que en sus días de estudiante
habían saboreado
el puro gozo de pintar
eran los que se habían convertido
en auténticos pintores?
¿Sabías que aquellos
que habían sido motivados
por ensueños de fama y riqueza
abandonaron el arte
poco después de graduarse?
(Csikszentmihalyi)
Hace unos días el cantante Raphael, con ocasión de su 50 aniversario como cantante, y ante una pregunta de en qué consistía su éxito, éste contestaba: “Hacer lo que me gusta”. Más de uno puede pensar que es un privilegio, pero no, porque en el día a día tenemos ocasiones de hacer lo que nos gusta y esas son las ocasiones que tenemos que aprovechar para disfrutarlas, exprimirlas y sacerles todo el jugo.
Ante ello nos queda el preguntarnos de forma sincera dos cosas:
1. ¿Disfruto de lo que hago? ¿Disfruto de mi familia? ¿Disfruto de mis amigos? ¿Disfruto de mi trabajo? Y la más importante, a mi modo de ver, ¿disfruto de mi mismo? Si respondo con un sí, que ojalá sea así, es cuestión de ver como me gusta disfrutar y los beneficios que aporta a mi vida. Ser conscientes de cómo disfruto nunca viene mal. Es una herramienta que siempre podemos tgener a mano por si no la necesitamos.
2. Y si la respuesta es no, pues nos queda otra pregunta más por hacer: ¿Cómo puedo disfrutar? Porque lo importante no es lo que la vida me aporte, o los demás me aporten; lo importante es lo que yo quiero aportar a la vida.
¿Te acuerdas de las diferencias que hay entre una zanahoria cocida, un huevo duro y un café? Que las tres ante una misma realidad reaccionaron de forma diferente. La zanahoria que era dura, a la hora de cocerse se volvió blanda. El huevo que era frágil se volvió duro y el café cambió el color y el sabor del agua.
Yo tengo que elegir como reaccionar o vivir las circiunstancias que me tocan vivir. Puedo hacerme el duro, puedo volverme blando o puedo tranformar lo que me rodea. Yo puedo vivir lo que me toca vivir de forma fría, de forma débil o dándole un tinte de sabor y de color.
Y al igual que los estudiantes de arte, deportistas o cualquier ser humano el resultado lo tendremos ahí a la vuelta de la esquina: quien goza de lo que hace y de lo que tiene, asegura una larga vida de emociones y sentimientos positivo. Quien carga con la familia, el trabajo o incluso con su misma persona, asegura una vida llena de grandes y graves cargas que tal vez no merezcan la pena ser vividas.
Creo que toca gozar. ¿Verdad? Pues vamos a ello.
Te invito a escuchar la relajante canción de Mocedades: ERES TU.
sin quererlo y pensarlo
mi propia fuerza y seguridad.
¿No te ha llamado la atención en los programas de radio a los que suelen llamar personas para compartir experiencias u opiniones que nada más entrar en antena se ponen un poco nerviosos y de repente piden disculpas, reconocen que están nerviosos, reciben el beneplacito del presentador o presentadora y siguen hablando como si nada? Los nervios parecen haber quedado atrás como quien que no quiere la cosa y no hacen acto de presencia en el resto de la intervención?
Mira por donde que reconocer la situación o la realidad de uno mismo le confiere a uno un poder sobre la misma situación. Cuando negamos nuestra realidad esa realidad nos domina. Cuando la reconocemos y la aceptamos nos da más seguridad y nos permite actuar de una forma mucho más libre.
Aceptar, de forma simple y llana, nuestra realidad nos da la fuerza y el poder de actuar con más confianza y con más seguridad. Y es por ello que si ayer hablábamos, para enfocarnos hacia el éxito, de partir de una historia de éxito personal y descubrir a través de ella nuestros valores, creencias, taldentos y fortalezas, hoy tenemos que preguntarnos lo que vamos a hacer con ellas, como vamos a utilizarlas. Y es que ellas están ahí para algo, están a nuestro servicio para que podamos alcanzar nuestros objetivos.
Así pues, y una vez que tengo claros los talentos, los valores, las fortalezas, las creencias en las que me muevo y que me han hecho llegar al éxito en una, dos o más ocasiones, tengo que preguntarme y responderme de forma clara como tengo que utilizar estos valores para poder alcanzar los objetivos que me propongo en mi vida.
¿Es cuestión de que todos estos aspectos surjan de forma libre, natural y espontánea cuando ellos quieran en un momento de mi vida o es cuestión de que yo los coja de la mano y los utilize cuando tengo que utilizarlos?
Tengo recursos dentro de mi. Si, los tengo. Los he reconocido. Son recursos que me han hecho triunfar en momentos concretos de mi vida. ¿Por qué no sacarlos ahora y utilizarlos para conseguir lo que quiero? Ellos son mis aliados naturales e innatos, que están dentro de mi y que no están dispuestos a dejarme sólo. Son mis fieles aliados.
¿Tienes metas y objetivos? Pues es el momento de preguntarte y responderte el como vas a uilizar tus recursos personales y naturales para conseguir lo que quieres. Tu, y sólo tú, tienes la respuesta. Así pues, piensa en las estrategias, coge un papel y un lápiz e intenta diseñarlas para que puedas verlas frente a tí. Llena tus pulmones nuevamente de aire, deja peentrar la luz del día y reconociendo tus capacidades emprende el camino hacia lo que quieres. ¡Tu puedes!
Una canción: Cuentame al oído. La Oreja de Van Gogh.
Acabo de ver un programa de cocina. Y se me ha ocurrido que en la vida emocional también tenemos que echar mano de cosas que nos van sobrando por ahí, y antes de que se queden en el olvido, ¿por qué no sacarles partido? Al mismo tiempo sería interesante elabroar entre todos la receta y veamos que plato sustancioso nos sale. Estoy seguro que saldrá con la cantidad suficiente de proteinas, vitaminas y carbohidratos suficiente como para estar alzando el vuelo constantemente.
El primer ingrediente es una experiencia positiva que has tenido en la vida y no tiene porque ser de hace mucho tiempo. Piensa en las últimas semanas o en los últimos meses. ¿Qué experiencia positiva has tenido? ¿Sabes? Me encantaría que la escribieras. Si; me encantaría que la escribieras porque creo que le sacarías muchísismo más partido. Piensa en una experiencia positiva que hayas generado tú, descríbela lo mejor que puedas. Intenta recordar los detalles que te han llevado a vivirla, los pasos que has dado, los obstáculos que has encontrado, las maneras en cómo los has sorteado.
Piensa, piensa y revive esos momentos. Párate en esas ideas que te han impulsado a dar el primer paso; piensa en la emociones que sentías mientras ibas de camino hacia la conquista de ese pequeño o gran éxito. ¿Te has parado a pensar el porqué ha supuesto una alegría para ti? ¿Qué suponía, qué tan importante era para ti el conseguirlo?
¿Te has sentido en algún momento sin fuerzas, desfallecido, desmoralizado, abatido? ¿Qué te ha hecho continuar, levantarte, seguir caminando y mantenerte en la brecha? Piensa, recuerda, revive esa experiencia.
Recuerda si había alguien a tu lado o detrás ayudándote, o tal vez si alguien te abría el camino. ¿Cómo sentías ese aliento, esa mano o esa fuerza de los que te acompañaban? ¿Pedista ayuda? ¿Se ofrecieron ellos voluntariamente?
Esos son todos los ingredientes de éste gran plato emocional que tienes que juntar para emprender el camino hacia un nuevo estilo de vida: el camino de la orientación positiva, el camino de basarte en tus propias fuerzas, talentos, valores, creencias y apoyos.
Sí; todas las repuestas, todas, absolutamente todas te dan un ingrediente básico para tu nuevo camino. Todas las respuesta te dan un valor, una creencia potenciadora, un valor que vive dentro de ti, unos talentos que has desarrollado, unas fortalezas con las que cuentas dentro de tu interior.
Es tu experiencia, no es la mia. Es la tuya. Es un hecho, es una realidad que tu has vivido y por ello son los valores que llevas dentro. ¡¡¡Imáginate si piensas en otras experiencias más!!!
Por último haz un pequeño dibijo de ti mismo o de ti misma. Y a tu alrededor ve dibujando o resumiendo en una sóla palabra cada sentimiento, cada valor, cada creencia, cada talento, cada emoción, cada fotalezas que aparecen en esas respuestas. Dibuja y escribe; contemplate después y deja que todo eso llene tus pulmones, forme parte de la sangre que corre por tus venas. Mira al frente, sigue dando pasos, abraza estos valores en tu corazón, cuídalos, mímalos: son tu comida para el viaje por la vida.
Ahhhhhhhhh!!!!!!!!! Y si puedes compartir esta experiencia te lo agradecería. Si nos compartes tu vivencia mejor que mejor, y si compartes los valores que has encontrado en ti, mucho mejor todavía. Es una manera de enriqeucernos a todos. Si puedes y quieres puedes expresarte en éste Blogg. ¡¡Gracias!!
¡Ánimo y adelante!
¿Te apetece escuchar a Alex Ubago? ¡¡¡No ten rindas!!!
¿Recuerdas las veces en las que has estado totalmente embelesado haciendo una tarea, hablando con una persona o viviendo una experiencia en el que el tiempo se te ha ido volando, al punto de que se te quemara la comida, te olvidaras de un compromiso o dejaras de lado, sin darte cuenta, una programa de televisión que te gustaba, un partido de fútbol que no querías perderte o algo parecido?
Creo que por ahí hemos pñasado todos en más de una ocasión y lo bueno sería recordarlo muchas veces como un punto importante en el que nuestras vidas ha estado utilizando los recursos más profundos de nuestra inteligencia emocional.
Sean etapas de enamoramientos, de realización plena en el trabajo, de manualidades, deportes o de realización personal todos estos momentos gozan de unas carácteristicas comunes:
El tiempo pasa sin darse cuenta.
Nuestra mente está plenamente activa y creativa.
La concentración es aboluta: Ni el tiempo, ni ideas de cualquier tipo rondan nuestra cabeza. La mente suele estar callada y atenta a lo que se hace o a con quien se está.
La creatividad asoma libremente en nuestro espacio dando lugar a que podamos plasmar nuestras iniciativas sin miedo a ser juzgados, valorados.
Nuestros sentimientos suelen aflorar de una manera totalmente libre y constructiva.
Si surge alguna dificultad no suele revestir ninguna importancia porque se afronta como parte de lo que estamos haciendo y además la vemos como un reto o un desafío en el que sabemos que vamos a triunfar.
La actitud positiva y optimista nos hacer ver las cosas de una forma diferente aparacando la negatividad a un lado, por lo que nuestra manera de pensar suele ser más amplia.
Las tareas incluso solemos hacerlas mucho más rápido y de forma mucho más positiva o productiva.
Un gran sentido de bienestar y de autorealización nos rodean.
El esfuerzo físico que se realiza apenas es un obstáculo. Es parte del ingrediente.
Y ello es debido muchas veces al estado de concentración que adquirimos y que estamos abiertos a lo que estamos haciendo, a con quien estamos hablando y sobre todo a que estamos abiertos a aprender de la experiencia en la que estamos metidos de lleno.
Los prejuicios nos existen, los miedos están ausentes, los desafíos se convierten en un aliciente que nos harán sentirnos mucho más grandes como personas.
Son experiencias que hemos tenido como personas. Hace falta volver atrás, recordarflas, revivirlas y entrar nuevamente en esos procesos de tal manera que en nuestra vida diaria de trabajo podamos estar nuevamente tan abiertos a lo que día a día se nos pone en nuestras manos que podamos quedar nuevamente absortos ante la presencia de un hijo o de nuestra pareja, del trabajo cotidiano o del cliente que está frente a nosotros. La vida nos absorverá de tal manera que la queja se convertirá en gozo y realización, el cansancio se transformará en una fuente de energía que nos ayudará a transformarla de forma positiva a quien vive a nuestro alrededor.
Deja por unos instantes que tu mente se recree en esos momentos que vives o has vivido de forma tan profunda e interesante. Vuelve a vivirlos, pero no sólo para recordar sino para poder partir de esa experiencia y volver a vivir el día a día con el mismo entusiasmo y la misma técnica que no es otra cosa que la concentación.
Saborea mientras tanto, si quieres, está bonita canción y deja que te trasporte a esas vivencia:
¿Cuántas veces habremos recibido un "NO"en la vida? Creo que son muchas las veces que todos nosotros hemos tenido un no como respuesta: de los padres, de los hijos, de los hermanos, de la pareja, de los amigos, de los clientes.... Ufffffff, y de cuánta gente más.....
El "NO" es un compañero más en el camino. Pero lo más importante del "NO" es la reacción que nosotros tenemos después de recibirlo, la actitud que tomamos y el sabor de boca que nos deja en cuanto a la imágen que tenemos de nosotros mísmos. En la manera en que recibimos y reaccionamos ante el "NO" está en juego no lo que pretendemos en sí, sino más bien buena parte de nuestra capacidad de reacción, de nuestra autoestíma y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Un "NO" puede ser una losa o, por el contrario, puede ser un acicate que nos ayuda a emprender una vez más, pero ésta vez de forma diferente.
Ante todo un "NO" debe ser una invitación al OPTIMISMO ya que una puerta cerrada es una invitación a desarrollar nuestro ingenio, nuestra creatividad, nuestra capacidad de pensar. Ante una negativa tengo una nueva meta o un nuevo reto de intentar llegar al mismo sitio de una nueva manera. Creatividad pura y dura. ¿No es ésta una manera formidable de ir desarrollando todas nuestras capacidades que tal vez estén aletargadas en el trastero de nuestras vidas?
El fracaso no tengo porqué relacionarlo como fruto de mi mismo: Puede ser fruto, es cierto, de mi inmadurez, de mi responsabilidad o de mi falta de recursos en un momento dado, pero tembién puede ser fruto de aspectos externos a mi persona. Sea por una causa u otra hay un común denominador y es que hay cosas en mí que puedo cambiar, así como hay aspectos externos que también puedo modificar o influir sobre ellos. El optimismo, pues, es un sentimiento y una actitud que bien podemos tener ante situaciones adversas y que alimenta una actitud constructiva y sobre todo de perseverancia tanto en la resolución de conflictos como en la consecución de objetivos.
La perseverancia es, precisamente, la actitud que nos mantiene en carrera aún cuando el viento sople de frente, es la actitud que nos permite controlar nuestras vidas, nuestros sentimientos y la que permite que llevemos el timón de nuestro hogar cuando las olas arremeten contra nuestro barco, o mantener a flote las esperanzas del entorno cuando ya se agacha la cabeza y se pierde la esperanza.
El optimismo..., puedo nacer con él o puedo alimentarlo. Y lo puedo alimentar con cantidad de experiencias positivas que he tenido en la vida, saboreandolas una y otra vez cuando la ocasión así me lo requiera. Puedo alimentarlo valorando la cantidad de habilidades que puedo tener, usar y utlizar en la vida diaria para desarrollar parte de mi tareas cotidianas. El optimismo puedo fomentarlo pensando y fomentando nueva ideas, experiencias o perspectivas. No sólo enriquecerán mi vida, sino que me darán una mayor experiencia y una mayor perspectiva de la vida, de la verdad y de las cosas.
Piensa ahora en las veces en las que la vida te ha dicho no, pero piensa en una, tres o cinco formas diferentes en las que te puede decir que si. O piensa en las veces que el "NO" te ha traido algo nuevo y positivo a corto, medio o largo plazo. Es algo como parecido al refrán de que no hay mal que por bien no venga. No se si conoces éste reato que circula por internet:
“Había una vez un granjero que tenía un caballo precioso. Un buen día el caballo se le escapó y los vecinos del pueblo vinieron a consolarlo por la mala suerte que había tenido, pero el hombre les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Unos días después el caballo regresó con dos potros sanos y fuertes, y los vecinos del pueblo acudieron corriendo a felicitarle por la buena suerte que había tenido. Como la vez anterior el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Al cabo de un tiempo, el hijo del granjero, intentando montar a uno de los nuevos potros se cayó y se rompió una pierna. Cuando los vecinos se enteraron fueron a verlo para animarle por la mala suerte que había tenido su hijo. Una vez más el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién sabe!
Se cuenta que empezó la guerra al poco tiempo y vinieron a reclutar a todos los jóvenes del pueblo pero no se llevaron al hijo del granjero porque el chico no estaba en condiciones de combatir. Una vez más los vecinos del pueblo fueron a felicitar al hombre por la gran suerte que había tenido.”
Mis ojos miran a lo alto De unos sueños Que yo tengo y Que ahí me esperan, De unas ilusiones que También ahí me aguardan. Mi mente va más allá De lo que mis ojos Pueden ver frente a si. Quiero alcanzar y tocar La vida Que yo puedo llegar a desarrollar. En mi mente está, En mis manos se apoyan, Pero son mi corazón y mis pies Los que tienen que dar el paso Para poderlos alcanzar
Toca diana; una mañana más. ¿Será una de esas mañanas en las que uno prefiere quedarse un rato más o será una de esas mañanas en las que uno se levanta rápido, se siente ágil y parece que la noche ha rendido lo suficiente como para levantarse con todas las energías del mundo?
Pues si, hay días en los que uno necesita Dios y ayuda para levantarse y, en cambio, hay otras en las que parecemos gacelas que rápidamente emprenden el vuelo. ¿De qué depende ésta actitud? Recuerdo una persona que tendía a levantarse bastante tarde, pasadas las diez de la mañana, pero cuando quedábamos para ir de excursión a las 7,30 de la mañana estaba en pie y no hacía falta ni tan siquiera poner el despertador.
¿En que estriba esa diferencia? Cuando tenemos expectativas, planes, metas, objetivos, sueños o algo por lo que luchar parece que la noche rinde lo suficiente aunque durmamos pocas horas. La agilidad, la ilusión, la energía, la alegría y el buen humor pululan por todas partes. El tiempo pasa rápido, las actividades que acometemos no se hacen pesadas, nuestra manera de pensar parece mucho más positiva, los obstáculos nos parecen un reto divertido, parece que caminamos más ligeros y que el cansancio no hace mella en nosotros. Somos mucho más proclives a disculpar o incluso a reírnos y comprender nuestros errores y el de los demás.
Tener expectativas y sueños, retos u objetivos que acometer nos hacen, incluso, tener un sentido mucho más grande de responsabilidad y de compromiso con nosotros mismo y con los demás. Si nos fijáramos bien en nosotros mismos es como si fuéramos con la cabeza bien alta y mirando hacia el frente. Sentimos que estamos en un camino y miramos hacia el frente con la expectativa de encontrar esa meta y esos sueños como de una sorpresa que recompensa no un esfuerzo sino una ilusión. El peso se soporta e incluso aparece desapercibido cuando el sueño se comparte.
El optimismo y la apreciación positiva es la dinámica que suele haber. Los fallos, las limitaciones, el cansancio no tiene importancia. Es una auténtica diferencia de la vida relajada que podemos tener cuando no tenemos una meta, un sueño o una expectativa que acometer. Percibo que en estas situaciones puede haber una tranquilidad, o mejor dicho una situación que se puede confundir con la tranquilidad, pero que en el fono no es tal porque nuestros cuerpos parecen más pesados, con falta de agilidad, molestos ante cualquier nueva actividad o situación y mucho más vulnerables a un mal genio cuando alguien trata de interrumpir la comodidad en la que nos encontramos acomodados.
Las expectativas, los sueños, las metas, los objetivos y los retos aportan a nuestras vidas una calidad de vida que nos permiten ir, por lo general, con una sonrisa bien amplia en la boca y donde la vida parece incluso ser un juego más que un largo y tedioso camino a realizar.
Y es hora de levantarse. Y levantándome hoy no me queda otra que preguntarme cuales son los sueños con los que me levanto, las expectativas que tengo, los objetivos que quiero alcanzar o las metas que quiero conseguir. Agilidad, vida, alegría, optimismo, energía, ilusión, sonrisa, apertura a los demás, comprensión son toda una serie de emociones que me acompañarán más que nada porque son los ingredientes que llevan las expectativas en si. Y cuanto más grandes sean las metas mayor será la agilidad y la vitalidad que llevaré en el equipaje de mi cuerpo, de mi mente y de mi espíritu. Pero tengo que responderme a mi mismo y saber si hoy soy esa persona “enamorada” de mi mismo y de la vida.
¿Qué tal si te escuchamos a Demi Roussos en un Mundo de Hombres Niños?
No creo que nadie haya labrado su fortuna personal, y no me refiero a la económica solamente, de forma fácil y rápida. Todo lleva un proceso y el proceso lleva toda una serie de etapas. Al igual que la tierra hay que limpiarla, ararla, ponerle la semilla, fortalezerla con abono, regarla y estar al tanto de otros pequeños detalles, el éxito personal de cada uno requiere también de crear las circunstancias necesarias para que uno alcance las metas que se propone.
El éxito no viene por casualidad, sino que viene por la puesta en juego de los recursos personales, de los talentos, de los valores y de las fortalezas que cada uno tiene como persona. Sí, cada uno tiene una riqueza que viene con el boleto de la vida. Desde el momento en el que se nos corta el cordón umbilical se nos arroja al valle de la vida cargados de una serie de valores y fortalezas que bien utilizadas se encargarán de darnos la posibilidad de generar vida a través de nuestra propia vida. No importa si somos ricos o pobres, lo único que importa es la capacidad de poder tener consciencia de quien somos, de lo que hay dentro de nosotros y de tener las ganas de querer desarrollarlo.
Es cierto que la posibilidad de tener a nuestro lado unos buenos mentores, unos buenos padres o unas buenas fuentes de recursos, como puede ser la experiencia y la sabiduría de otros, puede ayudarnos. Pero será la propia libertad que se nos dé para poder investigar en el campo de la vida, así como el propio interés por la misma vida la que nos ayudará a ir creando las circunstancias necesarias para poder ir abriendo caminos propios, genuinos y originales. La misma naturaleza nos va enseñando como ella funciona. Los rios, los mares, los animales, las plantas nos ayudan, tanto como las experiencia de los propios humanos, a ir sabiendo crear las cirunstancias para que la vida se genere.
Las mentes humanas vamos abriendo caminos, y ahí están todos y cada uno de los inventos que nos ayudan a vivir. Pero el gran reto de muchas persona aún está ahí pendiente: el de saber crear dentro de si mismas las circunstancias que hagan posible el propio avance. Y es en el campo de los propios retos, donde más tenemos que trabajar, porque es en los propios retos donde más nos sentimos frustrados y desmoralizados.
Y no digamos en el campo de las emociones, sabiendo que éstas rigen en un gran porcentaje los resultados financieros, empresariales, económicos, sociales, familiares y afectivos de todos nosotros. Cuidar de cada uno de nosotros, saber crear las circunstancias que nos permitan un dialogo más fluido, un equilibrio más sostenible a nivel familiar y social o político y el poder tener una sonrisa más amplia, duradera y sincera, es el gran reto y trabajo que tenemos por delante.
Me gustaría que cambiara el mundo, que estuviera a mi servicio y que fuera como yo quisiera pero, ¿estoy dispuesto a crear yo las circunstancias para que ello se de? ¿Qué estoy dispuesto a dar de mi mismo, de mi tiempo, de mi orgullo o de mi mismo para que ello suceda? ¿Qué coste estoy dispuesto a asumir para conquistar ese sueño?
No queda otra que pensar en lo que quiero llegar a conseguir. A lo mejor lo tengo claro, pero lo que tal vez no esté tan claro sean las circunstancias que se tienen que dar en mi, o en mi entorno, pero de mi responsabilidad, para que el sueño se cumpla. Y es esa la tarea que queda, la de pensar en las circunstancias que yo, y nadie más que yo, tengo que crear y hacer posible para que nazca el sol, o se de la primavera en mi vida.
Viento impetuoso que arrastra y que lleva todo lo que por delante hay; temblores de tierra que dejan todo destruido y desolado: vacío y soledad; derrota y frustración. ¡Ohhh, calma y control! Ven y dame, una vez más, la vida desde la que pueda gozar.
No resulta fácil muchas veces el conrtrolarse ante ciertas situaciones. En ocasiones ves que cuando las cosas no están saliendo como uno quiere se pierden los nervios y reaccionas de forma violenta. Lo vemos en el futbol cuando se experimenta la sensación de no saber encajar un resultado adverso: a nivel de jugadores podemos ver desde aquellos que arrojan la toalla y se dan por vencidos, a otros que comienzan a dar patadas absurdas que acaban con expulsiones, tanganas y cierto nivel de agresividad.
Lo podemos ver también dentro de las realciones de trabajo. ¿Cuántos conflictos no surgen a raiz de la presión que se puede ejercer desde arriba, desde la que obtenemos de compañeros o desde actitudes que podemos observar en clientes o gente que viene a veces con actitudes negativas hacia nosotros?
La violencia de genero que tan de actualidad está y que hasta los jovenes ven como algo tan natural, puede ser otra muestra de una sociadad que le cuesta controlar los sentimientos. Por una parte se han ensalzado los sentimientos como algo bueno y noble, pero por otra hemos constatado de que nuestras reacciones no siempre son las adecuadas y no siempre son portadoras de beneficios hacia uno mismo u hacia otros. Controlar los sentimientos es importante:
No hace ser dueños de nuestra vida. Nos hace libres. No somo esclavos de situaciones en las que actuamos de formas primarias y sin capacidad de dominar tanto lo interno que hay en nosotros como el ambiente externo que nos rodea.
Controlar los sentimientos también es importante porque nos permite pensar, nos permite ver las situaciones de manera más objetiva, de manera más amplia e incluso con una visión más postiva.
Controlar los sentimientos nos ayuda a seguir en el juego, en la actividad, en la relación, en el camino hacia la meta. Nos permite creer en nosotros mismos, en nuestro estilo de vida, en nuestra manera de actuar aunque en un momento determinado no se obtengan resultados. La vida es camino a largo plazo. Nuestras metas no pueden ser tan solo a corto y controlar las situaciones; saber esperar tienen su premio al final.
Y es por ello que antes de lanzar la piedra, antes de perder el control, antes de manifestar mis situaciones de forma que me hagan daño a mi o a otros podría tener ciertos gestos que me ayuden a "esperar". Hay quien dice de contar hasta diez, hay quien decide subir y bajar las escaleras de forma pausada un par de veces, hay quien mira hacia el mar o hacia la montaña, los hay que se cuentan un par de chistes; dicen que es bueno, crea optimismo, alegria y con ello una visión diferente de lo que uno podía ver hasta el momento.
Y si al final, lo que te sucede no lo puedes cambiar, ¿para que sufrir? ¿para que hacerte o hacer daño? Vive con alegría el momento. Recordaré siempre la muerte de mi padre como la de alguien que supo morir y aceptar la realidad, aceptándolo, sonriendo, cantando, bromeando con las enfermeras, pidiendo sus chocolates con churros; pero sobre todo dando tranquilidad a los que estabamos a su alrededor.
El dia que me despedí de él, horas antes de su muerte, nos dimos un abrazo. Fue un abrazo muy especial, pero que muy especial. El sabía que el partido se terminaba, era consciente de que perdía; pero no: El ganó la partida: el de la vida.
Al fin y al cabo controlar no resulta fácil pero ganamos mayor calida de vida y a la larga conseguimos una mayor tranquilidad, una calidad de vida y una mejor relcación con uno mismo y con los demás.
Unas veces caminas delante mia; otras caminas detrás. Por momentos te he visto a mi lado. Unas veces has sido consejero que me ha llevado a la prudencia; en ocasiones me has palarizado; pero de lo que no cabe duda es que me has ayudado a conocerme y a elegir entre quedarme paralizado y a caminar con la cautela de quién confía en sí
El miedo es un sentimiento que por naturaleza está presente en todos nosotros. ¿Quién no ha tenido o tiene miedo en situaciones? El miedo está ahí, presente en nuestras vidas, cumpliendo una función muy especial: asegurar nuestra supervivencia. Todos tenemos miedo a la hora de enfrentarnos a algo que puede ocasionarnos daño y perjudicarnos limitando nuestras opciones de seguridad y de vida.
El miedo es una reacción natural del cuerpo que nos dispone ante situaciones a las que tenemos que hacer frente: situaciones ante las que tenemos que emprender la huida o situaciones ante las que tenemos que dar la cara y en las que tenemos que atacar, dar la cara, defendernos, luchar por nuestra propia supervivencia.
¿Te acuerdas de situaciones en las que has vivido el miedo? ¿Te acuerdas de como has reaccionado en esas circunstancias? ¿Recuerdas las veces en las que has iniciado la huida y las veces que las has enfrentado con entereza? ¿Te has llegado a preguntar incluso por las veces en que los miedos eran infundados? ¿Y por las situaciones en las que esos miedos infundados te han hecho probar el dolor y la inseguridad de forma innecesaria llegando a dejar de vivir situaciones que hubieras deseado vivir de una forma totalmente llena?
El miedo, sí, el miedo; ese gran sentimiento que a veces nos ha salvado la vida y que en otras nos ha impedido dar pasos importantes. La gran pregunta que posiblemente tenemos que respondernos de forma sincera y valiente es la que muchas veces no hemos querido hacernos: ¿qué he aprendido yo de mis miedos? ¿He sacado alguna lección positiva?
Yo, y desde mi punto de vista personal, es que los miedos me has enseñado a ver la poca confianza que yo he tenido en mi mismo, en mis cualidades, en mis talentos. Y a toro pasado he visto como situaciones que podían haberme beneficiado desde un punto de vista económico, afectivo, social, laboral o incluso de salud se han ido esfumando de forma total.
Pero cuando eres consciente del miedo que te paraliza o del miedo que te hace ser cauto, del miedo que te hunde en tu propia miseria o del miedo que te hace más valiente, estás en la situación de poder verte a ti mismo, de ver y de contar con tus propias cualidades, talentos, fortalezas o recursos que te invitan a creer en ti mismo o a creer en ese miedo paralizante que te impide ser tu mismo y crecer.
El miedo es un sentimiento que está ahi presente, en nuestro cuerpo al servicio nuestro para poder sobrevivir, evolucionar y crecer. Todo nuestro organismo está organizado para crecer, para buscar los mecanismo de hacernos personas totalmente plenas y autónomas; para hacernos valer por nosotros mismos aunque a veces tengamos que apoyarnos en los demás.
Una pregunta: Si no tuvieras miedo, ¿qué cosas harías? ¿qué pasos darías en la vida? ¿por qué cosas lucharías o te esforzarías? ¿que metas te gustaría alcanzar?
¿Has pensado ya en esas cosas que te gustaría obtener y que el miedo no te deja? Piensa ahora: ¿Tengo un miedo paralizante o un miedo liberador? ¿Un miedo que me estanca o un miedo que me hace crecer? Piensa en ti, contempla ese miedo y lo que hace dentro de ti y preguntate una vez más: ¿qué me merezo yo como persona?
¿El mejor medio para vencer el miedo? Confiar en uno mismo. Visualizate, valorate, aprecia lo que tienes, tenlo en mente. Fijate en las veces en que has triunfado y deja que ese sentimiento inhunde tu mente, recorra tus venas, llene tus pulmones. Llénate de autoconfianza, de credibilidad en ti mismo y déjate llevar por esa brisa dulce y suave que mece día a día nuestras vidas, la que ha hecho posible que tú sean genuinamente tú.
¿Un libro?
Erich From: "El miedo a la Libertad" Anthony de Mello: "Una llamada al amor: Autoliberación interior"
El tiempo se me escurre entre las manos, como la arena de la playa, sin apenas darme cuenta. La diferencia es que la arena puedo cogerla nuevamente entre mis manos, y el tiempo como la piedra lanzada o la palabra emitida, ya no se puede recuperar.
¿Cuántas veces no hemos llegado al final del dia y se nos han quedado atrás cosas por hacer en las que habiamos depositado mucha ilusión? Una vez más nos hemos sentido atrapados por el ritmo de la vida que hace que el dia tenga 24 horas de 60 minutos cada una, con sus 60 segundos.
Nos sentimos atrapados, realizando un montón de cosas que por unas cosas u otras nos dejan instisfechos: el trabajo, la casa, la compra, los colegios, los amigos, la tele y yo que sé de cosas más que nos tienen atrapados. Al final nos entra una pequeña o gran desazón porque vemos como el tiempo se nos escurre entre las manos y es algo que ya no vuelve atrás. Junto con la piedra que se lanza y la palabra que se dice, el tiempo es algo que no tiene vuelta atrás.
* ¿Como me siento con mi tiempo? ¿Satisfecho? ¿Si? ¿No? * ¿Me gustaría ser un poco más organizado? * ¿Siento que lo que hago podría esperar y lo que no hago tendría que hacerlo antes que otras cosas?
Hay dos elementos que considero importante en la gestión del tiempo:
La primera es distinguir lo importante de lo urgente y lo importante de lo que realmente no lo es. Muchas veces damos mucha más importancia y prioridad a lo urgente que a lo importante o a lo que no es ni importante ni urgente. Acabamos apagando fuegos, reparando chapuzas dejando lo que realmente es importante para un segundo o un tercer momento. Y como quien que no quiere la cosa lo que no es importante, trascendental o necesario acaba comiéndonos el tiempo de forma tal que no deja totalmente insatisfechos e improductivos.
¿Qué es realmente importante para mi? Déjame hacer una lista. Hagamos una lista: Lo que es importante
a nivel salud,
a nivel trabajo,
a nivel económico,
a nivel personal,
a nivel social,
a nivel lúdico,
a nivel crecimiento personal?
Y digo todo esto porque en todas éstas areas hay cosas importantes que no debo de dejar, y no las debo de dejar por respeto hacia mi mismo y hacia las personas que viven a mi alrededor. Si no me desarrollo de forma integral, si no cuido todos y cada uno de los aspectos de la vida que quiero poco podré ofrecerme a mi y al resto.
¿Se te ha ocurrido alguna vez hacer una lista de todo el tiempo que gastas al día? No estaría de más saber el tiempo que le dedicamos a las cosas..... ¡A ver, hagámos la prueba! El tiempo que generalmente le dedico, diaria o semanalmente (como mejor te guste), a
El trabajo es de __________________ minutos
A la salud es de __________________ minutos
A las relaciones personales___________minutos
A la diversión u ocio _______________ minutos
Al dinero _______________________minutos
A los amigos_____________________minutos
Al desarrollo personal ______________minutos
Al entorno fisicco (arreglos)__________ minutos
¿Te resulta equilibrado? ¿Te sientes satisfecho? Tu mismo o tu misma saca conclusiones. Dale el tiempo necesario a cada cosa. Marcatelo como objetivo. De aqui puedes sacar conclusiones de lo que realmente puede ser importante para ti.
Te dejo con una canción para que te ayude a pensar:
Me escuchaste, con tus óídos y con tu mirada que seguía lentamente mis palabras; con tu corazón que en silencio comprendía lo que yo albergaba dentro de mi. No enjuiciaste, niaconsejaste, ni interpretaste; tan sólo escuchaste y en tu silencio, respeto y comprensión, hablaste a lo más profundo de mi corazón.
La comunicación es tal vez es uno de los aspectos más importantes a la hora de caminar y de compartir los valores que queremos alcanzar. Pero al mismo tiempo es uno de los valores más difíciles de desarrollar. Es precisamente la falta de una buena comunicación la que muchas veces arruina todos los objetivos que nos proponemos alcanzar.
El silencio, por paradojico que sea, es uno de los elementos fundamentales de la comunicación. Silencio para escuchar al otro, silencio para entender, silencio para no interpretar, silencio para no juzgar, silencio para no dar lo que no se me pide en ese momento, que tal vez sea, simplemente escuchar. Silencio mental. Dejar a un lado ideas, presunciones, detalles que no vienen a cuenta. Silencio que permite vaciarme de mi mismo para llenarme y, ¿por qué no?, enriquecerme de lo que el otro me está diciendo.
El respeto. No todos partimos del mismo sitio, ni vivimos las mismas circiunstancias, ni tenemos los mismos valores, ni coincidimos en las mismas ideas. Eh ahí una de las grandes riquezas del ser humano y que muchas veces nos cuesta comprender. Los demás son diferenes a mi, y yo diferente a los demás. ¡Qué riqueza! y ¡que grande que los demás me puedan ver a mí también de esta manera! En el respeto no me siento atacado, y por lo cual estoy abierto a poder analizar mi situación y la de los demás de una forma más libre y sin ningún tipo de condicionamiento.
Complementariedad. Todos dependemos, en cierta medida, de todos. Todos nos necesitamos. Nuestra verdad no es la única verdad, o tal vez sea una verdad que unida a la de los demás se convierta en VERDAD. Escuchar es aprender y valorar lo que la otra persona tiene que decir o aportar. Es enriquecerse mutuamente de la experiencia, de los sentimientos, de los valrores y de la vida de otra persona,
Escuchaactiva. Si el silencio es algo fundamental, la escucha activa entra dentro de éste silencio, con el pequeño espacio donde se da la confianza para poder preguntar en un momento determinado "si lo que estamos escuchando o entendiendo" está en sintonía con lo que realmente se nos está comunicando. Es la confirmación de que estoy entendiendo a mi interlocutor, y la confirmación para éste, de que yo le estoy escuchando, comprendiendo y poniéndome en su piel. Es una manera de mostrar que estamos en el camino de la fusión de sentimientos que se están compartiendo en esos momentos.
Y llegando aquí me pregunto:
¿Quienes son las personas que mejor me escuchan? ¿Cuáles con a las que mejor escucho yo? ¿Mientras escucho soy capaz de mantener el silencio apropiado para no mezclar el discurso de otra persona con el mio? ¿Soy capaz de guardar el respetuoso silencio donde prejuicios, juicios, valoraciones, reproches, defensas y ataques quedan a un lado para centrarme en lo esencial de la escucha? ¿Qué aspectos tengo o me gustaría mejorar en mi comunicación con los demás? ¿Cuando me he sentido enriquecido por escuchar a alguien?
Tenemos una boca y dos oídos. Dicen que somos así para escuchar más de lo que hablamos. Pues vamos allá................., déjame acabar hoy con una pequeña hsitoria pprotagoznizada por Sócrates, que desarrollaba el arte de la ESCUCHA:
LAS TRES BARDAS
Un discípulo llegó muy agitado a la casa de sócrates y empezó a hablar de esta manera:
-Maestro, quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
Socrates lo interrumpió diciendo:
-¡Espera!¿Ya hiciste pasar a través de las tres bardas lo que me vas a decir? -¿Las tres bardas?
-¡Si!-Replicó.
Sócrates. La primera es la VERDAD...¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?
-No...Lo escuché comentar a unos vecinos...
-Pero al menos, lo habrás hecho pasar por la segunda barda que es la BONDAD. Lo que me quieres decir, ¿es por lo menos bueno?
-No, en realidadno; al contrario...
-¡Ah!-interrumpió Sócrates-
Entonces vamos a la última barda, la NECESIDAD.
¿Es necesario que me cuentes eso?
-Para ser sincero,no; no es necesario.
-Entonces-sonrió el sabio-, si no es verdadero,ni bueno, ni necesario... sepultémoslo en el olvido...
No hay nada como imaginar para crear futuro, ya que lo que hoy es utopía será carne y sangre mañana. (Julio Verne)
Uno de los grandes legados que podemos tener en la vida es la cretatividad de las personas. Grandes libros, pinturas, fotografías, obras de arte, edificios, inventos y un sin fin de cosas que dia a día utilizamos como los telefonos móviles, fax, televisores, aviones, coches y escobas o fregonas o cosas que nos hacen la vida un poco más fácil y placentera, forman parte de esa gran creatividad humana.
Admiramos todas estas cosas, y tal vez lo hagamos con los que las han inventado, dibujado, escrito o desarrollado, ¿pero hasta que punto nos hemos decidido a ser creadores de nuestra propia vida, de nuevos recursos para nuestras necesidades o de nuevos caminos a recorrer?
Es el momento de indagar sobre la propia creatividad:
* ¿Me siento realmente creativo?
* ¿Cuáles son hasta el momento mis aportaciones a la vida? ¿Cuando, donde y como he llegado a ello?
* ¿Qué me gustaría poder aportarme a mi mismo, a mi familia, a la sociedad?
* ¿Qué métodos utilizo para crear?
* ¿Qué métodos puedo utilizar para crear o buscar nuevas alternativas para aquellos asuntos o cosas que me demandan una nueva solución?
* ¿Soy de los que se sienta a esparar una solución o de los que la busca?
Y es el momento de pasar a la acción:
Imagina, sueña con aquello que quieres resolver, a lo que quiera darle una solución. Hay quien sueña cuando camina, cuando se sienta frente al mar, cuando escucha música, cuando está solo en casa. Sueña, imagina, no te prives. La imaginación es la puerta de entrada. ¿Cómo podría solucionarse esto que quiero resolver? ¿Cómo lo haría un niño? ¿Cómo lo haría el vecino? ¿Cómo lo resolvería cualquier otra persona? Sueña, imagina, dale vueltas. Así se ha llegado a la luna, se ha conseguido volar, hablar por teléfono al otro lado del mundo y al instante. Sueña, deja volar la imaginación, y déjate llevar por los sentidos. Incluso comparte con otras personas tus sueños, pero recuerda que hay caminos que ya se han trazado; la creatividad consiste en conocer lo ya andado y aportar algo nuevo. Y seguro que dentro de ti hay una gran capacidad para soñar, imaginarse las cosas cuando caminas, te bañas o duchas o simplemente escuchas una canción, tal y como yo lo hago ahora.
No tengas miedo a ser absurdo, diferentes o raro. Los nuevos caminos, al principio, siempre pueden ser raros, absurdos o locos. ¿Quién no se ha reido antes de conseguir sus objetivos de los grandes inventores? ¿Cuántos no han sido tachados de locos? Lo importante es encontrar caminos que me sirvan para vivir y que sirvan para vivir a los demás.
No quieras destacar; simplemente intenta resolver las cosas, ser práctico. Nuestra mente debe estar al servicio de la auténtica necesidad que es el resolver las necesidades nuestras y a ser posible de los demás. Si se aprecia la creatividad en un momento dado o no, no debe de ser problema. Tu eres el que tiene la necesidad. Muchas veces cuando ven que nuestras ideas y caminos se han realizado llegará el reconocimiento, pero para entonces nuestra necesidad habrá sido satisfecha y estaremos en camino en la resolución de otras.
Canta con tu propio estilo, piensa de forma propia, no copies. Confía en tí. Cree en ti. Valora tu capacidad. Así vivirás tu sueño con pasión. No hay nada como la comida casera. No hay nada como construir tus propios sueños. Si miras a tu alrededor, a los grandes, quédate con su manera de crear, con su proceso. El producto es de ellos. Si utilizas tu mente, utilizando las herramientas que ellos han puesto en nuestras manos, el producto será nuestro, genuinamente nuestro. Seremos creadores de nuestra propia persona, de nuestros propios sentimientos, de nuestros propios caminos.
Hazlo desde el corazón. Es como las recetas de cocina. Cuando se hacen con amor, ¡¡¡salen que no veas!!! Amor, pasión y como dice la canción: "con alma, corazón y vida".
¿Donde usar la creatividad? Donde la necesites. En tu trabajo, con tu pareja, con tus hijos, con tus amigos, contigo mismno. La creatividad está en función de la necesidades que yo tenga como persona en cada una de mis carácteristicas.
Inspirate un poquito en creatividad: Diez cosas que te dice la foto en cabezera:
"¿Por qué? ¿Por qué de ti quiero olvidarme y siempre andas en mi mente? ¿Por qué quiero verte lejos y cuánto más lejos te quiero más cerca te hayo?"
Ayer mientras hacia mi sesión de caminta escuchaba música, y las canciones que escuchaba lloraban, casi todas ellas, el amor perdido. Querían olvidarse del amor y parecía que en ese amor se les iba toda la vida y que tenía aprisionada e inmovilizadas a las personas.
Al mismo tiempo me vino a la mente la conversación con un amigo que quería dejar de fumar, y el solo pensarlo le producía más ansiedad y con ello más ganas de fumar.
Y es que parece que cuando queremos conseguir algo se nos pone todo cuesta arriba ya que cuánto más es el deseo de "dejar algo", más parece ser la fuerza que nos lleva a estar unido a aquello que deseamos abandonar. ¿Por qué será?
Dentro de la consecución de nuestros objetivos debemos de tener claras varias cosas. Una de ella es poner el objetivo, y mirar constantemente hacia él, de forma positiva. "Dejar de" no es algo positivo, es una prohibición y aunque la meta pueda se positiva el enunciado es negativo. Y al ser negativo la connotación negativa estará presente en nuestra mente y, de manera inconsciente, caminaremos hacia ella.
¿Has probado caminar hacia un objetivo, hacia un sitio fisico y concreto, pero mirando hacia otro totalmente opuesto? Haz la prueba. Es francamente difícil porque tus sentidos están puestos no hacia donde vas sino hacia donde miras. Y a donde solemos mirar no es hacia donde vamos, sino a donde no queremos estar. Paradojico, ¿no?
Es por tanto que sería mucho más fácil y saludable decir: "Quiere ahorrar dinero", "quiero tener más salud", "quiero tener una mejor calidad de vida", etc. y tener ese dinero, esa salud, esa calidad de vida y esas otras cosas en la mente que no el tener que "dejar de". La vida se enfoca hacia algo positivo.
Y lo mismo ocurre con la vida afectiva, la económica, la social, etc. Queremos abandonar a nivel emocional, real o físico cosas que ya no nos corresponden o etapas de la vida que ya no están ahí. Podemos estar añorando y suspirando por tiempos del pasado que ya están cerrados. "Quiero olvidar". No es cuestión de olvidar, es cuestión de poner en mente un objetivo nuevo y positivo: "hacer nuevas amistades, emprender un nuevo tipo de negocio, dar un sentido nuevo y positivo a mi vida, etc."
Tengo que dejar que lo nuevo, lo que eligo y que lo que deseo ocupe mi mente. Y el vacio existente, que no puedo negarlo sino que aceptarlo, tengo que llenarlo con lo nuevo que quiero conseguir para mi vida. Es hora de que me vaya preguntando:
* Los objetivos que tengo en mi vida y que no alcanzo, ¿los tengo formulados en positivo? * ¿Dejo que los objetivos sean reales y alcanzables? * ¿Qué tiempo le dedico no solo a vivirlos en mi imaginación, sino a dar pasos inmediatos para alcanzarlos?
* ¿Qué tiempo, importancia, dedicación y credibilidad le doy a la dificultades y obstáculos que hacen que postergue cada paso a dar? A quí es donde tenemos que cambiar nuestra visión y pensar más en los resultados y éxitos que nos esperan que en las dificultades que nos paralizan.
Te invito, además, a poner tus cualidades, fortalezas, talentos al servicio de esos objetivos que te has marcado.
Te invito oir en youtube la canción de Roberto Carlos.
Nacer, salir del vientre maternal; encontrarse con la luz, con la vida y con un camino que recorrer en el que el sol, el agua, las luces y la oscuridad, los mares y las montañas me acompañarán. Comapañeros de camino que me ayudarán a escalar y también a bucear en medio de la travesía que tengo que recorrer y de la cual tengo que aprender para poder también dar. La vida: un espacio y un momento de ésta eternidad para gozar.
Desde el momento en que nacemos estamos aprendiendo o al menos deberíamos estar aprendiendo. ésta es una de las grandes cualidades del ser humano, y no sólo del ser humano. Bien dice la teoría de la evolución que las especies o se adaptan o tienden a desaparecer. Y eso ocurre con el ser humano. O aprendemos y nos adaptamos y con ello evolucionamos o la vida se nos va en un tris trás sin el menor sentido.
Es curioso como a veces los niños nos vienen con un sinfín de preguntas que en ocasiones no encuentran la respuesta oportuna o nos dejan en fuera de juego. Y si queremos ser un apoyo para ellos no queda más remedio que ponernos al día.
A nivel social ocurre otro tanto de lo mismo. Vivimos en una sociedad competitiva en la que tenemos que sobrevivir y ganarnos el pan de cada día demostrando lo que valemos, a no ser que nos encontremos en una situación un tanto privilegiada de no tener que demostrar nada rindiendo lo mínimo.
En cuestión de deportes vemos exactamente lo mismo. La competencia hace que los métodos de aprendizaje, entrenamiento y de juego búsquen la perfección para la consecución de nuevas marcas o mejores resultados.
No cabe duda que el nivel escolar, profesional, lúdico o de relaciones humanas son cada vez un auténtico desafío que luchan entre la naturalidad de la misma vida y la capacidad para integrarse en ésta misma y en todo el entramado de relaciones que la constituyen.
Pero surge la gran pregunta:
* ¿Para qué estudio? * ¿Para qué trabajo? * ¿Para que me perfecciono? * ¿Cómo me siento cuando lo hago? * ¿En que me ayuda como persona? * ¿Se me pasa el tiempo y me quedo absorto y embobado cuando hago todo ésto? * ¿Es la vida, cada segundo, cada minuto y cada paso que doy un paseo del que disfruto, en el que se me aporta algo, en el que aporto, en el que construyo y en el que me siento un participante más con pleno derecho a vivir y a construir la vida? * ¿Cuáles son las 10 lecciones más importantes que me ha dado la vida? ¿Y mis 10 mayores aportaciones a la vida?
El conocimiento, que muchas veces se nos hace duro, que otras tantas viene a ser algo aburrido y que en ocasiones nos da miedo el tener que profundizar en él, es la fuente de la energía que nos permite ser consciente de quien somos, de lo que hacemos por aquí en ésta vida, de lo que podemos aprovechar y de lo que podemos aportar.
El niño es curioso. Todo lo pregunta, todo lo quiere saber. Abre y cierra cajones. Revuelve todo, todo lo investiga. Y nada parece temer, es más a veces hay que pararle los pies. Se siente parte de la vida y tiene un proceso de aprendizaje que muchas veces nosotros mismos paralizamos.
Aprender es vivir, es aprovecharse de las fuentes naturales de energía que cada día la vida nos presenta; es hacer sentirme útil aportando a la misma vida aquello que la vida me ha aportado y que yo mismo con mi capacidad de investigar, profundizar o analizar puedo llegar a crear y poner a disposición de los demás.
Te dejo con una una canción que te permita volar con la imaginación
Y con una entrevista a una persona de 100 años que no quiere dejar de aprender para seguir aportando a su vida y a la de los demás:
UN HOMBRE SEDIENTO DESCUBRIÓ UN POZO, PERO NO PODIA BEBER, PORQUE ÉSTE ESTABA RODEADO POR UN MURO MUY ALTO. COGIÓ ENTONCES ALGUNOS LADRILLOS DE LO ALTO DEL MURO Y LOS ARROJO AL AGUA... EL AGUA LE GRITÓ: ¿QUE GANAS HACIENDO ESTO? EL RESPONDIÓ: LA PRIMERA VENTAJA ES QUE OIGO TU VOZ Y LA SEGUNDA QUE CUANTOS MAS LADRILLOS SAQUE DEL MURO MAS ME APROXIMO A TI...
En la vida podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío, podemos sentirnos atacados o apreciados. Es nuestra mirada y nuestros pensamientos lo que determinan muchas veces la realidad. Tal y como pensamos actuamos en consecuencia. Y es por ello que para poder alcanzar nuestras metas y objetivos lo esencial es tener una menta abierta y positiva ante lo que nos ocurre y ante lo que la vida nos ofrece a diario.
¡Eh aquí una clave desde donde nace el respeto y la confianza! ¿Se darían éstas dos cualidades si no existiera la actitud positiva y estuvieramos constantemente desconfiando o defendiéndonos de lo que posiblemente no son ataques personales hacia nuestras actitudes, pensamiento o creencias? Ver el lado positivo no sólo conlleva confianza y respeto, sino que también un acercamiento y enriquecimiento mútuo.
Hay una leyenda india en la que el anciano de la tribu le dice a los pequeños que dentro de él se se está librando una batalla entre dos lobos: uno de ellos está lleno de resentimientos, miedos, envidias, odios, orgullos, nostalgias, etc. en cambio el otro está lleno de paz, equilibrio, armonía, perdón, etc. Ante ello uno de los niños le pregunta: ¿Y quien crees tu que ganará? El viejo, mirándole a los ojos le dice: "EL QUE TU ALIMENTES". ¡Que verdad más grande! Lo que alimentemos en nuestra mente es lo que ofreceremos a los demás.
Si tuviera que verme ahora mismo:
* ¿Cuáles son los pensamientos positivos que existen en mi? * ¿Cuáles son los pensamientos negativos? * ¿Sería capaz de transformar mis pensamientos negativos en positivos? * ¡Venga, inténtalo! Haz un cuadro. Pon a un lado los positivos y en el otro los negativos. Los positivos déjalos quietos, ¡están bien! En frente de los negativos pon dos o tres pensamientos que los conviertan en positivos. Es un pequeño ejercicio para aligerar la carga negativa que lleva uno encima. ¡Tal vez te encuentres mejor después de ello!
Si quieres el cuento de los lobos con música bájatelo aquí:
Pedí un voluntario Y ella se levantó de su banco. Le pregunté si confiaba en mí. Ella respondió que sí, Y una vez más Se lo volví a preguntar. Ante su nueva afirmación Le pregunté si su confianza Era absoluta A lo que ella respondió que sí. Entonces, le dije, Déjame taparte los ojos. Y una vez tapados Le pedí que se dejara caer hacia atrás Sin mover en ningún momento sus piernas. Y fue incapaz de hacerlo.
La Confianza es un valor indispensable a la hora de conseguir objetivos y de alcanzar nuestras metas. Confianza en uno mismo y confianza en los demás. ¿Por qué es importante y que supone la confianza en uno mismo y en los demás?
Confianza es igual a creer. Creo en mí y creo en el otro. Me siento seguro de mi mismo y me siento seguro de la otra persona en la que confio. Si no tengo esta confianza cada paso que tenga que dar se convertirá en un mar de dudas y tendré que cargar en mis espaldas con el peso de la responsabilidad que quiero asumir y alcanzar, y con el peso de la duda y de la desconfianza que se genera en mi en cuanto a mi propia credibilidad o la del otro junto con lo que esto conlleva: un freno a la hora de tomar decisiones, si es que se llegaqn a tomar, una falta de concentración total en el objetivo o meta alcanzar, pues nuestra mente está en dos sitios, en lo que queremos hacer y en lo que dudamos, y una falta de resultados, pues el bajo rendimiento no hace posible que pongamos en el asador el 100% de nosotros mismos.
Confianza es igual a libertad. El miedo al fracaso, al control, a resultados no esperados nos lleva a recluirnos en nosotros mismos y a no llevar a cabo lo que deseamos. Nuestra propia imagen puede estar en juego, y por no querer jugarnosla hipotecamos nuestros sueños, sabiendo que, en la mayoría de los casos y como en la mayoría de los mortales, las metas y los sueños no se consiguen a la primera, sino después de uno y otro intento. Si no hay un primer intento, jamás habrá un segundo ni un tercero, y lo peor, es que jamás habrá una llegada
Miro atentamente a mí alrededor y veo a la ciencia. ¿Cuántos intentos para que un medicamento sea efectivo? ¿Cuántos intentos y en algunos casos no se ha logrado? Miro al deporte y veo a los hacen salto de altura, de pertiga, lazan peso o martillo, corren o nadan. ¿Cuántos intentos? ¿Cuántos resultados? ¿Se queda uno en la imagen del éxito o en la de haber participado y mejorado los propios resultados? ¿Es la alegría y la libertad patrimonio de los que alcanzan un primer puesto?
Libertad y Confianza son nuestros aliados a la hora de alcanzar metas, y lo digo en plural porque cada objetivo está hecho de pequeñas metas en las que nos vamos superando a nosotros mismos, una superació que nos lleva a la confianza, y una confianza que nos lleva a la libertad.
La lluvia había sido tanta que las casas estaban inhundadas. éste hombre se subió al tejado, implorando a Dios que lo salvara. vino Protección Civil con una lancha y los despidió diciendo que Dios le ayudaría. Pasó la Cruz Roja, y otro tanto de lo mismo: “Dios me salvará”. Se acercó el ejército con un bote y: “No se preocupen, mi fe es grande, Dios me salvará”; Hasta que la riada se lo llevó. Una vez en el cielo, cariacontecido y con un semblante de frustración le dijo a Dios: ¿No ibas a salvarme? Mi niño, le dijo Dios, Te envié a Protección Civil, a la Cruz Roja y al Ejército. ¡¡¡Y a todo dijiste que no!!!
Si queremos conseguir nuestros objetivos, no es suficiente el tener conciencia de ellos, el saber que nos mueve a buscarlos y conseguirlos, ni el conocer los puntos fuertes valores, y creencias potenciadoras. Además de cuna conciencia emocional, saber porque, cuando y que significan nuestras emociones, hay un elemento que no deja de ser menos importante: la constante autoevaluación precisa.
La autoevaluación nos lleva a ser personas reflexivas que somos capaces de aprender de las experiencias. La queja, muy común en todos nosotros es una actitud que nos mantiene instalados en una situación de fracaso. La autoevaluación nos lleva al éxito y a preguntarnos en que estamos fallando nosotros, en vez de cuestionar constantemente en que fallan los demás. Y al mismo tiempo nos invita a buscar salidas a nuestra situación. Lo que importa no es lo que la vida o las circunstancias nos ofrecen. Lo importante es el tipo de circunstancias que yo puedo crear a partir de situaciones que vivo, y lo que yo puedo aportar a la vida.
Autoevaluación sincera, sin miedos ni tapujos. Aceptarnos tal y como somos. Punto de partida esencial y fundamental. Y por ello abiertos a la crítica sincera de los demás. Sí; no somos perfectos. Necesitamos de nuestros ojos y del de los demás para mejorar. Hay partes que conocemos de nosotros mismos y otras de las que no tenemos ni idea. Es ahí donde los demás pueden echarnos una mano, y desde donde nosotros podemos ver más luz. Es nuestra capacidad de aprendizaje contínuo en la vida. Somos personas en proceso que no podemos permitirnos el lujo de dormirnos en los laureles, y menos en los tiempos de crisis, o en los tiempos actuales donde la formación está condicionada por la velocidad vertiginosa con la que se produce la información en sí.
Una pista, o un trabajillo. En tu momento actual, escribe o piensa (escribir es mucho más interesante que pensar) en una situación que estés viviendo. Plásmala tal y como la sientes. Acto seguido escríbela o plasmala tal y como la escribiría tu compañero, tu jefe, tu padre, tu hijo o el vecino de al lado. ¿Coinciden? Si a eso le añades lo que haría una persona que no se lleva bien contigo la historia se pone más interesante. Y si, por encima, pones lo que diría un periodista o alguien que no te conoce de nada pues, vete tú a saber. En éste ejercicio practicamos la autocriticia. Abrimos la mente no a condenarnos, sino a mejorar, a ver perspectivas nuevas que se abren frente a nosotros. Aunque sea por curiosidad hazlo. Y si puedes coméntame algo.