2/8/11

Creer en el proyecto



Alguien se peguntaba sobre el porqué de tantos objetivos que nos hacemos ahora en el verano, o a principios de año, y que no acabamos de alcanzar a realizar y que, por tanto, vamos dejando a lo largo de nuestro camino.

Hay algo que me recuerda a la parábola del sembrador en el que va depositando la semilla entre zarzas, piedras y tierra buena. Creo que la tierra buena es aquella que entiende y acoge abiertamente el proyecto de una vida por motivos bien claros, definidos y que saben realmente como repercutirán en la vida de uno a corto, medio y largo plazo. Además estos motivos, que se convierten en la motivación real que nos mueve a actuar están en consonancia real y directa con el sentido que le damos a la vida y a todo lo que hacemos.

Somos personas que caminamos por la vida con expectativas o personas que nos conformamos con aquello que nos va cayendo por la vida de forma inconsciente. En el primer caso somos personas que sabemos lo que queremos y a donde vamos. En el segundo de los casos vamos y bailamos al ritmo que nos marcan, unas veces los demás y otras veces nuestros propios estados de ánimo. Somos dueños de nuestras vidas o somos esclavos de las emociones que tenemos o de los pasos que otros nos van marcando.

Podemos crecer en medio de dificultades, en medio del pedrisco, de las zarzas, de la tempestad o del calor. En medio de estas circunstancias vemos crecer hierba, vemos como la fragilidad de ciertos árboles aguantan mejor las tempestades que otros que se pueden sentir más fuertes. Lo importante, pues, es no perder el norte, saber lo que uno quiere, y por qué lo quieres, saber lo que va a aportar a su vida y cómo lo va a beneficiar, pero sobre todo encuadrarlo en aquello que da sentido a nuestras vidas.


1/8/11

Aprender a fracsar



Fracaso puede ser sinónimo de debacle completa. Pero si nos detenemos ante él de forma tranquila y apaciguada puede ser que el fracaso se convierta en una experiencia totalmente positiva. ¿Cuando sucede ésto? Cuando no nos damos por vencidos y tratamos de aprender de las lecciones de la vida. Para ello se me antojan unos pasos importantes:

  1. Aceptación. Si no aceptamos lo que hay en nuestra vida, las equivocaciones que hayamos podido tener, y que las cosas no han salido como deseábamos nos podemos encontrar en un círculo en el que estaremos maldiciendo nuestra suerte, las circunstancias que nos rodean o han rodeado en todo este tiempo y a las personas que no nos han echado una mano. Aceptación nos da algo muy importante: tranquilidad de espíritu para poder analizar no sólo las causad sino de poder vislumbrar alguna salida a esa situación en las que nos encontramos.
  2. Juntamente con la Aceptación hay un segundo paso que es la de reconocer todos y cada uno de los pasos que nos han llevado hasta ahí, dejando de culpabilizarnos, o de culpabilizar a otros. Una actitud de análisis sincero y humilde con el único objetivo de conocer las causas y las circunstancias que nos han envuelto es importante, ¿por qué? Pues porque si las reconocemos podremos hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes.
  3. Intentar algo diferente. La vida está hecha de intentos fallidos hasta conseguir los resultados diferentes. Buscar nuevos caminos, nuevas ideas, nuevas actitudes es algo fundamental. Podemos cotejarlo con otras personas, pero sobre todo con personas que lo han conseguido, personas que han triunfado y si bien es cierto que unos triunfan y otros fracasan, también lo es que éxito tiene una estructura, y esa es la que tenemos que aprender y modelar de aquellos que si han tenido éxito.
  4. Constancia y perseverancia. No hay éxito si no es fruto del constante esfuerzo y dedicación en conseguir y perfeccionar los medios para poder conseguirlo. detrás de las personas con éxito hay muchas horas de trabajo, de dedicación, de esfuerzo y de ilusión. Constancia y perseverancia en la clave. El éxito no llega por casualidad.

29/7/11

Plan de acción



Una agenda en la mente y en la mano es una de las cosas más útiles que podamos tener, siempre y cuando en ella apuntemos cada uno de los pasos que nos tienen que llevar hacia la meta, y siempre y cuando no vayamos posponiendo nuestros compromisos de un día para otro.

La planificación, sea en los campos que sea, laboral, familiar, social o personal es algo clave. Dejar que nuestras ilusiones se vayan forjando de forma espontánea puede ser que de fruto en algún momento determinado, pero no es lo usual. Para estar en el momento oportuno, en el sitio oportuno y con las personas oportunas hace falta trabajar la planificación y las estrategias.

Cualquier equipo de trabajo, deportivo o grupo familiar requieren de un trabajo en común y de un camino a realizar, cuyos pasos tienen que ser claros y concisos. El que comienza a caminar sin saber hacia donde va, tal vez encuentre que cualquier punto de llegada es bueno, aunque no llegue a satisfacer la expectativas personales de cada uno.

Planificar y saborear cada cada paso nos motiva y nos ayuda a alcanzar aquello que queremos.


28/7/11

En crisis, imaginación.



Dice Albert Einstein que en medio de la crisis lo que más puede aprovechar el hombre es la imaginación. Y no creo que estuviera muy desacertado. Tal vez su pensamiento, juntamente con el de la evolución de las especies, nos hagan entender que en la vida o te adaptas o mueres. Es por lo que en tiempos de necesidad, o le hechas imaginación a la vida, o acabas con ellas.

Pero, ¿cuál es la clave para poder estar abierto a esa imaginación y creatividad?

  1. La calma es la primera. En la vida, dice el dicho, todo se puede remediar excepto la muerte. Por lo que la calma es la puerta que nos abre el camino. Pero para la calma hay otro elemento que es indispensable, la confianza en uno mismo y en las posibilidades de la vida. Si no no cree en si mismo y en la misma vida puede ir cerrando todo tipo de puertas a la esperanza, a la creatividad y a la imaginación, pues su vida se otrnará negativa y pesimista.
  2. ¿Qué harían otros? Es una pregunta que muchas veces no nos hacemos y que otros si ya se han hecho y que les ha permitido recorrer un camino que tal vez nosotros nos hemos recorrido. Partir del éxito de los demás, es una buena iniciativa para no encerrarse en la negatividad que nos puede rodear en ciertos momentos.
  3. Pero no sólo es el éxito de los demás. ¿Que no se ha hecho hasta el momento en mi situación y que tal vez podría hacer yo por mi mismo o con ayuda de otros? Lo nuevo, lo inusual, lo que rompe los esquemas es aquello que ha abierto muchas puertas en la vida.
Es por ello que en la vida hay un tiempo para todo, y tal vez en tiempos de crisis, la imaginación..... ¡al poder!!!


27/7/11

Más allá de lo que mostramos.



Las personas somos un mundo bastante complejo. Las hostilidades y los resentimientos marcan muchas veces una pauta y un ritmo de vida que no nos llena. Resentimientos, rencillas, malos entendidos y otras muchas cosas más condicionan nuestras vidas personales y también las laborales. ¿Cómo llevar un equilibrio?

Detrás de cada personas hay una realidad, una realidad que muchas veces ni tan siquiera nos imaginamos. Muchas veces somos objeto de miradas, palabras o de actitudes que nos hieren, unas veces de forma consciente y otras de forma inconsciente. Pero, ¿qué dicen nuestras actitudes de nosotros mismos? ¿qué dicen las actitudes de los demás de ellos mismos? ¿Qué hay detrás de cada uno de nuestros comportamientos?

Aparte de las razones que muchas veces nos llevan hasta la infancia, hay otras razones que muchas veces podemos obviar y condicionan nuestras actitudes. Hay quien se siente condicionado por una enfermedad, por una inseguridad personal, por un problema familiar, por un sentimiento de falta de autorealización, o por muchas cosas más que cargamos a diario, que sentimos que las llevamos bien porque nos sentimos fuertes, o porque no somos conscientes de la mella que hacen en nosotros.

Detrás de cada uno de nosotros hay una actitud, que es la que mostramos hacia fuera, y que nos puede dejar bien o mal parados, y otra que es la que provoca, consciente o inconscientemente, lo que hacemos o dejamos de hacer. Es la parte más sensible y al mismo tiempo la más oscura de nosotros, es aquella que revela nuestra fragilidad y al mismo nuestra grandeza. Es por ello que no podemos quedarnos en las apariencias, sino adentrarnos en el mundo de las personas, de los individuos y valorar aquello que realmente llevamos dentro y forma parte de nuestra identidad y al mismo tiempo de nuestra fragilidad.


26/7/11

Fe, algo fundamental



Recuerdo que antiguamente nos decían que fe era "creer en lo que no vimos". Todo venía a colación de la incredulidad de alguien que no había creído a sus compañeros de que habían visto a Jesús. Curiosamente la fe era algo con referencia a algo acontecido. Hoy se me antoja que la fe no tiene tanto que ver con lo sucedido sino más bien con algo que queremos y creemos que tendrá lugar.

Fe es una actitud de plena confianza que depositamos en lo que queremos alcanzar en la vida. Podemos apoyarnos en el pasado, en lo ocurrido, pero la fe en conseguir un objetivo es algo fundamental. La fe nos permite colocar la mirada en aquello que queremos y deseamos, pero al mismo tiempo nos permite tener la actitud de confianza de que, aunque nuestra barca zozobre, no perderemos el norte ni la visión de lo que queremos alcanzar.

Nos apoyamos en el recuerdo, en el pasado, en la experiencia, pero la fe es la confianza, es la actitud positiva y confiada, de que podemos alcanzar lo deseado. Es la fe la que nos da cierta tranquilidad cuando las cosas no marchan bien, y es la fe la que nos mantiene en el camino, en los valores y en la actitud perseverante. 

En la que hay una buena dosis de creencias, pero una mucho mayor de confianza en lo que está por venir y por alcanzar.


25/7/11

El poder de las creencias



Acabamos de vivir una experiencia trágica y premeditada en Noruega con el resultado de más de 90 muertos. Lo que más mecha llamado la atención es el manifiesto del propio asesino o terrorista: el poder de una creencia tiene más fuerza que cien mil voluntades con intereses. Contundente, ¿No?

Todos tenemos creencias, unas pueden ser racionales y otras no, pero todos las tenemos. Es una pena que las utilizamos con fines violentos en vez de hacerlo con fines constructivos. Pero lo que si es cierto es que la creencia tiene una fuerza irresistible y poderosa al punto de transformar nuestras propias vidas o las del entorno.

Es el momento de pensar en las propias creencias nuestras y en la incidencia real que tienen en nuestras vidas porque muchas veces si las creencias no ejercen esa fuerza es porque, o bien no creemos, o bien porque las hemos transformado en costumbres o legados sociales, familiares o sentimentales que tan solo tendrán esa fuerza, sin más.

La creencia como tal nos da la fuerza de ella misma como tal, la fuerza de encauzar los pasos que demos por la vida en consonancia con ella, pero sobre todo nos da el valor de la acción y de la búsqueda constante de los valores que esas creencias poseen.

¿Cómo estamos de creencias? Tal vez en la mente tengamos unas, pero las reales son las que vivimos cada día en lo que buscamos y anhelamos, tanto consciente como inconscientemente.

22/7/11

El mandamiento



Hablaban en una tertulia de radio sobre la vigencia de los diez mandamientos. Hay quien dice que tienen que ser revisados en medio de una sociedad laicista, hay quien afirmaba que siguen vigentes, y también quien decía que habría que matizarlos. Hubo quien hacía una diferencia entre el Nuevo y el Viejo Testamento afirmando que el Nuevo Testamento incorporaba el amor al prójimo que, personalmente, creo están presentes en los diez clásicos mandamientos. Pero lo que me vino a la mente es algo más importante: el amor a la vida, el amor a uno mismo y el amor a los demás, y además en este orden.

Una cosa está clara, mandamientos, normas, reglas  directrices existen y tenderán que existir para el normal funcionamiento de la sociedad pero, ¿qué debe de haber sosteniendo cada mandamiento, norma o regulación?

"Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo", dice Jesús.

Amar a Dios, no es amar al "Alguien" a quien no vemos ni conocemos. "Amar" a Dios es amar la vida, la energía que fluye en ella, el Amor que es la esencia de la vida y del que somos imagen y semejanza.

Amar a otros jamás será posible si no somos capaces de amarnos a nosotros mismos, pues damos de lo que llevamos dentro. Es por ello que todo mandamiento, norma, reglamento tiene que tener en cuenta la bien de individuo, de la persona como tal. Cualquier desajuste que se produzca a nivel individual en las personas tendrá siempre sus repercusiones a nivel social, por lo que si no cuidamos a los individuos o a nuestras relaciones interpersonales las consecuencias pueden perjudicarnos como personas y como grupos sociales.

La gran novedad de Jesús es enfatizar precisamente eso, la importancia de amarse a si mismo, para valorar y amar la Vida, Dios mismo, y amar a los demás.


21/7/11

Buscando lo esencial



Me llamó la atención una pequeña parábola que encontré hoy y que publico en uno de los blogg. Lo esencial y lo trivial que tenemos que afrontar en la vida. Poco después de leerlo me vino a la mente una pequeña experiencia que tuve poco tiempo después de desarrollar una misión en México durante cuatro años. Me encontraba en una parroquia de mi ciudad natal explicando mi vivencia, las grandes experiencias que tuve en ese periodo de mi vida y los grandes retos con los que me encontré, retos de los que muchas veces dependían vidas humanas y en los que muchas veces tuve la suerte de poder llegar con éxito al objetivo, mientras que en otras no pude evitar la muerte de algún recién nacido o enfermo. 

Puedo decir que esa experiencia de México, en Valle Nacional concretamente, ha marcado mi vida y la de bastantes personas que han vivido conmigo en esa época. Pero fue una observación, acabando mi exposición, la que más me sorprendió grandemente cuando al final alguien se acercó a mí y me dijo: 

"Padre, fantástica su exposición, pero ha habido un detalle que no encaja o que le ha faltado a su exposición".

Sorprendido no dudé en preguntarle sobre el detalle que, a su modo de ver, había faltado o no encajaba adecuadamente en mi exposición a lo que me respondió con gran sinceridad:

Le falta a usted ir vestido de sotana, que se le reconozca como sacerdote y misionero que es.

Mi sorpresa fue bastante grande, en medio de una exposición en la que entre los valores y vivencias realmente fuertes que había vivido, entre las vidas que había podido salvar o aquellas que se habían quedado en el camino, la sotana, tan solo un símbolo, parecía eclipsar lo importante. 

Es cierto que mi vivencia siguió a lo largo de mi vida, y hasta que abandoné el sacerdocio, por seguir viviendo sin ese símbolo, porque consideraba que lo esencial no es lo que llevas puesto sino la actitud que tienes hacia la vida.

En muchas de las discusiones que aparecen en la vida,en medio de las dificultades que podemos atravesar que es aquello que nos hace tambalear, ¿lo esencial o lo trivial, la misma vida o los símbolos que la representan?

Creo que a veces somos un tanto infantiles cuando perdemos la ilusión por culpa de lo trivial, cuando la esencia de las cosas son las que nos llenan de vida y nos hacen sentir personas o realizados como tal. Es más, somos algo más de lo que representamos y de a quien representamos, somos simplemente NOSOTROS.


20/7/11

Pensamiento positivo y salud



Mientras venía conduciendo en la radio entrevistaban a un médico y le preguntaban sobre la relación entre salud y gente positiva u optimista. Las respuestas eran contundentes; la actitud positiva en la vida ayudaba a la gente no solamente a tener una mejor salud, sino que ayudaba a sobreponerse de algunas enfermedades de una forma más rápida.

Hay casos muy curiosos como puede ser el de Salvador Dalí o el de matrimonios ya mayores que una vez que se muere un conyuge rápidamente fallece el otro detrás, La muerte de Gala, por ejemplo, desencadenó la rápida muerte de Dalí. La vida emocional juega un factor importantísimo en nuestras vidas.

En la vida real podemos ver cantidad de personas que se levantan en la vida de situaciones realmente frustrantes. ¿De donde sacan las fuerzas? De la forma de pensar. Hay personas que se ahogan en un vaso de agua mientras que para otro la misma circunstancia es un desafío, una oportunidad.

El pensamiento positivo lo elaboramos nosotros. Surge de buscar alternativas o nuevas posibilidades ante las situaciones sin dejarse amedrentar por las dificultades o agobios que uno tiene. Pero para ello uno necesita un elemento indispensable: tranquilidad. Es la que nos permite pensar y estar abierto a lo nuevo.


19/7/11

La Teta y la Leche



Hay días en los que uno recibe cierto tipo de halagos que le hacen volver atrás, recordar viejas experiencias y sonreír a la vida. Hoy es uno de ello. Noberto, un gran y entrañable amigo con quien compartí una parte importante de mi vida allá en mis años de misiones por tierras de Oaxaca, México ha hecho que uno de los puntos fuertes del coaching se hagan presentes en mi vida. Para la consecución de objetivos uno tiene que ser consciente de las fortalezas, carismas y cualidades que tiene. Son puntos de apoyo que te sirven para seguir avanzando y creciendo en la vida. Estas palabras que hoy ha lanzado en el Facebook dejan una huella en mi vida como la que posiblemente yo he podido dejar en la de él y otros muchos, aún cuando eran muy jóvenes. Lo que me dedicaba en el Facebook era lo siguiente y de forma literal:

Hoy viajé de Valle al DF con la Madre Celina y otra religiosa. Hablamos de Tí y de aquellas épocas combonianas. Todos te extrañamos... en serio!!!
Eras la teta que contenía la leche que aplacaba el hambre espiritual... aunque sabíamos que no era la teta la que alimentaba, era la leche!!!


No quisiera quedarme en el halago sino en algo más importante, en la imagen de la teta y de la leche, una imagen que nos invita a quedarnos no simplemente en la importancia del transmisor, sino de aquello que se transmite en la vida. 

Las personas, de una u otra manera, somos pozos sin fondo en lo que a cualidades, fortalezas, valores y talentos se refiere. A veces los pozos no se ven, están bajo tierra. Hay que cavar una y otra vez hasta que sintamos la tierra húmeda que nos indica la existencia de agua.

Dentro de nosotros, y no fuera; cerca de nuestra propia y no lejos está ese manantial. Porque dentro de nosotros, cuando no tenemos miedo a encontrarnos con nosotros mismos, cuando somos capaces de amar nuestra singularidad, por muy diferentes que seamos de los demás, es cuando empezamos a descubrir algo importante, que la teta brota hacia fuera, pero que la leche la producimos dentro, es decir, que muy dentro de nosotros podemos descubrir que somos imagen y semejanza de Dios, del amor, de la vida misma.

Tan sólo tenemos que hacer una cosa, profundizar dentro de nosotros mismos y dejar que brote la leche, el agua, la vida y el amor que llevamos dentro. Somos un manantial porque en el fondo somos eso, imágenes y semejanzas de Dios, del Amor, de la Vida.

Gracias Norberto y demás amigos de Valle Nacional en México por descubrirme a mi como cierto tipo de teta, pero muchas más gracias por haberse fijado en la leche, que es lo esencial y lo que todos llevamos dentro, DIOS. Gracias


18/7/11

Vivir el presente



Estaban comiendo juntos. Había dejado la ropa en la lavadora y para ese momento ya debería estar hecha la colada. El problema, por una parte, era que no estaba en su casa, sino en casa ajena y, por otra, que cuando regresara a casa tendría que plancharla toda, cosa que no le gustaba. Y en el transcurso de la comida hizo alusión al menos en ocho ocasiones que su pensamiento estaba en la casa y en aquella ropa que le estaba esperando.Fue uno de los comensales que se dirigió a él y le dijo: "Goza de la comida".

Y la verdad es que muchas veces no estamos presentes en la vida. Preocupados por lo que nos ha pasado, y que ya no puede cambiar, o por aquello que nos asusta de lo que puede venir, pero que no ha llegado y no hay seguridad de que llegue, nuestra vida transcurre la mayor parte del tiempo en un momento que no estamos viviendo ya o que no ha llegado todavía.

¿El resultado? En este caso no saborear ni la comida ni la presencia de las personas con las que estás. ¿En otras situaciones? No vivir simplemente la vida, cuando cada día y a cada momento hay cantidad de cosas y de personas que se nos regala. El miedo, orgullo, inseguridad y otras tantas emociones y sentimientos nos separan del gozo de vivir el presente,

"Vive como si fueras a morir mañana. 
Aprende como si fueras a vivir siempre" 

(Mahatma Gandhi)

15/7/11

Habilidades y ética



En el mundo de las ventas hay algo que es un arma de doble filo, la relación entre los honorarios o sueldo percibido y las ventas realizadas. En muchos sectores dependemos directamente de las ventas realizadas. Si no hay ventas, no hay sueldo. Ha habido momentos en los que uno se encuentra con compradores ávidos de vender hasta el punto de embaucar a una persona en una mala compra, pensando tan sólo en los beneficios que puedes recibir de primera mano. Lo que puede suceder más adelante no es tanto problema, aunque en el fondo sí lo es puesto que la vida de las personas continúan y pueden verse afectadas por los buenas o malas compras realizadas.

La gran habilidad consiste en detectar, por una parte las necesidades de las personas, y vender algo que satisfaga esa necesidad. En otros casos como la cuestión es crear necesidades y lograr meter a los clientes en sociedades de consumo que lo único que hacen es incentivar el gasto y el consumo. Es cierto que cada uno es responsable de lo que puede gastar o no, pero también lo es que en técnicas de venta muchas veces se va más allá de lo que las personas pueden llegar a dar.

Mantener un equilibrio entre la habilidad y la ética de no embaucar innecesariamente a otras personas en situaciones de las que más tarde pueden lamentarse o no es lo que puede hacer de alguien un auténtico profesional que ve en las personas no sólo consumidores finales, sino también personas. Detrás de las necesidades económicas que podamos tener hay algo muy importante en la vida: saber mantener los valores en la vida.

14/7/11

Cuidado con nuestro juicios



El otro día publicaba una historia de cuatro monjes que iban a dedicar un día de silencio y que rompieron uno tras otro después del despiste de uno de ellos. Todo fue en cadena y la causa era inculpar a uno, a otro y al fina exculparse a uno mismo. No se porqué pero me vino a la mente la parábola del fariseo y del publicano que mientras uno se dedicaba a pedir perdón, el otro, como buen fariseo, daba gracias a Dios por no ser "como" el publicano.

En la vida real podemos tener, también, tres posturas.

  1. Ser Fariseo. Dedicarse a vanagloriarse de si mismo despreciando a los demás y no dándose cuenta de uno es como el más común de los mortales, por muy bueno que pueda aparentar ser. Convendría aplicar el "dime de que presumes y te diré de lo que careces". Es parte de la ceguera que nos acompaña muchas veces por la vida.
  2. Ser victimista resignado. A veces podemos caer en esta actitud y pensar que simplemente por aceptar los golpes de la vida sin rechistar ya somos mejores que otros. Las comparaciones son odiosas y ahí ya estamos poniéndonos en actitud farisaica porque ya pensamos que nuestra actitud resignada ya supera con creces al de la injusta.
  3. La actitud del publicano ya es diferente. El sigue a lo suyo. Lo que pueda decir o mostrar el de al lado no va con él, Simplemente se siente libre para seguir centrado en lo suyo y en lo que quiere. Es una mayor actitud de libertar que no se centra en el estar condicionado por otros sino por lo mucho o poco que puede aportar en la vida. Como dice un anuncio "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita". Y eso es lo bueno del que se siente libre ante los demás, no depende de ellos, sino de si mismo.

13/7/11

La mirada y la mente



¿Qué ves en la foto? Tal vez haya muchas respuestas que van desde lo sensual y erótico hasta el cariño, amor, amistad, sexo, relación y un largo número de adjetivos. Lo curioso es que lo que entra por la vista es una simple imagen de dos personas que ni siquiera se han llegado a tocar. Pero la mente hace el resto. Lo curioso de todo ello es que cada uno le pone a nivel personal las etiquetas que quiere, con el peligro de colocar ideas, sentimientos, juicios, ideologías y emociones que muchas veces nos apartan de la realidad y que en otras nos ayudan a apreciarla.

Así, por ejemplo hablando de la imagen, tal vez haya que vea algo hermoso y tal vez haya alguien que vea algo tan íntimo que molesta a los sentimientos, por no decir la sensación de pecado que en casos extremos se pueda tener. Pero la realidad es una, y nosotros le ponemos el significado con las diferentes connotaciones que puedan provocar en nosotros para bien o para mal.

Es por ello importante que cuando alguien nos atrae o repugna a primera vista, cuando una situación nos hace sentirnos cómodos o incómodos nos preguntemos cuales son las ideas, sentimientos o valores que proyectamos en ellas y el porqué lo hacemos.

La importancia de ello no es tanto que nos ayude a ver la realidad de diferentes maneras, sino a conocer mejor nuestro proceso de pensamiento y de acercamiento a la realidad, a las personas y a las circunstancias a las que tenemos que enfrentarnos.

Con ello evitaremos algo tan importante como es la generalización y el encasillamiento de personas, situaciones o circunstancias que lo único que hacen es poner prejuicios en nuestra mente y alejarnos muchas veces de la realidad tal y cual es, aunque detrás de ello tengamos buenas intenciones y pensamientos, que no dejan de ser prejuicios que nos separan o acercan de los demás o de la misma vida.

12/7/11

La experiencia tiene una extructura



De una u otra manera somos máquinas que hacemos las cosas de una manera determinada. Desde la manera de romper un huevo, clavar una punta o simplemente peinarse seguimos un ritual que lo hemos aprendido en un momento determinado y que ahora lo hacemos de una manera inconsciente.

Ello nos lleva a pensar que podemos aprender de los demás si somos lo suficientemente observadores y no nos quedamos simplemente en el sentido de admiración hacia lo que las personas que admiramos hacen. Podemos observarlos y al mismo tiempo soñar y dejar que nuestra imaginación vuele y escape en querer lograr los mismos éxitos o resultados.

Pero hay algo muy importante, la observación. Saber ir al detalle de cada movimiento que se hace, saber la secuencia, la forma de hacerlo, la intensidad y cada uno de los pormenores hará posible que uno siga el mismo ritual o que incluso con el tiempo pueda mejorarlo.

La vida y la experiencia son una consecuencia de pasos, de toma de decisiones, de formas de hacer las cosas que pueden resultar mecánicas y tediosas a la hora de practicarlas, pero que son al fin y al cabo las responsables de que unos hayan llegado al umbral del éxito y otros no.

Modelar la experiencia de los demás, conocer las técnicas y los proceso, saber llevar el ritmo es lo que ha consagrado a mucha personas dentro de la excelencia. Todo es cuestión de saber observar, intentar modelar lo que otros hacen y, si cabe, mejorarlo. La observación y el ser detallista está al alcance de todos.

11/7/11

Empatía



La empatía tiene dos aspectos muy importantes: una es la de comprender la situación de otra persona y otra es la de ayudarla a hacer un camino de superación personal.

Cuando empatizamos nos ponemos en la situación de la otra persona, intentamos sentir sus propios sentimientos, entrar en su propia experiencia. ¿Qué conseguimos? Ponernos en su lugar, comprenderla y, sobretodo, hacer que sienta que cuenta con alguien a su lado. Es este aspecto el que tenemos que potenciar más. Nuestra función no es llorar, simplemente, con el que llora, sino el hacer posible que ese llanto sea una experiencia liberadora.

La empatía nos proporciona la llave que nos abre la puerta de la confianza de la otra persona. Y esa llave nos da la posibilidad de ayudar a hacer una transición desde una experiencia, situación o estado de ánimo a otro. Cuando alguien te siente cerca, te da el poder de que le guíes y de dejarse guiar.

8/7/11

Valores, vida y expectativas



Hay algo que me llama la atención del mundo y de la sociedad en la que vivimos. Cuanto más avanzamos en el desarrollo social, económico y tecnológico encuentro que la gente se siente más insatisfecha con los modelos de vida que lleva adelante. Detrás de las insatisfacciones podemos encontrar todo tipo de conductas o de actitudes que buscan alternativas a las frustraciones que uno tiene. Como meros datos se puede citar el alarmante número de enfermedades metales, el consumo sin equilibrio alguno de alcohol, drogas u otro tipo de dependencias entre las que podemos mencionar el juego, la comida y otras tantas cosas. ¿Qué hace que nos sintamos mal con la vida que llevamos? Podemos echarle la culpa a personas que viven a nuestro lado, a la situación económica o a situaciones personales. En el fondo el problema está dentro de uno mismo.

La felicidad o la satisfacción en la vida es una conjugación de unos elementos muy importantes: Aceptación personal, valores y coherencia.

  1. La aceptación personal es la base de todo. Jamás en la vida podré sentirme satisfecho sino no me encuentro conmigo mismo. Valorarme y aceptarme por lo que soy es la piedra angular. Si esta premisa no se cumple ya puedo tener yo todo el dinero del mundo que cuando me encuentro conmigo mismo seré un pobre desgraciado que tan sólo inspirará lástima.
  2. Los valores que tenemos y que profesamos, basados en toda una serie de creencias que hemos ido aprendiendo a lo largo de la vida, aunque a veces han sido transmitidos aunque no asimilados, son parte de algo que nunca nos dejará en la vida y que camina como auténtica sombra o como ángel de la guarda: la conciencia. Y cuando hablo de conciencia no me refiero a la que puede ser de tipo religioso, que no deja de ser importante, sino a la conciencia que marca la congruencia o la incongruencia que vivimos de acuerdo con lo que creemos, pensamos y profesamos. Cuando nos fallamos a nosotros mismos, nuestra vida anda a la deriva y de ahí comenzamos la búsqueda incesante de aquello que nos falta.
  3. Es la congruencia la que nos permite tener equilibrio emocional en la vida y sentirnos satisfechos de nosotros mismos y de lo que hacemos. Es la congruencia la que nos permite caminar sin ningún tipo de caretas ni de miedos hacia el exterior, porque nos sentimos felices y satisfechos de quienes somos y de lo que creemos y profesamos.
Cuando en la vida tenemos y luchamos por objetivos o metas sin tener en cuenta nuestros propios valores internos es cuando se puede llegar a esa insatisfacción que nos hace andar a la deriva. Es por ello que nunca está de más el preguntarse por los valores que hay detrás de cada decisión que tomamos o dejamos de tomar. Son los valores, y nunca mejor dicho, los que aportan VALOR a la propia vida, y es por ello que no podemos obviarlos o dejarlos de lado a la hora de decidir lo que queremos en la vida.

Piensa en una cosa, tan sólo una, en el día de hoy ¿qué valores has vivido?



7/7/11

4 preguntas para aclarar las metas



Todos tenemos metas, ilusiones, objetivos que nos gustarían cumplir, Unos pueden ser de carácter personal ,otros de tipo familiar, mientras que otros pueden ser económicos o dentro del nivel de nuestros círculos sociales. ¿Que hay detrás de cada objetivo a conseguir o a renunciar? Valores, creencias y niveles de desarrollo personal de los cuales muchas veces somos consciente y otras veces no. Cuatro preguntas nos ayudan a conocernos un poco mejor  en este aspecto:


  1. ¿Que pasaría si consigo lo que me propongo? Y el que pasaría hay que planteárselo en todos los niveles como pueden ser el personal, económico, familiar, social, laborar, y de desarrollo personal. ¿En que cambiaría mi vida si consigo lo que me propongo? ¿Qué repercusiones tendrían para aquellos que viven a mi alrededor? 
  2. ¿Qué no pasaría si consigo lo que me propongo? Ponerse en camino y tratar de conseguir una serie de cosas implica una serie de renuncias, cosas, actitudes y aspectos que tenemos que abandonar parcial o totalmente para intentar conseguir los objetivos. Ello nos hace ver que dejamos a un lado valores que pueden ser importantes, creencias que hemos mantenido hasta el momento o actitudes que nos daban cierta seguridad. Ser conscientes de aquello que dejamos y que puede afectar a terceras personas es algo que no podemos obviar en un momento determinado.
  3. ¿Qué pasaría si no consigo mis objetivos? Es algo que nos lleva a pensar en las necesidades y en los valores no satisfechos y como pueden afectar a nuestra vida o incluso a la vida de los que nos rodean. Hay objetivos que tienen que ver directamente con nosotros y hay objetivos que tienen que ver con otros que nos rodean, pero nunca debemos olvidar que los objetivos son de uno mismo, incluso si uno se adhiere a objetivos de equipomét, bien sea familiar o empresarial. Uno es el único responsable de sus propios objetivos. Mis objetivos no dependen de nadie más sino de mí.
  4. ¿Qué no pasaría si no consigo lo que quiero? Ciertamente no conseguir algo tiene una implicación de que hay cosas que se esperan que pasen y que luego se echarán en falta. ¿Podemos vivir con ello? ¿Somos capaces de asumir esa realidad? ¿Qué dice de nosotros mismos esa no consecución de objetivos y de que no pase lo que nos gustaría que pasase?
Pueden parecer un poco tontas estas preguntas, pero respondiéndolas con toda la sinceridad del mundo podremos conseguir al menos dos cosas importantes: conocernos mucho mejor, saber que hay detrás de lo que queremos y perseguirnos y, tal vez, ¿la más importante?, una fuente de motivación interna que siempre nos ayudará a un esfuerzo mucho más grande.

6/7/11

6 elementos de un resultado bien formado



Si quieres llegar a buen puerto en tus proyectos ten en cuenta seis elementos que son indispensables:


  1. Afirma tu meta positivamente: "Aquello que ocupa más tu mente, intencionada o inintencionadamente, tiende a convertirse en conducta y en realidad.
  2. Sitúa tu meta en un contexto y vívelo anticipadamente: "Lo que ves, oyes y sientes dentro de ti, te da a probar de antemano lo que sucederá en realidad".
  3. Expresa lo que quieres conseguir tal y como crees que lo verás, oirás, sentirás y vivirás. "Todo lo que se ha creado en el mundo que nos rodea empezó siendo un pensamiento en la meta de alguien".
  4. Elige una meta que puedas realizar por ti mismo y no otros por ti. "No hay nada como conseguir las propias metas. controla lo controlable y deja que el resto funcione por si solo.
  5. Ten en cuenta el coste de lo que quieres conseguir y como afectará a tu vida, economía, tiempo y relaciones interpersonales. ¿Merece la pena?
  6. Elige una meta que valga la pena. ¿Por qué lo vale?

5/7/11

Cuatro pasos para el éxito



¿Por qué no aplicar las bases del sistema científico para alcanzar lo que queremos? Es un sencillo proceso de pensar, probar, comprobar y volver a pensar. Y muchas veces en reemplazar procesos que no funcionan por otros que no hemos probado y que pueden llegar a funcionar. Un intento, otro  y otros más son las partes del proceso. Pero déjame que te lo  ponga en cuatro sencillas etapas:

  1. Decide a donde quieres llegar o lo que quieres conseguir. Y defínelo de forma positiva. No digas "yo no quiero esto", sino más bien "quiero esto". Parece ridículo, pero muchas veces estamos más orientados hacia lo que no queremos, por lo que no dejamos de pensar en ello en vez de tener en mente lo que sí queremos, haciendo que ésto ocupe toda nuestra mente y tiempo.
  2. Haz algo por conseguir lo que quieres. Da un primer paso por muy sencillo o simple que sea. Una vez dado ese paso ya estarás un poco más cerca. Tal vez lo veas lejano, pero cada paso que des te acerca cada vez más a la meta, te identificas más con ella y te sientes en el camino que a su vez le da sentido a todo lo que haces.
  3. Observa lo que pasa, como te sientes, que cosas observas en cada momento y lo que se te abre o cierra en el camino. Cada paso abre nuevas posibilidades, amplia tu mente, incrementa tu experiencia y enriquece tu vida, tus pensamientos y tus ideas y valores.
  4. Cambia lo que tengas que cambiar en el proceso, da vueltas, rodea los obstáculos, inspecciona cada rincón de tu experiencia y aprovecha cada rendija que la vida te ponga en el camino. No olvides que cualquier cosa, palabra. idea, imagen o persona pueden ser un auténtico trampolín en medio del desierto o camino que tienes que realizar hasta conseguir lo que quieres.
¡¡¡¡Suerte en el camino!!!!! Lo conseguirás:) Eso sí, no te olvides de escribir tu propio camino.

4/7/11

Ser nosotros mismos



¿Qué importancia le damos a lo que la gente piensa o dice de nosotros? ¿Hasta que punto nos condicionan las personas que viven a nuestro alrededor, bien a nivel familiar, social o laboral? ¿Somos capaces de mostrarnos "tal y como" somos o deseamos?

No es fácil. Vivimos en una sociedad en el que "guardar las formas" es importante. No digamos nada de las "apariencias". Posiblemente lleguemos a casa y nos sintamos libres de verdad, porque ahí solemos mostrarnos tal y como somos.

"¿Qué más da lo que piense la gente? 
La opinión de otras personas 
solo tiene importancia 
si nosotros se la concedemos"

Borja Vilaseca

El gran problema radica dentro de uno mismo. ¿Me gusto y acepto? ¿Me siento satisfecho de mi forma de vivir o de pensar? ¿Creo en mi mismo y en mis valores? La falta de seguridad en lo que soy, creo, pienso y valoro es lo que hace que claudique ante los demás y sus visiones. Para ello es importante que cuestionemos constantemente lo que somos, lo que pensamos, lo que creemos y los valores que tenemos o profesamos. ¿Ponernos en tela de juicio?

No es cuestión de ponerse en tela de juicio, sino en el profundizar en nosotros mismos y en nuestras propias ideas, formas de vida y valores. Profundizar lleva consigo procesos de purificación en los que nos damos cuenta de aquello que tiene bases bien sólidas y de aquello que es meramente superficial o fruto de apegos.

Abrirnos a profundizar en nosotros mismos no solo nos ayudará a cuestionar y purificar lo que hay dentro de nosotros, sino que nos abre a otros matices de la verdad y de la realidad de la vida y sobre todo nos hace mucho "más libres", es decir, no ser esclavo de nuestras propias ideas y creencias o formas de vida.

Hay algo que para mi es esencial, ¿cómo me encuentro cuando estoy solo? Eso es lo que tiene que marcar el verdadero termómetro de nuestra vida. Si me siento bien, ¿por qué no mostrarme tal cuál ante los demás? ¿Tiene más fuerza la opinión de los demás que la mía propia? ¿Tiene más valor lo que otros opinen de mi que mi propia experiencia?

Hay un refrán que no deja de tener sentido en el día de hoy: "Ándese caliente, ríase la gente". ¿Merece la pena vender nuestra propia experiencia e identidad por lo que la gente quiere y espera de nosotros?

1/7/11

Nunca pienso en ser la figura



"Nunca pienso en ser la figura", dice Lionel Messi hoy en un diario deportivo. Por el contrario y en una ocasión en una foto de diversas autoridades europeas la cámaras tuvieron la ocasión de tomar para la posteridad los empujones que un personaje de un gobierno daba para poder colocarse en el sitio oportuno y en el momento oportuno, lo que hizo posible que esa oportunidad fuera aprovechada pero para algo totalmente diferente, dejarlo en evidencia.

Pensamos muchas veces y actuamos de cara a la galería. "La imagen" esta diosa que se ha infiltrado en nuestro mundo y en nuestras vidas ha tomado un papel tan importante que no somos capaces de vivir con una imagen que no somos capaces de asumir y que muchas veces es nuestra propia imagen, la imagen real de quien somos en la vida, una imagen que nos da cierto pavor.

"Nunca pienso en ser la figura", nos da una clave muy importante de lo que es la vida, el trabajo, el deporte, las relaciones y el papel que uno quiere desarrollar en la vida. Disfrutar de lo que uno hace, piensa, es y quiere en la vida sin la expectativa de ser visto, aceptado, valorado y aprobado por otros es la clave de la libertad y, sobre todo, del sentido que tienen las cosas. Es lo que hacemos y el disfrute de lo que hacemos lo que nos da una identidad propia. Ser el centro de la imagen de todos, recibir el caluroso aplauso de los que te ven y rodean, o vivir bajo la constante aprobación de los demás cuando en el fondo de ti mismo te encuentras insatisfecho y no disfrutas de lo que realmente eres debe de ser lo más frustrante de la vida. Lo mejor es ser, simplemente uno mismo, y disfrutar de sí

30/6/11

Con la mente enfocada



El otro día comentaba lo importante que es tener la mente enfocada en lo que uno quiere conseguir. Y hoy vuelvo a repetirlo. Hay situaciones en la vida que pueden desestabilizar a uno: una crisis laboral, una situación familiar, una carga personal, etc. 

Somos humanos y por ello no somos ajenos a las cargas económicas que podamos tener, ni a las afectivas, ya que nos gusta amar y sentirnos amados, y también nos gustaría ser perfectos y estar libre de limitaciones personales que, más que ponernos en evidencia frente a otros, nos muestran simplemente genuinos y diferentes.

Es por ello que las cargas que llevamos nos hacen darles vueltas y vueltas, una y otra vez a cosas que por más vueltas que le demos somos incapaces de resolver. ¿Qué hacer, pues?

Aceptación de la realidad, nos guste o no. Ni no la aceptamos tendremos dos problemas: uno la propia realidad y otro nosotros mismos. Si lo aceptamos tendremos la serenidad de saber vivir las situaciones y de desarrollar el papel más inteligente en cada una de ellas.

Un pequeño ejemplo. ¿Has experimentado alguna vez una noche tonta de insomnio? Te acuestas de un lado, luego del otro, cambias de postura, te das la vuelta y te viras hacia el pie de la cama, te levantas, te vuelves a acostar, enciendes la luz, la apagas y así un sin fin de cosas. ¿Qué has estado haciendo? Luchando contra el insomnio. ¿Te has fijado que cuando te das por vencido y dejas de luchar caes rendido sin darte cuenta? La aceptación ha producido cierta paz en ti, y ella te ha llevado a lo que querías, pero por el camino que no te imaginabas, la aceptación.

La aceptación, no la resignación, nos lleva al equilibrio, y desde ahí podemos encontrar nuevas alternativas.


29/6/11

Insistenica, esfuerzo y centrarse



Alguien me decía en una ocasión que los hombres no eramos capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, que era una cualidad de las mujeres, pero también escuche y leí que nadie puede servir a dos señores a la vez, pues amarás a uno o amará a otro. En el camino del éxito hay tres ingredientes importantes que hacen la consecución de los objetivos algo mucho más fácil y asequible:

  1. Insistencia. Tomás Edison es un claro ejemplo de ello. Una y otra vez, detrás de un fallo, otro intento. De esta manera cosechó mil y un inventos y patentes. Magic Jordan también intentaba una y otra vez el conseguir cien tiros libres uno tras otro y sin fallar. Se quedaba después de los entrenamientos para hacerlo y no importa lo que tardara. ¿El resultado? Uno de los mejores jugadores del mundo, sino el mejor en su época, de baloncesto. Y lo mismo podemos decir de cantidad de personas que pueden estar en la élite del deporte, de la ciencia o de sus respectivos trabajos. No dudo que sea parte de la insistencia que han tenido que desarrollar.
  2. El esfuerzo es importante también. Esfuerzo físico, intelectual, anímico son facetas o actitudes ante las cuales desfallecemos fácilmente. Sudar, esforzarse, vencer los propios límites y progresar constantemente requiere de constantes abandonos, renuncias y desapegos para optar por aquello que uno quiere conseguir. Un ejemplo de ello puede ser el de los estudiantes que renuncian muchas veces a horas y horas de salidas, diversiones por acabar una carrera o titulación que los equipare como auténticos profesionales. No se conforman con ser uno más, quieren ser los mejores.
  3. Centrarse. Las distracciones en los estudios, en el juego, en las responsabilidades que uno tiene pueden tener consecuencias fatales. Unas veces tienes que empezar de nuevo, una y otra vez, desde el principio. En otras encajas un gol o una derrota por no tener la mente donde tiene que estar y en otras puedes conseguir que todo tu esfuerzo y trabajo se vengan abajo de un momento a otro por no haber estado centrado en el proyecto o trabajo que tenías en mente.
  4. Pero la motivación es tal vez la más importante. La motivación es lo que nos mueve. Decía Einstein que no estudies para vivir, sino que vivas para estudiar, para saber. O lo que es lo mismo, no juegues para ganar, sino para disfrutar. Es así como todo se hace más fácil o llevadero y donde todo tiene un sentido mucho más profundo.

28/6/11

Reírnos



Recuerdo tiempos en los que reírnos en el tren cuando bajábamos en grupo al centro de Valencia, o cuando todo el mundo se contagió de la risa viendo una película del Jovencito Frankestein en la que tuvimos que salirnos del cine para que los demás pudieran dejar de reírse y seguir viendo la película. Bueno, podría hablar de cantidad de situaciones donde la risa ha presidido grandes y delicados momentos como pueden ser veladas de amistad o velatorios o funerales.


Grandes momentos presididos por risas que además de ofrecer un momento relajado ofrecían espacios donde la amistad se estrechaba, la cercanía con desconocidos se producía de forma natural y un gran sentido de la vida desbordaba a uno. ¿Recuerdas esos grandes momentos de la vida? ¿Te has parado a pensar en que momentos han sucedido? Generalmente en los años jóvenes. ¿Te fijas en la capacidad de reír quevtirben los niños? Una pregunta: ¿Cuanto tiempo le dedicamos a reirnos al dia? Dicen que reírse alarga la vida, que reírse propicia un buen ambiente laboral o unas buenas relaciones humanas o de equipo. ¿Por qué nos hemos vuelto tan serios? ¿Podríamos programar un buen rato de risa al día, solos y acompañados?


Reírse no deja de ser calidad de vida.

27/6/11

Saber despeidrse



¿Te has preguntado alguna vez el porqué nos cuesta tanto el despedirnos de las personas o cosas que amamos? Tal vez sea una profunda identificación con las personas o cosas que nos dan, por un lado, cierto sentido de pertenencia, por otro un sentido de posesión y por otro una clara relación de amor. Pero, ¿es sano?

Ciertamente el amor, la identificación con personas, el cariño y el roce de los años son importantes. Es parte de nuestra esencia, somos personas que desde lo más profundo de nosotros mismos amamos a las personas y sentimos aprecio por aquello que representa esfuerzo, trabajo, ilusiones y otras cosas que forman parte de nuestra vida, de nuestra experiencia y de nuestros retos personales.

Pero la vida es eso, una dualidad de vida y muerte, de amor y de odio, de risas y de llantos. Solo tenemos que estar abiertos a una pregunta que nos puede hacer sentir incómodos: ¿Y ahora que?

Es una pregunta que nos pone en el centro de nuestra propia existencia y pone a prueba al sentido de crecer y de adaptarse a nuevas realidades que la vida nos trae. El verdadero obstáculo, y que deberíamos tener en cuenta a lo largo de nuestra existencia, es el "apego", la "dependencia" de las personas y de las cosas que podamos tener. Es por ello que el "¿Y ahora qué?" nos pone ante la necesidad de crecer y seguir dándole un sentido a nuestra vida que no se queda simplemente en aquellas personas que viven a nuestro lado, sino en aquello que todavía uno puede hacer y alcanzar en la vida.

24/6/11

La taza




Hay días en que uno puede sentirse vacío, sin ganas de leer o de escribir, sin querer hablar o incluso escuchar. Hay días en los que te levantas y lo único que te apetece hacer es simplemente quedarte quieto, sentir la brisa o el calor, ver la lluvia o el sol y nada más. ¿Vacío? ¿Cansancio? Tal vez un momento más de esos que te depara la vida.
En medio de ese vacío hay una posibilidad de pensar en el porqué uno se siente vacío y cuál es el mejor remedio para no sentirse así. A veces, incluso, he oído decir que hay personas que se sienten solas cuando están totalmente rodeadas de seres queridos. Vacio y soledad.


Si me pongo a recapacitar en cuáles pueden ser las circunstancias que pueden llevar a sentirse así no me queda otra que echar mano de un ejemplo: ¿Cuándo puede estar una taza vacía? Cuando te lo has bebido todo o no las llenado. ¿Qué hacer? Algo tan simple como llenarla de nuevo. ¿Cómo? Vaciando en ella la leche, el café o cualquier tipo de infusión.


¿Cuándo dejamos que nuestra vida se vacíe? Cuando no permitimos que los demás, o la misma vida con sus acontecimientos, nos alimenten. Cuando no escuchamos, cuando no cuestionamos nada nuestro o de los demás, cuando no queremos aprender más de lo que ya sabemos o de lo que todavía ignoramos.


¿Qué hacer pues? Simplemente llenarnos de la vida y de los demás, de sus gestos, actitudes, conocimientos o experiencias. Escuchar, aprender, querer saber, interesarse, profundizar y otras muchas más actitudes que permiten que nuestra taza se llene.


Pero también podemos sentirnos vacíos con la taza llena. Puede ser que nuestros conocimientos, actitudes y experiencias sean como agua estancada que a veces se convierte en sucia y mal oliente. Nada mejor que vaciar la taza para volver a llenarse. Nada mejor como cambiar y desprenderse del estancamiento y vivir, de vez en cuando, en la incertidumbre para llenar nuestras vidas de sentido.


A propósito, alguien decía en cuanto al amor, que éste era la única cosa que cuánto más se repartía más crecía, aumentaba y se multiplicaba en uno mismo y en los demás. Un continuo vaciar y llenarse, ¿no?

Será cuestión de llenar la taza.
¿Cómo está la mía?

¿Cómo suelo llenarla?

¿De qué suelo llenarla que más me satisface?

¿Cuándo siento que está vacía?

¿Llenamos la taza?

Acabo de encontrar la pequeña historia de la taza. Aqui te la dejo.

“Nan-in, maestro japonés que vivió en la era Meijí (1868-1912), recibió a un profesor universitario que había acudido a informarse sobre el Zen. Nan-in sirvió té. Llenó la taza de su visitante y siguió vertiendo. El profesor se quedó mirando el líquido derramarse, hasta que no pudo contenerse:

— Está colmada. ¡Ya no cabe más!

— Como esta taza –dijo Nan-in–, está usted lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo mostrarle el Zen a menos que vacíe su taza antes?

23/6/11

Conocer para llegar



Fue en una ocasión en la que realizaba una visita de ventas de un pequeño bungalow al lado de la playa. Por lo general y lo aconsejable es que el propietario se quede, a ser posible, fuera de la propiedad para no interferir en el proceso de venta y cierre. Muchas veces las necesidad y las emociones hacen que no seamos lo suficientemente objetivos y que no tengamos en cuenta uno de los factores más importantes en las ventas y en las mismas relaciones humanas: las necesidades del comprador o de aquél a quien tiene que llegar el mensaje.

Pues bien, aquel día por toda una serie de circunstancias coincidieron compradores y vendedor en el mismo sitio. Una de las reglas de oro es la de escuchar al que compra, saber lo que quiere y sobre todo tener en cuenta aquellos factores que le identifican con lo que se vende. Por desgracia la persona vendedora no fue capaz de escuchar, ni de recoger ciertos globos sonda que el comprador estaba emitiendo. Es más, hubo momentos en los que tanto hablaba que llegaba a destacar los defectos del entorno en el que se hallaba la propiedad. ¿Resultado? El esperado. La venta no cuajó.

El mundo de las ventas y de las relaciones tienen dos partes, dos personas, dos maneras de percibir y de ver la realidad. Sino escuchamos, no conocemos y si no conocemos no sabemos realmente lo que ofrecer y como llenar la necesidad de nuestro interlocutor o de nuestro cliente. El silencio junto con la escucha activa son fundamentales para satisfacer mutuamente las necesidades de los demás sea al nivel que sea, negocios, relaciones humanas y otras.

Incluso cualquier objeción puede ser un punto muy importante para poder llegar a un buen puerto. Tan sólo saber que detrás de cualquier objeción se pueden encontrar alternativas y soluciones a lo que uno está buscando. Silencio, escucha y búsqueda conjunta de alternativas.

22/6/11

LOS CUATRO PASOS HACIA EL AMOR



Son cuatro los pasos que Osho nos propone para vivir plena y conscientemente el amor en la vida.

El primero es el vivir el aquí y el ahora. El pasado y el futuro pesan y condicionan mucho nuestras vidas. Basamos muchas relaciones y encuentros en experiencias pasadas, sen buenas o malas, y en muchas expectativas de futuro sean halagüeñas o no. Nos olvidamos del presente, de lo que hay, de aceptarlo y de saber sacar lo positivo que hay en ello. Es más, nos damos y damos de nosotros a los demás en la medida en que lo vemos factible, y dejamos de dar o de ser nosotros mismos cuando no lo tenemos claro y dudamos de lo que llevamos dentro.

El segundo paso es la actitud positiva, transformar el veneno en miel. Todos tenemos sentimientos positivos y negativos, sentimientos que nos condicionan y hacen que desarrollemos nuestros instintos básicos de forma nada constructiva y libre. Todos los sentimientos revelan de forma positiva ciertas necesidades, carencias, dependencias y aspectos de nosotros mismos que no logramos apreciar. Conocernos, aceptarnos y sonreirnos a nosotros mismos puede ser el proceso de un cambio y de una experiencia realmente excitante dentro de cada uno de nosotros.

Compartir, el tercer paso, lo positivo es importante. Lo negativo que llevamos dentro también es importante pero lo es para que sólos podamos observarnos y aprender de nosotros mismos y de nuestros sentimientos. Es una manera de ir creciendo personalmente. Pero compartir lo bueno es fundamental. Cuanto más demos y más repartamos, más tendremos dentro de nuestro pozo. Bien dice el dicho que el amor es lo único que al repartir y regalar más crece en uno mismo.

El cuarto paso es el ser uno mismo ante las circunstancias y ante los demás. Somos amor y somos vida y aunque sintamos que no recibimos nada a cambio merece la pensar ir dando y sembrando por doquier siempre uno está en pleno proceso de vivir y dar vida a los demás

21/6/11

Saber y compartir lo que se quiere



La reunión había transcurrido como siempre hasta que alguien dijo que había que cambiar el estilo de las reuniones, que si seguían así no volvería más ya que siempre estaba pendiente del reloj para salir cuanto antes.

Hasta ahí todo puede parecer normal, incluso cuando alguien se manifestó públicamente de como deberían ser las reuniones. Era, al menos, el parecer de esta personas pero. algo faltaba para poder seguir de manera clara hacia la claridad de lo que una persona manifestaba y. tal vez otras, asentían sin manifestarlo de forma clara y precisa delante del grupo.

¿Qué tipo de reuniones necesitaba cada uno de los asistentes? ¿Cuál era el dinamismo que echaban en falta? ¿Cuáles eran las expectativas que cada uno llevaba a la reunión y cuáles eran las que no se sentían satisfechas?

Muchas veces sabemos lo que no queremos, lo que no soportamos o aquello que nos puede hacer daño. Pero no siempre sabemos o tenemos claro lo que sí queremos alcanzar. Saberlo es importante, definirlo mucho más puesto que cuando sabemos en que consiste una reunión dinámica podemos poner la imaginación y las herramientas para poder hacer que esa meta sea posible.

Muchas veces en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, y no sólo en las reuniones de negocios, saber que es lo que queremos nos lleva de una situación de queja y de demanda a otra de construir y de aportar algo a lo que queremos conseguir.

Fue precisamente cuando introduje unas preguntas que obligaban a pensar y a definirse: ¿Cómo sería para ti una reunión más dinámica? ¿Qué habría que hacer en las reuniones para que salieras más enriquecido? ¿Qué haría de nuestras reuniones algo que no nos tuviera pendientes del reloj, del teléfono o de lo que pudiera estar haciendo en ese momento y en otro sitio?

No es lo que no nos gusta el argumento principal que debemos tener en la vida, sino aquello que precisamente nos gusta y que queremos alcanzar pero, ¿tenemos claro lo que realmente queremos?