28/3/14

Lo que vemos y que no vemos.



La realidad es muchas veces lo que nosotros queremos que sea. Hoy ha surgido una noticia en la que se decía que un avión se había estrellado en el mar muy cerca de donde vivo. Un montón de gente se juntó muy cerca del lugar del accidente y veían al avión, ahí, en el agua. Gente con prismáticos, policía, ambulancia, helicópteros, Cruz Roja del Mar, Salvamento Marítimo. Todos veían al avión en el agua. Algunos se atrevieron a decir el nombre de la Aerolínea, el número de vuelo y otros detalles. 

La realidad era muy diferente, no era un accidente, no era un avión. Era un simple barco remolcando a otro. ¿Curioso, no? Es la realidad de cómo los sentidos nos engañan y llegamos a afirmar cosas que no son, a asegurar realidades que son muy diferentes. Nos pasa en situaciones como esta y nos pasa en situaciones de otra índole: relaciones, trabajo, comunicación, etc.

Es fácil dejarnos llevar por las situaciones sin entenderlas del todo. No es difícil que nos dejemos llevar por las emociones, por el entusiasmo, por la desilusión o por sentimientos de fracaso. Es relativamente fácil proyectar lo que llevamos dentro de nosotros mismos y conformar la realidad a lo que nosotros pensamos o queremos ver.

¿Qué hacer? La frialdad, la objetividad, no someternos a las emociones o a los sentimientos, ser autocríticos, regalarnos la duda y la posibilidad de que lo que vemos, escuchamos, oímos o experimentamos no es la realidad tal y como nosotros la vemos. 

Pasados los hechos, las circunstancias, los años, los dolores o los sinsabores de la vida nos damos cuenta de que hay otras posibles lecturas de la realidad. Es por eso que lo mejor es distanciarnos de aquello de lo que podemos depender económica, laboral, emotiva o sentimentalmente. Ver, observar y sentir la realidad tal y como puede ser y no tal y como nos toca a nosotros. Seguramente tomaremos decisiones más acertadas y viviremos menos preocupados por aquello que sucede y que "aparentemente" nos hace daño, aunque lo que nos hace daño es la forma de entender nosotros los acontecimientos de la vida.

27/3/14

Entre la objetividad y los sentimientos.



Lo hablaba hoy con Cornelia después de una sesión de regresión, un campo que he querido experimentar y que me parece interesante. Ella observaba una actitud en mí de "observador". Los "sentimientos" ayudan a hacer de puente entre unas situaciones y otras, me decía ella. La "observación" parecía impedir la apertura a lo nuevo. Pero se lograron ciertas cosas interesantes.

Creo que en la vida, le decía yo a ella, la observación puede tener ese doble filo: el de "observar" sin ningún tipo de "prejuicios" y el de actuar en cierto modo a la "defensiva". Por el contrario, le seguía diciendo yo a ella, los sentimientos van cargados de "pensamientos" que convierten nuestras emociones y sentimientos en positivos o negativos. ¿Hasta que punto soy libre cuando pienso y actúo desde los sentimientos?

El equilibrio es el que nos lleva a esa capacidad de observar de cierta manera fría, pero capaz de ver lo que hay y no de verlo desde la propia perspectiva. Observar lo que vemos y ser conscientes de por qué lo vemos desde esa perspectiva es lo que nos hace ir en busca del equilibrio. De hecho y para ser objetivos no hace falta otra cosa sino que intentar verlo desde:
  • el propio punto de vista.
  • el punto de vista de otra persona ajena a uno.
  • las perspectivas de diferentes culturas.
  • La forma de verlo de personas próximas a uno mismo.
Es la capacidad de cuestionar con tranquilidad los propios pensamientos y sentimientos, no por el hecho de ser neuróticos, sino por ver con claridad las cosas.

26/3/14

Respetarnos



Una de las cosas que más nos condicionan en la vida, aunque no lo admitimos generalmente, es lo que los demás puedan pensar de nosotros. De hecho, y por la forma de estar en la vida, la forma de presentarnos a una entrevista de trabajo, de comenzar una relación o de mantener una amistad intentamos agradar siempre a quien tiene la última palabra. ¿Qué está en juego?

La aceptación, la amistad, un puesto de trabajo, etc. Lo que buscamos y aquello de lo que pueden desposeernos es algo que nos atemoriza. Creo que la realidad última es que tenemos miedo de quedarnos solos con nosotros mismos.

Incluso cuando tenemos miedo a hacer el ridículo el miedo se hace presente. Vivimos en una sociedad donde las formas tienen su importancia. Y lo digo con conocimiento de causa. Ha habido momentos en vi vida en las que ejerciendo como sacerdotes no cuajaba el que fuera de sandalias, de pantalones cortos, que tocara la guitarra en plena misa u otras tantas cosas.

Cuando dejamos de ser nosotros mismos para que nos acepten vamos directos hacia una camino de autodestrucción. Nuestra autoestima baja a toda velocidad y vemos que nuestra vida depende, en gran parte, de los demás. ¿Resultado final? Insatisfacción personal.

La autenticidad, por el contrario, tiene una gran cualidad, la de la auto aceptación y la de ser feliz con uno mismo a pesar de que no concuerdes con la gente que te rodea. Es cierto que esta libertad tiene un gran precio muchas veces, el precio del rechazo y de otra soledad, pero una soledad en la que te encuentras contigo mismo y gozas de ti mismo. Esto tiene otro precio: la congruencia, la auto aceptación y el estar bien con uno mismo que no es otra cosa que la propia felicidad.

24/3/14

¿Los objetivos o el proceso?



Cada día oímos más la importancia que tienen los objetivos en nuestras vidas, y ciertamente los tienen. La ilusiones, las metas, los objetivos representan aspectos importantes que le dan importancia a nuestra vida, pero siempre hay algo que está por encima de los objetivos: nuestra libertad ante ellos. Si somos esclavos de nuestros propios valores u objetivos viviremos situaciones de ansiedad, de contradicción y de falta de libertad interior, por lo que dejarán de ser algo que nos llenen plenamente para convertirnos en esclavos de ellos mismos y por ello dejaremos mucha insatisfacción por el camino.

Se nos recalca muchas veces que el objetivo alcanzado dura un instante, y que el recorrido es una experiencia que jamás olvidaremos. Es cierto, es muchas ocasiones estamos mucho más pendientes de los resultados, los objetivos, que de lo que realmente nos lleva a ello. Y la vida se convierte en un calvario, en algo costoso y en muchas situaciones en algo que no llegamos ni a comprender ni a aceptar.

Te encuentras a muchas personas que dicen "amar" y se quejan cada vez que "aman"; personas que "trabajan a destajo" y no gozan de lo que hacen. Los niños nos enseñan a gozar del momento y del sinsentido que muchas cosas tienen para nosotros. Gozan de lo que hacen independientemente del resultado que obtienen.

Es bueno mirar hacia adelante para no perder el norte, pero es mucho más importante ver, gozar y valorar lo que hay a nuestro alrededor y lo que vivimos en cada momento. Dicen que el ayer ya no existe, y que el mañana tampoco. Uno ya ha pasado y el otro puede que llegue como lo deseamos, llegue de otra manera o tal vez nunca llegue. El ahora es lo que tenemos que vivir, la única realidad existente.

Gocemos de la vida tal y cual es. No somos lo que tenemos, ni lo que podemos llegar a tener; somos lo que vivimos en cada instante.


21/3/14

Formar una mentalidad positiva



Somos el fruto de lo que pensamos y la frase de Robert Kiyosaky lo corrobora. Mientras unos creen que no pueden, otros están en camino para poder conseguirlo. ¿Donde estriba la diferencia? En nuestra manera de enfocarnos. Si dirigimos la vista hacia el "no podemos", pues no podremos. En cambio si dejamos que dentro de nosotros se formule una potente pregunta tal como ¿"Cómo puedo conseguirlo"? todo cambia. El "no" cierra puertas. El "¿Cómo?" las deja abiertas. Tal vez sea la mente la que busque de forma consciente o inconsciente la que se encargue de conseguirlo. Un ejemplo puede ser una mujer que entró hoy en la Asociación ALHMA de la que formo parte y preguntó por algo que llevaba buscando toda la vida y mi compañera, que estaba conmigo allí en ese momento, es experta en lo que buscaba: la regresión.

Hace un rato hablaba con Richard, un joven de Puerto Rico que quiere triunfar pero que se veía con una muralla delante. De forma casi constante me decía: "Sí, pero como puedo empezar". En ese "cómo" se adivinan varias cosas:
  • Motivación: El que quiere busca caminos, el que no excusas. El que quiere indaga y no se da por vencido. El que quiere busca poder dar un primer paso inicial.
  • Interés: Cuando un objetivo tiene importancia no lo dejas a la primera de cambio. Los obstáculos se convierten en retos. El interés hace que sigas en el camino y que valores lo que realmente estás buscando.
  • Mentalidad positiva: El que cree en lo que quiere va a por ello. ¿Qué pesa más en la mente lo que no se puede lograr o lo que sí se puede llegar a conseguir. Creer es ver que algo es posible. Tener la certeza de que sí se puede conseguir. Mentalidad positiva que no es otra cosa que ver posibilidades en medio de las dificultades.
  • Preguntar: No se dejaba ninguna pregunta en el tintero. Preguntaba y preguntaba. El preguntar, el buscar, el querer saber es parte del entusiasmo que sientes por lo que quieres. Eso hace que salgan a flote tus dudas e inquietudes y encuentren solución o luz en la experiencia de los demás.
En el fondo somos fruto de lo que pensamos de nosotros mismos, de la vida, de los demás. Y como diría Henry Ford: "Tanto si crees como si no, tienes toda la razón". Es cierto, en nuestra mente construimos nuestra realidad, y depende de nuestros pensamientos lo que consigamos o no. 

Por todo ello, ¡¡¡pensemos bonito y positivo!!! Y a lograrlo.






20/3/14

Esfuerzo y constancia



"El éxito no llega por casualidad", es el título de un libro de Lair Ribeiro. La realidad es que el éxito es la consecuencia de buscarlo una y otra vez hasta lograrlo. Es la actitud de la "perseverancia" y del "esfuerzo" juntamente con el saber "crear las circunstancias" para que se den en nuestra vida. El camino nos fácil, pero si nos comprometemos con lo que queremos alcanzar harán falta unas cuantas pautas inevitablemente necesarias para poder conseguirlo.


1. La primera pauta es saber hacia donde vamos, lo que queremos alcanzar en la vida y, sobre todo, poder visualizarlo en detalle, en una palabra, OBJETIVOS. Tomando como ejemplo a Larry Bird podríamos decir que un objetivo concreto sería lanzar 50 o 100 canastas sin fallar. Otro objetivo, para ti o para mí, podría ser gozar de una entrada económica de 3.000 euros o dólares al mes. Los números son los que hacen que acotemos nuestros sueños a la realidad y los hagamos posibles. Tiempo habrá para poder hacerlo en tramos. Primero encestar 20 seguidas, luego 30 y así hasta llegar a nuestro objetivo.

2. Lo interesante, y siguiendo la linea de Pilar Jericó, sería proyectar una ESTRATEGIA. Al igual que jugamos al fútbol, al ajedrez o cualquier otro deporte, no siempre gana el que mejor equipo o cartas tiene, sino el que mejor sabe jugar con las que tiene. Es lo que hace que David venza a Goliat o que un equipo modesto le gane a uno grande. Estrategia, que no es otra cosa que pensar en las diferentes maneras de poder conseguir un objetivo. Pensar, tomárselo como un juego, en el que lo difícil se hace divertido y más llevadero.

3. IDENTIFICAR LOS RECURSOS, es a lo que nos llevaría la estrategia. Contamos con cantidad de recursos internos con los que muchas veces ni nos damos cuenta que tenemos. Tomar conciencia de como cualquier cosa puede ayudarnos es importante, y sin dejar de lado los recursos externos que no son pocos y que muchas veces tampoco los conocemos y que están al alcance de nuestra mano, una veces gratuitos y otras con su coste. Pero son ellos, los RECURSOS los que harán mucho más fácil la consecución de los objetivos.

4. Crear NUEVOS HÁBITOS. Es cuando el éxito comienza a tomar cuerpo, cuando las ideas y la voluntades se plasman en la vida real y en espacios dentro de nuestro calendario. No es cuestión de dejar viejos hábitos, sino de asumir nuevos hábitos que sin darnos cuenta reemplazarán a los viejos. Es aquí donde la cultura del esfuerzo, del intentar mejorar cada vez un poco más, la de acordar nuestra manera de "pensar con la de vivir", cuando los objetivos comienzan a vislumbrare. Nos vestimos a diario con los hábitos y actitudes necesarias para el éxito. Es lo que nos ayudará a afirmar nuestra manera de pensar y de vivir para alcanzar lo que deseamos en la vida.

5. Encajar las frustraciones, RESILENCIA. El cansancio, la dureza del camino, el esfuerzo que hay que realizar, las dificultades que nos encontramos, las desilusiones que nos llevamos, las oportunidades que se nos escapan, los "no" que nos llevamos. Son muchas las circunstancias las que hacen que nos podamos venir abajo en un momento determinado. Es por ello que debemos saber enmarcar los golpes dentro del camino para levantarnos de cada contrariedad, de saber aprovechar y de aprender de ella.

Todo ello se resume en algo importante, la perseverancia y el esfuerzo constante que muestran nuestro compromiso con nosotros mismos y con nuestros deseos y objetivos.





19/3/14

Seguridad, riesgo y crecimiento


"La seguridad nos mantiene atados en vez experimentar los frutos del riesgo y de la libertad", diría yo después de ver lo que muchas personas experimentamos ante situaciones en las que nos vemos atados de por vida, tal y como pueden ser los créditos financieros o situaciones personales. Lo veía y lo veo claro cada vez que ante situaciones de diferente índoles que te exponen personas les haces ver que existen caminos que conducen hacia una vida más plena y más libre, pero que entrañan riesgos que no siempre llegan a suceder, pero que si suceden se convierten en madre de la experiencia.

Son muchos los que han llegado al éxito personal, profesional o social y todos ellos tienen un rasgo en común, todos han fracasado en más de un intento, de dos o tres. Son las caídas, los fracasos, las decepciones, las desilusiones las que nos van forjando y moldeando como personas de éxito. Pero siempre nos frena un "algo" que nos impide dar pasos concretos y efectivos hacia lo que queremos.

Es cierto, como dice Paulo Coello, que si esperamos el momento ideal tal vez permanezcamos siempre en el mismo sitio: una porque las cosas no vienen porque sí, a no ser que el azar las traiga y no siempre ocurre, y dos porque el éxito es fruto de las circunstancias que vamos creando para que florezca lo que deseamos a consecuencia de las semillas que vamos depositando con cada paso que vamos dando en la vida.

Si bien nos cuesta nacer, la mujer tiene que empujar y el bebe abrirse paso hasta ver la luz, también el éxito y los objetivos que buscamos tienen que abrirse paso en medio del riesgo de ganar o perder. Pero solo el que arriesga gana.

Salir de las seguridades, "más vale malo conocido que bueno por conocer", dice el refrán,  es requisito indispensable para que el éxito pueda darse. Y de ello depende donde tengamos la cabeza puesta, si en lo que elegimos o en lo que dejamos. Y para ello nada mejor que tenerla en lo que deseamos alcanzar, aunque ello tenga un coste. Pero si lo que queremos es más importante que lo que dejamos creo que estamos en el camino para conseguirlo.



18/3/14

5 Actitudes para triunfar



Aunque todas ella podría resumirse en una sola, que es la HUMILDAD, las personas que consiguen sus objetivos son personas que se caracterizan precisamente por eso la HUMILDAD  que no es otra cosa que reconocerse uno a sí mismo como es, bueno en lo bueno, mediocre en lo mediocre y limitado en lo limitado. Decía alguien que la HUMILDAD es reconocer lo que uno es y saber buscar y compartir con los demás es por ello que las personas que tienen éxito:
  • ACTITUD DE PREGUNTAR. Hay personas que les cuesta preguntar y reconocer que no saben. Preguntar es una cualidad. A través de ella muestras interés por las cosas, por las personas. Cuando preguntas reconoces que no sabes y que quieres aprender. No olvidemos que hemos sido niños y que hemos llegado hasta aquí "preguntando" aunque nuestras preguntas a veces hayan exasperado a muchos. 
  • SABER DELEGAR. Es otra forma de desarrollar la humildad y reconocer que otros desarrollan ciertas cosas mucho mejor que nosotros. El triunfo consiste muchas veces en saber rodearse de los mejores y saber confiar en ellos. Humildad, más confianza, más saber delegar responsabilidad en los demás nos ayuda a alcanzar el éxito y a los otros sentirse parte de nuestro éxito, aunque el éxito es parte de todos, es del equipo aunque a veces uno es el que conduce las habilidades de los otros.
  • PEDIR AYUDA. Quizás sea una de las actitudes más difíciles a tener en cuenta. ¿Qué sentimos cuando pedimos ayuda? Un sentimiento de inferioridad recorre todo nuestro cuerpo. Es reconocer nuestro limites y reconocer que los demás tienen algo que aportar en nuestras vida. Hace pocas semanas le hice una propuesta a una persona para empezar un proceso económico importante en su vida: partir desde cero para adquirir libertad financiera. ¿Qué hizo? No lo pensó dos veces, pidió ayuda. Después de dos semanas la encontró. Hoy está en un proceso de cambio hacia esa libertad financiera que tanto necesitamos todos. Saber pedir ayuda, humildad y arte, así como creer en que somos merecedores de ella, así como creernos con la responsabilidad de compartir lo generado con ella.
  • BUSCAR PUNTOS DE REFERENCIA: Nuestros puntos de referencia son aquellos que han andado por el sendero antes que nosotros y han conseguido resultados. Aprender de los mejores es ponernos en manos de ellos, escuchar, preguntar, aprender y ver todo aquello que ha hecho posible el éxito en su vidas. A parte es reconocer que estamos dispuestos a aprender, a mejorar.
  • APERTURA A LA CRITICA: Qué difícil es estar abierto a la crítica, pero es necesario; lo es en el sentido que si queremos mejorar, si queremos llegar a los demás, si queremos darle significado a las cosas buscaremos más profundidad y pulir mucho mejor el diamante que llevamos dentro. La costumbre de identificar lo incompleto, lo defectuoso o aquello que se puede mejorar con cierto tipo de fracaso personal nos lleva a centrarnos más en lo que no queremos que en lo que sí queremos y para ellos no queda más remedio que pasar por el crisol de la vida y por la crítica constructiva que nos hacen los demás.

17/3/14

¿Cambiemos a los demás?


Muy bonito el artículo de Ramóm Samsó en el País Semanal sobre esa extraña y curiosa necesidad que tenemos de cambiar a los demás. En el fondo nuestra felicidad parece que reside en que la vida sea como nosotros queramos o que la gente vida y piense como lo hacemos nosotros. ¿Qué nos sucede cuando vivimos o trabajamos con alguien que no piensa, vive o trabaja a nuestro estilo?

Hace tiempo leí a alguien que decía que el mayor milagro que podría ocurrir sería hacer la voluntad de Dios, puesto que siempre le pedimos a él que haga todo lo posible para la nuestra ocurra. Esa es la realidad.

Protestamos, peleamos, discutimos, nos enfadamos, entramos en guerras absurdas y, por lo general, porque deseamos cambiar el mundo y hacerlo tal y como nosotros queremos. "Rumi", en la frase que encabeza esta reflexión, nos muestra que la sabiduría no está en cambiar al mundo sino en dejarse enriquecer por la misma vida y por los demás, riqueza que rechazamos cada vez que lo diferente se enfrenta con las posturas rígidas que tenemos en la mente, en nuestras creencias o en nuestras costumbres.

La evolución dice que la riqueza de las especies está en "aprender", en "adaptarse" a las circunstancias. Es la manera en cómo aprendemos, en cómo nos desarrollamos, en cómo crecemos. El cambio, pero no el cambio que tienen que hacer los demás, cada uno sabrá en lo que tiene o quiere cambiar, sino en el cambio personal que cada uno tiene que realizar.

La experiencia nos dice que no cambiamos a la fuerza, sino fruto de la experiencia y de los golpes que nos da la vida. Cambiamos cuando nos convencemos que el cambio nos favorece individualmente como personas y que ese cambio nos aportará felicidad y alegría.

¿Qué perseguimos, en el fondo, cuando queremos cambiar a los demás? No es sino esa pobreza que a nosotros mismos no nos convence y tenemos que apoyarnos en la fuerza que desarrollamos hacia los demás.

Nunca estaría demás el saber por qué queremos que los demás cambien. ¿Qué dice ese cambio que esperamos de demás de nosotros mismos? ¿Qué áreas oscuras o inmadurez reflejan en nuestras vidas? Te recomiendo que leas el artículo. Me parece interesante.



14/3/14

¿Cambiar nuestra manera de pensar?



No se que será más fácil o difícil, que el mundo cambie o que nosotros cambiemos nuestra manera de pensar. El el pequeño curso del "Auto Conocimiento Tibetano" mencionaban esta necesidad. La realidad es que es difícil controlar nuestros pensamientos. Somos conscientes de que no conducen a ninguna parte, y seguimos en la misma senda. Un ejemplo claro es cuando sentimos esos ataques de celos en los que buscamos pruebas que confirmen nuestras sospechas. Lo peor de todo es que sufre más el que padece los celos, que la persona sobre quien recaen. Y por mucho que nos demos cuenta una y otra vez que estamos equivocados seguimos con el mismo pensamiento y la misma actitud.

Quien habla de celos puede hacerlo también de otras cosas cotidianas y de actitudes ante la vida, ante el trabajo y ante los demás. Nuestra manera de pensar constituye el principal obstáculo para poder sentirnos libres en la vida y ante los demás, para saber apreciar lo que es diferente y lo que puede ser nuevo e importante en nuestra vida. La libertad de pensamiento no es simplemente la libertad de pensar lo que uno quiere, sino la libertad de estar abierto a aquello que no forma parte de mi pensamiento.

¿Cómo llegar a esa libertad de pensamiento?
  • No absolutizando nuestras ideas y saber que otras también pueden ser verdad.
  • Darnos el margen de la duda y aceptar que podemos equivocarnos, como todo el mundo se equivoca.
  • Alejándonos afectiva o emocionalmente de lo que las ideas representan para nosotros. Al fin y a cabo desde que hemos nacido hasta ahora hemos cambiado muchas veces nuestra forma de pensar.
  • Intentando ver lo que aportan los enfoques diferentes. Dentro de lo que incluso puede ser contrario a nuestra forma de pensar se esconde mucha riqueza de la que podemos aprender.
  • Pero sobre todo, y dentro del Auto Conocimiento, saber que escondemos detrás de nuestras ideas y de nuestras visiones de la realidad. Mucha veces se encuentran limitaciones, auto defensas, miedos, complejos y defectos.
  • Saber que yo soy parte de la vida y que la vida es como es, no como yo quiero que sea. Tenemos que saber adaptarnos a la realidad.
  • Y por últimos tener siempre en cuenta un abanico de posibilidades, de ideas, de alternativas y de puntos diferentes a los que uno tiene.

13/3/14

Equilibrio y objetividad



Entre la charla de la psicología tibetana y la que dio mi compañera Clara el Sábado pasado cuando se inauguró la Asociación Alhma hay un detalle en común: La necesidad de saber ver las cosas desde fuera, desde la lejanía. 

Son muchas veces las que nos identificamos tanto con las situaciones, los problemas, los proyectos, los trabajos que la identificación llama a las emociones, esas emociones que nos unen sentimentalmente a las cosas o a las personas y que hace que las veamos con cierta parcialidad al punto de impedirnos ver el encanto de la totalidad.

Clara lo ponía de manifiesto cuando cogía en su mano y hacía oscilar un péndulo de un lado a otro. Las cosas no podemos verlas desde la perspectiva el éxito o del fracaso, sino desde fuera. Tanto una situación como otra hacen que miremos parcialmente la realidad. La propuesta de ella era la de mirar desde arriba, desde donde puedes observar neutralmente el péndulo, el problema o la situación de tal manera que puedas ver aspectos que se pueden ver muchas veces cuando nos sentimos dentro.

Me recuerda a las veces en las que estás en una reunión y tienes que salir de ella para llegar a acuerdos. Son momentos de tensión, de toma de decisiones en los que, como siempre se ha dicho, no se pueden tomar con la cabeza caliente. Si lo hacemos así nos haremos víctimas de las circunstancias, de los problemas y de las situaciones perdiendo toda posibilidad de controlarlas y de ser libres.

Los buenos cuadros dicen que se aprecian desde la distancia, y las verdaderas soluciones también se toman desde la distancia afectiva, sin prejuicios que nos hagan tomar decisiones equivocadas. Como diría la psicología tibetana es el auto conocimiento, saber el porqué de cada uno de nuestros pensamientos y de nuestras decisiones. El conocimiento nos da la luz para que podamos ser libres de verdad.


12/3/14

El autoconocimiento



Ayer tuve ocasión de ir a una charla introductoria de la filosofía o espiritualidad tibetana. Fue interesante. Creo que todas las espiritualidades llevan al mismo sitio: a encontrarse con uno mismo y con Dios. De hecho el eje central de la charla era el "Auto conocimiento". Me recordó aquella pequeña historia de que los dioses habían querido esconder el tesoro de la vida donde nadie pudiera encontrarlo. Decidieron esconderlo dentro del corazón humano pues ahí jamás intentarían buscarlo.

La verdad es que buscamos fuera de nosotros mismos lo que ya tenemos dentro de nosotros. Es una historia tan antigua como la de Adán y Eva que buscaban ser como dioses cuando en realidad ya lo poseían todo. Cuando somos enemigos de nosotros mismos, nada nos dejará satisfechos. Y, por el contrario, cuando nos encontramos con nosotros mismos nos sentimos bien, aunque a veces al no aceptarnos como somos no damos un poco de miedo. Al aceptarnos, nos sentimos bien; el sentirnos bien transmitimos vida y energía; entonces somos libres para ser lo que realmente somos y para llevar a cabo la misión que tenemos en la vida.

Además del auto conocimiento, como fuente de libertad interior, se tocó otro tema no menos importante y relacionado con éste: El deseo y el apego. El deseo dentro del budismo es el origen del mal. Yo no diría que lo sea, pero el apego sí. El apego, como decía antes, es lo que hace que pongamos nuestras expectativas en cosas o personas, es decir en lo exterior. Desde el momento que dependemos de ello dejamos de ser libres. Apego y libertad, dos realidades que nos llevan una a la autenticidad y otra a la negación de nosotros mismos para creer más en lo que está fuera de nosotros.

Hay otros temas que se fueron tocando como el de la reencarnación. No se lo que hay antes de nacer ni después de morir. Se que hay vida, porque la hay antes de nacer y aún después de que uno muera. Desde mi punto de vista personal y de católico creo en la vida después de la muerte. Y la verdad es que no me preocupa tanto el cómo, porque haya lo que haya, será vida en otro plano totalmente diferente al que vivimos en estos momentos. Ultimamente oigo mucho hablar de reencarnaciones y de que en unas vidas pagamos lo que hemos hecho en otras. Sinceramente hay algo que me preocupa más del antes y del después de la propia vida, es la manera en cómo vivo la que me ha tocado vivir y de la que soy consciente. Cuando llegue la otra, la vida eterna, en cualquiera de sus formas, bienvenida sea y a disfrutar de ella, que para ello está.

Pero lo que sí está claro es que la aceptación de uno mismo, la libertad interior, que te permite ver y experimentar sin sentirte condicionado y el amor es algo que sostiene los pilares de todas y cada una de nuestras vida, en la filosofía o espiritualidad oriental como en la del cristianismo. No olvidemos que para amar al prójimo hay que hacerlo como a uno mismo, de lo contrario, ¿qué podemos ofrecer?


11/3/14

¿Obtener o contribuir?


Creo que a nivel de experiencia humana todos tenemos un común denominador: nos satisface más el amor que podemos dar, lo que podemos contribuir a la vida y lo que podemos compartir que cantidad de cosas que podemos obtener de la misma vida o de los demás.

Las cosas son efímeras, lo que damos deja huella en cada uno de nosotros. Si rebobinamos un poco en nuestra vida y recordamos todo lo que hemos contribuido hacia la vida, la familia, compañeros o amigos e incluso hacia desconocidos nos damos cuenta de que lo que damos, lo que sale desde nosotros, siempre que lo hagamos con corazón y sinceridad, es algo que deja huella en nosotros y de manera consciente o inconsciente en las personas.

La sensación de "ser parte de algo", de "contribuir con nuestro esfuerzo, ideas o aportaciones" a una causa nos hace sentir bien. Es parte de esa autoestima que nos hace reconocer que "somos alguien" y de que "nuestra vida sirve para algo", es decir, que la vida "tiene sentido". Y cuando lo tiene es mucho más fácil llevar las cargas, si es que muchas veces se consideran tal.

No hay mayor satisfacción que la que podemos sentir hacia nosotros mismos, y no hay mayor frustración que llegar a los momentos finales de nuestras vidas sintiendo que después de muchos años podíamos haber desarrollado mucho más pero que, por la excusas que sean, no lo hemos hecho. Parece que nos sentimos como si no hubiéramos hecho los deberes.

¿Ves la cara de los niños cuando sienten que pueden contribuir a algo? ¿Ves la cara de satisfacción que tenemos cuando compartimos vida, cualidades, esfuerzos y proyectos? Creo que es mucho más grande que aquello que podemos obtener. Merece la pena. Es lo que da sentido a nuestras vidas.


10/3/14

Paso a paso



“Proyecta lo difícil 
partiendo de donde aún es fácil. 
Realiza lo grande 
partiendo de donde aún es pequeño. 
Todo lo difícil comienza siempre fácil. 
Todo lo grande comienza siempre pequeño”

Lao Tse

Siempre digo que la pregunta mágica de la vida el el "¿Cómo?". Lao Tse, y otros muchos, nos lo ponen fácil: la mejor manera es ·descomponer lo "difícil en fácil".

Recuerdo que cuando empecé a nadar se me hacía una eternidad el poder hacer más de dos o tres largos seguidos. Y lo que hice fue eso, sencillamente eso, el fijarme una meta de hacer una hora continuada de largos, cuando apenas era capaz de estar cinco minutos seguidos nadando. Lo más sencillo fue el descomponer el gran compromiso en pequeños: "hoy hago cinco minutos, mañana diez: hoy hago cuatro largos, mañana seis u ocho". Al cabo de unas semanas me vi nadando una hora y cuarto seguida o haciendo más de cincuenta largos.

Los grandes retos y las grandes metas se nos hacen cuesta arriba cuando son eso, grandes metas. Pero cuando las grandes metas son consecuencia de "pequeños pasos" estos "pequeños pasos" pueden ser imperceptibles si los comparamos con lo que queremos alcanzar, pero tremendamente importantes cuando los damos casi sin darnos cuenta y de repente nos vemos cerca de la meta o simplemente llegando a ella.

Mirar hacia un gran reto tiene importancia, porque nos ayuda a visualizar hacia donde queremos ir, pero puede ser frustrante si fijamos la mirada en él pues puede darnos la impresión de que nunca avanzamos. Si el gran reto lo dividimos en pequeños y más asumibles nos daremos cuenta de que, aunque requieren de nuestro esfuerzo y de nuestro compromiso, somos capaces de alcanzarlo. Eso nos anima, hace que crezca nuestra autoestima y, sobre todo, que nos pongamos en camino.

Imagínate algo tan complicado como aprender un idioma nuevo. Tal vez sea fácil o difícil, pero si conseguimos aprender hoy sólo dos o tres palabras, y mañana dos o tres más hará posible que en dos días hayamos aprendido cuatro o seis palabras, en una semana doce o veintiuna y en un mes sesenta o noventa. Al cabo de un año unas trescientas cincuenta o cuatrocientas, que son las que, generalmente, usamos en nuestra vida normal y cotidiana. 

Pequeños pasos firmes y constantes, responsables y comprometidos con aquello que deseamos obtener o alcanzar. Y para ello nada mejor que tenerlos presentes al empezar el día:
  • ¿Qué paso voy a dar hoy?
Pregunta corta pero incisiva y concreta. Cada día un paso y ¡¡¡¡ a conseguirlo !!!!


7/3/14

Trabajando en equipo



Hoy me he reunido con mi amigo y socio Robín. La verdad es que me resulta interesante el trabajar en equipo con él. Está a punto de ser padre por primera vez, tiene muy claras sus ideas sobre lo que quiere llegar a ser y a tener en la vida y busca mi colaboración, como yo busco la de él y lo importante que es el conseguirlo trabajando en equipo.

Es un emprendedor nato. No se conforma con esperar a que la fortuna toque a su puerta sino que quiere sembrar y fecundar la tierra para crear las circunstancias para que la diosa fortuna no toque a su puerta sino él tocar la puerta de la fortuna. Me recuerda su actitud a la de los que creen que el éxito no llega por causalidad sino que es fruto de la planificación y de salir en busca de él. Y si ello se hace trabajando en equipo, mejor que mejor.

Si a nivel económico nos une un mismo proyecto creo que a nivel de emprendimiento nos unen muchos más. Por ideas e ilusiones que no sea. Tiene en mente muy buenos proyectos sobre todo aquellos que conllevan crear posibilidades para que todo el mundo pueda triunfar en su campo. Y sabe perfectamente que trabajarlo en equipo hace que el triunfo sea más rápido

He aprendido de él y agradezco que el haya compartido conmigo sus pequeños secretos, sus pequeñas estrategias, sus pequeñas ilusiones y te das cuenta que cuando varias cosas pequeñas se juntan y se suman dan lugar a grandes cosas. Es parte del trabajo en equipo.

Quiero agradecerle dos cosas: su humildad al reconocer sus limitaciones o carencias, una gran virtud y el reconocimiento de mis fortalezas o cualidad. Se da cuenta de que la complementariedad en la vida es importante. 

Hoy me vino a la mente la frase: "si quieres triunfar, únete a los mejores". El lo tiene claro, al mismo tiempo de que no descarta a los que no pueden desarrollar su trabajo al mismo nivel que él. Pero como el dice, todo llega a su tiempo, y a todos llegaremos a su tiempo.

Trabajo de equipo, de confianza, de comunicación, de complementariedad, de compartir ilusiones y mismos objetivos. Gracias Robin y a por ello vamos.



6/3/14

Adaptarse o morir


Decía Darwin que las especies o se adaptan o desaparecen. Y la realidad es que la fisonomía de cada especie se va configurando dependiendo de las necesidades que tiene. Así si necesitan unas extremidades largas, éstas irán creciendo hasta que se han adaptado al medio. Hay un ejemplo que tal vez lo ilustra muy bien y es el de la semilla bajo tierra. ¿Hacia donde crece? Hacia la luz. No van hacia abajo, van hacia donde está la luz, cuando bajo tierra la luz tal vez ni se percibe. 

Nuestro crecimiento como personas, la madurez hacia la que vamos tiene que ir precisamente hacia el crecimiento integral de todos y cada uno de nosotros. "No podemos conformarnos con sobrevivir, tenemos que vivir."

Nuestra felicidad y nuestro saber estar a bien con uno mismo es crecer, adaptarse a lo que hay. ¿Qué sucede cuando nos adaptaos? Adquirimos nuevas visiones, nuevos talentos, nuevas capacidades. Vemos que crecemos y que nos valemos más por nosotros mismos. Nuestra autoestima se ve crecida y sobre todo hay algo que nos hace felices: somos capaces de aportar algo más a la vida.

Así como la semilla busca la luz, ¿cuál es nuestra luz, objetivo, meta, ilusión hacia la que tenemos que crecer? Pregunta clave. No sirve cualquier respuesta, así como no sirve que la semilla coja cualquier dirección. Hoy, mientras esperaba la salida de Gabriela del colegio, escuchaba a un padre la historia de un niño que sacaba matrícula, la nota más alta, en todas las asignaturas. Cuando acabó sus estudios le dijo a sus padres que quería estudiar Historia de la Música. Los padres creían que su hijo tenía que estudiar algo con mucha más trayectoria y le obligaron a estudiar medicina, sacando las mejores calificaciones, más tarde hizo de forma obligada la especialidad de anestesista, con la mejor calificación, y cuando acabó los estudios y tuvo la posibilidad de ser libre camino, como la semilla, a lo que realmente le hacía feliz, Historia de la Música. Hoy en día vive de la música. Es la realidad de la vida. Sólo lo que nos hace felices será lo que nos haga aportar algo diferente, único y genuino a la vida.


5/3/14

Aprender menos, contemplar más.



Vivir en medio de caos, ¿es posible? Tal vez si. El caos tiene un orden que muchas veces no somos capaces de ver. De ahí que muchas veces comprendemos las cosas una vez que han pasado. ¿Qué pasaría si dudáramos de todo, de absolutamente todo, alguna vez en la vida? ¿Miedo? ¿Pánico? ¿Inquietud? ¿Seríamos capaces de vivir sin certezas? Ya bien lo decía Descartes: "Para conocer la verdad es preciso dudar de todas las cosas".

Vivimos en un mundo en el que nos anclamos en nuestro valores, nuestras verdades. Hacemos absolutos en nuestras vidas creencias, dinero e incluso la misma fe. Y bien lo decía Jesucristo: "La verdad nos hará libres". Y un ejemplo de esa libertad es la que experimentaba Abraham a quien Dios le pedía que sacrificara a su hijo único, el hijo de la promesa. ¿No es realmente cruel? En sentido estricto tal vez si, pero en el sentido de ser libres de todo condicionamiento creo que no.

Son muchas las situaciones en las que nos vemos frenados por los miedos al cambio. Recuerdo otra frase de Descartes en la que dice que "la persona que viaja mucho es extranjero en su propia tierra". Y ese el coste de la libertad, la de sentir que en un momento solo tienes a tu lado a tu propio silencio. El silencio que nunca nos abandonará. Y la razón por la que tenemos un inmenso pánico a la libertad. La libertad nos hace ser nosotros mismos, y nos lleva a nuestra propia soledad.

En medio del caos, ¿por qué no pararnos a verlo, a contemplarlo, a observarlo sin más, sin prejuicios, sin valoraciones, sin ningún tipo de condicionamiento? La libertad de ideas, creencias, filsofoías y cualquier tipo de apegos nos ayudará a ver, apreciar y valorar las cosas tal y como son y no tal y como nosotros queremos verlas.

¿Es el caos un desorden contra el que luchamos, o algo que hace que luchemos con nosotros mismos por no entender nuestra realidad y la que nos rodea? Solo en el silencio y en la calma podemos comprender lo que muchas veces en la vida nos es imposible comprender, porque en el silencio y en la calma se muestran las cosas tal cual son. En ese momento podremos conocerlas, valorarlas y construir a partir de ahí.


En medio de un café



Casi a primera hora de la mañana, mientras tomaba un café y trabajaba al mismo tiempo, me siento sorprendido por la presencia de una persona amiga que se sienta en la misma mesa que yo. Es una persona a la que admiro pues lleva en si una pequeña o grande situación de tener que lidiar un cáncer, cosa que lleva muy bien. En casi todo este último año que he tenido la ocasión de hablar con ella nunca la he visto decaída por su situación, sino más bien con un espíritu alegre y optimista. ¿Cómo es posible?

Hoy hemos podido hablar un poco en profundidad, no sobre su enfermedad, sino sobre el sentido de la vida que la mueve a ella:
  • La muerte es algo natural. Estamos y después pasamos a seguir viviendo en una dimensión diferente. Además, la muerte no es algo preocupante, sino que lo preocupante es saber vivir cada momento con un espíritu agradable y positivo. 
  • Cada situación de la vida aporta algo, nos guste o no. La vida, a pesar de los momentos oscuros que nosotros vemos en ella, tiene sentido; el sentido solamente lo podemos ver cuando no luchamos contra la vida, sino que la aceptamos y en esa aceptación tenemos nuevas experiencias que nos enseñan algo nuevo que nos permite crecer y desarrollarnos mejor como personas.
  • Hay momentos, ciertamente, en los que podemos sentirnos bajos. En esos momentos hay dos actitudes importantes: Aceptación de la realidad y Conectarse con la Energía Divina, Cuántica, Universal o como queramos llamarle. La vida es energía; hay que abrir las manos y recibir de ella lo que nos ofrece, que no es poco. Pero no es cuestión de recibir; estamos aquí para dar, para ofrecer, y en la medida que demos o ofrezcamos nos sentiremos con más energía.
  • Echa mano del Reiki, deporte, del sol, de la playa y de momentos de meditación. Son situaciones que le ayudan. Y sobre todo no entiende a Dios como alguien que no ayuda a vivir con alegría a las personas, sino como Alguien que es energía para todas las personas.
Un agradable café en el que aprendes de una personas que siente que la muerte merodea a su alrededor, pero que cree profundamente en la vida y en saber saborear cada momento que tiene que vivir. Lo mejor de todo, y lo digo porque la conozco del contacto diario de recogida de niños en el colegio, es que no son sus palabras, es su actitud diaria. Sus palabras solo explican el porqué destella alegría, cariño y vida hacia todos los que la rodean.


4/3/14

Mente preparada


¿Qué piensas del oportunismo? ¿Pura suerte? La suerte, como tal, no es fruto de la casualidad, ni del azar. Es fruto de labrar las circunstancias que la hacen posible. El azar que no depende de mi puede ser jugar a la lotería y ser uno de los muy poco que tienen el boleto premiado.

La suerte, por el contrario, o la Buena Suerte como diría Alex Rovira es el fruto de crear las circunstancias que hacen posible que algo suceda. Saber estar en el momento oportuno, en el sitio oportuno y en la circunstancia o con la persona oportuna es fruto, de lo que Pasteur diría, del la mente que se prepara para aprovechar la circunstancia de la mejor manera posible.

Durante el día tenemos millones y millones de informaciones que entran al cerebro. Pero somos conscientes de muy pocas. Solamente la mente preparada es aquella que es capaz de percibir lo que otros no somos capaces de ver.

¿Cómo preparamos la mente? Con el puro interés. La experiencia que cada uno de nosotros tenemos de los momentos en que hemos sentido un gran interés por algo nos dice que, por una parte, buscábamos información de forma consciente preguntándole a otras personas, buscando en libros o simplemente indagando de una y mil maneras.

Pero es curioso que la otra manera surge de forma natural y espontánea. Podríamos decir que incluso como no buscada intencionalmente. Cuando el interés o la ilusión por algo se instala dentro de nosotros, nuestro hemisferio derecho fija toda su atención en lo que nos interesa y nos lo hace ver de forma más consciente.

Basta que vivas un embarazo deseado dentro de la familia, para que empieces a ver embarazadas por todas las esquinas. Basta que te compres un coche de un modelo determinado y de un color concreto para que los empieces a ver por las calles. Diríamos que es un poco la Ley de la Atracción. La mente que quiere estar preparada se abre y atrae todo aquello que puede ayudar a conseguir el objetivo deseado.

Es por ello que hay dos actitudes importantes para tener la mente preparada capaz de conseguir lo que se desea: "La actitud de búsqueda" y "La actitud abierta y acogedora", que es capaz de aprovechar cualquier circunstancia para obtener lo que se desea. Por ello, la suerte no es fruto del azar sino más bien de la actitud que tenemos hacia lo que queremos conseguir y obtener de la vida.



3/3/14

Inicio de otro proyecto



El sábado por la tarde tuve la ocasión de inaugurar un nuevo proyecto que iniciamos entre varias personas y a diferentes niveles: Coaching, Reiki, Yoga, Mindfulness, Biodesckdificación, y otras tantas más. He participado en pequeños talleres que dirigían varios colegas y ha resultado francamente positivo.

Hay muchas áreas en la vida que están íntimamente relacionadas con las emociones. Y cuantas veces las emociones buenas y también las malsanos juegan malas pasadas. Alguien decía que somos cuerpo, mente y espíritu. Guardar un equilibrio entra ambas no es fácil. Así lo reconocía hoy también en su artículo sobre la ira Patricia Ramírez El País Semanal: "La ira no es la respuesta". Tenemos qué aprende a canalizar y a elegir las emociones que nos ayuden a ser nosotros mismos y no a destruirnos.

Todo este proyecto que iniciamos va precisamente en ese sentido, ayudar a canalizar e ir construyendo unas vidas más positivas. He aprendido como muchas veces tenemos emociones estancadas, emociones inconsciente, emociones que nos atrapan en la vida y nos impiden vivir normalmente. Pero también soy consciente que entre todos desarrollamos unas técnicas que intentan infundir esa energía cósmica, de la que todos tenemos y a veces no somos conscientes, y de que aún no siendo reconocidas oficialmente, alegran o salvan vidas como enfermedades de cáncer con metástasis. Un claro ejemplo de ello es el Dr. Alberto Martí Bosch que nos deja un claro ejemplo de como es posible curar el cáncer en este video.

Caminar al lado de este grupo me hace sentir bien. Cada uno con su especialidad aporta al grupo y a las personas herramientas muy positivas para el crecimiento personal, para la sanación emocional e incluso física. 

Gracias a mis compañeros por ser todos parte de un camino que promete ser fecundo.


28/2/14

Tener un buen día, una buena vida


Todo en la vida tiene su sentido, lo que sucede es que no aceptamos la realidad tal y cual es. Cuando no lo hacemos nuestra vida se para en ese instante, se fija en ese acontecimiento, se encarcela en esa realidad mientras todo fluye y continua. Como dice esta frase del Rincón del Tibet, elegimos cargar con lo que no queremos. ¿Qué curioso, no? Elegimos lo que no queremos.

Somos prisioneros de metas, de sueños, de ilusiones, de ideas, de creencias, de personas, de esquemas mentales. Lo somos y no nos damos cuenta. Solamente cuando aparece el mal día y tenemos la capacidad de verlo de forma libre nos damos cuenta de que hay una realidad en nosotros que rechaza la realidad de la misma vida: es nuestra lucha contra lo que no aceptamos o contra lo que no tenemos o no hemos conseguido. Somos esclavos de ello.

Es curioso que muchas veces cuando esto nos pasa nos damos cuenta que buscamos fuera de nosotros mismos lo que tal vez está dentro. Cada realidad nos muestra, por una parte, lo que la vida es y, por la otra, lo que nosotros somos ante la vida. Preferimos criticar o quejarnos de la vida en vez de aprender a crecer a través de lo que la vida nos presenta.

Es ahí donde la vida se convierte en un bonito y auténtico puzzle, un puzzle en el que tenemos que ir encajando todas y cada una de las piezas de las que se forma la vida, la misma realidad. Ello requiere algo tan sumamente importante cómo es la tranquilidad. Esta virtud es la que nos permite ver, observar, pensar, buscar salidas, alternativas, soluciones hasta que, al hacerlo, vemos que en la vida todo encaja y todo tiene su sentido.

Es nuestra capacidad de no pararnos ante el dolor, sino la de seguir mirando hacia adelante intentando el armar el bonito puzzle de la vida que nos ayuda a ser auténticamente felices hasta el punto de ser parte de la misma vida que es capaz de generar vida en las circunstancias adversas que nos podemos encontrar en cualquier momento.

Vivir el dolor, vivir la alegría, vivir el momento es importante. Ser libres ante ello, también. Ser libres para tomar y para dejar. Ser libres para seguir viviendo y buscando en medio de los desiertos el agua que hará florecer en medio de la arena árida cualquier tipo de vergel. Libres, sí. Libres para vivir. No es libre el que hace lo que quiere, sino el quiere y vive lo que hace.


27/2/14

Ricos, pobres, indiferentes....


Hace unos meses realicé un proceso de Coaching con el el equipo de Robert Kiyosaky. Fue enriquecedor porque te ayuda a ser realista cuando te planteas algo que generalmente nunca nos planteamos: la libertad financiera, esa libertad que nos permite vivir sin tener que trabajar directamente y que se basa en tener una serie de bienes o estrategias que trabajen para ti sin tener que estar tu presente en el trabajo.

Parece un tanto utópico, pero no lo es. Es tan real como la misma vida. El problema radica en que hemos sido educados para trabajar, cobrar el dinero y ahorrar o gastarlo. Pocas, muy pocas veces, se nos ha educado a tener en cuenta otro factor clave ya no en la riqueza, sino en la tranquilidad y en la libertad financiera: invertir.

Podemos invertir en la compra de viviendas, rentarlas y vivir de esas rentas. Podemos "inventar" algo y vivir de los derechos de lo que inventamos. Podemos escribir libros sobre aquello que nos gusta y editarlos. Podemos construir una red de trabajo y vivir de lo que otros que están por debajo de nosotros trabaja y cobra. Hay muchas manera de de salir adelante en la vida y que son desconocidas para nosotros.

Kiyosaky ve que hay cuatro formas de llevar la economía:

  • Empleados. La realidad más usual. Trabajamos para otra persona, para una empresa. Cumplimos nuestras horas de trabajo una y otra vez y siempre estaremos cobrando lo mismo. Tal vez nos suban el sueldo de vez en cuando o subamos en el escalafón, pero la realidad es que tendremos un techo por arriba y dependeremos constantemente de ese trabajo.
  • Autónomos. Yo soy un autónomo. Trabajo para mi mismo. Hasta hace poco era autónomo y trabajaba para una multinacional. Cobraba el 40% de lo que yo producía. Poco después opté por independizarme y cobrar el 100%. Fue un adelanto en mi independenccia pero con el inconveniente de tener que luchar solo contra viento y marea, teniendo que hacer frente a las adversidades. Tengo que reconocer que la vida me ha sonreído y que he conseguido frutos para dar un tercer paso.
  • Empresario. Estoy en el camino. He iniciado un proceso, pero no con una tipo de empresa institucional en la que tengo que arriesgar. He optado por trabajar en redes de personas, un tipo de trabajo en el que consigo en estos momentos una buena cantidad fija semanal por mi trabajo y a parte cantidades residuales por el trabajo que obtengo de personas que quieren iniciar un negocio como en el que yo mismo me he involucrado. Es lo que llamamos cobros residuales. Produzca o no, yo sigo cobrando. Pero como es un trabajo que me gustas opto por las dos cosas al mismo tiempo, por lo que estoy más cerca de esa libertad financiera que deseo.
  • Inversor. También lo soy. He invertido en una franquicia en la que he tenido que arriesgar una cantidad y que afortunadamente la veo prosperar semana a semana. Si las expectativas se cumplen y sin tener en cuenta los residuales que me pueden llegar, espero revalorizar la inversión en un "800%" en un año, sí, un ochocientos por ciento.
Puedo asegurarte una cosa: el dinero en el banco, por muchos intereses que te den se devalúa y se echa a perder. El dinero que inviertes ya sea en una franquicia como la mía, como en propiedades inmobiliarias, como en libros, es dinero que trabaja para ti y no tu para el dinero. Es por ello que me siento satisfecho con la inversión realizada a primeros de año que, por cierto, si quieres saber de que va no tienen más que informarte aquí. Te pedirá unos datos. No te preocupes, es una página mía.

El ahorro tan solo favorece a unos cuantos, a los que guardan e invierten nuestro dinero. Invertir, emprender y crear flujo de dinero nos favorece a todos. La riqueza a la que podemos llegar todos nos la han ocultado desde hace mucho tiempo, no nos han enseñado a invertir, a arriesgar de forma inteligente y a ser libres financieramente. Mejor seguir subyugados ante el poder de los demás. Yo doy gracias a Dios, y toco madera, por la decisión que he tomado que me hace ver el futuro de forma mucho más agradable.


26/2/14

Éxito



Hoy ha sido un día de esos en los que te sientes satisfecho. Primero por empezar el día con una buena caminata. Hacía tiempo que no realizaba ejercicio. La operación me ha retenido un poco en casa. Necesitaba caminar y lo hice a un buen ritmo.

Aproveché la hora de caminar para ir escuchando a Camilo Cruz sobre las reglas del éxito. El éxito, reafirmaba, no llega por casualidad sino que es fruto de la determinación y de marcarse unos objetivos hacia los que ir. Como el decía, los objetivos no son lo único, sino que el "por qué", la "motivación" es otra parte importante del éxito. Si la motivación está ahí tenemos combustible para arrancar y proseguir en los momentos más duros.

Me gustó también la importancia que le daba al juntarse con personas que aspiran y respiran los mismos ideales que uno. Me resultó simpático los ejemplos que ponía: "Si quieres ser un buen borracho, busca siempre estar con el mejor borracho que conozcas. Si quieres estar enfermar de la gripe, visita a gente que tenga esa enfermedad y está un buen rato con ella. Si quieres tener éxito, rodéate de gente que lo ha tenido y de gente que lo busque. Somos nosotros los responsables de prepararnos para el éxito y de buscar las herramientas y las personas que nos puedan ayudar a conseguirlo.

"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", "no busques excusas", "no trates de ser perfecto para empezar, porque sino jamás empezarás o lo harás muy tarde". Es éxito comienza desde la misma pobreza o desde las propias limitaciones, desde el momento que la asumes y desde el momento que empiezas a construir desde ellas. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar...., paso a paso".

Actitud de servicio y de querer significar algo en la vida de los demás. Impactar en la vida de los demás le da sentido a tu vida, sentido de que eres útil, sentido de que la vida es construir para ti y para los demás. Me impactó mucho cuando recordó la definición que alguien tenía sobre el infierno: "El infierno es el llegar al día de tu muerte y ver un espejo lo que has sido y lo que no has querido llegar a ser".

Más tarde tuve una reunión de esas con las que te quedas con ganas, reuniones en las que aprendes de lo que otras personas saben y hacen en la vida. Me sentí realmente enriquecido y me siento ilusionado de estar trabajando con un grupo de gente que quiere comerse el mundo, en el sentido de las ganas y de la ilusión que tienen de triunfar. Quedé tan contento que creí oportuno convocar una reunión cuanto antes. No podemos dejar pasar de largo tanta riqueza en ilusión, en ganas y en talento.


25/2/14

Lo que uno es.


Me encanta esta pequeña fábula que refleja lo que es nuestra realidad diaria en todos los sentidos. Lo que vemos, generalmente, es el fruto de lo que deseamos y queremos ver, es decir, un reflejo de nuestra realidad interior.

No hartamos hasta la saciedad de criticar a los demás. Jung diría que es una proyección de nuestra realidad interior. Me lleva a pensar en aquel episodio en el que llevan a María Magdalena ante Jesús por haber sido sorprendida en adulterio y por lo cual, según la ley, tendría que ser lapidada hasta la muerte. Jesús se limita a escribir en el suelo, ¿el qué?, nadie lo sabe pero suponemos que la realidad de cada uno de los que levaban una piedra en la mano. La realidad que desde "el más mayor hasta el más joven" fue incapaz de lanzar una sola piedra. ¿Por qué? Quizás porque se vieron reflejados en el espejo de la propia vida. Y vete tu a saber si alguno de ellos fue participe del adulterio. 

También me me hace recordar al fariseo y al publicano. Uno pidiendo perdón y otro dando gracias a Dios porque no era como el publicano. Paradójico, ¿no? A veces lo que más nos molesta de los demás no es otra cosa sino de lo que no aceptamos o incluso detestamos de nosotros mismos. Ya lo decía Jesús cuando hacía referencia a la impureza de los alimentos: No son los alimentos los que nos hacen impuras a las personas, sino lo que sale de nuestro propio interior.

¿Cuántas veces somos víctimas de nuestros propios prejuicios, de nuestras imaginarias percepciones de la realidad o de las personas que nos rodean o de las intenciones de los demás? Llevamos mucha carga en la cabeza, una carga que nos impide ver la realidad y ver a los demás tal y cual son y no tal y como nosotros imaginamos.

Nunca estaría demás el preguntarnos cuando vemos algo si es fruto de la realidad o de lo que queremos ver o escuchar. La respuesta siempre está dentro de nosotros mismos. Juicios y prejuicios nos alejan de la realidad simplemente para intentar cuadrar la nuestra.


24/2/14

Deshojando la margarita


Son muchas las veces las que nos vemos en la encrucijada de la vida de tomar decisiones. Siempre tenemos argumentos para tomarlas en un sentido u otro. Son muchas las veces en que tomamos decisiones en contra de lo que queremos llevados por las dudas y las desconfianzas hacia la vida y hacia las intenciones de los demás. Mientras tanto la vida sigue, el tren no se para y, ¿quien sabe?, si el tren volverá a pasar y nuestros sueños los podremos retomar.

Lo curioso de todo es que preferimos seguir viendo más de lo mismo a pesar de no sentirnos satisfechos con lo que tenemos. El miedo a lo que podamos encontrarnos en aquello que se rodea de incertidumbre puede sobre nosotros y hace que no demos el paso por mejorar nuestra propia situación. Comprendo lo que es vivir en la duda, en la incertidumbre y, sobre todo, en el riesgo de tener que jugarnos lo mucho que nos ha tocado ahorrar en la vida.

Mientras seguimos por el mismo sendero de la vida, seguiremos dependiendo de las mismas circunstancias y de las mismas personas. ¿Qué pasaría si hoy diera el paso que el miedo me impide dar? Pues simplemente que no me quedaría más remedio que nadar, que remar o que aceptar haber dado el paso. Cuando lo acepto y lo vivo todo cambia. Comienzan a aparecer señales que antes no aparecían por culpa del miedo que ocupaba toda la mente. 

Una mente abierta comienza a captar y a desarrollarse hacia la luz, tal y como lo hacen las plantas que desde la oscuridad del seno de la tierra buscan la luz. Inmersos en aquello que queremos solo tenemos un camino delante, el que hemos elegido y al que nos hemos lanzado. Vivirlo es amarlo; amarlo es aprender de él y aprender de él es aprovechar lo que nos aporta aún siendo extraño para nosotros. 

¿Qué sueño paraliza el miedo hoy en tu vida?
Si no tuvieras miedo, ¿qué paso darías hoy?
¿Qué dice el miedo de mi mismo? ¿Y que dice el miedo que me frena del objetivo que yo tengo en mente?
¿Qué paso, aunque sea pequeño, puedo dar para romper el miedo?