La metáfora ayuda a liberar la mente
y es el medio
para descubrir y comunicar
el significado compartido
de lo deseado,
pero todavía no vivido,
no experimentado.
Una canción ¿Qué pides tú? Alex Ubago
Películas: Ups
La metáfora ayuda a liberar la mente
y es el medio
para descubrir y comunicar
el significado compartido
de lo deseado,
pero todavía no vivido,
no experimentado.
comienza el cambio.
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Indagar es una intervención.
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Dime lo que te preguntas y te diré hacia donde vas.
¿Utlizamos nuestra mente para ello?
¿Le damos rienda suelta a nuestros pensamientos?
¿En qué utilizamos realmente nuestra mente?
¿Sabías que lo que piensas, bueno o malo, lo produces y transformas en actitudes?
Si pudieras realizar tus sueños cuales tres te gustaría alcanzar?
¿Indagas sobre ellos?
¿Te informas de cómo alcanzarlos?
¿Los compartes?
¿Qué psasaría si lo hicieras?
Un presumido estudiante que se encontraba en un autobús lleno hasta los topes... se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado enfrente, porqué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo," - dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor - los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando en la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte.
Tenemos naves con energía nuclear y coches eléctricos y de hidrógeno. Ordenadores con procesos a la velocidad de la luz y más..."
Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:
"Tienes razón, hijo mío.Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes... así que las inventamos. Ahora, ¡arrogante niñato!, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?"Una canción: Beatles. Let it Be:
¡El aplauso fue atronador!
1. ¿Disfruto de lo que hago? ¿Disfruto de mi familia? ¿Disfruto de mis amigos? ¿Disfruto de mi trabajo? Y la más importante, a mi modo de ver, ¿disfruto de mi mismo? Si respondo con un sí, que ojalá sea así, es cuestión de ver como me gusta disfrutar y los beneficios que aporta a mi vida. Ser conscientes de cómo disfruto nunca viene mal. Es una herramienta que siempre podemos tgener a mano por si no la necesitamos.
2. Y si la respuesta es no, pues nos queda otra pregunta más por hacer: ¿Cómo puedo disfrutar? Porque lo importante no es lo que la vida me aporte, o los demás me aporten; lo importante es lo que yo quiero aportar a la vida.
“Había una vez un granjero que tenía un caballo precioso. Un buen día el caballo se le escapó y los vecinos del pueblo vinieron a consolarlo por la mala suerte que había tenido, pero el hombre les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Unos días después el caballo regresó con dos potros sanos y fuertes, y los vecinos del pueblo acudieron corriendo a felicitarle por la buena suerte que había tenido. Como la vez anterior el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Al cabo de un tiempo, el hijo del granjero, intentando montar a uno de los nuevos potros se cayó y se rompió una pierna. Cuando los vecinos se enteraron fueron a verlo para animarle por la mala suerte que había tenido su hijo. Una vez más el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Se cuenta que empezó la guerra al poco tiempo y vinieron a reclutar a todos los jóvenes del pueblo pero no se llevaron al hijo del granjero porque el chico no estaba en condiciones de combatir. Una vez más los vecinos del pueblo fueron a felicitar al hombre por la gran suerte que había tenido.”

Mis ojos miran a lo alto
De unos sueños
Que yo tengo y
Que ahí me esperan,
De unas ilusiones que
También ahí me aguardan.
Mi mente va más allá
De lo que mis ojos
Pueden ver frente a si.
Quiero alcanzar y tocar
La vida
Que yo puedo llegar a desarrollar.
En mi mente está,
En mis manos se apoyan,
Pero son mi corazón y mis pies
Los que tienen que dar el paso
Para poderlos alcanzarToca diana; una mañana más. ¿Será una de esas mañanas en las que uno prefiere quedarse un rato más o será una de esas mañanas en las que uno se levanta rápido, se siente ágil y parece que la noche ha rendido lo suficiente como para levantarse con todas las energías del mundo?
Pues si, hay días en los que uno necesita Dios y ayuda para levantarse y, en cambio, hay otras en las que parecemos gacelas que rápidamente emprenden el vuelo. ¿De qué depende ésta actitud? Recuerdo una persona que tendía a levantarse bastante tarde, pasadas las diez de la mañana, pero cuando quedábamos para ir de excursión a las 7,30 de la mañana estaba en pie y no hacía falta ni tan siquiera poner el despertador.
¿En que estriba esa diferencia? Cuando tenemos expectativas, planes, metas, objetivos, sueños o algo por lo que luchar parece que la noche rinde lo suficiente aunque durmamos pocas horas. La agilidad, la ilusión, la energía, la alegría y el buen humor pululan por todas partes. El tiempo pasa rápido, las actividades que acometemos no se hacen pesadas, nuestra manera de pensar parece mucho más positiva, los obstáculos nos parecen un reto divertido, parece que caminamos más ligeros y que el cansancio no hace mella en nosotros. Somos mucho más proclives a disculpar o incluso a reírnos y comprender nuestros errores y el de los demás.
Tener expectativas y sueños, retos u objetivos que acometer nos hacen, incluso, tener un sentido mucho más grande de responsabilidad y de compromiso con nosotros mismo y con los demás. Si nos fijáramos bien en nosotros mismos es como si fuéramos con la cabeza bien alta y mirando hacia el frente. Sentimos que estamos en un camino y miramos hacia el frente con la expectativa de encontrar esa meta y esos sueños como de una sorpresa que recompensa no un esfuerzo sino una ilusión. El peso se soporta e incluso aparece desapercibido cuando el sueño se comparte.
El optimismo y la apreciación positiva es la dinámica que suele haber. Los fallos, las limitaciones, el cansancio no tiene importancia. Es una auténtica diferencia de la vida relajada que podemos tener cuando no tenemos una meta, un sueño o una expectativa que acometer. Percibo que en estas situaciones puede haber una tranquilidad, o mejor dicho una situación que se puede confundir con la tranquilidad, pero que en el fono no es tal porque nuestros cuerpos parecen más pesados, con falta de agilidad, molestos ante cualquier nueva actividad o situación y mucho más vulnerables a un mal genio cuando alguien trata de interrumpir la comodidad en la que nos encontramos acomodados.
Las expectativas, los sueños, las metas, los objetivos y los retos aportan a nuestras vidas una calidad de vida que nos permiten ir, por lo general, con una sonrisa bien amplia en la boca y donde la vida parece incluso ser un juego más que un largo y tedioso camino a realizar.
Y es hora de levantarse. Y levantándome hoy no me queda otra que preguntarme cuales son los sueños con los que me levanto, las expectativas que tengo, los objetivos que quiero alcanzar o las metas que quiero conseguir. Agilidad, vida, alegría, optimismo, energía, ilusión, sonrisa, apertura a los demás, comprensión son toda una serie de emociones que me acompañarán más que nada porque son los ingredientes que llevan las expectativas en si. Y cuanto más grandes sean las metas mayor será la agilidad y la vitalidad que llevaré en el equipaje de mi cuerpo, de mi mente y de mi espíritu. Pero tengo que responderme a mi mismo y saber si hoy soy esa persona “enamorada” de mi mismo y de la vida.

Un poco de tiempo aquíy otro de cariño allá.Un oido abierto aquíy una espaldaen la que te puedas apoyar.Una manoque ayuda a levantarsey un brazo que ayudea caminar;o simplemente una vidaque no deje de sembrar,regar y mimar.

No resulta fácil muchas veces el conrtrolarse ante ciertas situaciones. En ocasiones ves que cuando las cosas no están saliendo como uno quiere se pierden los nervios y reaccionas de forma violenta. Lo vemos en el futbol cuando se experimenta la sensación de no saber encajar un resultado adverso: a nivel de jugadores podemos ver desde aquellos que arrojan la toalla y se dan por vencidos, a otros que comienzan a dar patadas absurdas que acaban con expulsiones, tanganas y cierto nivel de agresividad.Viento impetuoso que arrastra
y que lleva todo lo que por delante hay;
temblores de tierra que dejan todo
destruido y desolado:
vacío y soledad;
derrota y frustración.
¡Ohhh, calma y control!
Ven y dame, una vez más,
la vida
desde la que pueda gozar.