¿Qué hace posible un “primer paso” en la consecución de un objetivo? ¿Qué nos permite darlo y vencer las barreras que nos frenan? ¿Qué ha impulsado a la mayor parte de inventores, creadores o reformistas a desafiar lo conocido por lo que había que conocer?
La capacidad de imaginarse el futuro, el poder vivirlo de forma anticipada, el creérnoslo nosotros mismos, el permitir que forme parte constante de nuestra vida, acompañándonos a donde quiera que vayamos, el hacer que nuestra mirada de forma inconsciente e involuntaria se dirija hacia lo deseado. Podría decir que la “obsesión”, y en el sentido positivo sin caer en lo patológico, sería lo que posibilitaría “un primer paso” hacia lo que realmente queremos alcanzar.
En éstos momentos tengo a mi hija, de seis años, contando los días que faltan para ver a su abuela, mi madre, a quien no ve desde Septiembre. Cada día me dice los días que faltan y me dice la fecha exacta del día en que estamos, y del día en que tomaremos el avión. Su abuela, con la que habla regularmente largo y tendido todas las semanas, es algo y alguien a quien tiene en su mente; es su sueño, es su placer y es su ilusión en éstos momentos. Es, en un muy buen sentido de la palabra, un capricho muy importante.
¿De qué nos encaprichamos? ¿Por qué nos encaprichamos? ¿Qué mecanismo mental utilizamos cuando nos encaprichamos? ¿Cómo fijamos en la mente el capricho? De la misma manera que nosotros fijamos interiormente puestos caprichos, podemos fijar de la misma intensidad aquellas metas e ilusiones que tanto deseamos y que nos parecen imposibles alcanzar.
Dar un paso implica prepararse mentalmente para ello. Te dejo unas cuantas frases que pueden ayudar a implicarnos en nuestros sueños tomando la iniciativa de ser nosotros mismos los que damos el paso:
Cuanto más positiva y esperanzadora es una imagen del futuro, más positiva es la acción del presente.
Nos movemos en la dirección en la que proyectamos nuestras imágenes de futuro.
La imaginación inspira acción.
Si nos imaginamos el conjunto y la meta iremos hacia ella.
Necesitamos crear el sueño de lo que queremos llegar a ser.
Construimos mediante conversaciones cuando compartimos nuestros logros y generamos proposiciones provocativas para crear el mundo, la familia o empresa ideal.
Nada está dirigido desde el principio. Todas las ideas son bienvenidas. Brainstorming (lluvia de ideas).
Conectar la memoria, la imaginación y la anticipación, la esperanza espera que una realidad que está aún embrionaria.
El miedo a dejarse llevar, desear lo que todavía no existe, la seguridad de lo conocido y probar lo que puede ser y adentrarse en lo desconocido.
Una canción: Alex Ubago. Tu estás siempre en mi mente.
Ejercita el lado derecho de tu cerebro. ¿Cuántas figuras eres capaz de encontrar en esta foto? Haz CLICK sobre ella para verla, si quieres, un poco más grande.
Estamos en unas fiestas con una gran carga emotiva: las navidades. Aquí en España la fiesta de los Reyes Magos, en otros lados la de Papa Noel, levanta pasiones, movimiento en los comercios, gente a toda prisa en las calles y centros comerciales. Y todo gira alrededor de todo un mensaje poético donde las felicitaciones van de un lado a otro, ¿Y de fondo? Un árbol lleno de colores, unas comidas familiares, unos regalos sorpresa y cantidad de jolgorio, alegría, sonrisas y abrazos que a veces duran lo que un suspiro, otras son la continuidad de una vida radiante y, en otras, un cambio radical y sincero, además del sentido religioso, cultural y familiar.
Es curioso, pero toda esta parafernalia forma parte de nuestra vida que cada día se ve de forma más clara y evidente cuando vemos que volvemos a la poesía, a las películas de niños con gran transfondo social, los anuncios con cargas emotivas que intentan vendernos todo lo habido y por haber. El mensaje, y la gran competencia que hay en ellos, hacen que las formas sean importantes par impactar de mejor manera y de forma más impactante en cada uno de nosotros.
Estamos rodeados totalmente por el “mundo de las formas”, un mundo que es muy cuidado para que el mensaje pueda llegar a su destino con toda la intensidad que el objetivo requiere. Es por ello que para nosotros debería ser importante también importante la manera en como compartimos no sólo nuestro mensaje a los demás sino también a nosotros mismos.
Si vamos pregonando por ahí adelante que “esta vida es un valle de lágrima”, “que no merece la pena el esfuerzo”, que “mi meta es imposible”, haremos que el mundo de las ilusiones se nos venga abajo y los sueños y metas se nos vengan abajo también. Nosotros necesitamos “creernos” que podemos alcanzar los sueños y metas. Debemos vivirlos, soñarlos e imaginarlos como la magia de Disney, de lo contrario no seremos capaz de dar ni tan siquiera el primer paso para la consecución de éstos. Tenemos que cambiar nuestro mensaje negativo y pesimista por el positivo y optimista.
Soñar, desear y empapelar estos sueños y deseos con fabulas, música, canciones, poesías, cuentos, proverbios, refranes e historias que potencian la ilusión, el realismo que hay dentro de nosotros viene a ser como la gasolina que llena los tanques de nuestro espíritu. Tenemos que ser como niños que viven la ilusión con gran realidad, pero sabiendo y siendo conscientes de que la ilusión en muchas ocasiones es alcanzable, como así nos lo han mostrado muchas personas que han dejado la patente de sus sueños entre nosotros y de los cuales nos estamos sirviendo.
Vistámonos de todo éste tipo de envoltorios de la misma manera que nos vestimos para una fiesta. Llenemos nuestra taza, nuestra vida de mensajes positivos. Transformemos nuestras vidas enfocando todo de forma positiva. Cambiemos los mensajes negativos en positivos, creámonoslos, vivámoslos, deseémoslos y abramos la esencia de nuestras habilidades, fortalezas, talentos, virtudes, creencias y valores con la misma ilusión con la que la abren los niños en sus regalos porque nuestra vida se transformará. Está claro que la forma en como decimos y nos decimos las cosas es fundamental.
Dime lo que te preguntas y te diré hacia donde vas.
Tanto va el cantaro a la fuente, que acaba por romperse. Así reza uno de los refranes más populares que tenemos. Lo malo del refrán es que solemos utilizarlo para hacer hincapié en situaciones negativas que hemos vivido y que mal han acabado. ¿Te imaginas qué ésta premisa podría ser el punto de partida para la consecución de objetivos o metas que nos propongamos.
Es cierto que cuántas más veces vaya el cántaro a la fuente, más posibilidades tiene de romperse. Y cuántas más veces indagemos, busquemos, soñemos y caminemos por las sendas de los objetivos que nos propongamos más posibilidades tenemos de que cumplan los objetivos y las metas que nos prpongamos.
No tenemos que mirar muy lejos para ver cumplirse éste razonamiento porque en la medida en la que nos proponemos de indagar algo en una dirección los hechos demuestras que se cumplen los deseos. Ejemplo de ello los tenemos a montones en la ciencia. El hombre quería volar, ¿no? La respuesta a la indagación está en la avioneta, luego en el avió, más tarde en el paracaidas, despúes vino el helicoptero, el parapente, el aldelta y un sin fin de artilugios que hacen que el capricho del hombre se vuelva realidad.
¿Qué es lo que hace posible el deseo? Lo primero la necesidad o el capricho de querer llegar o conseguir algo. El segundo paso, importante, pero que muy importante, es la indagación, el hacerse preguntas sobre lo que uno quiere realizar, el plantearse los obstáculos que tiene que salvar, y los caminos y el coste o precio que tiene que pagar. Pero el pensar, hacerse preguntas, el indagar y averiguar son los elementos que marcan la pauta. El pensamiento dirigido es el primer paso en la acción que damos, porque allí donde ponemos la mente, ponemos la voluntad y luego ponemos los pies. La mente es la que puede marcar el camino a seguir.
Hoy tenemos innumerables ejemplos de personas que has abierto las ventana a la mente, la han dejado en libertad para que investigue, indague y búsque los caminos más aporpiados para encontrar la solución a tantas necesidades de todo tipo. Y la mente no tiene limites, porque si algunos eran considerados locos porque soñaban en volar, o en la luz, o en el telefono o en medicamentos, etc, la vida, hoy en día les da la razón.
Somos personas con capacidad para pensar, imaginar y soñar en un mundo mejor pero,
¿Utlizamos nuestra mente para ello?
¿Le damos rienda suelta a nuestros pensamientos?
¿En qué utilizamos realmente nuestra mente?
¿Sabías que lo que piensas, bueno o malo, lo produces y transformas en actitudes?
Si pudieras realizar tus sueños cuales tres te gustaría alcanzar?
¿Indagas sobre ellos?
¿Te informas de cómo alcanzarlos?
¿Los compartes?
¿Qué psasaría si lo hicieras?
Te dejo con unas personas que han soñado y han alcanzado los sueños. Unos directamente, otros dejando la brecha abierta:
Mi vida como sacerdote se veía bastante realizada. No podía quejarme del trabajo que llevaba. De una misa en el fin de semana llegamos a una tercera. El templo se llenaba de gente, de niño, de jóvenes, de adultos y de ancianos. Equipos de guitarras, baloncesto, balonmano y fubíto nacieron al calor de la comunidad con gente que se ofrecía de forma altruista. Grupos sociales, culturales y deportivos. En la gente había un sentido de pertenencia a un grupo, a una comunidad.
Yo, debido al trabajo, pedí ayuda al Obispado, para que mandaran un sacerdote que ejerciera de párroco. Yo quería estar en un segundo plano. El que mandaron, nada más pisar la iglesia, dijo delante de un buen número de catequistas que “había que barrer con todo”. Al final…., lo consiguió. Y casi todo lo construido se vino abajo.
Es una pena, pero en realidad suele suceder. Queremos construir, y para ello derribamos con todo aquello que nos gusta. No importa la historia de la gente, sus sentimientos, su experiencia. Y lo malo es que muchas veces no solo derribamos sino que no somos capaces de construir nada en su lugar.
En la vida nos tenemos que enfrentar a dos actitudes bien diferentes, la positiva y la negativa, la constructora y la destructora, la que aporta y la que no lo hace. Construir un futuro, llegar a las metas, conseguir los ideales exige una actitud positiva, constructiva y sobre todo atenta a lo que hay para ir construyendo desde lo que existe. No podemos ignorar los aspectos positivos que hay en nuestra vida o nuestro alrededor. No es cuestión simplemente de respeto, lo es también de estrategia. Necesitamos de los recursos positivos, propios y ajenos, para construir una sociedad, una familia y una empresa en la que nos sintamos a gusto.
Cuanto más a gusto nos sintamos, más felicidad, energía y productividad tendremos en la vida, en el negocio, en la familia o dentro de uno mismo. Y para ello tenemos que desarrollarnos y permitir que los demás se desarrollen. La vida no es cuestión de uno solo. Es fácil, muy fácil, fijarnos en lo negativo y trabajar para extirparlo. Es difícil, más difícil, el fijarnos en lo positivo, centrarnos en ello, potenciarlo y crecer a partir de ello.
A veces es interesante el ver como trabajando desde ambientes hostiles, negativos o simplemente que no coinciden con nuestra manera de pensar o de vivir podemos llegar a conseguir resultados interesantes partiendo de lo que une y no de lo que separa, de las fortalezas y no de las debilidades, de los recursos y no de las carencias.
¿Qué ocurriría si hoy me dedico a ver los recursos positivos que tengo yo, los miembros de mi familia o el entorno laboral en el que me encuentro?
¿Qué pasaría si en la familia tuviéramos una perspectiva más positiva y potenciáramos los recursos naturales de cada uno de los miembros?
¿Qué sucedería en nuestro entorno laboral si tuviéramos la misma actitud?
¿Cómo podemos aprovechar estos recursos? ¿Cómo podemos potenciarlos?
¿Qué metas u objetivos podríamos alcanzar si uniéramos todos los recursos que poseemos?
La verdad es que las metas, cuando se unen todos los recursos, son imaginables. Hay un amplio horizonte que se abre frente a nosotros. Pero la decisión última es de cada uno. ¿Qué pasaría si me decido a construir, a aportar, a colaborar, a potenciar en vez de poner peros, frenar, derribar, dudar o destruir?
Construir es algo que nos hace sentirnos protagonistas de nuestra propia vida. Y que cosa más bonita el ver plasmados los sueños, y cuantos más participen, más realizados nos sentiremos, más felices seremos y más productivos seremos.
No estaría demás el apreciar y agradecer lo positivo de los demás. Reconocerlo y agradecerlo puede abrir nuevos caminos.
Hay una bonita canción religiosa que nos invita a tener una actitud constructiva: El Himno de San Francisco.
Y hay una pequeña historia de una maestra que nos deja ver la importancia de tener una actitud constructiva en la vida. Te invito a escucharla.
Cada día podemos ver un mayor número de personas y grupos humanos que desarrollan un valor que es el de la cooperación y la solidaridad. ONG´s a lo largo del mundo desarrollan actividades altruistas tanto en paises en desarrollo como aquellos que ya lo están pero que tienen grupos sociales desfavorecidos.
Pero al hilo de la gente que está ayudando desde el punto de vista social a la gente desfavorecida hoy vemos un nuevo movimiento de cooperación que está creciendo a ritmos agigantados: Internet, la Webb 2.0, las redes sociales y otros medios también han llegado a comprender la importancia de la ayuda y del compartir experiencias, conocimientos y formas de ver o pensar. Se comparte lo que se tiene y lo que se siente. Podemos poner dudas en una página y en no menos de 24 horas tienes a quien te responde y te ayuda a superarlas y, a veces, con más de una respuesta o sugerencia diferente.
Al mismo tiempo en los colegios se busca cada vez más los trabajos en equipo. El hecho de que dos o más mentes trabajen juntas erriquece y motiva más a las personas. Y no sólo en los colegios. Hoy, y a través de las redes, hasta en el campo científico se llevan a cabo programas y estudios realmente importantes.
En definitiva, cooperar, compartir, apoyarse mutuamente es un camino que está llevando a la sociedad a un mundo más humano y solidario aunque haya situaciones que intenten aprovecharse de ésta situación. Esta nueva actitud de cooperación comporta muchos valores:
Se construyen sentimientos de solidaridad y confianza entre las personas.
Permite encontrar más soluciones a los diferentes problemas que se plantean.
Se abre la puerta a una mayor creatividad.
Las personas se erigen en sujetos de su propia historia.
Hay un mayor crecimiento personal: no solo se recibe, sino también que se aporta.
Se crece en la capacidad de escucha hacia el otro.
Se animan unos a otros, por lo que se potencia al otro.
Hay una mayor capacidad de pedir ayuda. Los sentimientos negativos pueden quedar relegados en un segundo plano.
Se critican las ideas y no las personas.
Hay un mayor sentimiento de pertenencia a un grupo y a una sociedad.
En definitiva, ayudamos y se nos ayuda, aportamos y recibimos, somos más conscientes de la importancia de nosotros mismos y de los demás. Y sin darnos cuenta vamos construyendo un mundo mejor.
Tomemos consciencia de los momentos en que hemos cooperado:
Era una simple alcantarilla a la que, por circunstancias que desconozco, le faltaba la tapadera. Era un día soleado, por lo que no creo que fuera por cuestión de la lluvia. Pero en fín, allí estaba la alcantarilla sin su tapadera. Es más, la subsodicha estaba tan solo a unos cincuenta centimetros de distancia.
Durante un rato pude observar a la gente, pues me encontraba tomando un café muy cerca del sitio en cuestión. Había unos que saltaban por encima del ahujero como si de un juego se tratara, otros giraban hacia la izquierda o hacia la derecha para esquivarla y dejarla a un lado sin ningún tipo de peligro. Había quien pasaba de largo como si nada, y los había que se paraban para ver que sucedía dentro de aquél espacio.
De todos los que por allí pasaron, que no fueron pocos, tan sólo uno se paró, miró hacia el interior de la alcantarilla, vio que no había ningún tipo de señalización y se dirigió hacia la tapadera colocandola donde le correspondía y se fue con toda la tranquilidad del mundo.
Poco después me puse a pensar en la alcantarilla y la vida. La alcantarilla me invitó a pensar que muchas veces ante los obstáculos de la vida intentamos saltarlos, esquivarlos, pasar de largo, mirar hacia ellos y seguir como si nada. Pero también me ayudó a pensar que son pocos los que se deciden a reparar, a arreglar o a poner las cosas en su sitio.
Vivo con la creencia de que son otros los que tienen que arreglarme las cosas, colocarlas donde creo que van y, en definitiva, son los otros los que tienen que hacer o solucionarne los problemas. Mientras tanto sigo esquivando, saltando, pasando de largo y sin coger al toro por los cuernos.
La alcantarilla me enseña que no vivo solo para mí. Vivo también para los demás y es mi responsabilidad dar el paso cuando yo veo la necesidad. Y en la medida en que cada obstáculo me ayude a tapar ahujeros, mi vida no sólo se desarrollará sino que también dejaré una pequeña impronta de mi vida para los demás, aunque no pase a la historia; aunque lo que haga sea parte de mi historia y de la misma historia de la vida.
Una pequeña historieta que me llegó ayer por e-mail:
Un presumido estudiante que se encontraba en un autobús lleno hasta los topes... se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado enfrente, porqué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo," - dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor - los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando en la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte.
Tenemos naves con energía nuclear y coches eléctricos y de hidrógeno. Ordenadores con procesos a la velocidad de la luz y más..."
Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
"Tienes razón, hijo mío.Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes... así que las inventamos. Ahora, ¡arrogante niñato!, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?"
Para conseguir algo nuevo,
debes hacer algo diferente.
(Albert Einstein)
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En los momentos de crisis,
sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento.
En algún momento de nuestra vida hemos preparado minuciosamente algún acontecimiento: una comida, una fiesta, unas oposiciones, una entrevista de trabajo, etc. Y las preparaciones, por lo general, solemos hacerlas a conciencia, sobre todo si lo vamos a acometer es importante para nosotros.
Los detalles tienen, o al menos nosotros se la damos, mucha importancia. A veces el carácter perfeccionista y la meticulosidad pueden llegar a ser realmente obsesionantes, pero forman parte de un proceso en el que queremos ver todo plasmado tal y como lo hemos vivido en la mente. Si no salen las cosas tal y como nos las hemos trazado en la mente puede que tengamos acceso a una fuerte frustración, sobre todo si el resultado final no llega a cuajar.
Los detalles son importantes, a veces mucho más importantes de lo que nosotros podemos creer. En los detalles vertimos muchas emociones que nos impulsan y que dejan una impronta de cada uno de nosotros. Pero en los detalles también podemos encontrar una puerta que se abre a quien toca a ella, y es que los detalles tienen en cuenta no sólo las emociones de quien los muestra sino también los sentimientos de quien los recibe.
En la vida real y en la consecución de los múltiples objetivos que podemos tener nos encontramos que los detalles son importantes a la hora de planificar un camino a realizar o un objetivo a conseguir. Trazarlo en la mente, pasarlo a un papel, tener en cuenta los obstáculos que nos podemos encontrar, al mismo tiempo que vemos alternativas que podemos tener ante las dificultades, es una manera de tener en cuenta los múltiples detalles de los que no podemos olvidarnos.
Si bien es cierto que la vida no es algo fijo, que todo es movimiento y todo es relativo, también es cierto que la naturaleza nos ofrece sistemas a través de los que todo se rige. Y todos estos sistemas están llenos de detalles. ¿Te imaginas la cantidad de detalles que hacen posible que todas las células de nuestro cuerpo estén unidas y llevando a cabo satisfactoriamente una función?
La guerra, la economía, la política, las empresas…., todo tiene una estrategia; todo tiene un proceso con cantidad de detalles a tener en cuenta. Y la vida de cada día también, al punto de tener que apuntarlo en una agenda y no querer que pasen desapercibidas. Hasta la más mínima mancha en una prenda de vestir forma parte del detalle.
Es por ello que a la hora de diseñar nuestra vida, nuestros objetivos, nuestras metas es imprescindible no sólo el tenerlas en mente. Es importante plasmarlas en papel, para ir diseñando los detalles a tener en cuenta en el proceso. Con ello tendremos más perspectivas y seremos más conscientes de los detalles a tener en cuenta.
Con ello ganaremos capacidad de observación, mayor realismo, una gran capacidad de creatividad, recursos ante las dificultades, valorar aspectos que antes no lo eran o de los que ti tan siquiera éramos conscientes. A la larga nos ayudará incluso a tener una mayor empatía con el entorno al punto de podremos enriquecernos de él, le sacaremos más provecho y podremos contar con él. Y también, ¿por qué no?, confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad de recursos.
Un buen ejercicio será el planear concienzudamente un objetivo, el darle más de tres o cuatro salidas a las dificultades que creamos podamos encontrar. Otra puede ser observar tranquilamente la cantidad de detalles que hay a nuestro alrededor, tanto a nivel personal, como de personas o como de la naturaleza.
Un libro: el arte de la estrategia de Maquiavelo
Una canción bonita sobre la importancia de los detalles:
Siempre me ha llamado la atención los atletas cuando van a acometer una prueba: hablan solos, hacen gestos, ensayan mentalmente cada paso que van a dar. Parecen fuera de sí, como que el ambiente y todo lo que les rodea no existiera. Si uno no supiera lo que van a hacer dirían que estaban locos.
En la vida tendemos a preparar nuestros encuentros y compromisos. Todo aquello que es importante ocupa un lugar en la mente. Y cuanto más importante es, más sitio le dejamos en la mente. Repasamos una y otra vez todo lo que nos gustaría que sucediera. Y cuando así lo hacemos parece que coronamos con éxito el trabajo realizado consiguiendo los elogios de aquellos que se han servido de él.
Pero hay refranes que también están ahí para mantenernos alerta de lo que puede ser el sentido de la acomodación a la realidad. “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, es uno de ellos. Y es que cuando en la vida nos dormimos, dejamos de soñar, y cuando dejamos de soñar, ya no tenemos nuevas expectativas, y si no hay expectativas, difícilmente estamos en movimiento.
Soñar e imaginarnos algo nuevo y enriquecedor partiendo de las cualidades y fortalezas que llevamos dentro es el principio del éxito. Y lo es no por idealismo en sí, sino porque al haber descubierto en nosotros las cualidades y fortalezas que hemos usado para triunfar en otras ocasiones, lo que estamos haciendo es asociar a nuestra vida algo que ya hay en nosotros y que forma parte del éxito que ya hemos alcanzado en otros momentos de nuestra vida, en los que nosotros y no otros, hemos sido los artífices y protagonistas de haber coronado felizmente lo que buscábamos. Y si hemos tenido apoyo de fuera, de otras personas, es porque hemos sabido buscarlo o aceptarlo como estrategia, siendo nosotros lo que elegimos aceptar esos apoyos o no.
¿Recuerdo mis capacidades de imaginar y de soñar?
¿Recuerdo los momentos y sitios donde era capaz de ser más creativo o imaginativo?
¿Recuerdo todos lo beneficios que han aportado la imaginación a conseguir mis objetivos?
Tengo que darle tiempo a la imaginación, es un recurso que tengo dentro de mí. Es aquello que aportará a mi vida más ilusión y más esperanza, así como más ganas de conseguir mis objetivos.
Imaginar, imaginar y más imaginar, sin olvidar, claro está, de “dar el paso”.
Despierta la imaginación, deja que ésta canción de Perales te ayude: Que canten los niños"
Era la primera vez que tenía que pasar por una hamaca o puente colgante para poder llegar al otro lado del río en mi camino haciua un pueblo. En un principio creí que no había problema alguno, pero al poner los pies sobre la hamaca ésta comenzó a tambalearse. Y si a esto le añadí el hecho de ser una hamaca hecha de bejucos y medio destartalada, con un rio debajo que dejaba escuchar el ruído de sus aguas turbulentas, con la impresión de que había una corriente de agua, de ruído y de aire que te llevaban con ella, la cosa cambiaba.
Puse el pie, sentí como se tambaleaba y la duda, el miedo y la indecisión se instalaron en mi. Miré hacia atrás, hacia mis acompañantes, les hize un gesto que ellos comprendieron al momento, pero al que uno de ellos respondió de forma inmediata:
Los pies….., en las cuerdas, entrecruzánose para que permitan el equilibrio, me dijo é de forma muy amable; la mirada al frente, directa al objetivo, al final del puente. No mires para abajo. Siente los bejucos bajo tus pies, y la mirada al frente. No le hagas caso al ruído de la corriente. Y no mires hacia abajo.
Fe y duda, miedo y desafío, quedarse o llegar; toda una serie de sentimientos que se entremezclaban en mi interior. Pero no quedaba otra, tenía que cruzar si quería llegar a mi destino.
Silencio interior, saber que otros eran capazes de hacerlo, confiar en mí, seguir unas pautas, diseñarlas en mi mente, creer en ellas, mirar al frente, no dejarse llevar por los ruidos ni por aquello que podía distraerme: centrarme en lo que hacía, en cada movimiento. Era lo que tenía que hacer
¿Lo más difícil? ¡El primer paso! Pero lo primero era lo primero, lo anteriormente citado. Y llegó el momento. Simplemente cerré los ojos, me visualizé haciéndolo todo. Me centré en el proceso, conté hasta tres y allá fui. Lentamente y sin prisas di el paso.
La hamaca se balanzeaba unos 45 grados hacia los lados. ¿La tentación? Mirar a los lados, hacia abajo, aferrarme y no querer caminar. Pero di otro paso más, mirando al frente, al objetivo, sintiendo cada unión de bejucos bajo mis pies y analizando de reojo y sin perder de vista el objetivo y cada lugar donde tenía que apoyar los pies.
El primer paso es esencial, en el traduces tus pensamientos en acción. En él te liberas del stress que te produce el tener que cambiar de lo conocido a lo por conocer. En él comienzas a confiar más, en ti mismo y en tus recursos, que en aquellas cosas o situaciones en las que te encontrabas cómodo.
El primer paso, el paso que se convierte en motivador y liberador. Todo es cuestión de confianza en uno mismo. Y el pequeño paso, por diminuto que sea, comienza a abrir el círculo y hacer de él una espiral, una espiral que acabará abriendo las opciones, las posibilidades y los mismos recursos de uno mismo. tán sólo un primer paso.
No podía estar mucho más tiempo allí visualizando el miedo y la inseguridad. Miré hacía atrás, y con mi mirada compartí mis miedos, y alguien son sus palabras y experiencia compartió su seguridad, seguridad que yo hize mia y que a lo largo del tiempo me permitió pasar por diferentes hamacas de diferentes hechuras, a una velocidad más rápida e incluso mirando hacia los lados y hacia abajo.
Pon fecha y hora para tu paso. De verdad, márquate un día, una hora, un momento concreto y no dejes que tu paso se vaya pòstergando.No dejes que el tiempo te robe la seguridad y la ilusión. Deja que el primer paso te robe la mente, visualizalo, viviendolo. Pero sobre todo vive la cercanía del objetivo a cada paso que des. Siente el placer de pisar firme, de saber que ahí donde pisas es terrero, bejuco, ilusión firme y con sentido que te conduce al otro lado, a la otra orilla.
que en sus días de estudiante
habían saboreado
el puro gozo de pintar
eran los que se habían convertido
en auténticos pintores?
¿Sabías que aquellos
que habían sido motivados
por ensueños de fama y riqueza
abandonaron el arte
poco después de graduarse?
(Csikszentmihalyi)
Hace unos días el cantante Raphael, con ocasión de su 50 aniversario como cantante, y ante una pregunta de en qué consistía su éxito, éste contestaba: “Hacer lo que me gusta”. Más de uno puede pensar que es un privilegio, pero no, porque en el día a día tenemos ocasiones de hacer lo que nos gusta y esas son las ocasiones que tenemos que aprovechar para disfrutarlas, exprimirlas y sacerles todo el jugo.
Ante ello nos queda el preguntarnos de forma sincera dos cosas:
1. ¿Disfruto de lo que hago? ¿Disfruto de mi familia? ¿Disfruto de mis amigos? ¿Disfruto de mi trabajo? Y la más importante, a mi modo de ver, ¿disfruto de mi mismo? Si respondo con un sí, que ojalá sea así, es cuestión de ver como me gusta disfrutar y los beneficios que aporta a mi vida. Ser conscientes de cómo disfruto nunca viene mal. Es una herramienta que siempre podemos tgener a mano por si no la necesitamos.
2. Y si la respuesta es no, pues nos queda otra pregunta más por hacer: ¿Cómo puedo disfrutar? Porque lo importante no es lo que la vida me aporte, o los demás me aporten; lo importante es lo que yo quiero aportar a la vida.
¿Te acuerdas de las diferencias que hay entre una zanahoria cocida, un huevo duro y un café? Que las tres ante una misma realidad reaccionaron de forma diferente. La zanahoria que era dura, a la hora de cocerse se volvió blanda. El huevo que era frágil se volvió duro y el café cambió el color y el sabor del agua.
Yo tengo que elegir como reaccionar o vivir las circiunstancias que me tocan vivir. Puedo hacerme el duro, puedo volverme blando o puedo tranformar lo que me rodea. Yo puedo vivir lo que me toca vivir de forma fría, de forma débil o dándole un tinte de sabor y de color.
Y al igual que los estudiantes de arte, deportistas o cualquier ser humano el resultado lo tendremos ahí a la vuelta de la esquina: quien goza de lo que hace y de lo que tiene, asegura una larga vida de emociones y sentimientos positivo. Quien carga con la familia, el trabajo o incluso con su misma persona, asegura una vida llena de grandes y graves cargas que tal vez no merezcan la pena ser vividas.
Creo que toca gozar. ¿Verdad? Pues vamos a ello.
Te invito a escuchar la relajante canción de Mocedades: ERES TU.
sin quererlo y pensarlo
mi propia fuerza y seguridad.
¿No te ha llamado la atención en los programas de radio a los que suelen llamar personas para compartir experiencias u opiniones que nada más entrar en antena se ponen un poco nerviosos y de repente piden disculpas, reconocen que están nerviosos, reciben el beneplacito del presentador o presentadora y siguen hablando como si nada? Los nervios parecen haber quedado atrás como quien que no quiere la cosa y no hacen acto de presencia en el resto de la intervención?
Mira por donde que reconocer la situación o la realidad de uno mismo le confiere a uno un poder sobre la misma situación. Cuando negamos nuestra realidad esa realidad nos domina. Cuando la reconocemos y la aceptamos nos da más seguridad y nos permite actuar de una forma mucho más libre.
Aceptar, de forma simple y llana, nuestra realidad nos da la fuerza y el poder de actuar con más confianza y con más seguridad. Y es por ello que si ayer hablábamos, para enfocarnos hacia el éxito, de partir de una historia de éxito personal y descubrir a través de ella nuestros valores, creencias, taldentos y fortalezas, hoy tenemos que preguntarnos lo que vamos a hacer con ellas, como vamos a utilizarlas. Y es que ellas están ahí para algo, están a nuestro servicio para que podamos alcanzar nuestros objetivos.
Así pues, y una vez que tengo claros los talentos, los valores, las fortalezas, las creencias en las que me muevo y que me han hecho llegar al éxito en una, dos o más ocasiones, tengo que preguntarme y responderme de forma clara como tengo que utilizar estos valores para poder alcanzar los objetivos que me propongo en mi vida.
¿Es cuestión de que todos estos aspectos surjan de forma libre, natural y espontánea cuando ellos quieran en un momento de mi vida o es cuestión de que yo los coja de la mano y los utilize cuando tengo que utilizarlos?
Tengo recursos dentro de mi. Si, los tengo. Los he reconocido. Son recursos que me han hecho triunfar en momentos concretos de mi vida. ¿Por qué no sacarlos ahora y utilizarlos para conseguir lo que quiero? Ellos son mis aliados naturales e innatos, que están dentro de mi y que no están dispuestos a dejarme sólo. Son mis fieles aliados.
¿Tienes metas y objetivos? Pues es el momento de preguntarte y responderte el como vas a uilizar tus recursos personales y naturales para conseguir lo que quieres. Tu, y sólo tú, tienes la respuesta. Así pues, piensa en las estrategias, coge un papel y un lápiz e intenta diseñarlas para que puedas verlas frente a tí. Llena tus pulmones nuevamente de aire, deja peentrar la luz del día y reconociendo tus capacidades emprende el camino hacia lo que quieres. ¡Tu puedes!
Una canción: Cuentame al oído. La Oreja de Van Gogh.
Acabo de ver un programa de cocina. Y se me ha ocurrido que en la vida emocional también tenemos que echar mano de cosas que nos van sobrando por ahí, y antes de que se queden en el olvido, ¿por qué no sacarles partido? Al mismo tiempo sería interesante elabroar entre todos la receta y veamos que plato sustancioso nos sale. Estoy seguro que saldrá con la cantidad suficiente de proteinas, vitaminas y carbohidratos suficiente como para estar alzando el vuelo constantemente.
El primer ingrediente es una experiencia positiva que has tenido en la vida y no tiene porque ser de hace mucho tiempo. Piensa en las últimas semanas o en los últimos meses. ¿Qué experiencia positiva has tenido? ¿Sabes? Me encantaría que la escribieras. Si; me encantaría que la escribieras porque creo que le sacarías muchísismo más partido. Piensa en una experiencia positiva que hayas generado tú, descríbela lo mejor que puedas. Intenta recordar los detalles que te han llevado a vivirla, los pasos que has dado, los obstáculos que has encontrado, las maneras en cómo los has sorteado.
Piensa, piensa y revive esos momentos. Párate en esas ideas que te han impulsado a dar el primer paso; piensa en la emociones que sentías mientras ibas de camino hacia la conquista de ese pequeño o gran éxito. ¿Te has parado a pensar el porqué ha supuesto una alegría para ti? ¿Qué suponía, qué tan importante era para ti el conseguirlo?
¿Te has sentido en algún momento sin fuerzas, desfallecido, desmoralizado, abatido? ¿Qué te ha hecho continuar, levantarte, seguir caminando y mantenerte en la brecha? Piensa, recuerda, revive esa experiencia.
Recuerda si había alguien a tu lado o detrás ayudándote, o tal vez si alguien te abría el camino. ¿Cómo sentías ese aliento, esa mano o esa fuerza de los que te acompañaban? ¿Pedista ayuda? ¿Se ofrecieron ellos voluntariamente?
Esos son todos los ingredientes de éste gran plato emocional que tienes que juntar para emprender el camino hacia un nuevo estilo de vida: el camino de la orientación positiva, el camino de basarte en tus propias fuerzas, talentos, valores, creencias y apoyos.
Sí; todas las repuestas, todas, absolutamente todas te dan un ingrediente básico para tu nuevo camino. Todas las respuesta te dan un valor, una creencia potenciadora, un valor que vive dentro de ti, unos talentos que has desarrollado, unas fortalezas con las que cuentas dentro de tu interior.
Es tu experiencia, no es la mia. Es la tuya. Es un hecho, es una realidad que tu has vivido y por ello son los valores que llevas dentro. ¡¡¡Imáginate si piensas en otras experiencias más!!!
Por último haz un pequeño dibijo de ti mismo o de ti misma. Y a tu alrededor ve dibujando o resumiendo en una sóla palabra cada sentimiento, cada valor, cada creencia, cada talento, cada emoción, cada fotalezas que aparecen en esas respuestas. Dibuja y escribe; contemplate después y deja que todo eso llene tus pulmones, forme parte de la sangre que corre por tus venas. Mira al frente, sigue dando pasos, abraza estos valores en tu corazón, cuídalos, mímalos: son tu comida para el viaje por la vida.
Ahhhhhhhhh!!!!!!!!! Y si puedes compartir esta experiencia te lo agradecería. Si nos compartes tu vivencia mejor que mejor, y si compartes los valores que has encontrado en ti, mucho mejor todavía. Es una manera de enriqeucernos a todos. Si puedes y quieres puedes expresarte en éste Blogg. ¡¡Gracias!!
¡Ánimo y adelante!
¿Te apetece escuchar a Alex Ubago? ¡¡¡No ten rindas!!!
¿Recuerdas las veces en las que has estado totalmente embelesado haciendo una tarea, hablando con una persona o viviendo una experiencia en el que el tiempo se te ha ido volando, al punto de que se te quemara la comida, te olvidaras de un compromiso o dejaras de lado, sin darte cuenta, una programa de televisión que te gustaba, un partido de fútbol que no querías perderte o algo parecido?
Creo que por ahí hemos pñasado todos en más de una ocasión y lo bueno sería recordarlo muchas veces como un punto importante en el que nuestras vidas ha estado utilizando los recursos más profundos de nuestra inteligencia emocional.
Sean etapas de enamoramientos, de realización plena en el trabajo, de manualidades, deportes o de realización personal todos estos momentos gozan de unas carácteristicas comunes:
El tiempo pasa sin darse cuenta.
Nuestra mente está plenamente activa y creativa.
La concentración es aboluta: Ni el tiempo, ni ideas de cualquier tipo rondan nuestra cabeza. La mente suele estar callada y atenta a lo que se hace o a con quien se está.
La creatividad asoma libremente en nuestro espacio dando lugar a que podamos plasmar nuestras iniciativas sin miedo a ser juzgados, valorados.
Nuestros sentimientos suelen aflorar de una manera totalmente libre y constructiva.
Si surge alguna dificultad no suele revestir ninguna importancia porque se afronta como parte de lo que estamos haciendo y además la vemos como un reto o un desafío en el que sabemos que vamos a triunfar.
La actitud positiva y optimista nos hacer ver las cosas de una forma diferente aparacando la negatividad a un lado, por lo que nuestra manera de pensar suele ser más amplia.
Las tareas incluso solemos hacerlas mucho más rápido y de forma mucho más positiva o productiva.
Un gran sentido de bienestar y de autorealización nos rodean.
El esfuerzo físico que se realiza apenas es un obstáculo. Es parte del ingrediente.
Y ello es debido muchas veces al estado de concentración que adquirimos y que estamos abiertos a lo que estamos haciendo, a con quien estamos hablando y sobre todo a que estamos abiertos a aprender de la experiencia en la que estamos metidos de lleno.
Los prejuicios nos existen, los miedos están ausentes, los desafíos se convierten en un aliciente que nos harán sentirnos mucho más grandes como personas.
Son experiencias que hemos tenido como personas. Hace falta volver atrás, recordarflas, revivirlas y entrar nuevamente en esos procesos de tal manera que en nuestra vida diaria de trabajo podamos estar nuevamente tan abiertos a lo que día a día se nos pone en nuestras manos que podamos quedar nuevamente absortos ante la presencia de un hijo o de nuestra pareja, del trabajo cotidiano o del cliente que está frente a nosotros. La vida nos absorverá de tal manera que la queja se convertirá en gozo y realización, el cansancio se transformará en una fuente de energía que nos ayudará a transformarla de forma positiva a quien vive a nuestro alrededor.
Deja por unos instantes que tu mente se recree en esos momentos que vives o has vivido de forma tan profunda e interesante. Vuelve a vivirlos, pero no sólo para recordar sino para poder partir de esa experiencia y volver a vivir el día a día con el mismo entusiasmo y la misma técnica que no es otra cosa que la concentación.
Saborea mientras tanto, si quieres, está bonita canción y deja que te trasporte a esas vivencia:
¿Cuántas veces habremos recibido un "NO"en la vida? Creo que son muchas las veces que todos nosotros hemos tenido un no como respuesta: de los padres, de los hijos, de los hermanos, de la pareja, de los amigos, de los clientes.... Ufffffff, y de cuánta gente más.....
El "NO" es un compañero más en el camino. Pero lo más importante del "NO" es la reacción que nosotros tenemos después de recibirlo, la actitud que tomamos y el sabor de boca que nos deja en cuanto a la imágen que tenemos de nosotros mísmos. En la manera en que recibimos y reaccionamos ante el "NO" está en juego no lo que pretendemos en sí, sino más bien buena parte de nuestra capacidad de reacción, de nuestra autoestíma y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Un "NO" puede ser una losa o, por el contrario, puede ser un acicate que nos ayuda a emprender una vez más, pero ésta vez de forma diferente.
Ante todo un "NO" debe ser una invitación al OPTIMISMO ya que una puerta cerrada es una invitación a desarrollar nuestro ingenio, nuestra creatividad, nuestra capacidad de pensar. Ante una negativa tengo una nueva meta o un nuevo reto de intentar llegar al mismo sitio de una nueva manera. Creatividad pura y dura. ¿No es ésta una manera formidable de ir desarrollando todas nuestras capacidades que tal vez estén aletargadas en el trastero de nuestras vidas?
El fracaso no tengo porqué relacionarlo como fruto de mi mismo: Puede ser fruto, es cierto, de mi inmadurez, de mi responsabilidad o de mi falta de recursos en un momento dado, pero tembién puede ser fruto de aspectos externos a mi persona. Sea por una causa u otra hay un común denominador y es que hay cosas en mí que puedo cambiar, así como hay aspectos externos que también puedo modificar o influir sobre ellos. El optimismo, pues, es un sentimiento y una actitud que bien podemos tener ante situaciones adversas y que alimenta una actitud constructiva y sobre todo de perseverancia tanto en la resolución de conflictos como en la consecución de objetivos.
La perseverancia es, precisamente, la actitud que nos mantiene en carrera aún cuando el viento sople de frente, es la actitud que nos permite controlar nuestras vidas, nuestros sentimientos y la que permite que llevemos el timón de nuestro hogar cuando las olas arremeten contra nuestro barco, o mantener a flote las esperanzas del entorno cuando ya se agacha la cabeza y se pierde la esperanza.
El optimismo..., puedo nacer con él o puedo alimentarlo. Y lo puedo alimentar con cantidad de experiencias positivas que he tenido en la vida, saboreandolas una y otra vez cuando la ocasión así me lo requiera. Puedo alimentarlo valorando la cantidad de habilidades que puedo tener, usar y utlizar en la vida diaria para desarrollar parte de mi tareas cotidianas. El optimismo puedo fomentarlo pensando y fomentando nueva ideas, experiencias o perspectivas. No sólo enriquecerán mi vida, sino que me darán una mayor experiencia y una mayor perspectiva de la vida, de la verdad y de las cosas.
Piensa ahora en las veces en las que la vida te ha dicho no, pero piensa en una, tres o cinco formas diferentes en las que te puede decir que si. O piensa en las veces que el "NO" te ha traido algo nuevo y positivo a corto, medio o largo plazo. Es algo como parecido al refrán de que no hay mal que por bien no venga. No se si conoces éste reato que circula por internet:
“Había una vez un granjero que tenía un caballo precioso. Un buen día el caballo se le escapó y los vecinos del pueblo vinieron a consolarlo por la mala suerte que había tenido, pero el hombre les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Unos días después el caballo regresó con dos potros sanos y fuertes, y los vecinos del pueblo acudieron corriendo a felicitarle por la buena suerte que había tenido. Como la vez anterior el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Al cabo de un tiempo, el hijo del granjero, intentando montar a uno de los nuevos potros se cayó y se rompió una pierna. Cuando los vecinos se enteraron fueron a verlo para animarle por la mala suerte que había tenido su hijo. Una vez más el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Se cuenta que empezó la guerra al poco tiempo y vinieron a reclutar a todos los jóvenes del pueblo pero no se llevaron al hijo del granjero porque el chico no estaba en condiciones de combatir. Una vez más los vecinos del pueblo fueron a felicitar al hombre por la gran suerte que había tenido.”
Mis ojos miran a lo alto De unos sueños Que yo tengo y Que ahí me esperan, De unas ilusiones que También ahí me aguardan. Mi mente va más allá De lo que mis ojos Pueden ver frente a si. Quiero alcanzar y tocar La vida Que yo puedo llegar a desarrollar. En mi mente está, En mis manos se apoyan, Pero son mi corazón y mis pies Los que tienen que dar el paso Para poderlos alcanzar
Toca diana; una mañana más. ¿Será una de esas mañanas en las que uno prefiere quedarse un rato más o será una de esas mañanas en las que uno se levanta rápido, se siente ágil y parece que la noche ha rendido lo suficiente como para levantarse con todas las energías del mundo?
Pues si, hay días en los que uno necesita Dios y ayuda para levantarse y, en cambio, hay otras en las que parecemos gacelas que rápidamente emprenden el vuelo. ¿De qué depende ésta actitud? Recuerdo una persona que tendía a levantarse bastante tarde, pasadas las diez de la mañana, pero cuando quedábamos para ir de excursión a las 7,30 de la mañana estaba en pie y no hacía falta ni tan siquiera poner el despertador.
¿En que estriba esa diferencia? Cuando tenemos expectativas, planes, metas, objetivos, sueños o algo por lo que luchar parece que la noche rinde lo suficiente aunque durmamos pocas horas. La agilidad, la ilusión, la energía, la alegría y el buen humor pululan por todas partes. El tiempo pasa rápido, las actividades que acometemos no se hacen pesadas, nuestra manera de pensar parece mucho más positiva, los obstáculos nos parecen un reto divertido, parece que caminamos más ligeros y que el cansancio no hace mella en nosotros. Somos mucho más proclives a disculpar o incluso a reírnos y comprender nuestros errores y el de los demás.
Tener expectativas y sueños, retos u objetivos que acometer nos hacen, incluso, tener un sentido mucho más grande de responsabilidad y de compromiso con nosotros mismo y con los demás. Si nos fijáramos bien en nosotros mismos es como si fuéramos con la cabeza bien alta y mirando hacia el frente. Sentimos que estamos en un camino y miramos hacia el frente con la expectativa de encontrar esa meta y esos sueños como de una sorpresa que recompensa no un esfuerzo sino una ilusión. El peso se soporta e incluso aparece desapercibido cuando el sueño se comparte.
El optimismo y la apreciación positiva es la dinámica que suele haber. Los fallos, las limitaciones, el cansancio no tiene importancia. Es una auténtica diferencia de la vida relajada que podemos tener cuando no tenemos una meta, un sueño o una expectativa que acometer. Percibo que en estas situaciones puede haber una tranquilidad, o mejor dicho una situación que se puede confundir con la tranquilidad, pero que en el fono no es tal porque nuestros cuerpos parecen más pesados, con falta de agilidad, molestos ante cualquier nueva actividad o situación y mucho más vulnerables a un mal genio cuando alguien trata de interrumpir la comodidad en la que nos encontramos acomodados.
Las expectativas, los sueños, las metas, los objetivos y los retos aportan a nuestras vidas una calidad de vida que nos permiten ir, por lo general, con una sonrisa bien amplia en la boca y donde la vida parece incluso ser un juego más que un largo y tedioso camino a realizar.
Y es hora de levantarse. Y levantándome hoy no me queda otra que preguntarme cuales son los sueños con los que me levanto, las expectativas que tengo, los objetivos que quiero alcanzar o las metas que quiero conseguir. Agilidad, vida, alegría, optimismo, energía, ilusión, sonrisa, apertura a los demás, comprensión son toda una serie de emociones que me acompañarán más que nada porque son los ingredientes que llevan las expectativas en si. Y cuanto más grandes sean las metas mayor será la agilidad y la vitalidad que llevaré en el equipaje de mi cuerpo, de mi mente y de mi espíritu. Pero tengo que responderme a mi mismo y saber si hoy soy esa persona “enamorada” de mi mismo y de la vida.
¿Qué tal si te escuchamos a Demi Roussos en un Mundo de Hombres Niños?