le demos a ella, será la que marque nuestra trayectoria.
¿Te acuerdas de aquel momento en que Jesús caminaba sobre las agua y Pedro salió a su encuentro y en un momento determinado fue preso de la duda? Fue la duda la que le hizo sentir que se hundía. De ahí que Jesús le llamara hombre de poca fe. Es el poder de la duda el que hace posible que nos mantengamos en pie o nos hundamos, pero no de la duda en lo que está fuera de nosotros, sino de la duda en nosotros mismos.
Triunfar es creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad de buscar en cada momento alternativas a lo que la vida nos va brindando. Es tener fe en si mismo.