18/1/11

Adaptarse o mori



“El único temor que me gustaría 
que sintieras frente a un cambio 
es el de ser incapaz de cambiar con él” 

(Jorge Bucay)

O te adaptas o te mueres. La misma teoría de la evolución nos hace saber que las especies evolucionan o desaparecen. Las especies han tenido que adaptar sus miembros a las necesidades del momento y han desarrollado sus extremidades u otras partes del cuerpo de acuerdo a las necesidades fisiológicas que podían tener en el momento. ¿Por qué, pues, unos nos adaptamos y otros no? ¿Qué hace que unos entendamos las circunstancias que nos tocan vivir, las sintamos como una llamada a crecer, a evolucionar o a dar una respuesta y otros, en cambio, la vean como una razón para la queja, el llanto o el victimísmo?

La capacidad de cambio, el valorar las situaciones como posibles puntos de partida para enriquecer la propia vida, el ver oportunidades donde nadie las ve y sentir que la dificultad y el obstáculo son una parte del juego de la vida, da un toque de sabor a lo que somos y a lo que podemos y tenemos que aportar a la vida.

En el día de hoy hablaba con una persona que me decía, que en tiempo de crisis, estaba pensando en volver a ir a comprar a Barcelona coches en buen estado a un precio asequible, conducirlos hasta Cádiz, meterlos en el barco hasta Canarias y revenderlos aquí a un precio en el que podía darle para vivir al menos por uno o dos meses.

Tranquilidad, imaginación, búsqueda, investigación y sentido del reto como propio crecimiento de la vida es lo que nos lleva a algo tan importante como la confianza en uno mismo, confianza de querer y de poder cambiar, confianza en la seguridad de poder adaptarse a los cambio, confianza de que somos seres que crecemos en la medida en que aprendemos a adaptarnos y a crecer mediante dicha adaptación.

Desde que nacemos, crecemos, hasta que nos vamos, sin dejar de crecer.

17/1/11

¿Éxito o Esfuerzo?



Me ha llamado la atención un capítulo del libro 59 segundos de Richard Wiseman en el que trata sobre los halagos que hacemos en ocasiones a las personas, una veces para animarlas a pesar de que no hacen bien las cosas, otras para felicitarlas por los éxitos obtenidos, pero pocas veces por los esfuerzos realizados.

En una sociedad muy exigente vivimos para que las cosas se hagan como uno quiere y como uno desea. si salen bien, y si no uno puede quedarse en el anonimato y en el "no reconocimiento" de quien realmente es, del esfuerzo realizado en una tarea determinada o del papel que puede desempeñar en un momento Y

Y es comprensible, porque hemos vivido experiencias en lo que se ha valorado de uno es el resultado final de lo que hace y pocas veces los esfuerzos que tienen que realizar. Ejemplos tan claros como el día pueden ser el quehacer diario de una ama de casa, el de un padre o madre de familia, el trabajo frustrante de un vendedor que no ha llegado a sus objetivos después de todo un día de trabajo, o el del un deportista que no alcanza también los objetivos propuestos.

Alguien, en alta competición, decía en una ocasión que sólo pasan a la posteridad aquellos que ganan títulos. Y puede ser más que cierto. Valorar lo que se consigue deja en el anonimato, en el no reconocimiento y en la soledad a muchas personas en los diferentes ámbitos de la vida.

Detrás de cada persona hay esfuerzos, trabajo, dedicación, penas, alegrías y lágrimas. Pero sobre todo hay "personas", personas con sentimientos, con emociones y con necesidad de sentirse reconocidos especialmente por los más allegados, bien sea en el campo laboral, social o familiar.

¡Qué bueno sería apreciar el "esfuerzo" de cada persona! Y si el esfuerzo es poco, saber elogiarlo, para que ese elogio sirva como fuente de motivación para seguir esforzándose y ser reconocido, primero por uno mismo, y luego por los que más cerca viven o trabajan. ¡Elogiemos el esfuerzo y no tanto los resultados! 


14/1/11

Partiendo del éxito de otros



Escucho con atención 
a la gente que tiene la razón 
y prefiero seguir 
a los que tienen los resultados. 

Donald Trump


Admiramos a mucha gente en la vida. Los ojos se nos cuadran delante de la televisión viendo a todos aquellos que viven dentro del lujo y del dinero. En las revistas devoramos con ansiedad todas las vidas de aquellas personas que viven por encima de nuestras posibilidades. Añoramos muchas veces las vidas de esas personas e, independiente de si los estilos de vida que vemos son los mejores para una persona determinada, nos olvidamos el proceso del camino hacia el éxito.

Hay algo que creo que es cierto, el éxito no llega por casualidad. Incluso en aquellas situaciones donde puede haber tráfico de influencias, el éxito tiene un proceso, un proceso que no todo el mundo se para a observar, un camino que no todo el mundo está dispuesto a pagar el precio que hay que pagar y un proceso que, en el fondo, no todo el mundo quiere desarrollar.

Vemos, oímos, escuchamos y observamos. Deseamos y anhelamos. Queremos, pero en el fondo nos sentimos tan ajenos a nuestro propio éxito que ni nos molestamos en ver las posibilidades que tenemos. Descartamos nuestros sueños antes de tiempo, antes de valorarnos realmente con todas nuestras posibilidades. Y, como bien dice Donald Trump, lo importante no es acumular conocimientos, sino la sabiduría para saber vivir la vida en cada momento. Y el éxito de los demás, ¿por qué no puede ser el punto de partida nuestro?

13/1/11

Actitud silenciosa

Siempre me ha llamado la atención de la actitud de Jesús frente a Pilatos y frente a una situación de sufrimiento en la cruz. Me ha llamado la atención su actitud silenciosa y sin ánimos de justificación ni defensa. Algunos podríamos tacharla de actitud cobarde o prepotente. Cobarde por no tener la suficiente valentía de defenderse y de poner encima de la mesa todas las cartas a su favor. Prepotente porque considerándose Hijo de Dios podía saber el significa de lo que hacía y el resultado final , la resurrección. Pero lejos de estas dos posibles actitudes quiero quedarme en la que yo considero de gran valor y es la de la profunda creencia en los valores que el mostraba a lo largo de su vida.

Tendemos a demostrar y a querer agradar a los demás. Ello nos lleva a justificar, a explicar con detalle y a defender a ultranza nuestras ideas, valores, creencia y estilos de vida. Parece que en la aprobación o desapobración de nuestras actitudes, estilos de vida, creencias o ideas se nos va la vida y que de la gente depende nuestra vida, nuestra autoestima y lo que realmente somos.

Hay algo que tiene mucho más valor en sí: la propia vida. No somos lo que pensamos, ni lo que creemos. Somos lo que vivimos, lo que decidimos y aquello por lo que optamos. Es nuestra propia vida la que habla bien alto por cada uno de nosotros, y por muchas explicaciones que demos habrá quien lo vea, lo entienda, lo acepte o no, pero el auténtico valor es el que nosotros mismos le damos a lo que hacemos y plasmamos con nuestra vida.

No hay más ciego que quien no quiere ver, y por muchas explicaciones que demos, nuestra vida está ahí, para ser entendida o no. Lo importante es saber vivirla y valorarla, el resto ya no está en nuestras manos. Podríamos amar y entregar nuestro cuerpo a las llamas, hacer milagros, piruetas en el aire y todo lo que queramos para que los demás lo comprendan y entiendan, que si no lo entienden de nada nos servirá. Pero el sentido de la vida y de lo que hacemos o lo entendemos nosotros o perdemos el tiempo.

Es por eso que muchas veces el silencio es el mejor valedor de lo que hacemos. Ni nos metemos en lcuhas de que nos entiendan, ni de que nos acepten, ni de que tener que dar explicaciones. El tiempo dará a cada uno su razón, pero lo importante es saber vivir la vida con pleno significado, sabiendo nosotros mismos lo que hacemos y el significado que tiene para nosotros. Eso nos llenará de sentido y de satisfacción mucho más que vivir para satisfaccer a los demás esperando su respuesta.

12/1/11

Vivir





Nunca vivimos, 
sino que esperamos vivir, 
y, al estar siempre dispuestos a ser felices, 
es inevitable que nunca lo seamos 

(Pascal)

Esperamos, anhelamos y queremos ser felices y posiblemente no nos damos cuenta de que la felicidad está ahí, a nuestro lado, sin darnos cuenta. Tan solo necesitamos abrir los ojos y valorar lo que tenemos a nuestro alrededor.

¿Te has percatado alguna vez que nos quejamos por tonterías? ¿Te has fijado que en el fondo somos unos privilegiados porque tenemos más salud, dinero y recursos que muchos otros, y que esos muchos otros son capaces de sonreír más que nosotros?

Fíjate en los niños...., son capaces de jugar con cualquier cosa, de usar su cabeza para adaptarse y valorar lo que tienen, aunque sea una simple cuerda. Se fabrican sus monólogos, se inventan y se imaginan la vida.

Vemos más los errores que los éxitos, los defectos que los aciertos, lo malo que lo bueno. ¿Por qué no abrir los ojos y apreciar la vida tal cuál?

11/1/11

Equililibrio



“Necesitamos horizontes que nos inspiren, 
pero también saber manejar el día a día, 
saber vivir en el ahora, en el aquí”

Xavier Guix

Entre las ilusiones y la realidad siempre tiene que haber un equilibrio. La vida no se compone de sueños. Cada día tiene su afán, sus preocupaciones y sus necesidades, pero bien es cierto que los sueños de futuro forman parte de ellas y son los que nos animan a mejorar de forma constante y efectiva. El equilibrio, pues, tiene que darse para que los sueños puedan realizarse y para que éstos estén en función de las necesidades de cada día. Pero las necesidades diarias tienen que alimentarse de sueños para que éstas no se conviertan en verdaderas losas que hagan de nuestra existencia algo sin sentido.

Realidad y futura realidad, el hoy y el mañana son los que dan sentido a nuestras vidas.

10/1/11

Tiempo de incertidumbres



En tiempo de incertidumbres 
hay que optar por la acción y la creatividad. 
Lo importante es preguntarse 
qué hacemos con el tiempo 
y si solo queremos seguir 
siendo una pieza del decorado.

Xavier Guix

Hay quien dice que cuando uno se ve atrapado en una corriente de agua lo mejor es dejarse llevar por ésta hasta que ves la posibilidad de poder salirte de la fuerza de la misma sin resistencia alguna. Lo mismo puede ocurrir si te ves arrastrado por el viente o por corrientes de diferente índole como pueden ser económicas, afectivas, sociales, etc. Lo que si es importante es que se esté donde se esté y si se es consciente de lo que pasa hay que estar atentos a todos y a cada uno de los acontecimientos para poder elegir en cada momento el como vivirlo y, si es posible, poder crear las circunstancias oportunas. Por lo tanto, no es cuestión de dejarse llevar sino de tomar consciencia y de actuar.

Tal vez ésta sea una de las riquezas de la vida. La fluidez de las cosas, el continuo cambio, las circunstancias adversas, los acontecimientos inesperados son una llamada a algo importante, a usar nuestro cerebro y a desarrollar toda nuestras capacidad de adaptación, de creatividad, de desarrollo de propios recursos y de crecimiento personal.

El victimísmo, la añoranza de tiempos que ya no existen, la constante queja, la lamentación de que la vida no nos sonríe tan sólo nos lleva a una situación: la incapacidad de dar pasos, de actuar y quedarnos en el inmovilismo que nada nos ayuda a crecer o vivir. Nada mejor como pensar en lo que uno puede hacer, siempre se abren caminos a través de nuestra creatividad y de la utilización de los recursos o la combinación de éstos para crear otros nuevos.

Renovarse o morir


8/1/11

Lo esencial, nosotros



"En el mundo actual, 
se está invirtiendo cinco veces más 
en medicamentos para la virilidad masculina 
y silicona para mujeres, 
que en la cura del Alzheimer. 
De aquí a algunos años, 
tendremos viejas de tetas grandes 
y viejos con pene duro, 
pero ninguno de ellos 
se acordará para qué sirven".
Drauzio Varella
NOBEL DE MEDICINA

Hoy hablaba con Mari Jose, su tía y su padre de forma amena intercambiando el sentido de la vida y de la muerte después de la reciente muerte de la mujer de éste último, Fernando. Hablábamos sobre el sentido de la vida, de Dios, de la muerte, de la vida como energía en sí hasta que irrumpió una pregunta sobre Dios y el sufrimiento o la situación de los países empobrecidos.

A mi mente vino esta frase de Drauzio Varellla que me envió mi hermana por la mñana y la curiosa observación, que en ningún momento quiere aceptar la situación de penuria que puede vivir el tercer mundo, pero que no deja de llamarme la atención. El dato es que mientras en una parte del mundo, la parte empobrecida, la población sufre de hambre y miseria, en la otra parte del mundo la población rica sufrimos de impotencias sexuales, disgusto estético del propio cuerpo y el mayor porcentaje de infelicidad visto en la humanidad: depresiones, ansiedades y otras tantas enfermedades de carácter mental.

Dos situaciones de sufrimiento vividas, dos situaciones devastadoras, dos situaciones que producen la misma miseria y la misma muerte: una la física y la otra mental.

El Dios de la vida, energía, creación, positividad y evolución nos invita a invertir en lo esencial, en aquello que nos ayude a ser personas, a ser más nosotros mismos, a crecer sin ningún tipo de apegos ni de condicionamientos en la que podamos aplicar una máxima que rige todo: el amor y aceptación a si mismo, para poder amar a los demás. Tenemos que amarnos en lo que es esencial a nosotros mismos, que a fin de cuentas es lo único que permanece después de la muerte, nuestra esencia.

7/1/11

Cultivarse



Nada se cultiva por sí solo, 
ya el verbo mismo "cultivar", 
implica trabajo, esfuerzo, 
dedicación, y constancia. 
Una voluntad cultivada 
es una voluntad fortalecida, 
es el escudo que nos protege de los vicios, 
las dependencias, la perdida de la dignidad, 
la vagancia, las malas costumbres 
y hasta de lo inmoral.

La vida es un constante esfuerzo, camino de crecimiento y, hasta cierto punto, una constante lucha con uno mismo. Nada se logra por casualidad, sino es una auténtica lotería, y para ello hay que jugar y sacrificar algún dinero que otro, unas veces más. otras menos. Pero en el camino hacia el éxito hay una constante en todos aquellos que lo han logrado:

1. Metas claras. Saber hacia donde se va y por qué se quiere llegar. Incluso el mundo de la aventura tiene una meta clara que es encontrarse con lo nuevo y desconocido, algo que implica apertura.

2. Disposición. Estar abierto a dar pasos, a iniciar experiencias nuevas, a adentrarse en el camino de la inseguridad. La apertura nos confiere un gran grado de libertad.

3. Información. Caminamos, nos abrimos a lo nuevo pero nos informamos y vamos conociendo con mayor profundidad todo aquello que va apareciendo en nuestro camino, bien como algo que nos acerca o nos aleja de lo que queremos alcanzar.

4. Esfuerzo. Nada es fácil ni se consigue a la primera. Siempre hay obstáculos que nos frenan en la consecución de nuestros objetivos o que diezman nuestros ánimos. Nos ponen a prueba al punto de tener que escoger entre la perseverancia o el rendimiento.

5. Perseverancia. Fijamos nuestra vista en lo que queremos y no el que dejamos, en lo que elegimos y no en lo que abandonamos. El valor perseguido predomina siempre por encima de los resultados obtenidos. La fe en lo que se quiere alcanzar predomina sobre los pequeños fracasos que se pueden obtener. El proceso tiene más sentido que el resultado en sí. Se goza del camino y el resultado final aparece como el resultado de lo vivido en el proceso.

6. Dedicación. Elegimos, optamos, valoramos lo que queremos. Tiene sentido en sí y por ello se merece nuestro tiempo, y por ello aparece en nuestra vida no como una obligación sino como una vocación, una extensión de lo que somos y de lo que queremos llegar a ser.

5/1/11

Empezar por donde sea



Si no puedes terminar de decidir por dónde empezar,
 tan sólo empieza  
por alguna parte, 
con lo primero que te venga a la mente. 
Una vez que 
te hayas puesto en marcha 
y hayas empezado a darte cuenta, 
percibir por qué lo estás haciendo, 
estarás mucho mejor preparado 
para diseñar un plan que resulte efectivo.

La indecisión es uno de los peores enemigos que podemos encontrarnos dentro de nosotros mismos. Falta de seguridad, de confianza, de claridad o cualquier otro motivo puede mantenernos frenados en avanzar por el camino de la vida. Si la indecisión nos tiene deshojando la margarita, mientras la deshojemos una y otra vez, nos mantendrá parados, estáticos y si caminar hacia la consecución de nuestros objetivos.

Dar un paso, por pequeño que sea comienza a forjar dentro de nosotros una perspectiva de caminar hacia un objetivo. Bien es cierto que éste puede ser borroso, nada nítido pero a medida que vamos dando pequeños pasos vamos clarificando lo que queremos y lo que no, lo que perseguimos y por lo que optamos.

Son las pequeñas decisiones las que van forjando nuestra personalidad, nuestra vida, nuestros pasos y la claridad de lo que queremos conseguir. A medida que damos pasos vamos quitando la maleza, los arbustos, las piedras y, de esta manera, vamos viendo de forma más clara lo que tenemos frente a nosotros.

Si nos quedamos sin apartar éstos pequeños elementos que nos quitan la visión de lo que puede estar frente a nosotros, nos quedaremos poseídos por una parálisis mental, emocional, existencial y de toda nuestra vida que paralizará todo nuestro desarrollo persona.

Dar un paso, aunque sólo sea uno, siempre nos ayudará a tener una perspectiva nueva, por pequeña que sea, de la vida, de donde estamos y de hacia donde nos dirigimos.

4/1/11

Los amigos



Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, 
un mundo que tal vez no habría nacido 
si no lo hubíeramos conocido.

Anais Nin

La amistad es algo grande, y los amigos se cuentan con los dedos de la manos. Quien tiene un amigo, tiene un tesoro, reza así un proverbio, pero cuántas veces nos hemos parado a pensar en la cantidad de amigos, buenos amigos, que han aparecido por nuestra vida, reflexionar sobre lo que han aportado a nuestras vidas y, sobre todo, agradecerles lo que nos han aportado.

El recapitular un poco en lo que ellos nos han aportado es importante porque es no dejar pasar por alto esa semilla que han plantado en nuestra vida, y reflexionando permitimos que los valores florezcan de nuevo y no se marchiten.

Lo que las personas aportan a nuestra vida, esa semilla mencionada, no está sólo ahí para reconocerla, sino para valorarla y aprender de ella de tal manera que podamos incorporarla en nuestra vida de tal manera que nos permita crecer en valores que nos aportan otros.

Pero de la misma manera que la lluvia no cae en balde sobre la tierra, sino que penetra la tierra, la riega, la hacer germinar y crecer, así todo aquello que recibimos de los demás tampoco debería caer en balde o saco roto en nuestras vidas. El agradecimiento es algo importante: no sólo reconocemos lo que el otro nos aporta, sino que agradeciendo permitimos que la otra persona se de cuenta de su valía, al punto de que se sienta satisfecha y pueda seguir creciendo en eso que ya tiene. No hay nada como sentirse reconocido por los demás. Si bien es cierto que lo que hacemos es porque sale de nosotros de forma natural, siempre se fortalece a través de agradecimiento.

¿Cómo agradecer? Cada uno tiene su propio estilo, y si no lo ha desarrollado tan solo tiene que pensar en cómo le gustaría que le agradecieses a él mismo.

3/1/11

Comunicarse, algo más



Enzarzados en una medio discusión familiar se encontraban tres personas que hablaban sobre sus respectivos hijos y sobre situaciones familiares que no reflejaban las expectativas de los participantes en dicho dialogo. Yo participaba como mero observador, hasta que en un momento determinado irrumpí y pregunté:

¿Qué es la comunicación?

Una de las persona participantes, de forma rápida y clara, respondió:

"Yo les digo, les explico, me doy a entender".

Mis sospechas no tardaron en ver la luz. La comunicación no es tan sólo darse a entender, explicar los valores o sentimientos que uno puede tener o el darse a explicar. ¿Dónde estaba la otra u otras partes? La comunicación es también informarse de lo que el otro piensa, entender su posición, permitir que se explique y, por ello, valorar todas las formas de pensar y de actuar que se pueden dar en trono a nuestra vida o circunstancias.

Cuando dialogamos expresamos lo que creemos, sentimos o llevamos dentro, pero cuando dialogamos tenemos que aprender a valorar lo que los otros ven, sienten, creen o experimentan en sus vida. Nuestras realidad no se conforma tan sólo con nuestra verdad, que tal vez pueda estar distorsionada, sino con la realidad de los demás, que también puede estar distorsionada.

Tan sólo la apertura a escuchar, a informarse, a aprender de los demás y de nosotros mismos nos llevará a ser más empáticos y más efectivos, tanto con nosotros mismos como con los demás.

1/1/11

Disposición: Nuestra imágen real



Si miras a tu alrededor te encontrarás, por lo general, tres tipos des personas ante iniciativas o propuestas que se pueden hacer en la vida, en el entrono laboral, en nuestro entorno social: 

  1. Las que se apuntan rápidamente a la iniciativa, trayendo consigo optimismo, ganas, ilusiones, ideas y un espíritu servicial y de apoyo constante.
  2. Las que acogen las ideas y proyectos desde la pasividad, desde ese espíritu de ser empujados por los demás, y ante los que tienes siempre que entusiasmar, liderar, apoyar, animar, etc.
  3. Las que ponen siempre trabas a todo. Ven el lado negativo de todo. No sólo mueven un dedo sino que son la oposición viva y coleando de lo que quieres llevar a cabo. Actúan como freno en todo aquello que queremos llevar a cabo.
Siempre he admirado a los niños por su carácter entusiasta, por la disposición que tienen a echarte una mano, por su carácter aventurero e innovador. Pero también admiro a cantidad de adultos que se levantan cada día con ganas de vivir, de hacer algo nuevo, de no darse por vencidos, de buscar siempre soluciones y respuestas a las necesidades propias y de los demás.

La disposición es mucho más importante que el resultado en sí, pues es la puerta que nos conduce al éxito. La disposición es el valor a través del cual nos implicamos en lo que realmente queremos. Es la que refleja nuestra actitud real hacia nuestros objetivos y metas en la vida.

31/12/10

La actitud es lo que cuenta



«Estoy convencido que la vida es 
en un 10% lo que me sucede 
y el 90% cómo reacciono ante lo que me sucede. 
Y eso es lo que pasa con usted:
somos responsables de nuestras actitudes».

Chuck Swindoll

Yo si lo tengo claro, la actitud es lo que marca la diferencia en la vida. Lo vemos en la vida diaria. Si te lo crees, si estas convencido de que puedes lograrlo le echas todas las ganas del mundo y consigues lo que quieres y lo que te propones.

El problema es ser consciente de los condicionamientos que tenemos en la vida. ¿Qué nos hace tener una u otra actitud? Seamos sinceros. No pongamos excusas y descarguemos nuestra responsabilidad en terceros.

Hace poco hablaba con una amiga que quería lanzarse plenamente en el mundo profesional que se había forjado en la mente. Cuando le haces poner en papel a donde quiere llegar, el precio que tiene que pagar, las elecciones que tiene que hacer y las renuncias que tiene que asumir, empieza a darse cuenta de que l principal obstáculo nos son las circunstancias que le rodean, sino como ella asume esas circunstancias y como responde hacia ellas.

Cuando nuestra mente se fija en obstáculos y no en soluciones, cuando vemos las dificultades y no los alicientes, nos vemos totalmente frenados.

Mira por un momento a aquellos que van lanzados hacia sus objetivos. Observa su actitud, su campo de visión, su aspecto físico, sus respuestas a las dificultades. La meta, lo que le motiva llegar al objetivo, lo que supondrá en su vida el alcanzar lo que quiere ocupa su campo de visión. Es como el recién enamorado que sólo tiene en su mente a la persona amada.

Actitud, eso es lo que nos hace caminar con paso firme.

30/12/10

Ayudar a desarrollarse



Nunca resuelva un problema por la persona; 
resuélvalo con esa persona. 
Lleve a ese individuo 
a través de la secuencia 
que ya se ha dado para reconocer un problema.

John Maxwell

Decía Don Helder Cámara, obispo considerado comunista de Brasil, que a un pobre no le des pesacado, sino una caña para pescar. En un poema de Bertold Bretch que hoy pongo en el blogg de Presentaciones para pensar, la mejor manera de crecer es que nos rompan todos los puntos de apoyo que tenemos en la vida. Muchas veces caemos en actitudes paternalistas de sobreproteger a las personas que queremos, de dejarles las cosas hechas y de, por encima, sentirnos satisfechos de haber hecho una gran labor. La gran labor de la vida es hacer posible que cada uno se valga por sí mismo.

A veces mi hija me pone nervioso porque quiere hacer las cosas por si misma. Yo lo hago antes que ella, me digo a mi mismo, pero comprendo que hay que pasar por esas etapas de desesperación en las que las personas no llevan el mismo ritmo que uno. Lo vemos facilmente en la carretera cuando nos encontramos con alguien que apenas ha sacado el carnet de conducir. Va lento y puede llegar a desesperar a los demás.

Pero la vida nos hace regocijar y sentirnos mucho más plenos y satisfechos cuando hemos logrado que los demás dependan de si mismos, que crezcan a su ritmo y sean capaces de llevar a cabo sus planes, sus objetivos y sus ilusiones. Sentarnos como espectadores y ver como van dando cada paso puede ser una auténtica película del séptimo arte: ver el desarrollo y crecimiento, paso a paso de las personas que nos acompañan en el trabajo, en la familia, en nuestra comunidad.

Hay quien después de ¿ayudar? y resolverle los problemas a otro puede sentirse satisfecho y pleno por haber hecho una gran obra de amor o de caridad. Pero cuando desapareces tu, su situación persiste, el problema no ha desaparecido. Tal vez el ayudar a los demás tiene que ver más con la visión de los padres que ven a sus hijos volar del nido familiar e independizarse para navegar por la vida por si mismos. Los padres siempre estarán ahí, al quite, por cualquier necesidad que se pueda presentar, pero la gran alegría y satisfacción es ver como cada uno camina solo y por si mismo por la vida adelante.

29/12/10

Nuestra actitud en un vaso de agua



Al observar a las personas y sus problemas, 
he notado que la talla de las personas 
es más importante que la talla del problema. 
El problema parece más grande 
más pequeño 
si la persona es grande o pequeña.

John Maxwell

La manera en como afrontamos los problemas dice mucho de nosotros. Hay quien se ahoga en un vaso de agua, y hay quien hace del baso de agua un ancho mar en el que se puede nadar y hacer cosas varias. Hace unos meses leía que los grandes deportistas se han fraguado dentro de pequeños campos donde no tenían tanta libertad de movimientos. La estrechez, la incomodidad y lo incomodo de las instalaciones hacían despertar su ingenio al punto que cuando menos se lo pensaban habían desarrollado cualidades mucho mejores y adaptadas a la situación en la que estaban. Cuando tenían que desarrollarlas en condiciones normales sus capacidades y triunfos se dejaban ver de manera notoria.

¿Qué hace que unos se ahoguen en un vaso de agua mientras otros salen a flote y desarrollan más cualidades? Como dice John Maxwell es la talla con la que nos hacemos. Y lo peor de todo es que nos encorsetamos en actitudes aprendidas, en situaciones que llevamos viviendo por años y no queremos salir de nuestra zona de confort a pesar de que esa zona sea pobre y no aporte gran cosa a nuestras vidas.

Hay experiencias realmente interesantes al respecto, además de las ya mencionadas en cuanto a los deportes y de cómo practicarlos en espacios diminutos. Otra experiencia similar, pero totalmente diferente, es la apertura de mente cuando sales de tu país, bien de turismo, bien para ir a vivir o trabajar en el exterior. ¿Qué sucede? No eres el mismo. El contacto con otros países, con otras culturas, con otras formas de pensar nos ponen en una situación en la que nuestra mente se abre y se enriquece mucho más con lo que podemos ver y sentir en otras personas. Aparece no sólo la flexibilidad, sino también un mayor espectro de posibilidades desde los que podemos elegir en nuestra vida.

Las tallas más valoradas son las que más se forjan, y la experiencia, la vida, las dificultades y lo que es diferente hace que afrontemos la vida y las situaciones con mayor profundidad y calidad de vida

28/12/10

Los obstáculos



Hoy ha sido uno de esos días en los que parece que todos los astros se confabulan en contra de uno. Un cliente que te hace recorrer 40 kilómetros, de deja colgado, desconecta su teléfono, pierdes el viaje, pierdes algo más importante como es el tiempo y te quedas con un palmo de narices. Para colmo de males se me muere de repente el teléfono de trabajo y no puedo recuperarlo, toda  la información ahí dentro y sin poder encenderlo. Un cliente que tenía apalabrado un piso para mi, se lo embarga el banco y todos mis planes se ven alterados. Y así varias cosas más. Ante un día aciago, ¿cómo reaccionar?

Los días son lo que son, no podemos cambiar los hechos ni las circunstancias, pero si como reaccionar hacia ellas. Hay momentos en los que el mal humor, la desilusión, el sentirse no respetado en el trabajo que se hace, en no poder utilizar los medios que necesitas o tener que reorganizar todos tus planes hacen que te sientas mal. Pero, como decía en una ocasión una buena amiga mia de México, ¿qué puedes aprender de cada situación?

Ante los obstáculos puedo sentirme victima, pero también puedo sentirme creativo. Puedo desilusionarme, pero también es cierto que puedo acrecentar la ilusión y el autoestima si consigo superar y redirigir objetivos planteados. Cada obstáculo nos llama a la superación, cada dificultad a la creatividad, cada puerta que se cierra a abrir una ventana o cualquier tipo de hueco.

Los que así actúan cuando se encuentran con una enfermedad buscan su antídoto, los que que encuentran una familia destrozada intentan reconstruirla, los que se encuentran con un mundo que vive en la miseria buscan la justicia y una mejor globalización.

Dificultad no es sinónimo de abandono, ni de claudicación, ni de rendición, ni de resignación. Dificultad y obstáculo es sinónimo de creatividad, de superación, de excelencia, de búsqueda de lo mejor.

27/12/10

¿Y ahora qué?



Oía hablar a alguien sobre la hipocresía de la Navidad. Acabada la fecha todo podemos volver a la hipocresía y seguir con todos los dimes y diretes de la vida cotidiana. ¿Es así la realidad? Tal vez para algunos sea esa la realidad, para otros no. ¿Dónde estriba la diferencia? Posiblemente no en la forma de vivir estas fiestas o acontecimientos, sino en el significado que los acontecimientos tienen en sí.

Para quienes podemos vivir el espíritu de la Navidad como una mera costumbre cultural, ésta fiesta no tiene ningún tipo de trascendencia para nuestras vidas. Todo se puede quedar en el folclore, en las comidas, en los regalos o en la vacaciones, por no decir unos encuentros familiares que pueden tener una mayor o menor riqueza.

Para aquellos para quien las fiestas tiene un significado que va más allá de lo folclórico, estos temas no tienen apenas trascendencia y las fechas no son sino una más del calendario ya que la vida está impregnada del espíritu de lo que sus creencias representan.

Una navidad para quien realmente cree en ella no es una fecha, sino un estilo de vida, al igual que una bandera para aquel que ama a su patria no es un signo más, sino una identificación y un sentido de pertenencia a un grupo, a una nación y a unos valores.

¿Qué hay detrás de todo ello? Vivir de costumbres y no de los valores que hay detrás de las costumbre. Por eso...., después de la navidad qué? Seguir viviéndola, pues Navidad no es una fecha, ni unas comidas, ni unos regalos. Es un estilo de de dejar nacer la luz en medio de las tinieblas, la vida en medio de la muerte y la esperanza en medio de la frustración. Y de seguro que a lo largo del año y de la vida habrá más de una ocasión y de un momento para vivir este espíritu. Lo único que las fechas están ahí como recordatorios, pero el espíritu va mucho más allá de la fechas.