debes hacer algo diferente.
(Albert Einstein)
Un libro: el arte de la estrategia de Maquiavelo
Una canción bonita sobre la importancia de los detalles:
Roberto Carlos: Detalles
Una poesia de táctica y estrategia:
1. ¿Disfruto de lo que hago? ¿Disfruto de mi familia? ¿Disfruto de mis amigos? ¿Disfruto de mi trabajo? Y la más importante, a mi modo de ver, ¿disfruto de mi mismo? Si respondo con un sí, que ojalá sea así, es cuestión de ver como me gusta disfrutar y los beneficios que aporta a mi vida. Ser conscientes de cómo disfruto nunca viene mal. Es una herramienta que siempre podemos tgener a mano por si no la necesitamos.
2. Y si la respuesta es no, pues nos queda otra pregunta más por hacer: ¿Cómo puedo disfrutar? Porque lo importante no es lo que la vida me aporte, o los demás me aporten; lo importante es lo que yo quiero aportar a la vida.
“Había una vez un granjero que tenía un caballo precioso. Un buen día el caballo se le escapó y los vecinos del pueblo vinieron a consolarlo por la mala suerte que había tenido, pero el hombre les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Unos días después el caballo regresó con dos potros sanos y fuertes, y los vecinos del pueblo acudieron corriendo a felicitarle por la buena suerte que había tenido. Como la vez anterior el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Al cabo de un tiempo, el hijo del granjero, intentando montar a uno de los nuevos potros se cayó y se rompió una pierna. Cuando los vecinos se enteraron fueron a verlo para animarle por la mala suerte que había tenido su hijo. Una vez más el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Se cuenta que empezó la guerra al poco tiempo y vinieron a reclutar a todos los jóvenes del pueblo pero no se llevaron al hijo del granjero porque el chico no estaba en condiciones de combatir. Una vez más los vecinos del pueblo fueron a felicitar al hombre por la gran suerte que había tenido.”

Mis ojos miran a lo alto
De unos sueños
Que yo tengo y
Que ahí me esperan,
De unas ilusiones que
También ahí me aguardan.
Mi mente va más allá
De lo que mis ojos
Pueden ver frente a si.
Quiero alcanzar y tocar
La vida
Que yo puedo llegar a desarrollar.
En mi mente está,
En mis manos se apoyan,
Pero son mi corazón y mis pies
Los que tienen que dar el paso
Para poderlos alcanzarToca diana; una mañana más. ¿Será una de esas mañanas en las que uno prefiere quedarse un rato más o será una de esas mañanas en las que uno se levanta rápido, se siente ágil y parece que la noche ha rendido lo suficiente como para levantarse con todas las energías del mundo?
Pues si, hay días en los que uno necesita Dios y ayuda para levantarse y, en cambio, hay otras en las que parecemos gacelas que rápidamente emprenden el vuelo. ¿De qué depende ésta actitud? Recuerdo una persona que tendía a levantarse bastante tarde, pasadas las diez de la mañana, pero cuando quedábamos para ir de excursión a las 7,30 de la mañana estaba en pie y no hacía falta ni tan siquiera poner el despertador.
¿En que estriba esa diferencia? Cuando tenemos expectativas, planes, metas, objetivos, sueños o algo por lo que luchar parece que la noche rinde lo suficiente aunque durmamos pocas horas. La agilidad, la ilusión, la energía, la alegría y el buen humor pululan por todas partes. El tiempo pasa rápido, las actividades que acometemos no se hacen pesadas, nuestra manera de pensar parece mucho más positiva, los obstáculos nos parecen un reto divertido, parece que caminamos más ligeros y que el cansancio no hace mella en nosotros. Somos mucho más proclives a disculpar o incluso a reírnos y comprender nuestros errores y el de los demás.
Tener expectativas y sueños, retos u objetivos que acometer nos hacen, incluso, tener un sentido mucho más grande de responsabilidad y de compromiso con nosotros mismo y con los demás. Si nos fijáramos bien en nosotros mismos es como si fuéramos con la cabeza bien alta y mirando hacia el frente. Sentimos que estamos en un camino y miramos hacia el frente con la expectativa de encontrar esa meta y esos sueños como de una sorpresa que recompensa no un esfuerzo sino una ilusión. El peso se soporta e incluso aparece desapercibido cuando el sueño se comparte.
El optimismo y la apreciación positiva es la dinámica que suele haber. Los fallos, las limitaciones, el cansancio no tiene importancia. Es una auténtica diferencia de la vida relajada que podemos tener cuando no tenemos una meta, un sueño o una expectativa que acometer. Percibo que en estas situaciones puede haber una tranquilidad, o mejor dicho una situación que se puede confundir con la tranquilidad, pero que en el fono no es tal porque nuestros cuerpos parecen más pesados, con falta de agilidad, molestos ante cualquier nueva actividad o situación y mucho más vulnerables a un mal genio cuando alguien trata de interrumpir la comodidad en la que nos encontramos acomodados.
Las expectativas, los sueños, las metas, los objetivos y los retos aportan a nuestras vidas una calidad de vida que nos permiten ir, por lo general, con una sonrisa bien amplia en la boca y donde la vida parece incluso ser un juego más que un largo y tedioso camino a realizar.
Y es hora de levantarse. Y levantándome hoy no me queda otra que preguntarme cuales son los sueños con los que me levanto, las expectativas que tengo, los objetivos que quiero alcanzar o las metas que quiero conseguir. Agilidad, vida, alegría, optimismo, energía, ilusión, sonrisa, apertura a los demás, comprensión son toda una serie de emociones que me acompañarán más que nada porque son los ingredientes que llevan las expectativas en si. Y cuanto más grandes sean las metas mayor será la agilidad y la vitalidad que llevaré en el equipaje de mi cuerpo, de mi mente y de mi espíritu. Pero tengo que responderme a mi mismo y saber si hoy soy esa persona “enamorada” de mi mismo y de la vida.

Un poco de tiempo aquíy otro de cariño allá.Un oido abierto aquíy una espaldaen la que te puedas apoyar.Una manoque ayuda a levantarsey un brazo que ayudea caminar;o simplemente una vidaque no deje de sembrar,regar y mimar.

No resulta fácil muchas veces el conrtrolarse ante ciertas situaciones. En ocasiones ves que cuando las cosas no están saliendo como uno quiere se pierden los nervios y reaccionas de forma violenta. Lo vemos en el futbol cuando se experimenta la sensación de no saber encajar un resultado adverso: a nivel de jugadores podemos ver desde aquellos que arrojan la toalla y se dan por vencidos, a otros que comienzan a dar patadas absurdas que acaban con expulsiones, tanganas y cierto nivel de agresividad.Viento impetuoso que arrastra
y que lleva todo lo que por delante hay;
temblores de tierra que dejan todo
destruido y desolado:
vacío y soledad;
derrota y frustración.
¡Ohhh, calma y control!
Ven y dame, una vez más,
la vida
desde la que pueda gozar.

Unas veces caminas delante mia;
otras caminas detrás.
Por momentos te he visto a mi lado.
Unas veces has sido consejero
que me ha llevado a la prudencia;
en ocasiones me has palarizado;
pero de lo que no cabe duda
es que me has ayudado
a conocerme y a elegir
entre quedarme paralizado
y a caminar con la cautela
de quién confía en sí

El tiempo se me escurre entre las manos,
como la arena de la playa,
sin apenas darme cuenta.
La diferencia es que la arena
puedo cogerla nuevamente entre mis manos,
y el tiempo
como la piedra lanzada
o la palabra emitida,
ya no se puede recuperar.

Me escuchaste,
con tus óídos y con tu mirada
que seguía lentamente mis palabras;
con tu corazón
que en silencio comprendía
lo que yo albergaba dentro de mi.
No enjuiciaste, niaconsejaste, ni interpretaste;
tan sólo escuchaste
y en tu silencio,
respeto y comprensión,
hablaste a lo más profundo de mi corazón.
Tenemos una boca y dos oídos. Dicen que somos así para escuchar más de lo que hablamos. Pues vamos allá................., déjame acabar hoy con una pequeña hsitoria pprotagoznizada por Sócrates, que desarrollaba el arte de la ESCUCHA:¿Quienes son las personas que mejor me escuchan?
¿Cuáles con a las que mejor escucho yo?
¿Mientras escucho soy capaz de mantener el silencio apropiado para no
mezclar el discurso de otra persona con el mio? ¿Soy capaz de guardar el
respetuoso silencio donde prejuicios, juicios, valoraciones, reproches, defensas
y ataques quedan a un lado para centrarme en lo esencial de la escucha?
¿Qué aspectos tengo o me gustaría mejorar en mi comunicación con los
demás?
¿Cuando me he sentido enriquecido por escuchar a alguien?
LAS TRES BARDAS

No hay nada como imaginar
para crear futuro,
ya que lo que hoy es utopía
será carne y sangre mañana.
(Julio Verne)

"¿Por qué? ¿Por qué de ti quiero olvidarme
y siempre andas en mi mente?
¿Por qué quiero verte lejos
y cuánto más lejos te quiero
más cerca te hayo?"

Nacer,
salir del vientre maternal;
encontrarse
con la luz, con la vida
y con un camino que recorrer
en el que el sol, el agua,
las luces y la oscuridad,
los mares y las montañas
me acompañarán.
Comapañeros de camino
que me ayudarán a escalar
y también a bucear
en medio de la travesía
que tengo que recorrer
y de la cual tengo que aprender
para poder también dar.
La vida:
un espacio y un momento
de ésta eternidad
para gozar.
Desde el momento en que nacemos estamos aprendiendo o al menos deberíamos estar aprendiendo. ésta es una de las grandes cualidades del ser humano, y no sólo del ser humano. Bien dice la teoría de la evolución que las especies o se adaptan o tienden a desaparecer. Y eso ocurre con el ser humano. O aprendemos y nos adaptamos y con ello evolucionamos o la vida se nos va en un tris trás sin el menor sentido.
Es curioso como a veces los niños nos vienen con un sinfín de preguntas que en ocasiones no encuentran la respuesta oportuna o nos dejan en fuera de juego. Y si queremos ser un apoyo para ellos no queda más remedio que ponernos al día.
A nivel social ocurre otro tanto de lo mismo. Vivimos en una sociedad competitiva en la que tenemos que sobrevivir y ganarnos el pan de cada día demostrando lo que valemos, a no ser que nos encontremos en una situación un tanto privilegiada de no tener que demostrar nada rindiendo lo mínimo.
En cuestión de deportes vemos exactamente lo mismo. La competencia hace que los métodos de aprendizaje, entrenamiento y de juego búsquen la perfección para la consecución de nuevas marcas o mejores resultados.
No cabe duda que el nivel escolar, profesional, lúdico o de relaciones humanas son cada vez un auténtico desafío que luchan entre la naturalidad de la misma vida y la capacidad para integrarse en ésta misma y en todo el entramado de relaciones que la constituyen.
Pero surge la gran pregunta:
* ¿Para qué estudio?
* ¿Para qué trabajo?
* ¿Para que me perfecciono?
* ¿Cómo me siento cuando lo hago?
* ¿En que me ayuda como persona?
* ¿Se me pasa el tiempo y me quedo absorto y embobado cuando hago todo ésto?
* ¿Es la vida, cada segundo, cada minuto y cada paso que doy un paseo del que disfruto, en el que se me aporta algo, en el que aporto, en el que construyo y en el que me siento un participante más con pleno derecho a vivir y a construir la vida?
* ¿Cuáles son las 10 lecciones más importantes que me ha dado la vida? ¿Y mis 10 mayores aportaciones a la vida?
El conocimiento, que muchas veces se nos hace duro, que otras tantas viene a ser algo aburrido y que en ocasiones nos da miedo el tener que profundizar en él, es la fuente de la energía que nos permite ser consciente de quien somos, de lo que hacemos por aquí en ésta vida, de lo que podemos aprovechar y de lo que podemos aportar.
El niño es curioso. Todo lo pregunta, todo lo quiere saber. Abre y cierra cajones. Revuelve todo, todo lo investiga. Y nada parece temer, es más a veces hay que pararle los pies. Se siente parte de la vida y tiene un proceso de aprendizaje que muchas veces nosotros mismos paralizamos.
Aprender es vivir, es aprovecharse de las fuentes naturales de energía que cada día la vida nos presenta; es hacer sentirme útil aportando a la misma vida aquello que la vida me ha aportado y que yo mismo con mi capacidad de investigar, profundizar o analizar puedo llegar a crear y poner a disposición de los demás.
Te dejo con una una canción que te permita volar con la imaginación
Y con una entrevista a una persona de 100 años que no quiere dejar de aprender para seguir aportando a su vida y a la de los demás: